Capítulo 36: La invitada y la madre
Aelita y Laura estaban en casa de Yumi. La chica las había invitado para tomar café. A Sissi también, pero esa tarde tenía ecografía. En cuanto a Sam, parecía alejada de todo el grupo. Volvía a quedar casi en exclusiva con Emily. Alicia no estaba de humor esos días, y Milly y Tamiya, seguían en crisis.
—Va a ser muy difícil poneros en mesas cuando me case —comentó Laura—. Chicas... ¿cómo hemos podido acabar así? El grupo está tan...
—Sesgado —completó Aelita—. Sí, está muy mal todo.
—Y lo peor es que no hay mucho que podamos hacer. Son problemas de pareja, ahí no tenemos derecho... —dijo Yumi. En ese momento, recibió un mensaje—. "Sesión de fotos mañana. Bikini. Con otra modelo. Sin erotismos. ¿Te apetece? A." Pues le voy a decir que sí...
—Por lo menos a ti te va bien, Yumi —comentó Aelita.
—A todas las que estamos aquí, en realidad —afirmó Laura—. Sissi aún tenía un poco de bajón por el tema de su embarazo.
Aelita sonrió tímidamente. En realidad, a ella tampoco le iban bien las cosas. La ausencia de Jeremy había traído sus consecuencias y complicaciones. Pero era demasiado incómodo como para contárselo a sus amigas, pues nunca les había contado que... Daba igual en ese momento.
—¿Y tu invitada? —preguntó Laura.
—Pues ha empezado a moverse para buscar su propio piso —respondió Yumi—. No es mucha molestia tenerla aquí, pero ha preferido...
En ese momento, sonó la puerta de entrada. Entró Kuroko, farfullando un montón de palabras en japonés que Aelita y Laura no entendieron. Yumi, no obstante, sí entendió. Parecía que algo le había salido mal a la chica. Sin embargo, la joven no saludó, y fue directamente a su dormitorio.
—Lo siento, chicas. Kuroko está un poco... temperamental estos días —se disculpó Yumi.
Y en cierto modo, se sentía culpable. Kuroko insistía con mucha frecuencia en tener acercamientos íntimos. Yumi no cedía con mucha frecuencia, y lo hablaba con Ulrich antes de hacerlo. Y Kuroko dejaba que Ulrich la manoseara un poco, pero evitaba todo contacto con "su masculinidad", como la llamaba.
—No te preocupes, Yumi —dijo Aelita—. Tiene que ser duro para ella adaptarse a este país.
—Aunque es raro que no haya venido por la universidad —comentó Laura—. ¿Estudia en otro sitio?
—En realidad, sí —informó Yumi—. Está preparándose para sacarse la nacionalidad en un año. Y luego... quiere opositar para policía.
—... ¿Es una broma? —preguntó Aelita.
—En absoluto. Tiene aptitudes. De hecho ya colaboraba con el cuerpo de seguridad donde estudiaba antes.
—Impresionante... —comentó Aelita—. Bueno, creo que va siendo hora de que me vaya.
—Dale recuerdos a Jeremy si le haces una videollamada.
—De vuestra parte.
—Me voy a ir yo también. Atiende a tu invitada, Yumi —bromeó Laura.
Se pusieron las tres en pie. Yumi acompañó a sus amigas a la puerta y se despidió de ellas con sendos abrazos. Volvió al salón, y se tumbó un rato en el sofá. ¿Por qué debía pasar todo eso? El grupo había salido de todos los problemas hasta la fecha... pero ninguno en ese extremo de corazones rotos. ¿Te imaginas que Ulrich te engañara? ¿Que encontrase a alguna que estuviera más buena que tú? ¿O que se enfadara porque técnicamente él no está teniendo relaciones con Kuroko y tú sí?
Se levantó de mal humor. Odiaba reflexionar para terminar torturándose. Lo mejor sería hablar con su amiga y cerrar el grifo del consentimiento. Y también con Ulrich. Vivían felices, pero quería verificar que estaba todo bien. Que no había ningún tipo de resentimientos ni nada por el estilo.
Fue caminando al dormitorio de Kuroko. Pero se detuvo en la puerta. Estaba entreabierta, y se oía a la chica. Se asomó con cautela. La imagen que vio era bastante extraña.
Kuroko tenía la mano bajo su pantalón, y con toda probabilidad, por debajo de las bragas, masturbándose, a juzgar por cómo se retorcía de placer. Pero al mismo tiempo, estaba... sollozando. Unas lágrimas resbalaban por sus mejillas. Yumi optó por esperar unos minutos en el salón, y regresó cuando creyó que Kuroko habría terminado. Acertó.
—Kuroko, ¿podemos hablar? —le preguntó.
—Claro —dijo la chica—. ¿Qué pasa?
—Eso quiero saber yo. Llevas unos días muy huraña, pareces muy apagada... Has vuelto enfadada de la calle...
—Es todo, Yumi... Sabes una de mis intenciones cuando vine aquí. Por lo demás, estoy estudiando casi todo el día, aquí encerrada. No tengo amigos, ni nada. Creo que fue mala idea venir aquí... onee-sama.
Estaba bastante apenada, se la veía. Yumi se sentó a su lado, y pasó un brazo por encima suya, intentando animarla. Kuroko se lo agradeció, pero aún no estaba todo hecho. ¿Qué podría hacer para ayudar a su amiga?
Aelita llegó a su casa. Emily estaba fuera. Por supuesto, no volvería hasta entrada la noche. Pues era hora de hacer una videollamada a Jeremy. Se cambió de ropa, y se puso un conjunto de lencería para provocarle un poco. Se sentó frente al televisor, donde estaba el ordenador conectado, y tras la secuencia de arranque, inició la llamada.
Jeremy no tardó en responder. Por supuesto, había estado esperando, aunque, por su reacción, no contaba con cómo iba a estar vestida su novia.
—Aelita... madre mía, estás...
—Deseando que vuelvas —dijo ella—. Te echo muchísimo de menos.
—Y yo a ti —dijo él—. ¿Cómo sigue la situación por allí?
—Pues igual. La mitad del grupo prácticamente no se habla. Y los demás intentamos que no nos salpique, claro...
—Me lo imaginaba —afirmó Jeremy—. Me refería más bien a... la situación con tu madre.
Aelita suspiró. Aún no había hecho nada con la situación con su madre. El grupo desconocía incluso que la pelirrosa cometió incesto con ella unos meses antes. Y tampoco sabían que, en la ausencia de Jeremy, la mujer había empezado a repetir con demasiada frecuencia los encuentros con su hija, que se habían sucedido en las semanas previas.
Jeremy no tenía ningún problema con ello (al fin y al cabo, eso también le daba derecho a él a tener sexo con Anthea, quien se conservaba muy bien), pero el problema era que Aelita empezaba a preocuparse. La costumbre de su madre por tener sexo parecía convertirse en obsesión. Estaba físicamente agotada por el ritmo al que le tenía sometida. Y no sabía negarse a sus peticiones.
—No he podido, Jeremy. Es decir... ¿cómo le puedo decir "eso"?
—Sé que es complicado —dijo él—. Pero tampoco vas a esperar a que yo vuelva para hablar con ella, ¿verdad?
—Es que no quiero romperle el corazón tampoco —dijo Aelita. Al final, su objetivo de tener una videollamada ociosa, desenfadada, y picante, se iba al traste—. Ha sufrido mucho estos años...
—Bueno... he pensado algo —dijo Jeremy—. ¿Y si tu madre... conociera a alguien? Un nuevo amor, con quien tener una oportunidad.
—... ¿Estás pensando en alguien concreto?
—Claro —afirmó Jeremy—. ¿No se te ocurre quién puede ser?
Y tras unos momentos de reflexión, Aelita entendió lo que su novio le quería decir. Claro... Era con toda probabilidad la persona más indicada. Aunque para eso tendría que hablar con... Pero seguro que estaba de acuerdo, por supuesto. Sí, era una idea muy buena.
—Te tengo que dejar —dijo Jeremy—. Aquí la gente quiere ir a tomar algo. Nunca me habría imaginado al profesor Depardieu de fiesta...
—No te excedas mucho —dijo Aelita.
—Te quiero.
—Y yo a ti.
Colgó la videollamada. Pensó en usar el teléfono. Podría ir ultimando los detalles de esa idea. Pero en ese momento, se abrió la puerta de la casa. O era Anthea, o era Emily. Y era su madre. Caminó hacia ella, y sonrió al ver el conjunto que se había puesto.
—Hola, mi niña —dijo, sentándose a su lado—. ¿Qué tal?
—Bien. Bueno, con los problemas de siempre...
—Tranquila, vamos a olvidarnos de ello...
Y la besó. Aelita no podía rechazarla. Besaba muy bien. Y no dejaba de tener una sensación muy agradable cuando estaba entre sus brazos. Se sentía culpable también, pues a ella le convenía. El cariño que no había tenido de su madre aquellos años ahora se manifestaba en formas menos ortodoxas.
Fue cuestión de momentos que ambas terminaran con la ropa por los suelos. Anthea atacó los pechos de Aelita, siempre con delicadeza, pero sin dejar de lamerlos ni un momento. La joven pelirrosa llevó la mano al sexo de su madre, y lo acarició con cariño, dándole placer.
—Por favor... ponte... eso... —pidió Anthea.
Aelita se levantó y volvió unos momentos después con un juguete. El arnés con doble extremo. Se introdujo un extremo y lo ató a su cintura. A continuacion, Anthea se tumbó bocabajo, con su trasero alzado. Sin embargo, Aelita se lo introdujo, desde esa posición, en su sexo.
Anthea empezó a gemir por las acometidas de su hija. Era genial poder hacer aquello. No se cansaba tras el tiempo que había estado sin sentir el calor de un hombre dentro de ella. Su hija era tan delicada, y tan buena...
Aelita supo que no podía cortar de pronto ese ritmo de vida con ella. La veía disfrutar y la veía feliz. Nunca había estado mayor, pero hubiera jurado que la mujer parecía ahora más joven. Aceleró un poco el ritmo cuando los gemidos de su madre se volvieron más agudos, y logró que culminara.
Decidida a devolver el favor a su hija, Anthea le desató el arnés y se lo puso ella. Lamió con mucho ahínco la intimidad de la chica antes de pasar a penetrarla repetidas veces.
Pero antes de que lograra terminar, se abrió la puerta de la calle. Apareció Emily, que abrió mucho los ojos al ver aquella escena en el salón.
—¡E-Emily! —gimió Aelita.
—¡Perdón, perdón! —dijo la chica, y corrió escaleras arriba.
Anthea logró dinamitar el orgasmo de Aelita antes de que a ella se le pasaran las ganas. Aelita se puso de nuevo el camisón y corrió a hablar con Emily. Llamó a la puerta.
—Emily... lo que has visto...
—Espero que no me vayas a decir que "no era lo que parecía" —respondió ella, con una sonrisa nerviosa.
—No, es que... Cuando reapareció me enfadé mucho, pero necesitaba a mi madre... Hicimos lo que no debíamos, y luego Jeremy se unió a nosotros... Y desde entonces alguna vez, pues...
—¿Y ha estado pasando con mucha frecuencia desde que Jeremy se fue?
Aelita asintió lentamente. Escucharon una vez más la puerta de la calle. Anthea se había marchado. Miraron la hora, y decidieron bajar a cenar y hablar.
—No voy a juzgarte, Aelita —dijo Emily—. Es decir... aceptamos que Yumi tuviera relaciones con Hiroki, ¿no? Si les apetecía... Lo tuyo es igual de justificable.
—El problema es que se ha vuelto obsesión. Tengo que encontrarle un hombre.
—Es una buena idea —afirmó Emily.
Aelita se dio cuenta de que miraba con mucha frecuencia su teléfono, que estaba sobre la mesa.
—¿Aún no has hablado con Alicia?
—No. Y es difícil, estudiando además en el mismo aula... Aunque no le tendría que haber dicho nada. Fui demasiado deprisa.
—Cualquiera en tu situación lo habría hecho —dijo Aelita, intentando reconfortarla—. Habíais pasado una noche de locura, ella estaba entregada... Estuvo mal que se fuera así. Aunque también ha tenido lo suyo...
—Ha ido todo muy deprisa —dijo Emily, alicaída—. Espero que al menos vuelva a hablarme...
—¿Y Sam?
—Te lo puedes imaginar. Cree que se va a dejar de parejas y continuar siendo libre. Aunque yo no me lo creo.
—Joder... —dijo Aelita—. Y de Milly y Tamiya no sabemos nada, ¿no? Tamiya está desaparecida, Milly no se atreve a hablar con nosotros...
—¿Crees que este puede ser el fin del acuerdo?
Aelita se tomó unos momentos para pensar al respecto antes de responder.
—No.
Caía la noche. Ulrich llegaba a casa. Había quedado para jugar un partido de fútbol. Desde que había entrado en la universidad, había abandonado bastante el deporte, y lo lamentaba mucho, de forma que apuntaba a jugar en cuanto tenía ocasión. Llegó con varias bolsas.
—¿Y esto? —preguntó Yumi.
—Bueno, dije que me encargaba yo hoy de la cena... no que la fuera a preparar —bromeó el chico—. Así que he ido a un restaurante tailandés. ¿Y Kuroko?
—En su cuarto lleva toda la tarde...
En cinco minutos le puso al día de la situación con Kuroko. Ulrich escuchó atentamente.
—¿Y qué crees que podríamos hacer?
—Se me ha ocurrido algo, pero es una locura.
—Cuéntamelo —dijo Ulrich—. Y veremos si es una locura o no.
—¿Y si se une a nuestro acuerdo? —sugirió Yumi. Ulrich no dijo nada por unos momentos y prosiguió—. Te lo dije, locura...
—Espera —dijo Ulrich—. Sabes que no es tan sencillo. Tenemos que estar todos de acuerdo en ello. Y encima está el tema de que a Kuroko sólo le interesan las mujeres, sin experimentar.
—Por eso he dicho que es una locura...
—Yo voto a favor.
Yumi le miró, sorprendida. ¿Que aceptaba? ¿Él iba a votar a favor?
—Sabes que eso implica libertad plena... sin que tengas que estar tú delante, ¿no?
—Lo sé —aseguró Ulrich—. Pero no me preocupa.
—¿De verdad? —preguntó Yumi.
—No he tenido problemas con ello hasta ahora. Y además... llevamos casi cinco años juntos. Apenas tuvimos un paréntesis aquel verano... —le recordó—. Y puedo decir que me fío totalmente de ti. Incluso si Kuroko aprovecha para estar cada noche contigo.
Yumi se abrazó a él. Ulrich sonrió. En realidad, tenía intención de controlar que a Kuroko no se le fuera mucho la mano con Yumi. Pero aceptaba que tuvieran relaciones si el grupo la admitía.
Unas horas después, alrededor de las dos de la mañana, sonó un teléfono. Alguien se despertó, y logró descolgar antes de que se pudiera al contestador.
—¿Quien... quien es? —preguntó con voz pastosa.
—Carlos, necesito hablar...
—¿Tamiya?
¡Hola a todos! Nunca falto a las publicaciones de los domingos, ya lo sabéis :P Vamos por el capítulo 36, se acerca el 40, que sería el 100, y el grupo está dividido xD Cómo me gusta marear la perdiz. De momento parece que ya hay una propuesta de incorporación. Y de paso, le pongo algún problema a Aelita, que desde que lo arregló con su madre había estado tranquila :P Soy muy malo, lo se.
betico18: Si no os dejara con las ganas esta historia no engancharía tanto xD Ya veremos si se arregla todo entre los nuevos posibles (y repito, posibles) romances. El taxista, obviamente, se volvió a su casa, ya dijo que no esperaría xD Y sí, el sexo como relleno siempre queda mejor.
Moon-9215: A mi también me dio pena Sam. También se lo que es no ser correspondido.
carlosjim04: Bueno, el final del episodio te podría dar una pista de lo que pasará con Milly y Tamiya :P Aunque lo de ley de hielo es un poco cruel :O
Usuario865: Pues de momento, tormentosa xD Y claro que Sam se lo quería contar desde hacía tiempo, pero es esperaba que ocurriera justo lo que ocurrió, pobrecita xD Y en cuanto a Kuroko... Creo que la idea queda aceptada. Veremos hasta donde llega la chica si la incluyen al final ;)
Alejito480: No me regañes, que ya me siento bastante mal por ella :( Sabes que es mi favorita. Y crees haber adivinado el final, pero creo que sigo teniendo la capacidad de sorprenderos con los giros xD
Pues hasta el domingo entonces. Creo que esta semana ocurrirá cierto cambio en mi vida que me impedirá escribir, al menos esta semana, para publicar el jueves... Ya veremos qué ocurre. En cualquier caso, lemmon rules!
