La historia es una adaptación del libro Making Faces de Amy Harmon los personajes pertenecen a Stephenie Meyer. Si tienes la oportunidad te recomiendo que leas el libro original
34. ATRAPAR A UN CHICO MALO
Bella regresó al trabajo pocos días después del funeral de Ben. El Sr. Morgan la había cubierto por casi una semana y necesitaba que regresara. Era más fácil que quedarse a casa y trapear, y Emmett estaría ahí al final de su turno. A las diez Bella estaba exhausta. Emmett le dio una mirada y le dijo que fuera a casa. Lo que estimuló las lágrimas y la inseguridad de Bella, lo que estimuló besos y palabras de alivio de Emmett, lo que llevó a la pasión y a la frustración, lo que llevó a Emmett a decirle que se fuera a casa. Y el círculo se repetía.
—Bella. No voy a hacerte el amor en el piso de la panadería, nena. Y eso es lo que va a pasar si no sacas tu bonito culo de aquí. ¡Ve!
Emmett dejó caer un beso en su nariz pecosa y la empujó lejos de él.
—Ve.
Bella aún estaba pensando sobre sexo sudoroso en el piso de la panadería cuando caminó fuera de la entrada de empleados en la parte trasera de la tienda. Casi no podía soportar dejarlo. Estar lejos se había convertido en una tortura. Pronto Emmett se iría a la escuela. Y sin Ben y con Emmett lejos, Bella no sabía qué iba a hacer con sí misma.
El pensamiento causó una oleada de emociones que la tuvieron regresando hacia a la entrada de empleados, ansiosa por regresar a su lado. Se preguntó qué haría Emmett si lo seguía. Podría inscribirse en la escuela y conseguir un préstamo de estudiante. Podría vivir en los dormitorios y tomar un par de clases y escribir en las tardes y estar alrededor de él como un cachorro, de la misma forma que lo había hecho toda su vida.
Bella sacudió su cabeza rotundamente, tomó una respiración fortalecedora, y caminó hacia su bicicleta. No. No iba a hacer eso. En los últimos días había pensado en lo que venía después para ellos. Ya había expresado sus sentimientos. Amaba a Emmett. Siempre lo había amado. Y si Emmett la quería en su vida de forma permanente, no solo como una distracción temporal o una red de seguridad, iba a tener que ser él quien dijera las palabras. Iba a ser él quien tendría que preguntar.
Bella se arrodilló frente a su bicicleta donde estaba encadenada en una salida de agua y puso la combinación ausentemente. Su mente estaba muy lejos, envuelta en Emmett y el pensamiento de perderlo una vez más, y reaccionó lentamente al repentino sonido de pisadas apresuradas viniendo detrás de ella. Brazos de acero se enredaron alrededor de ella y la empujaron al suelo, causando que perdiera su agarre en su bicicleta por lo que se tambaleó y cayó a su lado.
Su primer pensamiento era que había sido Emmett. La había sorprendido en la oscuridad antes, justo afuera de la entrada de empleados. Pero no era Emmett. Nunca la habría lastimado. Los brazos que la apretaban eran más delgados, el cuerpo menos cubierto de músculo, pero fuera quien fuera, era mucho más grande que Bella. E intentaba herirla. Bella empujó frenéticamente contra el peso que presionaba su cara contra la acera.
—¿Dónde está, Bella? —Era Royce. Su respiración apestaba a cerveza y vómito y días sin cepillarse los dientes. El inmaculado Royce King se estaba viniendo abajo, y eso asustaba a Bella más que nada.
»Fui a la casa de su madre pero está oscuro. La he estado observando por dos días. ¡Y no está en casa! ¡Ni siquiera puedo entrar a mi propia casa, Bella!
—Se fueron, Royce —jadeó Bella, tratando de mantener el terror a raya. Royce sonaba histérico, como si hubiera perdido la cordura cuando había sacado a Ben del camino. La policía no pensó que Royce supiera que tenían la llamada de Ben al 911. Tal vez había pensado que podía simplemente regresar a casa ahora que el polvo se había asentado y nadie se enteraría.
—¡¿DÓNDE ESTÁN?! —Royce tomó el cabello de Bella y aplastó su mejilla contra la acera. Bella hizo una mueca y trató de no llorar mientras sentía el ardor y la raspadura del concreto contra su cara.
—No lo sé, Royce —mintió Bella. No había forma en que le dijera a Royce King dónde estaba su esposa—. Solo dijeron que se iban a ir por un par de días para descansar. Regresarán. —Otra mentira.
Tan pronto como Rosalie fue dada de alta en el hospital, le había dado a su casero la noticia y Sarah había puesto su casa en venta con un corredor de bienes raíces y le pidió que lo mantuviera en privado. Rosalie estaba devastada por la muerte de Ben y estaban asustadas. Sin conocer el paradero de Royce, no se sentían seguras en sus casas, en su ciudad, y terminaron con todo lo que pudieron y decidieron irse hasta que Royce no fuera ya una amenaza, si ese día llegaba.
El padre de Bella había arreglado vender sus cosas y lo que no pudo ser vendido fue almacenado en una bodega que pertenecía a la iglesia. Les había dado dos mil dólares en efectivo, y Bella había aportado de su propia cuenta de ahorros. En menos de una semana, se habían ido. Bella había estado muy asustada por Rosalie. No había pensado que necesitaba estar asustada por sí misma.
Bella escuchó un chasquido y sintió el deslizamiento de algo frío y afilado contra su garganta. Su corazón sonaba como un caballo de carreras a toda velocidad, haciendo eco en el oído que tenía presionado contra la acera.
—¡Tú y Ben la pusieron en mi contra! Siempre le estaban dando dinero. ¡Y Cheney trató de llevarse a mi niño! ¿Sabías eso?
Bella solamente apretó sus ojos cerrados, y rogó por liberación.
—¿Está con Emmett?
—¿Qué?
—¿Está con Emmett? —gritó.
—¡No! ¡Emmett está conmigo! —Dentro de la panadería. Y muy, muy lejos.
—¿Contigo? ¿Crees que te quiere, Bella? ¡No te quiere! Quiere a Rosalie. Siempre quiso a Rosalie. ¡Pero ahora su cara está arruinada! —Royce escupió las palabras en su oreja.
Bella sintió el borde de la cuchilla contra su piel, y Royce movió el cuchillo de su garganta a su cara.
—Voy a cortarte, así van a encajar. Si me dices dónde está Rosalie, solo te haré una marca en un lado, así te verás justo como Emmett.
Bella apretó sus ojos, jadeando de pánico.
—¡Dime dónde está! —Royce explotó en furia ante su silencio y la golpeó con el dorso de su mano. La cabeza de Bella latía y sus oídos se taparon y por un momento se perdió a su misma, flotando dentro y fuera de la conciencia, un momentáneo alivio por el terror que se había apoderado de ella. Entonces Royce se había levantado arrastrando a Bella por su largo cabello rojo antes de que pudiera ponerse de pie, arrastrándola por el cordón de la vereda, cruzando la calle, y moviéndose a través del campo que se extendía entre los árboles oscuros detrás de la tienda. Bella se revolvía, llorando contra el dolor de su cuero cabelludo, tratando de ponerse de pie. Y gritó por Emmett.
—¿Sientes eso?
Las palabras vinieron de la mente de Emmett como si Peter estuviera en su hombro y le hablara en su oído. Su oído sordo. Emmett se frotó la prótesis y se alejó de la mezcladora. Se dio la vuelta, y giró, esperando que alguien estuviera ahí con él. Pero la panadería estaba silenciosa y vacía. Escuchó, expectante en el silencio. Y lo sintió. Un sentimiento de que algo iba mal, un presentimiento. Algo para lo que no tenía nombre y no podía explicar.
—¿Sientes eso? —había dicho peter antes de que la muerte hubiera separado a los amigos para siempre.
Emmett caminó fuera de la panadería hacia la puerta trasera, la puerta por la que Bella había salido hace menos de diez minutos. Y entonces escuchó su grito. Emmett voló a través de la salida, la adrenalina pulsando en sus oídos y negación golpeando en su cabeza.
La primers cosa que vio fue la bicicleta de Bella, tirada a un lado, la rueda delantera señalando al cielo, los pedales sosteniendo el frente hacia arriba en una ligera inclinación, dejando a la gran rueda girando suavemente con el viento. Como la bicicleta de Cosmo. El sonriente Cosmo, que quería que su familia estuviera segura y que su país fuera liberado del terror. Cosmo, que había muerto a manos de hombres malvados.
—¡Bella! —rugió Emmett con terror. Y entonces los vio, tal vez a unos noventa metros de distancia, Bella luchando con alguien que tenía su brazo alrededor de su garganta y la estaba arrastrando a través del campo detrás de la tienda. Emmett corrió, acelerando sobre el terreno desigual, sus pies apenas tocando la tierra, furia derramándose por sus venas. Cerró la distancia en segundos, y cuando Royce lo vio acercarse tiro de Bella contra él, protegiéndose a sí mismo. En una mano que temblaba como si estuviera drogado y más allá de la razón, apuntó un cuchillo hacia Emmett mientras Emmett se precipitaba hacia él, acercándose rápidamente.
—¡Va a venir conmigo, Emmett! —gritó—. Me va a llevar con Rosalie.
Emmett no bajó la velocidad, no dejó que sus ojos descansaran en Bella. Royce King estaba acabado. Había matado a Ben Cheney, dejándolo tendido en una zanja, sabiendo completamente que no podría salvarse por sí mismo. Había abusado de su esposa, aterrorizado a ella y a su hijo, y ahora tenía agarrada a la chica que Emmett amaba como a una muñeca de trapo, cubriéndose a sí mismo de la ira de venganza que iba a venir por él.
Royce maldijo molesto, dándose cuenta que su cuchillo no iba a prevenir un enfrentamiento con Emmett. Tiró a Bella, liberándola para que pudiera escapar, y gritó mientras se daba la vuelta para correr. Bella gritó también, su miedo por Emmett evidente por la forma en que se tambaleó sobre sus pies y extendió sus brazos para detenerlo de lanzarse a sí mismo hacia el cuchillo de Royce.
Royce había avanzado solo unos pocos pasos antes de que Emmett estuviera sobre él, tumbándolo sobre el suelo de la misma manera que Royce había tirado a su esposa sobre el suelo. La cabeza de Royce colisionó con el sucio camino de la manera en que la cabeza de Rosalie había colisionado en el suelo de la cocina.
Entonces Emmettse se dejó ir, sus puños volando, dándole una paliza a Royce de la misma forma que había hecho en noveno grado cuando Royce King había aterrorizado a Ben Cheney en el vestuario de hombres en la escuela.
—¡Emmett! —chilló Bella en alguna parte detrás de él, regresándolo a ella y al presente, deteniendo sus puños y calmando la oleada de ira. Poniéndose de pie, tomó el largo cabello de Royce, ese cabello que se veía como el que Emmett tenía. Y lo arrastró, de la misma forma en que Royce había arrastrado a Bella, de regreso a donde Bella se estaba equilibrando sobre sus pies, tratando de no colapsar. Soltó a Royce y empujó a Bella hacia sus brazos. Royce cayó en un montón.
—No lo dejes ir. No podemos dejar que encuentre a Rosalie —grito Bella, sacudiendo su cabeza y pegçandose a él. Pero Royce no iba a ir a ninguna parte. Emmett tomó a Bella entre sus brazos y la cargó de regreso a la tienda donde su bicicleta aún estaba tirada, su rueda frontal aún girando lentamente, insensible al drama que estaba tomando lugar cerca.
La cara de Bella estaba cubierta de sangre a lo largo de su garganta y había sangre saliendo de una raspadura en su mejilla. Su ojo derecho estaba completamente cerrado. Emmett la sentó suavemente contra el edificio, prometiéndole que regresaría. Tomó el grueso candado de la bicicleta que colgaba de la toma de agua, y sacando su teléfono llamó al 911. Mientras calmadamente le decía al operador qué había pasado, ató a Royce King con la cadena de Bella en caso de que despertara antes de que los policías llegaran. Emmett esperaba que lo hiciera. Esperaba que Royce se despertara pronto. Quería que supiera cómo se sentía estar atrapado por la espalda en la oscuridad, incapaz de moverse, sabiendo que no se podría salvar. De la forma en que Ben debió haberse sentido en noveno grado en un oscuro casillero, tumbado en una silla derrumbada, esperando ser rescatado. De la forma en que Ben debió haberse sentido, boca abajo en una zanja sabiendo que sus intentos de salvar a su amiga podrían costarle la vida.
Entonces Emmett regresó con Bella, cayó sobre sus rodillas a un lado de ella, y la atrajo hacia su regazo, enredando sus brazos alrededor de ella suavemente, humildemente. Y dio las gracias en voz baja en su cabello mientras su cuerpo comenzaba a temblar.
—Gracias, Peter.
Ya nos queda muy poquito para el final. Espero que lo esten disfrutando.
Nos leemos
