Disclaimer: Candy Candy y sus personajes pertenecen a sus respectivas autoras, la historia a continuación es de mi autoría, realizada con el propósito de entretener y no de lucrar.

Capítulo 36

Argent iba manejando a toda velocidad, mientras mantenía comunicación con Fátima, pues era la que más próxima estaba a los prófugos.

Fátima detallaba paso a paso todo lo que ocurría, desde como Camila y Franklin habían salido de la farmacia cargados con varias bolsas, conteniendo lo que parecían ser artículos para él bebe, al menos Anthony estaba bien cuidado, gracias a Camila.

Luego Fátima los siguió a través de la carretera por unos kilómetros más hasta que llegaron a un modesto motel de paso, no se veía nada lujoso, nada que ver a lo que la delicada Annie estaba acostumbrada, pero les serviría para descansar al menos por unas horas, o al menos eso pensaba la pelinegra, lo que no sabía era que ese lugar y su estancia ahí, eran necesarios para ganar tiempo y los Andrew junto con Argent y su gente, llegaran a recuperar a Anthony.

Candy ya se encontraba más tranquila en su habitación, a pesar de ruegos, gritos, berrinches, suplicas y demás, la habían sedado una vez más, Albert tenía que ir por su hijo y no podría hacerlo sabiendo que Candy y su imprudencia estarían sueltas en plaza.

Lamentaba el hecho de que luego tendrían una gran discusión, pero necesitaba dejarla a salvo para el poder dedicarse a recuperar a su hijo y poner todos sus sentidos en esa importante misión.

Archie, Stear y Niel, acompañaban al rubio en el auto que manejaba rumbo al motel donde su hijo se encontraba, la comunicación entre Argent, los Andrew y la gente de seguridad que los acompañaba, era constante y fluida, sabiendo cada quien que se encontraba haciendo el otro.

Archie se notaba más tranquilo desde la llamada que recibió, el hecho de saber que el niño que Annie esperaba no era suyo, le aligeraba la carga, aunque se había hecho ilusiones con la idea de ser papá, lo que él no sabía y ni siquiera se imaginaba, era que ya lo era, y desde hace unos cuatro años…

La tarde avanzaba y en el Motel las cosas estaban más tranquilas, con Anthony dormido después de haber sido cambiado y alimentado; Annie se encontraba de mejor humor, tanto así que hasta ganas de intimar con Franklin le dieron, pero el chofer se negó, alegando que ahí estaba también Camila y ni modo que la dejaran fuera de su vista con Anthony, pues podría terminar huyendo.

La excusa convenció a Annie, sin saber que a Franklin se le había terminado la pasión para con ella, lo único que él quería de la pelinegra, era su hijo.

Los coches comenzaban a acercarse al punto de encuentro, una gasolinera que estaba a medio kilómetro del motel, Fátima se había registrado en el mismo motel media hora después del arribo de Annie y compañía; y aunque se moría de ganas por entrar a la habitación y agarrar a la morena de los pelos y sacarla a rastras, tenía que contenerse por encontrarse un bebe inocente en medio, pero nada le iba a dar más gusto que estrellar su mano en el rostro de porcelana de esa estúpida cuando ya todo hubiese terminado y Anthony se encuentre a salvo.

Argent y Andrew se encontraban cuadrando el plan de acción, sobre todo el tiempo que tomaría llegar desde donde se encontraban hasta el motel; para darle el tiempo exacto a Franklin de armar una pequeña riña con Annie y de esa manera Camila pudiera salir con Anthony.

Annie estaba recostada en la cama con el control remoto en la mano, estaba buscando por los canales algo interesante que ver antes de que la hora de la cena llegase y el escuincle volviera a llorar desesperado, rayos de haber sabido lo escandalosos que esos pedazos de gente eran, jamás se hubiera embarazado.

Camila estaba sentada en un pequeño sofá unipersonal, cargando a Anthony para mantenerlo caliente y seguro entre sus brazos; valla que se estaba encariñando con esa cosita tierna, algún día tendría uno suyo, claro cuando sus finanzas le permitieran mantenerlo, con un suspiro disipo esas ideas de su mente, justo cuando el teléfono que descansaba frente a ella, en la mesita de centro, comenzó a sonar.

- Contesta eso antes de que despierte al escuincle – dijo Franklin intuyendo de que se trataba

- Es un mensaje de texto – contesto Camila fingiendo no saber nada del asunto.

Annie levanto la cabeza de la almohada para tomarle atención al asunto

- De que se trata – pregunto la pelinegra al chofer

- No te importa – respondió Franklin de forma grosera y cortante, sabiendo que así lograría que Annie se indignara y comenzara con la riña

- Como que no me importa – replico la morena indignada – dime de que se trata, te lo exijo

- Tú no eres nadie para exigirme nada Annie, que te quede claro – exclamo el chofer, causando la ira de la morena

- Óyeme imbécil, tu estas bien equivocado si piensas que me vas a tratar como a una de tus iguales, el hecho de que yo me haya acostado contigo, no te da ningún derecho a tratarme así entendiste, deberías estar agradecido de que alguien como yo puso sus ojos en ti, aunque solo haya sigo para conseguir embarazarme, ya que mi marido no lo hacía – vocifero la morena mientras le arrebataba el teléfono de las manos al chofer y leía el mensaje que le habían enviado al hombre que la miraba desafiante – quien es Úrsula?

- No te interesa, acaso no me has dicho que solo me has utilizado

- Por supuesto que si, pero yo no estoy acostumbrada a compartir mis juguetes querido – vocifero la morena, queriendo abofetear al chofer, pero este fue más rápido y la sujeto de ambas manos, justo en ese momento Anthony despertó llorando a todo pulmón, lo que causo que Annie se desesperara y gritara

- Calla de una vez a ese bastardo…

Franklin aprovechando la oportunidad de verse violento y montar bien la escena, aventó a Annie con fuerza a la cama y volteo iracundo a mirar a Camila..

- Lárgate Camila y saca a ese mocoso de aquí, que tengo que hacerle entender a mi mujer que yo no soy juguete de nadie –

- Pero qué demonios dices – replico la morena

- Que te calles – exclamo Franklin abofeteando a la morena con tal fuerza que ésta volvió a caer tendida en la cama.

Camila ni ociosa ni perezosa, tomo la maleta con las cosas que tenía preparadas para Anthony y salió de la habitación sin cerrar la puerta.

Annie miraba despavorida a Franklin, nunca se imaginó ese hombre algún día le llegara a propinar un golpe, algo había cambiando, algo había ocurrido para que el dejara de ser el perrito faldero que era, pero si creía que ella se amedrentaba tan fácilmente, estaba muy equivocado, los había tenido peores, y es que en sus tiempos de "dama de compañía" nunca falto algún sádico que la golpeara por puro placer, pero ya hacía varios años de eso, y ella se había acostumbrado al buen trato de su esposo, esposo que no había sabido valorar, y ahora lo veía…

- Dime Amor – exclamo sarcástico el chofer – acaso no te gusta el trato que te doy

- Estas demente o es que en verdad eres idiota – respondió la morena altivamente

- Valla – suspiro Franklin – creo que van a hacer falta más que un par de cachetadas para domarte mi fierecilla, pero de que hago de ti una mujer humilde y abnegada, lo hago

- JA! Permitente que me ría pedazo de animal – hablo la morena sobándose la mejilla – pero yo no soy como las mujercitas abnegadas que se desviven por un marido, no querido, yo estoy hecha para que me atiendan y no para atender.

Franklin no soporto más y la tomo de las manos fuertemente, arrinconándola contra la pared, quería hacer que ella sintiera miedo, que en sus ojos se reflejara pánico, que suplicara perdón y piedad, quería hacer que sintiera aunque sea una mínima de remordimiento por todo el daño que había causado, por lo que estaba dispuesto a llevarla al límite, justo en el momento en que comenzaba a intimidarla, entraron por la puerta Argent, los Andrew y Fátima, escoltados por hombres armados que le apuntaban a ambos.

Annie al verse pérdida, comenzó a llorar profusamente, agradeciendo a todos los santos que hubiesen llegado por ella.

El personal de seguridad de Argent se acercó a Franklin, y con suma habilidad y destreza lo esposaron y sacaron de la habitación, situación que la morena aprovecho para fingir una vez más, delante de su esposo.

- Archie, mi amor, gracias a dios que llegaste por mí – suspiro la morena entre sollozos y acercándose a su marido para que este la consolara

- Guárdate las actuaciones zorra, que aquí nadie te va a creer nada – exclamo Fátima poniéndose delante de Archie y cortándole el camino a la morena, la cual la miro con fuego en las pupilas.

CONTINUARÁ...

Holas a todas, si, sigo viva jejejeje, se que parezco disco rayado, pero una vez mas disculpen ustedes la demora, pero entre una cosa y otra, todo se puso mas dificil estos dias, gracias a Dios lo peor paso, y ahora solo queda seguir adelante, pero como bien dicen, cuando mas oscuro esta es por que pronto va a amanecer; y pues yo ya estoy viendo los rayitos de sol, asi que espero que no demore mucho en brillar nuevamente en mi vida.

Gracias a Pau, a Soraya, a Gina, a Stormaw y todas las brujitas del Aguelarre y amigas de este maravilloso mundo del FanFic que me brindaron su apoyo, sus oraciones, sus abrazos ciberneticos y su compañia, aun en la distancia; me ayudaron mucho a seguir de pie, ahora estoy mas tranquila en ese sentido, superando todo lo ocurrido semanas antes en mi vida, pero aun me es dificil hablar del tema sin que las lagrimas inunden mis ojos nuevamente, pero ya les contare cuando me sienta lista.

Por otro lado, a otra cosa mariposa, ya estamos cerca del final de esta historia, y es que la musa me anda abandonando y mi muso anda medio renegon jejeejje asi que no me dejan inspirarme a gusto, este capitulo lo he borrado y vuelto a hacer unas cinco veces, y asi quedo, solo espero que les guste, y pues que me escriban sus comentarios, luego seguire con Y llegaste tú que la he dejado medio abandonada, pero no olvidada, y pues a ver que mas pasa por esta cabecita mia para seguir entreteniendolas, espero que les gusten mis historias, y si hay tomatazos, lancelos con confianza, aqui estoy con la tapa de mi olla para cubirme jejeeje

Cuidense mucho chicas y chicos, que Dios me los cuide y me los guarde, crean o no en él, recuerden que todo lo que pasa, pasa por algo, y pues que mientras haya salud y vida ya es ganancia, asi que para adelante como el Elefante, y atras ni para tomar impulso.

Los quiero muchoooooo... besos... hasta el siguiente cap.