- RR: ¿Sabes lo capullos que son los gilis eso de mi clase, verdad?

- DM: Richieee

- RR: Lo son Duncan, lo son, pero me porto bien con ellos, como dijiste. Bueno pues lo muy capullos tiene un equipo de baloncesto en la escuela, y hacen partidillos y todo, pero no en mierdas canchas como las que jugamos nosotros, sino en las de las escuelas.

- DM: Sí, Richie, las escuelas suelen tener equipos de distintos deportes y hay una especie de liguilla entre las diferentes escuelas.

- RR: Vale, tú eso ya lo sabías, ya veo.

- DM: Sí, Richie, tu madre me hizo un intensivo de cómo funcionan las escuelas hoy en día.

- RR: Ok, bueno pues empezaron a hacerse los chulitos, porque por lo visto, este año aún están invictos…bueno el hecho es que uno de esos gilipollas se apostó conmigo 50 pavos (Duncan levantó la ceja, ahí estaba la razón por la cual no había ayudado en la tienda esas últimas semanas, no necesitaba el dinero) a ver quien encanastaba más bolas seguidas. Le di una paliza a ese pijito jajaja tenías que ver la cara de gilipollas que se le quedó.

- DM:¡Richie esa boca! ¿Y qué tiene eso que ver con lo de tu habitación?

- RR: Ahora llegó, jooo que impaciente (Duncan le echó una miradita que hizo que Richie tragara saliva). Pues los idio…los bobos esos se picaron, y me retaron a un partido de verdad. Así que llamé a mis amigos.

- DM: ¿Los del viejo barrio?

- RR: Si (dijo bajando la cabeza). Pero no fui al viejo barrio, solo los llamé, quedamos en las canchas. Y a las canchas puedo ir.

- DM: Puedes (dijo muy serio Duncan que según que amigos de Richie no le hacía mucha gracia que los viera mucho).

- RR: Pues es bueno, habíamos quedado hoy para el partidito del siglo. Los estábamos vapuleando, te juro que ha sido apoteósico. Orgásmico, Duncan. Esa cara de lerdos que se les ha quedado, creían que iban a darnos una paliza, con sus zapatillas caras y sus ropitas de marcas, jajaja (Richie estaba tan emocionado que ni se había dado cuenta que por tercera vez ese día le había llamado por su nombre en vez de papá. Pero Duncan si se dio cuenta, y aquello no le hacía ni pizca de gracia).

- DM: ¿Y eso que tiene que ver con que entrarás en casa como un vendaval y destrozaras tu habitación?

- RR: Epa, papá, no seas así, no la destrocé, solo la puse un poco patas a arriba (la cara de Duncan era un mapa), ok, ok, ahora llego a eso. Les vapuleamos, pero los muy gili…(Duncan le echó una miradita que le hizo temblar las rodillas) idiotas no podían aceptar que un puñado de matados les hubiéramos dado una paliza. Así que decidieron subir la apuesta. Pero claro nosotros no teníamos pasta (Duncan empezó a ponerse tenso, no le hacía nada lo de las apuestas) así que decidí marcarme un farol. Les dije que en la tienda teníamos un pendiente que había pertenecido a Maria Antonieta y que valía una pequeña fortuna (a Duncan le empezó a subir la presión). Así que corrí a casa a por un pendiente de Angie, de carnaval, cuando se disfrazó de Maria Antonieta. Angie perdió un pendiente en la fiesta y recuerdo que me dio el otro para que se lo guardara. Estaba seguro que no lo había tirado.

- DM: Esos pendientes eran bisutería, Richie (dijo muy serio).

- RR: si pero esos pijos no sabrían diferenciar una mala imitación de uno real ni que se lo metieran por el mismísimo…

- DM: ¡RICHARD!

- RR: bueno, lo que importa es que coló, porque lo aceptaron. Y los muy inútiles volvieron a perder. Jajaja ha sido glorioso, Duncan, glorioso.

- DM: ¿y qué se apostaron ellos? (preguntó con suspicacia Duncan).

- RR: eso no e slo importante Duncan, lo importante es que les enseñamos una lección a esos prepotentes y bravucones de mierda.

- DM: RICHARD, esa boca, si he de avisar solo una vez más que hables bien, te lavaré la boca con jabón.

- RR: Lo sientooo (dijo poniendo pucheritos) bueno, me subo a arreglar la habitación antes que la vea Tessa y se ponga a fliparlo (dijo levantándose de la silla. Duncan rechinó los dientes).

- DM: Alto ahí, no tan rápido, jovencito. Tú y yo aún no hemos acabado de hablar. Primero contesta a mi pregunta que se apostaron tus compañeros de clase.

- RR: Nada, una capullad…tontería.

- DM: Richard ¿QUÉ?

- RR: (Richard se remangó su chaqueta dejando ver un reloj muy bonito y muy caro también) sus relojes (dijo sin atreverse a mirar a su padre a los ojos. E hizo bien porque Duncan lo estaba mirando como si estuviera a punto de sacar su katana y partirlo a cachitos).

- DM: mañana mismo les devolveréis a esos chicos sus relojes. Y te disculparas con ellos.

- RR: Pero papá, si ellos hubieran ganado no nos hubieran perdonado la deuda (protestó Richie).

- DM: Primero apostaste una cosa que no tenía valor ninguno, diciéndoles que era una joya muy cara de nuestra tienda. Segunda las apuestas son ilegales, tercero engañasteis y os aprovechasteis de esos pobres incautos, cuarto yo soy tu padre no el de esos chicos y lo que hagan o dejen de hacer los otros me importan tres pepinos y quinto si te he dicho que los devolveréis es que los devolveréis y punto (dijo Duncan contando con los dedos).

- RR: pero papá. Los demás chicos, no van a querer devolver los relojes, los ganamos justamente.

- DM: No fue así, mentisteis. Y anquen los hubierais ganado justamente te los haría devolver porque como ya te he dicho apostar es ilegal. Y habíamos dejado muy claro que se acabaron los escarceos con la ley.

- RR: Pero papá…(protestó de nuevo).

- DM: pero nada. Mañana mismo. Yo mismo te acompañaré para asegurarme que los devuelves y te disculpas.

- RR: Como tú has dicho eres mi padre, no el de los otros. Mis amigos no van a querer devolvérselos.

- DM: ¿A ver si adivino qué amigos fueron? Kevin, Sean, Patick, Dave y el otro se me escapa pero seguro que si les pregunto a tus amigos me lo dirán.

- RR: Duncan, por favor, no me hagas esto, no me hagas quedar como un maldito niño de pañales con mis colegas.

- DM: si no querías quedar así con tus amiguitos, no haberte metido en apuestas y estafas

- RR: ¿Estafas?

- DM: Sí, Richie, si, les hiciste creer que ese pendiente tenía valor. ¿Quieres acabar en un correccional? ¿Eso es lo que quieres?

- DM: ¡Duncan no se iban a enterar son idiotas!

- RR: claro porque esos niños no están acostumbrados a las joyas de verdad. En cuanto llegaran a casa y enseñaran esa baratija, te habrían descubierto y si hubieran querido habrían podido buscarte la ruina.

- RR: Primero de todo, no íbamos a perder, y aunque así hubiera sido ¿qué, si al llegar a casa se hubieran dado cuenta? Tú mismo lo has dicho apostar es ilegal, si hubieran ido a la poli se hubieran delatado ellos mismos (dijo haciéndose el listillo. Pero se arrepintió de inmediato de haberlo hecho. Porque eso dejaba claro que des de un principio esa era la intención. Duncan apretó fuerte los músculos de la mandíbula y se echó hacia atrás en la silla. Richie tragó saliva).

- DM: Sube a tu habitación y arréglala, y Richard arréglala bien, tu madre, que no Tessa (recordándole que se debía dirigir a ellos como mamá y papá y no por sus nombres), mirará después, y ya sabes lo concienzuda que es tu madre con lo del orden...después llamas a tus amigos y mañana iremos a recoger los relojes y los devolverás y te disculparás. Y cuando regresemos a casa vamos a tener una charla tú y yo. Una charla muy, muy, muy, pero que muy seria. Ahora fuera de mi vista antes que me lo repiense y decida tener esa charla ahora mismo (Richie lo miró con carita de estar muy apenado, pero Duncan ya conocía esa cara, no era de arrepentimiento era de miedo por el castigo).

- RR: (se levantó y salió del despacho, pero cuando ya estaba en la puerta se giró y le puso ojitos as u padre) papá y si no quieren…quiero decir si no quieren devolver los relojes.

- DM: Entonces me pasas a Sean y yo hablo con él (sabiendo que de los muchachos Sean, aunque un buen amigo de Richie, era el único cuyas actividades eran un poco sospechosas. Richie emitió una especie de gruñido, porque eso sería my vergonzoso. Y subió a arreglar su cuarto).

Al subir el piso, Tessa le empezó a reñir por como había dejado la habitación y como trataba la ropa. Tessa estaba furiosa no soportaba que le tomaran el pelo y estaba claro que Richie lo había estado haciendo la última semana. Así que le anunció que se acabó el estado de gracia, y que volvía como era "ex ante" , volvía a tener que hacer todas sus tareas diarias más las extras de los fines de semana. Y pobre de él que volviera a tratar sus cosas de esa manera. Richie estuvo tentado de mandarla a la mierda varias veces, pero sabía que con lo cabreado que estaba Duncan eso hubiera sido un suicidio. Así que aguantó la bronca como un campeón y después fue a recoger su habitación.

Una vez la habitación estuvo bien de acuerdo a los estándar de Tessa, Richie agarró su teléfono y llamó a sus amigos, todos protestaron pero no querían meter en un lío a Richie, así que accedieron a devolver los relojes. Todos menos Terry, Terry no era bien-bien un amigo, era un colega de sean, y Richie sabía que no estaba del todo limpio, pero no esperaba que el chico le dijera que ya se había deshecho del reloj. ¿Si que había corrido? Solo hacía unas horas que los habían ganado y él ya se lo había vendido. Duncan no lo iba a entender. Se recostó en la cama y maldijo su mala suerte. Solo había sido una apuesta amistosa. No era justo que Duncan se pusiera tan cabezota con lo de devolverles los relojes. Cuando tocaron las ocho, sonó el interfono era uno de los compañero de la escuela, uno con los que había estado jugando a baloncesto aquella mañana. Venía acompañado con su padre. Duncan, Tessa y el padre de Harry, que es como se llamaba el chico, estuvieron hablando un largo rato en el salón mientras Richie y Harry estaban en la habitación de Richie incómodamente sentados esperando que sus padres acabaran de hablar.