Amándote
Bebí hasta la última gota, más de lo que podía conseguir de ese animal… más de lo que me podía dar. Haber visto a Alice esa tarde había sacado una parte de mí que me era desconocida… mi inusitada fuerza de voluntad. Solo había resistido por ella, porque era mi hermana quien estaba frente a mí con esa exquisita y tentadora sangre corriendo por sus venas, porque tenía a Bella a mi lado y que sabía que si me salía de control ella iba a querer detenerme y yo no iba a poder evitar detener ese frenesí lastimándola en el proceso y eso… era lo que menos quería. Todo el tiempo respirando intranquilo solo las veces necesarias para tomar aire y utilizarlo para hablar lo menos posible, todo el tiempo con mi garganta quemando al rojo vivo, todo el tiempo viendo esa vena palpitante de su cuello que ya había lastimado James en su momento…
Salí a paso rápido de casa de Eleazar y Carmen esa tarde, me era insoportable la quemazón en la garganta y Bella lo sabía, ella había pasado por lo mismo hacía mucho tiempo atrás. Tomó mi mano en cuanto salimos hacia el bosque y comenzó a correr adentrándose en el bosque sin que me sea difícil seguirla.
_Superaste muy bien la prueba Edward, pero sé que es difícil para ti… volveremos en cuanto Alice haya regresado a casa_ dijo mi diosa corriendo tomada de mi mano,
_Supongo que tendré que esconderme por ahora ¿no?_ era correcto hacerlo, y lo más oportuno si pensábamos en seguir llevando la dieta vegetariana,
_Si amor… volveremos con Carmen y Eleazar, pero por ahora no volveremos mientras este Alice_
_ Bien… por ahora solo quiero casar, no soporto esta flama en mi garganta_ musite casi con dolor. Ella asintió y comenzó a correr por el bosque alejándonos cada vez más de toda civilización.
Estaba cayendo el sol entre las montañas y la noche se acercaba lentamente, solo la tenue luz del crepúsculo nos iluminaba cuando llegamos a un amplio prado colmado de alces montañeses, no me detuve a ingeniarme alguna estrategia ni a elegir a mi presa, lo único que anhelaba era morder el cuello de un caliente animal y atenuar el dolor de mi garganta. Bella al parecer había decidido por lo mismo, no detenerse a buscar su mejor presa, solo ir y beber del que fuera lo suficientemente desafortunado como para cruzarse en nuestro camino.
Me acerqué a ella luego de acabar con la vida de cuatro grandes animales, la vi encima de un alce que doblaba su tamaño encarnizada en sacar hasta la última gota, su camiseta blanca se pegaba a su cuerpo marcando las suaves curvas de su espalda al contornearse sobre el animal ya muerto, sus brazos desnudos tomaban la cabeza del alce levantándola levemente para tener acceso a su cuello y sus piernas estaban a cada lado del cuerpo de éste envolviéndolo… se veía tan… sensual.
_Sabes lo que me haces ¿no?_ dije con voz áspera, ella se sobresaltó pero casi inmediatamente volteó siseando y mostrándome los dientes… parecía tan puramente salvaje defendiendo su presa. Sentí un cosquilleo en mi estómago al instante de verla, una especie de orgullo mezclado con deseo. Una gota de sangre corría por su barbilla hasta caer en gotas sobre la base de su cuello bajando por la clavícula y escurriéndose más allá, tragué en seco y me relamí los labios. La deseaba tanto a ella como a la sangre así que sin temor a su ataque caminé lentamente hasta quedar frente a ella, sus ojos enfocaron en mi y todo resquicio de recelo que había momentos atrás en ella, se había ido… ella me miraba desde abajo mientras yo me acercaba lentamente, su camiseta blanca transparentaban las líneas de sus senos, dándome una vista privilegiada de sus pezones endurecidos…
_Bella ¿te das una idea de lo hermosa que te ves?_ dije mientras me acuclillaba frente a ella, sus labios se entreabrieron dejando escapar un jadeo… mis ojos lujuriosos recorrieron la pálida piel salpicada de sangre hasta que aquella gota que había provocado esa bola de fuego en mi interior se perdía entre sus senos bajo su camiseta, tragué en seco y no pude evitar acercarme a ella casi cautelosamente, sus labios me llamaban tentándome, despertando el deseo de saborearlos con esa esencia de sangre en su piel.
Lentamente me incliné hasta la naciente de sus senos y con la punta de mi lengua limpié el fino rastro de sangre que aquella gota había dejado, fui subiendo por su pecho, recorriendo su clavícula mientras su jadeo se hacía más profundo y sonoro cerca de mi oído, llegué hasta su cuello y mi lengua saboreó allí la sangre… el sabor dulce, mezcla del dulzor de la piel de Bella y de la propia sangre me hicieron gruñir despacio hasta que mi lengua llegó hasta su mentón. Allí me detuve y me separé de ella relamiendo mis labios, ella abrió sus ojos y nos miramos nuestras bocas que estaban solo a centímetros, su dulce aliento chocó contra mí y fue como si soltaran un gran trozo de carne al tigre hambriento porque sin siquiera pensarlo me abalancé sobre ella y atrapé sus labios con los míos. Sin medir mi fuerza la empujé hasta que su espalda chocó contra el tronco de un árbol, gemimos juntos en la boca del otro cuando la presioné deseoso y fuerte sobre la corteza. Su lengua, que aún tenía el caliente sabor de la sangre, acarició la mía ferozmente mientras que mis manos subían por su abdomen debajo de su camiseta, atrapé sus pezones duros entre mis dedos y jugué con ellos desenfrenadamente como si fueran mi juguete favorito, gemí en su boca mientras ella arqueaba su espalda pidiéndome más.
_Quiero hacerte el amor…_ dijo separándose ligeramente de mis labios, amagué con atraparlos entre mis dientes pero ella alejaba su cabeza volviéndome loco.
_Hazlo ¿qué te lo impide?... te deseo_ murmuré con voz áspera y cargada de lujuria, la deseaba… tanto que mi bajo vientre palpitaba como un volcán a punto de estallar. Me apresuré a besar sus labios una vez más pero me aventuré a ir más allá y bajar con mi lengua lujuriosa por su clavícula y sobre la tela de su camiseta, me entretuve con uno de sus pezones mientras que el otro era pellizcado por mi mano libre para que no quedara insatisfecho,
_Oh Edward… amor por favor_ gimió mi diosa arqueando su espalda, la iba a satisfacer, lo iba a hacer a como diera lugar. Seguí bajando dejando besos húmedos sobre su vientre descubierto, su ombligo y el filo de su cadera donde la tela del jean comenzaba a molestar. Me separé jadeante y recargué mi frente sobre su bajo vientre mientras mis dedos desabrochaban los botones de su pantalón, me concentré por hacerlo bien y absteniéndome a duras penas de no romper su ropa, teníamos que volver sino en busca de más.
_Quiero saborearte…_ musité enloquecido por el dulce aroma de sus líquidos que emanaba de su pantalón, ella ya estaba húmeda para mí y esa confirmación provocó que un gemido grueso escapara por mis labios, bajé su pantalón de un tirón y se lo saqué de las piernas, me dediqué a mirar como embobado las bragas de fino encaje que tapaban a penas esa pequeña mota de rizos castaños. Yo estaba fuera de sí, me incliné hacia ella y enterré mi nariz en esa zona que tan loco me volvía, olí como si fuera el aroma más exquisito… lo era, el de mi vampira, el de mi amor… mi diosa. Ella parecía temblar con ese contacto así que con una última inspiración me separé para levantar mi cabeza y verla jadear mordiéndose el labio, sus ojos bajaron y se trabaron con los míos y su lengua hizo algo endemoniadamente sensual, mojar sus labios resecos por el deseo. Sin dejar de mirarla mis dedos ansiosos atraparon las finas tiras de sus bragas y con un solo movimiento las rompieron provocándole un gemido,
_Ábrete… quiero probarte_ murmuré demandante, ella sin decir nada y obediente entreabrió sus piernas siempre mirándome a los ojos, sus bragas cayeron al suelo y mis ojos inevitablemente fueron hasta su húmedo sexo, suspiré cuando entre los rizos castaños vislumbré una fina humedad brillante… mi manjar. Mi mano que estaba posada en su cadera acarició la zona bajando por su pelvis hasta hundir mis dedos en su humedad, mi dedo mayor se abrió paso entre sus pliegues acariciando ese hinchado botón de placer,
_Te haré el amor Isabella…_ murmuré mirándola a los ojos, ella los tenía entrecerrados pero aún así asintió mordiéndose el labio _y quiero que goces por sobre todo… goza!_ exigí mientras enterraba en su mojada cavidad mi dedo mayor, ella arqueó la espalda aferrándose con sus manos a la corteza del árbol y profiriendo un gemido de placer.
Con mi mano libre separé aún más sus piernas… la quería abierta para mí, me acerqué más a ella y mi dedo comenzó a bombear con un exquisito ritmo dentro de su cavidad, mi otra mano la utilicé para ponerla de lleno en su bajo vientre para sostenerla contra el árbol, me mordí los labios cuando vi mi propio dedo entrar y salir de ella y en seguida y en todo momento deseé ser mi dolorosa erección la que estuviera haciendo ese trabajo.
_Oh Bella… eres tan… exquisita_ murmuré inclinándome para olerla, cerré los ojos con fuerza y gemí cuando mi miembro tembló aún dentro de mis pantalones. Bella comenzó a gemir cada vez más fuerte, mantenía la cabeza echada hacia atrás, la espalda arqueada y el trasero pegado en la corteza del árbol, no me pude contener más y sin pensarlo me acerqué a su centro de placer y toqué con mi legua su delicioso clítoris, lamí toda esa zona mientras mi dedo hacía lo propio entre sus pliegues…
_Oh Edward… por favor amor… no pares, por… favor_ farfulló jadeante aferrándose con una de sus manos a mi cabello, tomé una de sus piernas y la puse por encima de mi hombro para darme más espacio, mi lengua se hundió más en ella envistiendo su cavidad junto con mi dedo… era exquisita, sus jugos se escurrieron por mi garganta saciándome de esa sed que quemaba desde la primera vez que la vi. Sus gemidos y jadeos estremecieron el bosque mientras mi dedo le estaba dando el mayor de los placeres, mi lengua se enredaba en su clítoris y mis manos masajeaban sus glúteos.
_Edward… estoy por… oh_ murmuró con premura, sabía que se venía su estallido de placer, sus paredes envolvían mi dedo exquisitamente y la sentía temblar sobre mi lengua, seguí con mi trabajo fervientemente, lamiendo, chupando y mordisqueando su botón… pronto la sentí estremecerse y emitir un gemido largo y profundo entremezclado con mi nombre, sus jugos mojaron mi dedo y lo saqué para poder atrapar todo con mi lengua, mis manos sostuvieron sus muslos mientras tragaba dichoso y su manos jalaba mi cabello acercándome a ella… Me detuve allí porque a pesar de ser inmortal, la sentí débil… esa placentera debilidad postorgasmica la relajaba sobre mí, la tomé de la cintura mientras increíblemente sentía como aún tenía pequeños espasmos y se mantenía con los ojos cerrados y sus labios entreabiertos
_Bella… ven, descansa amor_ musité atrayéndola hasta mi regazo, ella se acomodó allí y suspiró extasiada,
_Edward… no estoy cansada, tuve el mejor orgasmo de mi vida… solo eso_ dijo suavemente mientras su mano acariciaba mi pecho.
_Okey, entonces eso significa que…_
_Significa que espero que no sea el único que tenga esta noche_ dijo abriendo los ojos y sonriéndome seductoramente, yo le sonreí pensando en cómo pudo recuperarse tan rápidamente…
Me gustaba tenerla desnuda entre mis brazos, no había lugar en el mundo donde ella pudiera estar mejor que en mis brazos, acaricié su mejilla suavemente mientras sus ojos no se separaban de los míos,
_Me gustaría saber qué piensas_ dije haciendo el mayor esfuerzo por hacerlo, ella sonrió y volteando su cabeza hacia un lado la escondió en mi pecho,
_De verdad agradezco que no puedas hacerlo_ murmuró con un hilo de voz _me avergonzaría de los pensamientos que tengo cuando te miro_
_Mmm… ¿no me das una pequeña pista?_ le pregunté ansioso,
_No…_ murmuró sacudiendo su cabeza negativamente _solo puedo decirte que esto acapara mucho mis pensamientos_ dijo acariciando mi miembro a través del pantalón. Me estremecí con su toque lo que hizo que mi miembro saltara en mis pantalones gritando por su propia descarga…
_En cambio en mi toda tú acaparas mis pensamientos_ murmuré acercándome para besar sus labios, ella llevó una de sus manos detrás de mi nuca y se acercó el espacio que faltaba para que nuestros labios se tocaran. Fue un beso suave y pausado, saboreé sus labios como si fuera el manjar más exquisito, mi lengua bordeó sus comisuras y acarició la suya que salió a mi encuentro, sus manos tomaron mis mejillas acercándome imposiblemente a ella, se sentó en mis piernas y pasó una a cada lado de mi regazo, tomé sus nalgas con mis manos y un gemido salió de su garganta y llenó mi boca. Cuando me di cuenta ella estaba recostada sobre mí restregándose contra mi creciente erección,
_Bella… no me hagas esto_ dije cerrando fuerte los ojos, ella se separó de mi boca y se sentó sobre esa zona contorneándose con una sonrisa en los labios,
_Me gusta hacerte sufrir_ me dijo como si eso que estaba haciendo fuera lo más cómico del mundo, a mí me estaba matando y estaba conteniéndome a duras penas para no abalanzarme sobre ella
_No es considerado de tu parte_ murmuré con mis manos en puños, ella rió y llevó sus manos por debajo de mi camiseta acariciando mi piel de mármol y cada contorno de mi abdomen, la vi mordiéndose el labio inferior mientras sus manos recorrían el camino que llevaba hasta el broche de mi pantalón, los desabrochó rápidamente para meter una de sus manos debajo de la tela y tomar con toda su mano mi erección palpitante,
_Mmm… voy a tener que cuidar esto, es mío ¿lo entiendes?_ dijo mientras se separaba de mi cuerpo mirándome a los ojos,
_Si amor… siempre_ jadeé, la vi inclinarse para tomar entre sus labios mi miembro erecto y lamer como si eso fuera su gran talento, introduciéndolo en su boca, sacándolo mientras lo iba rozando con sus dientes, lamiendo con la punta de su lengua mi hendidura y chupando como si se tratara de una rica paleta, mi pecho subía y bajaba por la excitación… la veía saboreándose con el jugo que despedía esa parte de mi cuerpo. Sentía que mi erección comenzaba a palpitar amenazando con descargarse cuando ella lo sacó de su boca y rápidamente se sentó encima de él de una sola estocada, la calidez que sentí no se comparó con nada de lo que había sentido antes, con mis sentidos humanos tan difusos y pobres no hubiera podido jamás disfrutar a pleno de lo que Bella me ofrecía, y estas era una de las cosas que definitivamente me había perdido. Ella comenzó a mover sensualmente sus caderas en círculos, tomé su cadera guiando sus movimientos con una efusividad ambiciosa, no podía dejar de gemir como un desquiciado… era la primera vez que la sentía así y me estaba volviendo loco, nunca en mis cinco sentidos pensé que su centro pudiera darme tanto placer. Era diferente… cálido, húmedo y sumamente excitante, en seguida Bella comenzó a tomar ritmo y velocidad mientras sus caderas se restregaban sobre mí, arqueó su espalda y puso sus manos en mi abdomen,
_Oh, Edward… eres tan grande_ musito comenzando a cabalgarme, la ayudé con mis manos en sus caderas y esa sensación de calidez se extendió desde mi centro hasta la punta de mis pies, gruñí como un animal en celo cuando ella me cabalgó fuerte haciendo chocar sus caderas contra las mías,
_Bella… termina amor, hazlo…_ le pedí sabiendo que no iba a poder soportar mucho más, ella aceleró su movimiento llevando una de sus manos a tomar su cabeza y aferrarse como garras en su cabello, el placer que sentíamos era infinito…
_Oh Edward… te amo!_ gimió cuando con un movimiento de caderas rebotó contra mí y su cavidad apretó mi miembro haciéndome llegar también… gemimos nuestros nombres cuando el orgasmo nos golpeó…
Bella cayó sobre mi rendida, nos habíamos amado como nunca lo habíamos hecho, por primera vez en esta nueva vida y como la primera de infinitas veces, solo deseaba que esa llama que se había encendido en mi interior de deseo y locura por ella jamás se apagase, era lo único que me mantenía vivo… y lo único, al mismo tiempo, que me había llevado a morir como humano.
_Te amo_ le dije acariciando sus cabellos, ella volteó la cabeza y me dio un beso en el pecho, luego se volvió a recostar
_Te amo… no sabes cuánto_ musitó en un hilo de voz…
La noche comenzaba… y nuestras vida juntos también y el amor y todo lo que sentíamos era suficiente para repasar la eternidad juntos, sin nadie que amenazara nuestros sueños.
Esa noche volvimos a amarnos reiteradas veces mientras la luna surcaba el cielo y el sol volvía a salir por el horizonte, parecía que su cuerpo era una droga que mientras más probaba más me volvía adicto, era toda ella… solo ella… mi Amor prohibido...
Amores! Ultimo capitulo! hay... que emoción, aunque falta el epílogo, así que déjenme sus palabras para este fic, ¿qué les pareció?...
