Autora del fic:Nolebucgrl

Traducido por:Paulii Aguilar

Betado por:Jocelynne Ulloa, Beta FFAD.

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EPOV

— Así que, ¿no se va a repetir lo de la semana pasada, no? — preguntó Jasper, observándome de cerca mientras se acomodaba su hombrera. Puse un gesto poco amigable y saqué mi casco del locker de visitantes antes de cerrarlo.

— No, no se va a repetir lo de la semana pasada. — No era un niño y podía controlar mi enojo. Esta semana había sido más tranquila que la anterior, excepto por ese encuentro con el papá de Bella, por supuesto. Su madre aparentemente nos había mandado un paquete por correo para nuestro nuevo hogar y Charlie había contribuido con algo también. Solo esperaba que no fuese un arma o una serpiente o algo.

Bella estaba en algún lugar de la zona de prensa, sin duda empezando a tomar notas y pasando tiempo con Ronnie. Dan Mullen había pedido y recibido una transferencia en Buffalo, lo que seguramente sería lo peor que hay. El equipo apestaba y el clima era muy frio. No podía pedir por un castigo mejor, a menos que sean mis puños, eso si. Bella obviamente no sabia lo que había pasado pero de alguna manera su jefe Ted había contribuido en ese castigo. Yo lo amé. Tal vez algunos de sus compañeros reporteros la molesten verbalmente, pero al menos no tengo que temer por su seguridad. Al menos, eso esperaba.

— Solo digo, perdiste tu control allí afuera, lo no es normal en ti. Y si no crees que los 9ers no están al tanto que Sr. Cool de repente es Sr. Hothead, entonces, eres un idiota. — Dijo esto con una sonrisa, como si suavizara el hecho que se estaba poniendo el sombrero de Dr. Phil otra vez.

— Había mucha mierda por ahí la semana pasada que no hay esta semana. Estoy controlado, Jasper.

— Así que si alguien hace comentarios sobre querer que tu chica les chupe sus pollas o follarla hasta volverla loca o lo que sea, ¿Cómo lo vas tomar?

Apreté los dientes y cerré mis puños, lo que hizo que Jasper se riera y apuntarme. — Ves, ya necesitas calmarte y ni siquiera estamos allí afuera. Solo recuerda, hombre, solo te lo dicen para hacerte enojar. Ellos seguramente ni reconocerían a Bella si la vieran por la calle. Solo son palabras que no significan nada.

— ¿Las palabras de Dan significaron nada? —le pregunté.

— ¿Acaso Bella no pudo ocuparse de Dan sin nuestra ayuda? —El esperó expectante mientras yo asentía. — Bien, entonces. No te puedo asegurar que ningún otro hombre no va a tratar de tocarla, Edward, pero te puedo asegurar que ella no lo va a dejar, y después te lo va a contar, y nosotros nos vamos a asegurar que el mensaje sea entregado efectivamente como con Dan. ¿Okey?

Solté el aliento. — Está bien. Sé que todo eso es verdad, pero veo rojo cuando escucho a alguien irrespetarla.

— Y deberías. Pero en vez de desquitarte con el hijo de puta, tira un pase de 50 yardas a mi. Haz que tus acciones hablen.

— Si, Sullen Cullen, destroza sus culos. Sabemos que eres bueno para eso. — Emmett sonrió ampliamente mientras se acercaba desde su locker.

Ambos tenían razón, aunque la frase de Emmett dejó mucho que desear. — Tú no sabes nada de eso. Tú solo sueñas con eso. A menos que Rose haya comprado ese gran dildo negro y te ayudó, por supuesto.

Me fulminó con la mirada. — Voy a encontrar esa cosa, y luego la voy a traer aquí y dejarla en tu locker justo cuando la prensa venga. Ya puedo ver los titulares. —Mostró sus hoyuelos mientras se imaginaba solo dios sabía que.

— Le contaré a Rose que planeas robarlo, y le diré sobre lo que escondiste entre las cosas de Bella. — Estaba arriesgándome pero sabía que tenía razón cuando sus ojos se abrieron en pánico.

— ¡Solo estoy bromeando! Dios, BDV, ¿Cómo si te haría eso? —Lo miré cuestionándolo y él se rio. — ¡Mala elección de palabras! Sabes lo que quiero decir. Hey, ¿Qué tal si me meto en los lockers de los Patriot y se lo dejo en el de Brady? —rió con alegría. — Imagínalo teniendo que explicarlo.

— Nah, —dijo Jasper. — TO u Ochocinco. Deja que los grandes tengan que explicar eso.

— Uh, ¡me encanta! Seguramente tendré que comprar otro. Rosie nunca me va dar esa cosa. —Hizo un puchero por un minuto y entonces rió. — Sera épico. Llamaré a los shows de radios y preguntaré sobre eso también. — Em estaba feliz como podía ser otra vez, porque tenía un plan nuevo. Estaba bien con eso, mientras que no tuviese nada que ver conmigo. Yo ya tenía mis manos llenas con sus sobrenombres de ropa interior. Esa sesión de fotos de la semana que viene va a ser horrible.

— ¡Acérquense! —gritó fuerte el entrenador. Todos se acercaron para el discurso de pre—juego. Estuvo lleno de cosas usuales, sobre jugar lo mejor que podamos, volver a casa con una victoria, que sigamos empujando hasta los playoffs y patear sus traseros. — ¡Ahora, salgan allí! —gritó.

Nos apresuramos a salir de los lockers y dirigirnos al campo, hacia los 'boos' que siempre nos acompañaban en cada juego. Troté hacia las bancas y me senté con el OC para gastar los últimos minutos, entonces me levanté y tiré la pelota a Jasper mientras los 9ers entraban al campo con aplausos chillones. Unos minutos después, estábamos en el medio del campo, estrechando manos y preparándonos para tirar la moneda. Escogí cara y salió cruz. Los 9ers escogieron jugar en defensa primero asique troté hacia la línea lateral pasando a las primeras series mientras nuestro equipo especial tomaba el campo para patear. Tocó la zona final y Breaston la sacó a la 22.

Caminé hacia mi línea, mirando la 3—4 defensa de los 9ers. Su récord era un pase 5—7, pero eso no era su defensa. Ellos eran feroces y rápidos. Patrick Willis le gustaba atacar desde su posición de interceptor. Llamé una corrida simple desde la formación I en la primera serie, dejando a Crowley que tome desde ahí. Ganamos 5 yardas en el juego porque ellos estaban dando pases todo el camino. Di un rápido pase a Crowley en la siguiente serie, mandando a Fitz y Jasper para asegurar el juego. Ganamos 13 y estábamos en los 40 rápidamente. Ahora era tiempo de tirar.

Di 5 pasos atrás y miré hacia Jasper, que estaba bien cubierto por Nate Clements, pero él no era mi objetivo. El pase seguro tomó dos pasos en la dirección de Jasper y lancé el balón hacia Fitz justo cuando Willis me derribaba desde atrás. Choqué fuerte contra el suelo pero el grito del público me dijo que todo lo que necesitaba saber mientras giraba mi cabeza y vi a Fitz en la zona final.

— Conocí a tu perra ayer, Cullen. Tiene labios perfectos para chupar pollas y piernas que lucirían bien alrededor mío. —Me levanté del césped y dí un paso hacia Willis, que estaba sonriendo en anticipación. Quería golpearlo tan jodidamente por llamar perra a Bella, pero miré al Jumbotron y me sorprendí al ver a Larry corriendo a la zona final.

— Los labios y las piernas son mías, Willis, como también el touchdown. Tal vez deberías preocuparte menos por las piernas de mi chica y más por tu secundario. Ellos no pueden con mis receptores. Disfrutaré hacerlos mis perras hoy. — Emmett se había ubicado detrás mío durante la conversación y soltó una larga y fuerte risa al oír mis palabras mientras colgaba su brazo a mi alrededor. Willis lucía shockeado por mis palabras y Em me alejó mientras nos fulminaba con la mirada.

— No podría estar más orgulloso de ti, Calvin Klein. Él pensara dos veces antes de usar otra palabra. — Le sonreí y bofeteé el culo de Jasper cuando llegué a la línea lateral. Ellos tenían razón. Podía usar las palabras a mi favor y devolvérselas a esos idiotas. Había crecido en California y por lo que tenía sabido, este era mi hogar y mi campo y hoy lo estaba tomando devuelta.

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Llegué a casa después de entrenar y pasé por la oficina para recoger el paquete de Bella de parte de sus padres. Lo tomé y lo dejé en la mesa del living mientras la llamaba. Sabía que estaba en casa porque algo olía fenomenal. Un vago 'estoy aquí', sonó desde la oficina y fui allí y la encontré tipeando en la computadora. Lucia tan adorable en la silla grande de cuero del escritorio, hacia su forma más pequeña.

— Hola, amor. —Levantó su mirada de la pantalla y me sonrió.

— Hola, cariño. —Sonreí y caminé hacia ella. Ella arrugó su nariz y se alejó del escritorio, rodando la silla hasta que golpeó contra la pared.

— Pensé que pensabas que era sexy cuando estaba sudado. —Traté de lucir herido pero supe que fallé porque ella se rió de mí.

— Pienso que luces muy sexy cuando estás sudado. Pero, creo que luces más sexy cuando te estás sacando ese sudor.

Sonreí y caminé alrededor del escritorio. Ella se levantó y pateó a un lado la silla mientras la atrapaba contra la pared. Ella era la única sexy, luciendo hermosa en ese top rojo y pequeños shorts negros. — ¿Quieres ayudarme?

Bella lamió sus labios sexis y dijo. — Sabes que si.

La besé, cuidando de que mi remera sudada no la toque incluso aunque quería apretarla contra la pared y meterme dentro de ella. Esto era así todos los días cuando volvía a casa. Solamente la quería, instantáneamente. Amaba que estuviese aquí.

Las manos de Bella tomaron mi cabello y fue ella quien se presionó contra mí, refregando sus pechos hermosos contra mi pecho. Gemí y tomé su culo con ambas manos, alzándola mientras ella enrollaba sus piernas a mi alrededor. La llevé hacia la habitación, rompiendo nuestro beso para poder sacarle su top. Ella estaba benditamente sin corpiño y la alce más y tomé su pezón izquierdo en mi boca, tironeándolo con mis dientes antes de enrollarlo con mi lengua.

Bella soltó un gemido alto y empezó a tirar de mi remera. La llevé al baño y la senté, me saqué la remera de un tirón y volví a besarla de nuevo mientras trabajaba con sus shorts y bragas, sacándolos de un saque. Dios bendiga los shorts elásticos. Bella me ayudó a sacarme mis shorts y encendí la ducha, llevándola adentro. Amaba verla cerrar sus ojos y tirar su cabeza hacia atrás bajo el espray. Era increíblemente sexy y ella lucia justo así mientras entro en ella, cosa que seria en cualquier momento si salía con la mía.

Tomé un poco de su jabón líquido en mis manos y lo pasé por sus hombros y brazos. Volví a subir por sus pechos, masajeando sus pezones con mis pulgares. Los ojos de Bella se abrieron de golpe y me miró mientras la masajeaba, bajando hacia su estómago y por sus caderas antes de encontrar mi lugar favorito, apretar su clítoris. Ella jadeó y dejó caer su cabeza otra vez mientras hacia círculos suaves antes de tomar más jabón en mis manos. Ella me observó mientras le sonreía y empezaba a refregar su culo, apretándolo antes de moverme por sus piernas, enjabonando y frotando mi camino por sus pantorrillas. Tomé cada pie, enjabonando y masajeándolos. Las manos de Bella estaban tomando el lado de la pared. Ella amaba que le masajeen sus pies y yo amaba lo caliente que la ponía.

Me paré y Bella inmediatamente me atacó, sus labios duros en los míos mientras me empujaba contra el banco. Me senté y ella enjabonó sus manos, sonriéndome antes de empezar a frotar mis hombros. Dios, eso se sintió tan bien después de entrenar. Cerré mis ojos y dejé que las sensaciones se me llevaran mientras esas manos se movían por mi pecho, fregando mis pectorales y por supuesto mis abdominales. Abrí mis labios y le sonreí, no que se haya dado cuenta porque como usual ella estaba hipnotizada por esa parte de mi cuerpo. Creo que le puede gustar más que mi polla, si fuera posible.

Como si pudiese escuchar lo que estaba pensando, su mano bajó hasta Zeus y lo tomó en su puño, moviendo su mano arriba y abajo, enjabonándolo bien antes soltarlo. Protesté y ella se rió.

— Si tú lo hiciste, yo también puedo, Cullen, —Agarró mas jabón y masajeó mis muslos, lo que se sintió jodidamente bien, y mis pantorrillas y después me dió un masaje de pies. Ella tenía unas manos fabulosas y gemí mientras apretaba sus pulgares contra los nudillos de mis pies. Ella sonrió y se paró, volviendo al agua.

—Todo limpio. —Gruñí y me paré, jalándola hacia mí.

—Ríete. Tal vez quiera volver a ensuciarme otra vez. — La besé y ella saltó y enrolló sus piernas alrededor de mi cintura. Nos sostuve bajo el agua, enjuagando nuestros cuerpos.

— Nunca río de ti.

— ¿Oh si? ¿Qué tal después del juego, cuando me dijiste lo sexy que estaba antes de irte de los lockers?

Se rió y besó mi nariz. — Tenía una historia que archivar.

— Voy a archivar algo para ti. — Le dije, frotando mi polla contra su coño.

—Archivar esta hecho en la oficina. —Me dijo ella, guiñándome el ojo.

— Okey, entonces. —Cerré el grifo y la llevé fuera de la ducha, tomando una toalla y secándonos lo mejor que podía.

— ¿Qué estás haciendo? ¿Pensé que estábamos duchándonos?

— Quiero archivar, —le dije, sonriendo al ver su expresión sorprendida en su rostro mientras la sacaba de la habitación y caminando por el pasillo hacia la oficina otra vez. La ubiqué en el escritorio y miré su sexy cuerpo tumbado sobre la madera. Estaba era tan sexy y tan mía, lamiéndose sus labios otra vez y mirándome con esos ojos de habitación, o oficina, creo.

Por un segundo pensé en girarla, tenerla apoyada sobre el escritorio, lo que sería tan sexy como el infierno, pero realmente quería ver su rostro cuando la tomara. Acerqué sus caderas hacia mí y presioné la cabeza de mi polla en su entrada.

— Amo venir a casa para ti. —Le dije mientras entraba, omitiendo una maldición mientras sentí su piel caliente y apretada alrededor mío.

Ella se acercó y acarició mi rostro. —Amo estar aquí cuando vuelves a casa. —La besé y me salí y metí dentro de ella lentamente. Las caderas de Bella se apretaron contra mí, mientras ella movía su cuerpo contra mí en la perfecta sincronía. Nuestros besos coincidían con nuestras embestidas, lentas y húmedas. No podía dejar de mirarla, amando la expresión en su rostro cada vez que me movía dentro de ella.

Ambos incrementamos nuestros movimientos al mismo tiempo. Moví una mano y acaricié su clítoris mientras embestía en ella más fuerte. Bella gimió y sentí como se apretaba contra mi asique la moví un poco y golpeé su punto, mandándola al borde. Ella se vino duro sobre mí y la seguí segundos después, mientras su apretado coño bañaba mi polla. La besé suave cuando logramos calmarnos, saliendo de ella y bajándola del escritorio y envolviéndola con mis brazos.

— Te amo. —No podía decirlo lo suficiente estos días.

Bella me besó de nuevo. —Te amo.

— No arruiné la cena, ¿no? —No que me importara. Podíamos ordenar una pizza incluso cuando lo que ella cocino olía exquisito.

Se rió y sacudió la cabeza. —No. Creí que podrías tener apetito cuando volvieras a casa, asique apagué el horno y dejé la lasaña que se enfríe. Puedo calentarla si queremos.

Sonreí. — ¿Apetito, eh? ¿Así es como lo llamas a esto?

Bella rió otra vez. —Si, lo hago. Me siento honrada que hayas elegido este apetito ante el otro.

— ¿Cómo no lo haría, cuando tengo una mujer sexy y hermosa esperándome en casa?

Sonrió y salió de mis brazos, tomando mi mano. — Dale, vamos a limpiarnos, otra vez, y después podemos comer.

— Si, y después podemos abrir nuestro regalo. —Se detuvo y me miró. — El paquete de tu mamá llegó. —Gruño y me reí. — No puede ser tan malo, ¿o no?

— Ya verás, —murmuró mientras volvíamos a la habitación.

Y si vi, una hora después, cuando Bella abrió la caja con algo de agitación, lo que hizo que mi mente vuelva a preocuparse otra vez sobre las serpientes. — Tu papá no envió algo mortal, ¿no?

Bella rió. —Por supuesto que no. Él no te odia ni la mitad de lo que quiere que pienses. Él solo odia a tu equipo. — Bueno, si eso era todo. Rodé mis ojos y me acerqué a la caja mientras abría las solapas.

— ¿Qué mierda son esas cosas? — Había esas raras pirámides, junto con algunos cristales, un libro, un par de cajas de joyas y un rollo de papel. Bella suspiró y tomó un envoltorio blanco.

— Veamos. Hola, mis amores. — Paró y me sonrió. — Estoy segura que solo se refiere a ti.

Rodé mis ojos. — Solo lee, trasero inteligente.

Ella rió pero volvió a la carta. — Acá hay algunas cosas que los ayudara a encontrar balance espiritual perfecto y limpiar sus auras. Las pirámides son lightstones, que van a balancear tu chi y ayudan a fortalecer tu sistema inmune. Estoy segura que Edward necesita permanecer saludable en todas la estaciones y éstas van ayudarlo. También aleja la energía negativa, lo que los va a ayudar con tu padre.

Tome las pirámides en cada mano. — Tal vez necesitaremos más que dos, en ese caso.

— Por favor, Edward. —Bella me codeó.

— Bueno, no son tan malas, en serio. Parecen decorativas. Podemos usarlas para sostener los libros en el estante o algo. —Bella resopló y volvió a la carta.

— Las cajas contienes pequeñas lightstones, asique pueden usarlas todo el tiempo para mantenerse centrados y alejar la negatividad. — Abrí las cajas y allí estaban, había piedras en cuerdas, colgantes.

—No me voy a poner eso. — Podía ver el rostro de Emmett si uso una roca alrededor de mi cuello.

Bella rió y se pusó los suyos por su cabeza. — Oh, pero yo creo que si. Deberías usarlo para tu sesión de fotos mañana. Ropa interior y lightstones. Podrías empezar una nueva tendencia. Tal vez deberías vender esos. Voy a hablar con Alice.

Le hice cosquillas y ella chilló. — No me voy a poner eso. Tal vez los use cuando la conozca, para ganar algunos puntos con tu papá.

— Perfect Ten, ropa interior y lightstones. ¡Protegen tu polla y tu chi! — Bella estaba ahogándose de la risa asique tome la carta y seguí leyendo.

— Los cristales son también para alejar la mala energía y aprovechando la buena. Amatista limpia la sangre y mantiene tus fuerzas vitales fuertes. Ahí tienes, cariño, tendremos fuerzas vitales limpias con nuestros cuerpos. —Ella paró de reírse y me hizo una mueca. — También te da sueños placenteros. Genial, soñaré contigo desnuda. —Me dió un puñetazo en el brazo y le sonreí. — ¿Qué? Ese es mi sueño más placentero. —Enrollé mi brazo a su alrededor y besé su cuello. — Entonces me despierto y estás desnuda, lo que es incluso mejor.

— Pervertido. — Pero me besó y sabía que le gustaba,

— El cristal de jade promueve la suerte, lo que pensé que también era importante para nuestro Edward,

— ¿Dijo nuestro? —preguntó Bella indignantemente.

— Si, lo hizo. — Me reí a la expresión pasmada en su rostro. — Emocional, balance, fidelidad, tranquilidad, fertilidad… —me detuve y moví mis cejas hacia ella. — Alguien quiere nietos. — Bella gruñó. — Básicamente, la verde es para la calma y suerte y eso, creo. — Renée había detallado las propiedades de las malditas piedras. — Ooh, también dice que abre el Chakra a la energía amorosa. Mi Chakra está bien abierto para ti, Bella. — Ella me codeo y tomó la carta de mi mano porque estaba riéndome muy fuerte para poder detenerla.

— La amarilla es topacio y purifica las emociones y activa la conciencia cósmica. — Bella frunció el ceño a las piedras y las puso a un lado. — El libro es…oh, dios, no. — Trató de tomar el libro pero fui más rápido y lo sostuve por encima de su cabeza.

— ¿Qué es esto?

— Solo dámelo, Edward.

— ¿Mando fotos de bebé? Apuesto que eras adorable. Quiero ver. — Bella gritó y trató de sacarme el libro pero no lo permití.

— Edward, por favor. No son fotos mías de bebé.

— ¿Entonces, qué? —Lo sostuve en lo alto y la miré.

— Es…oh dios. Son fotos de bebés nuestros.

— ¿Quieres decir que llamo a mi mamá y las obtuvo? ¿Cómo diablos supo como contactar con mi mamá?

— No, no tus fotos de bebés, o mías, nuestros bebés. — Gruño. — Puso nuestras fotos en uno de esos sitios web de cómo lucirán tus bebes.

Oh, eso era increíble. Tenia que verlo. — Vamos, cariño, veamos como van a lucir nuestros bebes. —Me frunció el ceño y le di mi mejor sonrisa torcida.

— ¡Ugh, está bien! Esto es ridículo. — Lo puse en la mesa y la puse en mi regazo antes de abrir el libro. La primera pagina decía Álbum de Bebés de Edward & Bella. Bella suspiró y besé su hombro. Realmente me encantaba la idea de tener un álbum de bebé. Pase la página y allí estaba nuestro hijo, quien aparentemente se llamaba Charles Edward Cullen, lo que no.

El niño tenía pelo multicolor y los ojos marrones de Bella. Era adorable, creo, pero francamente pensé que cualquier niño que tengamos seria mucho más adorable. Bella puso una mueca.

— ¿No te gusta nuestro hijo? — Pregunté, tratando de lucir herido.

— Ese no es nuestro hijo. Nuestro hijo va a lucir justo como tú, — me informó arrogantemente. Le sonreí y ella gruñó y puso su mano sobre su boca.

— ¿Así que has pensado sobre como van a lucir nuestros hijos? —Esto era muy interesante. Bella sacudió su cabeza y corrí su mano de su boca. — No mientas, cariño. Eso salió muy fácilmente para ser la primera vez que lo pensaste.

— Tal vez lo pensé, una o dos veces, — murmuró. Le di un beso fuerte.

— Bien, porque si nuestro hijo luce como yo, nuestra hija va a lucir justo como tu. — Giré la página y allí estaba dicha hija, que tenía el pelo como Bella y mis ojos. — Ella es adorable. — Bella hizo otra mueca. Giré la página y luego otra vez. — Dios, ¿Cuántos hijos vamos a tener? — Debe haber diez en el libro. Un niño que lucia como Bella, una niña que lucia como yo, gemelos por dios santo.

— Dos, tal vez tres. No vamos a tener diez. Dios, Mamá. ¿Dónde esta esa piedra de fertilidad? Vamos a tirar esa cosa ahora. — La detuve antes que se baje de mi regazo.

— No te preocupes, cariño. Tenemos mucho tiempo antes como para preocuparnos sobre esa piedra. — Ella no lucia convencida pero se mantuvo sentada.

— ¿Qué es esto? — Abrí el rollo de papel y me reí. — Nuestra carta astrológica. Ves, estamos destinados a ser. — No sabía lo que la cosa decía pero si sabia que era genial.

Bella se rió y me lo sacó de las manos. — ¿Cómo sabes? ¿Entiendes esta cosa?

Sonreí. — No, pero se que estamos destinados a ser, de todas formas. — Ella rió y me besó antes de buscar en la caja.

— Esto debe ser de papá. — Miré al cuaderno en sus manos y sacudí mi cabeza. Jodidamente bien que era de su padre. Era la guía 2012 de los Seahawks. Había un señalador pegado y Bella abrió en la pagina y ahí estaba JP Losman en toda su no gloria. Empecé a reírme tan fuerte que casi tiraba a Bella de mi regazo, que se estaba riendo tanto como yo.

Cuando al fin pude recuperar el aliento, le dije. — Sabes que esto significa guerra. Le voy a enviar una foto autografiada de todo el equipo. — Rompí la foto de Losman del libro. — Y le voy a escribir las increíbles estadísticas de JP aquí, junto con las mías. — Bella empezó a reírse otra vez y escondió su rostro en mi cuello. — A tu papá le gusta darme mierda.

Se alejó y tomó mi rostro en sus manos. — él se esta divirtiendo, creo. Se que esta nervioso por lo rápido que nos estamos moviendo, pero no tiene un problema particular contigo. Una vez que te conozca, te amara.

— Eso espero. —Me paré y tomé la piedra de jade, tomándola en mi mano y a Bella en mis brazos.

— ¿Qué estás haciendo con esa cosa?

— La voy a llevar a la habitación así podemos practicar sobre el tema de la fertilidad. Necesitamos mantenernos ocupados si vamos a tener diez hijos. — Ella golpeó mi pecho y presione mi nariz contra su cuello. — Vamos a pasarla bien pretendiéndolo, ¿no?

— Buen punto. Vamos. — Reí y tome a mi chica y nuestra roca a nuestra habitación.

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Tenía que detenerme en casa y darme una ducha antes de ir a esa ridícula sesión de fotos. Nunca me sentí mas como un pedazo de carne como cuando estaba semi—desnudo, aceitado y era fotografiado en mi ropa interior. Tal vez debería usar ese estúpida colgante de Renée para tratar de dominar mi Chakras o chi o lo para lo maldita sea que era. No había manera de que iba a practicar lucir como, bueno, un modelo de ropa interior. Dios, ¿Cómo deje que me metieran en eso?

Al menos, solo eran carteles, nada para la TV. Me había negado a estar semi—desnudo en televisión. Podían contratar a alguien para eso o yo podría aparecer con una camiseta y unos bóxers como lo hizo Michael Jordan. Si a MJ le parecía bien, para mí también. Punto.

Y por supuesto, hoy tenía que conocer a mi nueva publicista. Tommy, Alice y Alec habían contratado a Kate Turner y tenia que admitir que me había gustado a simple vista. Ella no era mierda y se había reído a la ridícula reacción de Victoria sobre Bella, diciendo que el quarterback y la reportera era el sueño de toda publicista y ella no podía esperar a arreglarnos nuestras salidas. Sonreí al pensar en la reacción de Bella ante esas noticias. Seguramente querría contratar a Victoria de vuelta.

Kate había sido admirable, comprendiendo la publicidad que quería y no quería hacer, mandando a los fotógrafos cuando trataba de sugerir cosas que eran ridículas, y uniéndose con Alice cuando traté de salir de la situación. Ambas eran dos fuerzas imparables y estaba aliviado que Alice se mantuviera de mi lado, aunque en una mas capacidad limitada. Nadie podía meterse conmigo sin ellas a mi lado.

Estacione en mi lugar en la entrada de la cancha y me apuré a entrar, tirando mi bolso en mi locker y apurándome a salir al campo.

— ¡Llegas tarde, Cullen! ¡Ponte a trabajar! —gritó el entrenador. Me apuré a estirar y troté hacia Jasper.

— ¿Cómo fue?

Rodé mis ojos. — Una total pesadilla.

— Que lindo de tu parte que nos honres con tu presencia, Playtex. ¿Estabas muy ocupado poniéndote tu ropa interior rosa como para venir con nosotros a ensuciarte? —sonrió Emmett sobre su hombro mientras ocupaba su lugar en la línea. Tiré el balón en su gran culo y el gritó, — ¡Hey!

— ¡Cullen, deja de perder el tiempo y tira un pase hacia Fitz! —gritó el entrenador. Claramente, estaba en un buen humor. Me mantuve ocupado y dejé que el día pasara, corriendo, tratando diferentes pases y pasando a tiempo con mis receptores e interceptores. Después de terminar, sentí un tirón en mi codo izquierdo y empecé a sacudirlo. No dolía, solo lo sentía un poco raro.

El entrenador vino hacia mí corriendo. — ¿Qué le pasa a tu brazo?

— Nada, una pequeña punzada en mi codo. No es gran cosa.

— ¿No es gran cosa? Estamos buscando el campeonato en los playoffs. ¡Es una gran cosa! Ve a que tu padre lo mire. Él esta en la oficina porque tenia que ver los puntos de Hopkin. — Empecé a protestar pero él me silencio con un gran — ¡Ve!

Asique fui por el pasillo hacia la oficina de mi padre, mentalmente insultando al entrenador por ser un idiota sobre—protector. Ni siquiera era mi brazo de tiro. Si algo estuviese mal, no era gran cosa. Su puerta estaba un poco abierta y empecé a meter mi cabeza pero lo escuche hablando por teléfono muy tenso asique decidí esperar.

— Puedo irme ahora y estar allí a tiempo para estar contigo, Esme. — ¿Estar con mamá? ¿Para qué? Me acerqué más a la puerta.

— Se que es un procedimiento sencillo pero alguien debería estar contigo. No me gustas que estés sola, incluso si resulta ser nada. — Pausó y escuchó a lo que le estuviese respondiendo. — Está bien, pero voy a estar allí cuando escuches los resultados. No hay manera que vaya a dejarte pasar por eso sola. Si es cáncer…

Entre en su oficina antes de que lo pudiese pensar, golpeando para abrir la puerta y hablando con el incluso antes de que golpeara contra la pared. — ¿De qué diablos estas hablando? ¿Mamá puede tener cáncer? ¿Qué? ¿Dónde? ¿Por qué no me lo dijiste? — Estaba gritando pero no podía detenerme. El pánico golpeándome y me sentí enfermo del estómago. No mi mamá. Ella no puede estar enferma. Ella es la persona más fuerte que conozco.

— Mierda. Necesito hablar con él. — Mi papá me señalo que me sentara, como si iba a aplastar mi culo en su silla de cuero cuando mi madre podría tener cáncer. ¿Por qué mierda no me contaron lo que estaba pasando? Podría haber estado allí. Él podría haber estado allí. ¿Qué mierda?

— ¡Déjame hablar con ella! —Demandé, acercándome el teléfono.

— No puedes ahora mismo. Está yendo al consultorio del doctor. Puedes hablar con ella después. — Se giró y me dio la espalda, lo que me estaba enfureciéndome. — Si, lo sé. También te amo. Si, se lo diré. Llámame ni bien termines. —Mi padre colgó y se volvió a mirarme, de repente luciendo más grande que 51. Sus hombros cayeron y su rostro estaba ojeroso.

Me preocupé por su apariencia y me enfoqué en lo más importante ahora mismo. — ¿Qué mierda está pasando?

Suspiró y pasó sus manos por su cabello. — Tu madre encontró un bulto en su pecho izquierdo. — Mi corazón se detuvo. ¿Cáncer de mamas? Levantó su mano. — Realmente creo que no es nada, y también lo cree el doctor, pero se esta haciendo un chequeo solo por si acaso. Es lo más inteligente que se puede hacer.

— ¿Por qué no me lo contaste? Dios, ¿hace cuando que lo sabes? — Lucia tan cansado y preocupado, a pesar de lo que dijo.

— Lo encontró el martes. — Martes. Y era puto viernes.

— ¿Y me lo dices ahora? Por supuesto que no me lo dijiste. Tuve que escucharlo. ¿Iban a decírmelo alguna vez? — Seguía gritando pero no podía parar.

— Edward, no queríamos preocuparte. Tu madre pensó, y yo también, que no había motivo para decírtelo a menos que los resultados salgan positivos. ¿Cuál era el punto en preocuparte por algo que podría no ser nada?

— ¡El punto! ¡El punto seria que ella es mi madre! Debería saber que podría tener cáncer. Debe de estar terriblemente asustada y té estás aquí y ella sola. ¿Por qué mierda no estas allí? ¿Por qué no estoy yo allí?

Cerró sus ojos. — ¿Crees que no quiero estar allí? Tu madre es tan jodidamente terca. Ni siquiera sabía sobre las pruebas hasta que ella estaba de camino al consultorio. Para cuando llegue allí, ella habrá terminado. Es una biopsia menor y…

— ¡Biopsia! —Grité. — ¿La van a intervenir quirúrgicamente?

— Si, Edward. Eso es lo que hacen. Le remueven un poco y hacen pruebas para ver si es cancerígeno o benigno. Es un pequeño corte y sale caminando. Y si no estuvieses aquí ahora gritándome, estaría en mi camino al consultorio incluso cuando ella no me quiere allí.

Me senté en la silla, principalmente para evitar que empiece a golpear la pared como quería. — Asique, si todo está bien, ¿Nunca lo hubiese sabido?

Él se encogió de hombros. — ¿Cuál seria el punto?

— El punto es que soy un hombre grande y ella es mi madre y quiero saber que pasa con ella. —La ira todavía seguía hirviendo dentro de mí pero la preocupación estaba eclipsando el momento. — Si fuero yo, ¿Cómo reaccionaria ella si no se lo dijera? — Abrió su boca y luego la cerró porque ambos sabíamos que ella hubiera venido a mí como una mano de dios. — Exactamente. ¿Cuándo le darán los resultados?

— El lunes, martes como mucho. — Me levanté y lo observé.

— Bien, espero que me informen los resultados ni bien los tengan. Dile a mamá que me llame si quiere hablar, o tú sabes, recordar que no tengo cinco malditos años y puedo manejar este tipo de mierda. — Se levantó y empezó a caminar hacia mí pero lo detuve con mi mano. — No quiero hablar contigo ahora. Incluso si ella no quería contármelo, tú deberías haberlo hecho. Me ves todos los putos días y ni siquiera dijiste una palabra.

El lucia como si le hubiese golpeado en el estómago. — Estaba respetando el deseo de tu madre. No quería ocultártelo, pero no quería preocuparte tampoco. Ya tienes suficiente sin tener que añadirnos a nosotros.

— ¡Mierda, papá! Es de mi madre de la que estamos hablando. ¡Creo que puedo hacer lugar para ella! En vez de caminar medio desnudo por allí toda la mañana, podría haber sostenido su mano antes de entrar allí. Nada es más importante que eso. ¡Nada!

— Lo siento, hijo. No tengo excusa. Hice lo que ella pidió y lo haría otra vez. Protegerte siempre es nuestra prioridad numero uno. Por favor, entiéndenos…

— Entiendo que pienses que soy una especie de flor delicada que no puede soportar la presión de mi madre enferma y hacer mi trabajo o algo ridículo. — Trató de hablar otra vez y sacudí mi cabeza. — Hablaré contigo después, quizás. —Golpeé la puerta al salir, chocándome con un Jasper luciendo muy sorprendido.

— Edward, ¿Estás…?

— Después, —le grité. Tome mi bolso del locker, solo porque necesitaba mis malditas llaves, y me apresuré hacia el estacionamiento. Había solo una persona con la que necesitaba hablar ahora. Bueno, dos, pero la otra estaba en el consultorio siendo cortada mientras que yo pasaba mi puto día feliz. Apreté el número rápido y espere a que responda.

— ¿Hola?

— Hey, ¿puedes encontrarme en casa, ahora?

Podía escucharla respirar por el otro lado de la línea. — Si, voy en camino. — Ella sabía, por supuesto que sabía, que la necesitaba ahora.

Salí rápido de allí, vagamente viendo que mi padre estaba en la entrada con Jasper y Emmett. Me pregunté si les estaba explicando. Diablos, tal vez ellos ya lo sabían. Eran muy cercanos a mis padres, después de todo. Tal vez eran considerados como que podían manejar la situación mientras que yo permanecía ignorante.

Estacioné en casa y me apresuré a entrar, tomando el elevador hacia mi casa y dejándome entrar. Bella tenía un viaje largo y tomaría como media hora, sabía. No sabía que hacer con toda la agitación que sentía. Subí a la cinta, ya que tenia que esperar por Bella, poniendo la velocidad más rápida y tratando de dejar salir todo. Sentí como si hubiese sido golpeado en el estómago, luego en el rostro y después pisoteado para asegurarse. ¿Cómo podría mi mamá estar enferma? Ella era la mujer más vibrante que conocía. ¿Y como pudieron ocultármelo?

Corrí, más rápido de lo usual y traté de visualizar una vida sin mi madre. No era posible que ella no estuviese ahí cuando Bella y yo nos casemos y tengamos hijos, o cuando gane el Súper Bowl. Ella necesitaba estar allí. Ella era mi roca y siempre lo había sido. ¿Qué pasaba si era cáncer? ¿Qué haría? Debería meterme a internet y buscar las probabilidades de sobrevivir y tratamientos y…

— ¿Edward? Háblame. — Gracias a dios. Apagué la cinta y me volví hacia ella. Bella estaba en la puerta, vistiendo una linda blusa azul y una pollera larga gris. ¿Por qué estaba tan bien vestida? Oh si, estaba entrevistando al comisionado hoy. Mierda.

— Te saqué de tu reunión. — Le dije estúpidamente. Ella sacudió su cabeza y camino hacia mí, abriendo sus brazos. Ignoré lo sudado que estaba y solo la tomé y la abracé como si me fuese la vida en eso.

— No es importante. ¿Qué pasa?

Cierto. No lo sabía. — Mi mamá encontró un bulto en su pecho. Está en el consultorio en este momento tomándose la prueba para ver si es cáncer. — Las palabras salieron como un flash pero podía decir que entendió porque dejó de respirar y el abrazo se hizo más fuerte a mi alrededor.

— Esme va a estar bien, Edward. Ella es fuerte. Y quizás no sea nada. O tal vez si lo es, es temprano y se puede hacer mucho para ayudarla. Todo va a estar bien.

— Pero ¿y si no? —No sabía que mierda en el mundo haría sin mi madre.

— Entonces, ella peleará y nosotros estaremos allí para ayudarla. —Apretó mi espalda. — Sé que estás asustado, cariño. Es entendible. ¿Qué dijo ella?

Maldije y la alejé de mí, dando vueltas por la habitación tomando de mi cabello. — No lo sé. No hablé con ella. Lo escuché por accidente. — Estaba gritando otra vez y Bella solo me miró pacientemente.

— ¿Cómo lo escuchaste por accidente?

— Fui a la oficina de mi padre para que vea mi codo, lo que me recuerda que me olvidé de hacerlo, pero que importa. Como sea, papá estaba en el teléfono con ella y escuche algo sobre el bulto y pruebas e irrumpí y demandé que me dijeran que pasaba. ¿Puedes creer que ni siquiera me lo iban a decir?

Bella asintió lentamente. — ¿Asique estas molesto porque ellos no te lo iban a decir?

— ¡Por supuesto que lo estoy! ¿Cómo no me lo iban a decir? ¡Soy su hijo!

— Okey, si, entiendo eso, pero ¿Le dirías que algo puede estar mal contigo, o esperarías hasta que estés seguro?

Empecé a responder y me detuve. Diablos, me tenia. — Ellos lo sabrían. Siempre lo saben. Papá es el doctor de mi equipo, después de todo.

Ella sonrió y se acerco a mí. Me quedé quieto y ella puso sus brazos alrededor de mi cintura. — Asique, no se lo dirías hasta que supieras. ¿Cómo puedes estar enojado porque ellos iban a hacer lo mismo contigo?

— Ella es mi mamá, Bella.

Entonces, tomó mi rostro en sus manos. — Sé que lo es y sé que estas asustado y lo estás afrontando enojándote. Lo entiendo. Estoy asustada también. Amo a tu madre, incluso cuando comparte mucho sobre su vida sexual.

Sentí una sonrisa queriendo salir de mis labios pero no podía dejarla formarse. — Ese es el caso, ¿ella puede hablar de hacerlo con mi padre, cosa que absolutamente no quiero oír, pero no puede decirme cuando puede estar muriendo? ¿Qué pasa si se está muriendo, Bella?

Acarició mi mejilla y sacudió su cabeza. — Es muy pronto para saber eso. Verás, esto es porque no te lo dijeron. No querían que te aterres y preocupes hasta que no tengan los resultados.

— Lo se, pero debería estar con ella.

— Tu papá va a estar allí, y si quieres podemos ir y verla esta noche. — Una parte de mi quería ir, pero otra parte seguía enojada con ellos.

— Deberían habérmelo dicho.

— Bueno, ahora lo sabes, y ¿te está haciendo algún bien? — Sacudí mi cabeza. — Es por eso que no te lo dijeron.

— No lo hace nada fácil saberlo. Sigo estando enojado.

Besó mis mejillas. — Sé que lo estas. Yo también lo estaría, en tu situación. Pero trata de verlo desde su punto de vista y admite que estás más asustado que enojado ahora y estas aferrándote al odio porque es mejor que aferrarse al miedo.

Suspiré. — Has estado viendo Dr. Phil con Jasper.

Ella rio y me abrazo. — No, esta es Dr. Bella. Vas a recibir una factura por mis servicios, después que veamos que tu mamá esta bien.

— Te amo, ¿lo sabes?

Sonrió suavemente. — Lo sé. Y no puedo decirte lo feliz que estoy que me hayas llamado en vez de hacer algo estúpido.

— Te necesitaba. — Admitir eso se sintió bien.

— Soy tuya. Ahora ve a limpiarte así podemos ir a la casa de tus padres. — Tomé su mano y caminé con ella hasta la habitación.

— Gracias por escucharme.

Me besó. — Siempre. — Me metí en la ducha mientras Bella se cambiaba. Cerré mis ojos y traté de dejar que el agua me calmara, pero no tuvo su efecto usual. Lavé mi cabello y me sequé, poniéndome un par de jeans y una remera antes de ir hacia el living. Paré en seco cuando vi a Bella sentada, viendo a mis padres en el sofá.

— Llamaron como unos diez minutos después que te metieras y ya estaban aquí. — Me contó Bella. Mi madre se levantó del sofá y tomó un paso vacilante hacia mí.

— Lo siento mucho, Edward. Solo trataba de protegerte. Puedes enojarte conmigo si quieres, pero no culpes a tu padre. Fue mi decisión no decírtelo y lo haría otra vez. Es mi trabajo protegerte, no importa cuantos años tienes.

Cerré la distancia entre nosotros y tomé sus manos. — ¿Te puedo sostener o te duele?

Lágrimas caían de los ojos de mi madre y soltó mis manos y me abrazo. — Por supuesto que puedes. — Lloró sobre mi remera y la mecí en mis brazos. Sentí unas lágrimas salir de mis ojos.

Bella se paró y le dio una mano a mi padre. Él la tomó y ambos nos dejaron nuestro espacio. La mirada de mi padre se mantenía en la mía mientras pasaba y podía ver la disculpa en su rostro. No sabía si estaba listo para aceptarla pero asentí y abracé más fuerte a mi mamá.

— Ma, estoy muy preocupado por ti.

Ella levantó la vista hacia mí, las lágrimas seguían cayendo por su rostro. — Sé que lo estás, cariño, pero tenía que quedármelo para mí. No quiero que te preocupes por mí.

— Lo sé mamá, pero ya no soy un niño chiquito. Quiero estar allí para ti.

Me dio una sonrisa triste. — Lo estás. Solo con saber que estas aquí, viviendo tu sueño, viviendo con Bella, feliz y enamorado… ¿no te das cuenta que es la mejor cosa para mi? Incluso si estoy enferma, si piensas que te voy a dejar y ni siquiera disfrutar de ver como obtienes todo lo que siempre quise para ti, bueno eres un tonto. Estaré aquí por ti, como siempre.

— Y yo estaré aquí para ti también, mama. No me alejes.

— Nunca, Edward. Te lo habría dicho ni bien estuviese segura. Lo sabes. — Lo sabia, pero no me lo hacia fácil de aceptar.

— ¿Me perdonas? — preguntó.

Suspiré y la sostuve fuerte. — Por supuesto que te perdono. Solo prométeme que no me ocultaras cosas importantes otra vez. Tal vez no lo maneje bien, pero quiero estar allí para ti.

— Okey, lo prometo. —Descansó su cabeza en mi hombro.

— Tengo miedo, ma. —Podía admitírselo a ella, así como podía con Bella.

— Lo se, cariño. Estoy un poco asustada también. Pero tengo a las mejores personas en el mundo a mi lado, asique no estoy preocupada. Y ahora hay más que nosotros tres. Tenemos a Bella y, Emmett y Rose y, Jasper y Alice. Cualquiera que fuere el diagnostico, lo manejaremos bien.

— Lo se, mamá. — Se alejó y tomo mi mano.

— Vayamos a buscar a Bella y tu padre y busquemos algo para comer. Nada de enojo ni miedo, no esta noche. Lo discutiremos eso el lunes. — ¿Cómo si fuera tan fácil? Trataré de ponerlo a un lado, por ella. Si esa era la única fuerza que tomaría de mi, entonces eso es lo que va a tener. Enfrentaré el resto por mi mismo, bueno, con Bella. La necesitaba y ella estaba allí para mí. Siempre.