Gracias a xxm3chxx, LadySakuraHatake, Tiny Lizard, Ryu Akai, Ekkaya (bienvenida), Nany Hatake, Soffie Hatake, kakaxsaku y Bloody Cherry.
Sakura abrió los ojos y sintió el mismo vértigo que cuando sueñas que te caes de la cama. Estaba oscuro pero reconoció de inmediato el lugar. Se levantó con relativa rapidez del sofá y miró alrededor. Y maldijo su mala suerte, su mala suerte con los hombres.
- ¡¿Me quieres decir que demonios hago aquí?- gritó una encolerizada kunoichi.
Kakashi no contestó, aun. Dándole la espalda miraba por la ventana. Sólo entraba algo de luz de una farola de la calle. Apretaba los puños.
Ella no iba a darle el gusto de echarla otra vez de su casa. Y cuando se disponía a marcharse, él se giró y habló.
- ¿No te dio lo suficiente Darui que tuviste que buscar a Sasuke para rematar la faena?
Sakura quedó perpleja ¿Esas palabras habían salido de su boca? Su voz era fría como una espada y su mirada destilaba furia contenida.
- ¿Cómo te atreves? - dijo ella levantando un puño. Iba a partirle esa cara tan bonita.- ¿Acaso tú no has tenido lo tuyo con Anko? - sin hitake, ni mascara, ni el puñetero chaleco para ella estaba claro.
Kakashi avanzó amenazador, la ira, los celos y un demoledor deseo lo tenían al borde de la insensatez ¿Tan difícil era de entender?¿ Cómo es que ella no comprendía que era solo suya? ¿Qué nadie podía tocarla salvo él?
- Todas no son tan fáciles como tú Sakura.- sentenció venenoso frente a ella.
Y la mano de Sakura voló. Si hubiera sido otro, habría perdido un par de dientes pero esa mierda de ojo chivato no daba tregua. Y cogiéndola de la muñeca, le retorció el brazo dejándolo tras la espalda de ella y la pegó a su cuerpo.
- ¡Hijo de …!- Kakashi le tapó la boca con la suya y la estrelló contra el sofá aplastandola bajo él. Sakura quedó con una mano y la boca sujeta. Fue a golpearlo con la otra pero él se la agarró y la subió sobre su cabeza. Indefensa lo dejó hacer. El peligris no perdía el tiempo, sus labios se aferraron a los suyos, besándola descontrolado. Su lengua intentaba penetrarla pero ella cerraba los dientes con fuerza. Furioso la cogió de la barbilla.
- Yo no soy unos de esos chiquillos para que te rías de mí. - dijo frustrado, y empezó a bajar por su garganta, lamiéndola como un animal.
Ella se retorcía bajo su cuerpo y él la mordió para sujetarla. Fue un mordisco posesivo, que no soltaba pero no rompía. Sakura que quería quitarse por todos los medios de debajo no pudo evitar que el repentino placer la atontara un poco, y se le escapara un pequeño gemido, que para su desgracia, él oyó.
Kakashi apretó sus dientes un poco mas y ejerció presión con los labios. El gemido, se fue volviendo jadeo y ella lo notó sonreír en su garganta. Sakura no podía moverse, la cabeza de él le impedía girar el cuello. La melena gris le acariciaba la cara. La respiración caliente y agitada sobre la piel de su garganta comenzaba a excitarla. Y empezó a ser mas consciente de su cuerpo sobre el de ella. Su pecho aplastando sus senos. Sus piernas sujetando las suyas.
No.
Volvió a revolverse a riesgo de desgarrar la carne y él soltó el bocado. A cambio con una mano la cogió de la cara y con otra del coño. Ella abrió la boca sorprendida.
- Estate quieta.- le dijo él autoritario.
Él volvió a besarla y esta vez logró meterle la lengua. La mano grande en su sexo la había paralizado. Traicionero y sinvergüenza empezó a latir pidiendo mas y ella se abrió de piernas. Kakashi notándolo aflojó la presión en la mano y empezó a frotarla de arriba a abajo sobre las bragas.
- Esto es mío.- murmuró sobre sus labios y los labios de su sexo se inflamaron. En el rostro del peligris comenzó a dibujarse una maldita sonrisa vanidosa.- Estas tan mojada... - susurró como dolorido.
Y siguió frotando, mirándola, vigilandola. Ella avergonzada de su propio cuerpo cerró los ojos y apartó la cara. Entonces una repentina cordura le recordó que ya tenía una mano libre así que acumulando chacra , la apoyó en su pecho y lo empujó con fuerza. Kakashi logró mantener el equilibrio pero ella había escapado hacia la puerta. Cuando Sakura iba a abrirla un kunai se clavó en la madera. Ella se dio la vuelta y ya lo tenía de nuevo pegado a ella. Lo miró a los ojos, retándolo, no iba a someterla con un cuchillito, pero esos ojos negro y rojo eran seductoramente dominantes.
- ¿Dónde crees que vas?- gruñó él.
Kakashi la vio morderse los labios. A pesar de estar oponiendo resistencia sentía crecer el deseo en el interior de ese cuerpecito.
Él desclavó el kunai de la madera y jugando con la hoja lo acercó a su cuerpo, mas o menos entre sus pechos.
- No me temas.- dijo él como un encantador de serpientes.
- No te temo.- discrepó ella. Era verdad, ni siquiera miraba el kunai, solo sus ojos. Y se sintió orgulloso de ella.
- ¿Y por qué tiemblas?- dijo él sonriendo, muy cerca de su boca.
Ella apoyó la cabeza en la puerta evitando la proximidad. Tiritaba. Pero no era miedo. Su cuerpo convulsionaba esperando ansioso que él siguiera tocándola.
- Pudo olerte, eres una perra cachonda.
Sakura quiso golpearlo pero de nuevo le cogió la mano y se la pegó a la madera sobre su cabeza. El kunai no se movió un milímetro. Ella abrió la boca, seguramente para mentar a su madre pero él pegó su nariz a la de ella.
- Niña desobediente, voy a castigarte por desobediente. - le murmuró sobre sus labios. A ella el insulto se le atoró y no salió. Su sexo latía cada vez mas dolorosamente.
Entonces él se separó un poco y comenzó a pasar el kunai de arriba a abajo lento, rasgando la tela.
- ¡Para!- dijo ella.
Él la miró y sin dejar de sonreír siguió cortando. Sakura tenía la otra mano libre pero no se movió. La tenía dominada, al menos de momento. Sentía su excitación, su piel rosada se emocionaba al perfilar el peligroso camino de la hoja filosa entre sus pechos, su abdomen, su vientre. Ella no separaba sus ojos de los de él, expectante y cuando acordó, su bonito vestido se había abierto en dos. La joven gruño bajito al sentir el frió de repente en su cuerpo. Su piel se puso de gallina y sus pezones sensibles se erizaron. Kakashi se relamió. La boca se le hacía agua. La había echado tanto de menos, que el bulto en su ingle ya le llegaba por el ombligo. Y tiró el kunai al suelo.
Sakura lo vio mirarla tan descaradamente que no pudo reprimir la curiosidad. No solo le había roto el vestido, el sujetador colgaba de sus hombros muy triste.
- Maldito seas.- rugió ella.
Iba empujarlo pero él tomó su pecho con toda la boca y ella quedó sin aliento. Quería desesperadamente cerrar los ojos, echar la cabeza hacia atrás y dejarse llevar por la sensación, pero la mirada obstinada de Kakashi era tan erótica que le resultaba mas placentero verlo lamerla, morderla, chuparla. Sin darse cuenta su mano libre se enredó en su pelo gris apretándolo contra ella, y él le pasó las manos tras la espalda arrimandola mas. Se volcaba sobre ella y ella se doblaba como un junco facilitándole el trabajo. El otro pecho gritaba pidiendo atención pero por alguna razón no lo tocó. Parecía concentrado esa carne tierna y suave que comía una y otra vez.
- Dímelo...- murmuró él sobre su seno.
- ¿Eh?
- Dime que quieres.- y con la punta de la lengua dibujó la aureola sin llegar a tocar nunca el pezón, horriblemente erecto.
- No te oigo.- dijo ella y su voz sonó mas traviesa de lo que le hubiera gustado. Estaba muy excitada. Pero sabía lo que estaba haciendo y tendría que hacer mucho mas para obligarla a regalarle los oídos. Él sonrió aceptando el reto y comenzó a bajar por su abdomen, despacio, recreandose, besando su ombligo y su vientre.
- Desobediente, por qué nunca haces lo que se te dice.- murmuraba sobre su piel entre beso y beso. Cuando él acabó de arrodillarse y la encerró con sus brazos por las caderas, Sakura se estremeció. Si hacía lo que ella pensaba no podría permanecer mucho tiempo de pie. Él acercó el rostro y su aliento caliente hinchó los labios en su intimidad.
Kakashi volvió a coger el kunai, y ella se asustó un poquito. Y con dos cortes precisos en sus ingles, su pobre tanguita cayó al suelo y quedó totalmente expuesta. Tras lanzarle una extraña mirada, él la lamió, de abajo a arriba, desgustandola entera. Y a ella le recorrió una descarga que la dejó temblando, comenzó a desmontarse, como un juguete a piezas.
Lo miró. Él sonreía. Sakura no quería ni pensar el motivo de su sonrisa. No estaría comprobando ¿verdad? Le dieron ganas de darle con la rodilla en la cara. Pero lo cierto es que aquello le dio igual, solo quería que volviera a hacerlo.
Él empezó a torturarla, estirando la piel, chupando, relamiendo cada pliegue y cada rincón, eufórico. A Sakura se le nubló la vista y los oídos le zumbaban. Estaba tan cerca que las piernas no la sujetaban. Él volvió a murmurar y ella lo volvió a ignorar. Y él la devoró con mas ansias. Ella poseída por la lujuria levanto la pierna para darle mas espacio. Él le paso la mano por el culo y la sujetó para mantenerla en vilo y llegar mas abajo. Sakura escuchaba su boca ahí, mojada, la saliva, arriba, abajo, por todos lados, su sexo a punto de reventar, su cavidad llorando, reclamando que la rellenaran de una buena vez. Lo miró y él leyó su necesidad.
- Dime lo que quieres, Sakura, - dijo apartando la boca mojada y sonriendo malicioso -, no puedes aguantar mas.
Sakura echó la cabeza hacia atrás, tenía calambres en las piernas y no creía que en esa posición tan incómoda pudiera llegar a correrse. El repentino frío resaltó la sensación de humedad y calor intimo. Kakashi se mantenía a la expectativa mirando su sexo y a ella, y durante unos segundos eternos, se retaron con la mirada. Ella podría mentir, decirle lo que quería oír, satisfacer su estúpido ego masculino y él acabaría por llevarla al éxtasis, pero sabía que la mentira sonaría a verdad tanto en su boca como en sus oídos. Y reprimiendo ese deseo que la mataba intentó bajar la pierna. Pero él no se lo permitió.
Al contrario, tirando del trasero la volcó en el suelo, con la suficiente habilidad para no golpearla en la cabeza. Sakura se sorprendió al verse tirada en el suelo y se sintió mas vulnerable aun. Intentó levantarse pero él se sentó sobre sus rodillas, como cuando hacían abdominales. Y él se sacó por la cabeza la camiseta azul. Ella se mordió los labios al ver su torso desnudo y él sonrió de nuevo con satisfacción. Y se inclinó sobre ella.
- Me vas a rogar, Sakura, me va a rogar.- susurró y metiendo la mano entre sus piernas escurrió varios dedos en su sexo. Ella se arqueó atisbando al fondo el climax. Pero él retiró los dedos. La joven lo miró. Iba a matarlo. Pero cuando él se metió los dedos en su boca y relamió su jugo, abrió la boca presa de excitación. Él entrecerró los ojos, como si aquello fuera miel, y repitió la operación. Arrastrando su esencia lo saboreaba como néctar, y murmuraba ¿Qué murmuraba? Estaba loco y la iba volver loca a ella. Entonces él volvió a inclinarse sobre ella y lo vio bajarse la cremallera. El corazón de Sakura se puso a doscientos.
Acercó su boca a la de ella y se olió. Por alguna primitiva razón no le molestó y él volvió a susurrar, acariciándola con su aliento.
- Sé una niña obediente, y dile a tu sensei lo que quieres.
Sakura abrió la boca perpleja ¿Ese era Kakashi? Él nunca había mezclado las cosas tanto, pero sus ojos estaban tan oscurecidos por la pasión que ella pensó que estaba medio ido, tanto como ella. Kakashi le abrió las piernas con las rodillas. Sakura tuvo la intención de apretarlas de nuevo pero entonces reconoció la piel suave sobre su sexo y soltó un gemido animal. Subió la cadera buscandolo pero él apartó su polla a un lado y rió entre dientes.
- Si lo quieres, pídelo Sakura-chan. - en castigo por el diminutivo ella se levantó y le mordió los labios. Al soltarlo él le lamió la boca.
- Pídemelo, Sakura.- rogó. Con los ojos entrecerrados y apretando la mandíbula, parecía a punto de ceder. No era tan resistente después de todo. Pero cuando empezó a pasar su miembro por su sexo, acariciándose, acariciándola, Sakura se planteó dejarlo todo correr y decirle lo que quería oír. Era demasiado horrible, las paredes interiores se contraían con violencia buscando algo sólido. Ella bajó su propia mano, tenía que aliviarse de alguna manera. Pero él volvió a apartarla.
- Te he dicho, - dijo él escondiéndose en su garganta -, que no lo toques, que es mío.- y la besó con fuerza en la curva del cuello. Ya no había violencia, solo el deseo y las ganas de sentir con cada poro de su piel. En algún momento la ira se había desvanecido y de los celos solo quedó la necesidad de hacerla comprender que era suya. De repente la pequeña mano que seguía por ahí logró colarse entre el juego de piernas y lo agarró por las bolas. Kakashi se asustó, pero ella fue tierna, y muy lista. Aquello espoleó de tal manera su necesidad que decidió doblegarla en otra ocasión. Guiándola con la mano la penetró hasta el fondo, hasta muy al fondo. Ambos gritaron al mismo tiempo. Kakashi se quedó quieto intentando no correrse, respiraba con dificultad. La miró.
Ella con los ojos cerrados, y la cabeza hacía atrás, sonreía.
Era tan simple, tan básico, que Sakura se sintió ridícula. Kakashi solo tenía que rellenarla como a una aceituna, y el cielo y la tierra encajaban y todo volvía a tener sentido. La sensación de plenitud, literalmente, era como alimentar al hambriento. Cuando se estaba gestando en el vientre materno, su coño se creó para Kakashi lo llenara. Y abrió los ojos.
Él la miraba, extasiado por la sensación, la había echado tanto de menos... la fina piel interna, extremadamente suave era tan deliciosa que podría hacerle perder el sentido. Estrecha, aprisionaba su miembro con tanta fuerza que bajo las contracciones podía sentir las pulsaciones del torrente sanguíneo. Con un último esfuerzo empezó a moverse, despacio, muy concentrado. Sakura subió la cadera, siguiéndolo, no quería volver al vacío. Él terminó de sacarla y volvió a meterla, estaba tan mojada que apenas había fricción, y Sakura lo cogió del culo, obligandolo a llegar mas lejos aun, quería sentirla en la garganta. Cuando su polla topó con su útero y ya no pudo pasar mas allá, Kakashi la acarició con la nariz para que abriera los ojos.
- Dilo, Sakura, necesito oírlo.- casi suplicó y se perdió un poco con la determinación en sus ojos verdes. Él no era tan fuerte.
De repente ella sonrió. Agarrándolo con las piernas por la cadera y apoyándose en las manos, ella logró girarse y dejarlo debajo. Él gimió en voz alta y cuando la volvió a mirar la tenía encima, sin ni siquiera haberla sacado ¿Dónde había aprendido a hacer eso? Y empezó a moverse. Lento, constante, profundo, no, mas profundo. Ahora era el turno de Kakashi de gimotear. Ya no rogaba para que ella se rindiera a su dominio, ya rogaba por mas, mas, mas aun.
- Sakura, no puedo mas...- sollozó.
Y ella golpeó mas duro. Kakashi se retorcía bajo ella, tapándose la cara, buscando algo a lo que agarrarse. Y se agarró a sus muslos. Sakura lo veía gemir, lamentar, y subió sus manos por su torso desnudo. Acarició la pálida y suave piel de sus pectorales, impropia de un ninja. Era tan hermoso que dolía. Su abdomen duro se contraía, su pecho subía y bajaba profundamente, su rostro y su garganta sufrían, apretando los ojos y la boca con fuerza, su pelo caía desordenado sobre la cara. Y ella entendió. No había nadie como él, nunca lo habría, él era el único y lo era todo. Ni Darui, ni Sasuke ni nadie provocaba en ella esa necesidad de dar placer. Sólo él, porque lo amaba con locura. Y algo se desmoronó dentro de ella, su orgullo. Inclinándose sobre él, sin llegar a sacarla buscó su boca y lo besó, tímidamente. Kakashi abrió los ojos sorprendido, e inmediatamente la cogió con ambas manos de la cara y correspondió con pasión. Ambos se olvidaron de lo que estaba haciendo cintura para abajo, y se besaron, y se besaron y fue lo único que hicieron durante un tiempo.
Y los dos descubrieron que por la boca tenían conexión directa al alma del otro.
Kakashi se volcó sobre ella, y en ella, en cuerpo y alma demostrándole con sus labios que él la amaba mas que a nada, de una forma dolorosa e irremediable. Le era imprescindible para vivir.
Sakura se dejó llevar, se dio la oportunidad, por una vez aquella noche, de dejarse amar, de olvidar lo que Kakashi le había hecho. Él se levantó un poco y la volvió meter. Después buscó sus manos, y estrechándolas en las suyas las subió sobre su cabeza rosada. Y empezó a empujar de nuevo. El ritmo se aceleró sin quererlo, era demasiado tiempo aguantando, y sentía que le ardía, que le iba a estallar. Ella nunca la había sentido tan grande ni tan gorda. Se despegó un momento de sus labios buscando aire.
- Dámela, - dijo él -, dame tu lengua.
Ella obedeció por una vez y él penetró lamiendo su lengua. Él empezó a sacarla y meterla mas rápido, mas duro, buscando el impacto, buscando clavarla, romperla y ella abría la boca gimiendo, cada vez mas alto, mas y mas... Él tuvo que dejar el beso eterno, el placer lo tenía al borde y rechinó los dientes.
- Sakura...- lamentó.
Ella abrió un poco los ojos, solo un poco, estaba tan cerca... él lo vio, bajo las negras pestañas sus ojos verdes eran magma caliente, empujando por salir. Y él soltó una de sus manos. La bajó por el costado y la metió entre sus piernas. Con solo rozar el clítoris ella gritó presa del delirio. La sintió arquearse, levantándolo y él no pudo aguantar mas. Y con un vigor ya terminal la embistió sin descaso y el dolor tan exquisito lo fue llevando al éxtasis,
golpeando cada fibra,
cada músculo,
cada hueso.
- Sa
-ku
-ra...
Su cuerpo se dobló desarmándose entero.
Y se vació en ella hasta la última gota,
hasta el último lamento,
hasta el último suspiro.
Derrumbándose sobre ella, mas muerto que vivo, sus músculos se fueron relajando y la liberación lo dejó en una especie de letargo blando y muy sensible. Ella respiraba bajo él entrecortada y él se echo a un lado para dejarla respirar. La miró. El nudo en sus manos seguía apretado. Kakashi sonrió mirando el techo, feliz como un tonto.
…...
Sakura miraba el techo embobada, consciente de cada terminación nerviosa de su cuerpo. El orgasmo la había llevado tan alto que la caída fue vertiginosa. Miró a su lado. Su mano entrelazada a la de Kakashi. Relajadas ambas manos, como si ese fuera el lugar donde debían haber estado todo el tiempo. Y lo miró a él. Con el pelo sobre la cara y la respiración a aun agitada, tenía los ojos cerrados. Una película fina de sudor lo cubría entero. No estaba desnudo, solo los pantalones bajados. Y empezó a sentirse mal. Se levantó algo dolorida soltándose de la mano de Kakashi. Él la miró amodorrado. Tras desaparecer el calor del momento se dio cuenta que lo habían hecho en el suelo como animales. Miró alrededor buscando sus zapatos. Cada vez mas nerviosa comenzó a faltarle el aire. El esperma empezó a correr entre sus muslos.
- Sakura...- dijo Kakashi sentándose. Comenzó a alarmarse. Ella caminaba por el apartamento mirando el suelo. Entonces se miró a si misma y vio el vestido colgando de sus hombros, y él trago saliva.
- Mierda, Kakashi, me has jodido el vestido.- dijo abrazándose a si misma y sentándose en el sofá. Podría cambiar el vestido por la vida y seguiría significando lo mismo, él lo entiendo así. Y se asustó. Ella tenía que haberlo sentido, no, ella lo había sentido. Sakura había entendido ¿verdad?
...
Dice un refrán: a la tercera va la vencida.
Dice Inner Nemrac: Coño, la que hay que liar pa un polvo.
