Manos

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"—¡Eh!... ¿él no es un akuma? —Nian pregunta desconcertado analizando detenidamente el rostro de Allen; enrojecido debido a la presión que hacía con la vaina de su espada, mirando con más detenimiento esos brillantes orbes plata tras los lentes. Con torpeza se apartó del castaño, quedándose sentado viendo con curiosidad como este se incorporaba del suelo y masajeaba su cuello mientras tosía con fuerza…"

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Aquel hombre de traje blanco lanzó un suspiro mirando con resigno al par sentado en el suelo—. ¡Eres tan impulsivo como siempre Nian!... —le dijo a modo de regaño, masajeando su cien.

—Lo lamento supervisor… solo respondí al llamado como los demás, pensé que era un sospechoso —rascando la parte trasera de su cabeza con nerviosismo. Ladeando su rostro para evitar encarar a Dirchut y Allen, ya que lo que decía era cierto; había actuado de forma instintiva lanzándose sin hesitar.

Las personas poco a poco se iban incorporando del suelo, desorientados pero seguros de que algo extraño había ocurrido, buscando con la mirada siempre alerta a los alrededores. Los escombros estaban esparcidos por toda la zona del comedor llegando incluso al área de cocina cubriéndola con una capa blanquecina de polvo.

Al tener el equipo de monitoreo y vigilancia en reparación debido a las adaptaciones y mejoras del área de comunicación que el mismo Allen estaba por presentar dentro de la Orden era grande la suerte que el conjunto de factores habían creado para el castaño que aún estaba aturdido por tantos sucesos en un lapso corto de tiempo.

El supervisor decidió acercarse al cráter que estaba en el suelo, una venita saltaba sobre su frente al ver el daño y lo que tendrían que reparar, sobretodo en un área tan concurrida como lo es el comedor de la Orden —más importante aún… ¡¿alguien puede decirme que sucedió aquí?! —exclamó esta vez viendo con molestia a todos. Sus miradas estaban llenas de duda, nadie tenía una respuesta certera.

Nian se acercó a la joven rubia que parecía tener dudas sobre narrar lo sucedido. Al ver el rostro comprensivo del ojiazul levantó su mano llamando la atención de todos—. Sucedió mientras yo estaba hablando con una niña, me dijo que buscaba a su mascota pero actuaba extraño y parecía que se iba a desmayar, así que me acerqué a ella —recordando la descomunal fuerza que surgió de la menor cuando fue empujada —fue en ese momento que la explosión nos tomó por sorpresa a todos.

Sus palabras hicieron recordar a Allen lo que estaba haciendo en ese lugar minutos antes. Recobrando el uso de sus sentidos y poniéndose de pie mientras abría los ojos en sorpresa, viendo en todas direcciones buscando a Nea, pero este había desaparecido mágicamente, no se encontraba en ninguna parte.

Su mayor temor se estaba manifestando junto al sentimiento de culpa y arrepentimiento tras someter a Nea a tal riesgo ignorante de las consecuencias. Con decisión apresuró su paso hasta acercarse a ellos.

—Esa niña de la que hablas es Conny, fue mi descuido dejarla sola —dice mientras baja el rostro por el sentimiento de culpa.

—¡Marques Youthsett! le ofrezco una disculpa, enviaré a un grupo para que de inmediato busquen a su hermana —habla el supervisor tras ver al ojigris con rostro afligido. Dando media vuelta para buscar a quienes le ayudarían a encontrarla.

—No será necesario, estoy seguro de que se sintió un poco asustada por la explosión y regresó a la habitación o se escondió en uno de los jardines por los que pasé hace un momento de camino a este lugar. Yo iré a buscarla —alegó agitando sus manos con una amplia sonrisa y un poco de sudor bajando su frente por la incomodidad e insistencia del supervisor. Ahí estaba de nuevo aquello que quería evitar a toda costa.

— ¡De ninguna manera! —Espetó en respuesta el mayor alzando las cejas —sus ropas están hechas un desastre y en unas horas debe presentar su patente, debe prepararse. Ella no pudo ir muy lejos, despreocúpese, no corre ningún peligro aquí.

—…aún —pensó con fastidio sumado a un ligero tic en su ojo y la molestia que surgía de mantener estirados los labios en una sonrisa que de a poco se empezaba a tornar en una mueca que afortunadamente nadie notaba. No quería admitir que su paciencia se estaba colmando y para empeorar todo no tenía idea del paradero de Nea y Timcampy.

Sus pensamientos fatalistas fueron detenidos por cierta dulce voz.

—Eem… ¿ella es tu hermana? me pareció ver que se sentía muy mal —dijo colocando ambas manos junto a su pecho denotando preocupación y tristeza en su semblante. Acercándose a él al mismo tiempo que sus ojos azules se cristalizaban con pequeñas lágrimas —me preocupa no saber dónde se encuentra. Te ayudaré a buscarla, mi nombre es Alhelí Astor y soy una exorcista —musita con amabilidad poniéndole nervioso pues sentía cierta mirada hostil aunque muy bien disimulada tras la rubia.

Allen notó de inmediato las marcas que recorrían uno de sus brazos, pareciéndole algún artefacto metálico similar a sus guantes, era algo curioso que nunca antes vio. Sin embargo dejó de lado su curiosidad, tenía cosas más importantes que hacer.

—Mu-Mucho gusto Alhelí… —respondiéndole con una sonrisa más tenue haciendo una formal reverencia —Eem… no quiero sonar descortés, sobretodo con una dama. Pero no creo necesitar tu ayuda. No debes preocuparte por mi hermana, ella comió algo que dejó su estómago indispuesto últimamente, no pensé que fuera a reaccionar de esa manera— dijo junto a una mentira, aliviándose al ver que la contraria asintió creyéndole por completo.

—Oh… entiendo —responde bajando su mirada con cierto desánimo —en ese caso espero mejore pronto, me gustaría poder verla luego —añade con brillo en sus ojos; de verdad deseaba volver a ver a esa misteriosa niña. No cuestionó al ojigris pues si el supervisor le dijo a Nian que era un invitado y le trataba de esa forma seguramente estaría de visita en la Orden por otros asuntos, quizás relacionados al departamento científico.

De fondo se escuchaban las órdenes y el sonido que indicaba el inicio de las tareas de limpieza y remoción de las piedras o fragmentos de escombros. El descontento del supervisor Dirchut podía apreciarse desde muy lejos. Quien estaba igual de molesto a causa del incidente era el jefe de cocina; espetaba improperios e insultos para aquel o aquello que había estropeado lo que con mucho esmero cocinó para todos.

—Y tú eres… eeh... ¿Nian? —señalando a aquel exorcista que estaba unos pasos atrás de Alhelí. Duda en preguntar pues había escuchado del supervisor decir su nombre.

—Soy Nian Astor, mucho gusto —musita de forma alegre extendiendo su mano para estrecharla.

La delicada mano de Allen y la blanquecina mano de Nian se juntaron en un suave y extraño apretón de manos. Allen sentía un tenue rubor al chocar sus ojos con la profunda mirara zafiro y la sonrisa del rubio.

3 segundos... 8 segundos... 12 segundos estrechando sus manos...

La risa trémula le delataba, Allen se sentía nervioso con el inusual prolongado contacto. ¿Era un saludo extranjero?, de ser así lo habría recordado pues había viajado a diferentes países. Lo peor era que lejos de incomodarle Le provocaba un ligero cosquilleo en sus dedos a medida que el agarre en sus manos se hacía más fuerte.

—¿El g-gusto es mío?... mi nombre es Allen Youthsett.

Nian soltó una risa burlona, deshaciendo el apretón y dando un paso atrás para darle espacio al ojigris que al instante juntó las manos tras su espalda mientras le veía con desconcierto.

— ¡Nian! —reclamó la rubia al notar que el mayor intencionalmente provocaba la incomodidad del castaño.

—No temas Allen, que no soy un acosador — responde a ambos sin poder ocultar la gracia que le provocaba la mirada de reproche que Allen le lanzaba. Era extraño que apenas se conocían y ya le hablaba con tal confianza.

Siguieron con el curioso saludo hasta que ambos exorcistas fueron llamados por el supervisor reprendiéndoles por desperdiciar el tiempo y no ayudar con las reparaciones que ya daban inicio. Allen estaba intrigado por aquel par de exorcistas, tras la nueva información que recolectó gracias a Cross una nueva interrogante llegaba a su mente.

la relación exorcista/inocencia…

¡Olvídate de eso! Por ahora debo alejarme de forma discreta… Nea de seguro escapó al sentirse acorralado —pensaba Allen, dando cortos pasos en reversa para salir del campo de visión de todos.

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Estaba a solo unos metros de la puerta cuando una mano sobre su hombro le provoca un enorme respingo. Al voltear se encontró con la mirada escarlata de Cross, haciendo una seña con su mano para indicarle que guardara silencio y una mueca con su rostro indicando la salida. Estaba escondido tras un pequeño carrito metálico que habían abandonado cerca de la puerta.

— ¡Tu! ¿En qué momen… —dijo señalándole casi en un grito que de inmediato fue callado sin completar la frase, recibiendo un codazo. Cross le lanzó una mirada de reproche al ser en vano su intento de pasar desapercibido, saliendo de su escondite y sonriendo con malicia mientras encaraba al supervisor que ya tenía su vista fija en Allen y él.

— ¿Qué haces aquí Cross? —pregunta el mayor acercándose sin ocultar su ceño fruncido, pues estaba seguro que el causante de tal alboroto no podía ser nadie más que él y su mala suerte.

—Tenía hambre, y vine a buscar mi desayuno. Pero vaya sorpresa, ¿están haciendo remodelaciones? —replica con un tono de voz sereno y luego de asombro, fingiendo total ignorancia.

— ¿Por qué siempre que ocurre algún problema debo verte rondando el lugar? Se supone que Tiedoll tiene un ojo puesto sobre ti.

—En donde tiene el ojo puesto es en sus malditas pinturas abstractas —masculla en un murmuro arrastrando las palabras con molestia—. Tsk!... ya le dije que apenas pasé por aquí. No tengo idea de que ha pasado, tenía curiosidad tras escuchar los gritos.

El supervisor guarda silencio, analizando al pelirrojo y su perfecta actuación, manteniendo el semblante serio, el ceño fruncido y la mano sobre su mentón en pose pensativa.

Allen carraspeó la garganta ladeando la cabeza —lo que dice Marian es verdad supervisor —bajo la mirada de asombro de ambos tras romper el silencio—. Él no se encontraba aquí, si no me cree también puede preguntarle a los demás —responde en defensa, en parte no mentía, aunque ya intuía que el pelirrojo tenía algo que ver con aquel enorme agujero unos metros adelante. Parándose frente al corpulento hombre mayor, dejando atrás a Cross que mantenía la expresión de incertidumbre.

—No hace falta, si usted lo dice lo tomaré por cierto —responde este finalmente relajando su semblante.

—Con su permiso me retiro —musita Allen rascando la parte trasera de su cabeza.

—Yo igual, perdí el apetito de pronto —secunda el pelirrojo, ajustando sus lentes.

—Adelante, le deseo suerte en su presentación —brindándole al castaño un gesto de ánimo, dejando que ambos jóvenes suspiraran de alivio internamente viéndole darse media vuelta.

Luego de tantas interrupciones Allen finalmente miró a Cross esperando alguna explicación.

—Sígueme, te llevaré con tu hermana —dijo de forma rápida, el también quería salir del lugar antes de que descubrieran la verdadera causa de la explosión.

Allen asintió con rapidez, viendo de soslayo al supervisor. Varias interrogantes se apoderaron de sus pensamientos pero la sensación de alivio al darse cuenta que Nea estaba lejos del peligro le hizo caminar tras el adolescente.

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Luego de varios minutos el par de exorcistas salía del lugar caminando en silencio, interrumpido primero por la joven.

—¿Nian? —pregunta intrigada al ver al ojiazul perdido en sus pensamientos.

—Ve a la enfermería, estas lastimada —le señaló aún sin verla la parte trasera de la espalda, que disimuladamente sostenía con su mano— ¿creías que no lo iba a notar? —voltea su rostro con el ceño fruncido en desapruebo a lo que ella evita ladeando su mirada.

—No es nada grave –reprochó —esto no se compara al ataque de un akuma.

—Sea el ataque de un akuma, un entrenamiento o una explosión no está a discusión, iras a la enfermería solo para que descarten si es una herida profunda… —se detiene de repente al finalizar el único pasillo que ahora se dividía en dos.

Alhelí le imita, decide acercarse y tomar las manos del ojiazul llevándolas a la altura de su pecho. Logrando que el contrario le viera con los ojos abiertos en sorpresa. Ella estaba buscando palabras que no llegaron a salir al ser interrumpida con la risa discreta del ojiazul haciendo que sus ojos se llenaran de duda. Nian soltó el agarre de una de sus manos para posarla sobre la cabeza de ella, arreglando unos mechones salidos de su peinado que caía hacia atrás sujeto por una diadema y un broche en la parte alta.

—Escucha, sé que eres fuerte y que puedes defenderte, pero no puedo evitar preocuparme por ti, no siempre estoy a tu lado en las misiones.

—Pero esto no es ninguna misión —se defiende del regaño inflando las mejillas en un puchero —se supone que en este lugar estamos a salvo tontito —empezó una leve risa, retomando luego una actitud más seria —estas más paranoico de lo usual… además… no eres el único que hizo la promesa de proteger, hermano —dijo lo último junto a una amplia sonrisa.

El rostro de Nian se cubrió de rojo por el rubor, su hermana era infantil en ocasiones pero demostraba su madurez en momentos que siempre le tomaban desprevenido —Tsk! Como sea —replica reanudando sus pasos —sabré si no vas a la enfermería así que no inventes alguna excusa esta vez –empezó a caminar tomando el pasillo izquierdo, la enfermería estaba al final del pasillo restante.

—Espera… ¿a dónde vas? —pregunta con duda y curiosidad por saber hacia dónde se dirigía.

Nian solo agitó su mano señalando la dirección que ella debía tomar, sin darle respuesta y desapareciendo entre la oscuridad y los pilares de piedra. Deteniéndose un instante para ver aquella mano que mantuvo contacto con la de aquel misterioso joven de cabellos castaños…

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*Han pasado 84 años…* (‿◠) *actualiza en día miércoles… es el fin del mundo*

xD he roto record de tiempo sin actualizar, vaya ironía, aun a mitad de semestre había capítulo de forma semanal *risa nerviosa*

¿Cuál es mi excusa esta vez? (b~_^)b ….VA-CA-CIO-NES~ …me tomé un buen descanso y me dí el lujo de dormir 12 horas y distraerme con mi antiguo vicio *cof cof ver anime* y pues ya a menos de una semana para que inicien nuevamente mis clases puedo afirmar que mis baterías están recargadas y listas para una última ronda… porque es parte de mi alegría contarles que ¡este es ya mi último semestre antes de iniciar mi proceso de graduación y obtener mi licenciatura! ñ.ñ han sido 5 años de arduo esfuerzo que por fin valdrán la pena *festeja*

No les traigo aun el capítulo de Lemuria, me faltan unas cuantas (miles) de palabras para llegar a la cuota o el estándar de ese fic para cada capítulo ;) estará listo en un día o dos si tengo algo de tiempo.

*Viene inspirada* *risa malvada* en unos cuantos días también verán una gran sorpresa, ahora no es una portada… o tal vez si(?)… para dejarlas con la intriga solo les adelanto unas palabras…

"Mis pensamientos son vagos, sueños fugaces que parecen las más retorcidas pesadillas…

¿Quieres que te las cuente?"

Tengan una linda semana…

**(^ᴗ^)**

Los dejo con un Bye Bye Dango… nos leemos el próximo miércoles…

時間のブレーカ…By: Varela D. Campbell ウァレラ・デェー・キァンベル。