Tienes dieciocho, Albus... ya deberías estar a punto para otra. Se le acerca a besarle a ver si... se le olvida eso por ahora.
Sí se le va a olvidar, maldita sea Minerva, le conoces bien y si que va a estar a punto, lo que ocurre es que él no tiene NI IDEA y por el amor de dios cámbiale el condon, Minerva, no dejes que sea un guarro. O sea más o menos... ¿ves cómo funciona que tienes que hacer un montonazo de cosas para que el señor sea funcional en general? Vale, bienvenida al sexo con él. Si no le dejas hacer lo que tiene en mente tienes que hacer ese montonazo de cosas que para que sea... funcional.
Bueno, bueno, paciencia. Primero beso y luego comprobaciones de rigor.
Todavia en el beso, los primeros instantes, sigue parloteando sobre que no debería tener vergüenza
Seguro ella puede ayudarse un poco con la mano si con el beso no hay suficiente... para callarlo, claro. Ajem, eso es lo que quiere. Desde luego. Nada más eso.
Mira, mira la injusticia. Minerva le apaga el cerebro, pero Albus... ¡no puede intenar apagárselo como el quería! Y se lo apaga, eso sí, bastante apropiadamente, entre el beso y la mano.
Cada vez que no le deja hacer una cosa. UUUUNA cosa. Sea la que esta sea, tenemos que oirnos el sermón de la injusticia.
¡Sí! ¡Desde luego! Al menos va a ir a poner la mano ahí a ver si está humedita como debe estar.
Claro que sí, ella no ha acabado, por eso le daba vergüenza que metieras ahí la boca. Si le explicara... de hecho debería explicarle. Incluso se separa un poco dle beso. Lo siento, Minerva.
—Por Merlin, si estás... —cállalo.
Ahí va otra vez a besarle. ¡¿Para qué le dejas irse?!
Y vas a seguirte peleando con él, deja te digo, proque ahora va a ponersete encima, tocándote un poco los pechos de nuevo. Ni se acuerda del condon.
Ella sí porque ha estado toda la mañana vomitando pero prefiere esperar a que él esté en... una situación realmente comprometida.
Pues... ¿sabes? Va a ir a besuquearte los pechos, a ver si ahí si te dejas y empiezas a decir bollocks.
Es que está como loca buscando el resto de la mira porque otra vez, está tremendamente distraida.
—¿Qué pasa? —pregunta empezando a preocuparse un poco, del desastre que está siendo esto.
—Que no encuentro...
Se humedece los labios y se separa un poco más.
—¡Aquí! —tan contenta cuando los encuentra
Albus se ríe un poco, bajito. Ella sonríe y ahí va la mano a ver si le corta la risa. Casi se ahoga, dando un saltito. ¡Mira tu qué natural te mueves! Ahora es ella quien se ríe.
—E-Esos ataques sigilosos...—traga saliva y sonríe un poco igual. Ella se ríe de nuevo—. Además los haces naturalmente, ni siquera pareces pensarlo —y es que el se piensa cada vez que va y te roza un pecho.
—Lo siento, ya cruzamos esa linea —responde ella.
Albus levanta la mano y se la pone directa en el pecho, casi como para demostrar que no, no la han cruzado. Sonríe, sin hacer ningún ademán de apartarle.
—Oh, venga, esto no es... por Merlín, el de los problemas soy yo —protesta un poco, apretandole levemente el pecho ya que tiene la mano ahí. Es que el problema, es... sí, de intimidad. Aunque va mejorando. Por un lado tienes problemas para tocarle un pecho y ayer tan feliz le has metido un dedito por atrás. Hay que ser un poco más consecuentes, ¿eh?, que nos están viendo.
Minerva se ríe y le acaricia un poco la cara.
Cierra los ojos azules y la verdad es que ahora mismo el muchacho Henry, las cartas y la posibilidad de que Minerva deje de hablarle se siente tan lejano como ajeno. Ella lo nota, así que sigue con ello, peinandole también un poco y acariciándole el pecho y el cuello.
—Estás tan... cerca, Minerva —y es tibio todo, aquí. Y seguro. Y afectuoso.
Se acerca un poco más a él solo por la broma, él sonríe de lado abriendo los ojos y mirándola de reojo.
—Estás ahora aún más cerca, Minerva...—repite en el mismo tono.
Se ríe y vuelve a acercarse.
—Empiezo a pensar que aún no estás lo bastante cerca... —asegura, riendo un poco también, girándose un poquito hacia ella y dándole un beso en los labios y ahí le siiiigue el beso otra vez. Aun tiene el condon en la mano.
Esta vez, es un beso más sentido por parte de él. Una miradita hacia adentro suyo, hacia esa parte que tanto oculta y guarda, puesta casi entre las sombras... pero puesta ahí.
Ella lo nota, así que puede que se deje llevar un poco más.
Albus profundiza, cerrando del todo los ojos y empujándola un poco contra el colchón. El hatillo de sentimientos que había hecho hace un rato, se afloja un poquito y todo esto sale con mayor pasión quizás de la que ha tenido en todos los besos anteriores que se han dado.
Es que no puede no notarlo, seguro lo abraza más fuerte a ver si saca esta angustia.
Nah, lo siento Minerva, pero no importa cuanto le apachurres, la angustia va a seguirse generando. Aunque sí que se siente mejor, separándose un poco del beso en un punto, casi a la mitad, mirándola a los ojos con intensidad.
Ella le mira preocupada.
Y por un momento él siente que le está... traspasando con la mirada. Como si pudiera verlo todo, TODO. Se le acelera el corazón.
—¿Estás bien?
No. NO. No está bien. Bajo absolutamente ningún concepto. Está cagado del terror, porque ahora las cartas las siente casi como si estuvieran esparcidas entre ellos dos. Qué cama de rosas, cama de cartas. Traga saliva. Porque Minerva te puede leer la mente. ¡Ni siquiera sabe de qué cartas hablas, o en qué estás pensando!
—Albus, ¿qué pasa?
¿Qué podría pasar si... le dijeras? Que serían las doce del día de mañana y seguirías explicándole, tan atrás como tu padre torturando a los muggles. Eso es lo que podría pasar. Le acaricia un poco la mejilla con la mano.
Ella pone la mano sobre la suya y es que aun está agobiada.
Y es que la pura idea de que ella seguramente NO estaría aquí de saber TODA la historia le hace sentir que está aprovechándose de ella. Ella está acostándose con alguien, solo que claramente no sabe... con quién. Sube la mano con la que le acariciaba y le cubre los ojos.
—Nada, no pasa nada —asegura. Seguro es mejor así. Como siempre, que ella CREA que él es quien ella quiere que sea.
—Sí que pasa —intenta apartar la mano y mirarle
—No, no pasa —quita la mano y se esconde un poco en su cuello.
—Ojalá hablaras conmigo —suspira y le abraza.
—Hablo contigo... más que con nadie —asegura y... no es mentira.
—Y aun así me parece que no sé absolutamente nada.
Menos mal. Aunque sabes, sabes bien cuando me pasa algo y eso es más de lo que sabe el resto. Le da un besito en el cuello.
—Ya te he dicho muchas veces que no soy el hombre apropiado para ti... yo estoy... roto —puntualiza.
—Alguna forma habrá de repararte... —le acaricia la espalda.
—Ya estoy viejo, no vale la pena —la besa un poquito más y ella le da una palmadita en el culo con eso.
El saltito, pero... se ríe un poco.
—Aunque solo te quedara un minuto de vida, valdría la pena si te hiciera sentir mejor.
Y es que ya le haces siempre sentir mejor. La abraza un poquito más y sonríe.
—Yo sigo sin hacerte sentir bien... quiero que digas Bollocks Sassenach.
—No puedo creer que esa sea la contraseña ahora.
—Le pedí que la dijeras jadeante y sofocada... ¿lo hiciste así? —pregunta sonriendo de lado.
—¡No!
—Quizás puedas venir la proxima vez con Horace... me encantaría ver cómo dices la contraseña en su presencia —se rie un poco más.
—Vas a tener que poner un hechizo o bajar abrirme tu mismo si quieres que lo diga así —con desprecio—. No pienso volver a hablar con él nunca más.
—Oh, ¿y eso? —pregunta bajando la mano a la zona en cuestión. Ya está, va a empezar esto así, porque de la otra manera ha ido bastante mal.
—Antes me ha mandado un niño a amenazarme —se acomoda más, ¿que no que él también estaba a punto de nuevo?
Ya, sí que lo estaba... pero luego se ha agobiado. Ahora con el primer bloody, verás como se vuelve a poner ocntento
—¿A amenazarte? —levanta las cejas, y es que el aún no le busca para hablar. De hecho detiene la mano.
—Sí, a decirme que lo sabe. Política del terror.
—Ignoralo —mueve la mano otra vez, un poco más tranquilo.
—Eso hice... —mueve un poco la cadera porque es que sigue teniendo muchas ganas.
—Hablaré yo con él... —sonríe un poco al notar que... todo sigue como debe seguir por ahí debajo. Se humedece los labios—. ¿Me decías que habían invitado a Pomona a Francia?
—S-Sí —vuelve a moverse huyendo un poquito.
Se humedece los labios porque no crean que esto no le parece agradable y bastante erótico desde el punto de vista estrictamente objetivo. Aunque... está huyendo. Lo siento, la mente brillante no acaba de entender.
—¿Estás quitándote?
Ella se sonroja.
—O no te gusta, o te gusta tanto que... ¿no quieres hacer esto así, sino bien?
Se sonroja más. El gradiente de Minerva.
Albus se humedece los labios y... quita la mano moviéndose leeentamente. Dios mío, entiendo la histeria.
Tooodo el movimiento incómodo. Es que además se piensa en si acomodar la almohada mejor o no... Y si será cómodo que tenga las piernas dobladas.
—¿Estás cómoda?
—No mucho.
—Oh... cómo... ¿qué prefieres? ¿Quieres subir las piernas? —es que fíjate que con todo y que ha leído un montonazo, creo que ha visto realmente poca pornografía... en general. Quizás esté incómoda porque eres un LENTO
—¿Subir...?
—Abrazame con ellas —vacila un poco, porque de verdad que no está muy habituado a no saber qué hacer.
Le tiende el condón primero. Minerva asiéndose a su condon de salvación
—Oh... esto es lo incómodo. Vale —bien, Minerva, ahora tendrás a Albus ahí enmedio de ti en toda su gloria quitandose el otro y poniéndose este. Una vista para recordar—. ¿No hay como... una poción que pueda yo tomarme que evite que pase esto? Porque a mi se me olvida, y tu terminas vomitando.
—¿Que pase qué? —se pasa una mano por el pelo y se reacomoda un poco.
Y ahí se quita uno, con cuidado, se limpia un poco con la mano... se la menea pues. Cosas en qué pensar en los momentos de poco trauma. Albus Dumbledore dándose...
—Que te embaraces, querida, que tengas luego que tomar "la poción más fuerte de todo el mundo para evitar a toda costa quedarme embarazada de Albus"
—Los hombres se operan...
—Todo claramente definitivo —le sonríe —. Albus, NO vayas a traer al mundo a NINGUN progenitor tuyo, que ya bastantes desgracias tiene el mundo contigo solo.
—Qué dramático. Tú has preguntado.
—Quizás sí que podría operarme —resume poniéndose un condón nuevo de acuerdo a los cuidados y señalamientos que dice la cajita, porque se las ha leido ya todas.
—Mejor después de que se acaben —sonríe un poco porque no quiere eso.
—Para el bochorno de la chica que me atendió en la farmacia... ella estará muy agradecida —es que además, si no va al medico para su chequeo general, ¿crees que va a ir a que le hagan una cirugía? Si ha preferido MORIR a estar mortalmente enfermo, Minerva.
—¿O planeas repartirlos?
—Si los quieres todos, no —prepara... apunta...
—Tendrías que darme una caja.
—¿Para usar con Mefistófeles? —bromea.
—¡No!
—¿Para usarlos sola? —es que ahí está la puntita en la zona en cuestión
—Para los alumnos...
—Ah, con eso de que te gustan más los muchachos...
—¿Qué? No! O sea... ¡son para Sirius Black!
—Válgame... además el chico más popular de la escuela. Seguro, SEGURO que se acostaría contigo, no solo así siendo joven, sino como te ves siempre. Aunque... no sé si estaría yo cómodo con eso —se agacha un poco al frente y es que, no creas que tiene tanto control en general de esta stiuación. Ahí va A en B. A en B y conversando. Bien.
—¡Git! ¡No me hagas pensar en él mientras haces... bloody esto! —lo siento, Kendra, no es personal. De hecho piensa que debías ser una mujer excelente y que le hubiera encantado tomar el té contigo—. ¡Hijo de puta la madre que te...!
Albus se ríe.
—Creo que... bastante lata le dimos a mi... pobre madre —ahí va otra vez el movimiento—. Pero estaría... encantada de oír cómo la llamas.
Ella mueve la cadera acompasadamente, sin respiración casi.
—Nunca... ella... eres un idiota. ¡UGH, BOLLOCKS!
—Ugh... cielos, sigues haciendo Ugh —protesta un poco y nota que esto, ahora, para él... es muchísimo más agradable y manejable porque puede al menos pensar un poco y moverse como quiere sin que ella se lo lleve de largo. Además puede hablar. Ralentiza, porque el hombre es un cabrón—. ¿Qué no te gusta?
¡Es que la desesperación! Lo abraza y le clava las uñas a la espalda.
—¿Minerva? ¿Te gusta? —sigue moviendose y disfrutando verle la desesperacion y las ganas.
—¡Bollocks, no! —juegas con fuego, Minerva. Maaaaaás lento, la mira.
—¿No?
Es que se va a PONER VIOLENTA.
¿Violenta? ¿Va a haber golpes?
Toma la varita de por ahí y se la clava en el cuello. Alaaaa.
—¡O aceleras o te juro que te mato!
—¿Me matas? No creo que seas... capaz —es que esta disfrutándolo el muy cabrón, yendo lento... aunque empieza a acelerar un poquito por puro instinto.
—Una muerte lenta y dolorosa como esto... —va a empezar a sentir que se le hiela la sangre a través de la varita.
Aprieta los ojos porque Minerva no se da cuenta de lo tremendamente poderosa que es, más aún cuando está ASÍ.
No, no lo hace, pero menos mal que tú sí. Dejemos a Albus con el cerebro congelado
El corazón. Peludo del nigromante
Jodeer, Minerva. Es que lejos de acelerar, aprieta los ojos y alarga los movimientos
—M-M-Minerva...
—BLOODY HELL!
Albus la mira un poco, a los ojos, y sonríe un poquitín de lado. Sí, a pesar del dolor
Igual va a terminar... sin poder evitarlo.
Quizás hasta le guste más solo por la lentitud.
¡No! ¡Callaos! Igual se va a detener el congelamiento.
Al menos, mira como sí que le gusta. Lo qué pasa es que... bueno, Albus aún no termina.
¡Que no! No tiene nada que ver con el alivio. ¡Pues que se joda! ¡Ahora se va a quedar ahí así! ¡Ala!
Nah. Va a seguir moviéndose, para tu desesperación puede que ceda y vaya más rápido ahora sí
Ah, no, ahora va a salirse ella de ahí.
Pero que malaaaaa.
¡Ja!
¡Pero solo quería que admitiera que le gustaba! ¡Y ni siquiera le ha llamado aún bloody sassenach! No va a dejar tan fácil que se vaya. ¡Ala! ¡Va por un beso!
No, no siempre dice los mismos insultos.
¡Pues igual! ¿Se va o no se va? ¿Ven que controladora es?
Del beso, no.
Pues va a tener que ir él con su mano a terminar el trabajo si acaso no le deja seguir ahí. ¡A lo que le orillan!
Ah, no... Minerva va a tomarle las manos para que no pueda hacer eso.
¿Qué? ¡Que malvada! ¿Y que pretende?
Ahora... hacerle hablar sin que pueda pensar.
Alaaaa.
Maquiavélico, sí.
Él se mira la zona en cuestión con frustración.
—P-Pero —se la recarga en donde sea y mueve un poco la cadera buscando fricción.
—Así pues... ¿qué es lo que está roto?
—Yo. Pero es que necesito... —se mueve un poco más sin que realmente funcione.
Le besa un poco, demasiado consciente y él se la medio come muy animadamente. Aunque se burlen.
Vale, vale, un ratito de beso.
Cuidadito que es capaz de terminar con un beso frotándose contra ti.
No tanto ratito. Solo lo bastante para desconcentrarse más
—No me has contestado...
Y ella decía que no iba a controlarle con sexo. La mira a los ojos con cara de no tener ni idea de a que se refiere y vuelve a intentar bajar la mano a tocarse
—¿Por qué dices que estás roto? —besos en el cuello, por si acaso necesita distracción extra. ¡Y conste que esto no es controlarle!
¿Qué coño no va a serlo?
Gellert dice que no se queje, que si fuera él, le estaría además haciendo legerimancia. Pero él siempre ha sido bastante más invasivo.
—Lo estoy... —medio cierra los ojos y es que mucho más fácil repeler a la legerimancia.
—No lo estás —insiste. Minerva, esto es un interrogatorio, no le discutas.
—Lo estoy. Lastimo a toda la gente que quiero... —inclina la cabeza un poco para que pueda besarle ahí mejor.
—No es cierto, eres un hombre dulce y altruista, te desvives por cuidar de los niños y a todos nosotros. Todo el mundo te quiere y te respeta...
—Porque no saben nada —responde.
—¿Saber qué?
—Gellert —susurra y en parte creo que es su cerebro urgiéndole a que venga a rescatarle, y es... una respuesta sincera. Instintivamente trata de besarla.
Ella parpadea un poco porque eso no le resuelve nada, pero le besa.
—Nada de lo que pudieramos saber cambiaría quién eres y las cosas que haces ahora.
Es que Albus sabe que eso es mentira. Piensa, aún cuando no quieras, Minerva, en esas cartas y sus ideas de controlar muggles y la aprieta contra sí. Piensa en Ariana también.
—No entiendo que significa Gellert...
Si la mente de Albus no estuviera tan nublada ahora mismo, Gellert pondría los ojos en blanco porque es que Minerva siempre tiende a ignorarle y a ser un asunto nada más como "el mago oscuro que venció" y luego se fue a hacer otra cosa.
Le acaricia la espalda y se sonroja un poco no sin apretarla menos contra sí.
—¿Te refieres a Grindelwald? ¿Es otra vez porque todos esperaban que le mataras?
Ok, Minerva. Tú quieres matarle a él.
¡No! Solo está especulando.
—A-Algo así —susurra porque a pesar de todo es más fácil que lo crea de esa forma—. No es fácil un duelo como ese.
—Esto es por ese muchacho que estaba aquí contigo antes, ¿verdad? Sigues pensando que realmente es su nieto... pero no me parece que sentir compasión sea una flaqueza.
(Nos preguntamos qué dijo Minerva el día que SÍ leyó las cartas y supo de Grindelwald)
(Más o menos lo mismo que todos, seguramente entendió todo ese miedo, pero pensó que un verano en la adolescencia, no tendría que haber marcado cien años posteriores y que un error de juventud no manchaba una vida como la de él y que ya podría haberselo contado, bollocks.)
(Habría sido todo más simple si se lo hubiera contado)
(Sí, por eso, se hubieran ahorrado mucha mierda y ella hubiera podido hacer mejor de contrapeso de Abe)
(Seguro)
—¿Cómo sabes que... estaba aquí antes?
—Le he encontrado abajo.
Ok, ok. Albus se acomoda un poco y aunque vuelve a pasarle los dedos por la espalda, es que... se concentra un poco más en pensar. Seguro tiene más sangre circulante... y un dolorcito en los huevos. Ella decide que ya hay suficiente
—Estuvo aquí hablando conmigo. Cuando llegué le encontré hablando con la gárgola.
No, no, espera que vas a terminar primero. Ajem. Mano al lugar de los hechos.
Se calla a media frase con un saltito y sonríe un poco porque ella es siempre buena con él.
—No te merezco... —susurra riendo y dejándose hacer.
—Seguramente no —sonríe mientras mueve la mano... ChibiMinerva quiere esconderse en un... algo con las caras de Albus. MUERTA de la vergüenza.
Unas cuantas caras, contorsiones y gemiditos más tarde es que Albus termina susurrando el nombre de Minerva. Todo con amor para Chibi!Minerva, que está ahí como waaaaaaaaaah (La que no es chibi, un poco también lo está)
Es que además, cero represión por parte de Albus. Cero
¡Ugh! ¡Ugh! ¡Ugh! ¡Es un idiota! ¡Y ni penseis que esta funcionando otra vez con ella!
Todos sabemos que lo hace.
¡Que no!
En realidad es él el que directamente va a cerciorarse.
El chillido.
—Interesante...
—¡No lo digas así!
—Pues... es... interesante. te ha gustado hacer eso.
—Uf...
—A mi también me ha gustado —ofrece riendo.
—Ya lo sé... —por eso ha pasado esto.
—Casi me congelas el corazón
—P-Porque... no te movías.
—Me movía... lento.
—¡Exacto!
—A propósito.
—Desesperantemente.
—Que exagerada, te estaba gustando
Igual está sonrojada, él se ríe un poco. Minerva le mira de reojo y sonríe un poco, sonrojándose más.
—Si me haces ese movimiento de edad normal, vas a tener que llevarme con Poppy y explicarle cómo Albus acabó con el corazón congelado.
—No iba tan rápido ese hechizo...
—Creo que no te das cuenta, querida, de la fuerza que tiene tu magia.
—¿Eh? Claro que lo sé.
—No, no cuando estás así...
—¿No?
—¡No, estás como... fuera de control, pero completamente controlada
—Mmm...
—Y es FUERTE
Minerva sonríe un poco porque si él lo nota debe serlo.
—No puedo imaginar cómo harías ciertos... hechizos si hicieras magia a la mitad. Quizás deberías hacer alguno —le hace un cariño en la mejilla.
—¿Eh? N-No estaría concentrada.
—Seguramente podrías estarlo.
—¿En qué?
—En hacer algo para mí —sonríe y le da un beso suave en los labios.
Parpadea, pensando que lo que quiere que haga es...
—Si haces magia para mí, si que podría funcionar.
—¿Cómo qué?
—¿Qué se te ocurre?
—E-Ehm... —vacila porque es que...
—¿Ajá? —le vuelve a acariciar la mejilla.
—Hay algunos... hechizos. Nunca aprendí a hacerlos pero... cuando trabajas con adolescentes es imposible que no sepas que existen.
—¿Cuáles hechizos?
Le mira con cara de circunstancias.
—¿No habíamos cruzado ya la línea?
—Ya sabes qué clase de hechizos. No hay que ser muy listo para pensar que si se puede hacer a alguien vomitar ranas, se le puede hacer... sentir otras cosas nada más con un hechizo.
—Oh, ¿orgasmos con un hechizo?
—¿S-Sabes hacerlo? —Cómo aterrorizar a una Gryffindor. Lección uno.
—No lo sé, supongo que sí.
Es que... palidece
—Podríamos probar...
—¿E-En serio?
—No debe ser tan complejo.
—C-Cielos...
—¿No te gusta la idea?
—Voy a tener que aprender yo también.
—¿Por? —es que la sonrisa lo dice todo.
—Porque le conozco, Señor Dumbledore.
—¿Ah, sí? Si no has hecho NADA cuando te he desaparecido la ropa interior.
Ella se sonroja y él se ríe
—Tienes un... poco de permiso de hacer eso en ciertas circunstancias —concede ella sin mirarle.
—¿Cuáles?
—Cuando... estamos solos.
—Y me estés regañando.
—¡No!
La mira y se ríe.
—¡Hablo en serio!
—¿Y qué pasa si lo hago sin permiso?
—Que... que te reñiré. Y me enfadaré contigo y te quedarás sin postre.
—Es decir no pasara nada distinto a lo que ya pasa —sonríe con bastante malicia
—¡No!
Albus levanta el brazo y le revuelve un poco el pelo, con suavidad.
—Igual me riñes, e Igual te enfadas —que mentiraaaaaaaa —, e igual me dejas sin postre.
—No, esta vez hablo de hacerlo de verdad.
Saca el labio de abajo, mirándola a los ojos.
—Aunque pongas esa cara —mira que saca el dedo, ¿eh? Aunque sonríe.
—Pero Minervaaaa
—No me perominervees —le toca la nariz.
Albus se ríe un poco y tira levemente de ella abriendo la cama y metiéndose dentro, porque llevan todo el rato encima de las cobijas.
—¡Eres muy dura!
—Mucho —responde tan orgullosa, dejándose hacer, sinceramente agradeciéndolo. Él se pone boca arriba y le hace un gesto para que se le recueste encima.
—Necesito eso de tu parte, que seas dura con el... muchacho Grindelwald.
—¿Eh? ¿Con él? —abre las piernas y se le sube encima.
—Necesita mano dura —le acaricia un poco los muslos y el culo.
—¿No es cosa de María? —ya que estamos entonces, ella le pasa las manos por el pecho, solo porque puede.
—María no sabe qué tiene entre manos.
—¿Qué tiene entre manos?
—Un muchacho difícil, se necesita guiarle bien.
—Todos los muchachos son difíciles a los diecisiete.
—No. Este chico es diferente. Tiene una gran habilidad.
—¿Y?
—Curiosidad y... tendencia a hacer cosas no precisamente positivas, creo yo.
—¿Cómo lo sabes?
—Hablé con él un rato. Él hizo esto.
—¿El qué?
—La transfiguración.
Levanta las cejas porque no es fácil transfigurar personas y casi ninguno de sus alumnos de séptimo sabe hacerlo.
—Le falló el pelo, que lo transfiguró más tarde. Siendo honestos no estoy seguro de que fuera exactamente lo que quisiera hacer, pero mírame...
—Mmmm...
—¿Qué? —si ya me imagino yo que tengas preguntas, como... por qué le permitiste que te hiciera un hechizo a TI, a un muchacho al que nunca has visto
—No entiendo qué haces con él.
—Hablaba con él
—¿De transfiguraciones?
—En... general. De sus expectativas y habilidades.
—¿Por qué dejaste que te transfigurara? ¿qué pasa si hace algo mal?
—Hubieras venido tú a arreglarme.
—¿Y si te convierte en un... animal y te escapas? O...
—No iba a pasar algo así.
Le mira con cara de circunstancias.
—Aquí estoy, ¿no?
—¡No me gusta que sea solo gracias a la suerte!
—No es gracias a la suerte —le da un besito en el hombro o la cabeza o lo que tenga por ahí, ella suspira—. Necesito que le observes, va a deambular por la escuela buscando novedades.
—¿Algo concreto por lo que quieras que le riña?
—Quiero que me ayudes a reencauzarlo por el buen camino —suspira.
—Realmente es...
—No sé, pero si no lo es —traga saliva—. Tiene información.
—¿Información?
—Sabe cosas de Grindelwald.
—María lo dijo —suspira—. ¿Qué ha pasado con el símbolo al final?
—No va admitirlo, pero lo ha hecho él.
—¿Por qué?
—Creo que quería llamar mi atención
—Mmm...
—Creo que es un chico curioso —le sonríe un poco aunque piensa en las cartas.
—Me parece extraño.
—¿Qué?
—Los chicos de su edad piensan en llamar la atención de las chicas...
—Ah... bueno —se ríe sonrojándose un poquito—. No de esa manera, a mi me hizo una ilusión tremenda cuando conocí a Nicolás Flamel.
—Aun así, es decir... sabía que iban a reñirle por esto.
—Por eso lo niega. Vamos a tener un año largo con el aquí, nos va a dar algunos problemas, creo.
—¿Por qué?
—Porque es ese tipo de muchacho. Solitario, inteligente... si te parecía que tenias bastante con tu cuarteto...
—¿Otro Snape?
—Mmmm —es que le gusta mucho más que Snape.
—De todos modos... mi cuarteto. Otra para añadir a la lista...
—¿Eh? ¿Qué ha pasado?
—He hablado con Lupin. Estaba intentando contartelo antes.
—Ohh... ¿sobre Sirius Black?
—Sí.
—¿Y qué dice?
Minerva suspira. Albus la mira, bastante preocupado porque ya conoce que cuando hace esos suspiros, no pasa nada bueno.
—Voy a mandarle algunos condones con discreción mañana porque...
—¿Qué? —parpadea.
—Dice... que le gusta Black.
—¿Según quien?
—¿Cómo que según quién?
—¿Él te dijo que le gusta Black?
—Sí... obviamente como confidencia.
—Es un chico valiente —Albus sonríe un poco.
—¿Te parece?
—¿A ti no? No es fácil admitir algo así. Es su amigo.
—Me parece una insensatez por su parte... pero es joven e inmaduro. Pomona opina que podría ser una fase.
—¿Insensatez?
—Se trata de Sirius Black, Albus...
—Bueno, solo le gusta. Era una insensatez que te gustara yo a los quince años —sonríe.
Ella aprieta los ojos y se sonroja con eso. De hecho se cubre con las mantas directamente.
—Quizás Sirius le quiere mucho y termine... como yo.
—O quizás Black vaya a salir con quince chicas más de aquí a navidad y... él deje de hablarse con sus mejores amigos por un encaprichamiento. Todos notamos el atractivo de Black y somos capaces de ignorarlo.
—¿Otra vez con eso?
—¿A caso tú te fías de Black? Son muy buenos amigos pero ya sabes el historial que tiene.
—¡Por supuesto que me fío de Black!
—Ya le has oído esta mañana, solo fue rebeldía.
—Eso ha dicho.
—¿Y no te parece suficiente como para preocuparte? Lo último que necesita Lupin es esto...
—No creo que solo sea rebeldía, creo que Sirius está más confundido de lo que quisiera. Sin embargo, es verdad que es lo último que Remus necesita ¿Pero quienes somos nosotros para elegir? Peor, mucho peor, sería vivir en la oscuridad y sin amor. Sirius le quiere.
Ella vuelve a suspirar porque no le convence.
—De todos modos no intervengas —advierte, por si acaso.
—¿Intervenir? Solo si es necesario... pero quizás tú, si podrías ayudar a Sirius
—¿Cómo? —le mira de reojo.
5Contándole nuestra historia —bromea
—No le voy a... ¡No!
—¿Tiene alguna chica más constante?
—Ya sabes, esa chica... Higgins. La verdad es que siempre están rompiendo y volviendo y rompiendo de nuevo y quién sabe.
—Ah, la juventud... —Albus suspira. Ella pone los ojos en blanco—. No creo que Sirius ponga en juego a Remus y a su amistad.
—¿Y crees que va a dejar de ir con chicas?
—No. Al menos no así de fácil. Tomará tiempo —levanta un poco las cobijas para mirarla.
—Ahí lo tienes...
—Quizás Remus le guste más que las chicas.
Le mira no muy convencida y le toca ahora él la nariz.
—Estaba nervioso cuando vinieron aquí. Sirius nunca está nervioso si solo es un acto de rebeldía
—Tal vez lo estaba por sí les reñíamos.
—Tal vez ya sabe que Remus... No lo sé. Quizás no le corresponde y Remus tendrá que aprender a ocultarlo y vivir con ello.
—Ocultarlo...
—O no...
—No suele funcionar...
—Quizás no —susurra él pensando que... a él le funcionó. Más o menos.
—Veremos... —es que a ella no.
—¿Tú que harías si fueras Remus?
Minerva le mira de reojo... no puede estar preguntando eso en serio. Él le sonríe, mirándola y le pasa una mano por el pelo.
—Es que yo no soy Sirius Black en está historia, querida. Eres tú la del millón de pretendientes y soy yo el... bueno, el que está roto.
—No es...
—¿Lo mismo? No. Pero tú no estás en la posición de Remus. Piénsalo.
—Ni tu tampoco.
—¡Lo estoy más que en la de Sirius! ¿Cuántos Mefistófeles me conoces?
—No tiene nada que ver aquí —ojos en blanco.
—¿No te piden que te cases con frecuencia? —sonríe triunfador. Yo no sé si ella se lo haya contado, la verdad. Pero él lo sabe.
—¿Y?
—Eso te hace más Sirius, mi querida Minerva —se acerca un poco a ella y le da un beso en los labios. Le devuelve el beso porque... prefiere eso a discutir esto, porque obviamente, el asunto aquí para ella es a quién le gusta quién... y quién corresponde o no a quién, con lo que obviamente, ella no está en la situación de Sirius ni por asomo.
Pues beso, besooooo. Cierra los ojos y... no sabe si puedan hacer esto una tercera vez. Pero la idea no es mala. Mañana va a estar MOLIDO. Que almorzar con Bonnefoy ni que nada.
No van a dormir nunca a este paso.
Aunque va a dormir como una PIEDRA. En serio el no se va a despertarse antes de las diez o once.
No me extraña, ella ha dormido todo el día.
Sí, es que... sí. Él ha hecho como que hace su trabajo. El propio y el de Minerva.
Sí, se fue a ver a Abe y estuvo corriendo por ahí persiguiendo a Grindelwald.
Y Grindelwald, en efecto. Las emociones fuertes. Es que después de esta va a quedarse completamente muerto. Minerva, puedes explorar su cuarto entero si quiere o mirarle dormir o dormir abrazada a él, que hay que aprovechar. Explorar su cuarto podrías hacerlo en su ausencia.
Va a amanecer viejo de nuevo, eso sí y creo que le van a doler músculos que no sabía que tenían.
No pasa nada. Además, o sea, planea estar de vago tooooodo el día.
Es... posible. ¿Va a estar aquí Minerva?
Sí. Bueno, ¿a qué hora se despierta?
A las once, puede ser antes si ella le despierta.
Nah, no le va a despertar es domingo.
Pero no se va a ir, ¿o sí?
Pues... va a ir a mandarle el paquete a Remus, eso sí.
Francis dice que está es la primera vez que aparece en una historia en la que el no tiene sexo. Quizás vaya a buscar a María en la noche pero ese es otro asunto.
