Los personajes de Skip Beat no me pertenecen, son propiedad de Nakamura-san


Capítulo 35 "Convivencia provisional"

Después de una comida ligera, ambos se pusieron a estudiar los guiones. Kuon leía tumbado en el sofá mientras Kyoko lo hacía sobre la mullida alfombra. Concentrados como estaban no se percataron del paso del tiempo hasta que sonó el intercomunicador del piso.

Ella miró a su novio esperando que fuera él quien atendiera, pero se encontraba completamente enfrascado en la lectura y ni siquiera parecía haberse percatado del ruido. Sonrojada por la osadía de abrir la puerta de una casa que no era suya Kyoko puso la cara delante de la cámara.

—Ho…hola? — Preguntó tímidamente.

La cara del portero apareció en la pantalla. —Oh, buenas tardes Mogami-san, tengo esperando al Doctor Nabuki, dice que tiene una cita con ustedes a esta hora, pero he querido asegurarme antes—

—Oh, claro…, disculpe que no le hayamos avisado….— Se disculpó humildemente, aunque por dentro estaba realmente impresionada. —Déjele pasar por favor, le estábamos esperando—

—Enseguida señorita…—

—¿Quién era? — Preguntó Ren, por fin se había percatado de la llamada, no por el sonido sino porque al terminar de leer lo que tan ensimismado había visto que ella ya no se encontraba a su lado.

—Era…— Se acercó hasta él y como si el hombre pudiera aun oírla susurró. —¿Por qué tu portero no se ha sorprendido cuando una desconocida a contestado a tu intercomunicador? De hecho…, ¿por qué no soy desconocida para él? —

—Porque sabe quién eres Kyoko, te ha visto venir conmigo varias veces…— Explicó el con naturalidad. —Además, en lo que a él concierne esta ahora es tu casa—

—Pero no es mi c…—

—Bueno y… ¿qué quería? — Ren la interrumpió deliberadamente.

—El doctor está subiendo…— Ella estaba aún más alucinada con las explicaciones que acababa de recibir.

—Estupendo! — Ren se puso en pie, recogió sendos guiones y los dejó sobre la mesa. —Es hora de ver que tal sigues—

Kyoko no tuvo tiempo de contestar pues en esos momentos llamaron a la puerta, tuvo que abrir ya que Ren no tenía intenciones de hacerlo.

—Buenas tardes…— El siempre sonriente Nabuki entró en la casa con su siempre fiel compañero, su maletín. —¿Qué tal estamos hoy…?—

Después de una extensa revisión, Kyoko y el doctor regresaron a la sala. Ren se puso en pie en cuanto les vio asomar por el pasillo. —¿Y bien? — Fue lo único que dijo.

—Estaba un poco preocupado por el viaje, temía que el repentino cambio de planes hubiera supuesto una recaída— Explicó el hombre. —Afortunadamente todo sigue como siempre, mejora día a día—

Ren sintió alivio pues él había temido lo mismo, después de todo, el viaje había sido extenuante y los sucesos de después con su madre y el presidente también habían supuesto un shock bastante grande para Kyoko.

—Deben tener cuidado, ya no estamos en las islas, y el clima está realmente frío en estas fechas— Nabuki siempre les hablaba en plural, pues había comprobado personalmente que Ren estaba más preocupado por Kyoko que ella misma. —Así que prométanme que siempre que salga lo hará bien abrigada y evitando, en la medida posible, este helador clima—

—Seguro Doc., me aseguraré de ello personalmente— Prometió Ren.

—Eso no he dudado ni por un segundo…— Sonrió el hombre. —Bueno por hoy he terminado, ahora tengo que reunirme con el jefe, si necesitan cualquier cosa…— Escribió algo en su libreta, arrancó la hoja y se la ofreció. —Este es el número de mi casa, aunque a partir de mañana…, si golpean el suelo seguro que también les oiré, jajajajaja—

La pareja sonrió al ver que el doctor no estaba molesto por tener que mudarse tan repentinamente. —Gracias Hiroto— Ren se inclinó levemente.

—De nada…—

—De verdad, muchas gracias— Insistió. — Por todo, se que has tenido que cambiar media vida por nosotros, el viaje, el apartamento… y ahora las grabaciones…—

Kyoko se sintió mal, después de todo era por ella por la que tenía que hacer todas aquellas cosas, pero Ren estaba agradeciéndole al doctor de corazón. Si era posible eso la enamoraba aún más, ¿Cómo no iba a hacerlo si su novio se había tomado tan en serio su relación?. Por eso se limitó a inclinarse más profundamente.

—Para nada, primero que todo este es mi trabajo, segundo saben que adoro a mi joven paciente…— Sonrió al ver como Ren fruncía el ceño, por eso le guiñó un ojo y antes de salir añadió. — Y tercero…, he ganado bastante con este trabajo—

Ren se carcajeó al ver la cara de estupefacción de su novia y como ella susurraba que no estaba bien hablar del dinero que se gana. —No se refería al dinero cariño…—

—¿No? —

—Jajajajaja, que dulce eres…—

—Cada vez que dices que soy dulce tengo la sensación de que me estás llamando boba…— Kyoko frunció los labios infantilmente.

—Eso jamás…— Ren se acercó hasta ella y besó su frente. —Si acaso, arrebatadoramente inocente—Luego fue hasta la nevera de dónde sacó una botella de vino. —¿Qué te parece si hoy te ayudo a preparar la cena? —

—Me parece bien…— Kyoko siguió los pasos de su novio y comenzó a sacar ingredientes. —Pero…, ¿por qué tengo la sensación de que me he perdido algo? —

—Jajajajaja, puede que porque es verdad…— Sirvió dos copas, una con apenas un dedo y se la ofreció antes de agacharse y susurrarla algo al oído.

—Kyaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa— Fue lo único que dijo Kyoko antes de empezar a dar saltitos entusiasmada. —¿De verdad? Eso es estupendo! —

—¿En serio? — Ren la miró sorprendido. —¿Te parece bien? —

—¿Y por qué no iba a parecérmelo? —

—No sé…, no te ofendas mi vida pero…—

—¿Qué? — Le preguntó con un gran cuchillo en la mano, estaba cortando verduras.

—Pues no sé, es que como eres tan tradicional…, pensé que algo así…—

—Eso no quiere decir que sea intransigente— Kyoko movía el cuchillo delante de su cara. —Solo soy…, digamos que un poco anticuada, considero que las cosas deben hacerse en un orden pero con quien llevar dicho orden…, eso es cosa cada uno—

—Vale mosquetera…— Sonriendo Ren la obligó dejar el cuchillo sobre la mesa. —¿Un orden eh? — La beso y después volvió a su tarea de lavar las verduras para que ella pudiera picarlas. —Lo tendré en cuenta…— Susurró para sí.

Después de la cena, ambos volvieron a la lectura, pero esta vez no era del guión. Ren estaba consultando algo en internet con mucha concentración y contestando vario mails, mientras que Kyoko estaba absorta en el último capítulo del libro que había comenzado a leer en la isla. Era un regalo de Ren, de Corn en realidad, era una historia llena de fantasía y romanticismo.

—Aaaaaa…— Suspiró con las últimas palabras, cerró el libro y lo sujetó contra su pecho.

—¿Te ha gustado? — Ren apartó la vista del ordenador y sonrió al ver la cara de emoción de su novia.

—Es una historia preciosa…— Los ojos de Kyoko brillaban como luceros. —Muchas gracias Corn, lo he disfrutado mucho—

—De nada cariño— Cerró el ordenador y se dejó caer sobre la alfombra, donde ella estaba sentada. —Me alegra que te haya gustado tanto, pero debo reconocer que no fue un regalo puramente desinteresado—

—¿No? — Le miró extrañada.

—No, bien visto era difícil que lo comprendieras pero…, era la forma de expresar mis prohibidos sentimientos. Ya sabes, el amor incondicional que él siente por ella, rogaba porque al menos vieras alguna similitud entre el gran héroe y yo—

—Corn…— Kyoko se tiró a sus brazos y escondió el rostro en su cuello. —Tú eres real e infinitamente mejor—

—¿Sí? — Preguntó un poco sonrojado. —Y eso que yo no te he conseguido una burbuja mágica del tiempo…— Bromeó.

—Jajajajajaja— Kyoko no pudo evitar carcajearse. —No me puedo creer que lo leyeras…—

—Estas historias era lo único que me permitían seguir conservando tu recuerdo cuando mi vida se volvió tan fea…— No estaba dramatizando ni exagerando, para Ren sólo estaba exponiendo la verdad.

—Oh Kuon…— No sólo le abrazo con fuerza, también le beso dulcemente. —No hay nada feo en tu vida…—

—No, ya no…— Ren se dejó besar más que gustoso.

Ring, ring… El sonido del teléfono interrumpió sus carantoñas,

Sin moverse del sitio Ren alargó el brazo y contestó la llamada. —Hola…— Dijo con una sonrisa mientras impedía que Kyoko se alejara de él. —Buenas noches señor…—

Al saber que era el presidente Kyoko intentó de nuevo zafarse del abrazo de osos que su novio estaba propinándola, pero éste se negó en rotundo a dejarla ir, por eso acabó medio retorcida con una pierna por encima del hombro de Ren y un brazo debajo de su pierna.

—…—

—Jajajajajaja…. Auch!— Exclamó cuando ella le mordisqueó en el único lugar al que tenía acceso, su gemelo.

—…—

— Nada, no es nada, sólo es Kyoko que está muy graciosa en estos momentos…—

—…—

—Ah, ¿sí? Eso es bueno supongo…— Se puso serio tras escuchar una vez más. —Pero sin excederse, ¿verdad? —

—…—

—Vale, entonces me parece bien… Sí, se lo diré …—

—Ren! — Exclamó Kyoko cuya postura comenzaba a ser algo dolorosa.

—Ven aquí pequeña lagartija…— Con delicadeza la ayudó a adoptar una postura más cómoda.

—Eres malo…— Se quejó con un puchero.

La sonrisa de medio lado que la dedicó su novio anunciaba que ese comentario iba a recibir su castigo. Y así fue, con un rápido movimiento volvió a cambiarla de postura, esta vez la levantó por la cintura y la puso a horcajadas sobre sus piernas. —¿Ah sí? ¿Soy malo…?— Preguntó mientras con la delicadez de una pluma depositaba cientos de besos sobre su rostro, labios, frente, nariz, mejillas…, e incluso sobre sus parpados.

—Vale…, no eres malo…— Claudicó Kyoko encantada con las dulces atenciones. —Sólo un poco travieso… ¿Qué quería el presidente…?— Cambió de tema, más concentrada en esos labios que ahora recorrían su cuello que en conocer la respuesta.

—Decirnos que pronto comenzaremos a trabajar, Doc. te ha dado permiso, dice que estás lista para empezar, será después de las fiestas.—

—¿De verdad? ¡Eso es fantástico! — Kyoko aplaudió encantada.

—Jajajajaja, sí que lo es, pero…—

—Lo sé…, lo sé…, no me sobre esforzaré…— Murmuró enfurruñada.

—¿Y? — La desafió Ren.

—Y…— Kyoko torció graciosamente los labios y susurró con ellos fruncidos. —Haré caso al doctor, al director y a todos los que queréis cuidarme—

—Buena chica…— El premio a su concesión fue un gran beso en los labios. —Ahora…— Como si no le costara se levantó con ella en brazos. —Es hora de que alguien tome su té favorito y después nos vayamos a dormir, debes descansar—

—Oh no…— Susurró apenada cuando la dejó sobre la barra de la cocina, allí una humeante y mal oliente taza la esperaba. —¿Ese bote es mágico? ¿Es que no se van a acabar nunca? — Preguntó cuándo con una mueca terminó de beber.

—A la cama…— Cargándola de nuevo la llevó hasta la habitación consiguiendo así que dejara de protestar.


—Ren…,¿estás dormido? — Susurró Kyoko de espaldas, tumbada en la cama.

—No…—

—¿Puedo hacerte una pregunta? —

—Ren sonrió a la oscuridad pues eso ya era hacer una pregunta. —Sí—.

—¿Crees que estamos haciendo lo correcto? —

—¿Sobre qué? —

—Nosotros…— Fue un sonido ahogado.

Ren dio un respingo y su corazón se detuvo un segundo. —¿Nosotros? — Preguntó con cierto deje de miedo en su voz.

—Ya sabes, que viva aquí contigo, la forma en la que actuamos a solas, dor…, dormir juntos…— Suspiró. —Ya sé que es provisional, mientras me recupero pero…—

—¿Te sientes mal con ello? ¿Te estoy presionando? — Ren encendió la lámpara de su mesilla y se incorporó para poder mirarla.

—No yo…, no siento nada de eso— Kyoko enrojeció al sentirse tan observada. —Me siento más tranquila que nunca a tu lado, en paz, como si …, no sé explicarlo—

—¿Cómo si por primera vez estuvieras en casa? — Preguntó Ren con una sonrisa, pues saber que ella no se sentía presionada era un gran alivio para él.

—Sí, eso como si estuviera en casa— Kyoko le miró sorprendida mientras meditaba las palabras que acababa de decir. —¿Cómo lo sabes? —

—Porque así me siento yo Kyoko… Durante mucho tiempo me he sentido perdido en el mundo, lo único que tenía era un trabajo que realmente amaba pero nada más. Sin embargo ahora…, siento que he encontrado mi lugar, que contigo por fin estoy donde debo estar—

—¿En tu casa? —

—No, no es por la casa, es por ti, mi hogar eres tú—

—Oh Ren…— A Kyoko se le escapó una solitaria lagrimita. —Eso es precioso…—

—Es la verdad y nada más que la verdad…— Se volvió a tumbar y abrazó su cuerpo, sepultando la espalda de Kyoko contra su pecho. —¿Puedo hacerte yo una pregunta? —

—Claro…—

—Si no te sientes mal con esto…— La apretó más para que supiera a que se refería. —¿Lo que te preocupa es lo que puedan pensar los demás? —

—Supongo que sí…— Reconoció en apenas un murmullo.

—¿Alguien en partícular? — La primera persona en la que pensó Ren fue en el bastardo de Fuwa, por eso su cuerpo se tensó.

—Bueno más o menos…—

—¿Qué? —

—Me preocupa mucho que esto afecte negativamente a tu carrera, si se llegara a saber… ¿Qué pensaría la gente, las numerosas fans que te aman, de que estés saliendo con alguien como yo? —

—Somos actores, nunca podemos olvidar que debemos a nuestros fans estar donde estamos, pero estamos hablando de mi vida privada no de mi trabajo. Trabajar contigo me ha convertido en un mejor actor, para muestra tienen Dark Moon, sin ti jamás hubiera conseguido ser un buen Katsuki. Por lo tanto nadie puede negar que juntos formáramos un buen equipo. En cuanto a nuestra vida privada…,por primera vez en mi vida soy feliz Kyoko, estar contigo, que me quieras…, es lo mejor que me ha pasado nunca. Espero no encontrarme nunca en la tesitura de tener que elegir porque tengo muy claro lo que haría—

—Actuar es tu vida…— Afirmó Kyoko.

—Lo era, hasta que he conocido lo que realmente me hace estar vivo, tú—

—… No puedes…, no puedes dejarlo por mi…— Susurró angustiada.

—Eh…— La envolvió completamente. —No tendré que hacerlo, todo irá bien… Sólo quería que supieras que para mí nada es más importante que esto— Beso su cabeza e inhaló el perfume de su pelo. —Tú me completas—

—Y tú a mi…—

—Además el mayor problema será que me convierta en la envidia de todos los hombres, pues se quedan sin la oportunidad de tener a la mujer más irresistible del mundo—

—Que bobadas dices…—

—No son bobadas es la pura verdad— Beso su cuello. — ¿Te preocupa lo que piense alguien más? —

—Bueno…, el Tashio….— Susurró.

—Ya…, esto de que tengas tantos padres…— Bromeó Ren. — Tendré que mantenerme lejos de sus cuchillos…—

—Jajajajaja, es un gran hombre y me ha cuidado mucho—

—Lo sé, no sabes lo mucho que se lo agradezco. ¿Algo más? —

—Eh…, creo que no…—

—¿Seguro? ¿No hay nadie más que se pueda molestar por esto? —

Ahora fue Kyoko la que dio un respingo al sentir la dureza en su voz, se dio la vuelva para mirarle a los ojos. Entonces lo supo, sólo había una persona capaz de conseguir que su mirada se oscureciera tanto. — Nadie cuya opinión me importe—

—Bien…, descansa…— Ren apagó la luz y suspiró de satisfacción por tenerla envuelta entre sus brazos. — Te quiero—

—Y yo a ti—

—Y Kyoko…—

—¿Sí? — Estaba ya medio dormida.

—Nada de esto es provisional…—


FIN