Glee y sus personajes no me pertenecen, son propiedad de FOX y del señor Ryan Murphy.
Chapter 36
La confianza es algo que se gana con el tiempo, a veces puede ser rápido pero otras veces te tienes que tomar bastante tiempo para confiar en una persona. Cuando confiaste mucho en una persona y esa persona te termino fallando es algo que, de alguna manera u otra, te termina marcando. Te vuelves una persona desconfiada, piensas bien en quien confiar y en quien no y al final siempre tendrás miedo a que te traicionen nuevamente.
Es difícil confiar cuando anteriormente confiaste pero terminaron fallándote y mintiéndote.
Rachel había creído en Finn, el chico la había enamorado y ella confió plenamente en él pero Finn termino engañándola con otra chica, eso de alguna manera la marco y el miedo a que otra persona la engañara la invadió.
Ella había confiado muchas veces y no les había salido bien.
Confió en Kurt cuando compro esa colección de discos de Barbra con la tarjeta de sus padres y el chico le aseguro que ellos no le dirían nada. Pero termino castigada.
Confió en Marley cuando tenían seis años, la castaña había convencido a su prima de lanzarse en trineo desde una colina, incluso cuando no había nieve y estaban en la mitad del verano. Marley le aseguro que no le pasaría nada y ella confió en ella pero, ¿qué ocurrió? Rachel termino con un brazo enyesado y varios moretones en su rostro.
Aun recuerda esa vez cuando conoció a su madre biológica y la mujer había prometido que volvería a contactarse con ella y recuerda como emocionada espero la llamada de esa mujer. Llamada que nunca llego.
Pero eso no viene al tema ahora. Eran cosas tontas de niña, pero aun así había confiado en cada promesa y cada cosa que le decía sus amigos para al final terminar con moretones, huesos rotos, castigos, detenciones en la escuela y una que otra mañana con jaqueca.
Bueno, a lo que quiero llegar.
Cuando ella vio las fotos de Quinn sintió como su corazón se separaba en cientos de pedazos, ella no podía creer que se volviera a repetir la historia. Amaba a Quinn y había confiado en ella pero pensó que la rubia le había mentido y engañado, y con eso un poco de su confianza fue cayendo. Le costo creer en lo que le decía, su mente jugaba sucio y le decía que cada palabra que salía de la boca de Quinn era mentira.
Pero no resulto ser una mentira, Quinn nunca le había mentido y, por más que la rubia había insistido, ella nunca le creyó, o no quiso hacerlo. El miedo la cegó y no se dio cuenta que cada palabra que Quinn decía era verdadera, estaba confiando en quien no debía. Había confiado en Marley cuando llego arrepentida pidiendo una segunda oportunidad y asegurándole que no se metería en su relación pero la castaña termino fallándole, y de la peor manera. Porque incluso cuando Marley dice que no quería hacerlo, no hizo nada para evitarlo o remediarlo. Tal vez si la castaña lo hubiera solucionado todo desde un principio no se sentiría tan dolida y enfadada. Su prima la había visto llorar por semanas, días y noches, con el corazón roto y creyendo que la persona que amaba la engañaba y aun así no hizo nada para arreglarlo, al menos para evitar que ella sufriera pero resulto ser todo lo contrario, la dejo sufrir y dejo que su mente se pusiera más en contra de Quinn.
Rachel amaba a Quinn y sintió un vacio esa vez que la rubia la dejo en su habitación para seguir caminos diferentes, había perdido a Quinn pero no sabia que hacer cuando el miedo siempre estaba de primero. No podía hacer nada. Simplemente la vio marcharse y decidió que tal vez también debería irse. Pero enterarse de la verdad y saber que ambas sufrieron cuando ninguna tuvo la culpa fue horrible, había lastimado a Quinn con su desconfianza, con sus rechazos y desplantes. Cuando piensa en como la rubia se esmeraba para recuperarla le hacia sentir muy mal al darse cuenta en la manera en que se comporto. Pero al fin y al cabo ella no tenia la culpa. Ninguna la tenía.
R.- No es que no me guste estar aquí pero - Miro de reojo a la rubia - ¿Qué haremos ahora?
Q.- No lo sé - Suspiro y volteo a mirarla - Ya se hará de noche. ¿Qué quieres hacer?
Duraron varias horas hablando y dando cada una su punto de vista, Rachel no paraba de pedirle perdón y Quinn decía que no debía perdonar nada. No sabían que pasaría con ellas a partir de ahora pero si aseguraron que cada una daría lo mejor de si para recuperar su relación.
R.- ¿No deberíamos volver al campus? - Quinn la miro dudosa.
Q.- No lo sé, yo me estoy quedando aquí y no sé si sea buena idea volver allí por ahora - La morena asintió.
R.- Entonces creo que yo si me iré.
Q.- ¿Por qué? - Preguntó algo decepcionada. Quería pasar más tiempo con ella.
R.- Ya esta oscureciendo, he dado tantas vueltas hoy y estoy algo cansada por el viaje.
Q.- Cierto, esta bien - Se levanto del sillón y le ofreció la mano. Rachel gustosa la acepto.
Quinn no le soltó la mano ni cuando salieron de la azotea, ni cuando caminaron por los pasillos, ni cuando estuvieron dentro del elevador. No le soltó la mano para nada.
Q.- ¿No quieres quedarte? - Preguntó algo nerviosa cuando ya estaban en la calle.
R.- Dudo mucho que Sam quiera verme aquí - Quinn frunció el ceño y la morena le acaricio el rostro suavizándolo - Es mejor que me vaya.
Q.- Claro, llamare un taxi - Con su mano libre saco su teléfono celular pero la morena se lo impidió.
R.- Me iré caminando - La rubia la miro con un signo de interrogación en el rostro - Estaba apurada por encontrarte y hablar contigo que deje todo en mi mochila en la habitación.
Q.- ¿No trajiste nada de dinero? - Rachel negó - ¿Cómo llegaste aquí? - El campus quedaba algo lejos del edificio.
R.- Vine caminando - Se encogió de hombros y Quinn negó en desaprobación mientras revisaba los bolsillos buscando algo de dinero - No tienes que darme dinero, puedo ir caminando.
Q.- No te dejare caminar tanto y menos de noche - La morena iba a hablar pero ella se le adelantó - Y no digas que no es de noche porque cuando llegues allá si lo será. Dame unos minutos, ya regreso.
Rachel vio como Quinn entraba al edificio rápidamente y se perdía por el pasillo pero luego regreso.
Q.- No te atrevas a irte - Le amenazo y antes de que entrara nuevamente al edificio Rachel le aseguro que no se iría.
Exactamente ocho minutos después, que para la morena fueron una eternidad, Quinn salió nuevamente por la puerta rascándose la cabeza y con una sonrisa entre culpable y nerviosa.
R.- ¿Qué pasa? - Preguntó sonriendo.
Q.- Es que... bueno - Saco del bolsillo solo un par de billetes y tres monedas que no le alcanzaba para el taxi.
Rachel riendo se acerco a ella y algo insegura se atrevió a abrazarla por la cintura. Quinn se escondió en el cuello de la morena algo avergonzada y esta suspiro aliviada de que no la hubiera rechazado.
Q.- No te burles, pensé que tenía más dinero. No puedo permitir que camines sola de noche - Se escondió aun más al notar que la morena no paraba de reír - Encontré las monedas entre los cojines del sofá - Nuevas carcajadas dejo escapar la morena y Quinn no pudo evitar contagiarse.
R.- Te he dicho que puedo ir caminando - La rubia negó.
Q.- No voy a dejar que camines sola en la noche hasta el campus.
R.- Pero...
Q.- Yo iré contigo - La interrumpió separándose.
R.- Pero tú dijiste que no querías volver por ahora y...
Q.- No me importa. No pienso dejarte sola - Entrelazo su mano con la de Rachel - Vamos.
Y agarradas de mano caminaron hasta el campus. Se contaron muchas cosas, reían por algunas otras y en oportunidades se empujaban bromeando. Por casi media hora, que duro el trayecto hasta su habitación, se olvidaron de todo por lo que estaban pasando. Se olvidaron que se habían separado por más de un mes y que habían sufrido durante semanas, se habían olvidado de todo. No existía Marley, ni Ashley, ni fotos, ni lagrimas, ni disculpas, ni acusaciones falsas, nada. No existía nada. Solo eran ellas caminando por las calles de New York como lo hacían antes, como si nada hubiera pasado. Como si nada hubiera cambiado. Y a ambas le gusto eso.
R.- Me hubieras dejado venir sola, no era tan largo el camino.
Q.- Cállate y termina de abrir la bendita puerta - Se quejo impaciente al ver como la morena se tomaba su tiempo para abrir.
R.- Esta bien, esta bien - Decía entrando a la habitación seguida de la rubia.
Quinn fue directo a su cama y se lanzo en ella dejando escapar un sonoro suspiro. Rachel riendo se iba quitando los zapatos de camino y se sentó en la cama junto a Quinn.
Q.- No aguanto los pies - Se quejo quitándose los zapatos con los mismos pies.
R.- Te quejas demasiado. No tenías que acompañarme, pude venir sola.
Q.- No iba dejar que vinieras sola - Llevo su mano a la espalda baja de la morena. La morena se tenso por unos segundos pero luego se relajo al sentir la mano de Quinn acariciándola y luego dejándola quieta en el lugar - Y quería venir contigo - Dijo mirándola a los ojos y se quedaron en silencio.
R.- Quinn... - Rompió el silencio luego de unos minutos en los que se miraron en silencio pero la rubia agito la cabeza para que no continuara.
Q.- No digas nada - Sonrió de medio lado - Ya hablamos mucho por hoy y debes estar cansada por el viaje. Mejor descansemos.
R.- Claro - Asintió con una sonrisa y se levanto de la cama.
Rachel no quería presionarla, y como ellas mismas dijeron, las cosas no eran como antes, por lo que decidió acostarse en su cama.
Quinn veía como Rachel se movía agarrando las maletas, que estaban sobre la cama, y las colocaba en el piso, vio como sacaba las cosas de su mochila para ponerlas sobre el escritorio. No le saco la vista de encima, siguió cada uno de sus movimientos hasta que la morena se encerró en el baño para colocarse el pijama. Minutos después volvió a salir, se acerco al closet y saco un juego de sabanas.
R.- ¿Me ayudas? - Preguntó señalando la cama y Quinn asintió levantándose.
Quinn le ayudo a vestir la cama y luego se dirigió al baño para cambiarse. Al salir, minutos después, vio a la morena terminando de acomodar todo para acostarse. Cuando ya estaba todo listo quedaron frente a frente sin saber que hacer o decir.
Q.- Buenas noches - Se acerco y le dejo un beso en la mejilla.
R.- Buenas noches - Le sonrió.
Y sin nada más que decir, se metieron en sus respectivas camas, Rachel se giro hacia la pared soltando un suspiro y la rubia se giro hacia ella para verla.
Ver dormir a Rachel era una de las cosas que le gustaba a Quinn, ver el movimiento de su pecho subir y bajar al respirar, verla tan relajada y tranquila. Pero lo que más le gustaba a Quinn era dormir con ella. Las cosas entre ellas aun estaban un poco delicadas y tenían muchas otras que solucionar pero, demonios, la había extrañado demasiado. Había noches en las que no podía dormir solo por estar sola en la cama, se había acostumbrado a dormir con ella y cuando dejaron de hacerlo fue horrible. Lo que más le gustaba, y extrañaba, era sentir a la morena a su lado, cada vez que inhalaba oler el aroma de su cabello, abrazarla y que la morena se abrazara a ella, tenerla acurrucada a su lado, esos momentos en que coordinaban sus respiraciones y esas mañanas que despertaba con la morena prácticamente dormida sobre ella.
Lo dudo por un instante pero luego de una hora de verla dormir y no poder conciliar el sueño, se levanto de la cama. Rachel seguía hacia la pared y ella sabia que estaba dormida, llevaba ya un buen rato dormida. Levanto suavemente las sabanas procurando no despertarla o, si la despertaba, no asustarla. Se acostó a su lado cuidadosamente y las cubrió a ambas con las sabanas. Se quedo viendo al techo por varios minutos y luego sintió como Rachel se movía. La morena se dio la vuelta, abrazo a Quinn por la cintura y su rostro quedo prácticamente escondido en el cuello de esta. Quinn podía sentir la respiración caliente de la morena chocar contra su cuello y acomodándose un poco la abrazó. No pudo evitar sonreír y luego le dejo un suave beso en el cabello.
Q.- Buenas noches, mi amor - Susurró antes de quedarse dormida.
Rachel había despertado a altas horas de la noche para ir al baño pero al notar que una hermosa rubia estaba acostada a su lado desecho la idea. Ella estaba de espalda y Quinn la abrazaba por la cintura, se sentía tan comoda y relajada en sus brazos que las ganas de ir al baño desaparecieron y se convirtieron en la necesidad de seguir entre sus brazos. Saber que Quinn fue quien dio el primer paso y se acostó a su lado le dio esperanzas, esperanzas para recuperar su relación y todo el tiempo perdido. Mientras se acurrucaba más a Quinn y trataba de dormir se dio cuenta de algo. Tal vez su miedo no era que Quinn la engañara, tenia miedo a perderla, perder lo que tenían, perder el amor de su rubia. Imaginarse a Quinn abrazando a otra chica, besando a otra, durmiendo con otra, haciendo el amor con otra, que la dejara por otra chica, eso le daba miedo, le daba miedo a perderla. Pensar en perderla le encogía el corazón pero ya no debía pensar en esas cosas. Tenia que confiar en Quinn, ella la amaba y siempre se lo dijo y demostró, tenia que dejar sus miedos a un lado para poder recuperar su relación. Y con ese propósito en mente se quedo dormida
A la mañana siguiente Quinn se despertó justo como había deseado despertar. Con la morena a su lado. Tenían las piernas cómodamente entrelazadas y Rachel dormía acurrucada en su pecho mientras se aferra a ella, parecía que la morena no quería dejarla ir. Trato de levantarse pero el agarre de la morena era firme por lo que se quedo en cama un rato más, no quería despertarla, sabia que la morena debía estar cansada. Mientras dejaba caricias en el brazo de la morena clavo la mirada al techo y se perdió en sus pensamientos. Varios minutos después sintió como la morena comenzaba a moverse y los nervios la comenzaron a invadir, ¿se molestaría porque durmió con ella? Esperaba que no. Rachel comenzó a estirarse y se froto los ojos antes de abrirlos, abrió uno, lo cerro, luego abrió otro para terminar abriendo ambos, Quinn se sabia de memoria cada movimiento de la morena para despertarse y le encantaba verla haciéndolo. La morena finalmente soltó un pequeño gemido estirándose nuevamente y luego se quedo viendo a su rubia, porque si, siempre seria su rubia.
R.- Buenos días - Dijo con la voz algo ronca.
Q.- Buenos días - Se giro para quedar cara a cara.
Se quedaron viendo fijamente a los ojos. Rachel se pedio en el mirar avellana de la rubia y esta se perdió en el profundo chocolate de la morena. No necesitaban decirse nada más, con una mirada ambas sabían lo que la otra quería decir, con una mirada se transmitían muchas cosas que con palabras no hacían.
Q.- Te echaba tanto de menos - Rompió el silencio con la voz algo entrecortada. Se acerco un poco más y se escondió en el cuello de la morena - No me vuelvas a alejar de ti, por favor - Le suplico con la voz rota y aferrándose fuerte a su cintura. La morena no pudo hacer más que abrazarla fuertemente y susurrarle palabras de tranquilidad y amor al oído.
R.- No quiero alejarte de mi - Le acaricio la espalda - Lo único que quiero es tenerte a mi lado, quiero que me ames, que me abraces, que me beses y yo quiero hacer lo mismo contigo.
Q.- Tenia tanto miedo a perderte – Susurró saliendo de su escondite - Creí que te había perdido.
R.- Yo soy la que tiene miedo a perderte - Le seco las lagrimas que se escaparon con los pulgares y le acaricio las mejillas. Quinn se abrazo nuevamente a ella.
Se quedaron abrazadas por algunos minutos hasta que el sueño se apodero nuevamente de ambas. Una hora más tarde se despertaron por el sonido de un teléfono sonar. Quinn algo perezosa estiro el brazo y contesto aun con los ojos cerrado.
Q.- Hol...
S.- Quiero tu culo aquí en cinco minutos - La interrumpió y Quinn se levanto frunciendo el ceño.
Q.- ¿Qué ocurre? - Dejo escapar un bostezo. Escucho como al otro lado de la línea alguien estaba forcejeando y al final la voz de Brittany se hizo presente.
Br.- Prometiste que vendrías a desayunar con nosotras - Dijo tristemente y nuevamente Santana hablaba.
S.- Deja de encerrarte en un caparazón, recuerda que estamos contigo. Somos tus amigos, Britt esta triste y si no estas aquí en cinco minutos te pateare - Hizo un silencio y suspiro - Quinn, tienes que superarlo. Sé que Rachel se fue pero no puedes encerrarte en u...
R.- ¿Quien es? - Preguntó estirándose y Quinn le sonrió en respuesta.
S.- ¿Me estas escuchando?
Q.- Es Santana - Le dijo a Rachel y esta se sentó a su lado.
S.- ¿Con quien estas hablando? ¿Estas con alguien? ¿Es una chica? - Preguntó sorprendida.
R.- ¿Tienes que ir a clases hoy? - Quinn negó.
Q.- Solo tengo que presentar un examen.
R.- ¿Y estas preparada? - Quinn se encogió de hombros pero luego hizo una mueca y negó - Quinn - La miro con desaprobación.
Br.- ¿Qué pasa? - Se escucho su voz a lo lejos.
S.- Quinn, deja de ignorarme - Se quejo.
Q.- ¿Qué dices, Santana? - Le respondió a su amiga antes de que Rachel comenzara con su discurso de porque era importante estudiar y lo irresponsable que es presentar un examen sin estar preparada. La imagino mostrándole diapositivas y todo el asunto.
R.- No te vas a salvar de mí - La amenazo mientras se levantaba y caminaba hacia el baño.
Q.- ¡Ya lo hice! - Exclamó viéndola caminar, viendo más de la cuenta en ciertos lugares, y Rachel se adentro al baño negando con la cabeza.
S.- ¿De que estas hablando? Maldición, Quinn, sabes que odio que me ignoren.
Q.- Oh, si, si. Lo siento. ¿Qué pasa? - Preguntó algo despistada. Tenia el teléfono pegado a la oreja pero la morena siempre se ganaba su atención primero.
S.- ¿Estas con alguien? Quinn, sé que Rachel se fue y quieren seguir por caminos separados pero ¿no crees que sea muy pronto?
Q.- No, Santan...
S.- Estas últimas semanas no has estado muy bien y no creo que sea buena idea que estés saliendo con otras chicas, no por ahora - Aconsejo seriamente a su amiga.
Q.- Yo no estoy saliendo con otras chicas - Le dijo con el ceño fruncido.
S.- Entonces quien estab...
Q.- Rachel esta aquí - Dijo dejando escapar una boba sonrisa.
S.- No, Quinn, Rachel se fue y tú...
Q.- Rachel regreso, Santana. Esta aquí, conmigo - En eso sale la morena del baño y vuelve a sentarse a su lado. Quinn coloco el altavoz.
S.- A mi no me engañas, esa no es la insoportable voz de Rachel...
R.- Escuche eso - Se quejo.
S.- ¡Rachel!
Br.- ¿Es Rachel? Dame el teléfono - Se volvieron a escuchar sonido de forcejeo.
S.- No, dame... Britt, dame ese teléfono.
Br.- Hola, Rachie - Saludo emocionada - ¿Tubbie tenia razón? ¿Volviste?
R.- Si, Britt, volví. No podía estar ni un minuto más lejos de aquí - Decía sin apartar la mirada de Quinn.
Br.- ¿Y volvieron a ser novias? ¿Están juntas? - Preguntó ilusionada. Ambas se miraron buscando la respuesta en la otra.
R.- Estamos en eso.
Br.- ¿Pero van a volver? - Nuevamente se miraron.
Q.- Si - Dijo muy segura mirando a la morena a los ojos y esta bajo la mirada sonriendo. Escucharon un grito de emoción y el teléfono chocar contra algo.
S.- ¡Brittany! - Se quejo pero la rubia estaba ocupada gritando de la emoción - ¿Entonces van a volver? - Preguntó fingiendo indiferencia pero el fondo estaba feliz por sus amigas.
Q.- Vamos a tomarnos las cosas con calma por ahora y...
S.- Si, si... Bla bla bla - La interrumpió - ¿Vienen a desayunar? - Quería el chisme completo y era mejor en persona.
R.- ¿No seria almorzar? Ya son las once - Decía viendo la hora en su teléfono.
S.- Almorzar, desayunar, da igual - Le resto importancia - Britt quiere comer panqueques. ¿Nos vemos en el lugar de siempre?
- Claro - Respondieron ambas.
S.- Esta bien. Entonc... ¡Britt, deja de saltar! ¡Brittany! Esa señora no quiere bailar contigo. Oh Dios - Colgó y ambas chicas se miraron frunciendo el ceño
Quinn dejo el teléfono sobre la mesita de noche y negó riendo. Sus amigas eran increíbles.
R.- Iré a darme una ducha - Decía levantándose. Quinn asintió - ¿No quieres venir? – Bromeo levantando las cejas sugerentemente antes de entrar al baño y Quinn riendo se dejo caer en la cama al escuchar la puerta cerrarse. Era una propuesta muy tentadora pero aun no era el momento para eso.
Hola, hola. Muchas gracias por leer y por sus reviews.
¿Creen que fue muy sencillo para Rachel? Porque si es así le agregamos más sal a la herida eh? eh? okno. Ya estas chicas han sufrido mucho como para que venga Quinn también a rechazar a la morena y se complique aun más. Las cosas tampoco serán sencillas y ya van a hacer cositas de una y felices para siempre, no, una relación se retoma poco a poco. O al menos así lo veo yo.
Nos leemos la próxima.
