Trunks ha vuelto. La espera de un año terminó y por fin el joven saiyajin volvió al pasado para anunciarle a todos que la paz en el futuro ha quedado reestablecida. Lo que no parece llegar es la paz a su corazón, sin embargo, Kalette tiene una sorpresa lista para él. ¿Por fin tendrá Trunks un final feliz?
XXXVI: Paz en tu corazón
Kalette
Tardé varios segundos en asimilar lo que Gohan había dicho. Me quedé en silencio, junté mis manos en forma de oración y apreté mis ojos para evitar el llanto, algo que claro, fue inútil.
— ¡Trunks ha vuelto! — gritó Gohan de nuevo, muy emocionado y sosteniendo el teléfono.
Abrí mis ojos, me puse de pie y con una enorme sonrisa me dirigí hacia mi pequeño saiyajin para enterarme de los detalles. Claro, Shadow ya estaba parada frente a él, emocionada y lista para escuchar. También quería llorar.
— Llegó hace un par de horas. Recién terminó de comer y ya preguntó por ti, Kalette — al escuchar eso, esbocé una gran sonrisa — Dice Bulma que vayamos enseguida.
— ¡No hay tiempo que perder! ¡Vamos ya! — agregó Shadow desesperada.
Yo la entendía. También moría por verlo.
No nos dio tiempo de arreglarnos mucho, pues de inmediato volamos hacia Capsule Corp. Cuando llegamos, Bulma nos estaba esperando en el jardín. Con gestos nos indicó que la siguiéramos sin hacer ruido, lo cual le daba un poco de misterio al asunto. El ki de Trunks no se sentía por ninguna parte y me preguntaba si él estaría durmiendo pues era la única forma en la que no percibiría mi presencia y la de mi contraparte del futuro.
La científica nos llevó a su habitación para dos cosas: observar a la chica del futuro y saludarla por primera vez y mostrarnos que en la cama había dos atuendos idénticos. Shadow y yo la miramos extrañada y no tardó tanto en explicarnos.
— Trunks no sabe que Shadow ha revivido y que está aquí, ¿no?. Será una enorme sorpresa para él verlas a ambas, y sobre todo, si van vestidas iguales, idénticas — soltó Bulma con una risita que demostraba lo bastante entusiasmada que estaba.
— ¿Qué acaso deseas matar a tu hijo de una impresión? — preguntó Shadow tomando confianza con Bulma rápidamente mientras alzaba la ropa: un vestido azul sencillo, leggins negros y una chaqueta gris. No estaba nada mal — ¿Qué opinas tú? — me preguntó.
Yo encogí mis hombros y le dije que por mí, estaba bien. Ella me miró un poco fastidiada por mi aparente indiferencia y luego le dijo a Bulma que en el futuro seguía siendo igual de molesta, lo que provocó la risa de ambas. Sin hablar mucho, nos alistamos para ver nuevamente al amor de nuestras vidas.
Yo trataba de mantener la calma, a pesar de las emociones tan fuertes que estaban por venir. Era difícil, pero a la vez hermoso volver a tener esos ojos azules mirándome, esos ojos azules que le pertenecían a ella. En aquél momento decidí que pasara lo que pasara, debía mostrarme feliz y no llorar, al menos no frente a ellos. Me iba a tragar mi dolor.
Pero no importaba. Mi misión estaba a punto de concluir tal y como lo deseaba: con Trunks viviendo un final feliz por darnos la oportunidad de tener un mundo en paz.
Gohan
De verdad, ¡estaban igualitas! Después del cambio de vestuario, era muy difícil distinguir quién era la Kalette del presente, y quien la del futuro. Las únicas diferencias eran la expresión de sus rostros —Kalette, fresca como adolescente, Shadow, más madura— y el cabello, pues Shadow lo llevaba a la cintura, sin embargo, esto quedó arreglado cuando ambas se peinaron con un moño.
Bulma vio su idea realizada y aplaudió para sí misma, repitiendo que era una genio y la mujer más inteligente del planeta. Tras el periodo de auto-adulación, le dijo a las chicas que se alistaran física y mentalmente porque iría a despertar a Trunks, quien estaba durmiendo, y luego, lo llevaría a la inmensa sala de su residencia para que se encontrara con ellas.
— Para evitar que sus presencias lo despertaran, le puse un somnífero en su bebida — confesó Bulma con una risita de maldad antes de salir de la habitación. Shadow respondió con otra risita de maldad mientras miraba hacia abajo y negaba con la cabeza. Ellas se deberían llevar muy bien en el futuro.
El momento de la verdad había llegado. Antes de entrar en la sala, Shadow se detuvo repentinamente. Kalette y yo volteamos a verla y ella, después de un periodo prolongado de silencio se dirigió a su contraparte del futuro, la miró con los ojos llenos de lágrimas y le dio un abrazo.
— Shadow … — balbuceó mi amiga.
— Tengo que agradecerte lo que has hecho por mí, y por Trunks. Gracias a ustedes recuperaré la vida que perdí desde aquel 12 de mayo — confesó la mujer totalmente enternecida.
Kalette, con los ojos abiertos de la sorpresa, se dejó abrazar por Shadow, aunque sin decir palabra. Sus ojos se humedecieron también.
— La vida te recompensará por lo que has hecho — agregó Shadow, separándose de mi amiga, tomándola por los hombros y mirándola a los ojos — No importa lo que pase y aunque tengas que esperar, la vida te pondrá al lado del Trunks de este tiempo.
La sonrisa triste de Kalette demostró que eso no era lo que ella creía.
Trunks
Trataba de erradicar el sueño que tenía. Después de comer me quedé dormido y mi madre me despertó para decirme que ella estaba aquí. Kalette vino a verme un año después de nuestro último encuentro. Aunque estaba emocionado por verla de nuevo, también sentía un profundo dolor en mi pecho, porque ahora sí, la despedida sería definitiva.
Cuando me fui por primera vez me llevé la esperanza conmigo. Sabía que después de un año la volvería a ver y eso me animaba cada día al despertar. Pero ahora, ya nunca más regresaría. Podía, con la máquina del tiempo, pero no debía. Ya no quería seguir alterando el tiempo y en verdad, tampoco había necesidad de hacerlo. Debía pensar un poco en las personas y dejar de arruinar los tiempos con mis múltiples visitas.
Llegué a la sala y me mantuve de pie, aguardando a que ella llegara. Mi madre notó mi nerviosismo e hizo bromas con ello. No podía dejar de tocar la pulsera roja de pirita que traía en mi mano derecha y que Shadow me había regalado antes de morir. Sólo me detuve cuando la vi aparecer. Era ella, Kalette, tan bella y fresca como siempre.
No esperé a que llegara hasta mí. Corrí hacia ella y la tomé en mis brazos sin poder controlar mis ganas de llorar ni mis deseos de besarla. Sin embargo, cuando buscaba sus labios, Kalette me detuvo y puso un dedo índice en mi boca separándose de mí. Eso me desconcertó un poco. Su sonrisa me devolvió la paz de forma inmediata.
— Cierra los ojos — susurró ella.
— ¿Qué? — pregunté no porque no entendiera, sino porque no tenía idea de lo que planeaba. Decidí hacerle caso.
Cerré mis ojos y respiré hondo. Su perfume inundó mi nariz y en mi mente aparecieron de nuevo aquellos momentos en la Montaña Paoz, en la Habitación del Tiempo, en el Torneo de Cell. Reviví nuestros momentos de amor, alegría, tristeza, enojo y angustia juntos y me di cuenta que ahora ella significaba paz, que durante esos días de temor e incertidumbre, Kalette siempre estuvo a mi lado haciéndome ver que el mundo no era tan malo como creía.
Kalette tomó mi mano derecha y la llevó hacia a ella. Sentí cómo desamarraba la pulsera roja de Shadow y la quitaba. Luego, puso otra en mi muñeca. No tenía idea de cómo era, pero se sentía igual. Ahora, tomó mi mano y dentro de ella colocó la pulsera que recién me había quitado.
— Esa pulsera que tienes en la mano debes devolvérsela a su dueña — añadió en un tono muy dulce.
Entonces abrí los ojos.
Lo único que recuerdo de ese momento es que de mis ojos brotaron raudales de lágrimas que no parecían tener final y que enfrente de mí estaban dos mujeres iguales, vestidas de la misma forma, llamadas de la misma manera, pero con historias totalmente diferentes.
— Trunks, para mí es un honor entregarte a Shadow — expresó Kalette con la voz entrecortada, pero manteniendo siempre la sonrisa. Era la única de la sala que no estaba llorando, pues Gohan, mi madre y mis abuelos, que contemplaban la escena, habían derramado, como mínimo, algunas cuántas lágrimas, pero ella no.
Frente a mí ahora estaba Shadow, a quien nunca esperé volver a ver. Mi corazón latía tan a prisa que pensé que en algún momento saldría de mi pecho. Después de vernos un par de segundos, la estreché entre mis brazos y ella a mí. Entre lágrimas, sus labios encontraron a los míos y volvimos a sentir el amor que tanta esperanza nos había dado en un futuro destruido. Un futuro que ahora estaba en paz, y para mí, la paz era Kalette.
Mientras besaba a Shadow volteé a verla, pero ella no nos miraba. Estaba estática viendo hacia la ventana con una expresión que no pude descifrar. Podía significar tranquilidad, resignación, dolor, pero nunca paz y yo tenía que devolvérsela antes de volver a mi tiempo y a mi vida.
Kalette
Sabía que eso iba a ocurrir y por ello aprendí a controlar mis emociones en el año que pasó entre la ida y el regreso de Trunks. A pesar de que me sentía feliz por él y Shadow, mi cuerpo sólo reaccionaba con impulsos de tristeza. Mis ojos se humedecían solos y mi pecho agitado me cortaba la respiración. Yo ya no quería estar en este lugar. No podía romper mi promesa de llorar frente a ellos, por lo que necesitaba irme para llorar a solas todo lo que quisiera.
Gracias a la intervención de Bulma, Gohan y yo nos quedamos a comer con su familia. Incluso Vegeta apareció para saludar a su hijo y ver a Shadow. Sin efusividad les deseó lo mejor y que tuvieran hijos fuertes y dignos de la raza saiyajin.
Cuando terminamos la comida, Trunks me pidió que lo acompañara a un lugar apartado del jardín, para hablar conmigo. No quería, pero le dije que sí. Salimos del comedor y nos marchamos debajo de un árbol de cerezo que tenía ya pocos pétalos rosas. Ahora lucía un verde vigoroso, señal de que el verano estaba por llegar.
— ¿Ahora qué pasará contigo? — preguntó él mirándome a los ojos. Yo evitaba su mirada.
— ¿Qué pasará de qué? Viviré mi vida — respondí sin tantas ganas.
— Kalette, te has llevado la parte más difícil de esto. Gracias a ti Shadow y yo estaremos juntos, pero tú quedarás sola.
— De todos modos esto iba a pasar, Trunks. Pero ahora, tú la tendrás a ella y eso es suficiente para que yo esté feliz. Y no, no quedaré sola, tengo a Gohan, él es mi familia — respondí sinceramente y mirándolo por primera vez en la charla. Le sonreí.
— Gohan y tú — susurró Trunks — Él es la persona que estará a tu lado siempre en este tiempo. Kalette, tú y él podrían estar juntos más adelante…
¿Qué demonios tenía en la cabeza este muchacho? Estaba insinuando que Gohan y yo… ¡Eso sí era demasiado!
— ¿Tantos viajes en el tiempo te afectaron el cerebro, verdad Trunks? — le dije agitando las manos y dándole la espalda.
— Kalette, tú y él podrían casarse en un futuro. ¿Quién mejor que él para estar contigo? — añadió. Me enfurecí más.
— ¡Cállate! ¡Estás loco!
— Así no tienes que esperarme, yo sólo soy un bebé, Kalette, yo también quiero que seas feliz — dijo con un tono de voz que me desarmó.
Volteé a verlo y sólo pude abrazarlo mientras mi alma se desahogaba en forma de lágrimas. Lloré por no sé cuánto tiempo, y en cuanto abrí los ojos, vi que Shadow y Gohan se acercaban a nosotros. Ella me miró con compasión y bajó la mirada por saber que estaba sufriendo. Todos nos quedamos en silencio por un buen rato.
Después, levanté mi rostro, volteé a ver a Shadow y le dije de forma tajante:
— Te pido perdón de antemano por lo que voy a hacer. Pero lo hago porque nunca más lo volveré a ver.
Ella sólo levantó la cara y en sus ojos mostró la sorpresa por mis palabras. Entonces me dirigí a Trunks.
— ¡Te amo! ¡Te amo! — le grité en su cara — Y siempre te amaré.
Después de esto, lo atraje fuertemente hacia a mí y le di un beso en los labios. No sé cuánto duró. Cuando separé nuestras bocas, lo miré a los ojos por última vez, en sus rostro por fin había paz.
Entonces lo solté. Me di la vuelta, corrí hacia Gohan y tomada de su mano, emprendí el viaje de vuelta a casa a toda velocidad.
FIN
¡Gracias a todos por acompañarme en esta aventura! Este fanfic lo ideé desde que tenía 12 años (tengo 26 jajaja) y por fin pude escribirlo. Sus comentarios, críticas y elogios me sirvieron muchísimo y de verdad, no puedo hacer más que agradecer por su enorme apoyo. ¡Espero que pronto podamos leernos de nuevo y vamos, que esto aún no termina!
Un abrazo y hasta siempre.
