Capítulo XXIX: Mi historia

La sala de esa casa abandonada está llena de tensión, dos chicas se miran mientras que una de ellas, sostiene una pistola con la que apunta a la otra, amenazándola de una muerte segura. Juliet sonríe un poco ante estos hechos, de tal forma que Integra permanece en total silencio. Otro presente en ese momento tan turbio es Lugat, quien se deleita porque una de las cosas que más anhela, es la sangre de esa humana que Alucard considera como suya… y eso, hace preguntarse sobre la presencia del conde, quien en ningún momento está optando por ayudar a su ama.

Tal parece que eso Integra lo entiende por completo porque no hace mención de su nombre: posiblemente piensa que al hacerlo, no recibirá respuesta alguna por la orden que le dio con anterioridad. De esta forma, hay un silencio en todo el lugar… ninguno dice palabra alguna hasta que, los ojos de Lugat se muestran exaltados y sus labios forman una amplia sonrisa que demuestra que, algo interesante está por pasar, por lo que desaparece en ese mismo momento dejando a las presentes completamente solas.

Juliet sonríe e Integra, espera a escuchar ese relato que la tiene completamente consternada…

Creo que las dos recordamos el día que nos conocimos, esa ocasión en la que murió tu mamá y te perdiste en el cementerio. Me llamó la atención ver una silueta correr por las lápidas, de tal forma que decidí correr hasta el punto en el que te encontrabas sentada y casi llorando; eras una pequeña con temor y pensé que era adecuado regalarte una flor que le llevé a mi mama…

Integra, tu nombre se me hizo muy bonito pero a mi padre le llamó la atención. No pensé que él conociera tu apellido, por lo que decidió llevarnos hasta donde estaba tu padre y el mayordomo; ambos se mostraron muy preocupados por ti pero tú, te veías más tranquila al tenerlos cerca de ti de nuevo.

Ese es mi recuerdo más grato, pues conocí a una hermosa amiga. Yo pensé que no te vería de nuevo pero una ocasión, tu padre organizó una reunión con ciertas personalidades y mi padre fue invitado; lógicamente el me llevó porque no tengo hermanos o hermanas y mucho menos, una segunda madre.

La primera vez que entré a tu mansión, me quedé impresionada porque es un lugar muy peculiar, sobrio pero con una pequeña chispa que eras tú, que hacía del ambiente uno más agradable. Ah, esa fue la segunda ves que nos vimos, yo te abracé y correspondiste a ese gesto con una bonita sonrisa;… si, a esa edad, todavía conservabas tu bella sonrisa, parecida a la de tu mama, pues una ocasión vi una foto de ella y bueno, en eso te pareces aunque heredaste más cosas de tu padre.

Y de esta forma, nuestra amistad dio inicio. A nuestros padres les agradaba la idea que ambas estuviéramos juntas, sin importar que yo soy un año mayo que tú aunque en algunos aspectos, tu comportamiento eran de una niña más grande…

Siempre me llamó la atención tu estilo de vida, eras como una pequeña princesa que su padre pasaba poco tiempo contigo. Recuerdo la vez que te vi llorar cuando supiste que él tenía que salir de viaje y deseabas que pasara tu cumpleaños a tu lado… ¿y qué pasó? El mayordomo Walter me invitó a tu pequeña fiesta, una de té. Él nos mostró un baúl lleno de ropa antigua y te pusiste aquellas prendas de hombre que te hacían ver muy graciosa y yo, esas de una dama de alta sociedad… que recuerdos…

Tal parece que ambas decidimos pasar la mayor parte del tiempo, al grado de que nos metieran a las mismas clases de esgrima y ahí… comienza algo que nos hace distintas. En muchas cosas coincidíamos pero tú, siempre trataste de sobresalir en todo lo que hacías. En ese deporte demostraste en poco tiempo que eras la mejor.

Aún recuerdo que a pesar de que yo tenía más tiempo entrenando, tú me ganaste cuando tenías meses en conocer por completo la esgrima. Todos los presentes y en especial nuestro entrenador, se sorprendieron de la agilidad que tuviste para quitarme el arma; tu sonrisa todavía era pura.

Y es aquí cuando comienza un pequeño sentimiento oscuro; yo era la mejor en esgrima y mi pequeña amiga, me superó con gran rapidez… siempre traté de dar mi mayor esfuerzo pero tú, con gran facilidad me superabas. El uso de la espalda forma parte de ti porque se te hacía muy sencillo; tanto así que, te atreviste a usar una espada para varones y casi logras herirme. No me hiciste nada pero mi pequeño orgullo, es el que se vio disuelto…

A mi amiga al final de cuentas, la estaban preparando para ser una líder, en poco tiempo tendría que heredar esa organización de nombre Hellsing. De acuerdo a los comentarios de los aristócratas más cercanos a la reina, decían que es la institución que maneja los asuntos oscuros que tienen que ver con seres fantásticos como vampiros, demonios o cualquier otro ser sobrenatural que ponga en peligro la vida de los ingleses.

No lo niego, no podía creer que ese era el futuro de esa pequeña que conocí en un funeral hace muchos años. Al mismo tiempo sentí algo de pena cuando te llamé una ocasión y, me dijiste que no podías jugar porque tu padre te pidió que leyeras libros para conocer del tema. Mi padre en ese tiempo era un trabajador del gobierno con muchos contactos pero que un día, llegó a la casa diciendo que le aseguraban un puesto dentro del Parlamento…

Y al final de cuentas, lo obtuvo pero en ese momento, él ya había contraído nupcias con una mujer que trató de ser mi mamá pero que nunca, la superó. Es memorable el día que te vi en esa boda sencilla y jugamos juntas a las escondidas; decidiste invitarme a tu casa para pasar algunos días juntas y eso, fue muy grato aunque tuve que aguantarme algunas horas porque tú, tenías entrenamiento.

No me gustaba tener que quedarme en la biblioteca mientras mi mejor amiga se prepara para ser una líder; en el fondo, yo también tenía la necesidad de sobresalir en algo, porque el verte estudiar y prepararte, me hacía sentir menos. Gracias a eso, yo también hice un intento en sobresalir pero la gran mayoría de las veces, me opacabas.

Gracias al nuevo puesto de nuestro padre, nuestra amistad se vio interrumpida. Un día mi padre me mandó de viaje junto con mi madrastra, de tal forma que siempre nos decía que debemos de estar de un lado a otro y… me dolió salirme de la escuela y dejarte sola. Integra, te pusiste triste cuando me dijiste adiós, quien diría que esa… sería la última vez que vería tu rostro tan sincero pero que lentamente, te estaba envolviendo una personalidad que sería única para años posteriores.

Yo me enteré de la muerte de tu padre cuando me encontraba fuera de Londres, me sentí tan mal y traté de llamarte pero las líneas estaban muertas. Por un breve instante pensé que te pasó algo porque se supo en los medios que, varios miembros de la Mesa Redonda, murieron por razones poco conocidas.

Lo que no sabía era que, pronto tendría que regresar a mi país y nuestros caminos de nuevo se cruzarían; y así fue, llegué a Londres con mi madrastra y, nos perseguían unos seres que me deseaban. Ella trató de protegerme y murió en el intento. Ese fue el primer día que conocí a Lugat, ah… le tenía miedo y solo deseaba ser salvada.

Esos días secuestrada fueron los peores para mí, pues algunos seres trataron de violarme pero Lugat, les ordenaba que no me hicieran nada. No niego que se portó como un caballero pero me miraba de una forma distinta a la que los seres humanos, observan a otros de su misma especie; fue ahí cuando me di cuenta que él, no era un humano sino un vampiro… como tu Alucard. Por muchos momentos pensé que terminaría muerta, temía por mi padre pero ahí, llega Integra.

Mi gran amiga Integra era la encargada de salvarme de ese vampiro. Cuando la vi de nuevo, me dio mucho gusto verla bien, aunque me sorprendió su cambio de personalidad… era como si perdiera un brillo en sus ojos, posiblemente y se deba a la muerte de su padre. En el fondo, me sentía un poco mal, pues ella me salvó y yo, me sentía una inútil a su lado.

Te vi más fuerte esa ocasión, Integra. También me sorprendió la valentía que adquiriste y más, porque tenías a tu lado, a ese otro vampiro de nombre Alucard. No sé como lo soportas… tú misma me dijiste que odiabas a esos seres pero por alguna extraña razón, les vi a los dos, un futuro prometedor.

Lo más curioso de todo, es que yo nunca fui del agrado de él, siempre esos ojos rojizos me miraban con sospecha. Eso evitó que varias ocasiones fuera a tu casa. Detestaba ver a ese ser pero anhelaba verte a ti, mi buena amiga. Lo peor de todo, a veces sentía que ese vampiro solo te quería para él y, no iba a permitir a otros seres que no estaban a tu altura, se acercaran a ti.

Y de esa forma, comencé a observar tu crecimiento. Lentamente cambiabas y te hacías más fuerte, Alucard se mostraba muy influyente en ti aunque tú misma, lo negabas. Lo malo de todo es que yo me convertí en la víctima de todo, en más de una ocasión me tuviste que salvar y eso, era incómodo para mi ¿por qué? Porque nunca tuve oportunidad de hacer lo opuesto; y de a poco, me alejaba de ti.

Gracias a mi vida de ser secuestrada o morir en el intento por Lugat, tenía que irme seguido del país. No sé, mí padre siempre me miraba con temor para luego abrazarme, temiendo que me pase algo pero la verdad, yo sentía que algo me ocultaba. Lugat siempre me buscaba y solía decir que mi padre debe de pagar algunos favores… eso jamás lo entendí, yo quería que lo explicaras pero tus deberes, te estaban consumiendo.

Fueron en esos momentos en los que yo deseaba ser alguien no ser salvada siempre por mi amiga pero jamás se cumplía tan extraño deseo. De esta forma llegó la primera vez que sentía un sentimiento oscuro mucho más fuerte por ti… ¿cuándo fue? Ese baile. La ocasión en la que te vi bailando por primera vez con Alucard.

Te veías hermosa y feliz. Ambos bailaban a la perfección sin importar las miradas de los invitados. Comencé a sentir la envidia, de ver que todo te estaba saliendo a la perfección mientras que mi vida, se estaba transformando en un calvario: salir del país, esconderse… no saber de ti salvo esas cartas, las cuales cuentas anécdotas tuyas o tus avances con Alucard.

Esa noche me dije que haría lo que sea para estar a tu altura o mejor aun, superarte en algo pero cual va siendo mi sorpresa que, me encuentro a un joven muy guapo; el cual estaba herido y lo llevé a casa. Horas después me enteré que era Lugat; temí de verlo, sentí que mi vida terminó aunque nunca fue así; él solo me decía que decidió nunca hacerme nada.

Quiero reconocer que nunca pensé que mi secuestrador, se viera interesado en mi persona. Al inicio le tenía miedo porque pensaba que el cualquier momento, cambiaría de opinión y me mataría pero nunca pasó nada. Todo lo contrario, comenzamos a tener pláticas sin sentido para conocernos un poco; fue ahí cuando me di cuenta que no era tan malo como tú y Alucard, lo ven.

Sus palabras eran muy atrayentes y parecía que me comprendía. Sorprendentemente, él me decía palabras de consuelo cuando te veía en algún medio o bien, se sabía alguna de tus hazañas. Confieso que eso me atrajo de él y al parecer, yo le hacía atractiva porque me trataba muy bien. Yo sé que eso es imposible porque el no es un ser bueno pero conmigo, simplemente me trataba bien.

Lo más raro de todo era que a mi no me hacía nada pero tenia una extraña obsesión contigo; eso me ponía celosa, sobretodo cuando me comentaba lo que sería capaz de hacer contigo, solo por molestar a Alucard que al parecer, se conocían en el pasado. Como sea, no sé como fue que de pronto, surgió la idea de jugarte una mala pasada… ambos sabíamos que tú y Alucard, no tenían una simple relación laboral, por lo que él pensó esa noche en la que te enteraste lo que era realmente ese vampiro de rojo.

-Tú mejor que nadie sabes que mi deber es acabar con Alucard- me dijo Lugat una vez- pero creo que lo mejor será matar dos pájaros de un tiro.

-¿Qué le harás a Integra?- le pregunté con seriedad.

-Acabarla…aunque si tengo suerte, beberé su sangre virgen.

-Mejor bebe la mía, también soy virgen ¿o que? ¿Estás loco por ella?- ni yo misma creía mis palabras. Lugat solo me abrazó y me dijo que haría lo que sea para no verme así y yo simplemente le contesté-… te doy algo de mi sangre y haz lo que quieras con Integra y Alucard.

¡Bien! Yo así lo pensé. Al inicio me sentí confundida pero Lugat, me hizo pensar que yo realmente, deseaba hacerte daño. Mi gran amiga era perfecta y eso, me pone de malas, que mejor era que demostrar que sin importar lo seria que puede ser,… es solo una niña consentida. Lo siento Integra, pero yo siempre te vi así, aunque mantengas esa seriedad que rompe con la imagen de la niña que conocí en el cementerio.

Yo permití que Lugat mordiera mi muñeca izquierda, fue un completo deleite y más, porque me sentí deseada. Eso logró que entre nosotros, se hiciera presente un pacto de sangre que hasta la fecha, sigue vigente. Gracias a eso, tú ni Alucard lograron derrotar a mi Lugat, creo que tú mejor que nadie sabes que, cuando el amo permite que su sirviente vampiro beba de su sangre, aunque sea una gota, se crea una unión que se demuestra por medio de la protección del otro.

Fui testigo de ese momento en el que tus ojos, vislumbraron lo que era el miedo. Sonreí cuando trataste de alejarte de Alucard y él, tristemente hacía el intento de explicarte todo. En mi interior sentí una pequeña victoria, nunca había probado el sabor de la venganza pero no duró por mucho, pues me enteré que evitaste perder la cabeza y se solucionó todo. No me quedó de otra que esperarte porque te fuiste a Rumania.

Todo el tiempo que estuviste ausente, entre Lugat y mi padre, me ayudaron a prepararme porque yo quería sobresalir y seguir los pasos de mi padre; de la persona que más adelante, tú mataste, Integra.

Aprendí demasiadas cosas en ese tiempo, política, finanzas; todo aquello que tú aprendiste a lo largo de tu vida aislada porque gracias a ese deber, jamás tuviste otros amigos que no seamos Albert y yo. En promedio, eres una chica que pudo disfrutar pero prefirió el deber que la felicidad; aunque digas que eres feliz con tu mayordomo y ese vampiro, no tienes una vida como cualquiera y estoy segura que en alguna ocasión, deseaste ser normal como todas las chicas que te veían con rareza. Lo más seguro sea que Alucard, te convenció de tu destino…

Cuando me enteré de tu regreso, sentí una pequeña felicidad que terminó por apagarse porque descubrí que mi padre, estaba en asuntos muy turbios que ponían en peligro la vida de muchos ingleses. Y claro, como eres del total agradado a su majestad, ella misma te pidió que mataras a mi padre.

Todavía sueño esa escena, el ver a mi padre hecho pedazos y tú, cubierta de sangre al igual que tu desagradable vampiro. No sé como sigo cuerda ante ese hecho pero de algo estoy muy segura: sentí odio, desprecio y un fuerte deseo por acabar contigo, Integra. No podía creer que mi mejor amiga por seguir su deber, matara a mi propio padre; tanto es así que de seguro eres capaz de matar al que se te cruce en tu camino pero conmigo, nunca lo ibas a lograr.

Logré ver tu odiosa presencia en el funeral de mi padre, no sé como tuviste el cinismo de estar ahí… no lo entiendo. Sé que te diste cuenta de mi mirada llena de resentimiento y claro, esto no iba a quedarse así… me fui con Lugat a pensar en cómo me iba a vengar.

Y claro, mi ansiada venganza no tardó mucho en llevarse a cabo. Yo sabía perfectamente de ti, fue gracioso ver cómo tratabas de dar conmigo y no lograbas nada; al fin, en algo te superé, y te hice pasar por muy malos ratos. Ese encuentro en Irlanda, fue minuciosamente elaborado porque deseaba sorprenderte y lo logré.

Nuestro encuentro en la cafetería, no estaba en mis planes pero me agradó verte. Soy una tonta porque sin importar que mataras a mi padre y terminaste de arruinar mi vida, te estimo de cierta manera, pues admiré verte mas madura y seria, aunque sentí pena porque dejaste de ser la alegre y casi risueña pequeña de años atrás.

Ah, las travesuras de Lugat han sido lo más divertido para mí porque no podías resolver un misterio tan sencillo como ese. ¿Sabes? Yo creo que si sabías quien hacía todo esto pero, no te querías dar cuenta que ya no era la misma, porque te sientes culpable de lo que ha pasado.

Después de verte desesperada por la presión que te están ejerciendo, decidí llamarte y vernos hoy. Integra… lo único que quiero es arruinarte tu vida; quien diría que dos amigas terminaran así. Yo nunca pensé que pasaría esto pero la verdad, no me arrepiento de nada.

La presencia de Lugat me ha hecho más fuerte, hasta en eso nos parecemos. Dos vampiros han cambiado nuestras vidas y ahora, nos han presentado la verdad de nuestras personalidades. Sin mi Lugat, todavía estaría pensado que Integra es perfecta, fabulosa y la primera en todo; mientras que yo, la segunda y detrás de ti… esperando a ver cuando era salvada.

-¡NO! Yo ya no quiero eso- alza su voz en medio de la penumbra de las velas- ahora soy fuerte y si quiero, te mato ahora mismo, Integra.

-… no pensé que así te sintieras- responde Integra llena de confusión y malestar.

-Porque jamás, te permitiste darte cuenta. Siempre fui muy obvia- musita Juliet con una mirada llena de odio- es más, así como vas, te quedarás sola. Integra, tú misma te estás alejando.

-No pensé que así fueran las cosas, Juliet. No pensé que te hice daño por mucho tiempo…

Integra no debió de decir eso porque la chica, no dudó en disparar y la bala roza el rostro de quien fue su mejor amiga. La líder de Hellsing se queda completamente paralizada, mientras que su rostro, muestra una profunda tristeza. No es común que Integra se muestre así pero ya no puede evitarlo, al grado que muerde su labio inferior y sangra. Juliet solo sonríe mientras le da una espada.

-Tengamos un duelo, esta vez será de verdad.

-No quiero hacer esto, Juliet- responde la chica al tomar el arma.

-Lo harás sino, morirás en el intento- y al decir eso, la ataca e Integra, logrando esquivar el ataque pero un mechón de su rubio cabello, es cortado por el filo de la espada.

Ambas chicas se miran por unos momentos e Integra, no sabe qué hacer. Es la primera vez que duda de lo que está haciendo y evade todos los ataques de Juliet, dándose cuenta que su mejor amiga mejoró en gran medida en esa disciplina. Las dos se mueven a gran velocidad con cada estocada, pero Integra es más cuidadosa en sus ataques porque no quiere hacerle daño y eso, lo aprovecha la chica de ojos esmeraldas para herirla.

Integra siente la espada en su abdomen y se toca esa zona mientras se coloca en posición de defensa. Las espadas chocan para generar un ruido que resuena en todo el lugar, las miradas se cruzan e Integra, salta un poco para alejarse de ahí pero la herida del abdomen, la debilita un poco.

-¡Rayos! Si sigo evadiendo, terminaré por perder-musita Integra aunque de nuevo tiene que esquivar el ataque que Juliet trata de encestarle.

-¡Pelea como la Hellsing que dices ser!- grita la chica en tono molesto por la reacción tan pobre de ella.

-… ¡Juliet! No hace falta esto, por favor.

-No me vengas con eso,… no tuviste compasión por mi padre y ahora, ¡yo tampoco la tendré! Si no peleas como es debido, me sentiré decepcionada. De ser así, prefiero verte como te sigues transformando en un humano miserable y sola.

Esas palabras llegan al interior de Integra, nunca nadie y menos Alucard, le ha dicho esa clase de cosas. Ella es orgullosa pero le duele en el fondo que, en esa chica que confió y al mismo tiempo hizo muchas cosas por ella, ahora le diga la verdad que en más de una ocasión ha tratado de escapar. Los ojos zafiro por un breve instante, se cristalizan pero los puños de esa dama valiente y fuerte, se cierran para luego eliminar ese sentimentalismo que le queda.

-¡Ya cállate Juliet! ¡No soporto que me insultes de esa manera! Y nada de lo que digas, será verdad. Yo no seré una mujer común y corriente pero estoy feliz con la vida que tengo, con el deber y las personas que me rodean… y ¿sabes una cosa? Agradezco no ser como ellas, me encanta estar a lado de Alucard y de Walter.

Tal parece que la situación se está tornando distinta porque Integra sonríe, pero no es el mismo gesto que regala a su sirviente o a su segundo padre sino, es una sonrisa que demuestra que sin importar todo lo que ha pasado en todo este tiempo, ella no se arrepiente y se siente feliz por ello. Juliet se queda en silencio al escuchar esas palabras, no pensó que Integra reaccionaría de esa manera.

-Integra, cuando pasen los años y te des cuenta que has dejado una vida atrás, te lamentarás- dice la chica en lo que se prepara para atacar de nuevo.

-¿Yo? ¿Arrepentirme de algo? ¡JAMÁS! No por algo soy Integra Hellsing. Y seré así hasta el fin de mis días.

Al decir eso, ambas se lanzan al ataque presentando una pelea distinta. Integra ya no esquiva sino ataca a Juliet mientras que ella, devuelve de la misma forma esa acción. Ambas se ven en el mismo nivel y solo la que cometa el error, será ganadora. A simple vista parece una pelea cualquiera entre dos chicas pero en la realidad, sus razones van más allá de todo lo que ha pasado.

La líder de Hellsing sabe que debe de cumplir con un deber, y parte de ello es detener a Juliet de todo lo que está haciendo. Desde el fondo de su ser, no desea acabar con ella, con Lugat si; su odio a ese ser crece demasiado porque por su culpa, perdió a la única amiga que tuvo y que en algún momento llegó a ser comprendida. Al parecer, Integra ya se dio cuenta que las cosas son completamente distintas, una vida diferente a la de años atrás y ahora, tiene a su lado a dos seres que la seguirán apoyando en todas sus decisiones y acciones como líder de Hellsing. Es en este momento cuando descubre que ella y Alucard, son uno hasta el fin de los tiempos; tampoco quiere decir que sin él, ella no es nada sino que… ese vampiro que en el pasado fue Drácula, es una extensión de su ser.

Por un breve momento, Integra se detiene y mira con frialdad a Juliet; tal parece que eso le agrada ver a la chica de ojos esmeraldas porque sonríe, y ataca una vez más a quien fue su amiga pero termina por alejarse al sentir frío en todo el lugar. La líder de Hellsing alza su voz para nombrar a alguien que, lentamente… aparece: una silueta negra, unos ojos rojos y unos dientes que necesitan de carmesí para sentirse satisfecho.

-¡Alucard!

-…. Mi amo, estaba esperando tus órdenes…

-Y pensé que él, no estaría aquí… Lugat, creo que te gustará pelear de nuevo con él.

-Asi es Juliet- aparece el otro vampiro de las sombras, mirando de forma desafiante a Alucard, quien no desea más que enfrentarse con el ser que en el pasado, le fue fiel y que ahora, ha sido enviado para acabar con su existencia.

Los presentes se quedan así por unos breves instantes hasta que ambas chicas, se apuntan con sus armas. Los vampiros se miran uno al otro mientras esperan el siguiente movimiento del otro, esos ojos y labios esperan el momento para cantar la victoria pero lo que ninguno de los dos sabe es que, sus amos están por atacar, usando sus pistolas.

Y en el momento menos esperado, sólo se escucha un sonido estridente que resuena en toda la habitación. Alguien disparó y unas gotas de sangre, manchan el suelo generando una reacción de deseo para esos dos vampiros, así como un silencio casi espectral.

Fin del capítulo XXIX

Notas

¿Qué les pareció el monólogo de Juliet? Tal parece que esto nos deja claro, todo. Integra finalmente reaccionó y la pelea final ha dado inicio. ¿Qué pasará? Lo único que puedo decir es que el siguiente capítulo es el penúltimo! Así que no se lo pierdan!

Chicos y chicas, estoy muy emocionada porque falta poco para que acabe esta historia. La verdad, agradezco de corazón su apoyo e interés por la misma, son sólo dos actualizaciones más y, Memorias llega (al fin) a la conclusión.

Es momento de despedirme y decir que nos veremos en la siguiente actualización!

Se despide con cariño,

Bunny Saito