HOLA A TODOS! ESPERO QUE ESTEN BIEN Y QUE NO ME QUIERAN MATAR... ESTA VEZ NO TARDE MUCHO... DISFRUTEN!
...
-¿Has sabido algo de Ginny?- preguntó Ron a su esposa sin dejar de leer el profeta de aquella mañana
-No
-¿No? ¿Acaso no fuiste a buscarla?
-Claro, lo olvidaba
-¿Te sientes bien Hermione?- preguntó un tanto preocupado- volviste un poco extraña, ¿está bien mi hermana?
-¡Por Merlín, Ron!- sonrió Hermione- claro que está bien, ando apurada porque con la luna de miel, dejé a un lado mis obligaciones de esposa y no quisiera que me creyeras una floja.
-¡Oh, amor!- la abrazó el pelirrojo por la cintura, depositando un suave beso en los labios de su esposa- yo jamás pensaría eso de ti… eres la más linda, la más hermosa e inteligente de todo el mundo mágico.
-Y muggle- añadió la castaña
-Sí- sonrió su esposo- eres la mujer más maravillosa de ambos mundos, ¡qué vanidosa resultaste, Hermione! Pero lo eres, negarlo sería una gran mentira. ¿Sabes qué pasó hoy? Te extrañé mucho… por ti, yo sería capaz de hacer cualquier cosa.
-Eso espero Ron, porque hay algo en mi lista de cosas que debes aceptar, que no creo que vaya a gustarte.
-¿Y qué es?- se extrañó
-Aun no- lo detuvo la castaña posando un dedo sobre sus labios- te lo diré a su debido tiempo, pero debes prometer que me escucharas.
-Lo haré amor, yo siempre te escucho.
-Fingiré que eso es verdad- rió Hermione corriendo un poco para escapar del abrazo de Ron- espera… alguien llama a la puerta. Yo voy.
-Hola- saludó el joven con cicatriz en forma de rayo- lamento venir sin avisar.
-Pasa, no te preocupes- le besó tiernamente su amiga, sin imaginar lo que había hecho un día después de su boda, aquél estúpido beso que le había costado una dolorosa separación a Ginny con Lucius.
-¡Colega!- le abrazó Ron efusivamente- ¡qué gusto tenerte aquí! Ya extrañábamos tu feo rostro.
-Supe que llegaron anoche- comentó Harry sin dar importancia al chiste de su amigo- y quise venir de inmediato a saludar, aunque lamento no haberme anunciado con lechuza o comunicador.
-Ya lo ha dicho Hermione, no debes preocuparte, eres casi como de la familia, puedes venir cuando quieras, pasa siéntate. ¿Cómo han estado las cosas en el ministerio?
-No me quejo- respondió el moreno sentándose en un cómodo sillón- las cosas marchan bien, ayer me reuní con el ministro, planea mandar un cuerpo de aurores para protección del ministro muggle, teme por su seguridad.
-¿Una nueva conspiración?
-Para nada, sólo temores, quizá le odien pero no lo suficiente como aniquilarlo, aunque con los muggles nunca se sabe, mejor prevenir que lamentar.
-¿Y has pensado a quién mandar?
-Creo que tú, Wilkins y yo, seremos los indicados para el trabajo, aunque no era de eso de lo que venía a hablar.
-¿Ah, no?- preguntó el pelirrojo
-En realidad vengo por un asunto más delicado- explicó Harry adoptando una expresión tan rara que a Hermione le pareció imposible que aquél fuese su amigo de toda la vida.
-¿Deseas algo de tomar?- intervino la castaña, pues su corazón así se lo dictaba
-He venido a hablar de Ginny- siguió Harry ignorando a Hermione y ella temió más que nunca antes, ¿sabría Harry la verdad? Debía evitar esa conversación a toda costa- ¿Han sabido algo de ella?
-No- se apresuró a mentir pero Ron la contradijo
-Claro que sí, ayer mismo Hermione fue a buscarla, ya sabes, ambas son amigas, aunque aún no me ha contado nada.
-Ella está bien, no creo que debamos preocuparnos por ella Harry, la he hallado tranquila, feliz y a gusto en su departamento.
-Seré directo- cortó el moreno mirando fijamente al pelirrojo- estoy enamorado de tu hermana.
-Harry yo… ella te dejó y tú aceptaste que tampoco la amabas.
-Ella no me dejó- reveló, haciendo que a la castaña el corazón le latiese en un desenfrenado compás y que las orejas de Ron se volviesen escarlata
-¿De qué demonios hablas?- tronó Ron poniéndose en pie al tiempo que su amigo y esposa le imitaban.
-Debes calmarte, si he venido hasta aquí es porque quiero hablar, necesito que todo quede aclarado.
-Entonces comienza a hablar
-No creo que esto sea lo mejor- intervino Hermione tomando a Ron de los hombros- debemos calmarnos, lo mejor será que te vayas Harry, no creo que este sea el momento adecuado para…
-¡Habla!- exigió Ron
-Yo dejé a Ginny- confesó Harry con la cabeza gacha- creí que no la amaba… la engañé.
-¡Eres un maldito infeliz!
-¡Calma, Ron!- le detuvo Hermione justo antes de que se abalanzara sobre el moreno
-¡Entiende! Estaba confundido, creí amar a Luna, pero ahora sé que no es así.
-¿A Luna?
-Sí Ron, esta mañana he terminado esa relación imposible ¿sabes por qué? Porque ella no era tu hermana… estoy enamorado de Ginny, la amo con todo el corazón y mi vida no tiene sentido si ella no está a mi lado.
-¿A qué has venido Harry?- preguntó Ron- No creo que todo esto sea sólo porque quieres que tu amigo sepa la verdad.
-No, no es solo por eso- admitió el niño que vivió observando fijamente al que pudo ser su cuñado, se veía tranquilo, pero sabía que sin el agarre de Hermione ya habría sacado mínimo la varita, era un buen auror- hablé con tu hermana, un día después de tu boda.
Ron no respondió.
-Ella olvidó su bolso- siguió- así que encontré su dirección y fui a devolverla, pero… encontré algo que no me gustó.
-¿Qué fue lo que encontraste?
-¡Basta, Harry!- gritó la castaña- sea lo que sea que hayas visto, no tienes ningún derecho a divulgarlo, es privacidad de Gin.
-¡Silencio, Herms!- la calló su esposo- ¿qué encontraste?
-Poción anticonceptiva- soltó con rapidez
-¿Estás seguro?
-¡Soy el jefe del cuerpo de aurores Ron!- le gritó el moreno- estoy preparado para identificar sustancias extrañas que puedan dañar a nuestros aurores… y una poción como esas es la más fácil de identificar, hasta Herms la puede usar.
-¡Eso es!- dijo Hermione- quizá no era suya… tal vez era mía, iré a buscarla, no estoy segura de haberla visto esta mañana…
-Tú no vas a ninguna parte- la detuvo el pelirrojo- ¿y qué hiciste al verla?
-¡Le reclame! Necesitaba saber con quién se estaba acostando… luego la besé… en un principio pareció gustarle pero luego… me rechazó. Fue justo en ese momento cuando supe que amaba a alguien más.
-Dame su nombre…
-No lo sé
-¡Por Merlín, Harry! ¡Quiero el maldito nombre!- exigió tomándole de la camisa, pero el moreno logró sacar su varita
-¡No lo sé! Y más te vale que me sueltes o no respondo de mis actos…
-¡Ni yo de los míos!- intervino Herms con la varita apuntando a Harry- sé más magia que ustedes juntos… ¡sepárense!
Lentamente ambos magos obedecieron.
-Lo siento Ron- se disculpó Harry- pero amo a tu hermana y necesito que me apoyes… necesitaba que tú supieses la verdad para que entendieras el peligro que corre viviendo sola… el amor que le tengo… sé que fui un idiota, pero cambié, lo juro Ron.
-Te creo- soltó con brusquedad- te creo Harry, pero por el momento lo único que me importa es encontrar al bastardo que le pone las manos encima a mi hermana.
-Te entiendo yo…
-Te veré mañana
-Pero…
-Será mejor que te vayas, Harry- sentenció Hermione quien aún seguía apuntándolos con la varita- anda, te acompañaré al pasillo.
Harry asintió levemente y fue a la salida con su amiga custodiándole con la varita en alto, pero no sólo le dejó en la puerta, sino que siguió con el hasta el corredor.
Cuando estuvo segura de que su esposo no les había seguido, pegó una bofetada al salvador del mundo mágico.
-¡Eres un imbécil! ¿Cómo te atreviste a ver a Ginny?
-¡Tenía que hacerlo, Hermione! No sabes lo mucho que la extraño, no tienes idea de cuánto la necesito.
-Lo único que sé, es que tú la dejaste y ella tiene derecho a ser feliz en otra parte, con un hombre que no la lastime.
-¿Y lo encontró? ¡Respóndeme, Hermione! ¿Ha encontrado a ese hombre o sólo cree haberlo hecho?
-Eso es algo que sólo ella puede decidir
-Eres su amiga… ¿acaso no sabes qué es lo que más le conviene?
-Sí y de lo que más estoy segura, es de que su felicidad no está junto a ti- soltó con brusquedad, lanzando como dardo cada palabra al corazón de su amigo
-Hermione…
-Ahora vete, Harry, que lucharé con uñas y dientes porque dejes a Ginny ser feliz… ¿entendiste?
-No podrás
-Lo haré… ella me tiene a mí y yo soy suficientemente fuerte como para apoyarla en lo que ella decida hacer. Así que óyeme bien Harry, caminas a paso veloz por este pasillo y no te vuelves a meter en los lugares donde no te llaman- advirtió con enojo. Él no respondió, la miró unos segundos para caminar al paso que ella le había indicado.
Hermione le vio marchar y se recargó en la pared dejando salir un gran suspiro, acababa de enterarse de la relación de Ginny y ya había tenido que enfrentarse a su mejor amigo ¿qué seguiría ahora? Ron…
-¿Lo sabías, verdad?- preguntó bruscamente al verla entrar- ¡contéstame Hermione! ¿lo sabías?
Ella agachó la cabeza
-¿Cómo pudiste hacerlo? ¿Cómo has osado mentirme?
-No fue mi intención, Ron… te juro que tiene poco que me enteré, ni siquiera sabía que Harry había visitado a tu hermana.
-¿Quién es? Dame su nombre Hermione
-No lo sé
-¡Hermione!- gritó sacudiéndola con algo de fiereza- ¡eres su amiga, eres mi esposa! Dame ese nombre.
-¡No lo sé!- lloró su esposa- te juro que no lo sé…
-No sé qué creer- añadió Ron dejándola libre
-Te amo, Ron- le abrazó Hermione- te amo… sea quien sea ese hombre debe de amar a tu hermana, Ginny no es tonta.
-No, no lo es.
-Déjala tranquila… al menos por un tiempo… si ella tiene que decirnos algo nos lo dirá, pero lo hará en el momento en que lo crea más conveniente.
-Bien- aceptó el pelirrojo y tomó la barbilla de su esposa- Hermione dejaré a mi hermana tranquila por un tiempo, pero… ¿juras que me estás diciendo la verdad?
-Lo juro- mintió Hermione, era la primera vez que lo hacía tantas veces seguidas y a la persona que más amaba, el pelirrojo sonrió y tras darle un pequeño beso se dirigió a la habitación.
"!Merlín, Hermione! ¿ahora qué?" exclamó en voz alta… todo tenía un precio… las cosas empezaban a complicarse…
...
HOLA!
ME ALEGRA V3RLOS POR AQUI! ESPERO QUE LES HAYA GUSTADO ESTE MINI ENFRENTAMIENTO... DIOS!
ESTO SE PONE BUENO!
LOS QUIERO MUCHO!
BESOS!
MIRANDA MALFOY!
LEO: UN BESASO ENORME NINO... DONDE QUIERA QUE VAYAS HOY EH? HAS DE IR CARRETERA... MUAK
