Capítulo 36. Derritiéndose las heladas capas… .- Por Made

- Mañana del día de la final de damas.

Marina estaba sentada en las gradas mirando hacia la pista, donde varias muchachas se esforzaban por completar sus rutinas de entrenamiento. Muchas de ellas solo patinarían por mero requisito, pues sus puntuaciones en los programas cortos no fueron suficientes siquiera para que peleasen por el tercer lugar… la medalla, para muchos, estaba bien definida…

Eso, Marina lo sabía…

Ni siquiera cabía la posibilidad de hacer el salto cuadruple, porque de hacerlo, la diferencia entre el primero y el segundo lugar sería tan cercana como la amistad entre Obrador y Calderón (xD)…

Eso, Marina lo sabía…

Pero también sabía otra cosa y más escabrosa… la situación de su casi hermana Tanya. La rusa rubia lo decía una y otra vez "para mi patinar, es como respirar"… la rubia era la primera en levantarse y la última en ir a la cama. Pasaba más horas con los patines en los pies que con zapatillas. Cuando no estaba en la pista, se entretenía en buscar por la Internet todo aquello que le sirviera en sus rutinas y cuando no estaba dormida, se la pasaba discutiendo con Irek y una vez que terminaba de hacerlo, volvía a la pista… Y que la rusa lograra ganar la medalla de oro sería el pináculo de su vida dedicada enteramente a lo que consideraba su "razón de vivir"…

Y eso, Marina lo sabía…

La pelirroja dejo escapar un largo, largo suspiro… Por fin, decidida, bajo las gradas rumbo a la pista. Una vez ahí, se ganó unos malos comentarios por meterse a la pista sin esperar su turno para usarla, pero sin mirar siquiera a los encargados salto la barra y se planto en el hielo. Era la única que no llevaba el vestuario, a pesar de que muchas ya lo llevaban para definir que vestido usar, pero aún así su porte se elevó aún sobre los trajes más costosos… Y Marina patinó… patinó, como si lo estuviera haciendo por última vez…

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- ¡¿Qué hizo qué?!

- La rutina de la final… Marina se fue a patinar esta mañana al Palavela, y patinó enfrente de todos la rutina de la final… ¡Ahora todos los demás equipos saben qué movimientos es capaz de hacer! Eso hará que muchos cambien giros, saltos y movimientos de último momento… Valeri ¡¿Qué rayos estaba pensando esa cosa pelirroja?! ¡¿O acaso tienen una rutina secreta que no sepamos?!

- Uhm… - Valeri estaba en los pasillos cuando Irek llegó a decirle tan desafortunado evento al entrenador. Algunos curiosos se detuvieron para escuchar – Voy a hablar con ella…

- …

Valeri caminó por los pasillos buscando a la pelirroja. Mientras iba hacia ella, vio a varias niñas casi llorar porque la rusa las iba a "destrozar" si hacía la misma rutina y sus dos más cercanas competidoras discutían con sus entrenadores, pues ya fueran unos o los otros, estaban de acuerdo en qué no tenían los elementos para competir contra una rutina así… al parecer y contrario a lo que pensaba Irek de que conocer su rutina les daría ventaja, más bien parecía que era un anuncio de "no me van a ganar" y con todas las bases existentes… Marina solo bastaba con que patinara igual y hasta menos y así subirse al podio de primer lugar a recibir su medalla… Valeri llegó por fin al piso de la habitación de sus chicas cuando algo lo detuvo… la misma Marina estaba en las pantallas de los varios televisores que estaban regados en los vestíbulos de la villa para dar un importante anuncio…

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flash back en el tiempo… horas antes

- …

- …

Les bastó un minuto para saber el resultado de la prueba y otro para que Tanya reaccionara. La rubia por primera en vez en su vida estaba bien callada…

- No puede ser… ¿qué voy a hacer?

- Pues… esto te deja… fuera de la competencia…

- ¿? ¿Qué?... ¿De qué hablas?...

- Que no vas a poder patinar así pasado mañana… Tenemos la obligación de avisarle al comité sobre el embarazo…

- Ah… eso… - Tanya se puso de pie y miró por la ventana de la habitación. Las luces de la ciudad empezaban a encenderse… - Eso… eso no me da tanto miedo como… como decírselo a Irek…

- ¡¿Qué?!... Tanya… decírselo al comité en más importante que decírselo al tarado de Irek…

- ¿Tú crees?...

- …

Marina no supo qué responder, porque en parte tenía razón. Los ojos de la rubia se cargaron de tristeza. De repente, se quitó de la ventana y se dejo caer en la cama…

- Decirle que espero un hijo va a ser una noticia que no le va a caer en gracia…

- Ahm… cierto… Olvidaba que Irek no quiere tener hijos… - dijo la pelirroja mientras se recostaba junto a su amiga

- …pero decirle que… tal vez… no es de él… pues…

- ¿? ¿Cómo estás segura de que no es él? ¿con quién más…? Ou… ya recordé…

- …

Marina abrazó a su amiga. Por largo rato estuvieron así. Tanya decía entre frases a medio terminar lo importante que era para Irek llegar a ese día como para terminar con el esfuerzo de toda una vida así de repente. En su momento, la rubia dejo escapar unas lágrimas sinceras pues sabía que por su culpa, Irek no cumpliría ya su sueño. La chica no dejaba de sentirse culpable y lo repetía constantemente. Podría ser que ella y el joven rubio discutieran, pelearan, casi se mataran con la mirada, pero siempre existía un respeto el uno por el otro como patinadores. Se sabían, el uno y el otro, que estaban con el mejor y siempre daban todo de igual manera. Y eso, a Tanya le dolía… le dolía más que ella misma no compitiera…

- Lo eché a perder… lo eché a perder Marina. Su trabajo y mi trabajo… ahora ya no sirve de mucho…

- ¿Entonces… tu hijo tiene que ver con esto? ¿Qué por su culpa ya no puedan ganar la medalla?

- No, no, claro que no… - Tanya limpió sus mejillas – Él es el menos culpable… solo que… quisiera… no sé, si me hubiera enterado después… Es decir…

- …

- Si no nos hubiéramos dado cuenta, igual y habríamos patinado… Y sé que ganaríamos… pero… pero…

- …

- Ya no sé que decir…

- Humm – Marina se sentó en la cama, miró a su compañera – ¿Tanto estimas a Irek, como para arriesgarte a ti y a tu hijo, en una competencia?

- Todo este tiempo hemos entrenado, y mucho más duro de lo que pueda durar una competencia… Eso, no me preocupa… - Tanya también se sentó en la cama – Mi hijo es fuerte como su padre, y lo ha demostrado todo este tiempo… por eso sé que es de Ken… - la rubia suspiró – Quiero que entiendas que, de pasarme a mi estando sola, dejo todo, pero no es lo mismo cuando has estado con alguien que ha llevado tanto tiempo dedicándote su tiempo y esfuerzo… y además, Irek me quiere mucho más a mí, que yo a él… y confía en mí… si fuera necesario, dejaría su vida en mis manos y lo sabes…

- Uhm, no… Irek no te quiere… Irek te ama, pero tú a él, no…

- …tal vez…

Marina se puso de pie. La noche ya había caído y ni siquiera habían prendido las luces. Era tal el silencio que alcanzaban a escuchar los gritos de las pruebas finales del slalom… Marina miró una vez más a su compañera…

- Si pudieras… ¿patinarías?

- … - después de un largo rato, Tanya respondió – Sí…

- Por ganar la medalla…

- No, porque Irek merece esa medalla más que yo… Solo por eso…

- …

fin del flash back

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Valeri se unió al silencio generalizado ante la expectativa que la sola presencia de Marina en los medios causó. El corazón del entrenador tuvo una fuerte corazonada. La pelirroja estaba calmada, con su temple frío acostumbrado y tomó el lugar en la conferencia de prensa que se había preparado. Y las palabras salieron directas, sin rodeos y sin preámbulos…

- Yo esto aquí para anunciarles algo muy importante… Me retiró de la competencia

- …

Los murmullos no se hicieron esperar y a Valeri casi le daba un ataque, pero guardo la calma y agradeció en silencio a aquel que hizo callar a todos para seguir escuchando…

- ¿Se puede saber por qué te retiras? ¿Estás conciente que, dando a conocer esta noticia puede que ya no haya marcha atrás por parte de los jueces si es que decides regresar?

- ¿Tienes alguna lesión? ¿Algo que te impida patinar para hoy en la noche? - preguntaron varios reporteros presentes en la conferencia. Marina cruzó sus manos, Valeri se dio cuenta que entrelazo sus dedos, cosa que no hacía desde niña, la pelirroja vaya que estaba nerviosa pero al menos en apariencia lo mantenía bien oculto

- … - la chica guardo silencio por segundos que parecieron horas. Por fin y dando un largo suspiró, cerro sus ojos por un momento, para luego abrirlos con un nuevo brillo en ellos… - Estoy embarazada… voy a ser mamá… - dijo con una enorme sonrisa…

- ¡¿que?! ¡¿qué cosa dijo?! ¡¿en verdad?!...

- Cállate Misaki… - la voz de Misaki retumbó por todo el lugar haciendo girar a Valeri a verlo. Claro, Valeri había sido ese "alguien" que había seguido a Misaki y a Marina la primera vez que se vieron en la habitación de la chica. Valeri le hizo honor a su patria y fue con él…

- ¡Hey, tú! ¡Usted y yo vamos a hablar y muy seriamente!

- Ay… - Taro no pudo ni quiso poner mucha resistencia, Valeri se lo llevo a empellones sin hacer caso a los reporteros que estaban en el mismo hotel y que querían cuestionarlo. El resto de sus compañeros no hicieron nada pues el ruso les sacaba a todos una cabeza de estatura (ni Kaltz de metió a defenderlo xD)

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Tanya estaba que echaba pestes en cuanto idioma sabía, caminaba como león enjaulado buscando por toda la villa a su amiga. La confesión que había hecho Marina, quitaba de Tanya y de Lily las sospechas de que una de ellas no pudiera patinar por un posible embarazo. Cuando por fin encontró a su amiga, esta miraba la competencia de la final por el televisor de su habitación…

- ¡¿Qué hiciste?! Marina, ¡¿Qué rayos endemoniados hiciste?! ¿Acaso eres tonta o qué?

- Cállate, no me dejas escuchar…

- ¡¿Qué?! ¡Marina! ¡Marina Slomova! ¡Acabas de tirar a la basura años de esfuerzo! ¡Años! ¡¿Por qué lo hiciste?! ¡Quiero saber!

- … - Marina miró con algo de fastidio a su amiga. Volvió a su cubo de palomitas esperando que la rusa se fuera a otro lado a echar pulgas

- Estoy esperando… - Tanya empezaba de nuevo cuando fue interrumpida por unos toques en la puerta - ¡Estamos ocupadas, vuelva más tarde! – dijo mientras abría y cerraba la puerta enojada, pero después de cerrarla la volvió a abrir con rapidez – Ou, Valeri, lo siento… yo…

- ¿Dónde esta Marina?

- Esta ahí sentadota…

- Marina… - Valeri se asomo y luego regreso con algo, más bien, con alguien – Pasa…

- Auch, un por favor no me vendría mal…

- Dije que pasaras…

- Ya voy, ya voy…

- ¿Taro?... – Marina dejo a un lado su cesta de palomitas y fue de inmediato a la entrada donde no solo vio a un Valeri muy enojado sino también a un Irek que traía a Misaki como policía judicial a preso y un mismo Taro con cara de "no exageren"

- Esta cosa tiene algo que decirte… - bufó Irek casi aventando a Misaki

- Oye…

- ¿Qué pasa? ¿Por qué lo están tratando así?

- ¡Ha! ¡¿Y cómo quieres que lo tratemos? ¿Con flores?!

- Ya, Irek… ¿Qué pasa?...

- Marina… yo…

- …

- Yo… - Taro tomó las manos de Marina, la pelirroja lo miró a los ojos… - ¿quieres casarte conmigo?

- ¿qué?

- Que si…

- Que si te casas con él, claro, después de lo que te hizo, es lo menos que se puede esperar de él… que te responda y bien…

- ¡¿QUÉ?! ¿Tú y Valeri están obligando a Taro a casarse conmigo nada más porque dije que estoy embarazada?

- Y es cierto, ¿o no? – preguntó Valeri mirando a Marina y a Tanya

- Ah, pues… ¡sí! ¡claro que sí! ¡pero no por eso tienen que obligar a que él se case conmigo!

- ¡es lo menos que tiene que hacer! – gritó Irek

- ¡¿por qué?! ¡un hijo no ata a un hombre! – Marina se soltó de Taro - ¡y tú… si de verdad me quieres no tenías que pedírmelo así porque te obligan si no porque…!

- Te amo…

- …

- Marina, de verdad… te amo… Esto fue… solo un pequeño adelanto en lo que quería hacer pero… - Taro sacó de entre sus bolsillos un estuche negro - ¿tú crees que si me estuvieran obligando, me darían el anillo? Claro que no, ya lo traía yo…

- Yo… - Marina se le quedo viendo a la sortija que tenía enfrente de ella. Era un aro con una piedra verde en el centro y dos blancas a los lados (¿?) – Pudieron llevarte a una joyería y… y…

- Marina, mira mis ojos… mírame…

- …

- …

- Taro…

Eso fue todo. La ojiverde le lanzó los brazos al cuello para no soltarlo un buen rato. Valeri cruzó los brazos sobre el pecho resignadamente mientras que Irek lanzaba un "que fácil se les hizo dejar una medalla de oro" comentario que provocó que la rubia bajara por unos instantes la mirada…

- Bueno, ya… que esto no es para festejar precisamente… - dijo Irek tratando de cortar el meloso momento

- Oye Misaki, una pregunta, si ya traías el anillo, ¿cuándo pensabas pedirle matrimonio a Marina?

- Ah, justo antes de que entrara a la pista a competir…

- ¡¿qué?! ¡Misaki tarado! – dijo la rubia mientras le daba un golpe en la cabeza - ¡Eso sí que la hubiera puesto muy nerviosa!

- Ouch, ya basta de golpes ¿no?...

- Taro… - Marina lo miró fijamente… quería decirle algo, pero todos estaban ahí, no era prudente hacerlo… - Nada…

- …

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Tanya no pudo dormir toda la noche. Varias veces estuvo tentada despertar a Marina quién dormía como un bebé, como si hubiera perdido cualquier dulce y no una medalla de oro. La ganadora había sido la japonesa Shizuki Harayama para sorpresa de todos. Por fin, la rubia se levantó de su cama y despertó con una gran zarandeada a su amiga…

- Marina… Marina… ¡Marina, despierta!

- Ou…. Me lleva la fregada, Tanya… ¿Qué hora crees que es? ¡Son las dos de la madrugada y te recuerdo que mañana es el entrenamiento previo a su final!

- Marina… ¿Por qué lo hiciste? ¿Por qué te hiciste pasar por ser tú la que está embarazada? – preguntó calmadamente la rusa (¿Tanya calmada?)

- Humff… - la pelirroja de ojos verdes se cubrió con las mantas, pero debajo de ellas sabía que la rubia seguro ni pestañeaba, así que no le quedó más remedio que descubrirse un poco y responderle… - Porque sé que vas a ganar… tú también mereces esa medalla al igual que Irek… Tú, Tanya Czorja, ha sido tu sueños ganar una medalla olímpica, y si esta en mi ayudarte a realizar ése sueño, no me importa dejar todo por ti, que has sido la única familia que tuve en toda mi vida…

- ¿solo por eso?... – preguntó la rubia después de un buen rato

- No…

- …

- También… solo porque te quiero…

- …

Los ojos azul intenso de la chica se humedecieron. Solo una vez en la vida se había sentido amada y fue aquella vez que supo que amaba a Ken Wakashimazu y viceversa (¿?)… pero esa vez, la palabra "amar" tenía otro sentido… uno muy fuerte, uno que solo se puede sentir cuando encuentras una parte equivalente a la de una alma gemela…

- Marina…

- … - la ojiverde volvió a verla con cara de fastidio

- Gracias…

- Nada de gracias… - respondió bien seria la chica… - Gana esa medalla por mi… ¿quieres? – le termino de decir con una sonrisa

- Je… desde luego que sí…

- …

Ambas chicas se abrazaron y se quedaron juntas durmiendo como cuando niñas… Pero antes de quedarse dormida, en la mente de la rusa solo estaba ganar la medalla de oro…

Notas:

- El nombre de la campeona olímpica de Torino 2006, es Shizuka Arakawa quien venció a Sasha Cohen e Irina Slustkaya, ganando así, la primer medalla de oro (y única en esa edición de los juegos) para Japón en patinaje artístico para damas.