"¿Cómo está?" Preguntó Sam en cuanto entró en la habitación de Dean.

aunque seguía estando agotado, Sam necesitaba estar con su hermano, apenas había conseguido estar unos pocos minutos durmiendo, pero no había podido aguantar más, necesitaba estar con su hermano, siempre había sido entre ellos; cuidaban el uno del otro, se protegían y se defendían, por mucho que las cosas hubieran cambiado en los últimos meses, eso no iba a ser un cambio más.

"La doctora Fraiser dice que está estable y que tan sólo tenemos que esperar a que despierte de un momento a otro." Sam tomó la mano de su compañera y la besó en el dorso, mostrando al mismo tiempo una pequeña sonrisa, que para ella fue más de lo que hubiera podido pedir.

"Vete a descansar que ya me quedo yo."

"Sam no puedes hacer esto. Cuando te he dicho que te quedaras descansando, no me refería a diez minutos y luego volver a preocuparte. Dean está siendo cuidado por mejores doctores y te aseguro que está bien."

Sam se agachó y se arrodilló frente a la silla en la que Alina se había acomodado como podía. "No sabes lo mucho que te quiero cuando te preocupas tanto por mi y sólo por eso se que vas a ser una madre perfecta para nuestros hijos."

"¿Cómo has dicho?" Alina no se había esperado algo así y menos que se lo soltara en aquella circunstancia. "¿Has dicho nuestros hijos? Sam ¿desde cuando estás pensando en que tengamos hijos?"

Sam se echó a reír. Ni siquiera había pensado lo que ha había dicho, tan sólo se había dejado llevar por sus sentimientos, por decirle a la mujer que quería lo mucho que la amaba y que deseaba pasar el resto de su vida a su lado.

"Vale, creo no ha sido el mejor momento para decir algo así, pero la verdad es que…" Estaba nervioso, cansado y sin saber exactamente que le había llevado a decir algo así y si hubiera podido, desearía con todas sus fuerzas echar el tiempo atrás y no haberlo dicho. "¿Podrías olvidar lo que acabo de decir? Estoy cansado es cierto, siempre me pasaba cuando estaba con los exámenes, la parte racional de mi cerebro dejaba de trabajar y soltaba lo primero en lo que pensaba."

Alina sonrió y se mordió el labio. "Entonces, cuando piensas en mi, lo primero que te viene a la mente es nosotros dos teniendo hijos. Seguro que ya tienes pensados los nombres." Continuó sonriendo, por los menos, durante unos pocos minutos estaba consiguiendo que Sam no pensara en que su hermano estaba en aquella cama al lado de ellos.

Si no lo conociera bien, diría que Sam acababa de ruborizarse, pero eso a ella le encantaba. Le revolvió el cabello, como si de un niño se tratara y luego se agachó para darle un beso en los labios de la forma más tierna que pudo.

"¿Quieres saberlo?" Alina simplemente asintió.

Sin embargo, Sam no llegó a decir nada, pues la alarma de la base, comenzó a sonar en ese mismo momento. Los dos se miraron y Alina se levantó de la silla. Sam la sujetó pero ella le volvió a sonreír.

"Estás cansado, tu mismo lo has dicho, así que quédate aquí con tu hermano y deja que sea yo la que vaya a ver lo que pasa. Además, seguro que no es nada."

Pese a no estar muy de acuerdo, pues presentía que algo malo podía ocurrir, Sam aceptó, Alina tenía razón, estaba completamente agotado, necesitaba descansar, aunque no fuera más que durante una ahora y mientras Dean continuara durmiendo, al menos allí estaría tranquilo.

Alina lo dejó, sabiendo igual que Sam que si que estaba ocurriendo algo, después del tiempo que hacía que conocían aquel lugar, sabían perfectamente que la alarma no sonaba por que si y que no se habían demasiados simulacros.

los militares se movían rápidamente por los pasillos de la base y nadie se preocupó por ella, bien porque estaban acostumbrados a verla o bien porque estaba ocurriendo algo realmente grave. Por eso, paró a uno de los soldados y decidió preguntarle.

"¿Que está ocurriendo?"

"Lo siento pero no le puedo dar esa información." Antes de que Alina pudiera decir algo más, el soldado ya se había marchado pasillo adelante y la había dejado sola. Definitivamente estaba ocurriendo algo.

"Están en la sala de reuniones, dicen que la coronel Carter está poseída o algo así." Escuchó decir a dos militares, por lo que sin pararse a pensar más se dirigió hacia allí.

Quería sentirse util, quería demostrarles que podía formar parte de un equipo y volver a las expediciones en el espacio. Al fin y al cabo, sabía moverse en otros planetas y se trataba de emboscadas o situaciones similares, todo el tiempo que había pasado con la Tok'ra le había enseñado a actuar sin problemas.

El pasillo estaba vacío, aunque pudo ver a dos soldados en cada cruce. Le hicieron gestos para que se detuviera pera ella no lo hizo, no se detuvo, algo en su interior le decía que siguiera adelante.

"¡No os acerquéis o os juro que le mataré!"

Alina se detuvo en seco al escuchar la voz de Carter, definitivamente no parecía la mujer que ella conocía. Vio la sombra y vio que tiraba de alguien más, se quedó donde estaba, mientras uno de los militares trataba de acercarse a ella para quitarla del medio.

"Vamos Sam, sabemos que no eres tu la que está actuando, se trata de Anubis." Como siempre, Daniel intentaba hacer que las cosas terminaran bien sin hacer daño a nadie.

"No lo entiendes, no puedo evitarlo. Algo me dice que lo haga y no puedo evitarlo, si queréis que me detenga, tendréis que hacerlo vosotros, tendréis que dispararame o de lo contrario tendréis que abrir el Stargate y dejarle salir."

La sombra de Carter estaba cada vez más cerca, en seguida la vería dar la vuelta a la esquina. Les hizo un nuevo gesto a los soldados para que no hicieran nada y se quedaran en sus puestos.

Entonces la vio, si era Carter y tenía como rehén al coronel O'Neill, al que apuntaba con su arma. Caminaban lentamente, Sam no iba a permitir que nadie le parara y al mirarla levemente a los ojos Alina se dio cuenta que era cierto, que pese a no querer hacerlo, no podría detenerse si algo en su interior le obligaba a disparar al coronel. Pero ella podía evitarlo, no era la primera vez que estaba en una situación así, pues no era la primera vez que un goauld se había infiltrado en la Tok'ra y había cogido a alguien como rehén para conseguir salir con vida. lo había visto y había aprendido a controlarlo.

"Sam." Dijo Alina por fin, al ver aparecer completamente por la esquina del pasilla a la coronel. Carter se volvió hacia ella asustada, temiendo que pudiera disparar. "No llevo arma ¿lo ves?"

"Alina que haces, maldita sea vete de aquí." Le dijo Jack, aunque la chica no tenía mucha intención de hacerle caso. "Esto es demasiado peligroso, vuelve con Sam y los demás."

"Se lo que hago coronel, no crea que soy una cría. Sam mírame, se que no quieres hacer esto, pero te propongo una cosa, deja a Jack y cógeme a mi de rehén, al fin y al cabo soy mucho más pequeña, podrás mejor conmigo."

"¿Se puede saber que estás haciendo? He dicho que te vayas." Dijo un Jack más que enfadado por todo lo que estaba ocurriendo. "He dicho que te vayas de aquí."

"No puedes darme órdenes Jack, no soy militar." Alina miró a Daniel, después de las historias que les había oído contar sobre sus aventuras, estaba segura que Daniel sería quien mejor le entendería, quien comprendería lo que estaba tratando de hacer.

Daniel le hizo un gesto, aunque ella no estaba segura si se trataba de una aprobación exactamente, pero lo tomó como tal. Comprendía que no era el mejor momento para hablar con Daniel, no cuando Jack estaba en peligro y cuando en el caso de que las cosas se pusieran muy feas, tendrían que disparar a Sam.

Por eso quería hacerlo, porque si se trataba de ella, no sería tan difícil de pensar las cosas, al menos mientras Sam no lo viera. No era la primera ocasión en la que lo hacía y hasta ahora siempre había salido bien. ¿Por qué tenía que ser una excepción ahora?

"Alina…"

"Jack no… creo que tiene razón. Vamos Sam, deja al coronel y cógela a ella, si tienes que llevártela a través del Stargate, te será más fácil cargar con ella." Daniel no estaba muy seguro de sus palabras, pero no podía hacerlo mejor cuando sentía el corazón latiendo a mil por hora por pensar que algo malo pudiera ocurrirle a Jack. Estaba nervioso, más de lo que se había sentido en mucho tiempo, pero tenía que intentar centrarse.

"Daniel, maldita sea, ¿os habéis vuelto todos locos?"

"Cállese coronel. Si la chica quiere hacerse ha heroína, no seré yo la que me interponga." Sam lanzó contra la pared a Jack, en el mismo momento en el que arrastraba a Alina hacía el silo. "Os repito que no quiero ver a nadie en mi camino o de lo contrario la chica está muerta."

Daniel fue hasta Jack y le ayudó a ponerse en pie. Los militares siguieron a Carter, todos sabían a donde iban, pero a Daniel no le importaba en ese momento.

"¿Estás bien?"

Jack cogió a Daniel y le abrazó, de esa forma y sin que Carter oyera nada pudo decirle más tranquilamente al oído. "¿Es que te has vuelto completamente loco? Carter no es ella misma y estaba seguro que me iba a matar. ¿Qué crees que le va a hacer la chica ahora?"

"Por eso mismo lo he hecho. ¿recuerdas cuando Anubis me poseyó a mi? Tu fuiste el único que tuvo las agallas para dispararme. Se que jamás hubiera podido disparar a Sam y mucho menos estando tu en medio. Por eso necesito que la saques tu de allí."

"Ay Daniel." Jack lo abrazó, su compañero todavía estaba temblando, por lo que ninguno de los dijo nada durante unos segundos. "Vamos, tenemos a una chica en apuros a la que salvar. ¿Dónde está Sam? Espero que con su hermano, porque no quiero esté en medio."

"No lo se, pero…"

"Ve a buscarlo."

"Espero que no pienses…" Jack evitó que siguiera hablando con un beso en los labios. "Vale, pero ten cuidado y por favor, perdóname por lo que acabo de hacer, creí que era lo mejor."

"Sabes, a veces pienso serías mejor líder del SG-1 que yo."

Los dos hombres echaron a correr, cada uno por un lado distinto, Jack fue al silo donde ya estaba Sam, cargando con Alina.

"¡He dicho que abráis la puerta!" Jack subió hasta los controles de la puerta y se quedó agazapado esperando el momento para hacerlo. Quería asegurarse que Alina no estaba en peligro, ya se podía imaginar como se podría Sam cuando se enterara de lo que le había ocurrido a su novia. "La puerta he dicho."

Jack la tenía a tiro y ella ni lo había visto. No le hacía ninguna gracia dispararle, aunque fuera con una zat, pues sabía que eso lastimaría también a Alina. Entonces la chica cruzó una mirada con él y sonrió. El coronel le devolvió la sonrisa de la forma más paternal que pudo.

"Todo va a salir bien." Dijo Alina a Sam.

"¡Cállate niña! Tengo la voz de Anubis en mi cabeza y no le gustas, no le gustan los traidores, dice que te mate sin más."

Alina comenzó a temblar, aquello no lo había esperado, volvió a mirar a Jack y con la mirada le pidió que lo hiciera, que disparara, aunque le hiriera a ella pues eso era mejor que morir.

"Carter, deténgase."

Jack apunto a su compañera, pero esta, en lugar de asustarse, le sonrió de una forma malvada y horrible que aterrorizó todavía más a Alina. Había esperado que las cosas salieran de otra forma, no que tuviera una pistola apuntándole a la sien a punto de matarla.

"Voy a matarla."

"Carter no lo haga."

"Jack, dile a Sam que me encantaría tener hijos con él." No supo porque lo dijo, pero el miedo a morir le había obligado a decirlo, por el terror a no haber terminado aquella conversación con el menor de los hermanos.

"Lo siento Alina." Dijo Jack, observando como palidecía el rostro de su joven amiga al ecuchar aquello. "Pero creo que vas a tener que decírselo tu misma." Sin pensarlo dos veces, Jack disparó.

- o -

Justo en el momento en el que la puerta de la habitación se abría, Dean abrió también los ojos.

"¡Dean!" Sam se acercó a la cama, pese a lo que le dolía todo el cuerpo a causa del cansancio y de no haber dormido a penas en muchas horas. "¿Cómo estas hermano?"

"¿Qué ha pasado?" Preguntó Dean completamente desorientado.

"Nessa te atacó, bueno no fue ella, estaba poseía o algo así." Los recuerdos volvieron pronto a la mente de Dean, al mismo tiempo que el dolor se apoderaba de su cuerpo. "Nos has dado un buen susto a todos. Sobretodo a la pobre Nessa. Le da miedo venir, teme que no quieras verla."

"No claro que no, por favor Sam, dile que venga." Por mucho que lo intentó, Dean no logró moverse, pues cualquier intentó, significaba un terrible dolor.

"Voy a buscarla." Al darse la vuelta, Sam se encontró con Daniel y tan sólo con mirarle a los ojos, se dio cuenta que algo malo ocurría. "¿Qué ocurre?"

"Deberías venir conmigo."

"¿Le ha ocurrido algo a Alina? Dime que está bien por favor."

"Seguramente está bien, pero es mejor que vengas." No quería decirle que Alina había decidido ser rehén de Carter, no quería asustar a Sam más de lo que ya estaba, aunque no pudo ocultar el miedo había en sus ojos.

"Volveré enseguida te lo prometo." Le dijo Sam a su hermano, para un momento más tarde seguir a Daniel hasta el silo.