Disclaimer: NADA ME PERTENECE. Los personajes son de la fabulosa Stephanie Meyer y la historia es completamente de la grandiosa escritora Venezolana Lily Perozo (serie: Dulces mentiras, Amargas verdades) La historia es Rated M, por contener alto contenido sexual. Yo los adapto sin fines de lucro, solo por mero entretenimiento.
Leer bajo tu responsabilidad.
Gracias a Lily Perozo, la autora por permitirme adaptar su historia, sin ella esto no fuera sido posible.
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Capítulo No. 35
El ritmo tropical con notas sensuales de la Bossa Nova, entretenían a las mujeres que se paseaban por los diseños exclusivos de Bella Swan y conversaban sobre que prenda llevar y que color elegir.
—Esme… Esme. —una cliente, fiel admiradora de los diseños de Swan Boutique, llamaba a la pelirroja que pasaba cerca con unas carteras estilo sobre en color mostaza.
— ¡Hola Mary! —saludó con entusiasmo y con un beso en la mejilla, al ver a la joven mujer tan rubia como una Barbie.
—Hola divina, necesito una cita con Bella, es que mi hermano se casa y yo seré dama de honor, me gustaría que Bells, se encargara de diseñar nuestro vestuario.
—Estoy segura que Bella estará encantada de hacerlo, ¿te parece si te doy cita para dentro dos semanas? —preguntó colocando las carteras en una vitrina de vidrio transparente con los peldaños acolchados de terciopelo negro y adornado con cristales de Swarovski que le ofrecían distinción al mueble.
— ¡Dos semanas! Creo que es mucho tiempo, mi hermano se casa en tres meses… ¿No puedes hacerme un espacio en su agenda antes? —casi suplicó.
—Mary, no lo tiene… Es que Bella no está en Nueva York, está de viaje.
— ¿No me digas que ya concretó algo en Europa? Espero que no se olvide de mí cuando tenga a celebridades de todo el mundo, vistiendo sus diseños… Es que son tan exquisitos —dijo emocionada.
—Esa es la meta de Bella y sé que lo conseguirá, pero el viaje no es de negocios, es personal… Está compartiendo con su pareja.
— ¡Ya va! Un momento… No me digas que el culo perfecto y espalda alucinante en el Instagram es de su pareja, pensé que era una publicidad o algo así.
—Es su pareja. —le aclaró Esme sonriente.
— ¡Está buenísimo! Y es que Bells no merece menos, si es una muñeca.
—Tienes razón… En cuanto a lo de tu trabajo podría ayudarte, te voy facilitar un catálogo de diseños que aún no ha confeccionado y lo tiene para ocasiones especiales, así ves si hay algún modelo que les guste, también te entregaré las muestras de las telas y así cuando Bella regrese ya tendrás al menos una idea de lo que quieres ¿te parece? —preguntó con amabilidad.
—Sí, me parece perfecto… Sé que encontraré algo que me guste, bueno me encanta todo lo que diseña Bells, pero necesito que las demás chicas se pongan de acuerdo con algún modelo.
—Bien entonces acompáñame —dijo encaminándose y la rubia la siguió.
Esme la guió al salón donde se encontraban los blogs y las muestras de telas, la mujer admiró un maniquí que tenía un vestido de novia puesto.
—Aún no lo termina, quiere hacerle algunos detalles a la parte inferior de la falda y a la V del escote en la espalda —informó la pelirroja al ver como la chica se había quedado prendada en el diseño.
—Es hermoso y muy, muy sensual… Seguro el novio boqueará al ver a la dichosa novia.
—Es lo que se espera… Mira aquí tienes, te llamaré en un par de días para que me informes si necesitas alguna otra cosa.
—Gracias Esme, sé que esto me servirá de mucho… Por cierto me encanta tu bronceado, ¿a qué solárium fuiste? Al de Trump.
—Gracias, oh Mary es que mi bronceado es natural… Todo se lo debo al maravilloso sol que hace en Brasil —dijo con una amplia sonrisa.
—Brasil… ¿Brasil maravilhosa? —preguntó sonriente ante la sorpresa.
—Sí, pasé el fin de semana allá.
—Y ustedes viajan, viajan y no invitan.
—No era algo que estuviese en mis planes, me invitó un amigo y apenas si me dio tiempo de empacar algunas cosas.
— ¿Quién es? ¿Lo conozco? Vamos suelta Esme, suelta.
—No, estoy segura que no lo conoces. —con una sonrisa que no podía ocultar su emoción—. Pero prometo presentarlo cuando tenga la oportunidad.
—Está bien, solo por eso te perdono... —a la chica en ese momento la interrumpió el sonido de su teléfono móvil con un mensaje entrante, el cual reviso—. Me tengo que ir… Prometí llevar a mi hermana con el odontólogo y ya me está esperando.
—Ve entonces, ya sabes te llamaré en un par de días.
—Esperaré tu llamada, aunque si las chicas se deciden antes te llamaré… —acercándose y dándole un beso en la mejilla—. Si hablas con Bells le dices que me muero de la envidia, pero de la buena… Tremendo lomo el que se está comiendo.
—Se lo diré —dijo Esme sonriente y vio salir a la chica rubia.
Aprovechó ese momento a solas para recordar su maravilloso día en el lujosísimo yate de Carlisle, aún todo le parecía un sueño, todo absolutamente todo, hasta el hombre con el cual cogió en la cubierta de un yate con el Sol en lo alto del cielo y que ahora le costaba ligarlo al empresario respetable y poderoso.
Dejó libre un gran suspiro, porque ya había despertado, ella se encontraba nuevamente en el gris Nueva York y solo la llamó lunes y martes, estaba a viernes y no había recibido si quiera un mensaje, sabía que era un hombre ocupado y que tal vez la aventura era para un solo fin de semana, pero ella se moría por repetirla.
No se podía permitir entristecer porque conocía muy bien cuál era su situación, así que enderezó la espalda, sacó el trasero y salió con su caminar elegante y una sonrisa a seguir con su trabajo, la cual perdió entusiasmo al ver a Aro Vulturi hablando con Charlie.
El dueño de Elitte desvió la mirada hacia ella y Charlie hizo lo mismo, intercambiaron unas palabras y Aro se encaminó, sin duda alguna hacia ella.
—Bueno días señorita Platt —saludó extendiéndole la mano.
—Buenos días señor Vulturi ¿cómo se encuentra? —preguntó por cortesía.
—Bien, muy bien gracias… Pero necesito urgentemente comunicarme con Bella, lo he intentado pero su número me sale fuera de área y solo he conseguido preocuparme aún más.
—No tiene por qué preocuparse señor, Bella está muy bien.
—Si Charlie me ha informado que se encuentra fuera del estado, pero me gustaría saber si existe la posibilidad de comunicarme con ella de alguna manera.
— ¿Pasa algo con la publicidad? Pensé que el monto acordado era el total, pero si es el caso podría ponerlo en contacto con el abogado de Bella.
—No… no es necesario la intervención de ningún abogado, solo necesito que ella me de unos datos, le he preguntado a Charlie pero me dice que no tiene idea y que usted tampoco.
—Si Charlie se lo ha dicho es porque así es, disculpe ¿desea algo de tomar? Que mal educada soy.
—No le de importancia apenas si la he dejado hablar, pero me gustaría un poco de agua por favor.
—Enseguida se la traigo, puede tomar asiento si lo desea.
—Gracias así estoy bien —dijo llevándose las manos a los bolsillos.
Esme se encaminó y pudo observar a través de los espejos como Aro Vulturi le clavaba la mirada en el culo y no le dio importancia ya estaba acostumbrada a ello, nada conseguían con solo mirar, los hombres difícilmente podían controlar la vista.
Vulturi admiraba el lugar, era exclusivo en todo el sentido de la palabra y una sonrisa cínica se dibujó en sus labios.
—Aquí tiene. —la pelirroja le tendía una bandeja con el vaso con agua, él lo agarró le dio un tragó y dejó libre un suspiro.
— ¿Tiene información de cuándo llegará Bella?
—La verdad no sé, espero que dentro de dos semanas, nunca se sabe cuánto tiempo quieran darse las parejas. —se lo lanzó de una, porque quería que ese hombre saliera de una vez por todas de la vida de su amiga, algo en él no le daba buena espina y ya se lo había advertido a Bella pero nadie podía ganarle a ella en tozudez.
— ¿Disculpe? —preguntó sin poder ocultar su desconcierto.
—Es que Bella está de viaje con su pareja —dijo sonriendo y levantando ambas cejas.
—Con… ¿Con el fiscal? —preguntó sintiendo como si le hubiesen dado un golpe en la boca del estómago sacándole el oxígeno.
—Sí con el fiscal Cullen. —le fue bien clara para que no le quedaran dudas.
— ¿Cullen? —inquirió más desconcertado aún, ese apellido le despertó muchas, muchas emociones desde tristeza hasta odio.
Parece estúpido este tipo o definitivamente la vejez ya lo está dejando sordo. —caviló Esme mirando como el hombre había perdido compostura.
—Edward Cullen es el nombre del fiscal, pensé que lo sabía señor Vulturi. —le dijo fingiendo inocencia.
—Sí… si lo sabía solo que no lo recordaba. —tratando de ocultar lo afectado que se encontraba—. Ya sabe señorita Platt, uno a veces tiene tantas cosas en la cabeza.
—Sí me imagino, usted es un hombre muy ocupado… Sé que no puedo ayudarlo, pero si Bella se comunica conmigo, le diré que usted necesita hablar con ella y sé que buscará la manera de llamarlo.
—Por favor señorita, es que necesito hablar sobre una petición que me han hecho. —colocando el vaso sobre una mesa—. Debo regresar a Elitte, gracias por todo.
—Siempre es un placer señor Vulturi. —despidiéndolo con una amplia sonrisa fingida.
Aro salió de la boutique con un gran mar de confusión en su cabeza y el odio consumiéndole el pecho, el chofer le abrió la puerta y él subió al auto.
Percatándose de que cuando el imbécil del fiscal le había mostrado la placa en el hospital no se tomó la molestia de al menos mirar el nombre y ahora resultaba que seguramente era hijo del maldito de Carlisle Cullen, su odio hacía el brasileño no tenía límites, uno que aumentaba con los años, nunca cedió, nunca quiso ayudarlo, si solo le hubiese mostrado un poco de apoyo nada habría pasado, ella seguiría con vida, pero siempre prefirió a Eleazar Denali, claro era su amigo.
Solo conocía al que trabajaba en el grupo EMX, por algunos diarios y revistas, pero no tenía idea que el otro fuese fiscal del distrito. Ahora otro Cullen se interponía en su camino, otro maldito Cullen quería arrebatarle a la mujer que le robaba el sueño, pero esta vez no perdería, Bella sería su mujer, le gustaba demasiado como para dejársela al hijo de puta del fiscal.
Espero que les haya gustado el capitulo.
¿Qué les pareció?
¿Que tramas Aro?
¿Cómo es eso de que otro maldito Cullen te arrebatara a la mujer que te roba el sueño?
No creen que merezca Reviews.
Adelanto del siguiente capitulo…
— ¿A dónde vas? Ese helicóptero es para nosotros.
— ¿Qué? ¡No! eso sí que no, ahora si has enloquecido Edward —dijo y el pánico se instaló en sus ojos—. Yo no me voy a subir a esa cosa, ahí se ve hermoso, volando también, pero sin mí adentro… Le tengo miedo a los aviones.
—Ah no Bella, deja de ser tan miedosa… Pensé que tenías más ovarios.
—Y los tengo pero también quiero seguir manteniéndolos… —se acercó a él, al ver que los hombres venían cerca y le habló en voz baja—. ¿Sabes cuántos helicópteros tienen fallas mientras sobre vuelan el gran cañón? Docenas al año… Y yo sinceramente no confío en esos señores, tal vez ni son pilotos certificados.
