Bueno pues aquí esta el penúltimo capitulo, lo sé, pero así tiene que ser, espero que les guste tanto como a mi me gusto escribirlo.

Discleimer... Nada me pertenece.


Capítulo 35

PoV Peeta

El elevador regresa vacío, pero no limpio, en el suelo hay un charco de agua y veo a Caesar mirarme sorprendido, no sabemos qué ha pasado, Katniss y Haymitch se nos adelantaron por poco y aun no debía regresar el elevador.

- Bueno Peeta – me dice Caesar sin prestarle importancia – Les esperamos esta noche para su entrevista.

- Claro – digo mientras él se despide de mí, el ascensor se cierra y vuelve a subir de modo que tengo que esperarlo para ir a ver como se encuentra Katniss.

- Peeta hoy es un día muy, muy importante – me dice Effie – Veras todo lo que hemos planeado para su estancia en el Capitolio, además la ropa que Tigris ha diseñado para ustedes es fabulosa.

- Bueno ella siempre nos ayudó – digo pensando en los días que estuvo ocultándonos bajo tierra, el ascensor se abre y una enfermera nos mira sorprendida.

- Señor Mellark su esposa esta en trabajo de parto, debe acompañarme – dice mirándome afligida y por alguna razón sé que esto no está bien, aún falta una semana para que Biser nazca y bueno no había tenido complicaciones, no hasta ahora.

- Oh Peeta, cálmate, veras que todo estará bien – dice Effie con un gritito chillón y me ayuda a colocarme una bata azul y un protector para mi cabello y mis zapatos.

- Venga es por aquí. – Me detengo al escucharla gritar a todo pulmón y en este momento temo más que cuando estuvimos luchado contra los profesionales, cuando nos enfrentamos a todos los horrores de los juegos, pues sabía que mientras estuviéramos juntos todo estaría bien, pero en estos momentos ella está lejos de mí y quiero ir a verla.

- ¿Dónde? – le digo siguiendo más los gritos que a la enfermera y al abrir veo a un Haymitch color de la cera, sonreírme con agradecimiento mientras sale de la sala de partos para situarse junto a Effie que esta tan blanca como cuando la conocí.

Me acerco despacio y tomo su mano y la veo mirarme, mi mano se aferra a la de ella y con la otro remuevo su cabello de su frente empapada por el sudor, esta roja por el esfuerzo y grita y aprieta los dientes mientras dice que ya no puede más, luce tan hermosa, tan fuerte, tan perfecta que quiero llorar allí a su lado.

- Vamos señora Mellark una vez más, ya puedo ver la coronilla – dice el doctor y no me quiero apartar para ver a mi hija nacer, le acaricio de nuevo su cabeza y le susurro.

- Vamos mi amor, ya casi termina un esfuerzo más – sus ojos grises buscan los míos y quisiera poder darle fuerza, darle todo lo que soy y en ese momento escucho un fuerte gruñido salir de su pecho y se deja caer en la cama cansada mientras el grito de Biser me aparta un segundo de ella.

El doctor la envuelve en una pequeña manta, su cuerpo es perfecto, es tan pequeña pero tan hermosa, me dan unas tijeras y tengo el privilegio de cortarle el cordón umbilical que aun la une a Katniss, al hacerlo el doctor hace un nudo. Yo estoy embelesado mirando su perfección su rostro esta rojo por el esfuerzo de gritar y llorar, el medico la aparta de mí para entregarla a una enfermera que la limpiara y es el momento que aprovecho para volver a su lado.

- Katniss mi amor, es perfecta es idéntica a ti. Es tan pequeña y tan perfecta que… - la veo cerrar los ojos por el cansancio y de pronto me siento preocupado, ¿esto es normal?

- Señor Mellark, por favor acompañe a la enfermera.

- ¿Qué? ¿Por qué? ¿Mi esposa está bien?

- Estará bien, el esfuerzo ha sido demasiado, necesitamos revisarla – dice mirando un monitor que pronto comienza a descender.

- Sáquenlo de aquí – me dice y entre varias personas me sacan de la sala.

- Vamos Peeta – dice Effie mirándome – Vamos a ver a tu pequeñita.

- No, tengo que estar a su lado. – les digo mientras lucho por entrar, pero no me lo permiten, solo puedo ver por la ventana de la puerta a los médicos trabajando en mi esposa.

- Peeta, ahora debemos esperar – dice Effie mirando a su esposo y después a mí.

- Ve chico, yo me quedaré a su lado.

Y en ese momento soy arrastrado por Effie y unas enfermeras que me guían al lugar donde mi pequeña hija se encuentra, mientras que mi corazón se encuentra dividido por ir a verla o por quédame al lado de la dueña de mi corazón y mi vida.


PoV Katniss

- Hey Catnip – escucho la voz del que alguna vez fue mi mejor amigo, me siento cansada, demasiado y en verdad no quiero despertar, me siento relajada, casi puedo sentir el aroma del bosque en mi nariz y la suavidad del pasto debajo de mí, como cada vez que el me encontraba durmiendo en el suelo. – Vamos Catnip no seas dormilona – escucho de nuevo, hago un esfuerzo sobre humano y abro los ojos.

Me quedo allí, un poco mareada cuando entro en conciencia de donde estoy, es una habitación grande, casi tanto como mi habitación en la Villa, hay un monitor a mi lado que da un leve sonido, pip. Pip. Incesantemente, me siento mareada y con la boca un poco seca, como cuando me administraban morfilina en el 13.

Muevo la cabeza con parsimonia y me encuentro con los ojos grises de Gale mirándome pues está sentado a mi lado, me mira como si fuera la primera vez que nos vemos después de una eternidad.

- Hey Gale – le respondo al fin y él me sonríe después de unos segundos.

- Por lo visto decidiste volver a la tierra de los vivos, tienes por lo que dijo la enfermera más de ocho horas durmiendo.

- ¿en verdad?

- Si, creo que tu marido está por volverse loco – y lo veo sonreír, pero no puedo entender a que se refiere. Lo busco con mi mirada pero no puedo verlo y lo escucho hablar – Esta abajo cenando hace un rato se fue.

- Ah – respondo mientras descanso mi mano en mi vientre y mis ojos se abren, ahora recuerdo que mi hija nació hace unas horas.

- He conocido a tu pequeña, se parece mucho a ti. – me dice y lo miro.

- ¿la has conocido?

- Si, recuerdas aquella última conversación que tuvimos tú y yo, antes de que te marcharas. Antes de que todo cambiara.

- La recuerdo – le digo y sus palabras vienen a mi mente, sobre una boda, sobre tener hijos y mi negativa de hacerlo.

- Pues mira que tú has hecho todo lo que dijiste no harías y yo sigo aquí solo.

- Bueno las personas cambian, tú y yo cambiamos Gale.

- ¿Pero a qué precio Katniss? – me dice con dolor. – En verdad no quise lastimarte, me importas demasiado, solo que todo fue tan duro, y tú no me lo pusiste fácil.

- No era fácil, las cosas se complicaron.

- ¿Crees que si no hubieses ido a los juegos hubiese sido diferente?

- Sabes que no hubiera dejado morir a Prim – le digo y siento ganas de llorar, pues aun con mi sacrificio ella murió.

- Lo sé, pero si no hubiesen sido llamadas, ni ella ni tu como voluntaria, sino otra persona, o si yo me hubiera ofrecido de voluntario en lugar de Peeta, ¿tu yo hubiéramos sobrevivido?

- Bueno quizá hubiese sido más creíble ese show sobre los trágicos amantes, pues de todos modos, tú me importabas, aun lo haces, en el 12 todo el mundo pensaba que nos casaríamos al final, después de los juegos, cuando después de los 19 años ya no hubiera por qué preocuparnos.

- Si, pudo haber sido más creíble verdad. Pero no sentías eso por mí.

- No Gale, y siento mucho haber jugado con tus sentimientos, yo, estaba muy confundida.

- Y no te la puse fácil, sabes, me di cuenta que lo amabas cuando te bese aquella mañana gris en el bosque.

- ¿En verdad?

- Sí, no respondiste a mi beso como lo hiciste con los de él, supe que lo tuyo no era actuación, tú no sabes mentir.

- He visto a Rory. -digo cambiando la conversación.

- Me dijo que iría a buscarte – me dice sonriendo – Viene a verme de vez en cuando, mamá no quiere regresar, no desde aquella vez que tuve el accidente.

- ¿Lo enviaste?

- Dijo que iría a buscarte, te aprecia, y sabe que me importas, necesito tu perdón.

- Lo tienes desde hace tiempo – le digo sinceramente y siento como un enorme peso desaparece de mi pecho al decirlo y lo miro con una sonrisa – Eras mi mejor amigo, se que todo fue con buena intención.

- Dicen que el camino al infierno esta hecho de buenas intenciones Katniss, pero gracias, aun seguiré aquí, espero que cuando tu hija te pregunte sobre tu infancia, puedas contarle algo bueno de mí.

- Le diré que tuve un gran amigo, que fue mi fortaleza en los días mas oscuros de mi vida.

- Aunque no te lance el pan ¿verdad?

- Gale.

- Cuando contaste aquello, supe que desde ese momento lo amabas, siempre te veía sabes, en la escuela y en las calles mirándolo, lo hacías de una manera inconsciente, pero cuando sabías que estaba cerca lo buscabas con tu mirada y en el momento que se encontraban los dos la desviaban completamente rojos, sabía que sentía algo por ti, pero también sabía que era demasiado cobarde para decirte algo.

- El no es cobarde.

- No lo es, lo demostró al sacarte con vida de la arena aun a precio de su vida y siempre tendrá mi respeto y admiración por eso, ahora dile que te cuide y también a esa pequeña princesa que acaba de nacer, tendrá muchos chicos detrás de ella cuando tenga edad, así que cuida su corazón.

- Lo hare – le digo y el se da la vuelta para salir con ayuda de su silla de ruedas. – Gale, sabes que siempre fuiste mi primera opción.

- Ja – me dice riendo – Por compromiso no por amor, pero gracias por eso, se feliz Katniss y deja el pasado atrás, no traerá nada bueno y hace que te pierdas lo que tienes enfrente. – Y con estas palabras sale de la habitación.

Me quedo en silencio, pensando en sus palabras, en el hecho que la ultima vez que estuvimos juntos yo tenía miedo de él, de mi mejor amigo, ahora esa amistad se ha vuelto un recuerdo borroso en mi libro de vida, nada más, ambos nos hemos perdonado el daño hecho y se que será feliz, es lo que siempre esperaré para él, que encuentre la felicidad que yo he encontrado.

Cierro los ojos pues aun estoy cansada, pienso en Peeta y en mi pequeña niña, ¿como estarán los dos? Nuevamente pienso en mi esposo que debe estar demasiado asustado por mí, ocho horas durmiendo, sé que no es normal pues las mujeres parturientas que mi madre atendía ese mismo día salían por su propio pie de casa, suspiro y comienzo a escuchar el sonido de la maquinita, pi… pi… pi… que comienza a adormilarme nuevamente.

PoV Peeta.

Al dar la vuelta por el pasillo veo a un hombre en silla de ruedas salir de la habitación de Katniss y se que es Gale, me quedo congelado un momento, sabía que tarde o temprano ella lo vería a él, o él a ella, bueno eso no era opción no solos. Camino un poco inseguro pues su pasado ha dejado mucho que desear y me asomo por la pequeña ventanita.

Sigue en la misma posición que la deje, con los ojos cerrados y sin moverse, suspiro y abro la puerta con cuidado, el doctor me dijo que cuando despierte le harán los estudios necesarios, pero que si no ha perdido los recuerdos de los últimos días, todo va a mejorar y me siento feliz por esto, porque Katniss puede volver a ser ella misma.

Me siento en un pequeño banco y me recargo en su vientre, mi posición favorita desde que me dejaron volver a su lado, después de horas encerrada con los médicos, no puedo hacer nada más que rogar que despierte, que no me abandone, ni a mí ni a Biser, porque ¿Qué seríamos sin ella?

- Todo bien amor – escucho que me dice mientras sus dedos comienzan a jugar con mi cabello.

- Mi amor – le digo mirándola esperanzado - ¿Cuánto tiempo tienes despierta?

- No lo sé, un rato – dice moviéndose con cuidado. - ¿me quieres hacer compañía? – dice y me acomodo a su lado mientras ella se pega a mi pecho donde la siento respirar tranquilamente.

- ¿Tienes hambre?

- No – me dice – un poco de sed, pero te necesito más a ti a mi lado, siento haberte vuelto a preocupar de nuevo, ¿todo salió bien?

- Bueno, si con eso quieres decir que Caesar esa muy decepcionado porque nació nuestra hija sin que te hubiese entrevistado, pues si salió todo a la perfección, por cierto, creo que una pequeña princesa te quiere conocer. – Escucho a Biser removerse en su cuna y me levanto para tomarla y acercarla a su madre que me mira asustada y eso no puede dejar de hacerme sentir feliz, pues sé que tiene los mismos miedos que yo, pero que juntos sobrellevaremos.

PoV Katniss.

En el momento de sentir que se apartó de mí, me sentí asustada, no mejor dicho aterrada, como aquella vez que la sentí moverse por primera vez, fue un terror que me ahogo, un terror más antiguo como la misma vida, pero que con el paso de los días, con el amor de Peeta y todos los que me rodeaban me di cuenta que era algo más que eso, era un amor profundo, que era creado y formado por ella y para ella.

Cuando Peeta se acerca con el pequeño bulto de cobijas color rosa tejidas con un punto muy hermoso él me sonríe y dice unas palabras que nunca olvidaré.

- Mami, tu pequeña hija ha estado esperando horas por conocerte – y me la entrega y en ese momento en que la tengo entre mis brazos todo ese terror incomprensible fue aplacado.

- Oh Peeta es tan hermosa. – le digo sintiendo como las lágrimas me ganan y comienzo a llorar de felicidad, él está llorando a mi lado mientras me besa en la frente y en la mejilla y acaricia a mi frente.

- Lo sé, es idéntica a ti, mira tiene tu cabello – dice mientras veo su mata de cabellos oscuros en su cabeza y arruga su frente y sus labios mientras la acaricio suavemente, comienzo a revisarla, dos ojos, dos orejas, una nariz, dos manos, diez dedos, dos pies, diez dedos. Toda es la perfección misma.

- Gracias Peeta – le digo con un susurro, el me mira sin comprender pero sonríe mientras me recargo en su pecho. – Gracias por luchar por mí, gracias por permitirme estar todo este tiempo a tu lado, por hacerme feliz, aunque no lo merezco.

- Lo mereces Katniss, nunca pienses lo contrario. – Me dice besándome en los labios – Te amo, tú me amas ¿real o no real? – Sus palabras me traen demasiados recuerdos, pues esa fue la frase que corono nuestro amor, aquella vez que yo le confesé mis sentimientos y que desde entonces me han hecho ser una mujer completa.

- Real. – digo sonriendo mientras los dos miramos a nuestra pequeña Biser bostezar y dormirse entre nuestros brazos y es allí donde quisiera congelar ese momento y vivir allí por siempre.


Bueno pues la verdad debo decir me ha encantado este capitulo, cuando escribí la parte de Peeta vino a mi cabeza el recuerdo de una pelicula que vi hace unos días se llama Una chica de Nueva Jersey, sale Ben Affleck y J. Lo, y no se fue ver allí en la actuación de Ben el dolor de Peeta por temor a perderla. (Si no la han visto se la recomiendo)

Y pues bueno, tengo un esguince en mi tobillo y me la he pasado en cama, de modo que como este fic ya tenía el final casi listo, decidí terminarlo para no quedarme a la mitad y poder avanzar con los otros poco a poco, porque esos apenas se estan formando.

Gracias por leer y por sus comentarios y bueno llegamos al final, espero que les haya gustado el reencuentro con Gale y el cierre de todos los ciclos en la vida de Katniss.

Besos a todas y todos si hay algun lector y.

QUE LA SUERTE ESTE SIEMPRE DE SU PARTE.

IRES