Capítulo XXXVI
Sólo hay una cosa que podría mejorar la felicidad que siento en este momento, pero para eso pretendo esperar un poco ya que quiero que sea algo realmente especial e inolvidable. Por ahora, me alegra compartir que voy a concentrarme en mi próximo álbum, ¿pueden creerlo? ¡Voy a tener mi propio disco! Todavía no puedo creerlo, me parece tan increíble que vaya a poder realizar otro de mis grandes sueños y todo gracias a June Dolloway. Esa mujer se ha convertido en mi ángel guardián desde que fue a vernos en nuestro último show con Jeremiah, yo esperaba que también le diera una oportunidad a mi novio pero parece que pasa algo extraño entre ellos porque últimamente percibo un poco de tensión cuando están juntos.
No crean que no me preocupo por Kurt, quisiera que él pudiera vivir otro de sus sueños también y sé que estaría encantado de regresar al escenario con un protagónico pero estoy consciente de que no siempre vamos a triunfar al mismo tiempo, por lo que sólo me queda brindarle todo mi apoyo en este momento para superar este bache juntos.
Apenas ayer tuve la oportunidad de contarle lo de la disquera y hoy tengo una excelente noticia para él pero es una sorpresa. Yo sé que le va a encantar mi propuesta y que va a aceptar, he pensado en llamarle temprano para decirle pero he preferido darle una sorpresa llegando temprano a casa. Por lo que recuerdo el día de hoy no tiene nada planeado con Jeremiah así que debe estar jugando con Max como de costumbre o distrayéndose un poco con algún musical. Estoy tan emocionado que ni siquiera me doy cuenta cuando ya me encuentro dentro del elevador de nuestro edificio.
– Mira nada más quien se dignó a llegar. – Escucho una voz molesta que me resulta particularmente familiar en cuanto llego a nuestro piso.
– ¿Jeff? ¿Nick? ¿Qué hacen afuera? – Pregunto confundido al verlos sentados fuera del apartamento.
– Venimos a ver a Kurt pero no nos abre. – Responde Nick poniéndose de pie y yo me acerco a saludarlos.
– Qué raro, debe estar en casa… – Digo en voz alta mientras busco mis llaves dentro del bolsillo de mi pantalón.
– Quizá debimos aceptar tu idea y quedarnos con una copia de la llave. – Suelta Jeff al aire.
– Jeff… – Lo reprende su novio.
– Así no estaríamos afuera amor. – Se defiende el rubio haciendo un puchero y yo río.
– Les dije que esta era su casa y ni Kurt ni yo tenemos problema con que tengan una copia. – Les recuerdo.
– Pero es mejor respetar su espacio y su privacidad amigo, no quisiera que tuviéramos una escena embarazosa si llegaramos de repente y… – Explica el joven Duval con reticencia haciendo que comprenda hacia dónde va.
– De acuerdo, ya entendí. – Lo detengo. – Pasen… – Añado manteniendo la puerta abierta y nuestro cachorro sale a nuestro encuentro.
– ¡Hola pequeñín! ¿Cómo está Maxy? – Lo saludo Jeff amigablemente y yo ruedo los ojos.
– Es Max, no Maxy.
– Tienes un dueño muy gruñón, ¿no quieres mudarte a nuestra casa Maxy? – Dice mi amigo en susurros pero alcanzo a escucharlo.
– Inténtalo y Kurt te matará. – Le advierto.
– ¿Y Kurt? – Me recuerda Nick para desviar el tema y me doy una palmada mental al darme cuenta que no le he avisado que estamos aquí.
– Cierto, voy a buscarlo. Pónganse cómodos mientras regreso. – Digo mientras me dirijo hacia nuestra habitación.
– Gracias. – Los escucho decir al unísono y una sonrisa aparece en mis labios al recordar que a Kurt y a mí nos pasa muy seguido eso de decir lo mismo al mismo tiempo.
– ¿Kurt? – Lo llamo antes de entrar a la habitación pero no recibo respuesta alguna por lo que decido entrar.
La cama está tendida y la ventana cerrada, el buró del lado de su cama no tiene nada encima y se me ocurre que ha hecho limpieza por la mañana. Me dirijo al baño y veo que no se encuentra ahí. ¿A dónde pudo haber ido? Me tumbo en la cama e inmediatamente marco su número en mi celular pero manda directo a buzón, una punzada atraviesa mi pecho y comienzo a sentirme angustiado. Kurt siempre tiene su celular cargado, nunca lo apaga sin antes avisar y no tengo nada en la bandeja de mensajes recientes. La punzada sigue en mi pecho y se intensifica porque mi novio no hace este tipo de cosas, generalmente él es el maduro y el fuerte en esta relación. Algo realmente malo debe estar ocurriendo.
Mi vista se desvía hacia mi buró y veo una hoja sobresalir encima del libro que estoy leyendo en las noches. De inmediato me siento y la jalo esperando que no sea una nota de Kurt pero al echarle un primer vistazo identifico su caligrafía ganándome un escalofrío que recorre mi espina dorsal. "Querido Blaine." Leo al principio de la hoja y tengo un mal presentimiento de todo esto, no quiero pero mis ojos me obligan a continuar leyendo.
Querido Blaine.
Quería ser valiente y decirte todo esto a la cara pero no pude. Últimamente no me he sentido muy bien que digamos, quizá debí haberlo mencionado antes pero no he querido interrumpirte cuando sé que estás a punto de alcanzar uno de tus más grandes sueños. Por eso es que he decidido alejarme un poco para no estorbarte, después de todo en este momento no tengo ni siquiera un buen trabajo y puede que esto afecte un poco tu imagen.
He tomado una decisión y no quiero afectarte con ella, sé que tú estás perfectamente en Nueva York por lo que prefiero que nos separemos un tiempo. Pedirte que me comprendas es demasiado porque ni siquiera te había mencionado cómo me sentía pero sé lo que estás pensando y no, tú no has hecho nada malo. De hecho, eres lo mejor que me ha pasado en la vida Blaine Anderson y por eso creo que mereces lo mejor, lamentablemente no siento que en este momento yo sea lo mejor para ti.
Alguien me dijo que eres una estrella y es cierto, ella y yo creemos mucho en ti así que brilla y no te detengas por algo como esto. Lamento mucho despedirme así después de una noche como la de ayer pero no quise aplazar más este momento porque con el tiempo todo será más difícil. Te dejo el dinero que tenía ahorrado para que pagues el mantenimiento y la renta del apartamento.
Lo siento mucho, de nuevo.
Te ama, Kurt.
El mensaje de la carta no llega a mi cerebro, creo que simplemente me rehúso a comprender lo que dice esa hoja porque no me puede estar pasando esto justo ahora. Simplemente no puede ser que no me haya dado cuenta de que algo estaba mal… Sigo sentado en la cama contemplando la carta que ha dejado mi novio, no sé cuánto tiempo ha pasado pero una voz llama mi atención desde la puerta de la recámara. – ¿Blaine? ¿Está todo bien? – Quiere saber Nick algo preocupado.
– No… Kurt… Kurt no está… – Digo en voz alta sintiendo una lágrima rodar por mi mejilla.
– ¿Qué?
– Dejó esto en la cama y creo que sus cosas no están… – Explico mirando hacia todos lados y Jeff se dedica a revisar el clóset.
– ¿A dónde fue? – Pregunta a su novio que tiene la carta en sus manos.
– No dice… – Contesta decepcionado.
– Pero no entiendo, ¿tuvieron problemas recientemente? – Inquiere Jeff.
– No, yo diría que estábamos demasiado bien… – Respondo al recordar la noche anterior. – Aunque, estaba un poco extraño ayer. – Añado pensando en la última charla que tuvimos sobre las relaciones a distancia.
– Pues aquí no dice que te esté dejando, quizá sólo te está pidiendo un poco de tiempo… – Comenta Nick intentando animarme pero no funciona.
– ¿Tiempo? – Repito en voz alta con la voz quebrada. – Esto no está pasando… – Sigo diciendo con tristeza.
– ¿Qué vas a hacer? – Me pregunta Nick mientras se sienta a mi lado.
– Hablar con él, eso haré. – Respondo tomando mi celular y remarcando su número. – Buzón… – Suelto con molestia al escuchar la contestadora.
– ¿Por qué no vamos por un té y…? – Comienza a sugerir Jeff pero me levanto de inmediato de mi lugar negando con la cabeza.
– No, tengo que moverme. ¿Traen su auto?
– Sí, pero… – Responde su novio inseguro.
– ¿Podrían llevarme con Rachel? – Pido con voz suplicante y después de verlos intercambiar miradas ambos me miran.
– Está bien, vamos. – Dice Jeff abriendo la puerta de la recámara y nosotros lo seguimos a prisa.
Deseo con todo mi corazón encontrar a Kurt con su mejor amiga, ella tiene que saber algo sobre él y con un poco de suerte podremos hablar hoy mismo para solucionar lo que sea que está pasando. Lamentablemente tengo un mal presentimiento y no suelo equivocarme en esas cosas.
El edificio de Rach no está lejos de donde estamos y en un abrir y cerrar de ojos ya estamos subiendo las escaleras hacia su piso. – ¡Blaine! ¡Niff! ¡Qué sorpresa! – Grita Rachel emocionada al vernos en la puerta.
– Felicitaciones por tu nueva obra, estaremos en primera fila apoyándote. – Dice mi amigo para aligerar el ambiente pero yo no puedo fingir que todo está bien.
– Gracias Jeff, no esperaba menos de ti. Pasen… – Comenta Rachel divertida mientras nos cede el paso.
– Rach… ¿Está aquí Kurt? – Tengo que saber de inmediato.
– ¿Kurt? No, ¿no estaba en tu departamento? – Responde desconcertada.
– No, esperaba que hubiera venido aquí.
– Hola Finn, ¿cómo has estado? – Escucho decir a Jeff una vez adentro y me apresuro a ir a su lado.
– Hola chicos, bien. Perdón pero voy a… – Comienza a decir evitando mi mirada y yo lo sigo.
– Finn, detente. – Le pido. – Tú sabes dónde está, ¿verdad? – Añado con seguridad.
– ¿De qué hablas amigo? – Pregunta fingiendo confusión.
– Tú tienes que saber dónde está Kurt, eres su hermano. – Digo esperanzado.
– No, yo no sé nada… – Insiste mirando hacia todos lados y Rachel llega a su lado.
– Eres muy malo mintiendo cariño, ¿qué está pasando? – Exige saber.
– Kurt desapareció con sus cosas y quiero hablar con él. – Le aclaro a Rachel antes de que su novio pueda decir algo y veo que su quijada casi puede tocar el suelo.
– ¿Qué? ¿Está loco? – Casi grita la ojimarrón al enterarse de todo.
– No lo está, sólo quiere estar solo. – Le hace saber su novio y yo lo miro expectante.
– Entonces si sabes dónde está. – Sentencia Jeff haciendo que él trague saliva.
– Blaine, la cosa no es contigo. – Lo veo suspirar. – Él tiene que aclarar algunas cosas y necesita que le des espacio. – Me dice intentando disimular su preocupación.
– Entiendo esa parte pero el que necesite espacio no significa que tenga que poner en pausa nuestra relación Finn.
– Quizá no. – Admite desganado. – Pero cuando regrese podrán solucionar esto juntos. – Añade esperanzado y siento un hueco en mi pecho.
– ¿Cuándo regrese de dónde? – Pregunto con miedo.
– No te puedo decir, lo siento. – Dice tajantemente y yo me acerco a él con lágrimas en los ojos.
– Finn, quiero estar a su lado en este momento. Por favor dime a dónde fue… – Insisto.
– Esperen, esperen, esperen… – Balbucea Rachel. – Jeremiah me comentó que quería llevarse a Kurt a Paris para que fuera su nuevo diseñador de vestuario en la película que está coproduciendo y hoy llamó para despedirse de repente, ¿no será que…? – Sigue diciendo sin terminar la frase.
– ¿Crees que Kurt se haya ido a Paris? – Pregunta Jeff esta vez y todos miramos a la chica.
– Pues si se llevó sus cosas, es muy probable. – Medita convencida.
– ¿Se fue a París? ¿Finn? – Lo cuestiono con el corazón a mil por hora.
– Yo…
– ¡Es cierto! Kurt se fue con Jeremiah, corre Blaine. – Concluye su novia al ver su reacción mientras lo escucho maldecir por lo bajo.
– Ya no lo vas a alcanzar, su vuelo despegó hace tres horas. – Me advierte derrotado.
– Eres un buen hermano Finn pero no voy a dejar ir tan fácilmente al amor de mi vida. – Le hago saber antes de ver una sonrisa en su rostro.
– Es bueno saberlo, ve tras él amigo… – Dice dándome un breve abrazo y yo salgo de inmediato del departamento.
Mi corazón late a mil por hora, estoy tratando de asimilar que Kurt se fue al otro lado del mundo y yo tengo que llegar allá pronto. – ¿Al aeropuerto? – Escucho de pronto la voz de Nick al llegar a su auto y me siento como si me encontrara en una película, todo pasa en cámara lenta a mi alrededor.
– No, tengo que recoger algo en el departamento. – Indico algo abrumado y él asiente mientras conduce hacia nuestro edificio.
París resuena en mi cabeza y pienso en lo que tuvo que pasar para que Kurt no me confiara algo como esto. Debo reconocer que últimamente he estado muy enfrascado en mis proyectos con June, algunas veces ni siquiera llegaba a cenar y creo haberlo dejado plantado al menos dos veces. Sin embargo, nunca me encontré con un novio enojado o histérico en casa y quizá ese fue el problema. Kurt se guardó todo y nunca me hizo saber cómo se sentía, tal vez si lo hubiera hecho no estaríamos pasando por esta separación repentina.
No hay nada de tráfico en las calles a esta hora por lo que en cuestión de minutos llegamos al departamento y yo me dirijo hacia nuestra habitación para guardar algunas prendas en mi mochila y algo muy importante que he tenido desde el primer día que conocí al amor de mi vida, porque sí, todavía creo que Kurt Hummel es el amor de mi vida.
Al tener listo lo que será mi equipaje por no sé cuánto tiempo mis amigos me llevan al aeropuerto y de inmediato voy a comprar el primer boleto a París. He estado ahí anteriormente y aunque me gustaría regresar en mejores circunstancias espero poder traer buenas noticias de vuelta a casa. – ¿Necesitas dinero o algo? – Me pregunta Jeff preocupado mientras estoy realizando la compra.
– No, estuve ahorrando para un viaje especial pero creo que es hora de adelantarlo. – Respondo intentando disimular el temblor en mi voz y camino hacia donde se encuentra su novio.
– ¿Y si llamamos a Jeremiah para ver dónde se hospedará? – Dice esta vez Nick.
– No, no quiero molestarlo y tengo un plan para encontrar a Kurt. Confíen en mí. – Sentencio de inmediato y ambos me envuelven en un abrazo.
– Mucha suerte.
– Gracias, les llamo en cuanto sepa algo. – Les aseguro en cuanto me sueltan y escucho que ya es hora de abordar. – Adiós chicos, cuiden de Maxy. – Es lo último que puedo decir mientras veo a Nick sostener a su novio en cuanto me alejo y sé que está realmente preocupado por nosotros.
En su lugar yo estaría en las mismas condiciones.
Para mi suerte el que se encuentra a bordo del avión en este momento con camino al otro lado del mundo soy yo. ¿Qué espero? Poder hablar con Kurt, eso es todo lo que quiero. Sé que lo que su hermano dijo es cierto, sé que necesita espacio y no voy a forzarlo a nada; lo único que quiero que sepa es que puedo estar a su lado sin importar en qué continente nos encontremos. La cosa es que tampoco quiero que piense que estoy invadiendo su espacio o que no respeto sus decisiones, por eso es que no permití que llamáramos a Jeremiah para descubrir su paradero.
Mis amigos seguro no lo entienden y probablemente nadie lo haga porque lo más sencillo es hacer una llamada para encontrar su hotel, pero yo voy a encontrar a mi novio de otra forma y a su debido tiempo.
El último drama de esta historia...
