— ¡No puedo creer que hayas hecho esto! —chilló Blaine mientras vaciaba el contenido de la bolsa sobre la cama. Sus ojos se agrandaron cuando tomó las esposas, el antifaz, el anillo para pene, el tapón anal y dos vibradores diferentes.— ¡Mierda! ¿Estás tratando de matarme?

— No tenemos que usarlo todo al mismo tiempo, —dijo Kurt calmadamente mientras se sentaba en la cama.

— Bien. Porque ciertamente, no iba a sobrevivir. ¿Esto es... es un tapón anal?

— Sí, —dijo Kurt, y lució un poco avergonzado mientras observaba a Blaine checando el tamaño en la palma de su mano,— Pensé que... tal vez te lo podrías poner para mi en algún momento.

— Tiene una joya, —dijo Blaine mientras lo examinaba más de cerca.

— No es... um... no es el fin ponerlo dentro de ti, —dijo Kurt con risa nerviosa.

— ¿Te entregaron todo esto en tu casa? —preguntó Blaine lleno de incredulidad.

— Um, no. No quería que mi papá preguntara qué era ese paquete. No, Hice que se lo enviaran a Wes.

— A Wes.

— Sí.

— Wes... ¿mi mejor amigo, Wes?

— Sí.

— Tanto tú como él están dementes. ¿Cómo demonios conseguiste que estuviera de acuerdo en esto? ¿Y por qué no Santana?

— Porque puede que ella no tenga niguna moral, pero aún vive con su mamá. Wes es la única persona, aparte de ti que vive solo. O Sebastian -pero él probablemente los iba a usar.

— ¿No se sintió avergonzado Wes?

— Insoportablemente, pero yo también. Toda la conversación fue muy incómoda. No quería explicarle lo que estaba pidiendo, él pensó que era algo ilegal, así que tuve que decirle. Creo que para ese momento, se sintió tan aliviado que accedió sin decir nada.

— Nunca superaré esto, —murmuró Blaine mientras pasaba distraídamente la mano sobre el consolador azul.— ¡Ohh! ¡Mierda! ¿Qué hice? —chilló al momento de soltar el ahora vibrante juguete sobre la cama.

— Lo encendiste, —rió Kurt mientras buscaba el dial.— Blaine... ¿Estás bien con todo esto? —le preguntó con seriedad mientras tomaba su mano entre las suyas.

— Sí, —asintió firmemente.— De verdad lo estoy. Es sólo que... tú me conoces.

— Te preocupas por cosas de las que realmente no deberías.

— Si. Pero... la verdad sí quiero probar.

— ¿Qué quieres probar? —le preguntó Kurt, moviendo una mano para apretar firmemente el muslo de Blaine.

— Lo que dijiste aquella vez, —dijo rápidamente, poniéndose rojo.— A-acerca de chuparme.

— ¿Con esto dentro de ti? —preguntó Kurt, agarrando el consolador azul.

— Um... supongo. Sí, —respondió Blaine, los shorts de pronto le apretaban cada vez más ante ese pensamiento.

— Yo controlo ambos, —dijo Kurt con decisión.— Este y el vibrador de bala. Ese trae un control remoto, así que si yo quiero... —dijo mientras jugueteaba con sus dedos a lo largo de la cintura de Blaine, —Podría ponerlo dentro de ti, sentarme y observar.

— Dios, —exhaló Blaine. Empujó a Kurt a la cama,— Esperemos que sea una larga cena.— Besándolo con hambre, los despojó a ambos de sus shorts y suspiró con satisfacción cuando sus miembros se presionaron juntos y Kurt instintivamente envolvió sus piernas alrededor de su cintura para atraerlo más cerca.

— Tómame, Kurt, —Blaine se quejó en su boca, y Kurt se encontró más excitado que nunca cuando se dio cuenta que Blaine le estaba dando el control total.

— Sí, —Una simple palabra, una confirmación fue todo lo que se necesitó para que la atmósfera cambiara y se volviera más pesada, llena de lujuria y deseo mientras Kurt arrastraba a Blaine hasta estar de pie.— Quédate ahí, —dijo firmemente antes de traer el consolador y el lubricante.

— Déjame tocarte, —intentó Blaine, tratando de alcanzar sus caderas, pero Kurt estaba decidido y resuelto.

— No. Quiero volverte loco. Llevarte hasta el límite y luego traerte de vuelta otra vez hasta que estés suplicándome, y entonces te voy a coger. Duro.

— No tomará mucho tiempo, —rió Blaine ligeramente mientras veía a Kurt embarrar calmadamente lubricante por toda la barra metálica.

— Va a tomar el tiempo que yo diga, Blaine. —Kurt levantó la cabeza para mirarlo arqueando una ceja, haciendo a Blaine tragar y asentir ansiosamente.— Esto es bastante delgado... —meditó Kurt mientras lo pasaba por toda la grieta de Blaine, besando su hombro al mismo tiempo.— Así que debería...

— ¡Santo puto infierno! —gritó Blaine fuertemente, cayendo hacia adelante mientras Kurt empujaba el juguete directamente en su interior. Agarrando el respaldo de un sillón como apoyo, Blaine respiró pesadamente mientras su cuerpo trataba de ajustarse al ardor repentino.

— ¿Estás bien, cariño? —preguntó Kurt mientras frotaba círculos tranquilizadores en su espalda baja.

— Sí, yo... n-no... no lo enciendas todavía, hagas lo que hagas.

— Dime cuando estés listo.

— Trata de moverlo un poco, —sugirió Blaine, y mientras el juguete empezaba a entrar y salir de su aprertado trasero gimió fuertemente lleno de placer.— Sí... se siente bien.

— Okay... lo voy a encender ahora, —le advirtió Kurt.

— Oh mierda, Dios, —gimió Blaine,— Mierda... es...

— ¿Bueno?

— Sí.

Kurt movió el vibrador dentro y fuera, lento al principio, maravillándose ante la forma en que el agujero de Blaine se estiraba alrededor de él y la forma en que su cuerpo entero tembló de placer cuando Kurt encendió el vibrador. Fue muy tentador para Kurt pasar la lengua alrededor de su entrada lo mejor que pudo, y a juzgar por la reacción de Blaine, fue una detalle bienvenido.

— Oh, mierda, Kurt, sí. ¡Sí! Sólo... cómeme, tómame, ¡mierda! —chilló cosas incoherentes y balbuceos sin sentido. Moviendo su mano hasta su propio pene, gimió cuando Kurt le apartó los dedos de un manotazo, deteniéndose para decirle que no se tocara antes de regresar su lengua al culo de Blaine.

— Me quiero venir, —se quejó Blaine.

— No.

— ¿Por favor?

— No. —La voz de Kurt era apagada pero firme.— Pon tus manos de nuevo en la silla.— Y Blaine siguió la orden hasta que estuvo temblando tan fuerte de desesperación que Kurt se alejó.

— ¿Suficiente? —le preguntó Kurt con un beso en cada una de sus nalgas.

— No es la palabra que usaría, —jadeó Blaine mientras Kurt empujaba el juguete dentro de él más duro y más rápido.— Terriblemente excitado y desesperado porque estrelles tu pene dentro de mi, sería una frase más precisa.

— Todavía no, —se rió Kurt.— Te voy a chupar.

— Mierda, sí, —dijo Blaine mientras Kurt se volvía hacia él. Se besaron apasionadamente, sus lenguas y dientes chocando mientras ellos competían por el dominio, ganando Kurt.— ¿Puedo venirme en tu cara? —dejó escapar Blaine.

— Te podrás venir hasta que yo diga, —respondió Kurt mientras caía de rodillas y pasaba la lengua lentamente por la cabeza del miembro de Blaine. Sosteniendo el vibrador en su lugar, chupó suavemente en la cabeza mientras la mente revuelta de Blaine trataba de decidir entre empujarse hacia adelante a la boca de Kurt o hacia atrás en el juguete.

— Oh Dios Kurt... Yo... ¡Esto es tan bueno! Mierda. Me la chupas tan bien.

— Hmm, te ves tan hermoso, Blaine, —murmuró Kurt amorosamente mientras empujaba su cara contra la base del pene de Blaine.— Te lo dije. Tan hermoso con el consolador cogiendo tu apretado culo mientras te chupo la verga. —Fue de nuevo hacia ello, tomándolo más profundo como nunca antes había hecho mientras las rodillas de Blaine amenazaban con no aguantarlo más, dejándose caer de espaldas contra la pared con un ruido sordo. Kurt empujó el consolador más profundo dentro de Blaine y giró el dial hacia arriba, sonriendo alrededor del miembro de Blaine cuando gritó. Se mantuvo con un ritmo implacable, chupando a Blaine profundo en el calor de su boca y pasando su lengua sobre todo su eje cuando Blaine agarró su cabello con fuerza.

— Oh Dios, Kurt, por favor... —suplicó Blaine desesperadamente.— Por favor déjame venirme, por favor.

— Kurt se retiró, sus labios hinchados descansando cerca de la punta del miembro de Blaine mientras lo miraba.— Vente, —ordenó y fue todo lo que se necesitó para que Blaine se corriera sobre sus mejillas y labios, jadeando, agitado e inclinado mientras se apoyaba en los hombros de Kurt.

— Joder, Kurt... sólo... mierda... yo... el vibrador... apágalo. —gimoteó Blaine, Kurt sacó el juguete de su interior y dejó que Blaine cayera al suelo en una bola sin huesos donde lo besó tiernamente y Blaine a su vez lo besó sobre las mejillas salpicadas.

— Mi hombre, —lo arrulló Kurt.— Tan bueno para mi. Lo tomaste tan bien. ¿Quieres tomar mi pene?

— ¿Ahora? —preguntó Blaine con incredulidad.

— Justo ahora. Levántate para mi.

— No puedo.

— Sí puedes, —respondió Kurt firmemente mientras lo jalaba hasta ponerlo de pie.— Creo que alguien expresó su deseo de ser cogido contra la pared.

Blaine dejó escapar un gemido estranglado, desgarrado entre el deseo de pedir misericordia, o el de realmente querer que Kurt lo tomara tan duro como pudiera -lo que por supuesto ganó al final. Se dejó caer de espaldas contra la pared mietras Kurt se inclinaba, estrujándose contra él, colocando sus brazos a cada lado de la cabeza de Blaine. Besándolo rudo y duro, Blaine sintió una urgencia primitiva en su toque que lo volvió a la vida una vez más, agarrando el trasero de Kurt y tirando de él más cerca antes de raspar su espalda con las uñas. Mordió en la suave carne de la base del cuello de Kurt, ganándose un gemido profundo mientras Kurt se frotaba contra él. Cayendo de rodillas, Blaine chupó el miembro de Kurt, tomándolo profundamente e instándolo a que usara su cabello como palanca.

— Hmm, te encanta que te coja la cara, ¿no es así? —dijo Kurt maliciosamente mientras sus dedos se enredaban en los oscuros rizos.— Te encanta que te tire del cabello, que use tu boca.

No hubo respuesta más que los jadeos y murmullos de satisfacción de Blaine, que casi enviaban a Kurt completamente al límite. Se retiró, obligando a Blaine a ponerse de pie una vez más y urgiéndolo a poner su pierna alrededor de su cintura.

— Veamos como nos va, —dijo en el cuello de Blaine, que estaba húmedo y sudoroso y que hizo a Kurt casi delirar de deseo mientras se conducía profundamente dentro de él.

— ¡Mierda! ¡Santo infierno, Kurt! ¡Lubricante, hombre, lubricante!

— Nah, estamos bien.

— No, —chilló Blaine cuando todo su cuerpo parecía estar a punto de estallar.— Eres mucho más grande que el vibrador.

— Bien, —sonrió Kurt antes de besarlo tiernamente.— Relájate y tómalo, Blaine. Está apretado... tan apretado.

— Pero...

— Se siente tan bien alrededor de mi, Blaine, —gimió Kurt mientras lentamente empezaba a moverse.

— Mierda... —Siseó Blaine mientras sus dedos se clavaban fuertemente en la espalda de Kurt.

— ¿Quieres parar? —preguntó Kurt dulcemente.— Podemos hacerlo.

— No... es... duele pero está bien. Tan condenadamente bien.

Arqueó su cuello para permitirle a Kurt acceso a su garganta mientras sentía su miembro ponerse duro otra vez, frotándose apretadamente entre ellos al mismo tiempo que Kurt se impulsaba dentro de él. Un brazo agarraba fuertemente la cintura de Blaine, el otro los sostenía a ambos contra la pared mientras Kurt llevaba el ritmo, el sudor resbalando por sus pechos, proporcionando la cantidad justa de humedad para permitir que sus cuerpos se deslizaran fácilmente uno contra el otro.

— Blaine... Yo... mierda... Estás tan apretado y tan perfecto. Tan hermoso. Te amo.

— Yo... tambiém... te... amo, —Blaine se las arregló para decir con voz entrecortada, aullando ligeramente mientras Kurt levantaba su otra pierna para sostener ambas y cogerlo contra la pared.— ¡Oh Dios mío! —Blaine no pudo evitar la risa de sorpresa que escapó de sus labios, y Kurt sonrió también mientras trataba de cogérselo lo mejor que podía.

— Vente para mi, Blaine. Déjame sentir cómo te vienes alrededor de mi pene.

— ¡Kurt! —Se vino gritando el nombre de su amante, respirando con dificultad mientras cabalgaba a través del orgasmo más largo que había conocido -prolongado por Kurt empujándose tan profundo como podía mientras su miembro pulsaba repetidamente. Mordió en su cuello, ahogando su grito de placer, salpicando suaves besos hasta que finalmente sus rodillas cedieron y se hundió en el suelo, con Blaine cayendo débilmente junto a él.

— Mierda, —exhaló Blaine.

— Sí.

Tirando de él en un torpe y flojo beso, Kurt acunó la cabeza de Blaine tiernamente contra su pecho mientras ambos descendían de las alturas antes de dejar que Blaine se moviera hacia el baño -aunque muy a su pesar.

— Estoy tan hambriento, —le dijo Kurt cuando regresó. Trepándose a la cama, revisó el menú del servicio a la habitación y trató de no reír ante la manera en que Blaine cojeaba por toda la habitación.

— Yo también. Aunque lo que vayas a ordenar, necesitará poder ser comido mientras estoy recostado sobre mi estómago. No podré sentarme por una semana.

— Vas a bailar el hula mañana, no lo olvides. —rió Kurt cuando Blaine se recostó a su lado.

— En ese caso, estarás bailando conmigo. Dios, Kurt. Eres un bastardo pervertido.

— ¿Fue demasiado? ¿Te hice daño? —Dejando el menú a un lado, se acercó más, empujando su cara contra la mejilla de Blaine mientras jugaba con su cabello.

— No. Deja de preocuparte. Me encantó. Nunca había sido tomado de esa manera... Poseído... Y... sí. Eres endiabladamente bueno en eso.

— ¿Y el vibrador?

— Se sintió jodidamente fantástico. No puedo esperar a usarlo en ti.

— ¿Y qué tal el resto?

— Creo que prácticamente estamos dispuestos a cualquier cosa, ¿no?

— Excepto a compartirnos

— Oh Dios, no. Nada de compartir. Nos pertenecemos el uno al otro. Y no nos hacen falta los mirones. Eres demasiado caliente. Te desearán y entonces me pondré celoso...

— Blaine celoso, —meditó Kurt.— Hmmm. Podría vivir con eso, —se rio cuando Blaine trató de hacerle cosquillas.— Quiero intentar lo del tapón anal, —le susurró al oído.

— ¿Ahora? No creo que...

— No ahora, idiota, —dijo Kurt cariñosamente.— A tu edad, no creo que puedas manejar tanta emoción. Pero pronto.

— Y tampoco para el baile del hula, —declaró Blaine.

— Oh, Blaine, —rió Kurt lleno de felicidad.— No debiste haber puesto esa idea en mi cabeza.