DISCLAIMER:Hola bueno ahora vengo con una nueva historia que espero les guste mucho .
La historia no es mía es de JOHAque muy amablemente me a permitido adaptarla a estos personajes que a mi tanto me gustan y bueno los personajes le pertenecen a Suzanne Collins.
Quiero aclarar que esto lo hago sin la intención de molestar a nadie, solo lo hago porque me gusta hacerlo de verdad.
Capitulo 34
Hoy era acción de gracias y pese a todo pronóstico con Peeta habíamos decidido usar la cabaña, necesitábamos un tiempo a solas y nuestros padres estaban de acuerdo con eso así que todo estaba listo.
Sabía que había muchas posibilidades de que hoy pasara algo "mas físico" entre nosotros y es que en esta semana habíamos hablado mucho y los sentimientos que creía escondidos estaban resurgiendo. Con Finnick no había pasado mucho mas, quedamos como amigos y ni siquiera roces habíamos tenido, lo había visto en el colegio y ayer habíamos ido a tomar un helado, pero nada más aparte de eso.
Annie era un caso aparte, la odiaba con el alma, dijera lo que dijera me caía pésimo, y más aun al notar como hasta Johanna estaba fascinada con ella, si pudiera ya la hubiera golpeado pero la verdad es que no tenia motivos y tampoco quería quedar como loca.
Mi mamá estaba al tanto de todo, amaba poder hablar libremente con ella, aunque claro, ese libremente solo se limitaba al plano sentimental y no al físico, por eso es que sin que ella supiera ayer había ido a comprar un conjunto de ropa interior sexy, con Peeta no había decidido nada más que seguir como amigos pero algo así como mi instinto de mujer me incitó a comprar algo sexy, bueno, eso y que Johanna me haya arrastrado a comprar un dildo doble a un sex shop, no soy pervertida ni nada pero no me pude resistir a esa ropa interior comestible.
Se sentía igual que cualquiera así que en mi pequeña maleta que llevaba eche un conjunto extra porque había muchas posibilidades que este desapareciera.
- ¿Ya estas lista? – me apresure a guardar las ultimas cosas antes que mi madres viera los aceites que también había comprado ayer
- Si – le sonreí nerviosa
- Llevaba calcetines gruesos porque hace mucho frio por allá… aunque también hay otras forma de calentarse los pies – alzo las cejas y tuve que rodar los ojos
La sonrisa de mi madre me hacia recordar una escapadita que se habían dado mis padres hace casi un año a esas mismas cabañas y lo último que quería ahora era poner imágenes poco agradables para mí en mi cabeza.
- Mamá
- Yo solo digo – se encogió de hombros
- Mamá – suspire y me senté en el borde de la cama - ¿De verdad no les importa que pase acción de gracias fuera de casa?
- Para nada – le resto importancia – cenaremos con Mags y Betee y después le enseñare a tu padre a dar las gracias – me guiño un ojo y decidí que era el momento de salir de casa
Baje con mi pequeña maleta a cuestas, solo íbamos a estar afuera dos días así que no era mucho lo que lleva y la verdad es que pesaban mas los aceites que mi ropa.
No alcance a llegar al primer piso cuando sonó el timbre.
- ¡Timbre!
Claro, acción de gracias es sinónimos de deportes y de que mi padre no se levante del sofá ni siquiera para ir al baño.
- ¿Sabes? – mi madre se apresuro a la puerta – deberías levantar tu trasero de ahí y venir a despedirte de tu hija
- Adiós Katy – sacudió su mano aun sentado sin siquiera voltear verme
Debería haberme sentido mal pero lo conocía y sabía que cuando el partido terminara me llamaría y pediría perdón.
Mi madre abrió la puerta y alcance a correrme a un lado para dejar pasar Betee quien corrió y se sentó junto a mi padre, tuve que reír ante eso.
- ¿Qué paso? Mags me saco cuando iba en la mejor parte
- Oh amigo… ¡Te perdiste un pase histórico!
- Parece que nada cambia – casi se me cayó la maleta cuando sentí el aliento de Peeta en mi cuello - ¿Estas lista?
- Muy lista – me puse de puntillas y bese su mejilla
- Mis niños – Mags se acerco y nos abrazo a ambos – se cuidan mucho
- Tu también – le sonreí – mas te vale que cuides a mi sobrinita
- Cuñada – rodo los ojos Mags, antes me hubiera ruborizado peor ahora solo le reste importancia y sonreí
- No comas pavo madre, ya sabes que te da nauseas – la regaño Peeta
Nos terminamos de despedir de nuestras madres y solo recibimos un "pásenlo bien" de nuestros padres.
Gracias al de arriba el clima nos acompaño haciendo que los tiempos de viaje se acortaran considerablemente, íbamos con la calefacción prendida y música variada de fondo, era poco lo que habíamos hablado, por lo menos yo estaba algo ansiosa y supuse que Peeta también.
- ¿Cómo esta Annie? – quería dejar de lado cualquier atisbo de celos hacia ella así que de vez en cuando preguntaba por ella
- ¿De verdad quieres saber? – me miro sonriente
- Es tu amiga – casi gruñí y me golpee mentalmente por como sonó eso
- Estas celosa – rio más fuerte y no pude controlar mis ganas de golpear su brazo - ¡auch! Eso dolió
- No me molestes
Iba a replicar algo pero justo sonó mi celular, no necesite mirarlo para saber quién era, justo a tiempo como lo había supuesto estaba llamándome mi padre para decirme un montón de cosas que no retuve, entre que me cuidara que si Peeta me hacia algo lo llamara enseguida y que le trajera chocolates rellenos me perdí, así que solo le dije que si a todo, le tire un beso y corte.
- Y supongo que ahora es el turno de mi padre
Sonreímos ambos al ver como el celular de Peeta sonaba, supongo que las conversaciones fueron similares porque me sonreí y contestaba en monosílabos como yo.
Después de las llamadas no tardamos mucho en llegar a nuestro destino. Nunca ahí estaba aquí y era hermoso, las cabañas estaban nevadas en sus techos y eran de madera completa, sonreí al pensar en la chimenea que debía tener. Peeta se encargo de registrarnos y antes de que me diera cuenta ya estábamos adentro. Como lo supuse la chimenea era espectacular y estaba prendida dejando un cálido ambiente a nuestro alrededor.
- ¿Te gusta? – Peeta dejo las maletas en el suelo y se acerco a mí
- Es hermoso – la verdad es que era perfecto
- Kat– inmediatamente su gesto cambio y me arrastro hacia unos cojines que estaban acomodados frente a la chimenea – necesitamos hablar
- Es serio – no lo pregunte, lo afirme
- Si… y prefiero decírtelo ahora y que juntos decidamos que vamos a hacer… no quiero que te sientas engañada por si pasa algo – suspiro y bajo la vista
- Peeta... - de verdad ya me estaba asustando
- Mi padre… él, recibió una oferta de trabajo – inmediatamente recordé la oferta de mi padre y como me había hecho la cabeza con eso
- ¿Dónde? – sabía que era lejos porque o si no, no tendría esa cara
- Australia
Me tuve que afirmar porque aunque estuviera sentada sentí mi mundo caerse, no podía imaginar una vida sin Peeta todos los días en ella.
- Yo…
- ¿Qué vas a hacer? – le pregunte ya no pudiendo esconder mis lagrimas
- Tengo que ir… no… no tengo opción – se que aunque estaba tratando de no hacerlo, las lagrimas también lo estaban traicionando
- Yo… no quiero decir nada que después no sienta, solo… - respire hondo, el llanto ya se había apoderado por completo de mi – solo quiero que sepas que pasa lo pase siempre seremos tu y yo – me acerque y tome su rostros entre mis manos, también algunas lagrimas lo habían traicionado – Katniss y Peeta por siempre
- Por siempre… ¡Dios Katniss! – pego su frente a la mía – yo no sé cómo seguir sin ti
- ¡NO! – grité con fuerza – no tendrás que seguir sin mi porque siempre estaré contigo… ¿Entendido?
- Entendido – asintió y sin vérmelo venir rozo mis labios con los suyos
Cerré los ojos y luche con todas mis fuerzas por no pensar en que esta era una de las últimas vez que lo iba a ver en mucho tiempo, Peeta era mi todo y lo quería conmigo, a mi lado. Apreté con más fuerza los ojos y entreabrí mis labios para darle paso a su lengua.
- Una última vez – susurre sobre sus labios
- La última vez de esta vida – lo vi a los ojos y como siempre me vi reflejada en ellos – una última vez de la Katniss que busca su camino y del Peeta pendejo… la próxima vez te juro que será diferente… nosotros seremos diferentes pero los mismos a la vez… te amo Katniss – volvió a besar mis labios y luche por no desmoronarme en ese instante
- Te amo Peeta, recuerda que eres el amor de mi vida
Lo bese pero no pude mover mis labios, mis lagrimas y espasmos no me dejaron.
- Tranquila amor – me abrazo con fuerza
- Australia esta tan lejos
- Me iras a ver y yo vendré… esto no termina aquí
- ¿Y si te enamoras? – lo mire a los ojos casi con mi corazón en la mano - ¿Y si me enamoro yo?
- Puede que pase pero Katniss , podremos conocer a mucha gente, podre estar con más mujeres pero ninguna será mi primer amor… ese lugar es solo tuyo
- Te amo – negué con fuerzas – soy una tonta y debería habértelo dicho hace mucho, es que nunca deje de sentirlo
- Amor…
No lo deje hablar y me senté a horcajadas sobre él, nuestras manos no demorarnos en perderse en el placer que nos producía nuestros cuerpos. Deje a un lado todo lo que se avecinaba y me concentre solo en Peeta.
Cuando me tumbo sobre los cojines ya estaba solo en ropa interior y pensé en esos momentos que era muy apropiado mi conjunto comestible.
- Muerde mis senos – lo tome de la nuca y lo inste a que lo hiciera, supe que se había percatado de mi conjunto cuando soltó una sonora risa
- Exquisito, pero no tanto como tu piel
Gracias a un trozo que Peeta dejo en mis labios supe que la ropa sabia a fresas, no se lo comió todo pero si gran parte, dejando suaves roces en mis aéreas mas sensibles. Cuando ya no dimos más yo misma termine de desvestirlo para poder unirnos de una vez por todas.
Eso si, no pude contener mis ganas de probarlo, tener su polla dentro de mi boca era algo de lo que nunca me iba a cansar, el sentir el poder de doblegarlo y dejarlo completamente a mi merced era algo sin nombre.
- Oh Katniss… tu boca… tu lengua… yo…
Sonreí y esta vez tome sus testículos dentro de mi boca para darle un toque extra.
- Ohh Dios
Con mucha delicadeza me recostó sobre los cojines y se posicione en mi entrada, automáticamente rodee su cintura con mis piernas.
- Te amo
Y con eso sentí como era recibido en mi interior, su enorme verga se amoldaba a la perfección con mi interior, quise contenerme pero una solitaria lágrima se escapo al pensar que no estaría con él así ni de ninguna forma en mucho tiempo más.
- Oh Katniss… te extrañaba tanto
- Mi amor – tome su rostro entre mis manos – solo tú y yo… por siempre
- Por siempre
Siguió embistiéndome sin parar, aumentando el ritmo de sus movimientos a cada instante haciendo todo mucho más placentero.
- Peeta!
Me deje ir y sentí como su semen se desparramaba dentro de mí, gritando mi nombre me confirmo que también había alcanzado su orgasmo.
- ¿Cuándo te vas?
- En tres días – mordí mis labios para no llorara ahora
- Es poco tiempo – me quede acurrucada en su pecho y lo apreté mas fuerte
- El hospital de donde lo contrataron se quedo sin director, antes era un profesor que tuvo mi papá en la Universidad y murió, siempre dejo claro que él único que lo podía reemplazar es él
- Me parece raro que mi mamá no me haya dicho nada – reflexione
- Nadie lo sabe… por eso es que mi mamá insistió tanto en que viniéramos… supongo que ahora tus papas también lo saben
Nos quedamos abrazados sin decir nada, no quería cerrar los ojos porque sentía que durmiendo perdía el poco tiempo que me quedaba con Peeta.
No sabía que se venía ahora así que tampoco era mucho lo que podía hacer más que recordarle hasta que se subiera al avión que siempre lo iba a amar.
HOLAAAA Y QUE LES PARECIO? PEETA SE VA que pena no?
Iba a subir dos capítulos pero decidi dejar en suspenso lo que pasa pero no mucho haci que tal vez en unas dos semanas suba otro cap.
.
.
.
No mentira a no lo haría lo subiré mañana en la noche tal vez .
.
.
REVIWES?
.
.
;) XOXOXOXOXOXOXOXOX
