Hola :D he aquí con el Epílogo de ''Maka vuelve a casa''

¿Qué pasó con Maka y Soul después de casarse?

Descúbrelo en este capítulo~

Sin más: ¡READING WAS SAID!

*Soul eater y esta historia no me pertenecen


~EPÍLOGO~


Eran las doce y Motocicletas y Coches Americanos Evans ya funcionaba desde hace dos horas y media. El dueño, Soul Evans entró por la puerta principal cargando dos bolsas en cada mano, venía del supermercado. Cruzó el taller y pasó de largo sin decir nada a nadie, sin siquiera saludar a sus colegas. Entró al ante jardín de su casa, dejando las dos bolsas de su mano izquierda cuidadosamente en el suelo para abrir el mosquitero. Suspiró y volvió a cogerlas y se adentró a la casa.

-He llegado.-Mencionó alzando la voz para ser escuchado por Maka. Se le notaba cansado y no era para menos, era verano y el calor en Death City hacía que los pájaros cayeran al suelo convertidos en pollos asados.

Cruzó el living de su casa para adentrarse a la cocina y coger una cerveza, al dar un paso pisó un pequeño camioncito. Soul miró el suelo y suspiró resignado. Se inclinó y recogió en juguete que se encontraba abollado.

Lo compré sólo la semana pasada y ni duran estas porquerías. Pensó.

Al echarle un ojo a la cocina vio más de esos juguetes esparcidos por la cerámica, bloqueando el paso por todos lados. Ya era el colmo. Gritoneó.

-¡Kid! te he dicho mil veces que recojas tus juguetes.-En cuestión de segundos un pequeño niño corrió tambaleándose hacia él.

-Papi.-Le moduló.

Soul cargó a su hijo de un año y cinco meses en brazos y le besó los cabellos.

-Te he dicho mil veces que recojas tus cosas. ¿Por qué no haces caso? ¿Por qué no me das un descanso?

-No ganas nada con reclamarle, Soul, es muy chiquito y con suerte sabe decir papá y mamá.-Maka se asomó por el umbral de la puerta de la cocina. Lucía un vestido de tela fresca y de color rosa crema y unas chancletas con corazones de diseño.-Yo los recogeré.

Maka se acomodó la panza y a duras penas intentó agacharse. Abrió las piernas para hacer equilibrio. Soul bajó a Kid e inmediatamente cogió a Maka de los hombros y la hizo enderezarse.

-No te agaches, Maka, ya sabes que luego te cuesta subir. No te preocupes, yo lo haré.- Maka soltó una risa. Era su tercer embarazo y ya sabía como hacer bien las cosas para no retorcerse de dolor después, pero Soul se desesperaba. Él era muy intranquilo.

-Soul, tranquilo. Estar embarazada no me limita a nada.

-Tienes ocho meses, Maka. Silvie debe de pesarte.

Habían pasado sólo un año y diez meses desde que Maka y Soul se casaron. Lo celebraron en familia y con amigos de toda la ciudad. A los cinco meses después se decidieron casar por la iglesia. No era algo que Soul estaba de acuerdo pero Maka le insistía todas las noches de que era su sueño casarse, ocupar un bello y largo vestido blanco de novia con velo y todo. Fue tanta su insistencia que finalmente lo logró y Soul le dio el gusto. Para el matrimonio ante la palabra del Señor, Maka estaba embarazada de seis meses del pequeño Kid. Resultó quedar embarazada cuando intimó dos veces con Soul en su casa luego del partido de Fútbol Americano. Para ello tuvieron que mandar a hacer el vestido.

No era lo que Maka quería, se sentía gorda y el vestido de novia no le sentía para nada bien. En ese tiempo la billetera de Soul lloraba. Su sueño era casarse con un vestido ajustado de la cintura y bien abultado en las piernas, quería que resaltase su bella figura y ser la envidia de Death City. Culpaba a Soul por haberla embarazado.

Cuando vieron que la ecografía decía que era un varón, Soul decidió ponerle Kid en honor a su mejor amigo. Maka estuvo completamente de acuerdo y al nacer, Soul firmó la paternidad del pequeño, llamándose Kid Evans.

Cuando le dieron en alta a Maka, Soul la llevó a casa en su auto con Nathan. El pequeño dormía en una cuna al lado de la cama matrimonial. Nathan dormía en la habitación de al frente.

En un inicio Soul se la pasaba en casa cuidando al pequeño que en el taller trabajando. A veces Maka salía de compras dejando al niño solo y es cuando más se desesperaba Soul.

Cuando el pequeño Kid cumplió el año, su casa había cambiado completamente. Estaba justo como no quería que estuviera desde hace mucho antes de que Maka retornara a la ciudad. El piso estaba lleno de juguetes de Kid, Nathan cuando entraba apresurado a casa y tenía que volver a salir dejaba sus prendas tiradas por cualquier parte de la casa, cosa que de por cierto a Soul le molestaba mucho. Galletas tiradas en el suelo que Maka le daba diariamente a Kid y uno que otro rayón en las paredes que Kid hacía cuando nadie le vigilaba.

Soul no permitía que Maka moviese un sólo dedo, quería aprender a solucionar esos problemas él solo y por ello se la pasaba más en casa para poder educar al pequeño desde chiquito, por más que Maka le decía que él no le entendía.

Cuando Kid tenía siete meses y medio, Maka volvió a quedar embarazada. Esta vez de una niña. Soul al enterarse que su próximo bebé sería una niña, cogió a Maka de los hombros y la agitó.

-No me des una niña, por favor. No lo podré aguantar.

-Tranquilo, Soul. No será tan complicado.- Le intentaba tranquilizar. En cuestión de meses Soul ya se había echo la idea.

Maka le había propuesto a Soul ponerle el nombre de su difunta madre, Silvie Evans, a lo que éste se emocionó completamente y no dudó en decirle que sí.

Nathan ya se había acostumbrado a Death City y a la escuela. Salía diariamente con Brandy y de vez en cuando la invitaba a casa a cenar. Eran novios desde hace ya un tiempo. Nathan había cambiado en aspecto. Aún usaba sus cadenas, no había como quitárselas, pero por lo menos ya no usaba sus pantalones a las rastras.

De vez en cuando le tocaba la dura tarea de cuidar a su hermanito. Aquello le fastidiaba pero ya se hacía la idea de que iba a ser peor con el nacimiento de su hermanita.

A pesar de todos los contras, Soul era muy feliz. La amargura era algo irreconocible para él. Era feliz porque tenía a su lado a la mujer que amó toda su vida, feliz porque se había casado con ella y porque tenían unos hijos maravillosos. Sí, de vez en cuando discutía con su hijo mayor pero todo el enojo se le iba al carajo cuando le escuchaba llamarle papá.

Soul recogió rápidamente los juguetes y los dejó encima de la mesa. Maka ojeó las bolsas.

-¿Te fue bien en el mercado?-le preguntó. Soul suspiró mientras abría una lata de cerveza.

-Sí... compré los pañales que me dijiste para Kid.-Maka frunció el ceño.

-No me refería a eso. ¿Me compraste los pastelitos rellenos con crema y manjar?-le preguntó golosa.

Desde los dos meses de embazado, Maka tenía un único antojo: los pequeños pasteles rellenos con crema y manjar. Soul no es mucho de lo dulce pero habían veces en que se compraba de esos pastelillos para mantener el estómago lleno. Desde esos son los antojos de Maka, no los compraría nunca más para él. Ya los odiaba.

Todos los días Maka le encargaba de esos pasteles, interrumpiéndolo del trabajo para que fuera a comprarlos. No le quedaba otra cosa que hacer, si no le obedecía, Maka se enfadaba con él.

Maka abrió desesperadamente la bolsa y cogió la cajita con los pasteles, corrió una silla y se sentó en ella para comerlos. Soul escuchaba sus gemidos al probar sus pasteles.

-Engordarás si sigues comiendo esas porquerías.

-Ya estoy gorda.- se encogió de hombros restándole importancia y siguió comiéndolos.

Soul volvió a darle un sorbo a la cerveza y se escuchó la puerta del mosquitero abrirse. Nathan había llegado. Maka le gritó que cerrara bien el mosquitero para que Kid no se arrancase al taller.

Nathan entró a la cocina y saludó a sus padres. Miró a su madre mascar un pastel y se le hizo agua la boca.

-¿me das un trozo, mamá?- Maka miró a su hijo y se hizo para atrás, alejando el pastelillo de Nathan como si éste fuese a tirarse encima de ella por una mordida.

-¿Acaso tengo cara de compartir mi comida?

Nathan odiaba que Maka se pusiera así de egoísta. Eso Soul lo sabía.

-¡Eres una egoísta, mamá!

Soul revolvió una bolsa y le habló a su hijo.

-No te preocupes, hijo. A ti te compré una bebida energética.- Y se la lanzó. Fue una atrapada perfecta.

-Cool, gracias papá.

Maka odiaba que se tiraran las cosas justo en frente de ella. Tenía la seguridad de que un día Soul hiciese un mal pase y le caería directo en la cara.

-Ya les he dicho que no me gusta que se tiren las cosas. ¡Un día de estos me llegará a mi!-Les gritoneó.

Antes de retirarse Nathan hizo un comentario.

-No estaría nada de mal, quizá un golpe te haría falta para que dejes tu egoísmo de lado y compartas.

-¡Vuelve aquí, erizo!- pero Nathan no volvió. Si fuese inteligente no volvería a que lo golpearan.

-Ya déjalo, Maka.- Maka tragó el pedazo de pastel que tenía en su boca y suspiró resignada.

-Tienes razón.

-Sí, él tiene toda la razón.-Le bromeó.

-¿Qué acabas de decir?

-Nada, nada Florecita.- Soul se acercó a Maka y revolvió sus cabellos para luego besarle la frente. Kid se asomó por el umbral y caminó lentamente hacia sus padres.

-Mira, Soul. Kid ya casi camina a la perfección. ¿No te parece maravilloso?

Soul levantó en brazos a su hijo y se sentó con él en sus piernas en una silla al lado de Maka. Era completamente feliz, ya no le hacía falta nada, sólo esperar el próximo mes para poder tener en sus brazos también a su primera hija, Silvie.


Y éste es el fin, fin, fin de tooooda la historia :D

Espero que les haya gustado el epílogo n.n lo hice con mucho cariño para ustedes que me lo pidieron jijiji

Ahora sí este es el adiós definitivo de la historia (/*0*)/

Nos vemos~

LyTha Shinigami...