CAPÍTULO 33. Fantasma de las navidades futuras.

NI SAILOR MOON, NI SUS PERSONAJES ME PERTENECEN, TODO ES PROPIEDAD DE NAOKO TAKEUCHI. LA CANCIÓN "STRICT MACHINE" PERTENECE AL GRUPO GOLDFRAPP Y LA CANCIÓN "BLACK TEARS" PERTENECE A MISS DERRINGER.


Estaba sudando como loca, el beat de la canción hacía que su baile fuera sensual y no por ello dejaba de ser elegante. Su pareja estaba igual de sudada que ella y ambas estaban muy cerca, todos las miraban pues eran la envidia del momento. ¿Las podían culpar? Obviamente no, lo peor es que ellas sabían las sensaciones que provocaban en torno a las demás personas y se sonreían mutuamente. Ella le dio la espalda a su pareja para seguir bailando, ninguna se quería separar de la otra.

Wonderful electric
Wonderful electric
Wonderful electric
Cover me in you

Comenzó a cantar mientras levantaba las manos y se pegaba más su pareja que puso sus manos en su cintura. Aquellos cabellos aqua se movían frenéticamente y sentía el calor de su prometida mezclarse con el de ella, se dejó llevar cerrando los ojos, simplemente quería perderse con su amada en el baile...

I'm in love, I'm in love
I'm in love with a strict machine

Sus ojos permanecían cerrados, se dejaba llevar por ese momento que era el primero en su vida como salida a bailar y de nuevo era al lado de Haruka quien era suave al momento de tomarla, no era posesiva, era amorosa. Se giró para quedar cerca de su novia, la tomó por la nuca para seguir cantándole una de sus canciones favoritas. Mientras sus amigos bailaban sin pensar en lo que pasaba, todos sonreían al verla desinhibida, cantaban con Michiru para disfrutar con esas dos mujeres enamoradas.

Wonderful electric
Wonderful electric
Wonderful electric
Cover me in you

Las chicas miraban al rubio que estaba con la chica de cabello aqua con mucho morbo, los hombres hacían lo propio con la chica. Pero si coincidían en una cosa era en los celos que despertaba en ellos esas personas, a su lado estaban sus amigos que disfrutaban de la noche con ellas.

Minako bailaba con Kunzite, Makoto con Nephrite, Rei le decía algo a Jadeite en el oído mientras él reía por las palabras de su esposa y seguían moviéndose al ritmo de la música. Usagi, Mamoru, Owen, Carly, Akane y Ernesto estaban en su mesa hablando. Setsuna, Taiki, Yaten y Dylan estaban ocupados en la barra esperando sus botellas. El pobre de Seiya había salido por Ryan, Aiko y los Mizuno, todos habían acordado celebrar la despedida de soltera para ambas en un club nocturno. Todo iba bien, pues el pelinegro por primera vez se había reservado esa información, su amiga estaba feliz y sólo por esta ocasión se decidió por no ser un boca floja.

La música cambió y las chicas comenzaron a brincar moviendo sus manos, Michiru tomó el rostro de Haruka para jugar con sus mejillas mientras cantaban "Nodisco!". Sin duda se estaban divirtiendo con sus amigos y familiares.

-Se están divirtiendo mucho- decía Mamoru sonriendo.

-Es la primera vez que Michi sale a un lugar así- gritó Owen.

-Mentira- rio Akane.

-No lo es, en Londres íbamos al pub porque a los chicos no les gustaba ir a bailar. Maxine tenía dos pies izquierdos y Michi sufría, nosotras siempre quisimos ir a bailar, pero las agendas eran sumamente diferentes y cuando coincidíamos era con nuestros amigos. Eso quería decir que nuestros sueños de ir a bailar se morían porque los aguafiestas de nuestros amigos querían ir al pub.

-Kaioh tiene hipnotizada a Tenoh, son la envidia del lugar.

-Claro, mira lo bien que se ven juntas Ernesto. Aún cantando Depeche Mode en sus inicios- rio Akane.

-Me alegra que pudieran venir chicos- dijo Usagi.

-El hecho de que nuestro matrimonio terminara, no quiere decir que seremos inmaduros. Le guste o no a Ernesto ustedes son mis amigos.

-Yo no me molesto Akane, me alegra verte.

-No tanto como te alegra ver a alguien más.

-Es la noche de las chicas- bufó.

-Tienes razón, seré amable.

Todos en la mesa rieron incomodos, Usagi ya había notado como Akane miraba a Minako. Era rencor y no había dudas de eso, Ernesto intentaba hablar "normal" con la pareja de la rubia del moño rojo mientras que evitaba un poco a su amiga.

-¿Segura que no quieres whisky Akane?

-No Eru, gracias.

-De acuerdo.

El chico sonrió al escuchar que su ex le llamara así, era su forma cariñosa de ser con él y Akane se regañaba mentalmente por dejar salir el apodo de su boca, pues su ex lo disfrutaba. Necesitaba ser dura, no quería demostrarle lo mucho que lo extrañaba y lo amaba, estaba decidida a no hacerle saber que sería padre, pero no podría esconder mucho tiempo el hecho.

-Iré por agua mineral para ti.

-No hace falta.

-Déjate consentir- le sonrió.

-Ernesto no es necesario.

-Llevemos una buena relación, al menos hoy. Sé que me odias Akane, pero hoy deja que te demuestre que en verdad me importas.

-No digas eso.

Ernesto movió su mano para restar importancia y se levantó de su asiento, caminó para alcanzar a los demás en la barra.

-Es una sorpresa que a Michiru le guste la música electrónica.

-En eso chocaba con nosotros, no es que odiemos este tipo de música. Preferimos el rock y ella...

-Lo odia- dijo Usagi feliz.

-Sí- rio Owen.

Esa mujer de curioso peinado era muy linda y demasiado aniñada, pero caía bien a pesar de ser así. Owen y Carly se miraron para coincidir en lo que pesaban, la violinista había encontrado con Haruka una nueva familia y grandes amigos. Ellos mismos se sentían afortunados de ser cercanos a Michiru pues la rubia los trataba de maravilla y sus amigos ni se diga, Japón era un lugar cálido y con personas muy amables. Se marcharían en unos días para hacer un gran viaje a la boda de esas dos mujeres.

Mientras eso ocurría en la mesa, Ernesto caminaba directamente a Setsuna, pero pudo ver a Seiya llegando con los demás amigos y familia de las chicas.

-¡Señor Díaz!

-Zoisite ¿no es verdad?

-Así es.

-Me alegra verte.

-A mí igual ¿a dónde vas?

-Por agua mineral para Akane.

-Es cierto, muchas felicidades Ernesto. Recuerda que el primer trimestre puede ser muy pesado para ella, por eso debes de ser muy paciente y sobre todo cuidar de ellos.

-¿Qué?

-Akane y su embarazo, ¿qué prefieres niño o niña?

La cara de Ernesto era de espanto, ¿dijo embarazo? Ami abrió los ojos al escuchar la plática de su esposo y Ernesto. Ella ya estaba al tanto de los problemas de la pareja y sobre todo Akane le había contado la razón de su separación, no estaba de acuerdo en ocultarle las cosas a su ex que tenía todo el derecho de saber que sería papá. Pero Ami tampoco podía romper la confidencialidad que tenía con su paciente y eso le molestaba enormemente, el descuido de su esposo le haría quedar mal con Akane. Lo mejor era regresar al lado del Kei que se había quedado al cuidado de su abuelo, seguramente estaban pintando ya que su padre era un pintor de estilo japonés.

-Lo que sea- dijo tartamudeando.

-Mientras venga bien ¿no? Eres sabio Ernesto.

-No, simplemente seré padre. Gracias Zoisite.

-¿Yo qué? Simplemente analicé la sangre, agradece a tu esposa que te dará el mejor regalo de todos. ¿Ya saben qué es Ami?

-Sí, pero quizá ella le quiere dar la sorpresa cielo- dijo viéndolo inquisitivamente.

-Es cierto, puedo arruinarte la sorpresa- sonrió.

-Iré con Akane, ya vienen con las cosas y traen agua mineral.

-Sí.

El chico caminó hasta su ex y le tocó el hombro. Ella giró su rostro y él le hizo una seña para ir a la terraza del lugar para poder hablar, un frío escalofrío recorrió la espalda de Akane al ver la mirada de Ernesto. Miró a Ami reclamando algo a su esposo, Zoisite se golpeaba la frente... Maldición, que indiscretos son los hombres y ahora debía hablar con Ernesto.

-¿Cuándo me ibas a decir?

-No entiendo- se hizo la desentendida.

-Akane estás embarazada, es obvio que soy el padre.

Akane cerró sus ojos, realmente no quería meter a su ex en ese asunto porque le resultaba incómodo tenerlo cerca cuando todo estaba roto.

-No tienes obligación Eru.

-Es mi bebé.

-Amas a Minako, ¿crees que es justo ligarte a mí por un bebé?

-Es mi responsabilidad.

-Pero no lo amas, no nos amas… No quiero que seamos una carga.

Ernesto la miró enojado pues no podía creer las palabras de su expareja. Ok, ese bebé no era algo planificado, él sabía que no se había cuidado y ¿por eso debía de ser un irresponsable? Claro que criar a un bebé sin amar a la otra parte era un problema, pero él sabía que quería a Akane. Miró a Minako, ella parecía estar bien con Kunzite, no le negaría la felicidad a la chica que reía con Haruka y Michiru al hablar de su próxima boda con su novio. ¿Debía negarle algo a Akane? La miró con detenimiento, pues esa chica jamás lo dejó solo ni en los peores momentos o peleas con su familia, en especial con su hermano Carlo. La mirada que Ernesto le brindaba era sincera, la pobre chica se sintió mal por un instante y le sonrió.

-Son mi familia Akane.

-Pero no me amas Eru.

-Cometí un error, uno muy grande… Ustedes me importan, deja que te demuestre que no los abandonaré.

-Eru, la amas y te duele saber que se casará con él.

-No Akane, creo que ella y yo no pensamos las tonterías que hicimos pero no la amo- dijo conteniendo el dolor.

-No mientas Eru.

-Que no miento. El bebé y tú son lo que más amo.

-Lo dices por dolor… No quería decir nada Eru, quiero que seas feliz, buscala al lado de Mina... Me voy de Japón.

-¡Qué!

-Este bebé es mi responsabilidad, no tuya.

-Déjame estar cerca de ustedes. No quieres regresar conmigo, está bien. Pero no me niegues ser parte de la vida de mi hijo o hija.

-¿Qué quieres?

-Demostrarte que te amo.

-¿Engañándome con cualquier mujer?

Ernesto miró a Minako que se divertía con su novio, miró a Akane y le sonrió.

-No… Fui un idiota, nadie es más importante que tú, sólo nuestro bebé.

-Eru… No te creo, debes de comprobar lo mucho que quieres estar con el bebé, no conmigo. Lo que importa es el bebé… Yo no puedo estar a tu lado, lo siento.

-Pues entonces te recuperaré y seremos una familia. Restauraré la confianza perdida.

-Me voy de japón.

-Pido mi cambio de ser necesario… Haré lo que sea para demostrarte que ustedes me importan y los amo.

-Yo te quiero feliz Eru, busca tu verdadera felicidad porque no es a mi lado.

-Akane tú me llenas de felicidad, aunque no lo merezco. ¿No es justo hacerte feliz?

-No si no me amas.

-Te amo y estaré con ustedes siempre.

-Me voy de Japón después de la boda de las chicas.

-Los seguiré a donde vayan, son mi vida Akane- sonrió.

-Si quieres estar con nosotros, te pido que dejes de pensar en ella. Olvida a Minako Aino, ella no existirá para ti y nos vamos a Estados Unidos.

-Son el amor de mi vida… Todo lo que soy y todo lo que tengo es suyo… Por siempre Akane. Aino no será parte de nuestras vidas, nos vamos al fin del mundo de ser necesario.

-No quiero que sepa de nuestro bebé, no destruyas las cosas… Debes ganarte mi confianza de nuevo y no es fácil.

-Te juro que haré todo bien.

-No vivirás conmigo, de verdad que debes empezar de cero.

-Empiezo de cero, lo que sea para demostrarte que no los defraudaré.

Akane miró a Ernesto con esperanza pues de verdad no podía detectar alguna mentira, obviamente le dolía Minako. No estaría con él hasta saber que realmente olvidaría a su rubia amiga, no quería darse falsas esperanzas.

-Es un niño.

-Dante- dijo Ernesto.

-No lo decepciones Eru.

-Nunca.

-Dante te ama.

-Y yo a ustedes… Te demostraré que no voy a defraudarte o a Dante.

-Eso espero.

-Ey Dante escuchaste papá va a estar siempre a tu lado- dijo tocando el vientre de Akane.

-Es hora de regresar, los chicos nos observan.

-¿De verdad puede llamarse Dante?

-Si le demuestras que lo amas sí.

-A él y a ti Akane, ya verás.

Ernesto corrió a la barra pasando cerca de Haruka y Michiru que bailaban sin percatarse de su entorno, ellas lo vieron sonreír enormemente. Después corrió como loco junto a Akane, Haruka y Michiru se acercaron para saber qué pasaba y él no decía nada. Ernesto movía su cabeza de un lado a otro feliz de saber que un niño venía en camino. Era suyo y de Akane, la chica que lo había cuidado y la primera mujer a quien había amado ¿debía abandonar a su hijo por Minako?

-Kaioh, ¿me dejas brindar con Tenoh?

-Sí, claro. No te la robes mucho tiempo

-No lo haré, es más brinda con nosotros.

-¿Qué tomaremos?

-Whisky.

-En las rocas- dijo Haruka.

-Ovio Tenoh.

-Diles, las pobres se mueren por saber y tú eres un patán con ellas- dijo Akane

-No te preocupes, ya sabemos cómo es Ernesto ¿no Michiru?

-Lo bueno es verlo feliz y brindaremos por eso.

En ese momento sonrió y sirvió la bebida a las chicas que seguían contentas por su despedida de soltera. No entendían mucho la razón para brindar de ese loco, pero al menos Akane le hablaba y seguramente esa era la razón de su felicidad.

-Haruka, Michiru- dijo el chico.

-Nos hablas por nuestro nombre de pila, estás muy contento- dijo la rubia.

-Deja de ser tan pesada Teboh, necesito decirles algo y es secreto. Serán las primeras en saber.

-No le hagas caso a Haruka. ¿Qué pasa Eru?

-Akane y yo seremos padres.

-¿No estabas mal por algo más?- dijo Haruka.

-Mi hijo es más importante que ese "algo más", le demostraré a Akane que puede confiar en mí.

-¿Ya no se divorcian?- dijo Michiru.

-Recuperaré a mi familia.

-Pero Ernesto…

-Nada de peros Tenoh, mi familia es más importante que lo demás.

-De acuerdo, pero los lastimas y Haruka te mata- dijo seria Michiru.

-Si este torpe te hace llorar me avisas, yo lo mato Akane.

-Les avisaré chicas- rio.

-No lastimare ni a mi hijo o a Akane.

-¡Niño!- dijeron con sorpresa.

-Dante, ese es su nombre. Nos vamos después de su boda.

Haruka y Michiru lo miraron completamente anonadadas por esa nueva información. ¡Se iban! Haruka no se sintió bien al saber que perdería a dos de sus amigos, que se fueran de Tokio era algo doloroso e igual se irían a Osaka u otra gran ciudad. Esa idea tampoco le agradó mucho a la rubia y Michiru lo supo de inmediato, la mirada de Haruka decía más que mil palabras.

-Espera… No me puedes dejar loco.

-Pana no me muero, siempre estaremos para ustedes.

-¿A donde se van?

-Nueva Inglaterra- dijo Akane

-¡Tan lejos!

-Haruka... Los iremos a ver Eru.

-Claro Kaioh… No le digan a los demás, sólo lo saben ustedes y los Mizuno.

-Eres un maldito Ernesto.

-No llores Tenoh, estaremos en contacto.

-Pero son mis amigos y se van.

-Cariño te prometo que los visitaremos, no te pongas tan mal.

-Yo quiero comer carne contigo, ver partidos en la casa y jugar poker siempre. Quiero que Akane tome fotos hermosas y que nos regale algunas para adornar la casa- dijo con la voz entrecortada.

-Haruka te enviaré muchas fotos, de verdad.

-No es lo mismo- lloró.

-Mi amor...

Michiru abrazó a la rubia que ocultaba su rostro entre su cabello para llorar a gusto, Ernesto y Akane acariciaban la espalda de Haruka. Era la primera vez que la veían llorar como una pequeña niña, se sintieron mal por arruinar la noche de las chicas y hacer sufrir a la pianista.

-Tenoh te prometo que cada Hanami estaremos en japón para celebrarlo con ustedes.

-Sí Haruka, la flores de cerezo nos reunirán.

-Cada evento importante- los miró.

-Sí, cada evento importante Haruka.

-Los quiero.

-Nosotros a ti.

-Ya no llores cariño, me rompes el corazón.

-Sí Tenoh, a nosotros también. Disfrutemos esta noche, es su noche... Estás a nada de casarte con una gran mujer como Kaioh y ser un dolor de muelas para ella.

-¿Cómo tú lo eres con Akane?- rio

-¡Ey!

Después de ese momento tan sentimental para las chicas se reunieron con los demás. La despedida de las chicas era un éxito, bailaban, cantaban y platicaban con todos. Estaban rodeadas de la gente que amaban y después de todo ellas simplemente reían. La cena con la familia de Michiru fue algo incomoda, su padre se enfadó tanto que quiso golpear a la rubia por mezclarse con "los pobres", ese fue el único momento nefasto que habían sufrido en Uchiko, y de eso ya habían pasado unos días. Haruka se rio de su suegro, los abuelos de Michiru estaban espantados al ver la reacción de la rubia e incluso el ministro se paralizó. La pianista pudo zafarse del agarre de su suegro y lo tiró al suelo haciendo una palanca a su brazo, Kaito se quejaba del dolor y Haruka simplemente se limitó a decirle

-"Mi familia son Hayato, Yumi, Mio, Tetsu, Aiko, Ryan y Momo. Si no quieres estar con nosotros vete al diablo. No vas a separar a Michiru de la gente que la ama ¿quieres ser parte de nuestra familia? Entonces no nos avergüences."

Fue algo duro para Yumi y Megumi, incluso para Michiru que les dolía ver a Haruka ser cruel con Kaito. Mientras que para el resto de la familia fue lo mejor que pudo hacer, Ryunosuke le pidió ser más neutra en el trato y la respuesta fue

-"No con gente como Kaito Kaioh".

Ahora estaban en Tokio esperando sus papeles para poder casarse en el extranjero y sus amigos las celebraron para no hacer más gastos en Canadá. Ese evento tan molesto con su suegro ya era cosa del pasado, esa noche transcurría tranquila y estaba llena de buenos momentos. Seiya jaló a Michiru para bailar con ella, la chica le sonreía a su amigo que se movía de forma graciosa y parecía regresar a ser la persona linda que fue, el hombre tan juguetón que siempre decía algo gracioso.

-El paso del mono.

-No Seiya, no lo hagas.

-Vamos Michi, baila como yo.

-Estás loco.

-Hagamos el paso del robot.

-De acuerdo.

-¡Falta poco para que seas una señora!

Todos se reunieron con el par de amigos en el centro de la pista para bailar con ellos.

-¡Michi no te pongas gorda!- dijo Yaten.

-Cierra el pico Yaten- respondió Seiya.

-Mejor que no sea más neurótica de lo que es- rio Setsuna.

-Mi amada Michiru no es neurótica.

-"Mi amidi Michiri ni is niuritica"- se burló Jadeite

-No te burles de Haruka- dijo Michiru.

-Ay sí mucho amor- molestó Rei

-Es la hora de molestar a las chicas- gritó Usagi.

Ellas negaron con la cabeza al ser el centro de las bromas de sus amigos, se merecían ese momento tan tranquilo y lo amaban. Luego de ser molestadas se fueron a sentar para platicar sobre la boda...

-Nos iremos separadas- dijo la rubia.

-¿Supersticiosa?- se burlaron.

-Claro, nada arruinará mi boda con Michiru.

-¿Ya tienes todo Michiru?- dijo Kunzite.

-Traje locas a las chicas para tener todo listo.

-¿Y tú Haruka?

-Mi nonna me entregó el traje chicos, todo está en orden.

-Todos tenemos los pasaportes listos- dijeron al unísono.

-Al fin se cumple tu sueño Haru. Te casas con la mujer que amas.

-Gracias por las oraciones Rei.

-Sigan construyendo una relación sólida chicas.

-Eso haremos.

-Regresemos a la pista- gritó la Ami.


Revisaba las pantallas del aeropuerto, esta vez no había escapado a lo que más odiaba en el mundo, tenían que hacer una escala. Había salido de Tokio un día antes para llegar fresca a su boda y además no retrasarse para estar a tiempo en la ceremonia. Miró con enfado a su padre, le cansaba estar mucho tiempo en el aeropuerto y lo peor de todo era el lugar.

Ese aeropuerto era uno de los que más dolor de cabeza le causaba. New York es una hermosa ciudad, pero el lugar estaba repleto de gente apurada, algunos estaban de malas y eso no le agradaba, a ella sólo le bastaba un vuelo directo de 14 horas y media pero su padre no lo consiguió. Según Kaito, los Tenoh habían obtenido el último directo y no se podía hacer nada, ellos sólo esperarían en el aeropuerto JFK cuatro horas y media, pero Michiru era una diva si de viajes se trataba.

-No te enojes hija, llegaremos a las nueve y media de la noche a Montreal. Mucho antes que Haruka.

-Papá en realidad no quiero escuchar nada. Te dije que le encargáramos a Set la reservación de los vuelos.

-Bueno, te vas a regresar con Haruka, nosotros lo haremos con el ministro.

-El señor Tenoh no te soporta.

-Lo hará porque seremos consuegros- rio.

-Iré al bar a tomar algo para relajarme- respondió molesta.

-No hagas tanto drama Michiru estamos en primera clase, alejados de todos los demás. Esos berrinches no van con una mujer a punto de casarse.

-Tampoco el estrés va con una mujer a punto de casarse.

-Eso sí que va con una mujer a punto de casarse.

-Ahora iré al bar para quitarme el dolor de cabeza.

-A ver si te quita lo histérica.

Michiru le sonrió de mala gana a su progenitor, se levantó del sillón en el que se encontraba y buscó la barra. Iba a tomar un simple vaso de agua, pero su padre le sacaba de sus cabales, por tanto, decidió probar un cóctel. Realmente necesitaba respirar, tenía miedo pues Haruka estaba algo pensativa esos días, su miedo era que el ministro al final pensara mal de ella y convenciera a la rubia para no casarse ¡todo por culpa de su padre!

El espectáculo que dio en el pueblo de sus abuelos fue de lo peor, lo odiaba, de verdad odiaba a Kaito y sabía que debía soportarlo unas horas pues Haruka le pondría un alto en cuanto llegaran a Montreal. Llegó a la barra, pidió la carta y comenzó a leer, le indicó al barista que necesitaba un Shirley Temple, era perfecto, sin alcohol. Pudo notar que una mujer se sentó a su lado, la chica llevaba una mascada en el cabello y lentes de sol, era un atuendo muy curioso para un lugar cerrado.

-¿Qué pediste?

-Un Shirley Temple, tiene buena pinta.

-Me animare a probarlo.

-Parece delicioso.

La chica le sonrió con mucho amablemente, leyó lo que llevaba la bebida y le afirmó.

-Oye tú, quiero lo que la chica te pidió.

Michiru se sorprendió al ver que era muy tosca con los demás ¿por qué con ella actuaba diferente? Al mismo tiempo notó que la mujer parecía algo deprimida.

-Se escucha triste, no quiero ser una metiche. Sea lo que sea todo saldrá bien, ya lo verá.

-Estaré más tranquila ahora que mi gira término. ¿Vienes de vacaciones a New York? La ciudad es algo caótica pero no deja de ser bella.

La chica se quitó los lentes de sol, Michiru pudo ver sus ojos, el color era exótico un naranja oscuro que le perturbó.

-No, en realidad es mi viaje enlace a Montreal.

-¿De dónde vienes?

El barista llegó con ambos tragos, la chica tomó uno y Michiru sonrió al hombre.

-Gracias… Vengo de Tokio, disculpe que sea tan curiosa ¿usted es cantante?

-¡Yo también soy de Tokio! Ahora vengo de una gira que terminé en Asia para hacer promoción a mi disco y sólo estuve unas semanas en Corea y Japón.

-Me imagino que estuvo muy feliz de regresar.

-En realidad me preocupaba estar en Tokio. En esa ciudad vive alguien a quien tuve que terminar por su poco apoyo a mi carrera. Sé que aún me espera en Japón, si algún día veo arrepentimiento en sus ojos le daré otra oportunidad. Nos amamos a pesar de nuestra separación, lo puedo sentir.

-Espero que tenga suerte.

-Que maleducada soy, me llamo Mimet. ¿Cuál es tu nombre?- dijo estirando la mano.

-Es un gusto Mimet, yo me llamo Michiru- le estrechó la mano.

-¿Vas de vacaciones a Montreal?

-No, voy a mi boda y a este ritmo llegaré tarde.

-¡Muchas felicidades! La persona de la que te hablo me propuso matrimonio, pero yo no quise. No quiero estar atada a otra persona, no te ofendas.

-Para nada, yo creo que eso depende de cada persona. Con mi pareja no me siento atada, al contrario, amo pasar tiempo a su lado.

-Bien por ti, yo no me sentía así pues mi ex era tan empalagosa que me sentía asfixiada, era un horror. En fin, escribí mi primera canción y será para mi segundo disco.

-Felicidades, será un éxito.

-Soy Mimet cariño, lo será. Te la puedo cantar al fin que ya está registrada.

-Sería un honor.

La mujer comenzó a cantarle a Michiru, quien sonrió amablemente. La canción le pareció un poco egoísta, triste y lo único que podía admirar de aquella letra era la independencia que gritaba, de verdad era una mujer que no le gustaba estar atada. La tal Mimet era muy simpática en su forma de expresarse y no le desagradaba ser el centro de atención, la gente la miraba asombrada. No cantaba mal, incluso se inspiraba más al ser notada por las personas y de un momento a otro terminó.

-¿Te gustó?

-Sí, de verdad que tienes talento.

-Espero que la entendieras.

-Es una letra muy independiente y captura tu esencia.

-Qué amable, es para mi ex. Se la voy a cantar siempre, deséame suerte para que se arrepintiera de tratarme mal. Nuestro amor es más fuerte que todo, lo sabemos.

-Todo te saldrá bien, vas a recuperar a esa persona y tu segundo disco será más exitoso que el primero.

-Eres tan linda, me voy querida ya es tarde. Suerte en tu matrimonio… Joven cargue la bebida de mi amiga a mi cuenta.

-Estoy abusando de ti, yo lo pago.

-Para nada es mi regalo para ti por tu boda, ya lo pagué.

-Gracias, es un gesto muy hermoso.

-Es lo bueno de ser una dama.

-Claro que lo eres.

-Adiós, ya quiero llegar a mi mansión para descansar. Por cierto, suerte en tu matrimonio.

-Gracias- sonrió la violinista.

Michiru se levantó después de tomarse su bebida, apenas había pasado media hora y sentía que tenía todo un día ahí. Se sentó a un lado de su madre quien la abrazó con mucho amor, lo bueno de esa espera había sido conocer a esa mujer con nombre raro. Intentó recordar el nombre, por más que hizo memoria no lo pudo hacer. Al menos se sentía afortunada, Haruka no era para nada igual al ex de esa chica, que horrible debía ser que tu pareja se opusiera a tu crecimiento, sueños y carrera. Su futura esposa era especial, su único miedo eran las ambiciones de su padre, Kaito era su único obstáculo lo mantendría muy alejado del señor Tenoh, no quería malentendidos o problemas en la nueva familia que construiría.

Entonces recordó a Esmeralda, otro obstaculo para ellas... Bueno, Haruka ya estaba ocupándose de ese inconveniente y con la ayuda de Hanna nada saldría mal. ¿Cómo luciría Haruka? ¿Estaría nerviosa como ella?

-Sonríes mucho mi cielo, ¿piensas en Haruka?

-Por supuesto. Ya falta poco, estoy muy emocionada.

-No pensé que Haruka fuese tan supersticiosa.

-Siempre que pasa una carroza fúnebre esconde los pulgares.

-¿No se despidió de su mamá?

-No, ella estaba en Mónaco cuando la señora Sora falleció.

-¡Válgame Dios! Espero que tú los escondas hijita.

-Ay mamá es una superstición tonta.

-Le diré que no deje que les tomen una foto de tres personas.

-No le vas a decir nada, porque tiene una foto así con Makoto y su hija.

-¿Quién está en medio?

-Haruka.

-¡Ay Dios!

-Ni se te ocurra decirle.

-Llegando a Tokio haremos un ritual para Haruka. Al fin que el de la casa ya está hecho.

-Mamá no maldigas a mi novia.


Ryunosuke miraba a su hija, lucía un poco decaída y todo el vuelo estuvo callada. No hacía nada más que suspirar, por un momento sintió que la rubia no estaba muy segura del paso que daría, ¿estaba espantada de llegar a Montreal?

-Si no quieres hacerlo lo mejor es hablar con Michiru.

-¿Qué dices? No me digas que ya no te agrada la idea de mi boda.

-No es eso Haruka, pero te veo distraída.

Ryunosuke se acercó a su hija, caminaron con las maletas a un lado y él la miraba detenidamente.

-Para ser honesta estoy preocupada porque no te agrada el padre de Michiru, le angustia que pienses que ella o su mamá son unas interesadas. Papá estoy a nada de emparentar con ese señor, voy a construir una familia con Michiru y no quiero que factores externos afecten a nuestro matrimonio.

-Kaito no me da buena espina, es cierto. Pero sé distinguir entre él y su familia, Michiru no es así se parece a su madre. Lo único que te voy a pedir es que seas discreta con tu suegro, no le hables de los asuntos familiares o nuestras coaliciones. No en todos se puede confiar pequeña Haruka, aunque sea tu familia el honor se pierde cuando el corazón es demasiado avaricioso.

-No se puede traicionar a la familia padre.

-Pequeña mía, muchos imperios fueron destruidos por las personas más cercanas. No importa si es tu familia o no, la ambición y el hambre de poder pudren el corazón. Si dejas que la avaricia se instale en él, puedes pasar sobre cualquiera, no importa nada. Piensa en Mimi o la tal Esmeralda ¿confiarías en ellas?

-Claro que no. Lo que quiero es que seas cordial con él.

-Seré educado Haruka, no más. Te sugiero que tú también estés alerta, ese tipo no tiene escrúpulos y créeme no dudará en dejar a su familia en la calle por tener más de lo que tiene. Lo digo por el bien de la familia que tanto hablas y que formarás con Michiru. ¿Quieres protegerla? Empieza por hacerlo de su padre, entre más lejos estén de él, estarán bien.

-Hablas de él como si fuera un delincuente.

-Por algo Michiru no es tan cercana a él. Lo ama sin ninguna duda, pero es prudente; tú eres noble pequeña Haruka y ese es tu punto débil. Sé prudente como tu futura esposa y llegarás lejos. Confío en ti hija, sólo se precavida.

-No me gustó ser tan majadera con él.

-Se lo merecía, no puede ser tan cruel con sus padres. No debiste entrar en un contacto físico, pero es justificado pulga.

-Seguiré tus consejos padre. Ya tardaron en venir por nosotros ¿no?

-Claro que no, están ahí enfrente.

-La verdad es que yo no entiendo al padre de Michiru, le dijimos que queríamos algo pequeño y renta un barco para la ceremonia y recepción. Somos pocas personas, eso si contamos a mocos, Kei y mi sobrina.

-Ve las cosas por el lado amable hija, "Lofts du Vieux-Port" está a cinco minutos caminando de "Le Bateau-Mouche". Además, el nombre de mi niña es Mako, no mocos… Esa preferencia por Momo es enorme.

-Momo me quiere.

-Ay Haruka…

-La niña me admira papá y lo mejor es que no babea todo el tiempo.

-Mako es una bebé Haruka.

-No importa, no me quiere tanto como Momo.

-Mejor pensemos en el barco que rentó Kaito.

-Espero que tengamos suficiente espacio en el barco para bailar.

-Yo digo que sí. Mikako se puso de acuerdo con Kaito y todo parece estar bien pulga.

-Hablando de la señorita Ishii, ¿no crees que se veía algo triste?

-Sí, pero ya se le pasará.

-¿Sabes por qué?

-Tiene un amor imposible pulga.

-Mikako es hermosa, ¿qué idiota la puede hacer sufrir?

-Alguien que ama a otra persona.

-Debería romperle la cara al imbécil que la hace sufrir.

-Ay Haruka… No es culpa de esa persona, me siento mal por Mikako pues es una buena mujer, ella estará bien.

-¿Conoces a esa persona?

-Sí, pero Mikako no le quiere decir nada. Debo respetar eso, es más ni ella me ha dicho algo directamente sobre esa persona pero se nota que está profundamente enamorada. Hay que respetarla, así que dejemos de hablar del tema. Espero que no olvidaras nada de lo que la abuela de Michiru hizo para ti.

-No soy tonta, no olvidé nada.

-Haruka, mejor cierra la boca.

-Es mi boda papá.

-Y yo estoy más nervioso que tú pulga.

-Mi boda…- suspiró.

-¿Estás bien?

-¿Sentiste que querías mejorar cada instante antes de casarte con mamá?

-Ya veo pequeña… Quieres ser mejor para ella cada segundo.

-Sí.

-Entonces Michiru es la indicada pulga.

-¿Lo sentiste?

-Claro.

-Quisiera que ella estuviera aquí. Eso es lo que realmente me tiene triste papá.

-Lo está Haruka, tu madre está con nosotros. No te sientas triste pequeña mía.

-¿Y si no soy suficiente para Michiru?

-Lo eres, yo fui suficiente para Sora. Tuve a una latosa que no deja de cantar Chumbawamba y hace que me dé pena la vida, pero eres lo mejor que tu madre me dio.

-La canción es genial.

-Es una porquería.

-Papá no seas tan molesto.

-Molesta tú, no te pego porque Michiru no quiere una novia con moretones.


En aquella habitación, la voz feliz de una mujer se escuchaba clara y fuerte. Se daba una ducha, estaba a un par de horas de casarse con una hermosa mujer de buen corazón, su padre ya estaba listo y esperándola.

-Haruka ¿puedes dejar de cantar a Nat "King" Cole y apresurarte?

-Estoy feliz, déjame cantar L.O.V.E. tranquila.

-Necesitas apresurarte o Michiru pensará mal de ti. Además debemos llegar antes que ella, los invitados ya van al puerto.

-Ve la tele en el cuarto papá. Todo está listo aquí, me visto, me peino y salimos antes que Michiru.

-Apresúrate demonios, no voy a dejar que llegues tarde a tu boda.

La rubia se apresuró, conocía a su padre y era capaz de derribar la puerta si sentía que se estaba tardando de más. Comenzó a vestirse, se puso una camisa blanca, el pantalón azul rey, se fajó, cerró los puños, tomó una corbata gris con detalles en azul para anudarla, se peinó y salió del baño.

-Ves sólo me faltan los calcetines, zapatos, chaleco y saco.

-¡Sólo eso! Me asombras… Mueve tu trasero vamos tarde.

-Papá faltan 40 minutos para la ceremonia.

-35 si no te apresuras. Haruka todavía tenemos que caminar y no puedes ver a Michiru.

-Ella irá en auto, no la voy a ver.

-¡Eso no me importa! Basta de discutir, mueve tus manitas para terminar rápido o juro que te visto yo.

-VOY.

-No me levantes la voz jovencita. Te doy 10 minutos para estar lista Tenoh o te llevaré como estás a la ceremonia.

Haruka subió a ponerse los calcetines y zapatos, esas palabras eran más promesas que amenazas. Regresó a la sala en menos de dos minutos, se acomodó el chaleco gris y se puso el saco.

-Te felicito, todo lo hiciste en cinco minutos.

-¿Mako lleva los anillos? ¿Le dijiste a Mikako que grabara la frase que pedí en ellos?

-¿Dudas de mi poder? Las mataría si algo sale mal. Espera, me llegó un mensaje… Es Megumi, ya están terminando el peinado de Michiru. ¡A correr Tenoh!

-¿Seguro que no la puedo ver?

-Haruka, si me vuelves a preguntar esa tontería te mato. Le hice creer a Michiru que era tu idea el ser supersticiosa… Mueve el trasero.

-Vamos, no quiero que me mates antes de mi boda.

-Así me gusta hija. Vayamos a la cita de tu vida.

Caminaron hasta llega al puerto y abordar el barco que era muy bello, los ventanales del salón les dejarían apreciar el paisaje, zarpar sería algo mágico para ese momento fue una buena idea de Kaito. Ryunosuke Tenoh hablaba con el juez que haría la ceremonia, revisaba el sistema de sonido, las mesas dentro de ese barco, las flores, se acercó a Makoto para verificar que llevara los anillos. Caminó a su hija y le ajustó la corbata, revisó si estaba bien fajada, le hizo soplar para revisar su aliento. Daba vueltas por todo el lugar, sus manos le sudaban y le envió un mensaje a la madre de Michiru, la chica esperaba el auto.

Frotó sus manos, miró a su hija quien bromeaba con sus amigos y platicaba quitada de la pena ¿en verdad estaba consciente de lo que hacía? Minako la abrazaba y Haruka se dejaba querer, Kunzite hablaba con el fotógrafo de la boda para indicar cosas. Nephrite movía mucho las manos pues parecía contar alguna anécdota. Makoto tenía a la niña sentada es sus piernas. Usagi y Mamoru reían de lo que el chef les platicaba, Ernesto respondía algo, su cara indicaba que no creía lo que le decían, Akane le daba un beso en la mejilla a su esposo para tranquilizarlo.

El resto de los invitados eran el director Tatewaki, su esposa, los hermanos Kou, Jadeite, Rei, Ren,Mika, la familia de Michiru y sus amigos que apenas habían llegado y se unían a la plática de ese grupo de muchachos. Seiya felicitaba a Haruka y Yaten vigilaba el lugar para ver si llegaba la familia imperial… Tonto muchacho ¿qué se creía? Sacó de nuevo el celular, envió un mensaje… La señora Kaioh le decía que estaban a segundos de llegar.

-Muy bien a sus lugares amigos. Ya llega la novia.

Esas palabras bastaron para que viera el cambió en su hija, sonrió inevitablemente, su respiración se aceleró. Se acercó a las chicas y preguntó sobre su atuendo, ellas le decían que se encontraba perfecta, el juez la llamó para acercarse a la mesa donde oficiaría la boda. Haruka miró a su primo quien palmeó su espalda, Ryunosuke sonrió pues recordó que él había reaccionado igual en su boda, extrañaba tanto a Sora que sentía ganas de llorar, ella debía estar presente en ese momento.

El general miró el automóvil que se estacionaba, Setsuna bajó junto con Megumi, luego salió Kaito y momentos después Michiru descendió, se veía hermosa. El vestido blanco era sencillo y de una pieza, corto para ser usado en una boda pues no le cubría totalmente las piernas, sino que le llegaba a las rodillas. Su cabello estaba completamente recogido, el vestido estaba escotado en v con mangas transparentes, las zapatillas no eran muy altas, eran discretas, el maquillaje no se notaba pues era muy natural. Caminó a su lugar y abrazó a su hija antes de sentarse, acarició su cabello, le dijo algo que hizo sonreír a la rubia.

Haruka vio entrar a Setsuna junto con Megumi, ambas le sonrieron… Esperó unos minutos, al fin la vio llegar del brazo de su padre. Sonrió enormemente y sus ojos comenzaron a nublarse cuando Michiru caminó en dirección a ella. No pudo más, las lágrimas escurrían de esas verdes esmeraldas.

-Te ves realmente hermosa.

La chica sonrió, estaba igual de emocionada que Haruka. No faltaba nada para que la pianista fuera su esposa.

-Haruka, te estoy entregando mi tesoro más valioso. Si llegaras a lastimarla o hacer que derrame una sola lágrima, no habrá lugar en el que estés a salvo.

-Señor Kaioh, aquí delante de toda la gente que amo le juro que no haré sufrir a su hija, la voy a cuidar de todo lo malo.

El hombre le dedicó una sonrisa sincera a Haruka, la primera para ser exactos.

-Felicidades Michiru, ve con Haruka y nunca dejen de amarse.

La violinista tomó la mano de la rubia, unas lágrimas amenazaban con escapar de su rostro. La pianista se veía realmente guapa con ese traje, sinceramente parecía un príncipe. Pero ella sabía que era una princesa, no cualquiera pues era una de las más bellas. Esa guapa mujer pronto sería su esposa, caminaron hacia el juez para que empezara la ceremonia.

Los invitados estaban emocionados, Makoto movía las manos de su pequeña para entretenerla y evitar que llorara. Kei hablaba con Momo que no le prestaba atención pues dibujaba a sus tías con pasión, sintió la mano del niño en la suya y un calor muy tierno la recorrió.

-Disfruta el momento Momo.

-Tío Haruka es tan guapo.

-Tu tía es guapa Momo.

-Sí, tía Michiru también es guapa.

-No Momo, Haruka.

-Es un príncipe.

-Sigue dibujando.

-Mira- dijo mostrando el dibujo.

-Te está quedando lindo Momo.

-Eso dice mi tío.

-Tía.

-Sí, también tía Michiru lo dice.

-Olvídalo- decía Kei frustrado.

Las madres de los niños los regañaron para que pudieran prestar atención a la ceremonia y ellos las miraron lindamente. Regresaron su atención a esas dos chicas, se veían muy felices y el juez les sonrió para empezar la ceremonia.

-Hoy estamos reunidos para celebrar la unión de estas dos hermosas mujeres, al verlas recordé uno de los relatos más maravillosos de la historia de la literatura. Cuenta la historia de un pequeño príncipe que encuentra una rosa entre millones y para él, es la más bonita de todas. Al rato, se dio cuenta de que esas rosas no eran iguales a la suya y les dijo: "no son nada, ni en nada se parecen a mi rosa. Son muy bellas, pero están vacías y nadie daría la vida por ustedes. Cualquiera que las vea podrá creer indudablemente que mi rosa es igual que cualquiera de ustedes. Pero ella se sabe más importante que todas, porque yo la he regado, porque ha sido a ella a la que abrigué con el fanal, porque yo le maté los gusanos (salvo dos o tres que se hicieron mariposas) y es a ella a la que yo he oído quejarse, alabarse y algunas veces hasta callarse. Porque es mi rosa".

Cuando por fin se encuentran dos almas, que durante tanto tiempo se han buscado una a otra entre el gentío. Cuando advierten que son parejas, que se comprenden y corresponden; en una palabra, que son semejantes, surge entonces para siempre una unión vehemente y pura como ellas mismas. Una unión que comienza en la tierra y perdura en el cielo. Esa unión es amor, amor auténtico, como en verdad muy pocas personas pueden concebir, amor que es una religión, que deifica al ser amado cuya vida emana del fervor y de la pasión para el que los sacrificios más grandes son los gozos más dulces.

Un alma gemela es alguien quien tiene cerraduras que encajan en nuestras llaves, y llaves que encajan en nuestras cerraduras. Cuando nos sentimos lo suficientemente seguros para abrir las cerraduras, nuestra confiable personalidad sale y nosotros podemos ser completamente honestos con quienes somos. Podemos ser amados por quienes somos y no por lo que pretendemos ser. Cada uno muestra la mejor parte para el otro. No importa que es lo que esté mal con nosotros, con esta persona nosotros estamos seguros en nuestro paraíso. Nuestra alma gemela es alguien que comparte nuestros anhelos, nuestro sentido de dirección.

Por eso señoritas el matrimonio es un compromiso de vida, el mejor que dos personas pueden encontrar y llevar uno con otro. Ofrece la oportunidad de compartir y crecer que ninguna otra relación puede igualar. Es una unión física y emocional prometida de por vida. Una pareja son uno con otro mejor amigo, confidente, amante, maestro, oyente y crítico. Y aunque pueden venir tiempos donde uno de ellos tenga el corazón roto o enfermo, y el amor del otro pueda parecer el cuidado tierno de un padre por un hijo. El matrimonio entiende y perdona los errores de la vida que no se pueden evitar. Da coraje y alimenta la nueva vida, las nuevas experiencias, y las nuevas maneras de expresar un amor que es tan profundo como la vida.

Cuando dos personas prometen su amor y cuidan uno del otro en el matrimonio, ellos crean un único espíritu dentro de sí mismos que los liga más que cualquier palabra hablada o escrita. El matrimonio es una promesa hecha de los corazones de dos personas que se aman uno al otro y toman su vida para colmarla. Al verlas sé que ambas pensaban que en algún lugar del mundo existía una rosa única, distinta de todas las demás rosas. Una cuya delicadeza, candor e inocencia harían despertar de su letargo a su alma y su corazón. Esa rosa, existe… Ustedes Haruka y Michiru han hallado su rosa, la tienen a su lado, cuídenla, porque es SU ROSA. Me dijeron que escribieron sus votos, también pediré que pasen con las argollas.

Las chicas afirmaron, se miraban con mucho amor y confidencia, ninguna quería que ese momento acabara. Las palabras del juez les habían llegado al corazón, cada una era la rosa de la otra y debían cuidarse entre sí.

-Bien Haruka puedes comenzar- dijo el juez al ver a Makoto entregar las argollas.

-Michiru siempre pensé que el amor, el amor incondicional significaba que uno debe de poner los sueños y felicidad de su pareja antes que los de uno mismo. Pasé cada día de mi vida haciendo eso, pero no había experimentado un amor incondicional recíproco hasta que te conocí. Hace casi un año me di cuenta de los errores que había cometido conmigo y lo poco que me amaba, tenía miedo y me sentí sola. En mi vida siempre que las cosas se ponían difíciles o tenebrosas, miraba a mi alrededor y me sentía completamente aislada… Tomé fuerza para aprender a amarme, curarme y tomar valor para decir todo lo que sentía por ti. Eres un rayo de esperanza y desapareciste la obscuridad que me rodeaba, en ese instante mi corazón fue tuyo para siempre…

Haruka se detuvo por un momento, su voz comenzaba a quebrarse porque estaba hablándole al amor de su vida desde su corazón. Respiró y continuó.

-Me has dado un amor incondicional, no escapaste de lo que ambas sentimos en este tiempo, no lo harás ni cuando las cosas sean difíciles o den miedo. Al contrario, estarás a mi lado y me darás fuerza, así como yo estaré a tu lado mi amor, en la salud y enfermedad, en vida, en muerte y más allá. En los buenos momentos y especialmente en los momentos difíciles, porque mi amor por ti es fuerte y no se puede romper. El único amor que estará por encima de ti será el que le tenga a nuestros hijos.

Michiru recuerdo mi vida antes de ti y ahora sé que cada decisión me ha llevado a tu lado, te prometo en frente de nuestra familia y amigos que te protegeré, defenderé, cuidaré de ti, te seré fiel, seré honesta, prometo que nunca te mentiré o lastimare. Juro amar todo lo que venga de ti y a ti, en vida, en muerte y más allá.

La rubia tomó la argolla que Makoto le proporcionaba, la colocó lentamente en el dedo de la violinista, ambas lloraban. Los invitados las veían emocionados.

-Michiru es tu turno- mencionó el oficiante.

-Mi amada Haruka jamás podré agradecerte todo lo que me das, todo lo que puedo hacer es prometerte que te amaré, te cuidaré, seré tu pareja, vivire a tu lado siempre. Siendo honesta a mis sentimientos y a ti. Te elegí para caminar a tu lado y dormir en tus brazos, para ser alegría para tu corazón y alimento para tu alma, para aprender de ti y crecer contigo, incluso cuando la vida nos cambie a las dos. Te prometo reir contigo en los buenos momentos y llorar junto a ti en los malos. Prometo respetarte y apreciarte como individuo, como compañera y como un igual. Sabiendo que no te completo, sino que te complemento exactamente del mismo modo en que tú lo haces conmigo. Prometo tener mil aventuras contigo e intentar hacerte feliz cada uno de los días del resto de nuestras vidas… Agradezco cada momento que vivo a tu lado, seré tu amor incondicional. Haruka Tenoh serás mi amada y dulce esposa, en la salud y la enfermedad, en la riqueza y la pobreza, si la muerte quisiera separarme de tu lado te seguiré amando. Si eres tú quien se adelantó en el camino prometo honrar tu memoria y nuestro amor tocando para ti, siendo fuerte cada día y cuidando de todos a quienes amas.

Las palabras me son escasas para describir el gran y profundo amor que siento por ti. Gracias destino por poner a esta gran mujer en mi camino, pues sé que nací para hacerte feliz, amarte y crecer contigo. Bien dice la leyenda que el hilo rojo del destino nunca desaparece, está atado a los dedos y a pesar del tiempo y la distancia, el hilo se estirara hasta el infinito, pero nunca se romperá. Nosotras somos almas gemelas, nuestros corazones están entrelazados en todas las eternidades por vivir, para amarnos por siempre y para siempre.

Michiru tomó la argolla y sonrió a Haruka mientras lo colocaba en el dedo. Las chicas se tomaron de la mano, se miraron fijamente a los ojos que emanaban amor y felicidad, sus invitados lloraban ante los votos de las chicas. El paisaje era un marco perfecto para esa nueva historia que ambas estaban escribiendo.

-Haruka y Michiru falta un paso muy importante, pasen a sus testigos para firmar el acta de matrimonio. Primero lo hacen las novias y luego los testigos.

La violinista tomó la pluma y estampó su firma, Haruka hizo lo propio cuando Michiru se la paso. Los testigos de Michiru eran Setsuna y Seiya, los de la rubia eran Makoto y Jadeite. Todos firmaron emocionados, llenos de alegría y sumamente conmovidos.

-En este momento yo las declaro unidas en matrimonio. Ya puedes besar a Michiru si lo deseas Haruka.

Haruka sonrió enormemente, se acercó a su esposa, tomó su rostro con cariño para poder besarla, Michiru se dejó llevar por la rubia, al fin sus labios se juntaron. Ahí estaba su primer beso como esposas, frente a sus seres más amados y cercanos. Los que las acompañaron en cada detalle de su vida, en sus dolores y angustias. Los aplausos se escuchaban fuertemente y el juez se unió a los demás, esas jóvenes lucían radiantes pues el amor que sentían por la otra era inmenso.


La arena estaba completamente llena, no cabía ni un alma y la gente aplaudía fuera de sí pues su artista favorita jamás se había desempeñado tan bien en el escenario. Al fin terminaba ese concierto de caridad que presentaba su sencillo, cerraría con la canción que había compuesto para esa mujer de verde mirada y confiaba en que ya hubiera escuchado aquella letra.

-Muchas gracias por acompañarme en esta hermosa noche. La siguiente canción ya se la saben, digámosle juntos al mundo que nuestra individualidad es tan sagrada como el amor que sentimos por esa persona especial.

Las guitarras empezaron a sonar, ella cantó con todo el corazón, nunca pensó que cantaría algo estilo rock pop, se movía con destreza por el escenario.

You'd break your heart for me
But you're never gonna be the one to save me
Never gonna be the one to save me
I'll tell you everything but it's never gonna mean that I will change

Sonreía, bailaba, interactuaba con los músicos. Saltaba en los coros, caminaba por la mini pasarela para palmear las manos de sus fans quienes le pedían una foto, ella tomaba la cámara y era quien la sacaba.

I'll sit alone again
Say goodbye to all my friends
Wish things could stay how they've been
But it's a hard world for little things
And there's no way I...
There's no way I could ever be
All of the things you want from me
And just because sometimes it seems that I don't care for you... I still do

El público cantaba con ella a todo pulmón, por fin había logrado el éxito que siempre quiso; miró de reojo a un lado del escenario y deseo con todas sus fuerzas que Haruka estuviese a su lado, poder ver esa ceniza cabellera, así como la dulce sonrisa que siempre le dedicaba.

Black tears through eyeliner for you
Black tears through eyeliner
For all the things that we've been through
And I cry black tears

Necesitaba encontrarla sin que Diamante se enterase, cosa que era casi imposible de realizar pues aquel hombre estaba totalmente al pendiente de todos los ingresos y gastos que hacía ¿cómo podría contratar a un detective para que buscara a la rubia? De algo estaba completamente segura, Haruka no cambiaría su rutina y eso le daba ventaja para poder conocer su paradero, no podía estar lejos de su trabajo o dejar de hacer ejercicio en el parque y no dejaría Minato por nada del mundo.

I've used up all my lies
But I'm never gonna be the one to say
Never gonna be the one to say
That I want no more goodbyes
I'm never gonna be the one who stays
Never gonna be the one who stays
And there's no way I...
There's no way I could ever do
All of the things you want me to
And just because sometimes it seems that I don't care for you... I still do

Terminó la canción y se despidió del mar de gente moviendo su mano, en las escaleras para subir al escenario ya la esperaba Diamante con una toalla para arroparla y que no se enfermara. No era un gesto de cariño como posiblemente lo haría Haruka, esto era porque no quería retrasar los compromisos que tenía. Caminaron al camerino de la cantante para poder estar tranquilos.

-Eso fue perfecto bebé.

-Lo sé.

-Apresúrate, mañana salimos temprano a Francia.

-Ya sé.

-¿Te molesta ser famosa?

-No.

-Pareciera. Seguramente estás de pésimo humor por los cambios que tienen todas las mujeres.

-Eres un genio para hablar estupideces.

-Somos pareja y no nos llevamos bien. Me enfermas, te enfermo, tenemos sexo y eso lo logramos hacer pensando en alguien más… Lo bueno es que yo vi a la mujer en la que pienso hace tiempo y después de estar juntos decidimos que siempre que tenga una gira en América, coincidamos en alguna ciudad o que nosotros vayamos a Japón, nos quitaremos las ganas.

Diamante buscó en las bolsas de su saco hasta que encontró una cajetilla de cigarros, tomó uno y lo puso en su boca. Lo encendió y al dar la primera bocanada sonrió satisfecho.

-Sólo usa preservativos con tus amantes, no quiero que me infectes de algo.

-¿Con quienes te revuelcas Mimet?

-Yo no me he acostado con otra persona que no seas tú.

-Eres tan graciosa, ¿físicamente no te acuestas con nadie más? ¿No cuentas las orgías?

-¿Así quieres justificar tus infidelidades?

-Preciosa, tú desearías estar con tu ex ¿crees que no lo he notado? Puede que no me seas infiel físicamente, pero mentalmente ruegas por… No recuerdo su nombre.

Mimet lo miraba con odio y desprecio, Diamante comenzó a reírse de ella, las palabras le hacían sentirse peor que un objeto. Eso era lo que él sentía por ella, la veía como algo desechable y cada carcajada que soltaba la hería, le atravesaba el ego como si fuese una daga. Se miró en el espejo, ya tenía la fama que siempre quiso, las chicas la admiraban, los hombres la deseaban… Una parte de ella era feliz, la otra se sentía atrapada, insatisfecha y eso era lo único que quería cambiar de su vida. El recuerdo de Haruka cada día se hacía más presente, podría llegar a asegurar que le dolía.

La culpa de todo era de esa mujer rubia, si no la hubiese envidiado todo estaría bien. Lo único que le pidió fue su apoyo y lo que recibía eran quejas de su exnovia, no le interesaba escuchar de su día. Recordó que Haruka una vez quiso contarle sobre su trabajo, pero eso no era importante porque todos los días hacía lo mismo ¡daba clases por Dios! No es ni entretenido, fantástico o importante y la rubia simplemente quería aburrirla con tonterías.

-¿Crees que te sigue esperando?

La pregunta de ese hombre la hizo salir de sus pensamientos, la cara de sorpresa que puso le volvió a resultar graciosa a Diamante que rio con más ganas. Mimet se crispó, posó su vista en un florero que tenía a un lado y no dudó ni un segundo en tomarlo y arrojarlo.

-¡Qué rayos te sucede!- Diamante esquivó el golpe.

-Tus burlas me tienen cansada, no se te olvide que soy Mimet.

-Te llamas Mimi Hanyu, Mimet es un personaje que YO INVENTE.

-Mimi Hanyu desapareció, me vas a respetar porque sin mí no serías nada.

-No preciosa, TÚ NO SERÍAS NADIE SIN MÍ. ¿Quién te sacó de la rutina de la que te quejabas?

Mimet se mordió la lengua, aquello no era falso y le dolía reconocerlo.

-Lo ves mi querida Mimi, no eres nada, no vales nada, no tienes nada. Puedes revolcarte con quien gustes, hombres, mujeres o quimeras. Yo te hice, así que entiende de una buena vez que me perteneces y el día que me canse de ti podrás hacer lo que se te dé la gana.

-No dejaré que me trates como si fuera un pañuelo desechable.

-¿Crees que sólo tú tienes el derecho de desechar a las personas? No olvides lo que le hiciste a esa pobre mujer, yo aún recuerdo cómo bajó para acompañarte. Llevaba tus maletas y me pidió llevarte en su auto para poder despedirse de ti ¿qué le respondiste?

Mimet agachó la cabeza, la mirada insistente de Diamante la llenó de vergüenza.

-Fuiste cruel ¿no? Era una pobre idiota a la que le hice un favor.

-Ella es buena.

-¿Apenas lo notas?

-Yo…

Diamante se acercó a Mimet, la tomó de la barbilla fuertemente.

-Luces perturbada preciosa. La vida simplemente te da lo que cosechaste, es justo ¿no crees?

-No es lo mismo, nunca será lo mismo.

-Negarlo no te sirve de nada. Te diré algo, ella no te espera y estoy seguro de que es más feliz ahora de lo que fue teniendo una novia como tú.

-Haruka me ama, nunca dejará de hacerlo.

-Ay no, en verdad me haces reír. Cámbiate, quiero irme a dormir para llegar fresco a París.

-¿Por tu amante?

-Si quieres llamarla así está bien.

-Me saludas a Esmeralda.

-¿Crees que esté dispuesta a hacer un trío?

Diamante salió del camerino riendo, se sentía más humillada que antes y no podía hacer nada después de todo él tenía razón ella no era nadie sin él. Ese sujeto le había dado la oportunidad de cumplir su sueño, de viajar por el mundo, la apoyó de alguna manera… Si Haruka la hubiera hecho en lugar de quejarse de las cosas, no estaría soportando a ese barbaján que la pisoteaba sin mayor remordimiento.

Una pregunta se alojó en su cabeza ¿en realidad Haruka la estaría esperando? La pianista no era una mujer fea, por el contrario, su hermosura era algo que la hacía sobresalir del resto de los mortales y siempre que salían las mujeres giraban la cabeza para seguir mirándola, eran tan indiscretas que le molestaba. Terminó de arreglarse, enfocó su atención a su móvil pues tenía unas enormes ganas de llamarle y lo recordó, ese número ya no le pertenecía a su rubia ex pareja… Necesitaba encontrarla.

-Juro que te haré regresar a mi lado. Tendré que ceder con Esmeralda y odio que tuviera razón.

CONTINUARÁ…


Hola de nuevo chicos hoy les traigo otro capítulo más de esta historia, creo que estos han sido los más largos y esta vez me limitaré a ser breve para que no se aburran. Pasando a los comentarios directamente.

Desire: Gracias por los deseos espero que terminaras la limpieza a tiempo, tienes razón eso es algo que no acaba. Pasando a la historia, pues sí ya llegó la boda y las chicas están mejor que nunca, lo malo es Mimi. Ya pensando en estar cerca de Esmeralda es una mala señal, pero esperemos que sus planes se arruinen. Muchas gracias por seguir leyendo y comentando.

Roshell101216: No agradezcas para mí es un placer responder a sus comentarios, al contrario gracias a ti por leer tan largos capítulos. Regresando a la historia, hoy no quise darle más importancia a las tonterías de Kaito pues era un momento alegre para las chicas, pero ya entraremos a esos detalles. Mimi sigue sufriendo las consecuencias de sus actos y todos estamos de acuerdo en que no se merece a Haruka. La bebé sera hija de un excelente ser humano jajaja, ya sé hizo mención de ella y hoy fue más claro, créanme.

Kyoky: Creo que me convertí en un cerdo de lo que subí de peso por las cenas, creo que deberé regresar inmediatamente al crossfit y bjj porque puedo ver mi circunferencia. Mimi ya está cayendo en las garras del diablo y eso puede ser malo. Juro por dios que ya escribí el nombre de la madre, es más la última parte del capítulo pasado lo hice. Obviamente no está completo pero ahí está.

Vicky: La boda ya fue jajaja obviamente estabas invitada y esperemos que ganarás el ramo jajaja. Esmeralda está de nuevo en las sombras recargando su energia negativa para regresar al ruedo, Mimi está muy cerca de las garras de nuestro ángel caído. Sí Mikako es un amor de mujer y por eso tiene la confianza de Ryunosuke.

AikaAragami: Hola qué tal, me alegra que leyeras los 33 capítulos pasados, sé que son eternos, en especial estos tres jajaja pero me alegra mucho saber que les ha gustado. No te preocupes haré sufrir a las chicas para que no dejes de leer (es broma). Sufrirán un poco es cierto, pero creeme que todo será justificado. Puedo decirte que una gran parte de lo que escribes está en lo cierto, pero hay algo que te ha fallado en la deducción. Hoy dejé una pista muy sutil a tu pregunta y espero que ella aclare tus dudas. Lamento no poder dejar una respuesta más clara, pero te juro que si lees con detenimiento el prólogo, este capítulo y el de la apuesta de Haruka y Michiru sabrás la respuesta. Además ustedes se toman el tiempo de captar cada una de las pistas y es más hubo un comentario que le atinó a la pista de los ojos de la bebé, así que destruirles la búsqueda es feo y muchos como tú están encontrando el sentido poco a poco. En el juego de caliente y frío, estas tibia.

Sobre el capítulo de hoy, las chicas están felices y tanto Michiru, Haruka y Ryunosuke tienen miedo a un factor y ese es Kaito Kaioh. Es que su ambición no tiene límites, cosa que podría poner en jaque a las chicas y su ahora matrimonio. Luego tenemos el factor Mimi y Esmeralda que es otro peligro para ellas, la idol está loca y piensa que Haruka la sigue amando, mientras que la reina del jazz busca por todos los medios destruir a Michiru.

Diamante es un maldito, no tiene escrúpulos y usa a Mimi que ya no es feliz con su vida sin Haruka. Por tonta, eso pasa cuando no sabes valorar a quien tienes a tu lado. Ernesto y Akane tendrán un niño y lo peor es que se van para arreglar las cosas, ella no quiere regresar con él pues sabe que tiene sentimientos por Minako. Por su parte Ernesto quiere estar presente para su hijo ¿qué pasará con esta familia?

Cómo siempre les agradezco sus comentarios, saludos y abrazos a los lectores anónimos. Nos leemos la próxima semana y felices reyes magos.