El abrió los ojos de pronto sin entender bien la situación ¿Por qué su pareja parecía como en coma a pesar de tener los ojos abiertos? ¿Y porque la gente a su alrededor también parecía igual?

Ladeo la cabeza hacia un lado curioso.

Lo último que el recuerda es que el segundo emperador, de una manera impulsiva le hizo tragar unas flores violeta a través de un beso fogoso y cariñoso, apenas habían terminado de besarse Hata había perdido la luz de sus ojos y ahora parecía simplemente una muñeca de trapo.

— ¿Hata? —Lo removió suavemente este asintió pero había algo anormal en su mirada, parecía perdida en cualquier punto a la distancia. — ¿Qué te pasa?

—La flor…usaron la flor. —La verdad el control mental que ejercía la planta no le hacía ser muy fluido en sus respuestas, mientras aún no se le diese una orden parecería a algo así como alguien sin mucha percepción de las cosas, ni sabría distinguir de lo bueno de lo malo.

— ¿Qué flor? —Tomo del rostro al chihuahua sin entender a lo que se refería. — ¿Pero me amas? —Le pregunto.

—Te amo~—Le dijo sinceramente a pesar de su condición.

El león abrazo al chihuahua hibrido feliz como si fuera un niño con juguete nuevo.

—Te amo mucho. —Le dijo de vuelta Akai. — ¿Pero qué flor?

—La que buscamos.

Se escuchó una risotada por toda la mansión.

Miro alrededor de la mayoría que su vista captaba parecían muñequitos de trapo según el híbrido león excepto unos tipos con mascara fea que estaban cerca de ellos y de uno de estos había venido esa risa, al parecer estaba cerca del matrimonio Akashi.

Cuando se desvaneció un poco el humo el emperador noto que la hiena había sido uno de las feas mascaras cuando este se la retiro de su rostro.

—Ahora que está sin la protección de ese chihuahua molesto emperador, podremos exigirle que se retire de su cargo o lo haremos nosotros a la fuerza. —Hablo el coreano mostrándole a sus amigos aliados que también tenían las mismas oscuras intenciones.

Akai se abrazó más a su pareja que seguía como en trance y no lo podía defender.


— ¿Qué quieres que haga exactamente Kōki? No voy a permitir que le hagas daño de ninguna manera pedazo de basura. —Hablo Akashi desafiante, en verdad que le irritaba ese metálico, debió haber zanjado el asunto desde un principio.

Haber destruido a ese rubio insoportable.

—Cobrarme todas las veces que ustedes dos me han humillado y eso implica que tú gato con melena también estarás en la lista de los que humillaremos como venganza.

Nash Gold se bajó del lugar donde estaba para quedar frente a ellos quitándose la máscara que cubría su rostro. —A menos que quieran que sus parientes y amigos sufran a causa de mis órdenes. Incluso los que ya hayan olido la flor, esta mutación genética hecha en laboratorio es mucho más poderosa que la original.

Furihata gruño de manera instintiva a aquel hombre que era capaz de convertirse en oro Akashi también reacciono de la misma manera tomando de las manos a su compañero con fuerza transmitiéndole coraje a su esposo olvidando por un momento que él estaba en una situación un poco más delicada que normalmente.

—Oh no me pongan esa cara, pequeñas bestias, será bastante entretenido pueden gruñir todo lo que quieran. Pero no están en posición de quejarse ni nada similar. —Hizo un gesto y uno de los ayudantes de Nash, uno de sus más acérrimos amigos sujetara a Furihata y el otro a Akashi por detrás.

—Little pet, esto va a ser muy divertido —Dice sujetándole con fuerza la mandíbula a Kōki quien no dejaba de gruñir, para luego sentir un golpe fuerte en el rostro que le quebró un diente el cual la mitad salió disparada de su boca, por suerte no había logrado hacerle sangrar.

Akashi no iba a dejar que lastimasen a su esposo. Tomo a la persona que le sujetaba e impedía que interviniera y le aplico una llave que lo estampó en el suelo hasta levantar humo.

— ¡Sei! —Dijo Kōki con la boca algo adolorida, pues el rubio le había propinado otro golpe en la boca. —No lo hagas Sei, piensa en nuestros amigos y familia, yo no quiero que nadie salga herido.

Seijūrō en ese instante tenía una mirada fiera, digna del león que representaba en ese momento.

—Kōki, yo soy absoluto ¿Crees que voy a dejar que esta escoria se salga con la suya? —Hizo un movimiento rápido que el rubio no alcanzo a esquivar completamente y lo hizo caer al suelo. —Deja en paz a mi familia —Los ojos rojos de Seijūrō parecieron brillar en ese momento. —Porque antes que hables para perjudicar a los míos juro que te arranco la lengua.

El estar embarazado hacia que Seijūrō pareciera más fiero de lo normal en vez de más débil, Kōki no pudo dejar de mirar fascinado a su pareja, él no podía ser menos, tampoco debía dejarse manipular, su instinto de chihuahua le pedía luchar por los que amaba, su familia…

Silver grito cuando el chihuahua le mordió el brazo lo más fuerte que pudo dejándole unas marcas bastante evidentes y sangrantes con lo que pudo liberarse, dándole una patada en sus partes nobles.

— ¡Sei! —Grito Furi con la mandíbula adolorida cuando Nash se dirigió hacia donde estaba el pelirrojo y lo tomo bruscamente del cabello jalándolo hacia su rostro para luego golpearlo y de paso escupirle tirándolo para que cayese al suelo como un costal de papas y aproximándose a este para golpearle el estómago a patadas. pero Furi se interpuso atrapando primero a Seijūrō antes de que cayera al suelo y luego poniéndose adelante. —Soy yo al que quieres Nash…

—Kōki, esto no es nada…

— ¡NO ESTAS EN CONDICIONES DE PELEAR! —Le dolió boca al gritar de esa forma tapándose la boca porque era doloroso hablar

—No me digas lo que puedo o no hacer. —Hablo Seijūrō con la voz más firme que podía, odiaba que lo restringieran de cualquier forma.

Él sabía mejor que nadie su condición.

El hombre de metal se reía simplemente de como discutían el par. Ambos le parecían ridículos a su parecer.

— ¿Y este es tu matrimonio feliz little pet? Son tan estúpidos ambos, patéticos.

—Sei nunca trató de violarme. —Miro fijamente al rubio lleno de odio quien impulsivamente lo empezó estrangular.

—Hablas demasiado, estoy cansándome de su teatro. Los matare a ambos y a tu gato desaliñado littlepet, le rajaremos el estómago y sacaremos a esa rata que debe tener dentro para jugar al fútbol con él y luego tirarla al río. —Se rió de su propia broma y Furi le dio una patada en la entrepierna haciendo que Nash le soltase.

Pero este último, aunque adolorido le agarro una pierna y lo tiro al suelo mientras se llevaba una mano al lugar lastimado, Furi pateo su rostro y Akashi se lanzó al ataque también.

Nadie insultaba a sus hijos.


—Aun no comprendo ¿Entonces quieres que deje de ser emperador? Pero ¿Cómo lo hago? No entiendo, Hata dijo algo de que estabas interesado en mí.

La hiena se rio de buena gana junto con sus amigos.

—Emperador Akai, solo lo estaba seduciendo para que me cediera el poder por las buenas, ya sabe casándose conmigo—Su sonrisa se amplió. —Pero un amigo nos hizo un favor.

—Oh ya veo. —El emperador puso una cara algo asqueada al pensar solo la idea de casarse con la hiena — ¿Qué favor?

—Lo tiene en sus brazos la evidencia, el chihuahua no lo puede defender porque prácticamente esta drogado, incluso puede ser manipulado para causarle daño a usted. —Se acercó más al león con sus compañeros Hienas rodeando al emperador y a su esposo que tercamente no soltaba a pesar de que el otro apoyaba el peso en este debido a su condición. —Ahora basta de explicaciones, que sepa que voy a tomar su lugar de la única forma que se puede hacer…comiéndolo.

El emperador resolló y se acordó de las palabras de su padre.

"No siempre podrás ser defendido"

—Esperen un momento—Dijo el león— Yo…solo quiero pedir que no le hagan nada a Hata, está esperando un bebé.

Min Gook Hyung hizo un gesto de rodar los ojos, pero asintió, de todos modos cuando el león estuviese muerto podrían matar al segundo emperador y a su pequeña criatura, no se arriesgarían a la amenaza de un descendiente de los emperadores.

Akai tomo en brazos a su pareja y la sentó en un sillón que había en la mansión.

—Hata, te amo a ti y a nuestro bebé…—Tomo una pausa para mirar a las hienas que esperaban que terminara de despedirse, solo para tener algo de que reírse después de que terminaran su execrable acto. —No quiero que esto termine estando peleados. Una vez prometí que te cuidaría y has sido tu quien ha terminado cuidándome y defendiéndome a mí. No quiero que mueras, no quiero que me defiendas siempre. Yo también te quiero defender a ti, por eso…lucharé.

Lo beso en los labios antes de que su pareja le respondiese y se marchó dónde estaban sus enemigos que se habían hecho pasar por amigos.


Akashi había sido sujetado del cuello y Kōki golpeado cerca del estómago. Nash había caído al suelo inconsciente de una fiera patada proporcionada por el león.

Sin embargo quien sujetaba a ambos era el moreno de cabello plateado, era demasiado alto y poderoso para hacerle algo que en verdad lo lastimase.

Furihata se tomó el estómago, el golpe había sido fuerte y sentía nauseas en ese instante, quería defender a Akashi, quien estaba siendo estrangulado, pero su visión empezó a nublarse y fallar.

Todo empezó a volverse negro.

Y luego rojo.

Akashi también estaba empezando a perder el sentido, no, no podía perder…pero en verdad se encontraba en un dilema ¿Qué hacer al respecto? Estaba agotado y aunque Nash estaba semi inconsciente, podía despertarse en cualquier momento y manejar a sus parientes ¿Cuál es la decisión que debía tomar ahora?

Sabía que las cosas iban mal cuando se salían demasiado de control, pues realmente no sabía qué hacer cuando el juego se salía de las normas, cuando las cosas iban más allá de sus expectativas caía en la desesperación los otros hombres de Nash se habían distraído antes y por eso no habían sido un problema.

Sin embargo…


—Atsushi ¿Estas bien Atsushi?

No sabía que había ocurrido exactamente pero el cuerpo de su novio estaba prácticamente encima de él en aquel instante y parecía como un zombie.

El de mayor estatura, le había dicho que no respirara por unos minutos y lo cubrió con su cuerpo, sin embargo el lince no entendía porque la protección, se había perdido en cierto momento en sus emociones y ahora notaba que le había protegido de algo, algo malo seguramente que había afectado al propio Murasakibara.

No le gustaba esa situación.

No le gustaba ser defendido, era el quien debía proteger, él se sentía con la idea de que debía proteger a las personas que amaba. Era parte de su estúpido orgullo lo sabía, pero así eran las cosas, no dejaría que las cosas quedarán de esta manera.

Así que salvaría a Murasakibara costara lo que costara.

Cuando de pronto escucho un fuerte estruendo y un grito.

Y una figura que lo asustó sinceramente, puesto que el olor a sangre se hizo presente en ese instante.


Mientras en una habitación del segundo piso de la mansión Akashi una pareja antes de que el sucediera todo el suceso del gas de las flores que había inundado el primer piso estaba en pleno acto.

—Mako-chan ¿Oyes algo? Parece que algo raro pasa ahí abajo con los demás.

Hanamiya que estaba encima del castaño alto gruño molesto.

— ¡Cállate y déjate coger maldito perro idiota!

Makoto enfadado hizo movimientos más fuertes y pronto se perdieron en el intenso placer del sexo que ambos estaban sintiendo en ese instante olvidándolo todo.


Sabía que él podría frenarlo, la pregunta era si realmente quería hacerlo… no podía pensar así, sin embargo realmente tenia sentimientos encontrados en ese instante.

Bokushi decía que no debería intervenir, pero ¿Era bueno que todo terminara de esa manera?

¿Debería dejar que todo siguiera su curso? ¿Era lo que debería pasar en verdad?

Era una manera algo cruda en que se hiciese justicia, definitivamente esto no era algo que había pensado en ese instante.

El olor metálico de la sangre se estaba intensificando en ese lugar.

Alguien había muerto.

Y no sería el único en hacerlo.