Capítulo 35: Batalla por Odaiba. El poder del verdadero Amor y la caída de la Lujuria

-Mientras Seraphimon peleaba contra Belphemon, en Odaiba se desarrollaba otra batalla campal entre los que habíais ido con Ophanimon y los digimons de Demon que acompañaban a Lilithmon…- Yami mira a Kari con gesto serio, todavía no cree que sea oportuno continuar con su batalla ante Demon. Es mejor contarles antes lo que sucedió en Odaiba.

-Bien… esta parte la contaremos los que estuvimos en Odaiba, allí también nos esperaban enemigos del pasado además de Lilithmon…- Kari se echa hacia atrás sobre el respaldo de su asiento y mira a Izzy, Sora, Takato y Jen.


Ophanimon, MegaKabuterimon, Garudamon, Gallantmon y Duftmon llegan frente al edificio de la televisión Fuji en Odaiba, el lugar que fue centro de los planes de Myotismon 12 años atrás y que ahora se encuentra semidestruido. Al parecer, los Elegidos llegan bastante tarde pues toda la zona padece las secuelas de un ataque devastador.

-¿Qué diantres ha pasado aquí?- Sora mira en todas direcciones y la respuesta le llega de una enorme sombra que aparece frente al grupo.

-Vaya, vaya… Pero si es mi viejo sujeto de experimentación… No serviste para nada entonces pero ahora…- Una voz robótica, aguda y escalofriante trae a la memoria de Sora unos recuerdos de la época en la que aún no creía merecer el Emblema del Amor.

-No puede ser…- Sora se queda contemplando la figura con aire asustado y otra voz se une a la reunión de viejos enemigos.

-Es increíble lo fácil y divertido que resulta causar caos y destrucción cuando tienes los compañeros adecuados… ¿Alguno de vosotros quiere jugar conmigo?- Puppetmon sale de la nada y golpea el suelo con su Martillo Ametralladora pero Gallantmon protege a todos con su cuerpo. -Vaya… Un aguafiestas…-

-No seas estúpido Puppetmon, no debes subestimar a nuestros enemigos… Ya nos derrotaron una vez y, aunque entonces le costó la vida a Angemon, siguen siendo muy peligrosos.- La voz de Devimon llega de todas partes y un gran demonio, con la piel grisácea y una máscara dorada con cuernos, extiende sus largos brazos hacia Ophanimon.

-¡Ella es mía, NeoDevimon!- Por último, Lilithmon aparece rodeada de una nube negra que le confiere un aire de majestuoso terror y que le da un aspecto peligroso a la par que seductor.

-Está bien, mi señora…- NeoDevimon se arrodilla ante la Reina Demonio de la Lujuria y ésta sonríe satisfecha.

-Podéis hacer lo que os plazca con el resto.- Lilithmon se eleva inmediatamente en el aire y Ophanimon la sigue al instante mientras los demás se ponen a pelear contra los demás digimons malvados.

···

Nada más elevarse en el aire Ophanimon, los esbirros de Lilithmon se lanzan sobre los demás Elegidos. NeoDevimon decide ir a por los que cree que son los más débiles, MegaKabuterimon e Izzy.

-¡Garra Paralizadora!- De las garras de NeoDevimon sale una descarga eléctrica muy intensa que golpea a MegaKabuterimon pero que no le causa ningún daño.

-Electricidad a mí… ¡ElectroShock!- Ahora es de las garras de MegaKabuterimon de donde salen múltiples rayos que NeoDevimon disipa agitando sus enormes alas negras.

-¿Cómo has vuelto?- Izzy, más preocupado por el hecho de que su primer gran enemigo haya regresado a la vida fortalecido, formula una pregunta que provoca la carcajada en NeoDevimon.

-¿Es qué no sabes qué es la grieta en el cielo de Hikarigaoka? Es una brecha que mantiene en contacto este mundo y el Área Oscura. Llevo largo tiempo esperando mi venganza y ahora podré saborear tu muerte y, con suerte, también la del maldito Seraphimon…- NeoDevimon vuelve a carcajearse y a Izzy le hierve la sangre.

-¡Acaba con él, MegaKabuterimon!- Izzy no sabe en realidad por qué está tan enfadado, después de todo, sus enemigos llevan amenazándoles a él y a sus amigos desde siempre y nunca se había puesto así pero, ahora, algo parece diferente.

-¡Carga de Cuerno!- MegaKabuterimon lanza un potente rayo con su cuerno pero NeoDevimon no tiene pensado caer tan fácilmente.

-¡Dolor Profundo!- El demonio agita sus alas de nuevo pero esta vez produce con ellas un viento oscuro que, además de desviar el rayo de MegaKabuterimon, engulle al digimon y al Elegido del Conocimiento provocándoles un gran dolor.

(¡Agh! Esto es insufrible.)

Izzy se retuerce de dolor en el suelo pero MegaKabuterimon que, pese a sentir también un gran dolor, se mantiene firme ante el ataque de NeoDevimon, despliega sus alas y hace que la niebla negra se disipe enseguida.

-Gracias MegaKabuterimon…- Izzy mira agradecido a su compañero pero mantiene una ligera mueca de dolor causada por el ataque de NeoDevimon.

-Para eso estoy, Izzy…- MegaKabuterimon vuelve a centrarse en NeoDevimon tras haber hecho gala de una resistencia encomiable.

-Maldito idiota… Te arrepentirás de haberme dejado en ridículo.- NeoDevimon levanta sus brazos en el aire y, en un parpadeo, los extiende hacia su enemigo. -¡Garra Culpable!- MegaKabuterimon intenta zafarse pero las garras de su enemigo se hacen lo suficientemente grandes para aferrarle perfectamente y que no pueda escaparse. -Y ahora… ¡Muere!- NeoDevimon comienza a apretar y el cuerpo de MegaKabuterimon comienza a titilar como si sus datos estuviesen a punto de descomponerse.

-Izzy…- La voz del digimon se apaga lentamente y el D-Watch de Izzy comienza a brillar con un fulgor morado inconfundible…

-¡Aguanta!- Al grito de Izzy, todo el cuerpo de MegaKabuterimon brilla con la misma intensidad que el D-Watch del chico y es entonces cuando sucede lo que parecía imposible…

-¡MegaKabuterimon UltraDigievoluciona en…!- El cuerpo del digimon se torna de un aspecto más óseo y el color de su caparazón pasa del rojo a un amarillo apagado en un destello. El enorme cuerno en el centro de su frente se divide en dos cuernos que forman una media luna en cuyo centro aparece un tercer cuerno punzante. Además, sus brazos se hacen más fuertes y sus garras, más grandes.

-¡… HérculesKabuterimon!- Ahora que ha conseguido digievolucionar al nivel Supremo, HérculesKabuterimon parece capaz de destrozar a NeoDevimon de un plumazo y sin apenas proponérselo.

-¡¿Qué dem…?!- NeoDevimon siente cómo no puede contener a su contricante entre sus garras por más tiempo y se da cuenta de que ha perdido el control de la situación.

-¡Cuerno Destructor!- La aterradora y grave voz quebrada de HérculesKabuterimon vaticina un final cierto para NeoDevimon y es que, frente a un digimon de nivel Supremo como el compañero de Izzy, no tiene ninguna posibilidad.

Un enorme relámpago dorado fulmina literalmente a NeoDevimon y de él no queda más que una quemadura en el suelo y una pequeña nube de datos que se dirige a Hikarigaoka. Tras el ataque, HérculesKabuterimon vuelve a ser Tentomon e Izzy corre a abrazar a su compañero.

-¡Has estado genial! No sabía que pudieses digievolucionar al nivel Supremo…- Izzy, muy contento por la digievolución de su amigo, no deja de sonreír.

-Todo ha sido gracias a tu energía, Izzy. Gracias por ser mi compañero…- Tan formal como siempre, Tentomon se sonroja un poco pero le devuelve el abrazo a Izzy.

···

-¡La chica del Amor es mía!- La robótica voz de antes, le da escalofríos a Sora pero Duftmon y Garudamon se quedan junto a ella mientras que los demás van a pelear contra sus respectivos rivales. -¿Me recuerdas? ¿Recuerdas lo que me sucedió por vuestra culpa?- La silueta tras la niebla se acerca caminando y enseguida se descubre como un digimon tan alto como Duftmon, con una armadura negra y dorada y una máscara de calavera con cuernos, también dorada, cubriéndole la cara. En su brazo izquierdo tiene un gran cañón acoplado a la muñeca y una gran garra con tres dedos, y su mano derecha es, en realidad, una guadaña.

-No puede ser… Te habías caído a la Red Oscura…- Sora habla con voz temerosa y el digimon de apariencia aterradora parece muy ofendido.

-¡Fue por vuestra culpa! ¡Nunca habría perdido contra Etemon si no hubieseis interferido en mis planes!- El digimon grita y Duftmon le mira de hito en hito, sospechando quién puede ser.

-¿Este es Datamon?- Sora asiente ante la pregunta de Duftmon. -¿ESE Datamon?- Sora vuelve a asentir pero el digimon en que se ha convertido Datamon les interrumpe.

-¡Te equivocas! ¡Datamon era débil, yo soy Reapermon y nadie, jamás, volverá a derrotarme!- Reapermon se abalanza sobre Duftmon y éste bloquea su ataque con su espada.

-¡No dejaré que le hagas daño a mi amiga!- Duftmon repele a Reapermon y se prepara para atacar alzando su espada. -¡Onda de Gravedad!- Una ráfaga de energía oscura golpea a Reapermon pero apenas sufre daño, tan solo sale un poco despedido hacia atrás.

-Jajajá, mi cuerpo es de Cromo DigiZoid macizo, necesitarás mucho más que eso para hacerme daño. Y ahora, os enseñaré mi poder… ¡Danza de los Huesos!- Con su brazo izquierdo, Reapermon lanza una cadena que inmoviliza a Duftmon. -¡Toma ésta!- Ahora atrae a Duftmon hacia sí con la guadaña en alto y, justo cuando se dispone a atacar con la afilada hoja de su brazo derecho, Garudamon aparece en escena.

-¡Espada Alada!- El ataque da de lleno a Reapermon y lo distrae lo suficiente como para que Duftmon pueda librarse del agarre de su enemigo.

-¡Maldita seas!- Reapermon, tras ver como su víctima consigue liberarse, monta en cólera. -¡No interferiréis nunca más en mis planes!- Reapermon sorprende a todos creando un torbellino de fuego en torno a sí mismo. -¡Torbellino Cadavérico!- El fuego comienza a atraer a Duftmon que se agarra a lo que puede para no ser absorbido por el enorme fuego creado por Reapermon. Pero Garudamon, que al estar en el aire no puede agarrarse a nada, no puede evitar ser atraído por Reapermon.

-¡Garudamon!- Sora corre en ayuda de su amiga pero Duftmon la detiene con un brazo sin saber muy bien qué hacer.

-No puedes ayudarla… Lo siento…- Las lágrimas resbalan bajo la máscara de Duftmon y el Caballero Real se fija en que Sora parece fuera de sí.

-¡Tengo que hacer algo! ¡Ella sacrificaría su vida por mi! ¡Déjame ir!- El Emblema que Sora lleva al cuello comienza a emitir una luz titilante y rojiza que, sin saber muy bien por qué, hace que Duftmon sienta el impulso de dejar ir a Sora y, por un instante, relaja su agarre y la Elegida del Amor se suelta, algo que Duftmon comienza a lamentar al segundo siguiente.

-¡Sora, no!- Garudamon ve a su compañera que, en un intento de ayudarla, también queda atrapada por la atracción del torbellino ígneo de Reapermon y se precipita hacia su perdición. Y sabiendo que ya no tiene ninguna posibilidad de sobrevivir, Garudamon se abalanza sobre Sora resistiéndose al ataque de Reapermon y la agarra para lanzarla en dirección a Duftmon y que éste pueda sujetarla de nuevo. Pero ese último esfuerzo, que Garudamon ha hecho, renunciando a toda posibilidad de salvarse, es lo que le condena definitivamente y el Torbellino Cadavérico la engulle y calcina hasta que sólo quedan de ella unas cuantas cenizas en el suelo alrededor del esbirro de Lilithmon.

-¡Garudamon!- El torbellino cesa al grito de Sora y la chica comienza a correr hacia los restos de su mejor amiga, la digimon que siempre había estado a su lado y a la que había aprendido a querer hace 12 años.

Duftmon, consciente de la locura que está cometiendo Sora, se abalanza sobre Reapermon para que no pueda atacar a su amiga.

-¡Llama Serpentina del Purgatorio!- Una llamarada zigzagueante que parece moverse con voluntad propia sale del lanzallamas que Reapermon tiene en el brazo izquierdo y Duftmon se entretiene esquivándola mientras Sora se arrodilla ante las cenizas de Garudamon y comienza a llorar dejando que sus lágrimas caigan sobre los restos de su compañera.

Con Duftmon entretenido intentando evadirse del fuego viviente de Reapermon, el digimon maligno se aproxima solemnemente a Sora con aire victorioso, como si estuviese a punto de completar una venganza que llevase mucho tiempo esperando.

-Y ahora tú morirás y pagarás por lo que tú y tu amiguito me hicisteis hace 12 años…- Reapermon alza su mano-guadaña en el aire y, justo cuando se dispone a terminar con Sora, las cenizas de Garudamon brillan con fuerza y la voz de Biyomon resuena en el aire como un eco del pasado.

-Sora… Gracias por darme tu Afecto…- Sora ve cómo Reapermon se queda aparentemente paralizado, cómo la llama que perseguía a Duftmon ya no está y cómo las cenizas de Garudamon se alzan en el aire y forman una figura enorme, como de un gran pájaro.

-¡Garudamon UltraDigievoluciona en…!- Las cenizas comienzan a volverse más sólidas, los datos de un nuevo ser comienzan a aparecer y a rellenar la silueta formada por los restos de la compañera de Sora. Tras un fuerte destello, un enorme ave de plumas doradas, con algunas de ellas rojizas recorriéndole la espalda y sobresaliendo del casco que cubre su cabeza, extiende sus cuatro majestuosas y resplandecientes alas en el aire y mira fijamente a Sora con un inconfundible brillo de cariño en los ojos.

-¡… Phoenixmon!-

(¿Phoenixmon? Entonces…)

-¡¿Quién eres tú?! ¡Deberías estar muerta!- Reapermon ignora a Sora un momento y se gira para mirar fijamente a su nuevo enemigo.

-Soy Phoenixmon, el digimon que resurge de sus cenizas fortalecido por el llameante poder del Amor.- La voz de Phoenixmon es una mezcla entre la voz de Biyomon y la de Garudamon. -Has osado intentar dañar a Sora y pagarás muy caro tu atrevimiento… ¡Llama Carmesí!- Phoenixmon lanza por su boca una enorme llamarada rojiza que envuelve a Reapermon durante unos segundos y desparece dejando a un Reapermon con el metal de su cuerpo al rojo pero, aparentemente en buen estado.

-¡Já! ¡No me has hecho nada!- Reapermon intenta moverse pero el metal de sus pies se ha quedado fundido al suelo y está inmovilizado.

-¿Tú qué crees, Duftmon?- Phoenixmon mira a Duftmon y éste asiente al comprender perfectamente lo que pretende Phoenixmon.

-¡Extinción!- Duftmon carga contra Reapermon con su espada por delante tras cargarla de energía y, con una sacudida de su hoja, rebana la reblandecida armadura de Reapermon por la cintura y lo destruye.

-¡Biyomon!- Sora abraza a su compañera, que ha vuelto a su estado Infantil, mientras sus lágrimas, antes de pena y ahora de felicidad, caen sobre el plumaje del ave digimon.

-Sora, me haces daño.- Biyomon se retuerce un poco y Sora afloja su abrazo pero mira a su compañera con gesto sonriente mientras Jen y Leomon se acercan con sendas sonrisas en sus labios.

-Lo siento, Biyomon…- Sora no se fija en que los datos de Reapermon se dirigen hacia Hikarigaoka, ahora está demasiado centrada en su inseparable compañera.

···

Cuando Reapermon y NeoDevimon se abalanzan sobre Sora e Izzy respectivamente, Puppetmon decide "jugar" con Gallantmon en su Modo Carmesí.

-Vaya, me ha tocado jugar con el aguafiestas… bueno, tendré que encontrar la forma de hacer que esto sea divertido…- Puppetmon alza inmediatamente su mano derecha y chasquea los dedos como si llamase a alguien. Como, aparentemente, no sucede nada, Gallantmon echa a volar hacia su enemigo con su espada en alto.

-¡Espada Inv…!- Justo antes de atacar, Gallantmon se detiene porque una persona se interpone entre Puppetmon y él. Gallantmon reconoce perfectamente a quien se ha interpuesto en el camino de su ataque pero no entiende por qué lo ha hecho. -¡¿Qué demonios?!- La reacción de Gallantmon provoca una carcajada esperpéntica en Puppetmon.

-Sabía que la reconocerías…-

-¡Tú eres uno de los amigos de mi hermano, ¿verdad?! ¡Tienes que ayudarme!- June, la hermana de Davis, se acerca corriendo a Gallantmon y le propina un puñetazo al que Takato y Guilmon no saben cómo responder.

-¿No es genial? Me encanta manipular a la gente… Es tan… satisfactorio…- Puppetmon finge una voz soñadora y comienza a reírse estrepitosamente.

(¡Maldito sea! Los chicos nos habían contado cómo era pero… esto va más allá de lo insufrible.)

Gallantmon solo puede quedarse quieto mientras June, en contra de su voluntad, no deja de golpearle a la vez que le pide ayuda.

Pero lo peor está aún por llegar porque enseguida se hace patente que habían llegado demasiado tarde a Odaiba. Según se desarrolla la lucha, a June se unen otros seres queridos para sus amigos como la madre de T.K. y Matt, el padre de Kari y Tai, el hermano de Joe o la madre de Sora. Todos le piden ayuda pero Gallantmon no sabe qué hacer, tan sólo se queda quieto, sin oponer resistencia ante los incesantes golpes que recibe por parte de todos.

-Verás, como tú y tus amiguitos tardabais tanto en venir, se me ocurrió que podía traer a vuestras familias para una bienvenida calurosa y en condiciones… ¿Es que no me lo vas a agradecer?- Puppetmon habla entre risas y Gallantmon se está enfadando cada vez más por culpa del tono burlón de Puppetmon y la impotencia que siente de no poder hacer nada.

(¿Cómo puede controlarlos sin usar sus hilos de titiritero? Creía que necesitaba manejar a sus víctimas con sus propias manos pero, en lugar de eso, se está revolcando en el suelo mientras se carcajea a mi costa…)

-Takato…- La voz de Guilmon resuena en la mente del chico. -Takato, tienes que hacer algo, tiene que haber un modo de romper el control que tiene sobre ellos…- Guilmon está, seguramente, en lo cierto pero no le sirve saber o creer que hay algo que puede hacer, necesita saber qué hacer exactamente porque no puede ponerse a repartir ataques a diestro y siniestro, eso pondría en peligro las vidas de los que están siendo controlados por Puppetmon.

(Y pensar que Tai, Matt y el resto tuvieron que vérselas con éste y otros tres Amos Oscuros… Ahora comprendo mejor lo que tuvieron que sufrir…)

Ahora Puppetmon está saltando mientras da palmadas de pura felicidad ante la impotencia de Gallantmon, ni Takato ni Guilmon habían conocido nunca a un digimon con semejante mentalidad psicopática, nunca habían visto que ningún digimon disfrutase tanto del sufrimiento, no sólo físico, de sus víctimas. Incluso D-Reaper era más llevadero que Puppetmon…

-¡Ahhhh!- Casi sin darse cuenta de lo que hace, Gallantmon empuja al hermano de Joe con una fuerza desmesurada y éste se cae al suelo, algo que provoca una extraña reacción en Puppetmon. El digimon marioneta mira con gesto desconcertado a Gallantmon y después a Shin.

(Un momento…)

Gallantmon detecta un ligero titubeo en el rostro del Amo Oscuro y se da cuenta enseguida del engaño al que le está sometiendo. Con la agilidad que le caracteriza, Gallantmon clava su espada en el pecho de Shin y éste se desintegra en una nube de datos en lugar de morir como un ser humano normal.

-¡Son disfraces! ¡No son de verdad!- Gallantmon ataca a June y ésta se transforma en un Bakemon antes de desintegrarse en polvo de datos como le había sucedido al hermano de Joe. -¡No es más que un engaño!- Gallantmon está tremendamente aliviado y Puppetmon contempla con estupor cómo su treta se viene abajo delante de sus mismas narices.

Tras acabar con todos los Bakemons disfrazados, Gallantmon vuelve a abalanzarse sobre Puppetmon, pero éste tiene recursos de sobra.

-¡Toma ésta!- Puppetmon alza sus manos ante Gallantmon y el Caballero Carmesí se queda estático en el aire, como encadenado por unas fuerzas invisibles. -Puede que hayas descubierto mi truco, pero sigo siendo demasiado listo para ti.- El orgullo en la voz de Puppetmon es evidente y Gallantmon ve destellar unas finas hebras de hilo que unen su cuerpo a las manos de Puppetmon.

-¡Suéltame!- Gallantmon intenta zafarse pero Puppetmon mueve ágilmente sus dedos y obliga a su enemigo a bailar una danza ridícula.

-Jiajiajiá. ¿No es genial? Lo mejor de todo es que este hilo es de Cromo DigiZoid, no podrás romperlo nunca. ¿Ves? Éste también es un truco nuevo, desde que MetalGarurumon se deshiciese de mi control tan fácilmente me replanteé mi estrategia y está saliendo a la perfección.- Puppetmon habla con una voz dulce, incluso amable, que esconde veneno tras cada una de las sílabas que pronuncia.

Gallantmon no puede hacer nada para resistirse al dominio de Puppetmon y no deja de hacer gestos extraños y movimientos estúpidos bajo el mando de las diestras manos del maestro titiritero.

-Ups, parece que Reapermon ha caído… Creo que es un buen momento para hacerte pelear contra esas dos chicas… A una de ellas incluso la conozco…- Puppetmon sonríe malignamente mientras obliga a Gallantmon a ir hacia Sora y Jen, que miran con extrañeza a su amigo.

-¡Jen, Sora, huíd!- Las chicas no reaccionan a tiempo y Puppetmon salta desde detrás de Gallantmon y se deja ver.

-Vaya, vaya, pero si es Sora, la Elegida del Amor, hace mucho tiempo que no nos veíamos.- Puppetmon hace una reverencia burlona ante la chica al tiempo que inmoviliza a Biyomon con sus cuerdas rojas. -Y ésta chica es nueva, ¿quieres jugar conmigo? Gallantmon está disfrutando de lo lindo siendo mi marioneta…- Puppetmon sonríe y también inmoviliza a un Leomon que intenta defender a Jen. Los compañeros de las chicas están cansados tras la battalla con Reapermon y no han opuesto ninguna resistencia, algo que place sobremanera a Puppetmon.

-¡Ohhh! Vaya, vaya…- Puppetmon se fija en el extraño brillo en los ojos de Gallantmon y una sonrisa sádica se dibuja en sus labios de madera. -Una de las chicas significa mucho para ti… ¿Verdad?- Puppetmon las inspecciona rápidamente y señala a Jen. -¿Es ésta? ¿He acertado?- El gesto en el rostro de Jen, sumado al brillo en los ojos de Gallantmon y a la cara de sorpresa de Sora, es más que suficiente para Puppetmon. -¡Si! ¡Acerté! ¿Qué he ganado? Dime, dime…- Gallantmon tan sólo vuelve a retorcerse intentando librarse del control del Amo Oscuro y Puppetmon chasca los dedos como quién tiene una idea brillante. -¡Ya sé!-

El titiritero vuelve a mover sus dedos y Gallantmon se aproxima a Jen y alza su espada Blutgang en el aire para atacarla.

-¡Noooooooooo!- Gallantmon se detiene al instante y su armadura comienza a brillar y a desintegrarse al mismo tiempo que el digimon parece hacerse más y más grande.

-¡¿Qué está pasando?!- Puppetmon se da cuenta de que ha perdido el control y mira, con un ligero brillo de miedo en sus ojos, a Gallantmon.

-¡No te lo perdonaré! ¡Pagarás muy caro lo que has intentado hacer!- La voz de Gallantmon se parece más a un rugido que a su tono normal y sus alas blancas resplandecientes se despedazan y dejan paso a dos enormes alas ajadas y rojas, dos alas de dragón.

Es ahora cuando Gallantmon se eleva en el aire y toda su armadura termina por destruirse al mismo tiempo que un enorme dragón, ya conocido para Jen, aparece donde antes estaba Gallantmon.

Megidramon lanza un rugido aterrador al aire mientras el Emblema del Milagro, que ha sustituido al símbolo del peligro en su pecho, no deja de brillar.

-¡Llama Megiddo!- Megidramon lanza una llamarada por su boca que calcina a un Puppetmon paralizado por la sorpresa y el miedo. Acto seguido, el digimon dragón brilla y desaparece en el aire dejando tras de sí a Takato y Guilmon, ambos inconscientes.

-¡Takato, Guilmon!- Jen y Sora, que ya han liberado a sus compañeros, corren hacia sus desmayados amigos para ayudarles en lo que puedan.

···

-Pero qué tenemos aquí… Qué grata casualidad, llegué a temer que viniese Seraphimon…- Lilithmon mira con deleite a Ophanimon, que le devuelve una mirada cargada de odio que la Reina Demonio no puede ver a través del casco.

-Pues si te crees que soy más débil que Seraphimon…- Ophanimon, cuya voz está cargada de odio hacia la Reina Demonio que una vez había intentado seducir a Yami, se ve interrumpida por Lilithmon.

-Estúpida, sé de sobra que eres más fuerte que Seraphimon, al fin y al cabo, tú conseguiste matar a Azramon…- Esto saca de quicio a Ophanimon.

-¡Cállate!- El Ángel de la Vida arremete contra Lilithmon con su lanza y la Reina Demonio esquiva el ataque con facilidad, probablemente porque se esperaba algo así.

-¿Creías que no sabíamos lo que había sucedido? ¿Acaso crees que Demon es tonto? No, él supo al instante que habías matado a Azramon, por eso no se enfrentó a él en el momento… Al matarle le concediste un poder que ningún digimon había conocido antes. Sabemos de sobra lo que ocurrió cuando le mataste…- Lilithmon sonríe y desaparece en una nube negra, dejando a Ophanimon con un palmo de narices y la sensación de estar a merced de su rival.

-¡Uña Názar!- Lilithmon aparece de la nada e intenta arañar a Ophanimon con su mano derecha, pero el Ángel de la Vida detiene su ataque con el Escudo Cristalino, algo que sólo le sirve para darse cuenta de lo peligrosa que es su enemiga. El escudo de Ophanimon comienza a desintegrarse pese a estar hecho de Cromo DigiZoid y Ophanimon se alegra de no haber recibido semejante ataque ella misma.

-¿Acaso me temes? Es cierto que no acostumbro a pelear yo misma pero… Puedo ser terriblemente mortífera igualmente, es más, dada mi poca fama en el campo de batalla, suelo ser mucho más letal que cualquiera de mis hermanos.- Lilithmon lanza un beso al aire y una ráfaga de viento negro golpea a Ophanimon y la hace perder el equilibrio. -¡Dolor Fantasmal!- Ahora la armadura del Gran Ángel comienza a humear mientras algunos datos de Ophanimon se desprenden de su cuerpo provocándole un dolor terrible.

-¡Arrrgh!- Ophanimon está al borde del colapso y lo peor de todo es la impotencia de no haber podido hacer casi nada contra su enemiga. Pero el dolor cesa de repente.

-Bah. No sería divertido matarte tan rápidamente, mi deseo es hacerte sufrir aún más.- Lilithmon saca un espejo de su kimono y lo pone mirando a Ophanimon.

-¿Qué dem…?- La voz de Ophanimon suena débil mientras mira al espejo de Lilithmon, extrañada.

-Hechizo del Espejo.- En un susurro, Lilithmon hechiza a Ophanimon y todo el mundo que rodea al Gran Ángel desaparece para dar paso a uno nuevo.

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-Ugh… ¿Dónde estoy? ¿Por qué me duele tanto la cabeza?- Kari está tirada en un prado verde resplandeciente. Durante un instante, tras abrir los ojos y ver el lugar de ensueño en el que se encuentra, vuelve a cerrarlos.

(¿Es esto un sueño? ¿Por qué me parece que Gatomon debería estar conmigo? ¿No debería estar peleando?)

Ciertamente, Kari cree que debería estar en su forma de Ophanimon, luchando alguna batalla de trascendental importancia para el destino del Mundo Real, pero no consigue recordar exactamente lo que estaba haciendo antes de caer dormida y todo lo anterior comienza a parecerle un mal sueño en lugar de una realidad.

Sin embargo, Kari se pellizca por si acaso y comprueba, asombrada, que no está soñando, o al menos eso es lo que sugiere el punzante dolor que acaba de sentir en la mejilla.

Poco a poco, como si estuviese combaleciente de una grave enfermedad, Kari se levanta con cuidado y se pone en pie para mirar en derredor. La enorme explanada cubierta por una alfombra de hierba verde brillante y un campo de flores que adornan el suelo, componen un hermoso lienzo interminable que se fusiona con el cielo de un azul añil intenso, formando un horizonte lejano y poco definido.

La luz del Sol baña majestuosa y amablemente toda la llanura y Kari nota el suave calor del astro rey como una caricia afectuosa contra su piel.

-Qué maravilla… ¿Dónde estoy? ¿En el Mundo Digital?- Tras formularse la pregunta, Kari nota un contacto a la altura de las costillas y comienza a reírse incontrolablemente por culpa de las cosquillas que un personaje sin identificar le está haciendo.

Al poco rato, cuando las lágrimas asoman a los ojos de la chica, el cosquilleo en las costillas cesa y una mano firme pero cariñosa sostiene a Kari para que no se caiga al suelo.

-Lo siento, amor mío, no pude resistirme…- La voz de Yami llega a los oídos de Kari y su rostro se ilumina con la felicidad de tener junto a ella a su prometido.

-¡Yami!- Kari se reincorpora con ligereza y estruja a Yami en un abrazo que el chico no estaba preparado para recibir, provocando que los dos caigan al suelo, quedando la Elegida de la Luz sobre el de la Oscuridad. Durante unos instantes, ambos se miran fijamente y una sonrisa acude a los labios de Yami antes de que se fusione con su novia en un beso eterno, en el que sus labios se acarician suavemente mientras sus almas vibran en consonancia al mismo tiempo que sus lenguas se unen y el placer y la pasión comienzan a inundar sus cerebros.

Los dos pasan un tiempo besándose antes de que Yami dé el siguiente paso y comienze a acariciar la espalda de su novia con una mano mientras con la otra le desabrocha lentamente la camisa color rosa pálido que lleva.

(Es extraño… Hemos hecho esto muchas veces… ¿Por qué me siento tan… culpable?)

Yami termina de desembotonar la camisa de Kari y el Emblema de la Luz cae sobre el pecho del chico y roza el de la Oscuridad. Un molesto y penetrante destello ciega a los dos un instante antes de que Yami, todavía sin mediar palabra, arroje ambos Emblemas lejos para que no les molesten.

Yami separa sus labios de los de Kari y comienza a besarle la mejilla y continúa bajando por el cuello hasta que, cuando llega al pecho, Kari siente una punzada de dolor en todo el cuerpo, como si alguien le hubiese lanzado una descarga eléctrica.

La chica pone las manos sobre el pecho de Yami y se separa de él para levantarse inmediatamente.

(Aquí pasa algo, esto está mal, no debería estar haciendo esto.)

-¿Qué pasa, Kari?- Yami, que no se molesta en volver a ponerse la camiseta que ya se ha quitado hace tiempo, mira con gesto preocupado a su novia, pero sus ojos muestran algo más…

-No podemos hacerlo ahora, Yami. Siento que tengo una tarea pendiente, siento que debo hacer algo tremendamente importante…- Kari, por otra parte, recoge su camisa rosa del suelo y se la vuelve a poner mientras el pulso le tiembla ligeramente.

-¿Es que ya no me quieres?- Yami mira con gesto extrañamente serio, casi de enfado, a Kari.

-¿Qué dices? Te amo con locura, pero…- Kari no puede terminar la frase porque Yami golpea el suelo con un pie.

-¡Mentira!- El Elegido de la Oscuridad parece fuera de sí. -Si me amases no te habrías detenido…- Kari no se puede creer que Yami esté diciendo lo que está diciendo.

-¡¿Te has vuelto loco?! ¡¿Crees que hacer el amor es la única prueba de que nos amamos?!- Kari vuelve a ver un destello extraño en los ojos de Yami y entonces una idea descabellada golpea su mente. -¿Quién eres tú?-

-Yami, ¿quién si no?- Yami, ligeramente sorprendido por la pregunta de su novia, es incapaz de ocultar un tick nervioso.

-Tú no eres Yami… Yami jamás se comportaría así, Yami sabe que hay cosas mucho más profundas en el amor que la mera atracción física. Él me lo enseñó…- Kari retrocede lentamente, acercándose a los dos Emblemas que reposan en el lugar en el que los había tirado Yami.

-No te acerques a esos Emblemas.- La voz del falso Yami se torna amenazante al tiempo que todo el entorno cambia y pasa de ser un lugar idílico a un terrible páramo oscuro.

Kari se arrodilla sin perder de vista a Yami, coge los dos Emblemas y se los cuelga del cuello.

(Ahora lo recuerdo… Yo estaba en Odaiba, peleando contra Lilithmon y Yami… Yami había ido al encuentro de Demon en Hikarigaoka… No estábamos juntos… ¡Eso es lo que tengo que hacer! ¡Tengo que derrotar a Lilithmon para poder volver con Yami!)

El brillo de los dos Emblemas hace que toda la ilusión desaparezca, empezando por el falso Yami…

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Ophanimon está tirada en el suelo mientras Lilithmon se carcajea con una risa suave y hechizante. Pero, pese a estar hecha polvo, Ophanimon vuelve a ser ella misma.

-Me alegro de que hayas vuelto…- La voz de Gatomon resuena en los oídos de Kari y la chica sonríe.

Con un movimiento rápido, el Ángel de la Vida se levanta y se pone en pie frente a Lilithmon, que cesa inmediatamente de reírse.

-¿Cómo has despertado de mi ilusión? ¿Es que no te ha gustado estar una última vez con Yami y notar su Amor?- Lilithmon habla con tono de enfado para intentar disimular su desconcierto, algo en lo que fracasa estrepitosamente.

-Lo que vi, lo que ese Yami me ofrecía, lo que me hacía sentir, no era Amor, no era más que Lujuria, toda la atracción física que sentimos el uno por el otro pero sin una sola pizca de Amor verdadero…- Ophanimon chasca los dedos de su mano izquierda y su escudo reaparece de la nada.

-¡Eso es el Amor! ¿Qué es sino una atracción irrefrenable? ¿Qué es sino una obsesión enfermiza por otra persona?- Lilithmon parece indignada, parece haberse olvidado de la pelea, es como si cuestionar sus ideales la sacase de quicio.

-¡Te equivocas!- Ophanimon se abalanza sobre la Reina Demonio. -El Amor es…- El Ángel de la Vida comienza a golpear a Lilithmon con su lanza. -… la atracción física, en eso tienes razón…- Ophanimon acompasa sus golpes con cada una de sus palabras. -Pero no solo es eso, el Amor también es entender a tu amado, es no pedir nada a cambio, es estar dispuesto a cambiar sin necesidad de que te lo pidan, es apoyar a quien quieres de forma incondicional en los momentos difíciles…- Los golpes de Ophanimon comienzan a dañar seriamente a una Lilithmon sobrepasada por la determinación del Gran Ángel. -Pero también es saber que habrá situaciones dolorosas, es tener miedo a estar sólo, es saber cuándo decir basta y es preferir el sufrimiento propio al de tu compañero.- Ophanimon asesta un último golpe que deja atontada a Lilithmon.

-¡Te equivocas! ¡No dices más que estupideces!- Lilithmon intenta incorporarse pero apenas puede mantenerse en pie tras la oleada de ataques de Ophanimon.

-¡No, no me equivoco!- La lanza de Ophanimon comienza a brillar mientras ésta la alza hacia el cielo. -El Amor es Comprensión, Generosidad, Voluntad y Apoyo. Pero también es Sufrimiento, Miedo, Firmeza y Sacrificio. Y aún así, ¿sabes una cosa? Faltaría algo…- La lanza de Ophanimon termina de cargarse de energía luminosa y el Ángel de la Vida está preparada para atacar.

-¿Qué?- Un rayo negro cae en el horizonte, por la zona de Hikarigaoka, mientras Lilithmon se deja llevar por la curiosidad sabiendo que no tiene nada que hacer.

-El Amor es eso, Amor, y sólo puedes saber qué significa cuando encuentras a alguien al que amas tanto que el mero hecho de estar con él es un placer, no para el cuerpo, si no para el alma y que su ausencia te supone un vacío en el corazón que no puedes llenar de ninguna forma. Por eso tu ilusión no funcionó, porque solo el verdadero Yami me hace sentir así. ¡Jabalina del Edén!- Un enorme rayo de Luz emerge de la lanza de Ophanimon y atraviesa limpiamente a Lilithmon, que comienza a desvanecerse inmediatamente.

Sin embargo, la Reina Demonio usa su último aliento para lanzar una última burla. -Es curioso… Con todo lo que has dicho del Amor y que sea precisamente por todo eso por lo que el destino de Yami ya está sellado…- Lilithmon lanza una última carcajada al aire antes de desintegrarse completamente y sus datos se arremolinan en una corriente de aire que los lleva hacia Hikarigaoka.


-Vaya…- Yami se queda mirando fijamente a Kari con cara de tonto mientras ésta, muy ruborizada, trata de no mirar a nadie en particular, algo que le resulta casi imposible teniendo en cuenta que está rodeada de sus amigos.

-Que bonito…- Sora también parece algo aturdida pero muy orgullosa de cómo había acabado Kari con Lilithmon.

-¿Qué te pasa, Yami?- T.K. se dirige a su amigo que, tras una reacción bastante extraña, también se ha ruborizado un montón.

-Es que…- Yami no parece capaz de encontrar las palabras adecuadas para expresarse y, pese a estar contestando a T.K., sigue sin apartar la mirada de su esposa. -Es que… Kari nunca… nunca me había contado con detalle su pelea contra Lilithmon…- Yami traga saliva como si estuviese nervioso. -No sabía que… Creía que…- Ahora sí, Kari gira la cabeza para mirar a Yami y sus miradas se cruzan y, por un instante, en las mentes de ambos se forma aquel lugar paradisíaco que Kari había visitado durante la ilusión de Lilithmon.

-¿Qué no sabías? ¿Acaso creías que no te amaba tanto como tú a mí? ¿Crees que no sé de sobra a qué te refieres cuando dices que muchas veces te sientes ligeramente intimidado por mí? Lo que te pasa es lo mismo que me pasa a mí. La única diferencia es…- Kari mira de reojo a todos sus amigos, que escuchan atentamente la explicación de Kari, y se calla el final de su frase. Entonces acerca sus labios al oído de Yami y le susurra las últimas palabras que casi se le escapan. -La única diferencia es que tú no crees que nadie pueda sentir algo así por ti.- Kari se separa de Yami, no sin antes darle un beso en la mejilla, y se levanta para salir un rato a tomar el aire. Sora, Jen y Yolei la acompañan mientras que todos los chicos, Mimi y Rika, se quedan con Yami, que todavía está un poco atontado.