Holaaaaa! Espero que todos estén muy bien, emocionados y con boletos en mano para la peli. Se que he tardado últimamente, pero la inspiración no llega tan fácil en estos días confusos, pero en fin, aquí les dejo el capitulo.


Capítulo 36

Bañe y acosté a Tara, sabía que esa noche Peeta llegaría tarde porque le tocaba levantar pedido de insumos, así que necesitaba mantenerme ocupada para que no pensar en tonterías, aunque fue inútil, incluso estuve a punto de llamar a Haymitch para preguntarle que tanto sabia del asunto, aun no sabía ni que pensar, conocía a Peeta y él me conocía, sabía que era lo que más daño me hacía, sabia acerca de todos mis miedos, mis frustraciones, sabía todo de mí, así como yo de él, por lo que estaba segura que tendría una buena explicación para esto, pero me dolía mucho que estuviera pasando esto, que fuera Johanna la que me enterara del asunto, incluso me enoje conmigo por no haberme dado cuenta antes, me había percatado que algo pasaba, pero se me hacía increíble que Jill tuviera que ver con esa extraña actitud de Peeta, incluso llegue a pensar que todo esto era culpa de alguna crisis.

Tenía unas ganas inmensas de ir a buscar a esa mujer y ponerla en su lugar, no era posible que aun después de tantos años siguiera insistiendo con mi esposo, a veces pensaba que su objetivo en esta vida era solo molestar al prójimo, no comprendía su… obsesión con él, ya lo había intentado una vez y no logro nada, así que no entendía porque lo había hecho nuevamente.

Espere a Peeta en la planta baja, solo esperaba que Tara no se despertara para que pudiéramos hablar bien y sin interferencias, era el mejor momento, a parte seguramente Fred le había advertido que ya sabía algo, por lo que él vendría ya con sus argumentos y listo para esta plática.

Cuando escuche la puerta desde la cocina sentí cierto nerviosismo por la incertidumbre de lo que pudiera pasar y a la vez mi enojo volvía a estar presente, dejándome paralizada en la silla, esperando a que Peeta entrara por completo, ya que la luz estaba encendida.

-Hola – dijo muy tranquilo.

Yo solo lo vi directo a los ojos esperando su explicación, dejando que fuera él quien hablara, como debió haber sido desde el principio, antes de llegar a este punto.

-¿Tara?- Tomo uno de los bocadillos que había en el refrigerador – supongo que ya está dormida – su actitud me estaba haciendo creer que Fred no alcanzo hablar con él, que no le habían dicho nada.

-Supones bien, ya tiene un rato dormida –

-¿Qué pasa? – me dijo sentándose en frente de mi sin dejar de comer. Yo trataba de entenderlo, de saber porque no me había dicho nada de Jill, de qué tan lejos había llegado esa situación.

Después de un momento de silencio incomodo, al menos por mi parte, me decidí hablar –Tu dime Peeta, creo que tienes una que otra cosa que contarme –

Él cerro los ojos y suspiro sonoramente – lo sabía – susurro, agacho la cabeza y negó al mismo tiempo, eso no me daba buena espina, era una extraña forma de reaccionar a mi comentario, pero él sabía perfectamente a que me refería, con eso que tenía cosas que decir, me sentía traicionada, herida.

-¿qué…? – Tome aire – ¿hasta qué punto debo preocuparme? –

-No es nada, no importa, por eso no había querido decir nada Kat –

-¿Nada? – me levante y empecé a caminar por cocina – pues tu actitud distante me dice lo contrario, incluso la de nuestros supuestos amigos, todos sabían menos yo, creo que eso es más que "nada" –

-Presiento que Johanna tiene la culpa – dijo muy molesto.

-No me vengas con eso, aquí lo que importa eres tú y yo, así como también que tan lejos dejaste que llegara esa zorra – temía que mis gritos despertaran a Tara, era difícil contenerse.

-Katniss creo que estas malinterpretando todo –

-Pues… por eso te estoy pidiendo una explicación – me cruce de brazos, sentía que la sangre me hervía, pero sabía por experiencia que tenía que dejar que hablara, que dijera su versión de los hechos.

Él se inclinó y apoyo la cabeza sobre las manos, se le veía cansado, molesto y desconcertado, pero no iba a dejar que verlo vulnerable me ganara, tenía que recibir mi explicación de todo este secretismo, aunque fuera algo que no me agradara, tenía que saber qué era lo que había pasado entre ellos.

-Primero que nada debes entender que no pasó nada – el tono que utilizo no me agrado, como si yo fuera una exagerada a la que le costara trabajo concebir las cosas.

-Pero entonces por qué no me dijiste nada, ¿Por qué fui la última en enterarme de que ella actuó?-

-Para evitar precisamente esto – Peeta se levantó de la mesa señalándome.

-Pues todo esto me dice lo contrario, Johanna estaba… -

-Oh vamos – intervino – Johanna tiene una manera peculiar de pensar, por eso no te dije nada, porque te ha metido ideas en la cabeza –

-Ella simplemente comento lo que vio – defendí a mi amiga, era extraño lo molesto que estaba él con ella.

-Pues déjame te digo algo, ella es una paranoica, que solo se imagina cosas, que no razona antes de hablar, al grado de que corrió a Fred por tratar de razonar con ella –

-¡Mira Peeta no sé muy bien que fue lo que paso así que estoy esperando que tú me digas, no se me hace justo que hables así de ella, siendo la única que tuvo el valor de decir las cosas como son!- yo no me podía contener, él creía que no me había dado cuenta de que estaba evitando el tema, de que le estaba dando vuelta al asunto.

-Pero no tenía por qué intervenir – hablo entre dientes.

-No invento nada, simplemente hablo porque mi esposo no me conto qué era lo que estaba pasando, y déjame te digo una cosa, con tu actitud estoy pensando que esto llego a mayores, que te dejaste embaucar por esa mujer que no te ha quitado los ojos de encima desde siempre – solo decir eso me hizo sentir muy mal, pero de alguna manera él debía saber cómo me sentía – estoy molesta, triste y decepcionada a la vez –

-Oh Kat, bonita no te imagines cosas que no son – me hablo en un tono más suave – si no quise que supieras nada fue para no preocuparte – él intento tocarme, pero me hice a un lado, no debía dejarme envolver por sus palabras y cariños, quería la verdad y la quería en ese instante.

-pues eso desde mi punto de vista suena peor –

-Amor, entre Jill y yo no pasó nada, de verdad cuando vas a entender que yo… yo no tengo ojos para otra mujer, tu eres todo para mí, bueno también está mi bebita, pero sabes que ustedes son lo más importante y que jamás haría una estupidez para perderlas, por favor – intento tocarme nuevamente, pero yo aún estaba muy molesta por que no tuviera la confianza para decirme las cosas como eran, aún tenía mis dudas, no sabía que tan lejos había decidido llegar ella.

-Mellark más te vale que me digas todo, porque yo aun no entiendo por qué no me dijiste que había sucedido algo, ¿Qué no hay suficiente confianza entre nosotros? –

-Kat, claro que la hay, pero yo no quería abrumarte, Johanna suficiente hacia metiéndoles ideas en la cabeza a todas ustedes, para que hablar de cosas sin sentido –

-Oh Peeta ¿cosas sin sentido? Vamos, todos estaban con actitud extraña hacia mí, ¿sabes cómo me sentí estos días? ¡Hasta tú me trataste diferente! –

-Yo…- esta vez lo deje sin habla, sabía perfectamente que su forma de tratarme había sido diferente, incluso hubo momentos que lo sentía como enojado, todo esto me daba mucho que pensar.

-Habla de una vez, porque no tengo toda la noche – yo seguía cruzada de brazos.

-Jill me fue a buscar hace unos días, empezó a platicar casualmente en la panadería, fue cuando Johanna nos vio, al parecer Fred intervino, yo le dije a Jill que tenía trabajo y cosas que hacer, que Georgina seria quien la atendería en un momento, ahí quedo la cosa –

-Ah por fav…-

-Espera aun no acabo, ese fue un día, el problema empezó cuando un día al cierre llego, pero por la puerta trasera, ya solo estábamos Fred y yo, él estaba limpiando enfrente cuando ella entro sin pedir permiso ni nada, yo sabía que no traía buenas intenciones, mas con todo lo que habíamos llegado a platicar de ella –

-¿Cómo es que entro? – dije entre dientes.

-Bueno yo acababa de entrar de sacar la basura a los contenedores – Peeta volvió a tomar asiento, pero esta vez junto a mí – yo le dije que ya habíamos cerrado, pero ella empezó a llorar – yo solo rodee los ojos, como era posible que después de tanto tiempo no se hubiera dado cuenta que ella sería una excelente participante de los juegos, porque sabía actuar muy bien, era muy dramática, así como también sabía por dónde mover sus cartas, era buena estratega – yo no supe muy bien que hacer solo deje que se sentara junto a la meseta, ella dijo que extrañaba mucho a sus hijos y se sentía muy mal porque todo mundo la estaba juzgando por permitir que Jonh se llevara a los chicos –

-y tú le creíste – dije molesta.

-Kat… qué harías sí, no sé – se quedó meditando por un momento – tal vez Rafael llegara a ti preocupado por lo que pasa con su hijo, ¿no tratarías de escucharlo? –

-Bueno es diferente Peeta, con él sabemos que se las ha visto difícil con su hijo pero ella… -

-No sabemos a qué grado sea cierto o no lo que dicen de ella – no era posible que la estuviera defendiendo.

-Vaya – dije molesta – no te parece extraño que todo mundo comente cosas negativas de ella, bueno claro a excepción de alguno que otro… hombre, que está muy contento con su forma de ser –

-No sé cómo explicarme sin que te vayas por ahí, tienes tan llena la cabeza de cosas que está siendo imposible hablar de esto – él ya estaba molesto –gracias Johanna – susurro negando con la cabeza.

-Si también gracias a Casie que vivió el que esa mujer buscara a Alex –

-Lo sé, sé que todo apunta, pero Kat, nosotros no somos así, siempre nos juzgaron por ciertos actos, pero… eso no implicaba que fuéramos así, incluso tuvimos que crear pantallas –

-Si pero eso…- entendía su punto pero no podía dejar que pusiera a Jill como la damisela en peligro.

-El caso es que yo le dije que necesitaba arreglar su vida, que yo no podía ayudarla – continuo con su relato antes de que yo siguiera alegando – ella dijo que por favor mínimo la escuchara, que no sabía que hacer que necesita el consejo de alguien neutral, yo le dije que lo que tuviera que hablar lo tenía que hacer con Jonh, que yo no era la persona adecuada – vaya, hasta que decía algo coherente.

-Y ella insistió –

-Si, dijo que sentía que todo mundo la señalaba y pues… termino diciendo que le ayudara a sobrellevar todo eso, que finalmente yo me había encontrado en una situación similar, donde la gente hablaba de mi vida – Esas palabras me dejaron un poco descolocada.

-¿Qué… qué le dijiste? –

-Que uno aprende a vivir con eso, que todavía llegaba haber personas que se metían donde no le importaba y bueno yo – él dudo en seguir – le dije que finalmente eso a ella le gustaba, porque siempre estaba hablando con todos de su vida, creo que fui grosero con ese comentario –

-Bien – susurre.

-Cuando me iba a contestar entro Fred avisando que ya había terminado, él se sorprendió mucho al verla ahí –

-Pues como no, debería de estar en su casa, ya era tarde –

-Yo le pedí que se fuera, que yo tenía aun trabajo y en casa estaban ustedes esperándome –

-Pero… -sabía que esa mujer no se iba a quedar tranquila con eso.

-Dijo que comprendía nuestra reticencia a hablar con ella, que ella sabía que a nuestras esposas no les caía bien, que ustedes pensaban lo peor de ella –

-Pues eso no es un secreto, así como también sabemos que es mutuo, que ella nos odia –

-Fred le insistió que se fuera a casa, que no generara más problemas, finalmente nosotros no teníamos como ayudarla, ella solo asintió y dijo que si la había ayudado escuchándola, que se sentía mejor –

-No creo que ahí haya parado la cosa – lo vi directamente para que continuara.

-Sabes que no –

-¿Entonces? –

-Ese día Fred me sugirió que mejor no comentáramos nada, que había sido algo sin importancia, aunque él no contaba que Johanna había sido llamada de emergencia para el turno de la noche por un problema en la fábrica y la vio salir –

-Es lo que no entiendo, ¿Por qué si tú y yo nos contamos todo dejaste que pasara eso? – empezaba a sentirme muy molesta con Fred.

-En ese momento no quise hacer las cosas más grandes, para que te hablaba de algo que sabría que te iba a molestar y que también haría que Johanna fuera capaz de ir a buscarla y reclamarle por algo tan absurdo –

-Deja eso por un lado, que pasa con la confianza de nosotros, si me hubieras dicho, hasta tú mismo hubieras estado muy tranquilo, no me hubieras empezado hacer a un lado, a ponerte serio a… - no continué, empezaba a tener un nudo en la garganta.

-Kat, lo sé, perdón, no debí ocultarte esto, yo sabía que sería peor – él intento abrazarme pero yo me reúse.

-Pero por lo que entiendo ella no se quedó tranquila –

-No, regreso al otro día, entrando por la puerta trasera, espero a que esta vez Rafael saliera para entrar, puesto que él no cerro con llave, como quiera yo casi iba de salida – mis sentidos se pusieron totalmente alerta, aunque sabía que todo eso ya tenía días que había pasado, estábamos entrando a lo más difícil del relato, al punto de qué era lo que en realidad había sucedido entre ellos – yo no me di cuenta ya que estaba en la bodega, no escuche cuando entro, simplemente me sorprendió, puedo decir que me asusto cuando salí y la vi ahí… parada viéndome fijamente – sentí cierta duda por parte de Peeta al hablar, algo no me estaba diciendo.

-¿Qué fue lo que te dijo? Ahora que pretexto utilizo para justificar su presencia –

-Fue directa al grano – él nuevamente hizo amago de tocarme, pero yo retrocedí.

-No – dije chocando con la encimera de la cocina - ¿Qué fue lo que te dijo? –

-¡Rayos! – contesto al tiempo que se alejaba, no sé si molesto por mi rechazo a que me tocara o por mi insistencia de saber de una vez por todas – pues dijo que me invitaba a tomar un café a su casa, que esta vez le diera una oportunidad, que sabía muy bien que estaba yo solo ahí en la panadería y que solo sería un rato, que nadie se enteraría –

Peeta hablo tan rápido de lo que esa mujer le dijo en ese momento, que apenas daba crédito de todo estoy, pero al mismo tiempo sabía muy bien de lo que era capaz de hacer Jill, con sus artimañas y todo lo que sabía hacer para lograr sus objetivos.

-¿Tu qué hiciste? – dije en un susurro, porque eso era lo más importante saber que había pensado o hecho él en ese momento.

-Pues tú qué crees – se acercó a mi tomándome fuertemente de la muñeca para evitar que le rehuyera.

-No me…-

-Odio cuando te alejas – sin darme cuenta tenía su mano alrededor de mi cintura – no hagas eso, me fastidia sentirte distante, enojada por estupideces –

-¿Y cómo crees qué me he sentido estos días? ¿Qué fue lo que hiciste? – insistí a pesar de que me tenía apretada contra la encimera envolviendo sus brazos alrededor de mí.

-Lo que cualquier hombre enamorado hace, alejar a esa mujer, le dije que se retirara que yo debía terminar para estar lo antes posible con mi familia – esas últimas palabras las acentúo más de la cuenta

-¿entonces por qué no me dijiste nada? – tenía a Peeta demasiado cerca, al momento que su mano empezaba a subir por mi costado.

-Porque no pasó nada, para que hablar de algo que a mí no me importa, que no es trascendental –

-¡Me estás diciendo que ahí para lo cosa, que ella no intento nada más, que te hizo caso y se dio la media vuelta!- él tenía su rostro muy pegado al mío.

-Por favor bonita, para esto – sus palabras no me gustaron para nada, eso quería decir que había más.

-Peeta esas palabras no son las correctas, te juro que no estoy entendiendo nada, ni tu actitud, ni tanto secretismo, me estás haciendo pensar mal – tenía unas ganas inmensa de ir a ver a Jill, darle algunas cachetadas o reclamarle por todo esto, me estaba desesperando tanta evasiva de Peeta, porque solo eso me indicaba que había algo que no me quería decir, así que mi mente destructiva y flageladora me decía que había pasado algo entre ellos.


n/a: oh Dios que hizo ese señor Mellark, ustedes que creen? Les mando un saludo y espero poder retomar el rumbo para escribir y subir el capitulo semanal.