Hola, ya estoy de vuelta con un nuevo capitulo que espero sea de su agrado! muchas gracias por todos sus reviews que son mi fuente de inspiración. Nos leemos muy pronto
Disclaimer: La Saga Harry Potter y sus personajes no me pertenecen, son propiedad de J.K Rowling
Cap 35: El secreto de Lucius
Hermione intentaba concentrarse en su trabajo, a pesar de tener varios documentos en su escritorio no podía si quiera leer uno. Las palabras de pansy pasan por su mente una y otra vez. Ni siquiera se dio cuenta de que Luna recién entraba a su oficina.
-Herms, escúchame
Al no tener respuesta, la rubia se acercó a ella y la sacudió ligeramente lo que provoco que la castaña se sobresaltara.
Al fin, seguro no escuchaste nada de lo que te dije
-Lo siento, he estado muy distraída todo el día
-¿Estás bien? Porque no te ves muy bien - preguntó
-No, estoy preocupada, Draco ha estado actuando muy extraño y Pansy me dijo algo que me tiene bastante intranquila
-Relájate, tal vez no es nada
-Tal vez, pero no se, tengo una corazonada de que mi novio me esta ocultando algo
Porque mejor dejas de trabajar y me acompañas a elegir lo que pondré hoy
-Si, tal vez distraerme me ayude
Después de aparecerse directamente en el departamento que compartían, las dos jóvenes se encontraban en la habitación de la rubia, esta se probaba un -vestido tras otro.
-Hermione, no se si puedo hacerlo
-¿Salir con Theo?
-No puedo sola con esto, Tengo un idea
-Sea lo que sea que estas pensando, sé que no me gustara
-Mione, por favor compadécete de mi y acompáñame
-¡Ahora si perdiste la cabeza! Claro que no, es una cita
-Por favor , te prometo que hare lo que quieras
-Ya dije que no – grito desesperada
-Estoy segura que a Theo no le molestara
-Luna, ya dije que no
Sin perder mas tiempo abandonó la habitación de la rubia para dirigirse a la suya, estaba demasiado molesta, como era posible que a Luna le diera miedo a enfrentarse a una cita y como si fuera poco aun seguía pensando en las palabras de pansy.
Tomo su almohada y la arrojo hacia la puerta, definitivamente ese día no era su día. Unos pequeños golpes en su ventana la hicieron sobresaltarse, una lechuza se encontraba afuera con un paquete.
La dejo entrar, tomo el paquete y tras acariciar al ave por unos instantes, esta se fue. Una carta estaba pegada sobre la caja.
Hermione:
Luna me comentó sobre su idea, créeme que nada me gustaría más que nos acompañaras, así me ayudaras con ella.
No te preocupes a cambio, yo organizare todo, no necesitare que me ayudes y así me evito que quieras matarme por incluirte en esto.
P.D: El paquete es un regalo de agradecimiento, seria excelente que lo usaras esta noche
Theo
Después de mirar la caja por unos momentos, quito el listón rojo que envolvía el paquete, quito la tapa y con mucha delicadeza saco lo que se encontraba dentro.
Un hermoso vestido de noche, color rojo, de un solo hombro, con un cinta que se ajustaba a la cintura sin duda un vestido perfecto.
-Luna, ven un segundo – Gritó desde su habitación
La rubia entro e inmediatamente su vista de dirigió al vestido que su amiga miraba sorprendida.
-¡Es hermoso! ¿de donde lo sacaste?
-Theo, lo envió por agradecimiento por que según yo voy esta noche con ustedes, luna ya habíamos hablado de esto
-Lo siento, pero en verdad te necesito ahí
-Esta bien, pero solo iré por un rato y después me largo
-¡Perfecto! - gritó emocionada
-No me hagas arrepentirme
En Londres muggle, una azabache esperaba impaciente en una cafetería, estaba enojada consigo misma por haber aceptado salir con Ronald Weasley y ahora se arrepentía aun más ya que llevaba quince minutos esperándolo.
Miro hacia su lado derecho, una pareja se sonreía tiernamente, eso provoco que de sus labios saliera un suspiro, se levanto lentamente de su silla, tomo su bolso y decidida salió del establecimiento.
Solo había avanzado unos cuantos metros cuando escucho que gritaban su nombre, se giro lentamente para ver a su cita corriendo hacia ella con un ramo de rosas en la mano.
Antes de que él llegara frente a ella, pansy se giro para seguir su camino, el pelirrojo apresuro su paso hasta colocarse frente a ella para impedir su escape.
-Espera, por favor
-Eso es todo lo que he hecho hoy, esperar
-Lamento muchísimo la tardanza, no vi la hora y quería comprarte unas flores- dijo extendiendo la mano para que ella tomara el ramo.
-Gracias, pero perdiste tu oportunidad.
Tomo el ramo de mala gana, al ver que Ron no se movía lo esquivo para seguir su camino, antes de que pudiera caminar más, el ojiazul la tomo por la muñeca haciéndola girar para quedar frente a frente.
-Dime pansy, ¿Qué es lo que tengo que hacer para llegar a tu corazón? – preguntó con la voz entrecortada por la cercanía de esa mujer que de sólo verla lo ponía nervioso.
Lucius malfoy paseaba lentamente por su oficina, estaba muy nervioso y ansioso, sabia que no le quedaba mucho tiempo de vida y lo único que deseaba era lo mejor para su adorada esposa y su único hijo.
Las cosas estaban saliendo tal y como las había planeado, su hijo, el orgullo más grande para él había encontrado su felicidad, a pesar de que le dijo a su primogénito que el fin de su relación con Granger era recuperar su buen nombre y que de eso dependía su futuro, le mintió sobre lo primero, claro que era un beneficio pero ese no era el verdadero motivo.
Como explicarle a su esposa e hijo que la enfermedad que lo estaba matando tenia una cura, que existía un remedio, como decirles lo mucho que lo cambio y lo mucho que le hiso valorar la vida, su familia y todo los privilegios que gozaba.
Albus Dumbledore aún después de muerto demostró que era, es y seguir siendo uno de los mejores hechiceros que el mundo mágico haya conocido. Lucius sabia que algo estaba por cambiar cuando la directora Mcgonagall solicito su presencia en Hogwarts.
El retrato del ex director lo recibió con una sonrisa, posteriormente le explico de un pequeño experimento que realizo en nada mas y nada menos que en él gran señor Malfoy.
Su enfermedad no era otra cosa más que una ocurrencia de Albus, para ayudar a los Malfoy, la única manera de que Lucius salvase su vida seria si dejaba sus prejuicios e ideología atrás, la solución era ayudar a los necesitados, aceptar a los hijos de muggles y la prueba más importante recibir a un sangre sucia en su familia.
Comprendió que lo que debía ser era casar a su único hijo con una sangre sucia, pero el seria incapaz de condenar a su hijo, ese día juro al anciano que prefería dejar que su vida se marchitara poco a poco antes de imponer nuevamente algo a su hijo, ya lo había hecho sufrir demasiado y no se perdonaría si pusiera primero su felicidad a cambio de la de su hijo.
Su juramento se rompió el día que la nostalgia lo invadió, su esposa no estaba en casa y su hijo se encontraba trabajando, el señor Malfoy decidió dar un recorrido por su mansión, dejo por ultimo el cuarto del menor de la familia.
Al entrar suspiro, sabia que muy pronto no volvería a ver esa habitación la que siempre perteneció a los herederos de la familia, esa habitación también le perteneció a él durante su infancia y esperaba que algún día la siguiente generación la ocupara.
Camino hacia la cama, a lado de esta se encontraba un pequeño baúl, un pedazo de papel quedaba de fuera, la curiosidad lo invadió y con mucho cuidado abrió aquel objeto, solo habían fotos y recortes de periódicos.
Algunas fotografías eran de la familia, cartas que Narcisa le enviaba a draco durante su estadía en Hogwarts, estaba a punto de guardar todo cuando una fotografía llamo su atención.
Se podía ver a una joven castaña sonriendo mientras leía un libro en la orilla del lago, inmediatamente la identifico como Hermione Granger.
Siguió sacando cosas del aquel baúl, encontró más fotos de ella, recortes de periódico muy viejos, eran sobre la guerra y artículos donde se anunciaba donde había sido la ultima vez que habían visto al trio dorado durante esa horrible época.
Fue entonces donde Lucius entendió que su hijo sentía algo por aquella mujer, en lugar de pensar en ella como su solución se le ocurrió ese estúpido plan para que su hijo tuviera el valor para acercarse a ella y conquistarla.
Ese mismo día fue cuando Lucius y Draco Malfoy hicieron un plan, algo que Draco pensaba seria un plan egoísta de su padre, mientras que el mayor de los Malfoy solo quería hacer un último esfuerzo por ver a su hijo feliz.
Hermione y Luna por fin estaba lista para la cena de esa noche, decidida a pensar en otra cosa que no fuera su novio la castaña se apareció junto a su amiga en el lugar que Theo les había indicado.
Miraban extrañadas el lugar, era un bosque y frente a ellas había un camino de velas que flotaban por el lugar indicando hacia donde debían dirigirse.
-Wow Theo se lucio, esta claro que le gustas y mucho
-¡Por merlín!
-¿Qué sucede luna?
-Olvide algo que le había comprado a Theo, ya sabes por haber sido tan grosera con él
-Al fin te das cuenta, ¿Quieres que vaya por el?
-No, iré yo misma
-Te acompaño
-No, mejor adelántate e invéntale una excusa a Theo si no pensara que lo hemos dejado plantado
-Pero es a ti quien espera ver, yo puedo ir por tu obsequio
-Por favor Hermione no tardo, estaré aquí antes de que puedas decir quidditch
-Esta bien, pero no tardes
La castaña, siguió aquel camino decorado de flores y velas, finalmente llego a un kiosko blanco en medio del bosque, todo la escena le pareció demasiado romántica, sentía que era inapropiado estar allí.
Decidió que lo mejor seria irse antes de que Luna regresara, con esa idean rondando por su cabeza dio media vuelta para irse, pero antes de que diera un paso, una voz a su espalda la hizo detenerse.
-Hermione
Ella volteo lentamente, ahora en lugar de esta el kiosko vacío, se encontraba Draco Malfoy, vestido elegantemente en un smoking negro y con una sonrisa encantadora en su rostro.
Él Camino lentamente hacia ella, hasta quedar frente a frente, aprovechando que la joven aun estaba sorprendida, tomo su mano y la guío hasta el centro del kiosko
-¿Qué haces aquí? – pregunto sorprendida
-¿No te da gusto verme?
-Si, pero haz estado evitándome y esta mañana discutimos, jamás imagine verte precisamente aquí, por cierto ¿Dónde esta Theo?
-Para ser una sabelotodo creo que esta vez no lograste resolver el misterio
-¿De que hablas?
-Lamento informarte que nuestros amigos no lograran llegar a su cita
-Eso quiere decir que tu planeaste todo esto
-30 puntos para Gryffindor
-Deja de jugar, dime ¿a que se debe todo esto?
Draco se alejó un poco de para poder hincarse, de su bolsillo saco una pequeña caja de terciopelo negro, ante la atenta mirada de la castaña abrió lentamente la caja mostrando un hermoso anillo plateado con un gran diamante incrustado.
- Hermione Jean Granger, desde que me di la oportunidad de conocerte, mi vida cambio, me haces sonreír como idiota todo el día, el sólo pensar en ti hace que mi corazón lata mas fuerte, siempre intento parecer relajado y aparentar que estoy en control de la situación cuando estoy contigo y la verdad es que la mayoría de las veces muero de nervios, no sé que decir por miedo a hablar de alguna estupidez. Sé que no soy el mejor hombre del mundo, he cometido muchos errores en mi vida uno de ellos fue hacer tu vida imposible en nuestra estadía en Hogwarts y también sé que no te merezco pero el corazón no entiende de razones y mi corazón te ha pertenecido siempre, eres la única mujer que he amado con locura, la única que me hace querer ser mejor día a día para poder estar a tu altura. Cada mañana al despertar me pregunto que se sentirá despertar todos los días a tu lado, a veces imagino un pequeño niño rubio con tus hermosos ojos jugando por el jardín de la mansión. Mi dulce Hermione, ¿me harías el honor de convertirte en mi esposa, en la nueva señora Malfoy?
