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Quiero ser padre.

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Disclaimer: Algunos personajes de esta historia son propiedad de J.K. Rowling y la Warner Bros. El resto de ellos son propiedad de Kishimoto-sama. Esto es puro entretenimiento y no me reporta beneficio económico alguno.

Sumario: Envidia era algo que Sirius nunca pensó sentir al ver a James con Harry, pero era verdad y éste sentimiento creció hasta que lo hizo tomar una decisión: adoptar un bebé. No encontrando respuestas en su mundo, él se aventura a otros y justo antes del Halloween de 1981, Sirius recibe la llamada que estaba esperando.

Negando la petición de sus amigos de ser su encargado secreto, Sirius Black viaja este lugar lejano, Konoha, en busca de su nuevo hijo. Un hermoso bebé rubio de ojos azules y con extrañas cicatrices en ambas mejillas.

Parejas: Sirius Black/Severus Snape. Lucius Malfoy/Remus Lupin.

Aclaraciones y Advertencias: UNIVERSO COMPLETAMENTE ALTERNATIVO. Probablemente Mpreg, mucho OOC… y Sirius siendo Sirius.

Aclaraciones de lectura:

-Letra normal: dialogo, relato.

-Letra en cursiva: pensamientos de los personajes.

-Letra en 'blah': Será el inglés en Konoha y japonés en Inglaterra.

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Capítulo 33: El Torneo.

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-Así pues, ¿alguien sabe por qué nos ordenaron traer trajes formales? –preguntó Naruto, abriendo su cuarta rana de chocolate, mientras viajaban a Hogwarts para otro año escolar.

-Na. –Ron se encogió de hombros, comiendo él mismo una rana. –Mi madre dijo que nos enteraríamos en el colegio. Draco sabe, pero no me quiso decir.

La puerta del compartimiento donde estaba se abrió de repente y por ella entraron Colin y Ginny.

-Oh, aquí estás Naruto.

-He estado aquí desde que entramos –murmuró con los ojos angostados-. Pensé que ustedes iban a estar también aquí.

-Uh. –Colin y Ginny compartieron una mirada. –Fuimos a estar un tiempo con Luna.

-¿Luna? ¿Luna quien?

-Bien, se llama Luna Lovegood y es una Ravenclaw, la conocimos el año pasado, mientras no estabas –confesó Colin, retorciendo incómodo ante la mirada intensa de esos ojos azules.

-¿Así que me reemplazaron?

-¡No! –dijeron enseguida-. Sólo comenzamos a charlar con ella –agregó Ginny-. Noté que no tenía amigos, así que Colin y yo nos reunimos con ella durante algunos recreos y charlamos, nada más.

Naruto bufó.

-No tienen que mentirme, si encontraron otro amigo, lo entenderé.

-No seas infantil, Naruto –reprendió Hermione, dándole un ceño fruncido-. Si esta muchacha Luna no tenía ningún amigo, fue muy amable de Ginny y Colin juntarse con ella.

El rubio se ruborizó ante la reprimenda y se cruzó de brazos.

-Está bien –admitió a regañadientes-. Cuando estemos en el castillo me la presentan y yo juzgaré si ella es digna de mi tiempo.

El Trío de Oro y sus dos amigos rodaron sus ojos ante su actitud. Naruto a veces sonaba tanto como Snape que era escalofriante. Llegaron al castillo durante la noche, como siempre y Camila se unió al Trío Joven para ir juntos en la carreta tirada por los Thestrals. Naruto se sorprendió cuando los vio, no contando con ello. Cierto, papá le había dicho de su presencia, pero pensó que nunca los iba a ver.

-Parece que viste a alguien morir cuando estuviste ausente, Naruto Black.

-Yo… sí… en una misión –murmuró sin apartar la mirada de las bestias.

Había sido en una de las tantas misiones que tuvo con el equipo 7, habían sido atacados por unos bandidos, mientras transportaban material importante a otra aldea, y Kakashi-sensei no tuvo más remedio que "disponer" de ellos. Por supuesto, ni Sirius ni Severus nunca se enteraron de ello, porque él no quería que entraran en pánico al saber que su bebé ya había tenido una experiencia con la muerte. Él tuvo pesadillas por una semana, después de eso, recordando la sangre y los chillidos agónicos de los bandidos. A su favor, Kakashi había hecho la matanza lo más rápida que pudo, pero todavía dio pesadillas a Naruto.

Era por eso que él no deseaba ser shinobi. No sabía si estaba preparado para matar.

Saliendo de su recuerdo, el jinchuuriki pestañeó y miró a su lado. Allí había una chica rubia, con los ojos azules saltones y que tenía rábanos como pendientes.

-¿Y tú eres?

-¡Oh, Naruto! ¡Encontraste a Luna! –exclamó Colin.

-Ah. –Asintió, mirándola de arriba a abajo. –Así que tú eres Luna.

-Lo soy –sonrió soñadoramente-. Un placer.

-¿También puedes ver los Thestrals? –inquirió.

-Sí, puedo –asintió-. Vi morir a mi madre cuando era pequeña, ella tenía gusto de experimentar en casa y uno de sus experimentos salió mal.

-¿Nos vamos ya? –preguntó Camila, mirándolos con enfado desde arriba de la carreta-. Quiero llegar antes de acaba la clasificación, ¿sabes?

-Tsk, no seas altanera, peque –regañó Naruto-. Recuerda que somos tus mayores.

La niña rubia lo fulminó con la mirada, queriendo que su supuesto amigo se derritiera en un charco humano en el piso. ¡Mira quién habla! Chilló en su mente la rubia.

Cuando llegaron a Hogwarts, durante el banquete al fin se enteraron por qué traían túnicas de gala en sus baúles y del gran acontecimiento que se iba a llevar a cabo ese año. Los ojos de Naruto brillaron con interés, pero después hizo un gesto de desdén cuando se enteró del rango de edad que se necesitaba para tener. Tsk, no importa. También se le fue presentado su nuevo profesor de Defensa y el rubio se estremeció, este hombre había sido jefe de su padre y padrino y ellos tenían historias que relataban la paranoia del hombre. Era un excelente Auror, pero estaba chiflado. Cuando terminó el banquete y fueron despedidos para ir a sus cuartos, Naruto se retrasó, ya que estaba muy pensativo.

-Señor Black, espere un momento, quiero hablar con usted.

Naruto se dio vuelta y se cruzó de brazos.

-¡¿Qué quieres, papá?! ¡Tengo sueño!

Severus frunció el ceño y se acercó para darle un estirón de oreja, sacando un chillido del adolescente.

-No me faltes al respeto, mocoso. Recuerda que en Hogwarts soy tu profesor.

-Awww~, ¡pero si no hay nadie alrededor! –se quejó, frotando su oreja lastimada, después que Severus lo dejara.

-Aún así –siseó, luego suspiró, frunciendo el ceño en dirección del niño-. En fin, a lo que iba, quiero que en este instante me prometas que no vas a hacer nada para poder ser elegido campeón de Hogwarts.

-¡¿Qué?! ¡¿Por qué?!

-¡Porque te conozco! –gruñó-. Vi tu cara y estoy seguro que vas a hacer lo posible para poder participar. Y le recuerdo, señor, que está prohibido para menores de edad.

-¡Pero si ya soy mayor! ¡Al menos en el mundo shinobi!

-¡Aquí estamos en el mundo de los magos! –exclamó-. Así que haces lo que te digo, o voy a ponerte en mi rodilla y darte de nalgadas.

Naruto palideció y luego se ruborizó.

-Bueno, bueno. No tienes que ser tan drástico –se quejó, sabiendo que Severus iba a cumplir con su amenaza.

El chico se conformó de mala gana y le juró a su papá que no lo iba a hacer. Así pues, el año escolar comenzó para el Trío Joven, con dos adiciones intermitentes. Luna y Camila. Eran intermitentes, porque no estaban siempre juntos, con la ausencia de Naruto, Camila se había formado un propio grupo de amigos en Slytherin y Luna era extraña, así que ella iba y venía, aunque a Black le cayó bien, así que siempre que se acercaba a hablar con ellos, era bien recibida.

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-Remus.

El hombre lobo levantó la mirada de la carta que estaba leyendo y sonrió a su marido. Lucius lucía un pijama gris plateado de seda, que realzaba sus características aristocráticas y hacían ver a su pelo aún más brillante. A veces, no podía creer lo bendecido que había sido al casarse con este hombre tan hermoso. Porque él no se engañaba, al tener el esta maldición que lo hacía convertirse en un monstruo cada luna llena, estaba seguro que si no fuera porque se casó con Malfoy, probablemente hoy estaría durmiendo en alguna cama raquítica en una casa vieja, con ropas rotas o remendadas y teniendo apenas para comer, o peor… viviendo de prestado de sus mejores amigos.

Sin embargo, aquí estaba él, enamorado del hombre más hermoso del mundo (al menos para Remus) y casado con él, viviendo en una casa tan grande que nunca pudo visitar cada rincón de ella, en una cama que uno sólo soñaría en tener y vistiendo un pijama que cuesta más que la comida de una familia media de un mes.

-Hola, amor –saludó Remus-. ¿Los niños duermen?

-Sí, por suerte –refunfuñó Lucius, caminando hasta sentarse junto a su esposo-. ¿Qué dice nuestro hijo?

-Draco no está muy feliz –rió Remus-. Hoy llegaron los alumnos de Beauxbatons y de Durmstrang, pero eso es lo que a él menos le importa, lo que más le importa es que Ronald no para de mirar embobado a Viktor Krum o a una muchacha rubia del otro colegio que no sabe cómo se llama, pero dice que es "fea y desagradable".

El rubio frunció el ceño.

-No sé si me gusta que Draco esté tan obsesionado con un Weasley –dijo con desprecio.

-Oh, vamos, Lucius, no seas tonto. Los niños se criaron prácticamente juntos, ¿Qué esperabas? –preguntó exasperado-. ¿Qué fueran amigos por siempre? Era de esperarse que algunos de nuestros niños, eventualmente, puedan sentir algo más que amistad por uno de ellos.

-Pero es un Weasley –insistió.

-Y yo un Lupin, quien era aún más pobre que ellos, sin ninguna familia y encima un licántropo. Tu querido apellido no se va a ver más manchado de lo que ya está –gruñó.

Lucius le dio una mirada horrorizada.

-¡No lo decía por eso! ¡Simplemente…! –suspiró-. Tienes razón, no tengo derecho a fruncir el ceño con respecto a las elecciones de Draco.

-Así me gusta. –Palmeó su cara. –Y por lo que me dice en esta carta, creo que nuestro hijo está metido hasta las patas. Tanta rabia celosa se despierta en un Malfoy sólo cuando está profundamente enamorado.

Lucius resopló, cruzándose los brazos.

-Bien, tenemos gusto de defender lo que es nuestro, ¿Cuál es el problema?

-Ninguno, mi amor. Ninguno –rió Remus.

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*1ero de noviembre*

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El 31 de octubre era el único día que James no le permitía a su amante que le pusiera un dedo encima, él decía que esa era una manera de honrar la memoria de Lily. Además, él temía que ella lo viera ese día haciendo cosas con Zabuza y le daba cosa. Así pues, el espadachín lo dejaba, pero al otro día lo levantaba temprano y se lo cojía hasta la hora del almuerzo. Porque en vista de las grandes celebraciones de Halloween, el 1ero casi nadie trabajaba.

Y ahora estaban en eso, James montaba las piernas de Zabuza a horcajadas, mientras lo besaba y su amante ponía otro dedo lubricado en su entrada .El tercero ya estaba adentro y el mago tenía problemas en respirar, teniendo esos dedos maravillosos jugar con su próstata y los labios demandantes de su amante era demasiado.

-Suficiente –gruñó el ninja-. Métetelo de una vez.

A Potter no se lo tuvo que decir dos veces. Agarró el miembro duro del ninja en su mano y lo ubicó en su entrada, antes de ir bajando de a poco, llenándose de aquella carne grande. Gimió por el placer y silbó por el dolor, hasta que nada quedó sin estar libre. Estaban conectados a fondo. Las manos callosas de Zabuza lo atraparon por las caderas y lo levantó, para luego bajarlo de repente. Gritó y abrió muy grande los ojos y tuvo que apoyar sus manos en los amplios hombros de su amante, para poder estabilizarse. Zabuza siguió introduciéndose en su cuerpo sin piedad, gruñendo como un animal en celo, produciendo un sonido de piel chocando contra piel que resonaba en toda la habitación.

Esta era de las posiciones que le encantaban a Zabuza, porque a pesar que él estaba abajo y James arriba, él seguía siendo el que estaba en control de la situación y su amante se deshacía en sus manos.

La respiración de James se volvió más agitada, así que Zabuza tuvo compasión de él y quitó sus manos de sus caderas y las apoyó en el culo que tanto amaba. Apretó de tal manera que sus dedos probablemente quedarían marcados y levantó a su amante, para que quedara suspendido en el aire y esta vez él movió sus caderas para arriba y para abajo a una velocidad que sólo un demonio como él podría alcanzar. Cojió a su amante con tanta pasión que Potter cayó sobre el pecho musculoso de Momochi, gritando lo bien que se sentía ser cojido de esa manera tan salvaje.

El orgasmo lo golpeó tan violentamente que James perdió el conocimiento por un par de minutos y despertó solamente cuando sintió a Zabuza acariciar su cabello. Estaba sobre el cuerpo de su amante, con ambas de sus manos al lado de él y sus piernas enredadas.

-Merlín –jadeó James-. Siempre que terminamos de cojer, siento como que alguien me lanzó el hechizo Piernas de Jalea en todo el cuerpo.

-Hn. –Zabuza sonrió satisfecho consigo mismo. –Ya sé que soy bueno.

James rodó los ojos, pero había una sonrisa en sus labios.

Pronto, cuando sus respiraciones llegaron a ser normal, la mano del ninja comenzó a acariciar las piernas de su amante, hasta subir a su culo, donde la caricia se volvió más descarada.

-¿Ya quieres más? –preguntó James, con la voz cansada.

-Mmmhhh –murmuró-. ¿Qué crees tú?

James suspiró y se levantó mira mirarlo a los ojos. Hizo muecas al ver el brillo lujurioso en esos ojos y descendió para comenzar a besarlo. Sin embargo, el chillido en la ventana de la habitación los detuvo. Potter rompió el beso y giró la cabeza, había un búho en su ventana.

-Qué raro… -murmuró-. Ese es uno de los búhos de Hogwarts.

Se desenredó de su amante, ganándose un gruñido de enojo de Zabuza y fue a abrir la ventana. El ave plegó su pata y James desató el pergamino. Abriendo el mensaje, James caminó hasta sentarse en la cama. Viendo que su momento estaba detenido hasta que su amante leyera todo el maldito mensaje, Zabuza se levantó de la cama con las intenciones de ir al baño, pero cuando escuchó un grito ahogado venir de Potter giró violentamente y se preocupó al verlo pálido y temblante.

-¿Qué pasa? –preguntó rudamente, caminando rápidamente, hasta llegar al lado de su amante.

-Ha-Ha-Harry… él… -Lo miró desesperadamente-. Ha sido elegido Campeón de Hogwarts. ¡Pero eso es imposible! ¡Él no tiene 17 todavía!

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-Ey, ¿por qué esa cara? ¿No deberías estar feliz de que fui elegido campeón?

Haku le sonrió a Cedric, pero esa sonrisa no llegó a sus ojos.

-Estoy feliz, Ced, en serio –murmuró-. Pero no puedo ser absolutamente feliz sabiendo que Harry también está allí. ¡Sé que él no puso su nombre en el cáliz! ¡Y eso no es todo! ¡Escuché cosas horribles decir sobre él! ¡De nuestra propia casa, Ced! ¡Sabiendo que es como un primo para mí!

-Ey, tranquilo –Cedric se sentó a su lado y tomó una de sus pequeñas manos entre las suyas. –También oí lo que se dice y si te sirve de consuelo, yo no creo que él lo puso allí. Pero aún así es muy sospechoso.

-Tengo miedo –confesó, mordiendo su labio inferior-. Papá Severus dijo que probablemente alguien quiso meter a Harry en el Torneo para que muera en el proceso –suspiró entrecortado.

-Oh –murmuró Cedric, no sabiendo que más decir.

-¿Haku?

El Hufflepuff mayor hizo una mueca de dolor. Naruto Black se paraba no lejos de ellos, con los brazos cruzados y dándole una mirada que estaba seguro que lo hubiese matado si es que la mirada del rubio tenía ese poder.

-Hola, Naruto –saludó Haku, como si no notara la tensión entre los otros dos varones-. ¿Se te ofrece algo?

-Quiero hablar contigo –siseó-. A solas. –Acentuó, mirando a Cedric.

-Yo ya me iba –suspiró el muchacho hermoso, antes de darle un último apretón de manos a Haku y dejarlos solos.

-¿Puedes no ser tan hostil hacia él, por favor? –bufó Haku, cuando Naruto se sentó a su lado.

-No era hostil, él sólo… no me cae bien –masculló.

-Oh, sí. –Rodó los ojos. –No nací ayer, Naruto.

-Sí, bien. –Se cruzó de brazos. -¿Vas a escucharme como un buen hermano o vamos a seguir hablando de Ced?

-De acuerdo –dijo exasperado-. ¿Qué pasa?

-¡Es ese Ron! –estalló Naruto, como si se lo hubiese tenido guardado desde hace mucho-. ¡Odio sus estúpidos celos! ¡Está lastimando a Harry! ¡Por Merlín! ¡Yo soy un ninja y sé que Harry no habría podido poner su nombre en el cáliz! ¡Pero él no entiende! ¡Y hoy Draco lo hechizó para que deje de ser un idiota! ¡Y se enojó conmigo porque no lo detuve! ¡Qué bastardo! –Bufó, alguna gente que pasaba cerca miró a Naruto con susto y sorpresa-. ¡Se lo merecía!

Haku mordió su labio inferior.

-Estoy preocupado por él, Naruto. Por Harry.

-Yo igual –asintió seriamente-. Todo es demasiado sospechoso, ¿cierto? El año pasado fue muy tranquilo, hasta que encontramos a Pettigrew en el colegio, desde entonces, todo ha ido para abajo. Los Mortífagos en el mundial de Quidditch, el sueño de Harry y ahora esto.

-¿Sueño? ¿Qué sueño?

Naruto negó con la cabeza.

-Ambos tenemos más entrenamiento de ninja, Haku. Vine aquí hoy para decirte que tengamos un ojo abierto a cualquier cosa que pueda pasar. Papá quiere saber quién pudo poner el nombre del cáliz en el fuego, una vez que tengamos eso, podemos saber si todo esto tiene que ver con Voldemort.

Lo que hablaron Haku y Cedric antes que Naruto llegara, era verdad, la mayoría de los alumnos de Hogwarts le dieron la espalda a Harry Potter y murmuraban a su espalda en su contra. Los únicos que estaban de su lado eran su familia, los Malfoy, Hermione y casi todos los Weasley, no incluyendo Ron, por supuesto. Debido a esto, sus peleas a gritos con Draco se volvieron comunes en los pasillos del colegio. Hasta los alumnos de los colegios de Francia y Bulgaria lo tomaban como algo hilarante. Aunque una vez se fue de las manos. Ron estalló acusando a Draco de que si defendía tanto a Harry era porque estaba enamorado de él, la cara de ultraje del rubio era para retratarla (Lucas lamentó no tener a ese Colin Creevey cerca), aquello enfadó tanto a Draco que sacó su varita con todas las intenciones de maldecirlo hasta la semana próxima, pero el profesor Moody apareció de la nada y convirtió a Draco en un hurón. ¡Un hurón!

La humillación del Malfoy fue tan grande que cortó toda comunicación con Ronald. Por supuesto, aquello no le cayó bien al pelirrojo y le pidió perdón al chico como pudo, pero Draco siguió con su tratamiento frío.

Los gemelos y Lucas hicieron apuestas, para ver cuánto tiempo durarían hasta estar uno en los brazos del otro. Haku se enteró de la apuesta y puso diez galeones a que lo hacían en el baile de Navidad.

-Bien, Harry. Recuerda tu entrenamiento –dijo Naruto ansiosamente, mientras lo acompañaba a la gran carpa donde se tenía que reunir con los otros competidores-. Zabuza-sensei te siguió enseñando algunas cosas más cuando me fui, ¿cierto?

Harry asintió, con su rostro más pálido de lo normal.

-Pude hacer algunos Jutsus, él estaba muy sorprendido.

-¡Excelente! –Palmeó su hombro. –Eso te va a ayudar mucho.

-Seguro, seguro –asintió temblante-. ¡Pero son dragones, Naruto! ¡Dragones!

-Ssshhh –miró para todos lados-. ¿No te dijo Hagrid que lo mantuvieras en secreto?

-S-sí –Secó el sudor de su frente, ya estaba en la carpa y Naruto entró con él. –Trataré de usar los Jutsus o sino convocaré mi escoba, como me lo sugirió Moody.

-Perfecto –sonrió para animarlo y después lo abrazó-. Tú puedes hacerlo, primo. Sé que puedes.

Era un poco cómico, porque a pesar de que Naruto era un año menor, le sacaba al menos dos centímetros a Harry. Sin que ellos lo notaran, una mujer se acercó junto con su fotógrafo y les sacó una foto en su momento familiar. Se separaron, sorprendidos, no sabiendo que esta foto iba a descarriar una gran serie de mentiras. Después llegaron los directores de las tres escuelas y Naruto fue a tomar su lugar en las gradas. Sonrió al ver que en las gradas para adultos estaban su tío James y Zabuza-sensei, con Remus Malfoy y Deidara muy cerca de ellos. Su papá seguro había tenido que trabajar, en vista que su padrino estaba aquí.

El anunciador dijo que Harry estaría al último y que Cedric iba a ser el primero. Naruto hizo una mueca de dolor, cuando su hermano se prendió de su brazo tan fuerte que prácticamente le cortaba la circulación de sangre, mientras miraba a su amorcito ser casi devorado por un dragón. Naruto hubiera chillado a favor del dragón si es que Haku no estaba tan cerca. Con lo tensionado que se veía su hermano, si decía algo como eso, probablemente usaría su Hyotôn y lo dejaría congelado allí hasta la semana que viene.

Fleur y Krum pasaron, hasta que llegó el turno de Harry. El pobre parecía una cosa temblorosa, pero el conocido valor Gryffindor brillaba con determinación en sus ojos.

-¡Tú puedes, Harry! ¡Aplasta a ese dragón! –chilló Naruto, coreado por sus dos mejores amigos.

Harry le dio una sonrisa agradecida, antes de hacer frente a su dragón. Una Colacuerno que no bien lo vio frente a ella, cargó para atacarlo. Harry cerró los ojos, llenando de un poco de aprensión a su padre por tal acto imprudente, pero luego abrió los ojos verdes y juntó sus manos, quedando la varita en el centro.

-¡Dotôn: Doryuu Heki (Elemento tierra: Pared de arena)! –gritó Harry, y ante la mirada incrédula de todos, una pared de piedra se levantó delante del chico, haciendo que el dragón se estrellara sobre ella, no esperando tenerla allí.

Algunos jadearon por la sorpresa, pero otros animaron cuando vieron como Harry aprovechaba la oportunidad para rodear la pared e ir en busca del huevo. Pero la dragona no estuvo mucho tiempo confundida, después de todo, estaba en época de empollar y este humano quería robar su huevo. Así que ella voló y abrió su boca, lanzándole una gran llamarada de fuego, que Harry apenas pudo esquivar colocándose detrás de una roca.

¡Mierda! Pensó furiosamente.

Espió donde estaba el maldito dragón y apuntó su varita hacia el piso. Lanzó cinco Aguamenti, mojando solamente los pies del dragón que volvió a lanzarle una llamarada de fuego. Algunos Slytherins se rieron burlonamente de él desde las gradas y le gritaron que necesitaría mucho más agua para poder parar al dragón. ¡Ya sé! Gruñó Harry para sí. ¡Eso es lo que estoy por hacer! ¡Necesitaba agua primero! Luego controló su respiración y volvió a juntar sus manos.

-¡Suitôn: Suiryuudan no Jutsu (Elemento agua: Dragón de agua)! –exclamó el chico.

De nuevo, los magos pudieron ver otra muestra de las técnicas ninjas. Del agua en los pies del dragón se formó otro dragón, pero hecho de esa agua. La bestia formada de chakra y agua gruñó y abrió grande su boca, antes de atacar al de carne y hueso. La dragona lanzó un chillido que podría haber sonado como asustado e intentó moverse de su dirección, pero fue demasiado tarde. El dragón de agua atacó con todo, mojándola desde los pies a cabeza. Y para la suerte de Harry, el huevo también fue empujado a unos dos metros de él, gracias al agua que corrió y él pudo usar el hechizo que le enseñó Moody y practicó con Hermione, el Accio para convocarlo a sus manos.

Las gradas entraron en un tumulto de gritos y vítores a favor del Gryffindor preferido del colegio. En las gradas de enfrente, Zabuza se cruzó de brazos y sonrió satisfecho, como un padre que veía volar a su polluelo por primera vez.

-Wow, ¿fue eso lo que le enseñaste todos estos años? –susurró James, cuando su corazón dejó de batir desbocado.

-Claro –gruñó el ninja-. Tu hijo es especial. Él no es como Haku y Naruto, que nacieron con sus caminos del chakra y después tuvieron que tener ese tratamiento para poder tener una base mágica más fuerte y luego usar magia. No, tu hijo puede acumular energía sólo en sus manos y luego lanzarla por la varita, como todo mago desde que nació. No obstante, ¿Viste cómo juntó sus manos con la varita en medio? –James asintió. –No lo habrás notado, pero Harry hace sus sellos de esa manera, y luego lanza el Jutsu por la varita. –Sacudió su cabeza, una mirada de incredulidad estaba en su cara. Bastante raro, para alguien como Zabuza. –Es una habilidad que no creo que otro mago de su edad pueda equiparar, probablemente sólo Dumbledore… o ese Voldemort. Pero a Harry lo enseñé desde niño y él tiene la ventaja de ser joven y haber tenido entrenamiento de pequeño. Tiene una gran ventaja.

James asintió de nuevo.

-Gracias por enseñarle –suspiró Potter, apoyando su cabeza en el hombro amplio de su amante.

-Me pagaste por ello –gruñó Zabuza, sonando incómodo.

El animago sonrió y cerró los ojos.

Mi hijo se salvó por los pelos y todavía le quedan dos pruebas más. Quien sea que haya puesto su nombre en el cáliz, lo va a pagar muy caro.

Continuará…

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-.-Importante: fíjate que te molestó en mi fic y que te agradó. Dímelo. Pero trata de mantener la cortesía y hazlo de una manera que pueda entender.-.-

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Notas de Uko-chan: ¡¡¡Hola!!!

Sí, sí, a pesar que me quejo mucho de ello, últimamente ando escribiendo muchas escenas de lucha. Pero debo confesar que este de Harry me salió tal cual me la imaginé y por eso estoy muy feliz :)

Las cosas van pasando más rápido que lo imaginé, creo que sin darme cuenta, ya vamos a tener el cuarto libro en dos caps más y después se viene un gran salto en el tiempo :O

Por cierto, ¿Qué tal James y Zabuza, uh? Me acordé que hace mucho que no escribía una lemon en este fic, así que sentía que se los debía XD

¡¡¡Gracias a Ros Potter por betearme este cap!!! ¡Volviste! :D

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¡Hey, espera! Si ya has leído todo, por favor, pásate por mi LiveJournal, donde encontrarás divertidos retos que he estado escribiendo.

Aquí: h t t p : / / utenapuchiko. livejournal. com (solo recuerda quitarle los espacios ;D)

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Atte: Uko-chan!

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