Todos los personajes son de la serie Star Vs Las Fuerzas Del Mal, de la creadora Daron Nefcy, lo único de mi autoría es la historia aquí presentada


En la mañana siguiente Moon estaba totalmente confundida y le dolía la cabeza. Sí, ella había dicho que iba a ser partícipe en el juego de su madre, pero no se imaginaba que el precio iba a ser tan costoso, ¿Cómo lo sabía? Había escuchado como un guardia se había quedado rondando afuera de su habitación desde la medianoche, seguramente vigilando que ella no saliese a escondidas como si de una vil delincuente se tratase.

Intentó tardarse el mayor tiempo posible en alistarse; esa mañana ni siquiera tenía las energías para peinarse. Justo cuando se puso frente al espejo, se le vino la imagen de su pelo suelto y revoltoso siendo decorado por la corona de flores que le regaló Ivy. Suspiró, pero antes de atreverse a tocar su propia cabeza para distinguir que la corona que veía en el reflejo no era más que una ilusión, el guardia empezó a tocar su puerta, dándole la señal de que no le quedaba mucho tiempo libre antes de ver a la Reina.

Salió de la habitación sin siquiera despedirse del pequeño Chauncey y miró con anhelo el lado opuesto del pasillo por el cual el guardia la llevaría, ella intentó ignorar su sentimiento de responsabilidad y empezó a caminar hacia donde su corazón dictaba, pero el guardia puso su arma frente a ella en modo de advertencia. Éste le lanzó una gélida la mirada, señalando que ese no era el camino que había impuesto la Reina.

La joven princesa asintió resignada y se dirigió al comedor a tomar el desayuno donde le esperaban sus padres. Tal como se esperaba, nadie habló en todo el rato; el Rey se veía ausente y la Reina tenía toda su atención sobre ella y sus gustos alimenticios. Moon se sintió algo incómoda, así que agradeció cuando llegaron los meseros a recoger los platos, no obstante antes de que la chica pudiese pronunciar alguna palabra, la Reina dijo que una institutriz ya las estaba esperando, así que obligó a su hija a seguirla.

La chica supo de inmediato que el cuarto de estudio iba a ser su nueva cárcel.

Empezaría con clases de matemáticas, después tendría actuación, y al finalizar música. Política la tendría en la tarde, y las clases de baile y armamento se le acomodarían hasta la próxima semana porque se debía de preparar un espacio adecuado para su entrenamiento. Moon sentía que no tenía tantas materias, pero se recordó que tenía el proyecto de la hiladora para el invierno, y eso le iba a absorber la mayor parte de su tiempo.

Las matemáticas tristemente le gustaron, no eran tan sosas como en Santa Olga, esas eran especiales para su mandato como Reina: En su primera lección su maestra le dio varias fórmulas para calcular los alimentos que necesitaría para alimentar a su pueblo, cuántas hectáreas necesitaría para sostener su propio palacio, e incluso le mostraron las mejores estaciones del año para cultivar sus hortalizas tomando en cuenta de la humedad y la temperatura pronosticadas con más métodos matemáticos.

La chica puso la mayor de las atenciones a la clase, realmente estaba aplicando las matemáticas en la vida diaria y las comprendía mucho mejor. Su institutriz era buena, sabía de lo que hablaba y con la energía que aún desprendía su treintañera edad hacía que la clase no fuese tediosa del todo.

Mientras tanto, la Reina estuvo en todo momento en la habitación junto a su hija, ella estaba en su escritorio viendo unos papeles y haciendo cartas, pero Moon sabía que estaba escuchando tanto las clases como los comentarios de la joven discretamente, vigilándola.

Terminó la clase e inmediatamente después llegó la institutriz de actuación especializada en expresión corporal; era una mujer con bastantes años encima, por lo que Moon pensó que le enseñaría a hacer alguna obra de teatro clásica. Vaya fue su sorpresa cuando la institutriz empezó a hablar acerca del manejo de la respiración, ya que según sus propias palabras, la joven princesa tenía una voz fuerte pero tímida, así que su primera acción sería educar su voz ya que ésta tenía el potencial de usarla para imponer a sus súbditos, tal y como su madre hacía.

Antes de que empezase la clase de música llegó una sirvienta trayendo consigo una bandeja de té y bocadillos, la institutriz y la Reina se acercaron a probarlos sin ninguna pena, así que Moon se les unió. Cuando las mujeres estuvieron sentadas en una pequeña mesa de vidrio, la institutriz comentó:

— Están exquisitos estos pastelillos Reina Comet, pero no tanto como los que hacía en su juventud.

Moon miró sorprendida a su madre ¿Ella cocinaba? El día anterior la mayor había dicho que preparaba mejor los platillos que los chefs del castillo, y esa mañana estaba vigilando como comía su hija, pero la princesa no creía que fuese para tanto; una crítica en la que resaltaba sus capacidades y menospreciaba a sus siervos era costumbre de la Reina, pero si una institutriz afirmaba que había probado algo preparado con sus manos y elogiaba tal trabajo, la desconcertaba de sobre manera.

— Eso fue hace años, maestra.

Así que esa mujer le había dado clases a su madre, Moon realmente sintió una gran curiosidad, no sabía nada de su madre cuando era joven, o cuando era niña. Pensándolo bien, ella no sabía nada de ella salvo por lo que decía de sí misma.

— Aun así, el sazón que tiene nunca se perderá, aún recuerdo cuando usted hacía de comer y siempre lo compartía con… — La mirada de la Reina hizo temblar a la mujer mayor, Moon sintió un escalofrío y supo que esa institutriz había tocado una fibra sensible, pero de igual forma, ésta continuó con la oración — Con su familia. Su madre era increíble y muy benévola, su padre era un hombre justo que aún recuerdo con melancolía.

La princesa escuchó con atención la descripción de sus abuelos, tampoco sabía mucho de ellos, al parecer la historia de los gobernantes de Mewni era tan discreta que incluso en su propia familia preferían ignorar los detalles de su personalidad, tal como su madre escondía sus habilidades culinarias.

— Eso es cosa del pasado. — Dijo la Reina con desdén, pero luego de unos segundos de meditación, añadió — Pero creo que unas clases de cocina para Moon no estarían demás.

— Excelente decisión, su majestad.

La Reina asintió y volvió a enfocarse en sus bocadillos, Moon intentó ver algo a través de su madre, pero al saber que ella sabía cómo ocultar sentimientos para mostrar otros a su conveniencia, la hacían sospechar aún más sobre lo que le había dicho toda su vida.

El té se acabó y la institutriz se retiró para darle oportunidad a la maestra de música de entrar. Moon había elegido a la maestra que enseñaba un amplio catálogo de instrumentos musicales, y eso era porque le permitía no preocuparse tanto; si era mala en un instrumento tendría otros en los que podría enfocarse con mayor dedicación.

La maestra a pesar del currículum en la que destacaba, resultó ser torpe e infantil, eso hizo que la Reina rodara los ojos en señal de fastidio, y Moon estuvo a punto de imitarla, sólo que se recordó que si realmente quería mostrar un poco de rebeldía tenía que darle la contraria a su madre. Con ese pensamiento ella fue todas mieles con su irritante institutriz mientras ésta le enseñaba a leer las partituras del violín.

Cuando terminó aquella fastidiosa clase, Moon y su madre se prepararon a visitar a la Alta Comisión, el transcurso fue el mismo, pero ahora cuando se quedaron a solas en el carruaje, la Reina habló sobre los alimentos que sabía hacer con maíz. Al llegar la plática no terminó, sino que la Reina empezó a repetir recetas en su mente para ver cuál era el más sencillo para enseñarle a su hija.

Cuando llegaron al salón donde las esperaban, todos los miembros tenían el material que se les había encomendado con anterioridad. Primero decidieron junto con Rhombulus los horarios que establecerían y los días que abrirían el local, vieron la capacidad de personas que necesitarían estar asistiendo y con ello compararon con Omnitraxus la maquinaria que más les convenía de acuerdo a la producción.

Una vez elegida una de las maquinarias que había propuesto el gobernador de las dimensiones, Moon se enfocó en elegir un lugar adecuado para poner todo en funcionamiento, justo cuando había encontrado un salón que se acoplaba a sus necesidades y quería ir a visitarlo, se dio cuenta de que faltaba poco para que el sol descendiera totalmente… Hekapoo prometió ayudar a Lekmet para que pudieran visitar el lugar apenas Moon llegara a las instalaciones, así que la chica tuvo que posponer su visita hasta el día siguiente.

Después de que se hiciera la cita para visitar el lugar, Onmitraxus sugirió ir a comer, todos asintieron y decidieron asistir a un jardín cercano. El lugar era demasiado hermoso, la tarde era fresca y ya empezaban a brotar las flores invernales, el atardecer caía sobre los hombros de la chica y de nuevo el sentimiento de culpabilidad la inundó de sobremanera.

Ella estaba disfrutando de un platillo caliente con las personas más importantes de su dimensión (si excluía a Glossaryck que seguía sin dar señales de estar en el castillo) mientras que no sabía cómo estaba Toffee, ¿Ya habría comido? ¿Qué estaría haciendo en ese momento? ¿Lady Winter estaría con él o ya la habrían obligado a dejarle solo?

La joven princesa no pudo disimular su malestar ante sus comensales.

— Princesa, ¿Estás bien? — Preguntó Hekapoo, que veía a la chica de su mismo tono de piel.

— S-si — Dijo la princesa mientras regresaba de sí — Me quedé pensando… ¿Tendremos el proyecto listo antes del invierno?

— Por supuesto que sí, princesa — Respondió Rhombulus. — Me tendrá a mí para asesorarla en todo momento, además, está hablando con la Alta Comisión; lo imposible es posible para nosotros.

La chica sonrió forzadamente y volvió a enfocarse en su platillo, ella confiaba en Lady Winter, seguramente ella estaría viendo por Toffee, esperaba que así fuera.

La comida fue rápida, hubo pláticas en los que Moon no fue partícipe pero tampoco fue excluida, ella simplemente no se sentía cómoda estando ahí sin saber exactamente como la estaba pasado Toffee y aquel sentimiento de incertidumbre duró… dos semanas.

Dos semanas en que su rutina era desayunar, tener clases, ir a visitar a la Alta Comisión para la preparación de los cursos de hilado y después pasar el resto del día acompañada de Rhombulus mientras le explicaba la lógica y beneficios de un reinado sobre una democracia.

Todas las noches la chica llegaba a su cuarto llorando, con su único confidente siendo el pequeño Chaucey. Se sentía tal mal por disfrutar de aquello, porque sabía que su felicidad era a constas de la infelicidad de su invitado con quien no había tenido contacto desde aquella vez que fue corrida de la biblioteca. Su comunicación era tan nula que ni siquiera sabía en qué parte del castillo él estaba ubicado, es más, ni siquiera sabía si seguía estando en el castillo.

La rutina cambió en la tercera semana cuando Moon empezó a buscar un maestro para la máquina hiladora que habían escogido, como la chica aún estaba nula de contactos su primera opción fue ver a la modista exclusiva del castillo para que ella fuera la encargada, y el encargado de lavandería su asistente.

Debido a que su madre ya estaba segura de que tenía a su hija en sus manos, la dejó ir sola sin vigilancia alguna. A Moon le hubiese encantado ir a buscar a Toffee en ese momento, pero ya había pasado la hora del desayuno, y no sabía dónde podrían estar su invitado y su nodriza con la que tampoco había tenido contacto.

Llegó al estudio de costura y tocó elegantemente hasta que la mujer con piel arrugada y una pequeña joroba empezó a abrir la puerta. La sorpresa de la mujer fue enorme, porque abrió los ojos como platos, y casi se tropezó cuando se alejó de la puerta para que la joven princesa pasara.

— ¡Princesa! — Exclamó la anciana — Pase, pase, no me esperaba su visita hoy — Dijo mientras intentaba recoger los pedazos de tela que tenía esparcidos por el lugar. Moon ignoró el caos, aunque su rostro mostró una mueca de disgusto por tanto desorden en el que trabajaba la mujer.

— No se apure, seré rápida. — Dijo una vez dentro de la habitación — Necesito que trabaje en un proyecto que estoy realizado, necesito que sea maestra en enseñar el arte de la costura a jóvenes para que éstos enseñen al resto del pueblo antes de la temporada invernal.

La mujer mayor se quedó sorprendida por el pedido de la princesa.

— ¿Segura princesa? ¿Yo? ¿Le puede servir este vejestorio?

— Necesito que sea maestra, no que realice los trabajos. Para ello ya tenemos personal, solo necesito a alguien que les dé las mejores indicaciones posibles.

— Sería un honor, princesa. — Dijo la mujer orgullosa y Moon se dirigió a la puerta para llevarse a la mujer de una vez a su nuevo centro recreativo, sin embargo, la mujer se quedó parada en donde estaba. — Aún no me puedo ir, princesa.

— ¿Qué? — Preguntó Moon, consternada por la negativa de la mujer.

— Estoy esperando a mi asistente, debo de entregarle un diseño que debemos de entregar pronto, es más, creo que usted debería de verlo, es para su invitado.

— ¿Toffee? — Preguntó la chica, y todo el mal humor que tenía en su cuerpo desapareció inmediatamente.

— Sí, bueno, nosotros le decimos "el Lagarto" buen nombre que se colocó ¿eh? — La chica deseó ya haber visto en sus clases de actuación el cómo no sonrojarse, porque con sólo la idea de recordarlo sintió la sangre sobre su rostro.

— Le queda — Respondió en un susurro. Pero la modista lo escuchó de todas formas, y agarró a la princesa para sentarla en una mesa de madera que tenía ahí cerca, y le empezó a mostrar varios diseños que aún estaban en papel.

— Hemos diseñado todos estos — Dijo la anciana, que curiosamente ahora no se veía tan demacrada como al inicio — ¿Qué opina? ¿Le gusta? ¡Se aceptan sugerencias!

La chica se sorprendió por tal acción de la señora, se notaba claramente emocionada por compartir sus diseños, como si se tratara de hacer prendas para un ser querido cercano.

— B-bien — Respondió la chica agobiada con los papeles que veía, no los quería observar con detenimiento porque sabía que se iba a quedar boba admirando los detalles mientras se imaginaba a Toffee "El Lagarto" Usándolos.

— Sólo deje que mi asistente llegue para explicarle unos detalles del forro y nos podemos ir su alteza. No tardará mucho.

Moon asintió con la cabeza y se paró de su asiento para distraerse viendo los rollos de las telas que la mujer tenía, no era como si le interesaran, pero enserio necesitaba distraerse si no quería que su rostro volviese a estar tan rojo como hace unos momentos.

— ¿Cómo está? — Preguntó la chica después de unos quince minutos sin decir nada, la mujer mayor que decidió seguir trabajando en sus diseños se separó del papel para mirar a la princesa, ya que no comprendía de que hablaba — Toffee, el Lagarto. ¿Cómo está?

La modista dejó el lápiz que tenía en sus manos para enfocarse totalmente en la conversación con la princesa.

— Bien, se está integrando. — Respondió tranquila — Al inicio todos le temíamos, y algunos aún lo hacen, pero no parece un monstruo salvaje como creíamos, solo… solo es intimidante.

La chica asintió mientras asimilaba aquellas palabras, por lo menos parecía que él se encontraba bien, y parecía que no había ocurrido algún incidente en aquel tiempo que había pasado.

La costurera empezó a ver a sus lados, como si estuviese vigilando si nadie las escuchaba.

— Pero está bien, ¿Sabía que en el pasado había monstruos que servían en el palacio? Creo que los ciclos se están repitiendo ¿No cree? En todos los libros que tenía nunca había un patrón para un monstruo como él, pero creo que he hecho un gran trabajo. Estamos avanzando como sociedad.

La chica se sorprendió con aquel comentario, no se imaginaba que alguien en el castillo tuviese el mismo pensamiento que ella, la señora la miró con complicidad, y con eso, le demostró que esa platica se debía de quedar entre ellas.

— Sí, creo que estamos avanzando como sociedad.


Ya había escrito este saludo y respondido todos los comentarios pero se me descargó la computadora y perdí todo x.x pero lo que hacía hecho había quedado más o menos así:

¡HELLO! ¿Cómo están? Yo muy bien, viendo que tengo mas tiempo libre que cuando estaba en la universidad jajajajaja, ya estoy al día con los mangas y animes que seguía y me quedé de wooow, si que han avanzado las cosas... y hablado de avanzar, pues ¡aquí esta si siguiente capítulo! :D algo tranquilo lo sé, pero el próximo estoy segura de que llo van a amar, u odiar, o confundir ¡o generar algo de emoción fuerte! Así que disfruten de todo esto mientras termino el otro capítulo (del que ya voy a la mitad cx).

Agradecimientos especiales a:

SugarQueen97: Comet es malvada, y ahora vemos cómo es posible que ella pueda tan bien esconder sus sentimientos, además de demostrar otros que ni siquiera siente, si te fijaste en la última parte del capítulo Moon se hizo a modo de ella, pero con la sola mención de Toffee la chica recobró la actitud de la princesa que conocemos ¿Crees que será suficiente? ¿O será que la Reina conseguirá su objetivo?

Sugar (qué creo es la misma que el comentario anterior): ¡Gracias! Es lo que espero, que el fandom respete todos los shipps, porque todos tienen algo que contar cuando se manejan de la forma adecuada *Heart*

Samikun15: Gracias por la felicitación, no sería posible llegar a tanto sin ustedes los lectores *heart* doy lo mejor de mi en cada capítulo, lo juro.
Y hablando de un POV de Toffee, mi sueño guajiro es que al terminar esta historia, me ponga a escribir el POV de Toffee, ¡Incluso con un poco más de tiempo atrás! Es por eso que evito hacer POV´s de él, porque si realmente quiero explicar algo, creo que él se merece que cuenta su historia por completo. Spoiler, el nombre del fic sería: Monstruo Inmortal.

Rex0153: ¡Yo también creí que era un fanart hasta que me metí a varias páginas y todas decían lo mismo! fue una buena emoción, y la verdad me ayudó mucho con el material en la historia con respecto al pasado, que Eclipsa sea hija de Solaria ayuda a que la tensión sea mucho mayor, y estoy segura que eso hará que su historia brille, aquí es más el sentimiento de amor imposible.
Con respecto a Moon en la historia... Hay muchos secretos que se van a empezar a ir revelando, y otros que sólo voy a mencionar, *Spoiler* vamos a hablar de profecías en los próximos capítulos, ¡Y aparecerá Dave!. Así que creo que todo lo que pase serán consecuencias... esperemos que todo termine bien ara nuestros eternos enamorado :'D

Alejandra.b: Te prometo que en el próximo capítulo te morirás de la emoción, te digo, ahorita todo está cambiando para nuestro protagonistas, y la soledad va acompañado de ello, y eso realmente demostrará sus verdaderas personalidades... veamos que sucede... kukuku

Opiniones, criticas, sugerencias, amenazas de muerte ¡Todo en los reviews!

Nos leemos~~