HAPPY LIFE: ICE AND GOLD
CAP 36
"Luz"
Horohoro daba vueltas una y otra vez en aquel pasillo
Solo de vez en cuando se detenía y levantaba la vista para dar un breve vistazo en dirección de aquella puerta que los separaba a él y a Ren para luego, agachar la cabeza y continuar su andar una y otra vez; estaba seguro de que como siguiera de aquella manera iba a terminar por dejar un pozo en el suelo donde quizá los demás pacientes de aquella institución caerían sin saber el motivo de la existencia de aquella depresión en el suelo. Pero era la única forma que el ainú encontraba para calmarse, si es que a ello se le podía llamar estar calmado.
Manta Oyamada se encontraba sentado en una banca larga junto con el resto de los amigos del Usui, con las manos en las rodillas al tiempo que observaba los ires y venires del chico de la bandana, que todo el tiempo era seguido por su mochirei en el aire.
A su lado derecho se encontraba sentado el Asakura, con un gesto que pretendía ser neutro pero que en realidad mostraba casi tantos nervios como el shamán de hielo, sudando y temblando de tal manera que agitaba la banca donde todos estaban sentados
-Tranquilo Yoh… todo saldrá bien
Aseguró el rubio tratando de sonreír muy apenas hacia el otro chico, que continuaba con gesto tenso
-Si… ya lo sé…
Respondió el chico de los auriculares hasta que al siguiente momento, fue golpeado con fuerza de lado por una revista enrollada, por parte de la Kyouyama que estaba sentada del otro lado del Asakura y que ya volvía a abrirla para seguir leyéndola
-Pero qué molesto eres- dijo la chica con gesto tranquilo- solo es el nacimiento de un bebé…
-Si no te parece nada importante, entonces por qué estás aquí?- preguntó Yoh sosteniéndose la mejilla enrojecida e inflamada por el golpe mientras que los ojos negros de Manta se clavaban en la rubia que ahora era abanicada por Fausto a un lado
-Es que acaso te molesta mi presencia?- inquirió con gesto negro la mujer lo que provocó que su prometido se tensase en el suelo con algunas rayas azules brotando de un lado de su rostro- eso creí- Anna pasó página y continuó con su lectura- además, no es como que todos los días puedas presenciar el parto de un varón…
Los demás presentes solo observaron con nerviosismo a la chica mientras que el Oyamada dejaba escapar una risa pequeña con los ojos cerrados para luego, proseguir observando al Usui que no dejaba de moverse. Al menos hasta que un grito desgarrador los hizo saltar a todos, en especial al futuro padre que abrió los ojos de forma desmesurada y corrió a pararse delante de la puerta con expresión de pánico, abriendo y cerrando las manos a sabiendas de que no podía ingresar al lugar; un momento después, una presión en el hombro le hizo voltear para ver a Yoh que ya se había puesto de pie para seguirlo y ahora le sonreía con tranquilidad y confianza en la mirada
-Tranquilo… ya verás que todo saldrá bien- aseguró el de ojos castaños, recibiendo un asentimiento tieso por parte del chico de cabello blanco que solo bajó la mirada
Aquella mañana, Ren había despertado con demasiado dolor y para tratarse de alguien cuyo umbral era muy alto, se retorcía y apretaba los dientes intentando resistir; ya desde la noche anterior había comenzado a sentir pequeños espasmos en su interior pero dado que en los últimos días habían sido normales, no se habían preocupado demasiado, especialmente porque acababan de tener una batalla contra un equipo bastante poderoso y el estrés del Tao se había disparado, haciéndoles creer que se trataban de consecuencias de aquello; mas sin embargo, las contracciones habían aumentado al grado de que para el amanecer, ya eran inaguantables por lo que habían tomado la decisión de dirigirse al hospital
Algo bastante oportuno, dado que en principio y aunque le habían dicho que por lo delicado del embarazo Ren tenía que movilizarse en silla de ruedas a todas partes y solo pararse a unos pocos pasos en la posada donde se quedaban, este había intentado ir andando hacia el nosocomio.
Y sin embargo, apenas unos metros después ya no podía moverse… Horohoro apenas le iba a alzar en brazos para llevarle de forma más rápida pero su pareja le había aferrado de un brazo, observándose horrorizado en el suelo y como si lo peor del mundo le hubiese ocurrido; el ainú intentó averiguar de qué se trataba… hasta que percibió cómo los pantalones de su esposa oscurecían notablemente y el suelo de tierra debajo suyo se humedecía profusamente, provocando que el de cabello blanco diese un chillido agudo y se erizase: a pesar de los múltiples servicios con los que contaban los apaches debido a la afluencia de gente, no habían incluido una clase de preparación para el parto en el hospital, por lo que el romper fuentes no era algo para lo que estuviesen listos para ver.
En el caso del Tao, para sentir, ya que eso significaba…
-Imbécil…- los ojos dorados del chino brillaban cuál llamas mientras que estiraba del cuello del saco tribal al ainú que parecía aún más en pánico que antes- tengo un agujero… un MALDITO AGUJERO DONDE NO DEBO DE TENER UN AGUJERO! Y DUELE! DUELE COMO MIL INFIERNOS! Y LO ESTOY SINTIENDO!
Y entonces, el dolor había vuelto al vientre del chico haciendo que jadease y se aferrase a su esposo que intentaba mantener la cabeza fría para no perjudicar a su esposa, pero… qué se supone que pensase, cuando apenas tenía siete meses de gestación y ya estaba dando a luz?
Finalmente, había conseguido llevarlo hasta el hospital donde los habían recibido de emergencia ante el problema que se presentaba y habían trasladado inmediatamente al Tao hacia una habitación, donde no permitieron ingresar a Horohoro por lo delicado de la situación; Ren Tao daría a luz de forma natural debido a que era la forma en que el bebé podría nacer con un riesgo de complicaciones menores a causa de lo prematuro de su llegada y para tener un mejor control de la salud del chico que se encontraba demasiado adolorido como para moverse apropiadamente.
Desde ese momento, el chico de ojos negros había permanecido en el exterior dónde pronto le alcanzaron el resto de sus amigos, avisados por Chocolove para aguardar junto con el ainú la llegada del bebé e información sobre el estado de salud de Ren
Solo podían cerrar los ojos y esperar… esperar y rogar, porque todas las cosas saliesen bien
En una de las salas de espera más elegantes de aquel hospital, la familia Tao aguardaba con paciencia después de saber que al fin había llegado el día; Jun se mostraba seria y nerviosa, la madre se abanicaba lentamente y los dos varones tan solo se cruzaban de brazos y se mantenían en silencio, esperando recibir información nueva; y en el exterior del hospital, los shamanes que no pertenecían a los allegados pero habían compartido simpatías con el equipo The Ren, también esperaban queriendo saber qué acontecería
Después de todo y con el chico de ojos dorados presentándose con su embarazo en la arena de batallas, este ya no era un secreto para nadie.
Y en el exterior del hospital a distancia prudente, un joven de cabellos platas observaba el edificio con gesto serio pero tranquilo mientras que a su lado se encontraba sentado un chiquillo de cabellos largos con ceño fruncido y pensativo, como si le desagradara la situación y al mismo tiempo, quisiese saber lo que seguiría; no que a Hao Asakura le preocupase la vida de ese bebé que al final moriría, no importaba lo que hiciese el espíritu a su lado que se suponía, protegía a la criatura porque una vez que él conquistara el trono, entonces, todo terminaría.
Pero sí estaba interesado en que Ren Tao sobreviviese. Era necesario para sus planes, independientemente de las decisiones tontas que hubiese tomado… mientras permaneciese en el torneo, aunque fuera por su hermano, entonces las cosas irían bien
Solo tenía que esperar… igual que todos los demás…
Mientras tanto al mismo tiempo, un grito resonaba por todo el sitio conforme se daban los esfuerzos por traer a la vida al que pronto sería un recién nacido; los apaches médicos en el interior de la habitación de Ren Tao le monitoreaban y un par de mujeres, le daban indicaciones a la futura madre para no agotarse ni estresar al bebé, por mucho que en verdad aquello doliese, cansase o fuese difícil; el niño de ojos dorados se aferraba con fuerza a un par de pieles tensas que habían colgado del techo para su apoyo e intentaba permanecer en aquella espantosa posición de cuclillas sobre un par de elevadores que daban espacio a los doctores y demás para poder recibir a la criatura cuando esta terminase por salir.
Ren respiraba acelerado y profundo, sintiendo las contracciones que enviaban oleadas de dolor a su cuerpo de una forma que jamás había conocido y que le comentaban, se debía a lo poco normal y natural del proceso que estaba llevándose a cabo.
En las mujeres aunque doloroso, no solía ser tan complicado puesto que de inicio siempre habían tenido aquella parte del cuerpo ajustada para poder dar a luz. En el caso de los varones y aunque algunos podían quedar embarazados, sus cuerpos seguían teniendo que formar el espacio y las guías para que los bebés naciesen sin mayor problema, pero igual significaba tener que empujar órganos y hacerse lugar donde no se suponía que hubiera, por lo que las terminaciones nerviosas eran todavía más sensibles que en las féminas; y aquella posición le habían dicho que no solo ayudaría al bebé a nacer por gravedad sino que haría menos doloroso el trabajo de parto.
Aunque para el chico aquello ya era bastante tortuoso… si aquello era "menos dolor", cómo era entonces aquel que se daba estando acostado?
En un nuevo espasmo, apretó aquello que tenía entre las manos y dejó salir un nuevo grito al verse forzado a pujar desde su interior para ir sacando de poco en poco, el pequeño cuerpo que para él se sentía del tamaño de una sandía a pesar de que le habían dicho que en realidad, era diminuto.
No escuchaba bien las voces de quienes le rodeaban, todo era demasiado confuso y estaba seguro de que se encontraba sangrando mientras que alguien mencionaba que ya se veía la cabeza de su hijo asomar; Ren cerró los ojos, sudando y temblando ante todas las sensaciones que lo recorrían y le impedían pensar con claridad. Un empujón más. Uno más. Otro más. Ya había dejado de contarlos y deseaba que todo terminase, que el dolor se detuviese y que le dijesen que su niño había nacido lo más sano posible; sabía que no era algo probable, que iba a tener muchos problemas y complicaciones por su edad pero…
De todo corazón… solo deseaba que estuviese bien y vivo.
Cerró los ojos
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La puerta se abrió con un chirrido y las miradas de todos se alzaron al ver salir rápidamente a las enfermeras de la habitación, llevando algo con ellas que no alcanzaron a ver; Horohoro de todas maneras se acercó corriendo hacia el último médico en salir, con expresión anhelante y preocupada
El apache, de cabello y bigote blancos murmuró algo hacia el ainú que solamente asentía con gesto de pánico
Yoh se puso de pie despacio y comenzó a acercarse a su amigo, así como Manta y Chocolove mientras que el resto tan solo observaban en silencio como el médico se alejaba del ainú, que permanecía de pie, pálido como un fantasma y sudando al tiempo que sus ojos parecían perdidos en la nada; el Asakura se adelantó un poco más hasta que estuvo a poco menos de un metro de su amigo, que continuaba en la misma posición, con gesto de hipnotizado
-Horohoro?
Llamó con suavidad el chico… para después, percibir como el de cabello azul claro comenzaba a reír… primero en pequeños espasmos en tono bajo… luego subiendo de timbre hasta que finalmente, aquello se convirtió en una carcajada que sobresaltó al resto al no saber si aquello era un buen signo o algo malo; pero Yoh, sonrió un poco con gesto enternecido especialmente, cuando el chico de ojos negros finalmente se volteó para tomarle de los hombros y verle a los ojos
-Un varón. Un pequeño varoncito… algo siempre nos dijo que sería así… pero ahora, es real. Un niño. Nuestro primer niño…
Las lágrimas salían por si solas del feliz shamán de hielo, que no podía dejar de reír mientras que recibía un fuerte abrazo por parte del chico de los auriculares que ahora sonreía grandemente con los ojos cerrados
-Felicidades amigo
-Siiiiiiiiiiii!- Manta Oyamada comenzó a saltar y a celebrar, levantando los brazos al aire conforme sus demás amigos empezaban a reír y varios de ellos a aplaudir con fuerza ante las buenas noticias que habían recibido por parte del chico, que ya se había separado del Asakura y se rascaba la nuca, completamente ruborizado pero al mismo tiempo, sonriendo tanto como podía y sin dejar de hacer caer sus lágrimas de emoción; Yoh aún le abrazaba de lado y Chocolove se acercó para darle una palmada en el brazo
-Pues mira que serás!... ya eres padre! Y tan chiquito!- se rió el moreno- al final resulta que el tamaño del cerebro no está relacionado con el tamaño de tus complejos!
Y fuera de otras ocasiones, el ainú tan solo rió aún más, sin molestarse por el mal chiste de su compañero de equipo que se colocaba las manos en la cadera con gran alegría al tiempo que su mochirei en forma de hitodama, emitía gruñidos de felicidad por aquel evento
-Muy bien hecho Horohoro! Ahora, tienes una familia de la cuál cuidar- dijo Ryu con elocuencia al tiempo que el aludido asentía
-Si… bueno, a Ren no le gusta ser cuidado pero definitivamente lo haré por él y por el niño- aseguró para luego, ver a Yoh que seguía cerca de él sin dejar de sonreírle con suavidad
-Pues felicidades nuevamente, muchacho… les deseo una larga vida y una gran felicidad a los tres- asintió el de cabello castaño- cómo está Ren?
-El médico dice que está muy agotado, que fue un gran esfuerzo el que tuvo que hacer a pesar de que el bebé apenas y mide lo mismo que una regla- explicó el chico colocando sus dedos índices separados, para hacer un aproximado- dijo que midió veintiocho centímetros y apenas pesa el kilo y cien gramos… pero…
La atención de los chicos se volvió más grande
-Dice que es algo extraño… pero que fuera de que va a necesitar algo de tiempo para madurar sus pulmones por su edad y que por el momento, van a intentar alimentarle por sonda… sus reflejos… están bien- explicó con gesto confundido pero aún, alegre- ha llorado al nacer… no muy fuerte por lo de sus pulmones, pero lo ha hecho y mueve la boca para intentar succionar… dicen que si quiero, podré verlo en unas pocas horas a través de una ventana, pero que al menos, por lo pronto se ve saludable. Que no es lo normal que esté tan bien pero que de todas maneras, van a estarlo monitoreando y que va a permanecer un tiempo en el hospital hasta que pueda estar en condiciones controladas… así que supongo, que tendré que ver la manera de rentar algo porque no creo que la posada sea un buen sitio para él
Se rascó la cabeza un poco al tiempo que algunos murmullos provenían de sus amigos y otros, asentían despacio
-Iré a darle las noticias a los demás… están ansiosos por saber cómo iba el nacimiento- dijo de pronto Tamao que estaba cerca, inclinándose a modo de disculpa para después, correr en dirección del pasillo hacia las escaleras que bajaban; el resto apenas la observó unos momentos antes de volver nuevamente su atención al Usui
-Supongo que no podremos ver pronto al pequeño- suspiró Chocolove a lo que Ryu dejó salir un gemido desanimado, cayendo el enorme fleco que portaba hacia delante al tiempo que Manta bajaba en algo la mirada
-Entiendo eso… yo pase por lo mismo cuando nací… son cosas necesarias- comentó aunque al igual que el resto, se sentía algo triste por el hecho de no poder conocer al hijo de Ren y Horohoro; pero Yoh le colocó una mano en el hombro y le sonrió con ánimos
-Tranquilo. Estoy seguro de que cuando al fin podamos ver al pequeño Xian, va a ser muy emocionante- aseguró asintiendo, recibiendo de vuelta un gesto animado por parte del Oyamada
-Si… tienes razón
-Por lo pronto, creo que Horohoro va a querer ver a Ren- añadió el de ojos castaños observando a su amigo, que le dirigió una mirada agradecida- no es verdad? Seguramente también estás muy preocupado por él
-Gracias amigo
Respondió el de cabello claro para luego, ver al resto
-Y gracias a todos ustedes también- dijo- no saben lo que ha significado para mi tenerles todas estas horas haciéndome compañía a pesar de que no nos decían nada… de corazón, agradezco que hayan estado conmigo
-Nada que agradecer, somos amigos- dijo Ryu levantando su pulgar mientras que Tokageroh emitía un gruñido de náuseas y el niño del jaguar asentía un par de veces con la cabeza
-Si… era imposible que te dejaramos a solas por que eras capaz de meterte a la habitación, tumbando a todos los médicos con tal de estar al lado de Ren- se rió el chico, recibiendo una mirada entornada por parte del ainú al que le brotó una pequeña arruga en la cabeza
-Mira cómo serás…- gruñó en un tono de voz grueso para luego, sonreír resignado y negar con la cabeza… y entonces, abrió mucho los ojos y se tensó- ah! No puedo ir todavía, tengo que avisar a los padres de Ren!
-No te preocupes por eso, yo me encargo- dijo rápidamente el Asakura con tono alegre- anda… ve con Ren
Horohoro titubeó una vez… pero entonces, dio un suspiro profundo y asintió para al siguiente momento avanzar rumbo a la habitación donde se encontraba su pareja, ingresando con cuidado y cerrando la puerta tras sí; los demás se quedaron viendo por donde había desaparecido el chico y luego, se vieron entre ellos con gestos alegres
-Un bebé- dijo Ryu con las manos en la cintura- pero qué maravilloso día para estar vivo!
-Ugh… te alegras demasiado por cosas sin sentido- gruñó el espectro verdoso que flotaba al lado del hombre, rascándose el interior de la nariz con un largo dedo al tiempo que Amidamaru levantaba la mirada, aparentemente buscando paciencia en el aire; por su parte, Yoh cerró los ojos y dejó salir varias risitas agudas con las manos en la cintura
-La verdad… es que sí, es maravilloso que esto haya ocurrido justo cuando necesitamos más de este tipo de cosas en el mundo- comentó el chico, enterneciendo la mirada- va a ser una gran fuerza que les va a brindar a Ren y a Horohoro con lo que está por venir… y al mismo tiempo, el pequeño Xi ya ha nacido con una gran fortuna de su lado al tener unos padres que lo aman tanto y que esperaban su llegada con mucha emoción- movió su mirada como si viese hacia atrás- estoy seguro… de que le espera una vida maravillosa. A los tres, les esperan muchas cosas grandiosas
-Yoh…- susurró el niño rubio observando a su mejor amigo, presintiendo que aquello lo decía en parte por las propias condiciones en las que había nacido; pero entonces, dio un suspiro y sonrió hacia este con cariño- si… tienes razón
Ambos amigos cerraron los ojos con gusto
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Por su parte, Horohoro ahora ingresaba en la habitación del hospital donde sabía que su esposa se encontraba, encontrando esta iluminada completamente por las brillantes luces sobre su cabeza mientras que a través de la ventana podía notar como el cielo ya se iba tiñendo en oscuridad, dando fe de las horas que había pasado el Tao en labor de parto y que era obvio que iban a cobrar factura en cuanto a las energías del chico, que aunque muchas no era inagotables; y tal cuál lo imaginaba, el chico de ojos negros sonrió con suavidad y se movió sin hacer ningún sonido para poder acercarse un poco a la cama donde finalmente y tapado apenas con una sábana, descansaba el cuerpo de su amado sin siquiera darse cuenta de lo que ocurría a su alrededor
La respiración de Ren era continua pero aún agitada, como si a pesar de todo aún no recobrase la tranquilidad o la sincronía de sus movimientos
Mantenía los ojos cerrados y los brazos descansando por encima de la sábana a los lados de su cuerpo, durmiendo sin mostrar signos de haber percibido el ingreso de su esposo en la habitación; el Usui permaneció observando a aquel shamán en la cama, metiéndose las manos en los bolsillos del pantalón al tiempo que su rostro se volvía neutro y pensativo.
Las imágenes de su vida antes del Tao pasaron frente a sus ojos, así como aquel día en que cruzasen miradas por vez primera en cada del Asakura, ese momento en que había sabido que su corazón tenía dueño de forma irremediable; recordaba la mirada de oro del chico sentado del otro lado de la mesa, la forma en que le había clavado los ojos en el alma y le había atravesado como si fuese simple papel. Se había visto retrocediendo impactado y arrasado por el ardor y el espíritu que emitía, sobrecogiéndose internamente a este.
Se había enamorado de todo él
De su mirada, de su voz, de la seguridad que pretendía, de su figura, del niño tímido que asomaba accidentalmente cuando más inseguro se sentía…
Amaba a Ren
Lo adoraba con cada centímetro de sí y con cada latido de su corazón, hasta que resultaba doloroso. Un mundo donde él no existiera le significaba nada y por eso, más que a nada, le temía a la muerte, no porque lo acechase a él sino por lo que podía hacer en aquel chiquillo que dormía agotado, probablemente con angustia en su espíritu por saber que su hijo se encontraba bien; sabía que aún con su fuerza, aún con todo el poder de su espíritu… el Tao era al mismo tiempo, el más frágil y emocional de todos. Había sido tan usado, tan golpeado, tan abusado… que todo le podía, todo le inquietaba, una grieta en cualquier cosa que hubiese sido estabilidad bastaba para desequilibrarlo, sin importar que tanto lo negara
Ese precioso chico, siempre era demasiado evidente cuando su corazón se negaba a acciones o pensamientos.
Desgraciadamente, esa confusión siempre le hacía caer en las palabras o retos de los demás y ello solo lo lastimaba y lo estresaba aún más y más; virtualmente, Ren Tao era un nudo de emociones tan diversas que era un milagro que hubiese construido esa imagen tan fría y severa encima de las piezas que conformaban a su verdadero ser. Pero ello, solamente hacía que el Usui se sintiese aún más unido y sobreprotector hacia el chico aún y a pesar de los reclamos de este cuando al de cabello claro se le ocurría intervenir.
Pero eso era lo de menos
El chico de Hokkaido sonrió muy apenas y emitió un suspiro profundo
Un momento después se encaminó hacia el switch en la pared al lado de la puerta y lo hizo descender hasta que solo las sombras y el zumbido del aparato del clima se hicieron dueños del pequeño recinto donde ambos se encontraban; ansiaba con locura el poder ver a su hijo pero sabía que ello no sería posible sino hasta que los médicos lo considerasen adecuado, por lo que lo mejor era no abandonar a su pareja que seguramente, también estaba esperando el verle.
Se acercó con cuidado a la cama donde descansaba el otro shamán y con cuidado, se subió en esta, apoyándose en los brazos para girar muy apenas el cuerpo del chino hasta que pudo acomodarse de tal manera que fue capaz de abrazarle por detrás y cruzar sus manos con las del chico, percibiéndolas levemente frías; las acarició muy apenas con uno de sus pulgares y entonces, Ren dio un suspiro más fuerte y abrió muy apenas los ojos, sintiendo el cuerpo del chico más alto detrás suyo
-Horo…
Susurró muy apenas el de ojos dorados, aún demasiado mareado y agotado como para moverse más pero pudo sentir como su esposo se incorporaba con cuidado para besar con cariño su mejilla
-Aquí estoy- dijo el aludido en su oído antes de darle un último beso en la sien y acomodarse abrazándole de nueva cuenta, percibiendo como Ren le apretaba muy apenas las manos
-Xian…
La voz del Tao le indicaba al Usui que estaba preocupado y quizá hasta angustiado de no haber hecho una buena labor al darle a luz; pero el de cabello claro sonrió y unió su frente a la nuca de su pareja, cerrando los ojos
-El médico dijo que está bien. Que para ser un bebé prematuro… ya podía hacer bastantes cosas, lo que a mí solo me dice que se parece mucho a ti- se rió quedamente, percibiendo un gruñido por parte de Ren- lo hiciste muy bien. Más que bien
-Vale… por que el siguiente lo tendrás tú, dudo que mis caderas vuelvan a quedar igual después de esto- se quejó el chino, escuchando la risa de Horohoro que soltó una de sus manos para acariciar la cadera del otro chico
-Pues a mí me gusta…
-Qué bueno. Quédatela- replicó el Tao para luego, ruborizarse al percibir como la mano del otro se movía seductoramente sobre esta
-Esa era mi intención- ronroneó el Usui lo que intensificó el color sobre la nariz del chino que intentó virarse, pero su agotamiento era tal que apenas y había conseguido hacer un ademán; pero antes de frustrarse al no poder moverse, el otro ya le había virado con cuidado hasta que pudieron juntar sus frentes
Ren alzó su mano con languidez y acarició la mejilla del otro con el envés de los dedos
-Imbécil
Susurró cerrando los ojos de nueva cuenta, moviéndose para poderse apoyar en el pecho del otro chico que le atrajo contra sí
-Tonto- replicó Horohoro, decidiendo a quedarse dormido junto a su esposa… hasta que volvió a escucharle hablar
-Horo… gracias por dármela…- dijo muy apenas el de cabello oscuro, llamando la atención de su pareja que bajó la mirada con curiosidad
-Dártela? –repitió con curiosidad el shamán de hielo- darte qué exactamente, amor?
-Luz
Respondió con un suspiro profundo el chico de ojos dorados, doblando las manos a la altura del pecho de ambos
-Tú… finalmente, me diste luz. Xian es luz. Gracias a ti… sé que brillará y…- su voz fue bajando de tono lentamente- gracias a él… y a ti… ya no tengo por qué tener miedo de las sombras. Gracias
La mirada de Horohoro se enterneció y sonrió con suavidad una última vez, terminando por besar la frente del otro chico para nuevamente, apretarle contra sí y cerrar los ojos. Ambos necesitaban descansar y recuperar fuerzas porque de ahí en delante… las cosas iban a cambiar grandemente
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