Snape aprovechó las ventajas de su cargo y se desapareció, reapareciendo en el despacho de Dumbledore. El anciano del retrato estaba visiblemente alterado.
_¡Severus! Phineas ha ido de inmediato al retrato que tiene Harry en su poder, ¡cree que están...!.
Phineas Nigellus llegó apresuradamente y se dirigió a Severus.
_¡Señor director!¡Han acampado en el Bosque de Dean!La sangre sucia...
_¡No emplee esa palabra!
_Está bien, la señorita Granger. ¡Ha mencionado el sitio cuando ha abierto el bolso, y la he oído!
_¡Bien!¡Muy bien!_ a Dumbledore le brillaban los ojos y apremió a Snape_ ¡ Y ahora, la espada, Severus! ¡No olvides que debe ser conseguida con fines nobles y superando condiciones adversas que requieran un gran valor, y que él no debes saber que eres tú quien la pone a su alcance! Si Voldemort leyera la mente de Harry y te viera ayudándolo...
_Lo sé_ Dijo con aspereza mientras recuperaba la espada de su escondrijo secreto tras el retrato de Dumbledore y se colocaba una capa de viaje cuando preguntó_:¿y piensa seguir sin explicarme por qué es tan importante que le de la espada a Potter?
Dumbledore contestó con seriedad.
_Sí, me temo que sí. Él sabrá qué hacer con ella. Y ten cuidado, quizá no se alegren de verte después del percance que sufrió George Weasly...
_No se preocupe, Dumbledore_dijo con frialdad volviéndose antes de llegar a la puerta_Tengo un plan.
Y salió del despacho.
Casi se tropezó con la señorita Demons que había tardado más al acudir a pie al despacho.
_¿Qué ocurre?
_Potter,_explicó el mago_tengo que hacer que encuentre esto.
La muggle corrió tras Severus que salió por la puerta principal, era evidente que no iba a llevarla, no por su propia voluntad, así que cuando Snape corrió tomando impulso y agitó su capa para convertirse en humo, ella asió un extremo de esta y fue colgando de él, como un polizón hasta que aterrizaron en un bosque frondoso y oscuro. La casualidad quiso que ella tocara el suelo antes que él y soltara su capa antes de que el mago se percatara de su presencia.
Nevaba, y ella sin abrigo, por supuesto.
Unos pasos más adelante Severus caminaba alumbrado por la punta de su varita y esa luz era su único faro entre la oscuridad que lo envolvía todo. Refulgía entre los troncos de los árboles y ella la seguía como miguitas de pan. El frío es psicológico, se convencía, pero la nieve que mojaba su pelo y su espalda se empeñaba en demostrarle lo contrario. De repente la luz se paró y se apagó.
-La hemos liado_ musitó mientras decidía si era mejor aventurarse en la oscuridad o esperar a que la luz se encendiera de nuevo. Todo parecía estar vivo a su alrededor.
Snape miraba agazapado tras un tronco. Más adelante había un claro cubierto de nieve, presentía los sortilegios mágicos a su alrededor y no podía acercarse más a riesgo de ser descubierto. Tendría que atraer a Harry, como había previsto. Enarboló su varita dispuesto a lanzar un patronus cuando oyó un ruido a sus espaldas. Extremando las precauciones volvió sobre sus pasos.
El suelo se quebró bajo sus pies. La muggle se hundió en el agua helada, el peso de la túnica mojada la tiraba hacia abajo mientras intentaba en vano sujetarse a la congelada superficie que se partía repetidamente con su peso. Era la tercera vez que asomaba la cabeza con el pelo pegado a la cara, impidiéndole respirar, el frío se le clavaba en las costillas y sus piernas entumecidas cada vez eran menos capaces de izarla. Game over, pensó mientras se hundía comprobando que sus brazos extendidos no alcanzaban ya el filo del hielo al cual agarrarse.
_ ¡Ascendio! _ Snape gritó esperando estar suficiente lejos de Potter para no alertarle.
La muggle salió del agua ayudada por Snape, al que no se atrevía a mirar a la cara ya que su mano le transmitía que faltaba poco para que la maldiciera y volviera a empujarle la cabeza dentro del agua.
_Lo siento.
_¡Está loca! ¿Cómo diablos se le ocurre seguirme? Podía haber muerto ahí, _ la regañó mientras la secaba con otro hechizo y frotaba sus piernas con una rudeza innecesaria_ o lo que es peor, estropear la ocasión de darle la espada a Potter.
_¡Pero quién iba a pensar que aquí había una charca tan profunda! Es imposible que un agujero así se forme en este tipo de terreno, eso no debería tener más de unas decenas de centímetros de profundidad_dijo ella sin comentarle nada acerca de lo que opinaba de sus prioridades.
_La he puesto yo. _Snape iluminó el fondo de la charca en la que brillaba el metal de la espada de Griffindor y reparó la capa de hielo superficial con un emendo _ Y ahora ¿cree que podrá portarse como una niña buena y quedarse quietecita por una bendita vez, mientras hago lo que tengo que hacer?.
Ofendida, pero a salvo, Severus dejó a la muggle en un lugar un poco apartado y a cubierto mientras volvía a la cercanía de la tienda de Potter. Aferró su varita mientras su pensamiento, su corazón, volvía hacia Lily. Convirtió la tristeza en determinación agitando la varita y liberando una luz plateada que adoptó la forma de una hermosa cierva.
_Ve_ ordenó Snape a la frágil y bella criatura_ Confórtalo como hubiera hecho ella, protégelo, tráelo hasta aquí.
Con el corazón en un puño, la vió alejarse. Tras un par de minutos, el plateado resplandor regresó seguido por el muchacho. La cierva galopaba sin hollar la nieve y al llegar a su destino se paró esperando a Potter, mirándole con sus grandes ojos de espesas pestañas y se desvaneció.
Severus se quedó donde estaba conteniendo la respiración y rogando que la muggle hiciera lo mismo en su escondite. Apretaba los puños.
_Lumos.
El hechizo de Potter iluminó la charca. Todo crujía y respiraba a su alrededor.
Torpe, mira en el agua. Severus desesperaba ante la inutilidad del gran Harry Potter. El chico miraba a su alrededor buscando a alguien ¿pensaba a caso que iban a servírsela en bandeja?.
_Accio espada
Sí, Potter, muy bien, siempre el camino fácil. Pues esta vez no iba a ser tan sencillo. Severus suspiró aliviado tras unos minutos que resultaron interminables, al ver que el chico dejaba de dar círculos y esperar un milagro y, por fin, se disponía a meterse en el agua. Esperaba que le resultara un poco más sencillo que a Demons, porque si no tendría que sacarlo a él también del agua. Había supuesto, equivocadamente que el chico vendría acompañado de Granger. Al menos Potter tuvo la precaución de quitarse las ropas que podían entorpecerle y así tendría algo seco con lo que abrigarse al salir...si lograba salir.
Snape le vio tantear la profundidad y sumergirse, se puso en pie para ver si desde donde estaba podía ver las evoluciones de Potter en el agua. Había cogido la espada, pero no salía. Venga, idiota. ¿Por qué no salía?
Desde donde estaba, Demons vió a Snape ponerse en pié, cambiar el peso de una pierna a otra, indeciso, y al final arrancarse a andar hasta la charca. Antes de que acabara el paso, desde el otro lado alguien gritó.
_¡Harry!¡No!
Y como una exhalación una alta figura corrió hacia la charca y se tiró al rescate del otro muchacho.
Snape fue al encuentro de la muggle. Demons trataba de no tiritar y por supuesto ni se le ocurría quejarse.
_¿Ha ido todo bien?_ habló en susurros.
_Creo que sí, al menos está vivo y ha conseguido la espada...gracias a Weasly, quién lo diría...
Demons escrutó la mirada del mago que parecía aún enojada y turbia. Cercana a ella, la voz del muchacho que había aparecido de la nada increpaba a Potter "¿Estás loco o qué?"
_Vámonos, señorita Demons, no pintamos nada aquí ya.
_¡Pero está ahí!, ¡le tiene justo delante!¿No va decirle...lo que tiene que pasar?
Snape frunció el ceño, a él mismo le costaba aún aceptar el destino al que tenía que enfrentarse y apretó la varita pensando en la cierva plateada y se aferró a la débil esperanza que le ofrecía Dumbledore, que el chico podría salvarse si hacía las cosas bien.
_No. Aún no.
