Capítulo 35.

Disclaimer: Love Live! Pertenece a su creadora Sakurako Kimino y a ASCII media works junto con Sunrise.

NdelA: Traemos capítulo nuevo. Muchas gracias por sus comentarios y no dejo más nota porque muero de sueño. Saludos a todos.

Mag Max Kuv Bigotes: ¡Ya por fin! Disfruten...


Un mar de pensamientos empezaron a invadir a Riko, pero el más importante era el saber porqué You había dejado su libreta de dibujo en su casa y no se lo había dado a ella directamente como debía ser, como debió ser. No podía entender qué estaba pasando, se suponía que todo iba viento en popa entre ellas porqué ahora sucedía eso. No podía pasar un día más sin saberlo, tenía que ver a You.

Bajó la escaleras a toda prisa importandole poco lo que el agitado movimiento le molestara a su lesión, eso era lo de menos en ese instante.

—¡Mamá necesito que me lleves a casa de You-chan! —dijo cambiándose los zapatos con rapidez y agarrando sus cosas para salir de inmediato.

—Eso es en Numazu Riko-chan, tenemos que esperar a que regrese tu padre —respondió la mamá de Riko mirándola sin entender la urgencia que su hija estaba sintiendo y que la parecía tener al borde de un ataque de ansiedad.

—Lo siento mamá, no puedo esperar —Riko tomó sus llaves y salió casi corriendo de la casa abriendo y cerrando la puerta en un fuerte portazo.

Su madre trató de detenerla pero Riko la tomó con la guardia baja y no le pudo seguir el paso, cuando reaccionó y salió de casa, Riko ya estaba varios metros lejos.

Afortunadamente para la chica el autobús pasó bastante rápido y emprendió camino antes de que su madre le diera alcance y la detuviera. Entendía que tenía que cuidarse en su rehabilitación pero en ese momento nada era más importante que hablar con You y nada la iba a detener, aunque después se ganara un gran regaño por esa forma tan impulsiva de actuar.

Numazu jamás había estado tan lejos como ese día, los minutos parecían horas y las cuadras interminables para llegar a su destino. Pensó en mil y un discursos para decirle a You, tan variados y estrambóticos. Sus sentimientos estaban encontrados, por una lado quería reclamarle por haberse ausentado después de su accidente, pero su corazón le pedía también a gritos que le dijera lo mucho que la amaba y que la extrañaba, algo así como darle una cachetada y luego abrazarla y besarla. Al final concluyó que eso es todo lo que necesitaba hacer, no quería reclamos innecesarios en ese momento, solo quería sentir el abrazo de You y sus suaves labios en los suyos diciéndole cuanto la amaba y le hacía falta.

No supo exactamente cómo, pero llegó a su destino, la casa de You. Tocó a la puerta casi con desesperación, con el alma en cada golpe, en cada timbrazo, aún sabiendo que era de mala educación, en ese momento no le importó.

—¡Un momento! —se escuchó que gritaron del otro lado de la puerta y ella tuvo que dar un paso atrás esperando que se abriera.

Riko estaba impaciente, se acomodó la falda del uniforme, se alisó un poco el cabello que ya estaba bastante despeinado por el viaje presuroso y respiró tan profundo como sus pulmones se lo permitieron luego de la carrera desde donde bajó del autobús hasta la casa de You.

Una mujer cuya apariencia era muy similar que la de su novia, bueno ex novia, abrió la puerta y reflejó sorpresa en el rostro al verla parada en su puerta con las mejillas sonrojadas y su apariencia nerviosa.

—Buenas tardes Riko-san —saludó la mujer con una amplia sonrisa tratando de ser cordial—. No pensé verte por aquí en estos días.

—¡Buenas tardes señora! —hizo una reverencia con la educación que le había faltado antes—. Lo que sucede es que necesito hablar con You-chan… con urgencia —agregó enseguida cuando vio titubear a la mujer mayor.

La mamá de You parecía deliberar las palabras de la chica antes de decir algo, eso lleno aún más de ansiedad a Riko.

—Ella no está aquí —dijo y eso fue como un balde de agua fría.

—¿Ella regresara pronto? ¿Dónde está? Tal vez pueda alcanzarla o esperarla aquí, ¿podría esperarla en su casa? —habló a toda prisa y la señora quiso tranquilizarla pero estando en la puerta no podría hacerlo.

—Pasa, te explicaré adentro —le indicó haciéndose a un lado para permitir que Riko entrará en la casa.

Riko estaba confundida, totalmente perdida. "¿You había salido? ¿Quería decir que regresaría pronto? ¿Qué sucedía con la mamá de You que parecía verla así? ¿You le había contado sobre todos sus problemas? ¿Qué estaba pasando? ¿Por qué los adultos tenían que ser tan misteriosos?" pensó.

La mamá de You invitó a Riko a pasar a la sala mientras ella preparaba té para las dos. Riko se sentía terriblemente ansiosa todavía, en realidad no había disminuido ni un poco, solo aumentado. "¿Quién podía pensar en tomar té en un momento como este?"

—¿Te gusta el té verde o prefieres el té negro cariño? —preguntó la señora amablemente desde la cocina y Riko reprimió un grito de desesperación.

—Té verde está bien —respondió Riko manteniendo la compostura—. ¿Sabe si You-chan tardará mucho en regresar?

Al parecer la madre de You no comprendía lo que la palabra urgente significaba, y no le quedó más remedio que respirar profundo y esperar a que la mujer regresara con ella pues no le había contestado su pregunta.

Una vez que el té fue servido y entregado en sus manos, entonces por fin podría obtener las respuestas que tanto necesitaba.

—Emm… gracias por el té señora Watanabe, pero... disculpe, sobre You-chan —dijo Riko aún sin dar un sorbo a la bebida que humeaba entre sus manos.

—Ella no está —repitió tranquilamente después de degustar su té, Riko estaba a punto de arrojar el té y exigir una respuesta distinta a esa—. You-chan salió de viaje con mi esposo, pensé que mi hija te lo había contado, pero veo que no fue así, aún no logran resolver sus diferencias por lo que veo —concluyó la mujer sin alterarse dando un hondo suspiro como de resignación—. Mi hija heredó el carácter melancólico de mi marido y encima es tímida para expresar sus sentimientos, lo que le ha llevado a complicar las cosas es más de una ocasión. Sólo espero que puedan arreglar sus problemas pronto, ha estado decaída últimamente y no es bueno para ella estar así.

—Yo… es lo que intento señora —dijo bajando la cabeza apenada, aunque no iba a discutir con la madre de You sobre ello—. ¿Sabe a dónde fueron? —inquirió Riko en su nueva duda.

—Su padre prometió llevarla a navegar en cuanto sus vacaciones coincidieran con alguno de sus viajes y "casualmente" —expresó la mujer con algo de disgusto—, esta fue la ocasión en que lo hizo.

—¡Oh…! Entonces, ¿cuándo volverá? —preguntó Riko evidentemente desilucionada.

—Eso no lo sé —se encogió de hombros—, este tipo de viajes siempre toman más de un mes aunque, conociendo a mi esposo, estará tan emocionado por ser el primer viaje en que You-chan está con él, que seguramente hará el viaje más largo —dijo la señora tan triste como Riko, se notaba que la soledad no le estaba sentando bien.

Hizo una nota mental de que bajo ninguna circunstancia dejaría que You se fuera de esa manera dejándola sola por periodos largos de tiempo cuando al fin se casaran y You decidiera seguir los pasos de su padre. Si de algo estaba segura es de que quería pasar el resto de su vida con su marinera de tierra firme.

—Y, ¿sabe alguna forma en que pueda comunicarme con You-chan? —una punzada de decepción se había clavado en su pecho y buscaba alguna forma de quitársela. Si bien era incierto cuánto tiempo pasaría hasta que pudiera ver a You y la incertidumbre la quemaba por dentro. ¿Qué era lo que You estaba pensando como para irse sin decir nada? No entendía porque había hecho algo así.

—La única forma de contactarlos es directamente a la embarcación, pero hay que hacerlo desde una radio especial —suspiró jugando con su taza de té, Riko nunca antes había caído cuenta de ese aspecto triste de la madre de You—, honestamente es mejor dejarla que se pierda un rato con su padre en lo que se calma la tormenta que trae en la cabeza.

—¿Qué pasa con ella? —cuestionó Riko con preocupación, le picó la curiosidad, quizás ella supiera algo.

—Si tú no lo sabes, menos yo —le dedicó una sonrisa amable y melancólica—. De pronto es un poco complicado lidiar con mi hija cuando se pone como su padre —un nuevo suspiro seguido de un sorbo a su taza la acompañó—. Ella lleva unas cuantas semanas deprimida y no ha querido decir mucho. Una vez que se cierra de esa manera, no se puede hablar con ella, umm… —dudó dando otro sorbo a su té—. Ya sospechaba que algo tendrías que ver con lo que le pasaba —Riko se movió incómoda y la señora se apresuró a continuar—, no te estoy recriminando nada cariño, me alegra que estés aquí tratando de buscarla para que puedan arreglar sus problemas. Sin embargo tendrás que esperar un poco más para hacerlo.

—Yo… si… es mi culpa señora —bajó la cabeza Riko toda avergonzada—, tuvimos algunos problemas que aún no hemos podido resolver y yo esperaba poder hacerlo ahora pero —suspiró profundo—, bueno, ya no se podrá.

—Tranquila cariño —dejó a un lado su taza y le dió un apretón de manos.

La madre de You se levantó e hizo algunas anotaciones en un pedazo de papel mientras Riko esperaba impaciente a que se lo entregara.

—Aquí es a donde lo contacto —le dió el papel a Riko quién lo tomó enseguida—, solo que necesitarás una radio satelital para hacerlo —explicó.

—Muchas gracias señora —vio el número escrito y lo apretó contra ella con fuerza.

—Los pequeños desacuerdos entre las parejas son comunes pero siempre hay que saber dejar de lado las diferencias para solucionar las cosas, al final el amor que se tienen es más importante que cualquier otra cosa —la señora le dedicó esas palabras y Riko asintió dándole la razón.

Se sentía tan deprimida y confundida que ese día solo regresó a casa, después de acompañar a la mamá de You por un rato más, y se encerró en su cuarto. Nada quiso saber de la reprimenda que le dió su madre ni de las llamadas perdidas de Chika a su celular, en un día tan malo como ese nada era tan importante, You se había ido y tendría que pasar todo un mes para que pudiera hablar con ella de nuevo a menos que pudiera contactarla antes.


La mañana siguiente su ánimo no había mejorado en absoluto, al contrario, no se podía sentir más miserable aún si lo intentara. Para ella era un despertar agridulce, lo cual fue notado de inmediato por Chika quien pasó por ella a su casa antes de ir a la escuela.

Las preguntas no se hicieron esperar de parte de su amiga pero Riko prefirió esquivar el tema para no sentirse peor. Chika desistió en ese momento solo que no dejaría pasar el asunto tan fácil, ya lo abordaría de nuevo después de clases, pero podía suponer que se debía a You.

Inició la primer clase del día con Kurosawa-sensei y aún estando tan ensimismada como se encontraba, Riko pudo notar que algo había cambiado entre su estricta maestra y Chika. Contrario a otras ocasiones, en donde la profesora no desperdiciaba la ocasión para arremeter contra su amiga, ahora la ignoraba por completo. Cosa por lo demás extraña, no es que quisiera que siguiera atosigando a Chika, pero sin duda podría decir que algo había pasado. Era como si en clase de literatura Chika simplemente no existiera, lo cual despertó su curiosidad y quiso saber de qué se había perdido en su ausencia.

Ya durante el descanso Riko se encontraba un poco más relajada, dejando de lado parcialmente su nivel gris gracias a que se podía respirar en el ambiente el síndrome prevacacional, ni siquiera los docentes tenían muchas ganas de trabajar, se notaba que todos tenían la mente puesta en las próximas semanas de descanso. Eso fue bueno para las alumnas y para ella que solo quería que el tiempo corriera rápido para volver a ver a You.

—¿En serio tu brazo no está lastimado? —preguntó Chika ayudando a Riko sentarse en el suelo, era el descanso entre clases.

Habían decidido no quedarse en el salón para almorzar y fueron a hacerlo a los jardines, de esa manera querían contagiarse, o al menos intentar hacerlo, del ambiente casi festivo que se sentía entre todas. A ambas les hacía falta.

—Mi brazo está bien, eso que me hicieron al final, la inyección que pusieron aquí —señaló un espacio en su hombro—, aunque fue muy dolorosa, fue bastante efectiva. Ahora ya casi no tengo dolor y puedo hacer bien mis ejercicios de rehabilitación.

—Umm… aún así deberías tomarlo con calma —Riko había empezado a mover su brazo en círculos pero Chika la detuvo nerviosa de que en algún momento se le fuera a zafar el brazo nuevamente—. Estas cosas pueden ser muy engañosas y no quisiera que te volvieras a lastimar.

—Estaré bien, estaré bien —dijo Riko riendo ligeramente dejando de mover su brazo y continuando con sus alimentos.

—¿Ya me vas a contar qué fue lo que te pasó ayer? —preguntó Chika con interés mirándola con ojos expectantes—. Estuve tratando de localizarte pero simplemente no estabas por ningún lado.

Riko meditó unos segundos antes de responder, trato de ordenar sus ideas para contarle todo lo sucedido, solo que Chika también tenía cosas que decir.

—Lo haré —dijo generando una sonrisa en el rostro de Chika—, pero primero me tienes que contar que fue lo que pasó con Kurosawa-sensei —concluyó acorralandola para hablar y haciendo que la sonrisa de Chika se esfumara.

—¿Cómo sabes que pasó algo? —rebatió buscando algo en su bento sin querer ver a Riko.

—Porque no es normal el comportamiento que están teniendo en clase, hace unos días Kurosawa-sensei —bajó la voz cuando pronunció el nombre para que solo Chika la oyera y luego volvió a hablar normal— estaba sobre ti a cada segundo, no te quitaba la vista de encima, era como un tiburón cazando a su presa —Chika rió con la comparación que era irónicamente cierta—, y ahora… ella sólo pareció haber olvidado que tú existías y eso… eso no es normal —concluyó Riko con satisfacción de haber dado un buen argumento.

—Muy observadora Riko-chan —respondió Chika con una media sonrisa dándose por vencida en ocultar lo que había sucedido—. Esta bien… —no quería hablar de lo que había pasado pero sus ganas de saber más sobre Riko pudieron contra su orgullo—, pero lo que te diga, tienes que prometer que no le contarás a nadie ni harás nada al respecto o si no no hay trato —dijo con total seriedad y eso preocupo a su amiga.

—No suena nada bien lo que me estás diciendo… —dudó Riko.

—Si no lo prometes, no te digo nada —se cruzó de brazos Chika completamente decidida.

Riko lo medito unos segundos pero al final tuvo que aceptar la condición de Chika.

—Umm… bien… no diré nada, pero eso no quiere decir que no te reñiré por ello —concluyó frunciendo el ceño.

—Entonces, empieza —dijo Chika con una sonrisa ganadora—, cuéntame lo que pasó ayer.

Riko respiró profundo antes de hablar, sabía que lo que iba a decir, no le iba a gustar mucho a su amiga pero tenía que hablarlo con alguien y Chika era a quien más confianza le tenía.

—Fui a ver a You-chan —comenzó y con la simple mención del nombre de su exnovia, la sonrisa en la cara de Chika se esfumó.

—¡Oh…! ¿Y qué pasó? ¿Ya sabes por qué no viene a clases? —preguntó tratando de controlar el malestar que se instaló en su pecho y el evidente desagrado.

—Si, su madre me lo ha contado —continuo con un ligero escalofrío al recordar el momento que compartió con ella—. You-chan se fue de viaje con su padre, a altamar —aclaró—, por eso se fue repentinamente.

—Ah… ya veo, bueno, ese siempre fue su sueño, ser marinero como su padre, es bueno que lo esté cumpliendo… pero, ¿por qué tan bajos los ánimos Riko-chan? —codeo a su amiga—. Tenemos las vacaciones por delante y un mundo de posibilidades se abre frente a nosotras —expresó emocionada—. Tú también tienes que disfrutar este verano. ¿Para qué estar mortificandote por ella?

—Porque quería aclarar algunas cosas con You-chan, aun no entiendo porque no me fue a visitar en Hamamatsu y mucho menos porque se fue sin decir nada —tenía presente el cuaderno que le fue a dejar a su casa antes de irse, pero por alguna razón, esa información no la quiso compartir con Chika, sentía que era algo íntimo entre You y ella y no quiso romper eso.

—Ella es así, siempre tan… melancólica cuando empieza con su tema —dijo Chika con disgusto recordando algunos otros eventos que tuviera You cuando eran más chicas.

—Sí, eso dijo su madre —estuvo de acuerdo Riko y se desinfló enseguida—. Ahora sólo me queda esperar a que vuelva para que podamos hablar.

—Si bueno… falta un poco de tiempo para eso —respondió Chika subiendo sus manos a la cabeza luego de dejar su bento en el suelo.

—Y bien, ahora es tu turno de hablar Chika-chan. ¿Qué fue lo que pasó con Dia-sensei? ¡Y no te atrevas a mentirme! —levantó el puño para amedrentarla ganándose una risa de su amiga.

—No lo haría —dijo Chika, sonando más seria de lo que pretendía—, no te mentiría —suspiró, quería añadir que no cometería el error de You de engañarla pero se abstuvo—. Tuvimos una discusión, que escaló de tono y terminé diciendo algo que… —se detuvo—, es algo que no te puedo decir porque prometí a Ruby no repetirlo nunca y... le he fallado de nuevo —agachó la cabeza recordando a su exnovia, había algo que aún dolía dentro—. Como sea, lo dije y terminé haciéndolo con quien menos debía.

—¿Y qué pasó en esa discusión? —inquirió Riko ansiosa, parecía ser algo serio.

—Pues que Dia se enojó mucho por lo que dije y terminé ganando una bofetada —lo último lo dijo con un hilo de voz avergonzada.

—¡¿Qué?! ¡¿Ella te pegó?! —Riko había hablado tan fuerte que Chika se fue sobre ella de inmediato para cubrir su boca y evitar que alguien más escuchara, era un tema delicado.

—¿Que parte de tienes que guardar el secreto no entendiste Riko-chan? —le recriminó aún estando casi sobre ella.

Si hubiera alguien viéndolas hubiera pensado que estaban haciendo otra cosa.

—Ya ya, perdón, es solo que me sorprendiste —se disculpó la chica empujando cuando su amiga la soltó y Chika se retiró muy a su pesar—. Pero es que ella es una profesora, no puede hacer eso… eso es maltrato, podrían correrla si alguien dice algo.

—Pero nadie dirá nada —la miró con firmeza y Riko entendió porque tanto secretismo.

—¿Porque la defiendes tanto? —dijo Riko sin entender porqué hacía eso Chika.

—Porque lo que le dije fue algo que Ruby me confío y si esto se hace más grande entonces ella sabrá que la traicione y la terminaré lastimando más de lo que ya lo he hecho y no quiero darle más problemas —su confesión terminó sorprendiendo más a ella que Riko.

—Bien, no insistiré más con eso pero lo que hizo Kurosawa-sensei está muy mal, por mucho que le molestara lo que dijiste ella no tendría porque haber reaccionado así —reflexionó la pianista molesta por lo sucedido.

—¡Oh si… si tenía! —dijo Chika un tanto divertida—. Creo que hasta se ha quedado corta, fue gracias a que Kanan-sensei nos interrumpió y me dijo que se encargaría de la situación, que no pasó a mayores.

—Vaya… si que la armaste grande ese día Chika-chan —estaba sorprendida pensando que podía ser tan grave para su maestra hiciera aquello—, no me extraña entonces el comportamiento que mostró Kurosawa-sensei hoy. ¿Y el castigo? —recordó eso último que aún no le quedaba claro.

—Pues al parecer estoy libre ya de ambos castigos —alzó las manos al cielo feliz por ello pero las bajo al poco—. Ahora tengo que ver si me aceptarán de vuelta en el consejo estudiantil o tendré que buscar otro club, aunque eso tendrá que ser cuando volvamos de vacaciones, porque ¿hueles eso? —se puso de pie y olisqueó alrededor de Riko que seguía sin comprender qué hacía Chika—. ¡Es el olor de las vacaciones! —gritó con alegría—. Así que no quiero más depresión rondando —picó las costillas de Riko para hacerla reír.

Jugaron un poco, entre Riko defendiéndose del ataque de cosquillas y Chika aprovechando para abrazarla y hacerla sonreír. Estando así, una idea cruzó la mente de Chika y la llenó de emoción. Tal vez el universo conspiraba de maneras misteriosas y había acomodado las cosas para que ella pudiera confesar sus sentimientos de una buena vez y todo retomara su curso, como debió haber sido en un principio. Tenía que aprovechar esta oportunidad para ir en serio con Riko.

—¡Tengo una idea! —dijo emocionada cuando ambas pararon de reír—. En vista de que la perspectiva para tu verano implica secarte como pasa esperando el regreso de You-chan —que espero no regrese, omitió esa parte—, y que yo no quiero pasar todo el mes sirviendo en el ryokan. ¿Qué te parece si inauguramos las vacaciones con una pijamada en mi casa? La cena corre por mi cuenta.

Riko rió ante la ocurrencia de su amiga, y pensándolo bien, no era tan mala idea. Un poco de distracción que le ayudaría a sobrellevar las ansias de los próximos días le caía muy bien.

—Me parece una buena idea Chika-chan… —le contestó ya con un mejor ánimo.

—¿En verdad? —Chika estaba tan contenta que se fue sobre ella abrazándola con todas su fuerzas y Riko la dejó contagiándose con su entusiasmo.

—Si si, vamos a pasar un gran fin de semana —Riko correspondió el abrazo de su amiga, rodeándola también, se sentía cómoda y reconfortada estando con una Chika rebosante de alegría.

Ninguna de las dos se dio cuenta que a lo lejos, después de todo, alguien las había estado viendo. La menor de las Kurosawa había contemplado toda la interacción, la escena fue muy dolorosa y no pudo evitar que sus ojos se llenaran de lágrimas al ver aquello. Al menos le sirvió para darse cuenta de que no importaba lo mucho que sufriera por Chika, su corazón ya estaba con alguien más y ella tenía que dejarla ir para no sufrir más. Ya no existía ninguna esperanza para el amor que alguna vez creyó que Chika sintió por ella.


La imagen de Chika riendo y abrazando a Riko la acompañó durante todo el resto de la mañana. "Si tan sólo yo hubiera sido capaz de despertar eso en ella… tal vez no hubiéramos terminado" pensaba una y otra vez martirizando y lastimando más su magullado corazón. Sentía que después de todo había sido su culpa al presionar a Chika a ir más rápido con ella y terminar haciendo lo que había hecho al íntimar las dos tan temprano en su frágil relación. Había creído de manera ilusa que con eso sus lazos se afianzarían y se volverían más unidas.

Fue tan evidente su tristeza que incluso llamó la atención de Yoshiko, que en los últimos días pasaba todo su tiempo pegada a Maru. Se le hacía gracioso ver como el "ángel caído", como ella exigía que la llamaran, parecía un lindo gatito que merodeaba alrededor de su amiga Hanamaru como si fuera el centro del universo. Tenía que darle crédito pues desde que empezó a pasar casi todo el día junto a su amiga, el ánimo de la chica había mejorado enormemente.

Eso le hacía sentir un poco mejor, pues ella tenía a su hermana que le ayudaba a hacer sus días menos tristes, pero Maru-chan no tenía a nadie más. Era su mejor amiga pero en esos momentos no se sentía fuerte como para apoyarla y de alguna manera Yoshiko le estaba ayudando con eso y se lo agradecia, al menos si ella se iba, Maru tendría con quién pasar sus días.

No quiso contar a sus amigas la verdadera razón por la que iban a Tokio, sentía que al hacerlo sólo lastimaría más a Hanamaru y no quería eso. Escasamente les contó, omitiendo muchos detalles y modificando otros, que irían de visita con unos familiares. Probablemente no le creyeron del todo pero no quiso decir mucho.

Dia le había pedido que tuviera sus cosas listas con anticipación para cuando terminaran las clases, pues viajarían en el tren de la tarde para estar por la noche en Tokio. Una vez que estuvo fuera de la escuela, sus pensamientos fueron alejándose de sus preocupaciones, y empezaba a sentir la emoción de un nuevo comienzo. Tenía que superar a Chika, esa era su nueva meta.

La idea de empezar en otro lugar con personas diferentes era a la vez emocionante y aterrador en extremo. Tenía tanto tiempo que no tenía a su hermana disponible para ella que se sentía afortunada de poder pasar este tiempo así, en familia. Sentía que podrían recuperar el tiempo que perdieron años atrás cuando Dia se fue de la casa. Habían sido días duros para Ruby teniendo que recibir la atención de sus padres, atención demasiado severa que la obligó a madurar a la fuerza pues las responsabilidades de un Kurosawa recayeron sobre ella para bien o para mal.

No culpaba a Dia por dejarla, entendía que por su situación había tenido que hacerlo, sin embargo se había sentido sola por mucho tiempo por lo que ahora le resultaba emocionante compartir esta nueva aventura con su hermana. Habían pasado tanto para ganar esa cierta libertad o más bien no tener el yugo Kurosawa oprimiendo sus cuellos del mismo modo que antaño.

Inmersa en sus pensamientos como iba, apenas y escuchó a la distancia la conocida voz de Kanan. Parecía estar discutiendo con alguien o por lo menos levantando la voz y estaba parada justo en la entrada de su casa. Eso la alarmó y se acercó a prisa para ver qué sucedía.

—¡Pero es que usted no entiende, necesito hablar con ella y sé que aquí está, yo la ví llegar! —exclamó la profesora molesta.

Ruby casi corrió el último tramo para llegar a casa pues su profesora se veía lista para golpear al que estuviera hablando con ella y no quería saber que la que estaba al otro lado era su querida onee-chan.

—¡Kanan-sensei! —gritó Ruby llamando la atención de Kanan que se giró para verla llegar—. ¿Qué está pasando? —preguntó asustada al ver a la profesora inusualmente alterada.

—¡Ruby-chan! Que bueno que llegas —dijo aliviada olvidándose del sirviente con quién discutía.

—Ruby-sama —se escuchó la voz de la ama de llaves de la casa Kurosawa—. Lo que sucede es que Matsuura-san insiste en ver a Dia-sama, pero ella ha dejado específicas instrucciones de no dejarla pasar, usted sabe que no puedo desobedecer sus órdenes —hizo una reverencia dirigida a ambas mujeres y Ruby la disculpo, entendía la posición en la que se encontraba.

—Esta bien, no te preocupes, yo me encargo —respondió Ruby regresando la reverencia.

—Pero… —quiso replicar la ama de llaves.

—Yo me encargó —reafirmó Ruby con seguridad—. No te preocupes, no haré que nos metamos en problemas —aseguró para tranquilizarla.

La mujer se retiró aún con reticencia, tenía miedo que Ruby dejara que la profesora pasara y terminara ganandose un regaño por parte de Dia, pero Ruby no volvería a meter en problemas a la servidumbre al desobedecer las indicaciones de su hermana.

—¿Qué sucede sensei? ¿Desde cuándo onee-chan se rehúsa a hablar con usted? —inquirió Ruby preocupada.

Kanan bufó molesta haciendo un poco de aspaviento para controlarse después, o al menos intentarlo, Ruby no tenía la culpa de las necedades de Dia.

—¡Ah! ¡Desde que tu hermana perdió la cabeza! —respondió aún exasperada.

—¿Tuvieron una pelea? Ustedes no han peleado desde… —quiso hacer memoria.

—Nunca —completó Kanan molesta—, al menos no a este grado, pero ambas sabemos lo terca que Dia puede ser y me temo que está cometiendo un error garrafal.

—Lo sé —dijo cabizbaja la pequeña.

—Lo siento Ruby-chan —se disculpó por su temperamento—, solo necesito hablar con tu hermana y hacerla entrar en razón.

—Nosotras viajaremos a Tokio —informó Ruby para que Kanan supiera cuales eran los planes.

—Sí, me enteré de eso y no por ella —completó enojada—, hay un rumor corriendo de que le ofrecieron un puesto de trabajo y que irá a una entrevista.

—Es cierto —respondió Ruby sin pensar y se censuró de inmediato pero no tenía sentido ocultarlo de Kanan—, Onee-chan va a una entrevista de trabajo —dijo con tristeza.

Kanan rechistó frustrada, de nuevo Dia huiría de sus problemas.

—¡No te lo puedo creer! ¡Es que es…! ¡Ah! —gritó muy enojada—. ¡Una cobarde… eso es lo que es! —Kanan estaba tan molesta que no le importaba si Ruby entendía o no lo que decía.

Al ver la confusión en la cara de Ruby tuvo que dar algunas respiraciones profundas para calmarse. Estaba haciendo una escena enfrente de la chica.

—¿Qué piensas de eso Ruby-chan? —cuestionó Kanan, al menos si no podía con la mayor de las Kurosawa, vería si podría tener de aliada a la menor para hacer entrar en razón a la primera.

—Pues al principio me opuse porque no quería quedarme sola aquí en casa —confesó y eso hizo crispar los puños de Kanan—, pero después Onee-chan me pidió que me fuera con ella y pues…

—¡¿Que ella qué?! —Kanan pateó una piedra que estaba cerca para desquitar su frustración.

—Si… —titubeo Ruby—, ella incluso ya ha visto una escuela para que me traslade una vez hayamos terminado el ciclo escolar —la chica cada vez hablaba con más temor debido a la reacción de Kanan pero no quería ocultarle nada, sabía el papel tan importante que jugaba la profesora en la vida de su hermana y aún si Dia la quería dejar fuera de la jugada, ella no se lo permitiría del todo, ambas eran su familia.

—Vaya… —suspiró llevándose una mano al puente nasal—, Dia ahora sí ha perdido el norte.

—Yo no la voy a dejar sola Kanan-sensei, no importa lo que Onee-chan haga, yo la quiero y haría lo que fuera por ella —expuso la chica con honestidad.

—Yo sé Ruby-chan, es lo que me preocupa, eres una buena hermana y Dia podría terminar lastimandote en este camino tan escarpado que está recorriendo —respondió poniendo una mano sobre el hombro de la pequeña, Ruby también era parte de su preocupación.

—Todo esto es por Maru-chan, ¿verdad? —se atrevió a preguntar Ruby para tantear qué tanto Kanan sabía sobre el tema.

—¿Ma… ma… Kunikida-san? —rectificó al final para tratar de disimular su nerviosismo—. No… no sé de qué hablas Ruby-chan —Kanan fingió demencia.

—Umm… —Ruby entrecerró los ojos decidiendo si debía insistir o dejarlo ir—. Si no quiere decirme la verdad está bien, solo quiero que las cosas se arreglen y nadie más siga lastimando a nadie.

—Que cosas dices Ruby-chan —rió Kanan nerviosa, sabía que Ruby tenía derecho de saberlo pero no le correspondía a ella contarle—. No habrá forma de que hable con Dia hoy así que mejor me voy —levantó los hombros dándose por vencida.

—Sensei… —la detuvo Ruby tomando fuerza para hablar—. Yo sé que Onee-chan está tomando decisiones equivocadas, pero por favor no te alejes de su lado aunque ella te empuje, si lo haces probablemente se termine perdiendo del todo y no sabré como traerla de vuelta —concluyó con los ojos llenos de lágrimas por segunda ocasión en el día.

Kanan se acercó a la pequeña y la abrazó con fuerza sosteniéndola en sus brazos. Más que nunca Ruby necesitaba consuelo.

—Eres una buena hermana Ruby-chan —depositó un beso en su coronilla mientras los sollozos iban en aumento, solo la dejó desahogarse—. No tienes de qué preocuparte, no importa que tanto me aleje Dia, estaré ahí para ustedes, siempre.

—Gracias —correspondió Ruby una vez su llanto fue disminuyendo—. Tengo miedo porque a veces siento que somos nosotras contra el mundo, pero es bueno contar con alguien como t… usted, sensei.

—Hoy solo soy tu amiga Ruby-chan, más que eso, somos como una familia. Tú y Dia son importantes para mí, muy importantes. ¿De acuerdo? —la chica asintió dándole la razón—. Además ya estamos de vacaciones —completó sonriendo, soltando a Ruby que se limpiaba las mejillas—. Aprovecha el tiempo con tu hermana, que buena falta les hace, y esperemos que no siga haciendo locuras. Ya hablaré con ella a su regreso, no se podrá esconder por siempre —dijo esto último en voz alta con la intención de que si Dia estaba cerca, la pudiera escuchar. Tenía que saber que no se iba a librar de ella tan fácil.

—Gracias Kanan-chan —dijo Ruby de manera más informal.

La plática con Kanan la dejó un poco más tranquila pero aún persistía los sentimientos encontrados. Ruby siempre había pensando que si existía una persona en la que podía confiar ciegamente, esa era Dia, su hermana. Aquella que había sido su guía, su ejemplo a seguir y la medida con la cual sus padres la comparaban desde siempre. La heredera Kurosawa que puso a su familia por delante incluso de ella misma, al final de su pequeña revuelta, y se había convertido en la persona más centrada e inteligente que conocía. Entonces, ¿qué estaba pasando ahora?

Las señales de alarma cada vez más se iban encendiendo a su alrededor. Al inicio de todo esto pensó que su hermana sólo estaba siendo cautelosa pero ahora que todo se había descontrolado y que además de alejar a Hanamaru lo había hecho con Kanan, ya sólo faltaba que se lo hiciera a ella para que entonces terminara su camino de autodestrucción, o así lo veía Ruby. Sólo que no se lo iba a permitir, ni ella ni Kanan.

No podía decir de Hanamaru, pues lo que hubiera sucedido entre ellas había sido lo suficientemente grave para que desatara toda esta locura. Además de que Maru había salido demasiado dañada ya.

Ella era el último eslabón antes de que Dia se perdiera por completo. Fue en ese momento que tomó la determinación de aprovechar el tiempo que tendría y recabar lo más que pudiera de información para poder ayudarle a salir del embrollo en el que se había metido su hermana. Si Dia estaba perdida, era su turno de ayudarle a encontrarse.


Las vacaciones de verano en el templo no eran algo que entusiasmara a Hanamaru en lo absoluto, debido a que el aumento en el número de visitantes era proporcional al aumento a la carga de trabajo que tendría. Siendo la hija del monje encargado del templo tenía una responsabilidad como una de las sacerdotisas principales. Así que poco tiempo le quedaría para hacer sus actividades favoritas como leer o escribir, aunque en parte era bueno, pues de esa manera podría estar distraída de sus pesares manteniéndose ocupada.

Casi siempre aprovechaba su tiempo libre en las vacaciones para pasar algunos días en la casa Kurosawa, disfrutando del verano en compañía de su mejor amiga, pero en este año, las cosas serían diferentes. Ruby se había ido a Tokio y eso era lo más doloroso, pues la razón de su pesar se iba junto con ella. Dia seguía estando dentro de su corazón hecho pedazos. Ni aún todas las cosas horribles que había hecho Dia para ganarse su desprecio habían sido suficientes para sacarla de allí. Había calado tan profundo que ni toda la vida bastaría para olvidarla.

En el fin de semana que da inicio a las vacaciones, los padres de Maru, por lo general, le dejan dormir todo lo que quisiera, para así poder recuperarse y entrar con energías en los ajetreados días que venían después de clases, en el trabajo del templo en el verano. Sin embargo en esa mañana, las cosas fueron algo inusualmente diferentes.

Su plácido sueño se vio interrumpido cuando, de la nada, empezó a escuchar ¿un órgano? ¿cantos gregorianos? ¿Es que acaso su padre había perdido la cabeza y empezaría variar los rituales del templo? ¿Desde cuando oían música sacra?

—¡Despierta Zuramaru! —un fuerte resplandor terminó de sacarla del sueño y casi se cayó de la cama producto del susto que se había llevado.

—¡Pero qué demo…! ¡¿Yoshiko-chan?! —la luz proveniente de la ventana no le dejaba distinguir bien, junto a sus aún adormilada ojos que se estaban acostumbrando a la luz del día, pero la voz de su amiga era inconfundible.

—Ku ku ku —dijo en una mezcla extraña de una risa críptica y su japonés disparatado—, estás equivocada mi querida little demon, no soy un demonio, soy un ángel caído que ha venido a reclamarte… ¡Yohane ha llegado! —hizo una pose extraña que sólo hizo que Maru rompiera en estridentes y sonoras risas con todo el teatro montado por su amiga.

Abrieron la puerta de la habitación de Maru intempestivamente y Yoshiko terminó llevándose un golpe en la cabeza al tratar de… de hacer algo para ocultar su ridícula pose.

—Tsushima-san, ya le habíamos dicho que si quería ayudar a Maru-chan con sus labores no podrías traer ese tipo de música al templo ni ninguna de sus excentricidades —era el padre de Maru que había entrado alarmado al escuchar la estridente música que había roto la tranquilidad de la mañana en aquel lugar sagrado.

—Si señor, disculpe —Yoshiko cambió su porte de "ángel caído" y empezó a actuar de manera normal disculpándose con muchas reverencias, haciendo que Maru terminara de reír por lo divertido que le parecía la escena. Se apresuró a apagar la música para que las pudieran dejar a solas de nuevo.

Era difícil dejar de lado a Yohane siendo una parte de ella misma. Debía recordar que frente a los adultos tenía que disimular eso al menos por el tiempo de su estancia en el templo.

—La estaré vigilando señorita —dejó como amenaza y Yoshiko chilló un poco.

—¿Qué haces aquí? —preguntó Maru cuando su papá abandonó la habitación y se recuperó de todo lo hilarante de la escena.

—Yo… —recuperó su pose de ángel caído—, he venido a salvar tus vacaciones —habló con voz grave, aún recuperándose de la vergüenza que había pasado, aunque se sentía bien de hacer sonreír a su amiga, su trabajo estaba hecho por esa mañana, ella estaba determinada a encargarse de proteger esa sonrisa a toda costa—. Ya lo escuchaste —volvió a su tono normal y chillón de voz—, trabajaré en el templo como toda una sacerdotisa.

—¿De verdad? —Maru no lo podía creer, jamás consideró que su amiga quisiera hacer algo así, sus intereses eran muy distintos—. Pero… ¿qué hay de tu trabajo en la tienda? ¿No es en verano cuando te toca atenderla? ¿Qué locura es esta?

—Oh sí… eso, bueno, mamá ya había contratado a alguien más y no necesita mi ayuda en estos días —no era mentira del todo pero tampoco es que fuera la verdad en realidad.

Yoshiko le había pedido permiso a su madre para pasar las vacaciones en el templo argumentando que su amiga estaba pasando un muy mal momento y quería estar ahí para ayudarla, cosa cierta. Sin embargo su mamá no se lo dejo tan fácil. Siendo Yoshiko una persona que pocas veces había mostrado interés por alguien en general que no fuera su amada Yohane, su madre estuvo más que feliz de contratar a alguien que ayudara en la tienda para dejar que su hija fuera a pasar las vacaciones al templo. Sólo que había una condición para darle el permiso, así que a cambio de firmar un pacto con ella en el cual Yoshiko dejaría de lado todo ese asunto de Yohane por un tiempo, podría ir a hacer su deseo. Pataleó por ello. ¿Cómo dejar de lado su oscuridad de ángel caído? Al final terminó aceptando porque Maru era más importante que su alter ego, solo que aprovecharía la letra pequeña del trato para comportarse igual mientras no hubiera un adulto cerca que pudiera echarla de cabeza con su mamá. El que Yoshiko aceptará el trato sorprendió a su madre y prácticamente la corrió de la casa para que fuera a hacer una vida de chica normal.

Al principio el padre de Hanamaru no estaba muy contento con la idea de tener a la excéntrica chica ayudando, era demasiado raro y fuera de lugar, puesto que ya conocía los antecedentes profanos de Yoshiko. Pero dada la tristeza que venía reflejando Maru en los últimos días, al final terminó accediendo a tenerla todo el mes viviendo con ellos fungiendo como una sacerdotisa más del templo, eso y una llamada de su madre suplicando la aceptaran.

—Pero pensé que odiabas nuestros ritos religiosos —argumentó la chica mientras se incorporaba de la cama.

Yoshiko era, por así decirlo, católica, mientras ellos sintoístas. Así que no había una forma de que encajaran del todo, sobre todo por sus tendencias casi satánicas de jardín de niños.

—Lo hago —respondió con honestidad desinflándose un poco—, pero quiero estar contigo —por alguna razón empezó a sentir calor en sus orejas y su rostro—. A… además, es mi responsabilidad vigilar a mis little demons y tú… —se paró sobre la silla frente al escritorio de la chica haciendo otra de sus exageradas poses—, tú eres mi favorita Zuramaru.

La declaración confesión de Yoshiko hizo que Hanamaru volviera a soltar una carcajada, lo cual relajó a la chica que se había tensionado un poco por su alocada y sincera respuesta que no supo ni de dónde había salido. Había hablado de más pero agradecía que Hanamaru no la hubiera tomado en serio.

—¿Entonces, eso quiere decir que te quedarás todas las vacaciones aquí zura~? —cuestionó Maru con temor de que aquello fuera parte de una fantasía producto de su sueño y que despertaría dándose cuenta de que estaba sola y se deprimiría de nuevo.

Había planeado pasar los días trabajando lo más que pudiera en el templo para distraerse y no tener que pensar en nada, sin embargo la perspectiva de tener a alguien con quien compartir los días la hacía tan feliz que quería asegurarse que fuera real antes de ilusionarse de manera tonta otra vez.

—Solo si tú aceptas —respondió Yoshiko yendo a sentarse a su lado en la cama—, aunque tengo una condición.

—¡Oh! Eso ya lo esperaba zura~ —dijo entre risas al comprobar que aquello era real.

—Me tienes que llamar Yo-ha-ne ¿Entendiste? —la miró con total seriedad— . ¡Yohane! —casi gritó con su voz chillona.

—Umm… ¿Yo… -chan? —dijo Maru más para molestarla que por otra cosa.

—¡Yo-ha-ne! ¡Yohane! ¿Por qué es tan difícil? —se tiró en la cama acostándose a los pies de Maru de forma dramática.

—Es broma Yohane-sama —Maru se revolvió saliendo de debajo de las sábanas y acostándose a su lado.

—¿Yohane-sama? —Yoshiko soltó una risa frenética mientras tomaba de la mano a Maru e intentaba abrazarla con su lloriqueo—. ¡Al fin! ¡Mi little demon ha caído rendida a mis pies!

Lo natural del gesto puso un poco tensa a Maru que se incorporó de inmediato poniendo distancia entre las dos. Aún se sentía un tanto reticente a tener contacto físico con alguna persona diferente de Dia, no quería que la volvieran a lastimar.

—Yo-chan tenemos que darnos prisa, las tareas inician a las 9 y ya tengo hambre zura~ —el estómago de Maru había empezado a protestar por la tardanza del desayuno y Yoshiko ignoró lo intempestivo del distanciamiento.

—¿Yo-chan? ¿Qué pasó con el Yohane-sama? —cuestionó la chica acomodándose en el regazo de su amiga buscando de nuevo el contacto con Maru.

—Nada —rió Maru convenciendose de que no había porqué ser cautelosos con Yoshiko, ella era su amiga y no había cosas extrañas entre ellas—, pero Yo-chan me gusta más —concluyó acariciando los cabellos oscuros de su amiga—. Gracias por estar aquí —le sonrió a Yohane que se incorporó por lo repentino de la acción y Maru la abrazó con fuerza como quien se aferra a su única tabla en medio de un naufragio.

El rostro de Yohane se tiñó completamente de rojo. Al parecer, frente a ella estaba el mejor verano de su vida y no pensaba desperdiciar ni un minuto que pasara al lado de su amiga. Iba a lograr que su Zuramaru recobrara esa sonrisa que le habían robado así tuviera que hacer lo que tuviera que hacer, ella se encargaría de ir al fin del mundo solo por eso.


Chika amaba las pijamadas con Riko, siempre se divertía tanto que olvidaba cualquier otra preocupación que tuviera en su mente, sin embargo en ese día en particular, se dio cuenta que su amiga no era la mejor compañía del mundo y era su turno de hacer que las cosas fueran a mejor.

—Riko-chan, Riko-chan —le habló despacio para despertarla pero no pudo evitar pellizcar sus mejillas—. ¡Vamos a desayunar, tengo hambre!

Riko se había quedado a dormir en el ryokan desde el día anterior y aunque habían planeado hacer un maratón de películas, realmente sólo estuvieron platicando de trivialidades y cosas de la escuela hasta que fue bastante tarde y se quedaron dormidas. Chika había omitido cualquier comentario sobre You y Riko tampoco la había traído a colación aún, lo cual era bueno para ella.

Así esa mañana mientras Riko tomaba un baño, Chika se apresuró a hacer el desayuno para ambas. Bajaron al comedor familiar y comieron amenamente en compañía de las hermanas de Chika que se encontraban todavía en la casa. Estando en medio del desayuno, Mito, una de sus hermanas, recordó que tenía algo pendiente que comentarle.

—Chika olvidé decirte pero ayer llegó un paquete para ti —dijo Mito sin darle mucha importancia.

—¡Oh por Dios! —Chika se levantó de inmediato totalmente exaltada casi tirando su plato—. ¡¿Por qué no me dijiste antes?! ¡¿Dónde está?! ¡¿Dónde está?!

—No soy tu recadera —respondió Mito mientras comía ignorando su exabrupto.

—¡¿Dónde está?! —Chika se fue sobre su hermana zarandeandola del cuello tan fuerte que casi se ahoga con la comida que aún tenía en la boca.

—¡Yo que sé! ¡Lo guardó Shima! —respondió Mito quitándose a Chika de encima, tragando con fuerza y golpeándose el pecho.

Shima era como una madre para ambas, aunque en realidad era la hermana mayor, y disfrutaba cuando tenían ese tipo de peleas tontas y absurdas que le hacían regresar a su infancia con sus hermanas menores peleando y haciendo berrinches.

—Espera Chika-chan, ya lo traigo —intervino divertida.

Riko sólo observaba toda la interacción familiar mientras terminaba de comer. Era lindo toda la cosa de hermanas que tenían entre ellas, siendo hija única nunca tuvo la oportunidad de vivir algo así. Chika se fue siguiendo a Shima como si de un perrito se tratara y eso la hizo reír todavía más. En cuanto Shima le entregó el paquete a su muy ansiosa amiga, por un momento pensó que se iba a desmayar, Chika se puso completamente roja antes de soltar un grito que al parecer era de emoción.

—¡Ya llegó! ¡Oh cielos! ¡Ya llegó! —expresó saltando de alegría como si fuera lo máximo en el mundo.

Cuál huracán se tratara, Chika corrió hacia Riko y casi se la llevó a rastras a su cuarto sin importarle que aún estaba con lo último de su desayuno. Aquello debía ser muy importante como para reaccionar de esa manera.

—¡Ya llegó, ya llegó! —canturreaba de camino a la habitación dando pequeños brincos cada dos pasos.

—¿Qué es lo que llegó Chika-chan? —cuestionó Riko mientras su amiga abría su paquete con desesperación una vez llegaron a la habitación en tiempo récord.

—¡Es impresionante Riko chan, ya lo verás, te va a encantar! —dijo escuetamente mientras continuaba con su labor desgarrando el empaque usando uñas y dientes. Tal salvajismo sorprendió a Riko y en cierto modo se le hizo tierno él como estaban iluminados los ojos carmesí de Chika.

Después de abrir su paquete y prácticamente bailar con él por toda la habitación, Chika quitó todo lo que tenían enfrente y prendió su televisión y su Blu-ray.

—Acomodate Riko-chan. ¡Será un viaje alucinante! —dijo con la voz extasiada por el tesoro visual que estaban por presenciar.

—Eh… si… bueno, esta bien Chika-chan —respondió Riko tratando de acomodar un poco del desastre que había causado Chika en la habitación y aún sin entender a qué venía tanta emoción.

—¡Por fin llegó! ¡Es el memorial box de "Love Live: Infinity edition"! —explicó casi gritando y Riko solo alzó una ceja y luego la otra.

—¡Ahhh…! ¿Ahhh? —Riko no tenía ni la más remota idea de lo que Chika estaba hablando— ¿Qué es eso?

—¡¿Qué?! —exclamó ofendida—. ¡¿No sabes que es "Love Live"?! —Riko creyó por un segundo que Chika se iba a desmayar de la impresión—. ¡Es simplemente la mejor batalla de school idols del universo! ¿En qué mundo vives Riko-chan? Tienes mucho que aprender, pero, afortunadamente para ti, dentro de mi memorial box viene todo un documental en dónde explican desde la concepción del primer Love Live hasta nuestros días. ¡Esto será emocionante! —Chika se sentó a un lado de Riko jalando algunos cojines para que estuvieran cómodas y sin preguntarle si quería o no ver eso, le dio play al Blu-ray.

Y así, empezaron las 5 horas más aburridas en la vida de Riko. Sabía que Chika tenía gran afición por las "School idols", pero una cosa era saberlo y otra muy distinta vivirlo en carne propia. Después del documental de una hora en el que explicaban el origen de ese tipo de Idols y de cómo se habían hecho tan famosas en Japón, le siguieron 4 horas de diversos conciertos que sólo abarcaron la mitad de los discos que contenía el infernal paquete de Chika.

Riko trató de prestar atención, al menos en la primer hora lo intentó, pero después de la tercera hora, todo empezaba a ser terriblemente repetitivo y hasta aburrido, para la cuarta hora ya estaba cabeceando de sueño producto del aburrimiento que la invadió. Tanta fue su falta de interés que terminó quedándose dormida cerca del final.

—¡Oh vaya…! Eso sí que no lo esperaba —la voz de Chika la sacó de su sueño alertandola de que algo había pasado, por lo que trató de disimular que se había quedado dormida y se recompuso de inmediato—. ¿Tú lo esperabas Riko-chan? Pensé que las ganadoras serían las chicas de "A-Rise".

—Ah… si, si pensé lo mismo —disimuló Riko medio bostezando.

—Y bien, ¿qué te pareció el mundo de Love Live? —preguntó Chika girándose a verla conservando el mismo tono emocionado con el que había estado todo el día, tal parecía que su entusiasmo no disminuyó ni un poco.

—Muy… muy interesante Chika-chan, es divertido —respondió Riko poco convencida pero tratando de ser amable, aunque el estado de Chika era de éxtasis total así que poco se daba cuenta de la mala actuación de su amiga.

—¡¿Verdad?! —Chika se puso de pie de un brinco—. ¡Yo sabía que te iba a gustar! ¿Sabes qué es lo mejor? —Riko tembló de pensar que había todavía más de esa tortura—. Pues que aún nos quedan 3 discos más por ver, ¿no te entusiasma?

—¡¿Eh?! ¿3 discos más? —Riko sacó la cuenta de cuánto tiempo equivaldría esos 3 discos y definitivamente no podía, ni quería, pasar otras 5 horas sentada frente a la televisión—. ¿Podemos hacer otra cosa? Estoy algo cansada de estar sentada —no quiso sonar grosera pero en definitiva no quería seguir haciendo eso.

—¿En serio? —cuestionó Chika algo decepcionada del repentino revés—. Bueno… supongo —suspiró dándose cuenta de la realidad, las School idols no son para todos—. No te veo muy entusiasmada con las idols, no como… —"Ruby" pensó de inmediato pero se calló su nombre.

Ese paquete especial lo había pedido en compañía de su entonces novia, tan solo haberlo pedido, además de la odisea de juntar el dinero para poder comprarlo, lo había hecho con ella. Recordó como Ruby la había apoyado en los días en que había tenido que trabajar extra en el ryokan para conseguir la paga e incluso la misma Ruby había trabajado con ella aportando una parte. Habían estado contando los segundos para que sacaran la preventa del paquete y como lo habían hecho juntas con la emoción de darle al botón de comprar al mismo tiempo. Sin embargo entre todo lo que les había pasado simplemente olvidó que lo habían pedido y ahora que había llegado quiso compartir su emoción con Riko pero al parecer la chica no lo estaba disfrutando tanto como esperaba y ni qué decir de qué sentía que había traicionado de nuevo a Ruby al verlo sin ella.

Riko pudo ver la decepción en la cara de su amiga y de inmediato supo en quien estaba pensando, ella misma tenía ese tipo de episodios en repetidas ocasiones, y sabía que necesitaba ayudarla a levantar su ánimo de nuevo. Aunque Chika no lo dijera y se hiciera la fuerte, Riko podía ver que la extrañaba y la amaba más de lo que estaba dispuesta a admitir abiertamente.

—¿Quieres ir por un helado Chika-chan? —preguntó Riko queriendo devolverle el buen humor—. Hace algo de calor y me gustaría ir a estirar las piernas.

—Suena bien… si si ¡vamos! —estuvo de acuerdo Chika desechando de su mente aquel sentimiento que la había invadido.

Riko llevó a Chika a caminar por la ciudad hasta el muelle, anduvieron un buen rato hablando de lo que se les ocurriera mientras el sol de la tarde hacía sudar sus cuerpos. El helado ayudaba a refrescar y era como la gloria cuando se sentaron en la sombra a disfrutar de la brisa marina del océano. Riko puso su mayor esfuerzo en distraer a su amiga y a la vez le ayudó a sacar un rato a You de su cabeza aunque todo le recordaba a ella estando tan cerca del mar.

Después de disfrutar su helado, les llegó la hora de la comida y Chika quiso invitar a Riko a un pequeño karaoke que estaba ubicado en las afueras de la ciudad. Era un pequeño lugar que no se podía comparar a los que había en Tokio, ni siquiera a los de Numazu, pero aún así era un lugar que guardaba un sitio especial en las memorias de Chika. Anteriormente le había dejado gratos recuerdos pues tanto Ruby como ella amaban pasar las tardes cantando y comiendo en ese lugar, y esperaba que con Riko tambíen lo pudiera hacer del mismo modo. Tal vez esto si entusiasmara a Riko tanto como a ella.

A diferencia del fiasco con su "memorial box", en ésta ocasión ambas chicas disfrutaron mucho el lugar. Riko encontró divertido el poder cantar una vez que superó su vergüenza, con Chika haciendo payasadas para animarla cualquiera podía perder el pudor.

Chika estaba muy contenta y feliz teniendo a Riko riendo tanto que eso le ayudó a hacer a un lado los recuerdos que tenía de ese lugar con Ruby y prefirió hacer espacio para crear nuevos recuerdos que ahora incluirían a Riko. Si bien era cierto que tenían gustos musicales diferentes, eso no influyó a la hora de cantar y terminaron quedándose más tiempo del que planeaban.

El ambiente era más relajado cuando salieron del karaoke y ambas estaban tan de buen humor que poco les importó que la tarde siguiera calurosa. El atardecer estaba llegando al firmamento y se podía ver la puesta del sol sobre la playa. Chika se apresuró a llevar a Riko hasta allá de nuevo para que lo pudieran apreciar mejor caminando sobre la arena.

—Me divertí mucho —expresó Riko dejando que sus pies se hundieran en la granulosa arena.

—Yo también me divertí mucho Riko-chan, el tiempo contigo es genial —Chika se aventuró a tomarla de la mano mientras jugaban con las olas de la playa.

—Me gusta estar aquí, Uchiura es más divertido en verano —expresó la pianista emocionada—. En Tokio siempre suele haber más gente en esta época y prefería recluirme en casa para evitar el bullicio de las calles —correspondió a su amiga apretando su mano y recargándose sobre su hombro con algo de nostalgia.

—Entonces prepárate porque tengo los planes justos para hacer de estas vacaciones las mejores de tu vida —respondió Chika decidida y Riko se rió. Era lindo ver a Chika con esa determinación.

Regresaron al ryokan después de la puesta del sol, ya era la noche. Habían tenido tanto calor en el día y traían la ropa húmeda de estar jugando con el agua de mar, que prefirieron tomar un baño y cambiarse la ropa antes de encerrarse al maratón nocturno de películas que en esta ocasión si planeaban ver. No más idols le hizo prometer Riko a Chika y está tuvo que aceptar muy a su pesar.

—¿Con cuál empezamos? —preguntó Chika cuando ya se encontraban listas para dar inicio a su marató de películas.

—Ya está la película puesta —informó Riko quien no se quiso arriesgar a que a su amiga le volvieran las ganas de continuar con su "memorial box" y le pidiera que lo vieran aunque ya le había dicho que no.

—¡Oh muy bien! —dijo algo desilucionada.

Habían dispuesto algunos cojines sobre la cama para que estuvieran más cómodas y el aire acondicionado en una buena temperatura para no sufrir el calor de la noche. La película era una especie de musical que aún siendo entretenido, Chika no encontró tan divertido como las otras películas que había seleccionado para la ocasión. Era ahora Riko quien estaba entusiasmada con la película. Iba sobre un chico pianista que tenía el sueño de abrir su propio club de jazz y su torrido romance con una chica aspirante a actriz.

Para cuando terminó la película de Riko, Chika ya se había acomodado en el regazo de su amiga mientras está acariciaba su cabello. Era una sensación tan apacible y relajante que ambas habían caído en una especie de letargo. Estando tan cerca la una de la otra, Chika no pudo evitar que su corazón empezara a hacer cosas extrañas como acelerarse cada vez que Riko pasaba sus manos sobre su cabello. Tanto eran sus ansias que llegó el momento en el que tomó una de las manos de Riko entre las suyas y comenzó a acariciarla.

Riko estaba tan inmersa en su película que ni se percató de ello, era algo natural cuando lo hacía con You y se sentía tan bien que se olvidó que quien hacía eso no era su exnovia, pero Chika si que era consciente de lo que estaba haciendo. De un momento a otro la película dejó de ser el centro de atención y dirigió su atención completa al rostro de su amiga para contemplar la luz del televisor sobre sus rostro haciendo sombras en cada una de sus expresiones.

Riko estaba profundamente conmovida por lo que fuera que estaba pasando en la película y Chika no podía quitarle los ojos de encima. Estar así con ella le despertaba el deseo de protegerla, de limpiar sus lágrimas y hacerla feliz, muy feliz. Por un momento su mente le jugó una mala pasada cuando una lágrima todo por la mejilla de Riko por algo que había pasado en la película y esa expresión de dolor le hizo recordar el rostro de su pequeña pelirroja. Abrió y cerró los ojos con rapidez dándose cuenta que todo había sido una alucinación quizás producto del cansancio y la ensoñación. El instante fue roto cuando una canción empezó a sonar de fondo anunciando que la película había terminado y Chika hizo a un lado sus pensamientos sobre Ruby.

—¡Wow fue hermosa! —expresó Riko limpiándose las lágrimas.

—Si, si que lo fue —estuvo de acuerdo Chika aunque ella tenía otra cosa hermosa en mente que nada tenía que ver con la película—. Bien, ahora es mi turno —se puso de pie de un brinco y fue a buscar una película a su gusto.

Buscando entre la selección, se topó con una que hacía tiempo ella y Ruby habían visto, una de esas películas románticas cliché de las que rara vez disfrutaba pero que en aquella ocasión le encantó y no podía dejar de pensar que seguramente Riko la disfrutaría también. Ruby había llorado bastante con ella y había sido un pretexto perfecto para consolarla y terminar besándose al final.

Una vez que inició la pelicula regresaron a sus lugares iniciales, Riko sentada a la izquierda y ella recargada contra la pared cerca de la chica. Conforme la película fue avanzando, Chika sintió que el ambiente a su alrededor iba dirigiéndose hacia donde esperaba que lo hiciera.

En determinado momento sintió la necesidad de tomar la mano de Riko, y sin vacilar más tiempo, se arriesgó. Sintió la mano caliente de Riko contra la suya y aunque al principio su amiga pareció vacilar, solo le tomó unos segundos entrelazar sus dedos entre los suyos y afianzar su posición. Al parecer iba por buen camino, pues después de eso Riko se recargó sobre su hombro, cerrando la distancia entre ellas.

Su corazón estaba latiendo a toda velocidad y podía sentir aumentados todos sus sentidos. De un momento a otro la música en la película cambió, se suavizó ya que los protagonistas estaban teniendo por fin su primer encuentro romántico. A media luz Chika pudo ver el rostro de Riko y supo que si no lo hacía en ese momento, entonces probablemente nunca tomaría el valor para hacerlo. Era el ambiente perfecto, el entorno ideal, Riko está dispuesta y después de todo lo que había hecho por ella y la forma en que está había respondido bien a sus avances, era su oportunidad dorada.

Le dió un beso en la coronilla tratando de llamar su atención y funcionó, Riko volteó su rostro hacia ella preguntándose a qué había venido aquello y sin dilación, Chika tomó su rostro entre sus manos y unió sus labios. Sintió el toque tibio y suave de su boca y el aliento cálido de Riko sobre ella pero no duró mucho su cuento de hadas pues Riko se separó de inmediato casi de un empujón.

—¿Qué… qué te pasa Chika-chan? —reclamó Riko confundida abriendo demasiado los ojos.

—No pasa nada Riko-chan —Chika sonrió con calma.

Tomó por la blusa a Riko y la jaló hacia ella tratando de besarla nuevamente, pero en ésta ocasión la chica no fue nada gentil con ese gesto de aproximación y terminó plantandole tremenda cachetada en el rostro.

—¡¿Por qué haces esto?! —la voz de Riko estaba entrecortada y alterada, las lágrimas empezaban a juntarse en sus ojos—. ¿Por qué me besaste?

Chika no entendía bien qué había pasado, todo iba bien, excelente, y de un momento a otro había hecho llorar a la mujer que quería hacer feliz. ¿En qué se había equivocado?

—Riko-chan yo solo… yo pensé —trató de justificarse pero no encontraba cómo hacerlo pues no entendía que había hecho mal.

—¡Tú sabes que amo a You-chan! Pensé que ya habíamos superado esto —expresó con frustración levantándose de la cama.

—Pero es que yo te amo a ti Riko-chan —Chika la siguió—, quiero estar contigo y sé que tú me quieres también, solo estas confundida —trató de tomar su mano pero Riko la retiró con brusquedad.

—No Chika-chan, no malentiendas las cosas, si alguien está confundida aquí, esa eres tú —suspiró exasperada, no podía creer que estuviera pasando aquello—. Yo fui honesta contigo desde el primer momento, confié en ti así como tú lo hiciste conmigo, y no entiendo en qué momento pensaste que yo podía… que nosotras podríamos...

—¡Ví las señales! —refutó Chika también perdiendo la calma—. Hasta hace un momento todo era tan claro, pensé que tú lo querías tanto como yo.

Riko la miró sin dar crédito a lo que decía.

—¿Señales? ¿Qué señales? —la increpó enojada—. Te considero una gran amiga, alguien de confianza y con quién me sentía cómoda para permitirle acercarse de esa forma, pero no en un plano romántico.

—Pero Riko-chan, no puedes negar que hay algo entre las dos —Chika se aferró—. Yo te quiero y tú me quieres, nos sentimos bien estando la una con la otra y si eso no es amor no sé que lo sea. ¿Qué es lo que quieres Riko-chan si yo te lo puedo dar todo?

—¡Es que ese es el problema Chika-chan! Ni tú sabes lo que quieres y lo que yo quiero tú no me lo puedes dar porque a quien yo quiero y amo es a You-chan. El amor no es así como tú crees, es más… ¡Tú estás enamorada de alguien más! —espetó poniendo más distancia.

—Eso no es verdad Riko-chan, yo te amo, siempre lo hecho y pensé que teníamos una oportunidad real —explicó Chika queriendo acercarse de nuevo.

—¿Qué tu me amas? No no no —negó con la cabeza enérgicamente rechazando a Chika—. Eso no es amar Chika-chan, lo que sientes por mí no es amor, estás obsesionada con la idea de que estemos juntas pero ni siquiera has podido sacarte a Ruby de la cabeza.

—¿Ruby? Ella no tiene porqué entrar en esta conversación. No hay más Ruby en mi vida si eso es lo que quieres —Riko la miró incrédula.

—¿Pero qué diablos dices? —la chica estaba completamente exasperada—. ¿Es que acaso no te has dado cuenta que a la persona que realmente amas es a Ruby?

—No yo… eso no es así Riko-chan, yo te amo a ti, siempre lo he hecho y quiero estar contigo, pensé que ahora que ya no hay obstáculos podríamos hacerlo —se justificó Chika llegando al límite en esa discusión.

—El mayor obstáculo lo tienes dentro de ti Chika-chan, no pudiste dejar de pensar en Ruby en todo el fin de semana, date cuenta. Además ya te lo dije, yo amo a You y lucharé por estar con ella pase lo que pase —respiró profundo explicando su punto—. ¿Sabes una cosa? Siento tristeza por ti. Por no dejar esta estúpida obsesión que tienes conmigo has perdido a tu mejor amiga, me has perdido a mi y lo peor es que perdiste y lastimaste a la persona que verdaderamente te ama y lo peor es que ni cuenta te has dado de ello.

—¿Yo te perdí? —fue lo único que atinó a decir Chika con la voz entrecortada.

Riko reviró los ojos, no podía creer que Chika no entendiera lo que estaba haciéndose a sí misma y de paso a la persona que si la amaba.

—Espero que te des cuenta a tiempo de lo que estás haciendo y no sea demasiado tarde para luchar por quién realmente debes —dijo por último, no tenía caso seguir hablando con Chika.

Riko se levantó y tomó apresuradamente sus cosas, se tenía que ir de ese lugar de inmediato antes de que su relación de amistad se volviera a romper.

—¡Pero es que You no te quiere Riko-chan! —Chika arremetió desesperada recurriendo a su último recurso para retener a Riko—. Solo bastaron unas cuantas palabras para que renunciara a ti. ¿Es ese el amor que dice tenerte? —Chika se cubrió la boca sabiendo que había cometido una indiscreción.

—¿De qué estás hablando? ¿Qué le dijiste? —Riko se fue sobre Chika dejando de lado la amabilidad, necesitaba respuestas y ella las tenía y sino, se las sacaría a la fuerza de ser necesario.

Chika continuaba cubriendo su boca negando todo y Riko tuvo que sacudirla un par de veces para hacerla hablar.

—¡Dime! ¿Qué fue lo que le dijiste? —insistió Riko molesta—. ¿Cuando hablaste con ella?

—No no… yo no hablé con ella —trató de negarlo pero Riko no estaba de humor para mentiras.

—¡Dimelo Chika! —pedía Riko con la voz enérgica—. ¡Tú me dijiste en un principio que no habías hablado con ella y ahora sales con esto! ¿Cómo puedo confiar en ti? ¿Qué es lo que le dijiste?

Los reclamos de Riko taladraban sus oídos. "¿Cómo llegamos a esto?" Se preguntaba sin dar crédito a lo que escuchaba, debatiéndose entre confesar o permanecer callada.

La dulce mirada que amaba de Riko se había transformado y en ese momento solo la miraba con ¿odio? Si, eso es lo único que le transmitía, no había amor, no había ni siquiera lástima, era odio lo que sus actos habían generado en la chica, se había equivocado y lo había arruinado todo de nuevo. Lo había arruinado de forma monumental.

—You estuvo contigo en el hospital cuando todo pasó —confesó cabizbaja dándose cuenta de que no podía seguir sosteniendo su error—. Ella estaba preocupada por ti, de hecho no se había despegado un segundo de tu lado desde el incidente hasta el hospital —Riko negó con la cabeza tapándose la boca y con sus lágrimas derramándose sin control—. Pero yo sabía que todo lo habías hecho por ella —se justificó—, que competiste a sabiendas que estabas lastimada y yo pensé… bueno, los médicos habían dicho que era algo muy serio y yo solo quería que ella se alejara de ti Riko-chan. You no es buena para ti, ella es la causa de todas tus tristezas, y no me arrepiento de haberle abierto los ojos, que se diera cuenta que estando a tu lado solo te traería desgracias.

—¿Le dijiste eso? ¡¿Cómo fuiste capaz?! ¡Ella era tu amiga! —recriminó Riko dándole una mirada de desprecio.

—¡Ella lo entendió! ¡Yo tenía la razón y al irse de tu lado, me la dió! ¡Mírate Riko-chan! Desde que ella se fue, tú estás mejor, eres más feliz así, estando conmigo… yo te hago feliz...

Chika no pudo terminar su argumento porque Riko le había dado otra cachetada para que terminara con sus absurdos argumentos. Todo parecía un mal guión de una horrible película.

—¿Y dices sentir amor por mí? —espetó Riko, su mano aún se sentía pulsante por el golpe—. ¡No quiero saber más de ti! Yo voy a luchar por You, ¿lo entiendes? Y cuando vuelva a estar con ella, no trates de meterte nuevamente entre nosotras, porque no te lo voy a permitir —le advirtió ardiendo en rabia.

Riko junto su ropa y las cosas que había llevado a casa de Chika y jaló su maleta saliendo a toda velocidad de la habitación sin darle más oportunidad de decir algo más. No le importaba que fuera media noche y que sus padres la cuestionaran por volver a casa de esa manera, ella no podía permanecer en ese lugar un minuto más, necesitaba respuestas, necesitaba hablar con You y no estaba dispuesta a esperar un maldito mes para poder hacerlo. No ahora que sabía la verdad de su alejamiento.


Riko regresó a casa sin importarle mucho si despertaba o no a sus padres cuando azotó la puerta de entrada. Ni bien iba subiendo las escaleras cuando su padre ya se encontraba a la defensiva pensando que era algún ladrón que se había metido a su casa.

Ambos se llevaron un buen susto pero Riko lo tranquilizó diciendo que tuvo que volver porque había tenido una pequeña discusión con Chika. Debido a la hora el hombre poco quiso saber de lo que pasaba y regresó a dormir.

Riko entró en su habitación sintiéndose como león enjaulado. Tenía un remolino de sentimientos en su interior que no la dejaban pensar con claridad. Sentía una profunda ansiedad que la consumía por no poder hablar con You.

Se fue a sentar frente a su piano tratando de canalizar sus sentimientos, necesitaba pensar con claridad y tocar era la única forma que conocía de hacerlo.

Empezó primero tocando lo que se vino a su mente. Era una melodía que reflejaba perfectamente la tormenta que rugía en su interior, sabía que no era buena hora para hacerlo pero en ese momento no importaba. Estaba desquitando su frustración contra las teclas del piano que no tenían descanso en su incesante melodía.

¿Cómo resolver el problema? ¿Cómo comunicarse con You? ¿Como pudo Chika hacer eso y ella ser tan ingenua para no sospecharlo? Sentía que se iba a volver loca de darle tantas vueltas al asunto.

De repente, la respuesta vino a su mente en un instante de lucidez. Sí, existía alguien con quien podía hablar y que, si tenía suerte, podría darle algunas de las respuestas que necesitaba.

Se apresuró a buscar su teléfono celular y revisar en su lista de contactos un número que no había pensado volver a marcar en su vida. Pulso el botón de llamada y dejo que el tono se escuchará hasta que al fin esa persona descolgó.

—Umm... Hello? —se escuchó una voz adormilada del otro lado del teléfono, Riko cayó en la cuenta de la hora, casi la una de la mañana.

—¿Mari-san? Emm, buenas noches —trató de sonar amable, sabía que era una pésima hora para hablarle a cualquiera pero no podía esperar un segundo más—. Soy Riko.

—¿Riko? —escuchó el bostezo del otro lado del auricular—. ¡Espera! ¿Sakurauchi Riko? —preguntó Mari incrédula, saliendo de su somnolencia de golpe al darse cuenta de quién le hablaba.

—Si si, escucha —minimizó su respuesta—, sé que no es una buena hora para llamarte y me disculpo por eso, pero en verdad necesito hablar contigo —hasta para sus oídos se escuchaba patética pero nada de eso le importaba.

—Well, I'm awake now, tienes mi atención —Mari sonaba asombrada, no esperaba recibir una llamada en la madrugada y mucho menos de Sakurauchi Riko.

—Necesito que hablemos de You-chan —dijo firme—. Yo necesito saber qué fue lo que pasó, Chika-chan le dijo cosas que no debía y yo… Rayos, yo quiero arreglar las cosas con ella —explicó y Mari se quedó en silencio unos segundos asimilando todas sus palabras.

—Umm entiendo… escucha, esto lo necesitamos hablar en persona —Riko oyó ruidos que no identificó—. ¿Nos podemos ver mañana temprano?

—Yo esperaba que pudiera ser ahora… —poco le interesaba que fuera de madrugada.

—Umm…—se escuchó un silencio al otro lado de la línea—, no no, tendrá que ser mañana, es más de media noche, no puedo salir ahora —explicó Mari escuetamente aún con más ruidos extraños del otro lado.

—¿A primera hora? —presionó Riko, no iba a dejar pasar mucho tiempo.

—Bien, te veré a las 7 de la mañana junto al muelle —respondió finalmente Mari después de cuchichear algunas cosas con alguien o eso le pareció a Riko, en realidad seguía sin identificar nada.

—Esta bien, gracias —dijo colgando.

La calma no vino a Riko a pesar de la llamada, lejos de eso sentía urgencia porque llegara la hora en la que pudieran hablar y luego de dar más vueltas por su cuarto se fue a acostar en su cama.

El cansancio y la intensidad con que habían pasado las cosas le ayudaron a conciliar el sueño aunque estuvo lejos de ser un sueño reparador. Ni bien había salido el sol y ella ya se encontraba en el muelle esperando la llegada de la rubia con varios minutos de anticipación.

—Good morning~! —saludó Mari cuando llegó al lugar indicado y la vió.

—¡Buenos días Mari-san! —correspondió Riko con amabilidad que pronto se iba a agotar si no obtenía respuestas.

—¿Y bien? Dime, ¿qué es lo que pasa? —preguntó Mari recargándose sobre el barandal del muelle que estaba cerca de ella.

—Yo quiero saber sobre You, necesito saber qué fue lo que pasó en Hamamatsu después de mi accidente —Riko no se anduvo por las ramas y fue directo a lo que quería.

—¡Oh… eso! —suspiró Mari—. Pues creo que ya lo sabes, tuvo una plática con Takami-san y las cosas no salieron bien —dijo escueta.

—Si si, pero ¿qué fue lo que Chika le dijo? —inquirió Riko empezando a perder la paciencia y Mari se dio cuenta de eso.

—Umm… pues básicamente la hizo responsable por tu lesión. Le dijo que la razón por la que te pasan tantas cosas es porque ella está contigo, porque solo ha traído desgracias a tu vida y por supuesto le restregó lo miserable que te ha hecho sentir —dijo esto último con coraje.

—Pero que… —Riko gruñó con molestia— ¡¿Como pudo decir eso?! Nosotras… bueno, yo pensé que podríamos arreglar las cosas —confesó a Mari que vio la oportunidad de hacer algo por su cachorrito.

—Ella también lo creía así —no sabía que tanto podía decir pero si la chica estaba hablando con franqueza, tal vez ella también debía hacerlo—. You estaba muy emocionada, pasó todo el viaje hablando de lo mucho que habían avanzado y de la bonita cita que habían tenido, en verdad estaba muy feliz por eso.

—Pero es que es… una idiota, You idiota —bufó Riko exasperada—. Si tan solo lo hubiera hablado conmigo… yo le hubiera dicho, no la hubiera dejado ir.

—¿En verdad? —cuestionó Mari extrañada.

—Si… —dudó—, bueno si, aún tenemos cosas por resolver pero en definitiva lo íbamos a lograr —espetó convencida—. Yo la amo y ella a mí.

—Eso es bueno, tal vez cuando ella vuelva lo puedan hacer, resolver sus problemas y volver a su cauce normal —eso eran buenas noticias para Mari.

—No… no puedo esperar tanto tiempo —Riko se negaba a esperar un mes antes de ver a You, tenía que hablar con ella antes y acabar con todos los malos entendidos—. Necesito que me cuentes qué fue lo que pasó en aquella fiesta, yo quiero estar preparada para escuchar lo que You tenga que decir y creo que eres la mejor persona para contarmelo, por mucho que me pueda doler tienes que decirme la verdad.

—¡Oh¡ Esa fiesta —suspiró Mari. No había estado esperando que Riko tocará el tema pero está era su oportunidad para saldar su deuda con You, tal como lo había prometido—. ¿Estás segura de que quieres hablar de ello?

—Si, estoy lista para saber qué fue lo que ocurrió realmente —habló con determinación.

Mari trató de evocar los recuerdos de aquel día para explicar el panorama completo a Riko y que entendiera bien que fue lo que había pasado para quitarse esa carga por fin.

—Pues verás, ese día You estaba algo triste por tu ausencia. Ella me había contado que ustedes habían estado teniendo algunos problemas y yo decidí ayudarles a resolverlos —suspiró—, creo que te encontraste con los trajes que mande a hacer para ustedes, todos siendo un diseño de You.

—Umm si… los vi —respondió Riko avergonzada al recordar que la chica frente a ella había visto todos los dibujos que su entonces novia había hecho inspirada en ella.

—Bien—continuó—, debes saber que You no sabía que había empezado a beber alcohol. Yo fui la que se lo dió, en forma de gelatinas y claro, la inocente You-chan ni cuenta se dió cuando el alcohol empezó a correr por sus venas. Quise hacerle una broma que se me fue de las manos.

—¿Por qué lo hiciste? —cuestionó Riko molesta.

—No tengo una buena respuesta para eso —se encogió de hombros—, al menos no una de peso, solo tonterías de adolescente. You estaba triste porque no llegaste y fue lo único que se me ocurrió para animarla. Realmente todo fue mi culpa —dijo sinceramente apenada—, no pensé que todo se me fuera a salir de las manos.

La respuesta era honesta, eso lo comprendió Riko, Mari quería dejar en claro que todo había sido su culpa por un tonto capricho.

—Incluso estando ebria, You hablaba de ti… bueno no, particularmente cuando estuvo ebria, no paraba de hablar sobre lo mucho que te ama y lo mucho que te extrañaba… Ella en verdad no dejo de pensar en ti en ningún momento —rodó los ojos—. A veces puede ser un poco fastidioso ver la devoción que te tiene.

—Pero entonces… ¿Cómo fue que llegaron a… eso, el baile y el beso? —era doloroso recordarlo pero también era de suma importancia que supiera de una buena vez qué las llevó a eso.

—Fue enteramente mi culpa —respondió Mari con pesar—. You en verdad ya se encontraba bastante bastante ebria, y bueno yo también. Además si le sumamos que estaba enojada y algo despechada —Riko la vio con cara de pocos amigos y se apresuró a aclarar—, pero por razones totalmente ajenas a You. En realidad no entiendo de donde saqué esa idea y mucho menos porque hice lo que hice, pero puedo decirte que You… vaya, que difícil es hablar de esto… —inhaló con pesar—. Ella aun estando tan alcoholizada como estaba, no me correspondió cuando la besé, contrario a lo que puedas pensar. Quisiera decirte que tuve una buena razón para hacerlo pero la verdad es que no la tengo y entiendo que nunca en la vida me puedas perdonar por lo que les hice, pero por favor, You-chan te ama y en ningún momento te traicionó. Fue mi error y la arrastre a ella en mi tontería.

—Umm… entiendo… al menos lo intento —sopesó—. ¿En verdad quieres ganarte mi perdón? —y aquí estaba la verdadera razón por la que Riko había citado a Mari.

La rubia esperaba que con sus palabras Riko se enojara, que le gritara o incluso le diera algún golpe, estaba preparada para todo eso, sin embargo la chica permaneció tranquila, con la mirada firme y sin perder el control.

—Pues… sí supongo —respondió al darse cuenta que no había dicho nada y Riko esperaba una respuesta.

—Hay algo que necesito de ti, y si quieres ganarte mi perdón, entonces lo harás —dijo la chica permaneciendo impasible.

—¿Qué es? —Mari levantó la ceja esperando la petición de Riko.

—Necesito ver a You-chan, pero no puedo esperar a que vuelva de su viaje y eres la única persona que conozco con los suficientes… —trato de buscar una palabra más amable pero no la encontró—, recursos para hacerlo.

—Pero yo no sé dónde está You-chan, sólo se que esta en altamar con su padre —explicó Mari, no podía disponer de sus "recursos" en ese preciso momento.

—Yo necesito hablar con ella y tú puedes hacer que suceda, llévame a ella en barco, helicóptero, avión o lo que quieras, pero llévame con ella y entonces te podré perdonar por lo que nos hiciste —exigió Riko poniendo sus condiciones y el precio por su perdón.

Terrible momento para que estas cosas pasaran, justo cuando no podía usar nada de las comodidades de su padre, pero entonces recordó que él no era el único con el que contaba, necesitaba un bote y conocía a la persona justa que lo tenía.

—Lo haré —dijo Mari decidida.

—¿En serio? —preguntó Riko confundida—. ¿Así como así?

Riko por su parte había estado preparada para seguir dando argumentos de porqué a Mari le podía convenir ayudarle. En el pasado había sido tan grosera con ella que pensó que a la rubia poco podría interesarle si la perdonaba o no. En realidad podía pasar de ella si quería, no es que tuvieran una amistad o algo.

—Yes! o… ¿esperabas que dijera que no? —alzó las cejas.

—No… bueno, si, esperaba tener que rogar un poco —confesó Riko apenada.

—Seré franca —Mari se puso seria—, ahora mismo tengo algunos problemas en casa y no cuento con los recursos de mi familia, pero haré todo lo que esté en mi poder para localizar a You-chan, y cuando lo haga, te llevaré hasta ella.

—¡Estupendo! —Riko saltó emocionada—. Quiero decir… gracias —se corrigió recobrando su postura. Sacó el papel en donde la madre de You había anotado los datos para poder contactar la embarcación y se la entregó a Mari—. Estos son los pocos datos que pude conseguir, espero te sean de utilidad.

—Shiny! —Mari tomó el papel y lo guardó en la bolsa de su pantalón—. Creo que empiezo a entender qué es lo que la pequeña marinero ve en ti —expresó divertida—. Pues tenemos un trato entonces, en cuanto sepa algo sobre You-chan, te lo haré saber.

—Gracias por contarme lo que pasó —suspiró aliviada—. Pensé que escucharlo sería demasiado doloroso y por eso me negaba hacerlo, pero ahora me siento mejor después de hacerlo. Aunque si estoy algo ansiosa, necesito hablar con You-chan, no puedo esperar más tiempo.

—¿Eso quiere decir que la perdonas? —pregunto esperanzada Mari.

—Eso quiere decir que la amo y que lucharé por nuestro amor —respondió Riko convencida.

—Es suficiente para mí —dijo Mari sonriente—. Nos veremos en cuanto tenga información para ti. ¿De acuerdo?

—Tenemos un trato —levantó la mano ofreciéndola para que la estrecharán.

—Lo tenemos —concluyó Mari feliz de que por fin pudiera hacer algo para resarcir su error.

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