Capitulo 35: Recuerdos del pasado que causan dolor; la luz de la protección

-¿Qué estará pasando? –se preguntó la chica.

-¿Qué ha pasado? Escuchamos gritos y… -decía Anubimon mientras irrumpía en la habitación. - … la oscuridad está cerca.

-Eso es imposible, no nos han podido descubrir tan pronto. –dijo uno de los digimon que acompañaba a Anubimon.

-Arcademon ha entrado en la mente de Esperanza y le ha quitado su emblema, ahora sabe donde estamos, atacara en busca de Luz en cualquier momento. –dijo triste la esfinge oscura.

-Nos marcharemos ahora mismo. –dijo Gema cogiendo sus cosas y a su chibi-digimon. –No quiero que destruyan este lugar. –dijo con una gran sonrisa. –Aunque Cristóbal-san, no sé si se podrá mover, tiene fiebre y su emblema, tengo que recuperarlo o sino Tokomon… -lo ultimo lo dijo en un tono triste.

-No te preocupes por mi Gema-chan. –dijo Tokomon con una sonrisa intentando alegarla. –Yo estaré bien y…

-Nos iremos ahora, Tokomon tu quédate y cuida de Cristóbal-san por mi onegai, si me quedo, vendrán aquí a por mí y destruirán este lugar. Volveré pronto, lo prometo. –dijo marchándose con cuidado para no ser vista.

Salió a la superficie e inmediatamente notó la fuerza de la oscuridad por todas partes, se introdujo en el bosque pero fue sorprendida por unos digimons poseídos por la oscuridad, estos las atraparon y las llevaron a un castillo sumergido en las tinieblas, y Arcademon estaba allí junto a demás digimons oscuros.

-Vaya vaya que tenemos aquí, pero si es la señorita valiente ¿crees que tu sola me veceras?

-¿crees que busco la victoria? –dijo ella retóricamente.

-¡¡CALLATE!! Aquí soy yo quien pregunta, encerradla hasta nueva orden. –unos Phatomon la llevaron a las celdas y la encadenaron a la pared en la oscuridad, ella suspiro y dijo un poco triste:

-No dejare que me engañes Arcademon, no entraras en mi mente ni me quitaras el emblema. –dijo con una leve sonrisa, pero una voz empezó a hablarla bastante fría.

-¿Crees que podrás evitar que te quite el emblema?

-No lo creo… lo sé.

-Jajaja eso ya lo veremos pequeña. –el silencio se apoderó de la sala pero una punzada en el corazón de la joven la crispo los nervios y la angustió, pero esta pudo soportarlo aun viendo los recuerdos que el mal la mostraba.

-No te servirá de nada, ya supere una vez ese recuerdo y lo volveré a hacer.

*Flashback*

Era una tarde calurosa en España, en las piscinas de Móstoles, tres chicas disfrutaban de la brisa y del agua de aquel momento, pero un ambiente tenso se formo después de recibir una llamada.

-Soy yo… quería saber cómo estabas y si podías… -decía una voz llena de ilusión.

-Ya te he dicho que quiero estar solo un tiempo, deja de llamarme cada semana. –pero unos ruidos de gente riendo y pasándoselo bien sonaba de fondo, y esto hizo que la chica sintiera un profundo dolor, y antes que el chico colgara, ella quiso decirles sus últimas palabras.

-Si de verdad quieres estar solo, lo estarás no te preocupes que ya no te voy a llamar, y vete con tus amigos y diviértete olvídate de mí. –dijo la chica colgando y soltando algunas que otras lágrimas. –Voy a nadar un rato chicas. –le dijo a sus amigas que estaban sentadas en las toallas jugando a las cartas.

La joven se lanzo al agua de cabeza empezó a nadar con todas sus fuerzas, su cabello moreno se movía por el agua apresado por una coleta alta, pero no le impedía moverse libremente, todo iba bien, hasta que un en la pierna sufrió un calambre que impidió que saliera a flote para coger aire, los socorristas inmediatamente se lanzaron a por ella y la sacaron para darle aire, ella despertó buscando aire.

-¿estás bien Gema? –pregunto una chica rubia.

-Si tranquilas, solo fue un calambre. –respondió ella con un tono frio.

-Sera mejor que descanses en la toalla. –la dijo un socorrista ayudándola a levantarse. –las amigas la llevaron a la toalla y ella se tapó con la mirada perdida.

*Fin Flashback*

La chica estaba con la cabeza agachada y lagrimas le brotaban de los ojos, intentaba reprimirse y sacar la luz que llevaba dentro para ser inmune a esos recuerdos, pero parecía imposible, Arcademon al ver que era difícil persuadirla, utilizo otro recuerdo que tal vez la podría hundir.

-Este será tu fin pequeña Luz. –dijo con un tono de orgullo

*Flashback*

-No me voy a echar atrás. –decía una chica entre sollozos, mientras miraba sus muñecas de las cuales resbalaban lagrimas, y en la otra mano sostenía un cuchillo fuertemente y con decisión, lo acercó poco a poco a la muñeca de su otro brazo y lo deslizo haciendo que las gotas de sangre cayeran al suelo lentamente. –Todo esto por el… por cómo me trató… por cómo me engaño… por cómo me mintió… por como… -pero la joven se desmalló al instante por falta de sangre en su cuerpo.

Horas después, se despertaba en un hospital con la muñeca, que minutos antes derramaba sangre, vendada y una vía en su brazo que la suministraba sangre.

*Fin Flashback*

-¡¡¡YAMETEEE!!! –dijo ella con un impulso de valor y de luz en su corazón, lo que hizo que su emblema brillase protegiéndola de otro ataque de Arcademon, luego cayó rendida y llorando.

La noche pasó y un joven se despertaba de un sueño no muy placido.

-¿Don-donde estoy? –preguntaba mirando a todos lados.

-Cristóbal, por fin despiertas. –dijo Tokomon lanzándose hacia a él para darle un fuerte abrazo.

-¿Q-que ha pasado?

-Te desmallaste y tuviste fiebre. –mintió este para no hacerle recordar cosas que no eran necesarias.

-¿Y Gema-chan? –pregunto extrañado al no verla por ningún sitio.

-Etto… ella esta…