Capítulo 36 - Mentir o no mentir

Una mano con garras se extendió y giró el pomo del agua caliente incluso a más alta la temperatura. Inuyasha silbó a medida que el líquido caliente recorría veloz su cuerpo, escaldando en cualquier lugar que tocaba. No hizo ningún movimiento para apagarlo. En vez de eso dio la bienvenida al dolor.

'No puedo decírselo. Pensará que la estoy usando.'

Suspiró y se giró, lavando su pelo.

"Joder," maldijo suavemente cuando el agua caliente tocó sus orejas.

Sacudiéndolas aparte del agua caliente continuó su baño. Su mente estaba en la chica que le esperaba fuera de la puerta. Quizás pudiera distraerla y olvidaría completamente lo de querer saber que le ocurrió. Inuyasha resopló suavemente.

"Si correcto."

El hanyou debatió si permanecer dentro de la ducha. El agua caliente seguramente se acabaría después de un rato y se quedaría tiritando, frío y mojado pero esto sonaba condenadamente mejor que encarar a su novia. Estaba cabreado consigo mismo y no estaba bastante seguro como iba a salir de esta. La respuesta más obvia parecía ser la de simplemente mentirle pero no quería hacer eso. Sabía que sólo estaría cavándose un gran agujero.

"¿Inuyasha estas bien ahí?"

"¡Estoy bien!" saltó él.

Kagome dudó antes de hablar de nuevo e Inuyasha se avergonzó, sabiendo que probablemente había herido sus sentimientos.

"Sólo estaba preocupada. Han pasado treinta minutos."

Los ojos del hanyou se ensancharon. ¿Había estado en la ducha durante media hora? Qué era él ¿una chica?

"Ya salgo."

Apresuradamente, se enrolló una toalla alrededor de la cintura y salió fuera del baño. Kagome estaba a unos pocos pasos aparte mirándole con preocupación profunda clavada en sus rasgos.

"¿Está todo bien?"

Él asintió con la cabeza bruscamente.

"Estoy bien."

Inuyasha la rozó al pasar y se encaminó hacia su cuarto. Kagome le observó ir con un suspiro a la vez que nerviosamente se mordía el interior de la mejilla. Él estaba de mal humor. Eso no era bueno. ¿Tenía eso algo que ver con la condición en la que estaba cuando había llegado a casa? No lo sabía y tenía algo de miedo de preguntar, aunque estaba mas asustada de que hubiera estado metido en algo peligroso y que no fuera realmente por su hermano después de todo.

Inuyasha paró en su puerta y olfateó el aire. Su estómago se revolvió y sintió empezar un dolor de cabeza. Había un hedor en el aire. Un hedor que no había olido desde hace ya mucho tiempo. Girándose rápidamente el medio demonio fue furioso hacia Kagome, la ira evidente en cada paso suyo.

"¿De que cojones tienes miedo?"

Kagome fue cogida con la defensa bajada y le miró confundida, los ojos bien abiertos. Ella dio unos pocos pasos hacia atrás.

"¿De qué hablas?"

Inuyasha gruñó.

"¿Crees que soy estúpido o algo? ¡Puedo olerlo! ¡Maldita sea puedo oler tu miedo!" él paró de gritar y se sintió que estaba poniendose temeroso, con miedo de que su amor estuviera aterrorizada de él. "¿Por qué tienes tanto miedo Kagome?"

"Yo…yo sólo estaba preocupada por ti. ¿Qué ocurrió?" el temblor en su tono indicó cuan cerca estaba de las lágrimas.

Él no respondió durante un momento y en vez de eso la estudió, como si intentara descifrar si estaba mintiendo o no. Finalmente decidió que no era así, el giró su espalda hacia ella de nuevo.

"Déjame que me vista."

~*~

Kagome e Inuyasha se sentaron lado a lado en su sofá, mirando fijamente a la tele en blanco en silencio. Una vez que se había vestido, habían tomado asiento pero ninguno de ellos había dicho una palabra. Después de unos cobardes momentos los dos intentaron hablar al mismo tiempo y dijeron el nombre del otro al unísono.

"Tú primero," sugirió Inuyasha.

"No. Tú."

El hanyou no discutió.

"Así que ¿qué quieres saber?"

"Todo."

Su cabeza se giró bruscamente y la miró.

"¿Qué quieres decir con 'todo'?" inquirió él.

¿Sabía sobre el trato del matrimonio? ¿Lo había descubierto de alguna manera?

'No, porque no estaría hablandome si fuera así'

"Todo implica todo Inuyasha," dijo Kagome con dureza.

Inuyasha frunció el ceño.

"No te hagas la sabia."

"Inuyasha."

"¿No estarías mejor viendo una película o algo?" preguntó él, su irritación obvia en su tono. El hanyou se inclinó hacia delante en el sofá y alcanzó la guía de televisión. "Probablemente haya algo bueno en la televisión."

Kagome le observó moverse silenciosamente.

"¿Estas escondiéndome algo?" Cuando él no se encontró con su mirada fija ella frunció el ceño y contuvo un gimoteo y murmuró un suave, "Oh,"

"Kagome yo…" Inuyasha se tomó una pausa y entonces se giró hacia ella, cogiendo su mano en la suya. "No me gusta hablar de mi vida."

"¿Por qué no?"

Él resopló.

"Porque lo odio."

Kagome se inclinó y ferozmente besó a Inuyasha en los labios. Él no lo había visto venir e incluso con sus rápidos reflejos de demonio no tuvo tiempo para reaccionar y de besarla antes que el beso acabara. En vez de decir algo, sin embargo, Kagome le besó de nuevo y entonces se movió a su mejilla y a su cuello. Inuyasha ronroneó y este salió fuera como un suave gruñido. Sus ojos se cerraron en placer.

'¿Pensé que quería hablar? No que me vaya a quejar.'

Los besos se acabaron y Kagome lo abrazó fuertemente en sus brazos, murmurando en su pecho. Inuyasha giró sus orejas y trabajó duro para intentar oír lo que estaba diciendo. Estaba hablando tan silenciosamente que apenas podía oírla pero después de unos pocos minutos de total silencio consiguió entender las palabras.

"Siempre estoy aquí para ti Inuyasha. Te quiero demasiado. No tienes razón para odiar tu vida. Puedes hablarme. Te quiero."

La confesión de la chica calentó su corazón y sonrió, empujándola incluso más cerca.

"Yo también te quiero Kagome," admitió él, enterrando su cara en su cabello para inhalar la intoxicante fragancia. "Es solo que…" él suspiró.

Kagome miró hacia arriba.

"¿Sólo qué?"

Sus ojos se encontraron con los de ella. Estaban desprovistos de cualquier sentimiento y eran vacías conchas huecas ámbar. Era como si sólo con la mención de su pasado o de su vida le matara por dentro y le dejara como nada pero si como una vacía, delicada concha de lo que debía ser.

"Tengo un medio hermano. Su nombre es Sesshomaru."

"¿Fue él el que te hizo esto?" preguntó ella, mirando fijamente abajo a su pecho y dibujando ligeros círculos en él.

Inuyasha reflexionó como se había movido ella encima de su regazo y cuando pero no pensó por mucho tiempo en ello. Estaba más interesado en lo que ella había dicho.

'¿De qué habla?'

Entonces recordó su mentira anterior y asintió con la cabeza.

"Si. De cualquier manera, no nos llevamos bien. El cogió la finca de mi padre y todo su dinero cuando mi padre y mi madre murieron. Me has preguntado antes por qué era modelo y es sólo una fácil manera de hacer mucho dinero. Lo necesito ya que mi hermano apenas me da un centavo."

"No lo entiendo. ¿Tu padre no te dejó nada en su testamento?"

Inuyasha se tensó pero intentó responder la pregunta como si no le hubiera afectado.

"Bueno, la mitad de la finca y del dinero es mío."

La frente de ella se frunció en confusión y miró arriba hacia su novio.

"Pero dijiste…"

"Bueno yo…tengo que tener 25 años para poder acceder a eso."

Kagome hizo una mueca.

"¿Por qué?"

El hanyou se encogió de hombros.

"Fue lo que papá dijo en el testamento. Iremos mitad a mitad cuando cumpla los 25. Hasta entonces hago extraños trabajos para él y me paga cuando le da por ahí."

"Esa no es manera de vivir," Kagome frunció el ceño. "Quizás si hablamos con él juntos podamos…"

"¡No!" gritó Inuyasha. Kagome le miró extrañada. "Sesshomaru es un duro bastardo viejo. Además estoy acostumbrado."

"Pero no está bien," protestó la chica.

"No importa."

Él la besó suavemente e inclinó su frente contra la de ella.

"Si tú lo dices. Pero no me rendiré tan fácilmente. Vas a tener que llevarme a conocerle alguna vez y cuando lo hagas…"

Inuyasha besó a la chica para callarla. Si lo hacia a su manera Kagome nunca vería a Sesshomaru. ¿Pero cómo supo Sesshomaru sobre Kagome? ¿La había visto alguna vez? Inuyasha se dio cuenta que incluso no estaba seguro. Tendría que darle una visita a su querido medio hermano.

"Gracias por escucharme Kagome."

Ella sonrió y asintió con la cabeza.

"Gracias por hablarme." El cuarto estuvo en silencio durante dos enteros segundos antes de que Kagome hablara de nuevo. "¿Crees que quizás simplemente podríamos ir a verle mañana o algo? Quiero hacerle entender que…"

Inuyasha suspiró y giró sus ojos. ¿En qué se había metido? Encima de todo eso le había vuelto a mentir de nuevo. Seguro que ya no estaba más cabreada pero cuando en realidad lo descubriera…

'Sigue así Inuyasha. Abre la boca, mete el pie.'

Notas de Autora: No me gusta este capítulo pero espero que a vosotros si. No se, yo sólo…no me sentí con ganas de escribir hoy pero imaginé que todos vosotros querriáis un capítulo ¿cierto? Aunque eso no ocurrirá todo el tiempo. Algunos días si no me siento creativa simplemente no escribiré. De esa manera no tendréis capítulos de mierda como este. De cualquier manera veamos aquí… si, conseguí 500 y estaba sorprendida y emocionada y quería deciros ¡Muchas gracias! No tengo ni idea de cómo iba a hacer esta historia corta en realidad. No tenía muchas ideas cuando decidí hacer una mini serie y ahora ¡mírala! Um, se que anteriormente dije que quedarían como diez capítulos o por ahí…ignorarme, soy una idiota. Os haré saber cuando el último capítulo sale y blah blah blah. Maldita sea hablo demasiado. ¡Felices Vacaciones!