Capitulo 36. Revelaciones Parte III
– Gracias Izayoi, una vez más tu...me haces dar cuenta del porqué te elegí a ti como mi esposa y como la madre de mis hijos.
Inu No se levantó y abrazo muy fuertemente a su esposa, quien lo recibió muy gustosa, ella amaba con toda su alma a Inu No, y lo único que ella quería era mantener a su familia unida, y lo haría sin importar cual fuera el costo.
– Ahora tengo que marcharme cariño, iré a ver a nuestro hijo, hablare con él, así que por favor continuo trabajando, te veré en casa, procura no llegar muy tarde.
Izayoi le dedicó una sonrisa a su esposo, antes de salir de la oficina, esa sonrisa confortaba de sobre manera al hombre que unos minutos atrás se sintió el peor de los padres.
– Jaken, por favor vámonos... Sara disculpa que no te haya saludado al entrar, pero es que tenía algo de prisa. Hasta luego, cuida de mi esposo.
– Cla...Claro que si señora, y no tiene que disculparse, yo la entiendo.
Jaken escoltó a su señora hasta el elevador, Izayoi podía parecer demasiado pacifica, era una cualidad que muchas personas a su alrededor disfrutaban, pero en realidad ella era fuerte porque así tenía que ser.
– Jaken.
– Sí mi señora ¿Qué sucede?
– Sabes si ocurrió algo antes de que Sesshomaru llegara a Taisho Corp.
– Ah etto...
Jaken por un momento se asombró, la cualidad de Izayoi de deducir sobre el comportamiento de su familia era demasiado aguda, el anciano no sabía si debía decirlo o no.
– Jaken, si en verdad estimas a mi hijo Sesshomaru, como creo que lo haces, me gustaría que me digas ¿Qué fue lo que sucedió?
– Mi señora, antes de venir aquí el amo Sesshomaru me pidió que lo llevara a entregarle unos apuntes a la señorita Kagome, pero el amo Inuyasha y el tuvieron un encuentro algo desagradable, ambos se estaban peleando por ella, el amo Sesshomaru se adelantó al departamento de ella, luego entró el amo Inuyasha, minutos más tarde el amo Inuyasha salió corriendo, parecía que tenía rabia, incluso me pareció ver que estaba a punto de llorar.
– ¿Y Sesshomaru? ¿Qué sucedió con él?
– El amo Sesshomaru tardó un poco más en salir, pero cuando bajó del ascensor vi los ojos de aquel niño de 4 años que recién llegaba a la mansión Taisho, su mirada era gris y vacía, le cuestioné que era lo que sucedía y el no respondió.
– Jaken llévame a casa de esa joven.
Sintió mucho pesar por toda la extraña y confusa situación por la que estaban pasando sus dos jóvenes amos, muchas interrogantes y preocupaciones, y esa orden, simplemente no podía negarse a obedecerla; pero, ¿qué sucedería después de eso?, ¿qué consecuencias podría traer consigo?
– Co..Como usted ordene mi señora.
Jaken no tuvo más alternativa que obedecer, se puso en camino hacia el departamento de la joven, probablemente muchas verdades y revelaciones saldrían a la luz esa misma tarde...
Cada palabra pronunciada por Sesshomaru se repetía una y otra vez en su mente –…tal vez hubiera sido mejor tener un padre como el de Ahome, – Izayoi se encontraba en extremo preocupada por la estabilidad emocional de su hijo, –…un padre que hubiera negado mi existencia, tal vez así no me hubieras tomado en cuenta para ese contrato, pero ahora...ahora solo tengo a dos padres que desde el momento en que nací, solo me han visto como un negocio, los dos han disfrutado vendiéndome… – lo que fuera que estuviera sucediendo debía averiguarlo, no permitiría que Sesshomaru albergara dentro de sí sentimientos negativos que lo pudieran llevar a cometer alguna locura.
– Mi señora hemos llegado.
Jaken estaba abriendo la portezuela de la limosina, Izayoi vio el edificio y enseguida reconoció el lugar, ella mejor que nadie conocía ese lugar.
– Jaken, ¿en qué departamento se encuentra Kagome?
– En el departamento 31B mi señora.
– Ok, quédate aquí, subiré a hablar con ella un momento.
– Como usted ordene mi señora.
La mujer subió al ascensor, Sango corrió al cuarto de Kagome ella ya lucía mucho más tranquila.
– ¡Kagome! ¿Qué crees?
– ¿Qué sucede Sango?
– Fui con el casero para pagarle un mes de renta y me dijo que no le debíamos nada.
– ¿Qué? ¿De qué hablas Sango?
– Me dijo que por órdenes del dueño, no pagaríamos la renta, solo tendríamos que cubrir los gastos de servicio.
– Sango no podemos aceptar eso, además ¿Quién es el dueño?
– El casero omitió su nombre, pero nos está ayudando, no se te hace un buen gesto de su parte.
– No lo sé Sango, no estoy convencida de ello, en cuanto me recupere y pueda caminar hablare con el casero.
El sonido de la puerta interrumpió la conversación.
– ¿Quién puede ser?
– No lo sé Sango, ve a ver quién es.
Sango se dirigió hacia la puerta, al abrir se encontró con una hermosa mujer de cabello muy largo y negro como la noche, su aspecto era distinguido y elegante.
– Tú debes de ser Sango, la amiga de Kagome ¿Podría pasar a hablar con ella?
– Pe...Pe...Pe
– Sango ¿Quién es? – Gritó Kagome desde la habitación.
– ¿Podría pasar señorita?
– ¿Quién es usted? – Cuestionó Sango algo asustada.
– Disculpa mi descortesía Sango, soy Izayoi de Taisho, la madre de Inuyasha y Sesshomaru, un gusto conocerte.
La mujer hizo una pequeña inclinación con la cabeza, a lo que Sango se sintió un poco incomoda, después de saber que ella era la multimillonaria esposa de Inu No Taisho.
– Señora disculpe mi descortesía, pase por favor está usted en su casa. – Sango se inclinó ante la hermosa mujer.
– No tienes que hacer esto, solo quiero que me permitas hablar con Kagome.
– Sango ¿Estás bien? ¿Pasó algo? – Se oyó el grito insistente de Kagome.
– Es la ma...
– Permíteme presentarme, si gustas Jaken el chofer se encuentra abajo.
– Claro, entiendo.
Sango salió del apartamento, al salir Izayoi caminó rumbo a la habitación de Kagome.
– Hola Kagome ¿Cómo te encuentras?
Kagome se sobresaltó un poco al escuchar una voz desconocida para ella.
– ¿Quién es usted? ¿Cómo sabe mi nombre?
– Soy la madre de Sesshomaru, mi nombre es Izayoi.
– ¿Qué hace usted aquí?
– Me gustaría preguntarte ¿Qué fue lo que sucedió con mi hijo el día de hoy?
Kagome se puso algo nerviosa, tenía los ojos abiertos muy grandes y es que no estaba entendiendo del todo la pregunta de ella.
– ¿A qué se refiere?
– Kagome, le contaste a mi hijo algo sobre tu vida, pero ¿Por qué lo hiciste? necesito que me digas que sucedió exactamente, para que yo pueda ayudarlo.
– ¿Le paso algo a Sesshomaru? ¿Dónde está? ¿Qué fue lo que le sucedió? Acaso ¿Fue culpa mía? – Los ojos de Kagome se llenaron de lágrimas, Izayoi no dejaba de observarla, se dio cuenta que algo diferente había en ella.
– ¿Me contarás que sucedió? Sesshomaru al parecer estará bien, pero necesito que me digas.
– Sesshomaru me pidió que fuera su novia.
Al escuchar eso Izayoi se sorprendió de sobremanera, pero tenía que guardar la calma, tenía que saber mantener la calma en una situación así.
– Tú ¿Qué le respondiste?
– Yo no sabía que responder, Sesshomaru se ha portado tan diferente conmigo, que no quería herirlo, pero como decirle que no... si ni yo misma se lo que siento.
– ¿Amas a mi hijo?
La pregunta de Izayoi nuevamente retumbo en los tímpanos de Kagome, ella no quería aceptar su realidad, no deseaba hacerlo, prefería seguir en la negación, no podía y no quería aceptar lo que sentía, solo bajo su mirada, mientras la mujer la observaba.
– Tan difícil es decir que lo amas.
– Usted no entiende.
– Puedes contarme para que pueda entender.
Esas palabras penetraron el corazón de Kagome ya que recordó las palabras de Sesshomaru
– Está bien señora, le diré lo mismo que le dije a él…
CONTINUARÁ...
Kristhen Love
