- Así como escuchas Sato- le dijo Masaomi al ver su cara de sorpresa – Desde hoy soy el tutor legal de Kise Ryouta, por ende cualquier cosa que debas ver con su representante, desde hoy lo deberás ver conmigo.
- ¿Por qué haces esto Masaomi?- le preguntó molesto -¿Por qué te metes en mis asuntos?
- No son tus asuntos - Qué tu estés metido en esto me tiene sin cuidado … Si hago esto es por Kise, él se ha ganado todo mi respeto. Es un joven muy trabajador y no voy a permitir que te aproveches de él …
- ¡Yo no me estoy aprovechando de él! – gritó Sato furioso
- Al momento que lo hiciste firmar ese contrato, con esas cláusulas tan abusivas, y es más, que quieras hacerlas efectivas aún sabiendo los problemas que está teniendo ese joven en estos momentos, me parece bastante deshonesto de tu parte…
Sato se quedó en silencio. No sabía como refutarle a Masaomi. Ya que sabía que después de todo, tenía razón.
- Bueno, pero ellos lo firmaron…
- Sí, pero ellos no contaban con este accidente y menos contaban que tú y tu firma podrían hacer efectiva esa cláusula en una situación como tal. - Además perdona que te diga, pero vi todas las imágenes y esas no son formas de tratar a la gente. ¡Esa mujer es una explotadora! -¡Más que son unos niños! – le dijo molesto.
- Bah, no sé desde cuando te molestas tanto por cómo uno trata a la gente… Tú no eres quien para venir a enseñarme nada al respecto… recuerda que eres conocido por no tratar precisamente muy bien a tus empleados..… si ni siquiera a tu propio hijo lo has sabido tratar... -¿O ya te olvidaste que te conozco hace años? ¡Solo que me extraña que ahora andes jugando al papá corazón con ese mocoso!
Eso fue demasiado para Masaomi. Si antes estaba enojado, ahora estaba furioso. Esas palabras, le habían dado muy duro, en la fibra…
- Mira imbécil – le dijo Masaomi tomándolo bruscamente por la camisa. –Podré ser exigente con mis empleados, pero nadie tiene ese tipo de cláusulas abusivas en sus contratos. Es más, cuentan con todos los beneficios que una buena empresa puede tener. Y al que no le guste, es simple, se puede ir. Tengo más de 10.000 solicitudes de personas que quieren trabajar en mis empresas. Aún así, eso te puedo aceptar que me lo critiques, porque es trabajo y soy muy exigente.. - Pero lo que no te voy a perdonar es que te atrevas a cuestionar la relación que tengo con mi hijo…. – le dijo furioso
- ¡Suéltame!- ¿Qué te has creído? – le dijo golpeándole la mano en forma brusca a fin de que lo soltara. – Enójate todo lo que quieras, pero sabes que tengo razón. – Desde que murió tu esposa, solo le has dado una vida de infierno a ese crío, eso es sabido por todo el mundo… -No te la vengas a dar de buen padre a estas alturas…
- Pero eso a ti no te compete- le respondió Masaomi recobrando la compostura. - Lo único que te compete ver conmigo, es lo que vas a hacer respecto a Kise – Yo soy su nuevo tutor legal.
Sato se dedicó a pensarlo. No podía contrariar más a Masaomi. Estaba demasiado enojado, no había sido buena idea tocar la relación que tenía con su hijo, eso había quedado claro. Tenía que arreglar un poco el asunto, pero sin ceder fácilmente, sino Masaomi sabría que le temía. Masaomi era un enemigo demasiado poderoso para él. La única forma de arreglar algo el problema, sería solucionando, aún en contra de su voluntad, el tema del contrato de Kise.
- ¿Cuándo crees que esté listo para volver a trabajar?- le preguntó Sato pensativo (necesitaba ganar tiempo para pensar).
- Podrá volver a la escuela en dos semanas más aproximadamente. Pero sus movimientos estarán limitados.
- Eso no será problema. Solo necesito que se tome algunas fotos más de pie. No le pediremos poses exigentes ni nada.
- Pero aún estará con el cabestrillo de su brazo. Eso lo tendrá por al menos 3 semanas más.
- ¿Pero se lo podrá sacar por algunos minutos?- le preguntó
- No lo sé- le contestó enojado pensando. –Me imagino que si, por unos momentos tal vez… pero eso lo dirá su médico.
- Quizás lo mejor será sacarlo de esta campaña publicitaria – le dijo Sato malhumorado.
- ¿Por qué tanto apuro? ¿No era que ya tenías casi listo todo?- le preguntó más molesto Masaomi con los brazos cruzados.
- Porque quería que estuvieran todas las tenidas lanzadas antes que comience la Copa de las Escuelas! - ¡Ese era nuestro objetivo!
- ¡Solo ibas a lanzar algunas líneas de ropa, pero aprovechándote de la popularidad del chico, por haber pertenecido a la ex generación de los milagros quisiste lanzarlas todas, tú mismo te pisaste la cola Sato!
- ¿Y qué? – para eso está la fama ¿O no? – Además yo decido cuando lanzar las líneas de ropa…
- ¡Lo hubieran logrado si esa estúpida que trabaja para ti no hubiera arruinado y retrasado todo!
- ¡No la trates así!- le gritó Sato
- Es una estúpida incompetente. – Menos mal no trabaja conmigo…
- Al menos hace bien su rol de padre y madre a la vez - le gritó Sato criticando a Masaomi directamente una vez más. (Lo que había sido una pésima idea sin lugar a dudas)
- ¡Por Dios señores! ¿Hasta qué punto piensan llegar?- le dijo Akashi molesto por tanto grito.
- ¿Otra vez tú mocoso? -¿A qué vienes a interrumpir esta conversación de adultos?- le gritó Sato molesto
- Disculpe pero resulta que yo vivo aquí – Y sus gritos me tienen cansado - le respondió frío y altanero como siempre- Sato no podía creer que ese joven lograra intimidarlo. (Incluso más que su padre, si es que eso podía llegar a ser posible).
- Aunque parece que esto ya se está empezando a convertir en una costumbre- le dijo mirando ahora a su padre en forma igual de fría y altanera. Su padre se intimidó también.
- Bueno, me voy mejor- No voy a seguir discutiendo esto- le dijo Sato poniéndose de pie abruptamente
- Espere, no se vaya tan pronto- le dijo Akashi mirándolo fijamente a los ojos, lo que hizo que Sato se sentara de inmediato. Acató la orden de Akashi sin saber porqué, la mirada del emperador lo había dominado por completo.
- ¿Qué quieres?- le preguntó él algo asustado, no entendía bien porqué - ¿Es normal que un joven de esa edad pueda mirar así? ¿Por qué diablos obedecí lo que él decía?– pensaba Sato para sus adentros.
- Tengo una buena idea que quizás le podrá convenir – le dijo Akashi sentándose frente de él.
- Seijuro preferiría que te mantuvieras al margen de esto- le dijo Masaomi molesto.
- Padre, te pido que me dejes conversar con este señor respecto de mi idea. Si alguno de los dos, no está de acuerdo conmigo, podrán seguir peleando todo lo que quieran. - ¿Te parece? – le preguntó mirando serio a su padre. Masaomi lo vio tan seguro, que no se pudo negar.
- Al parecer si tiene un plan después de todo- pensó para sí Masaomi. -Está bien Seijuro puedes hablar. – Pero te advierto que si no estoy de acuerdo, no quiero que vuelvas a entrometerte más en este asunto- le dijo algo brusco. Sato sonrió mirando despectivo a Masaomi. Masaomi entendió que había sido algo rudo con su hijo después de todo, pero a Seijuro no pareció importarle. Ya que asintió con la cabeza, dando a entender que estaba de acuerdo con él.
- Gracias a sus dulces gritos pude escuchar varias cosas – dijo Akashi muy serio. - Una de esas fue usted se interesó por Ryouta por dos aspectos importantes: Uno debido a su fama como modelo y dos porque perteneció a la Generación de los Milagros ¿Verdad?
- Sí ¿Y qué con ello? – le preguntó
- Al parecer usted está considerando la idea de cambiar de modelo a estas alturas. Si está pensando así, quiero decirle que está cometiendo un grave error, ya que no está pensando en toda la mala publicidad que eso le generará…
- ¿A qué te refieres muchacho con eso?- le preguntó Sato
- Parece que usted no entiende bien cuán famoso es Ryouta entre las jóvenes de este país. Si las fans y todos los seguidores de Ryouta se llegaran a enteran del porqué fue sacado de la campaña de publicidad, sumado a las amenazas que recibió por parte de usted y su compañía de cobrarle una suma millonaria luego de verse visto accidentado, le aseguro que eso le generará grandes pérdidas, tanto de imagen como en sus ventas… Sino me cree pregúntele a los padres de él... que ellos le cuenten directamente como reaccionaron sus fans cuando salió publicada la entrevista que Ryouta dio hace unas semanas atrás...
Sato se silenció. Ese era un excelente punto para no sacarlo de la campaña.
- Y créame que no demoraran más de 5 segundos en enterarse... – Sonrió en forma maligna. Sato se asustó más aún. Akashi lo tenía hipnotizado. Sus ojos eran terribles. - Pero usted está ansioso de lanzar todas las líneas de ropa antes de comience la Interhigh, ¿Verdad?
- Sí – le respondió titubeante – Ya que no entendía a qué punto quería llegar…
- Bueno, ¿Qué la parece si le digo que podrá contar con la presencia de Ryouta en las próximas dos semanas, y que además podrá contar con los demás miembros de la ex generación de los milagros para el lanzamiento de las nuevas líneas de ropa?… - le preguntó alzando la mirada en forma más altanera y fría que nunca.
Tanto Sato como Masaomi quedaron perplejos. A ninguno de los dos se le hubiera ocurrido una salida así…
- ¿Cómo? ¿Contar con los demás miembros de la ex generación? - ¿Estás loco?- ¡Ellos casi nunca dan entrevistas ni nada, menos el que fue su capitán? ¡O al menos eso me han dicho! – Ya que en verdad, no los conozco… solo a Kise…
Akashi miró a su padre sonriendo. Masaomi no podía creerlo. Su hijo había encontrado una excelente salida. Lo peor era que estaba de acuerdo. Así Kise no perdería el contrato, seguiría vigente, su popularidad aumentaría, y sería sumamente beneficioso para Sato. Sato miró a Masaomi sorprendido cuando éste le hizo una seña a su hijo para que continuara…
- Sí, se nota que nos los conoce, ya que yo fui uno de ellos, yo pertenecí al equipo de Teiko en mis años de secundaria, de hecho fui el capitán de la generación de los milagros - le dijo sonriendo más altanero aún.
Sato quedó impactado. Nunca se imaginó que el hijo de Masaomi hubiera sido el capitán de la generación de los milagros. Si hubiese estado informado al respecto, hubiera manejado las cosas de forma distinta. Ahora comprendía de donde provenía la confianza y altanería de ese muchacho. A parte de pertenecer a una de las familias más importantes de todo Japón, había sido el capitán de la generación de los genios del basketball a nivel interescolar. Eso quería decir, que era un verdadero As del deporte. – Un genio por donde se le viera. Era astuto, inteligente, sabía negociar, era imponente, frío e impenetrable. Un líder natural. Sato estaba totalmente sorprendido con Akashi.
-¿Y estarían dispuestos a dejarse fotografiar? – preguntó Sato
- Si yo se los pido, lo más probable es que sí. -Pero habrán condiciones al respecto- le dijo más serio e impenetrable que antes.
- ¿Condiciones?- le preguntó asombrado.
- Si, una de ellas es que en todas las fotos deberá salir Ryouta. Aquí él es el modelo famoso. Ayudaremos a que él pueda cumplir con las exigencias de su trabajo, a que cumpla con su contrato y listo. De ahí en adelante, nunca más contará con nuestra presencia. Ya que si salen más personas con él, Ryouta podrá ocultar su brazo sin problemas, y posar sin tanta exigencia, ya que las poses más exigentes las podremos hacer los demás…
- Si puedes lograrlo, esto será un trato…
- Esa es solo la primera condición- le dijo Akashi – Hay más…
- ¿Más?- preguntó Sato
- Sí, hay más… Esa mujer no podrá pisar el set, no quiero retrasos innecesarios y de ningún tipo. El tiempo de todos es escaso y valioso. – Se trabajará con la productora a la cual pertenece Kise y ellos quedarán al mando- dijo mirando a su padre. - Lo que ellos digan cómo se hacen las cosas, así se harán. - Recuerde que ninguno de nosotros es modelo de fotos ni nada. Por eso, no voy a aceptar que una vieja loca nos esté gritando todo el tiempo. Al primer grito u ofensa hacia alguno de nosotros, el trato se acaba
- Vaya, sí que tienes agallas muchacho- le dijo Sato impresionado. Akashi no estaba negociando ni nada. Estaba imponiendo sus reglas, sus condiciones y éstas no eran transables. Pero no podía negar que el joven Akashi tenía una presencia sorprendente. El trato sin dudas era muy beneficioso para él. Por donde se viera, salía beneficiado. Era su carta de triunfo después de todo.
- ¿Está claro?- le preguntó Akashi
- Sí – le respondió Sato
- Otra cosa más- dijo Akashi – No todos vivimos en Tokio- Por lo cual, dos de nosotros solo podremos trabajar el fin de semana- Murasakibara vive en Akita y yo en Kioto. Los demás podrán participar entre semana, pero luego de la escuela. Nada de intervenir los horarios escolares de ninguno de nosotros…
Sato asintió conforme. No podía negarse. Después de todo, era uno de los mejores tratos de su vida. Nadie nunca había podido contar con la ex generación de los milagros para una campaña. Contratar a Kise, le había beneficiado mucho.
- Mañana tendrá en su escritorio el nuevo acuerdo. Donde quedará estipulado todo lo que le he dicho.
- ¿Estás de acuerdo Masaomi?- le preguntó Sato ante el silencio sepulcral del padre de Ahashi (quien al parecer estaba más asombrado que nadie por la forma en que llevó el tema su hijo)
- Si estás de acuerdo tú y Seijuro está dispuesto a hacerlo, no tengo objeción – Mientras mantengas todos los términos del contrato de Kise.
- Por supuesto. Bien, esperaré ese escrito entonces. –Un gusto hacer tratos con usted joven Akashi- le dijo intentado darle la mano victorioso. Seijuro solo la quedó mirando en forma despectiva, pero no se la dio.
- Lástima que no pueda decir lo mismo – le respondió Akashi cruzándose de brazos soberbio.
Pero a Sato no le importó. Ya que él saldría muy beneficiado con este acuerdo. Por ello salió feliz y triunfante de la Mansión de los Akashi.
- ¿Por qué hiciste eso Seijuro?- le preguntó su padre algo molesto. – Ese tipo se fue con la cara llena de risa. Se fue feliz. Sin dudas salió ganando con esa oferta…
- Aquí todos salimos ganando - le dijo algo indiferente a las palabras de su padre.
- ¿En qué sentido?
- En que Ryouta tendrá tiempo para reponerse… y ya no contará con esa preocupación, no tendrá que renunciar al contrato ni a los ingresos que éste le trajo. Así la imagen de ninguno de ellos dos se verá perjudicada. Además que la ex generación de los milagros se vuelva a reunir solo traerá beneficios a la Interhigh y a los equipos que pertenecemos.
- ¿Cómo así?- le preguntó curioso
- Claro, al volver a reunirnos, eso generará interés en las personas y traerá más gente a los partidos, así como auspiciadores. Se generará un mayor interés en el basketball y más jóvenes se interesarán por este deporte. Al haber mayor motivación, el basketball se tenderá a masificar más en Japón. Será un aliciente para los jóvenes que pertenecen también a nuestras escuelas para que quieran ingresar a los equipos. Hará que todo sea más interesante y entretenido. Siempre estamos en búsqueda de nuevos rivales y nuevos talentos para los futuros equipos- le dijo pensativo.
- Ya veo, entiendo tu punto- ¿Y crees que lograrás hacerlos a todos participar?- le preguntó algo incrédulo
- Sí- le dijo sonriendo- Lo harán por Ryouta. Todos quieren ayudarlo, pero no saben cómo. Bueno aquí está la forma. - Además que esta vez nos reuniremos por una buena causa..
Su padre lo observó. Realmente su hijo amaba el basketball. No solo estaba pensando en su amigo, sino que estaba pensando en ayudar a fomentar este deporte entre la juventud. Esa si duda, era la forma de pensar de un líder, de alguien que ama el deporte, de un capitán.
- ¡Tendrás que apurarte si quieres presentar mañana el acuerdo a Sato!- le dijo él mirando la hora.
- Sí, encárgate tú de los detalles que ya mencioné. - Yo me encargaré de hablar con los 5 miembros restantes de la generación..
- ¿De los 4 restantes querrás decir?- le preguntó él sorprendido en que su hijo se equivocara con el número.
- No padre, siempre fuimos 6 en total… - le respondió casi en un susurro.
- Está bien- ¿Qué vas a hacer ahora?- le preguntó su padre nervioso.
- Iré al hospital. Ahí los reuniré a todos y contactaremos a Murasakibara a través de una video llamada. – les informaré a todos lo que haremos.
- Esta bien- nos vemos más tarde hijo.
- Sí- Adiós – le dijo dándole la espalda fríamente en esos minutos. Masaomi se preocupó. Seguramente su hijo había escuchado cuando Sato lo había tratado de mal padre, más la forma dura en que lo trató. Quizás esas palabras habían vuelto abrir la herida. Masaomi no quería que su relación con su hijo retrocediera. Pero ya habría tiempo. Ahora lo más importante era cumplir con lo que le había solicitado.
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Akashi: ¿Ryouta nos puedes recibir hoy a las 17 hrs?
Kise: Sí - ¿Vienes con tu padre?
Akashi: No, voy a citar a todos allá.
Kise: ¿Quiénes todos?
Akashi: A todos los de la generación. Haremos una video llamada con Atsushi
Kise: ¡Los espero!
Akashi: Gracias.
Luego de esa conversación previa con Kise, Akashi habló por el chat del grupo:
Akashi: Necesito que nos reunamos todos hoy a las 17 hrs en el hospital. Si alguien no puede llegar a esa hora, favor indique a qué hora podrá hacerlo. Atsushi, necesito que estés cerca de un computador o un Smartphone a fin de poder conectarte a través de una video llamada.
Midorima: -No tengo problemas con la hora. Ahí estaré.
Aomine: Ok, yo llegaré un poco antes, no me quedaré al entrenamiento. Los esperaré en la habitación con Kise. ¿Pasó algo?
Akashi: Ahí les comentaré.
Kise: Aquí estaré esperándolos (carita feliz)
Kuroko: Estoy bien con la hora. -¡Nos vemos allá!
Murasakibara: Está bien Aka-chin. A las 17 estaré listo.
Todos quedaron expectantes. Si Akashi los quería reunir era porque algo importante les quería comunicar. Más si había citado hasta a Murasakibara. No podían esperar a que llegara la hora señalada. Todos habían quedado muy ansiosos al no poder adivinar qué se traía entre manos Akashi.
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Kise: ¿Qué crees que se traerá entre manos Akashi?- le preguntó Kise a Aomine por mensaje
Aomine: Ni idea- le respondió éste – Pero algo importante debe ser. – Nos vemos más tarde Ryouta.
Kise: Sí, te espero.
En eso entra el doctor con las enfermeras, listos para sacarle las vendas a Kise y levantarlo para hacerlo caminar.
- ¡Vaya!- Está mejor de lo que esperaba- le dijo el doctor mirando cómo los moratones del dorso de Kise estaban cambiando ya un color más amarillo.
- ¿En serio?- le preguntó Kise asombrado
- Sí, hoy te tomarán una nuevas radiografías. Si no hay problemas mañana te daremos el alta… todo va según el plan- me alegro mucho Ryouta – le dijo el médico feliz.
- Si yo también. –Doc, tendré visitas hoy a las 17 hrs. Vendrán todos mis ex compañeros de Teiko. Incluido su hijo - ¿No habrá problemas con eso?
- No, ninguno. – Te tomaremos las radiografías en la noche entonces…
- Gracias.
- Ahora ya podrás moverte algo más sin las vendas- le dijo mirando a Kise fijamente- Por eso tendrás que tener más cuidado ahora. Recuerda por ningún motivo hacer fuerzas y evita cualquier movimiento brusco. Tendrás que pensar tus movimientos de ahora en adelante.
- Sí- doctor- le dijo procesando la información.
- ¿Alguna pregunta?- le preguntó el padre de Midorima al verlo con el ceño fruncido.
- Sí … ¿Me puedo bañar?- le preguntó él
- Sí, claro, pero deberá acompañarte una enfermera. Kise se sonrojó.
- Ehhhh – prefiero bañarme solo – le dijo él avergonzado.
- Jajajaja- rió el médico. La enfermera esperará afuera con la puerta abierta eso sí. Primero caminarás un rato con la ayuda de ella. Si no te sientes mal ni mareado, te podrás bañar. Pero deberá ser una ducha corta. Y el agua debe estar tibia, no caliente. El vapor del agua te podría perjudicar.
- Sí doctor- le dijo él obediente.
- Está bien Ryouta- Nos vemos más tarde- le dijo el médico saliendo de la habitación, mientras las enfermeras hicieron caso a todo cuanto le dijo el doctor.
Sentir el agua escurriendo por su piel luego de tantos días, se sintió como un regalo venido del cielo. Era algo complicado usar solo una mano, pero era tanta su necesidad, que a pesar de las dificultades, no se quejó para nada. Estaba contento. Sentía que el agua le devolvía las fuerzas. Se enjuagó su pelo varias veces. Lo sentía demasiado sucio, y lavó su cara y partes íntimas en repetidas ocasiones. Estaba tan absorto en el baño, que se le olvidó el tiempo.
La enfermera molesta entró y lo regañó.
- Joven Kise salga de inmediato del baño – le dijo molesta
- Sí, disculpe- salgo de inmediato- le dijo cortando el agua. No quería que ella entrara y lo viera desnudo.
Como pudo salió de la ducha y se comenzó a secar con la toalla. Se puso sus boxers de inmediato y la camisa del hospital. La enfermera al ver que estaba listo, lo condujo hacia su cama, lo hizo sentarse y ahí comenzó a secarle el cabello con cuidado.
- En verdad que puedo hacerlo yo – le dijo él avergonzado
- No, es mejor que lo haga yo – le dijo ella. –No haga movimientos innecesarios. Esto por simple que parezca, hace que se muevan varios huesos y músculos internos. Es por ello que es mejor que alguien lo haga por usted mientras tanto. Pídale a su novio que lo seque por usted cuando salga de aquí.
Kise se sonrojó. No pensó que todos sabían de su relación con Aomine. Si ella hablaba, seguramente saldría a la luz pública su relación.
- Srta, necesito pedirle un favor…
- ¿Qué sería?- le preguntó ella apagando el secador y procediendo a guardarlo en el baño…
- Por favor, no comente mi relación con….
- No se preocupe joven- No podemos hablar de nuestros pacientes- Eso sería muy poco ético de nuestra parte. No se preocupe- le dijo ella sonriendo…
- Gracias- le dijo él
- No tiene que agradecer, el silencio forma parte de nuestro trabajo- le respondió ella.
- Joven Kise- preguntó otra enfermera que venía entrando a su habitación.
- ¿Sí?- preguntó él sorprendido
- Afuera hay dos jovencitas que quieren entrar a verlo… ¿Qué les digo?
- Jovencitas, ¿Quiénes son?
- Son de apellido Aomine…
- Ohhh sí, déjelas entrar- le dijo él tapándose bien y acomodándose para recibirlas…
- Bien- les dijo ella. En 5 minutos más las dejaré entrar…
Pasado ese tiempo, Kise escuchó como llamaban a su puerta.
- Pase – Gritó fuerte para que lo escucharan. Y ahí estaban ambas. Sus cuñadas. Ambas con cara de preocupación. Lo miraban absortas. Mikami tenía el rostro descompuesto. Se puso a llorar apenas lo vio….
- ¡Perdóname cuñado por todo!- le dijo casi gritando ahogada por el llanto. - ¡En serio lo lamento, no fue mi intención que esto pasara….!
- Mikami, esto no es tu culpa- le dijo él acariciando su pelo con ternura.
- ¿Cómo que no? ¡Claro que lo es!- ¡Yo provoqué todo esto para vengarme de mi hermano!- ¡Yo hice que todo esto gatillara!
- Mikami, no seas tonta- le dijo él sonriendo. – Es normal que pase eso entre hermanos. – No teníamos como adivinar que algo así pasaría.
- Me siento tan mal- le dijo ella sollozando
- Pero no lo hagas. En serio, no te culpo ni estoy enojado. Esto sucedió porque tenía que suceder… nada más…
- Cuñado - le dijo secándose las lágrimas…¿Hablas en serio?
- Por supuesto -¿Cómo podría ser tu culpa? – Además que con tu hermano pasamos peleando por cualquier cosa…
- ¿Pero están bien?- le preguntó ella
- Sí, lo estamos… ahora quiero ver que tú también estés bien. -Mira que al parecer me voy con ustedes a su casa por unos días, no quiero que esto te preocupe…
- Sí, yo te ofrezco mi habitación. Dormiré con mi hermana- le dijo mirando a Kise feliz.
- No te preocupes. Creo que tu hermano ya organizó todo. Ahí veremos como nos vamos a distribuir…
- Sí, Mikami, Daiki jamás dejará que su novio duerma en otra habitación- le dijo Naoko
- Sí, seguramente te querrá mantener vigilado y protegido de nosotras dos- sonrió Mikami secándose las lágrimas.
- ¡Pero qué dicen!- les dijo Kise riendo alegremente. Estaba feliz con ellas en esos momentos.
- Oye cuñado- le dijo Naoko sonriendo- ¿Quieres ver el video de mi madre golpeando a la tuya?
- ¡Ohhhh síííííí!- gritó interesado
- Ella no quiere que lo veas, se siente avergonzada… ahora yo creo que fue toda una heroína- río ella
- ¡Por favor muéstramelo!- le suplicó Kise
- Pero …. No te enojarás con mi madre ¿Verdad?- le preguntó ella un tanto preocupada… - Después de todo, a la que golpeó fue a tu madre….
- No, jamás podría enojarme con ella… si ella la golpeó fue seguramente porque mi madre le dijo algo inapropiado. - Mi madre es un caso muy especial- comentó él algo desanimado.
- Cuñado, quizás sería mejor que no… no queremos deprimirte – le dijo ella algo incómoda. Quizás no había sido buena idea mencionarlo. Para ellas era gracioso, pero tal vez para Kise no lo sería para nada…
- ¡No, déjame verlo, por favor! – he querido verlo desde que Daiki me lo mencionó… ¡No sean malas!- les pidió con cara de súplica.
- Ok, pero no les cuentes – ¿Está bien?- le dijo Naoko reproduciendo el video desde su celular.
Los 3 se acercaron a verlo. Apenas comenzó la reproducción, la mirada de las dos hermanas mayores de Aomine, se centraron en analizar las reacciones de Kise. Cuando vio como su madre le gritaba esas cosas a Daiki, Kise se tapó la cara con su mano, pero no dejando de ver... Luego vino la cachetada de la madre de Daiki… ¡Dios había sido espectacular! - Kise sonrió al verla tan enojada. La madre de él no cabía en sí del impacto. En verdad, la toma era genial.
- ¡Por favor envíame este video mi celular!- está genial – le pidió riendo
- ¿Verdad que sí?- le preguntó Mikami
- ¡Siiiiii! – desde ahora en adelante, tendrán que tener más cuidado con su madre…en verdad es brava…
- Sí, lo hizo porque te adora- le respondió Naoko
- Sí, ella es genial – Tienen suerte- le dijo él algo melancólico
- Sí- respondieron ellas.
- Ya cuñado, ya lo tienes en tu celular- le dijo Naoko.
- Gracias- lo veré hasta que me aburra- le dijo sonriendo
- Jajajaja- rieron ambas- Ya nos vamos. -Queríamos pasar un rato. Mikami no dejaba de torturarse. Mamá le había dicho todo esto antes, pero ella se quería disculpar igual….
- En serio lo lamento cuñado- le dijo ella una vez más
- No te preocupes linda- le respondió él con esa sonrisa que ellas amaban (la de modelo perfecto)
- Cuando estés en nuestra casa, te atenderemos mucho…
- Lo sé… cuento con ello- les sonrió en forma picarona. Ellas no pudieron más que suspirar y odiar más a su hermano. ¡Qué suerte tenía él!
Dicho esto se fueron.
Kise vio el video varias veces. No podía creer como su madre podía haberle gritado todo eso a Aomine. Más encima frente a sus padres. Esa mujer realmente estaba mal. Pero su "suegra" era toda una fiera. Nunca se hubiera imaginado que podría golpear a alguien con esa fuerza. La próxima vez que tuviera problemas con su madre, la mandaría a llamar para que ella se encargara… y pensando así, muy contento y alegre, de pronto se quedó dormido.
