Hola a todos y a todas! Muchas gracias a todos los que habéis leído el cap, me encantaron vuestros reviews! Los cuales, por cierto, responderé con la ayuda del personaje más sexy y persuasivo de Naruto, el mejor Akatsuki y mi personaje favorito...

*Itachi aparece detrás de Blanch con una sonrisa orgullosa, mientras que la chica alza una ceja*

Ita: Ya estoy aquí!

Blanch: Bueno, pues hola, Itachi. Pero yo iba a llamar a Deidara...

Dei: *Aparece de la nada señalando a Ita con superioridad* Ja! Te gané!

Ita: *Enfurruñado* ¡Pero si el mejor Akatsuki soy yo!

Blanch: Pero no eres tan artístico como Dei.

*Dei se hace cada vez más grande del orgullo*

Ita: *MÁS enfurruñado* PUES DA IGUAL! Responderé yo también a los reviews quieras o no! *rebusca entre los reviews y saca uno* La primera es chi uzumaki: Vaya, me echaste de menos? Es algo comprensible! Muchos saludos de parte de todo Akatsuki!

Dei: Lector Shenlong: Cuanto tiempo, claval! Me alegro de que te hayas creado una cuenta por fin! Por cierto, no creo que Akatsuki vaya a Saber y Ganar...

Blanch: Más que nada porque ninguno en esta sala ve (normalmente) Saber y Ganar. Por ahora, los que se quedan en España son: Tobi, Sasori, Pain, Nagato, Aki...

Dei: ... y el menda!

Blanch: Y sí, recuperé Francés! n_n Con mucho trabajo, pero lo conseguí!

Ita: Y a Tsume... Bueno, no sabes lo que le espera aún! La venganza Uchiha aún no termina!

Dei: Sería venganza Inuzuka, pero si tu eres feliz así...

Blanch: KAAS' Riko: No te preocupes, ya estoy mucho mejor (si no, no estaría aquí n_n) Gracias por los animos! Besos!

Ita: Nik-Drak95: Sí, ya estamos de vuelta! Oye, pero creeme, Hachi no es la más despistada... Ya verás, ya verás.

Dei: SoraUchiha666: Holis, Sara! Gracias por los ánimos!

Blanch: Sí, muchas gracias! Ya estoy mucho mejor, don't worry! Pero no, no haré un especial por el cumple de Tobi... Si tuviera que hacer un especial por cumple, la historia no avanzaría!

Ita: Ya ves... Ayer fue el de Kisame, cierto?

*Los otros dos se encogen de hombros*

Dei: Bueno, muchos saludos, Sara!

Blanch: Kira taisho: Kira, no, Aki no odia a Itachi... Pero es lo que tiene ser tan sobreprotectora con una hermana, que acabas culpando de todo a tu cuñado!

Dei: Claro que te espiamos, Kira. Yo siempre tengo un pájaro de arcilla en tu ventana para espiarte...

Ita: Muchos abrazos, Kira! Nos leemos!

Blanch: MiriamPJM: Ou, como jode eso! Bueno, y que te diga algo... Vale, cuál es tu Akatsuki favorito? Te gustaría algún capítulo dedicado a él? Cómo sería?

*Itachi y Dei esperan impaciente las respuestas*

.

Bueno, y sin más dilaciones... el cap!


Capítulo 32: Akatsuki y el sirviente del mal (1ª parte)

~ ·· ~ ·· ~ ·· ~ ·· ~

Mientras se enfrentaba a la larga espera de la reacción de alguno de los presentes, Itachi empezó a tamborilear los dedos sobre sus rodillas, tratando de calmar los nervios que sentía. Hacía un buen rato que había bajado la mirada, temiendo encontrar más rencor del que había encontrado antes. Tenía mucho miedo, mucho más del que había sentido nunca, pero aún así dejó que su orgullo hablase una vez más por él y, tras tragar duro, alzó la mirada buscando la del culpable de tanta tensión.

Sasuke Uchiha.

El azabache en esos momentos se encontraba con los ojos cerrados, sentado de manera tradicional con las manos sobre sus piernas. No parecía enfadado ni decepcionado, no mostraba ninguna emoción en el rostro. Apenas fruncía un poco el ceño, pero Itachi sabía que esa no era una mueca de disgusto viniendo de su hermano, sino más bien de estar aún procesando todo lo que le había contado.

Sentados justo detrás del menor se encontraba el resto del equipo siete, que también habían escuchado la historia y, mientras algunos estaba enternecido, otros mostraban la más clara confusión en su mirada y en su rostro. Lo mismo podía decirse de los Akatsuki presentes justo detrás del Uchiha mayor, sólo que en este saco también entraban los que ni le iban ni le venían la historia de Itachi... y también los cinco Akatsuki (y Aki) que estaban en España, donde eran bastante tenprano y lo estaban escuchando todo por una videoconferencia.

–Sasuke, yo...

–Shhh...- le chistó el menor sin abrir siquiera los ojos.

Ante la orden, todo el mundo se quedó en absoluto silencio para que Sasuke pudiera pensar.

Durante dos segundos.

–Yo no lo entiendo, tebayo- dijo Naruto ladeando la cabeza-. Es decir, ¿todo era desde el principio un complot del consejo para-?

–Shhhhhhhhh...- volvió a chistar Sasuke, frunciendo el ceño esta vez.

–Pero...

–¡Que cierres el pico, Naruto!- exclamó girándose para intimidar al rubio con la mirada.

Naruto por fin pareció comprender la indirecta, ya que se sentó bien y miró hacia otro lado con la intención de no volver a decir nada... por el momento.

Una vez que hubo "convencido" al Uzumaki, Sasuke volvió a la misma posición en la que estaba antes, sólo que ahora encaró a Itachi con una mirada firme. El mayor sudaba frío y contenía la respiración, esperando pacientemente a que su hermano dijera algo, cualquier cosa, pero que no le dejara más tiempo sufriendo.

Al final, el menor suspiró calmado.

–Ya me lo imaginaba, Itachi.

¡¿Cómo?!- exclamó cierto pelinaranja al otro lado del mundo, pegándose a la pantalla como si quisiera atravesarla- ¡¿Cómo que ya te lo imaginaba?! ¡Si no lo sabía ni yo! Y eso que he sido el líder de Akatsuki durante mucho tiempo, ¡pero no sabía que-!

–¿Te quieres callar de una vez?- dijo Konan hastiada, ya que no dejaba que Sasuke se explicase.

Lo siento...

Itachi, que no había podido escuchado a Pain, se mantuvo rígido durante un rato.

–¿Cómo es... que ya te lo imaginabas?- murmuró tragando duro.

–No ha sido difícil, sobre todo teniendo algo de ayuda- respondió Sasuke sonriendo de medio lado, con una pizca de melancolía.

–¿De quién?- preguntó el mayor afilando la mirada

Si Itachi había cometido alguna imprudencia en el pasado, ya hubiera sido al abandonar la aldea o en la misión de capturar a Naruto para extraerle el Kyuubi, quería de saberlo. O peor si era Danzo o los del consejo los que habían roto su promesa y se lo habían contado para tenerlo a su favor. ¡No, eso sí que no lo toleraría! Si eso sucedía, acabaría con Konoha.

Tras un par de segundos de silencio, varios empezaron a aburrirse.

–¡Joder!- exclamó Hidan poniéndose de pie- ¿Queréis dejar de hacer las jodidas pausas dramáticas? ¡Ni que estuviéramos en una puta telenovela, cojones!

Los dos Uchiha envenenaron al albino con su mirada y Kisame, por el bien de Hidan (y porque quería ver de una vez el final de aquello) sentó a Hidan a su lado para que no molestara más.

–Te he estado observando desde que llegué- dijo Sasuke volviendo a su expresión melancólica-. En un principio intentaba encontrar tus puntos débiles para poder destruirte y vengarme de ti de la manera más dolorosa- explicó con tanta tranquilidad que bien parecía que le estaba dando la hora.

–¿Y...?- preguntó Itachi con una gotita cayendo por su sien.

–Y, tras un tiempo, me dije que alguien tan amable, pacífico y bueno por naturaleza no podría haber exterminado a todo un clan (y menos al suyo) porque sí, así que me replanteé las cosas... un poco. Y entonces Kakashi me explicó mejor lo que pasó en aquella época.

–Bueno, ¿pero lo perdonas o aún no?- preguntó Sora, que también se empezaba a aburrir.

Sasuke gruñó por lo bajo al verse interrumpido... de nuevo.

–No, aún no lo perdono. Tiene que hacer algo antes, cu-ña-da- dijo cruzándose de brazos, aguantando una sonrisa que se anticipaban a las quejas.

Pero, sorprendiendo a todos, la Inuzuka se quedó totalmente callada más roja que el pelo de Nagato y juntando sus deditos tímidamente al más puro estilo Hinata. Pero Itachi estaba aún muy perdido como para darse cuenta de lo que Sasuke quería decir.

–¿Qué tengo que hacer para que me perdones?- quiso saber el mayor removiéndose nervioso.

Sasuke sonrió de forma macabra.

Ciertamente, causaba terror de solo mirarlo.

–Quiero que seas mi sirviente y hagas todo lo que te ordene durante todo el día de mañana. Y sin rechistar.

Mucho terror.

Los Akatsuki se tensaron de repente, mirándose los unos a los otros. Itachi no debía de aceptar. Sasuke podría hacer cualquier cosa si tenía al mayor bajo su control absoluto a uno de los líderes de Akatsuki y prácticamente el más poderoso de todos los allí presentes. Todos deseaban que Itachi en ese momento tuviera dos dedos de frente y declinase la oferta.

Pero, obviamente, Itachi no estaba por la labor.

–Acepto.

Al carajo el buen nombre de Akatsuki.

.

.

.

~ ·· ~ ·· ~ ·· ~ ·· ~

A la mañana siguiente, que por casualidad era Sábado...

~ ·· ~ ·· ~ ·· ~ ·· ~

Como líder de Akatsuki que era, Konan sabía reconocer las situaciones que podían hacer peligrar el bien de la organización. Y desde luego, esa era una de aquellas peligrosas ocasiones, por lo que había tenido que reunir a todos los Akatsuki que no estaban implicados. Tenían que pensar algo para hacer.

Pero no resolvieron mucho en esa reunión.

.

*Flash Back*

Sentados en el suelo de la buhardilla, los siete Akatsuki formaban un círculo, todos reunidos bajo las órdenes de Konan. Cuando todos le prestaron atención, la peliazul se puso en pie frente a una pizarra (que guardaban para momentos como ese) y empezó a hablar.

Queridos Akatsuki, hoy nos hemos reunido aquí para tratar el tema que más nos desconcierta en estos momentos- dijo señalando la pizarra-: La venganza de Sasuke.

Tenemos que impedir que Ita-chibi humille a Itachi y deje el nombre de esta organización bajo cero- explicó Zetsu oscuro ejerciendo del ayudante de Konan.

La peliazul fulminó con la mirada al Zetsu oscuro. Conocía demasiado bien a los súbditos de Obito como para fiarse de ellos. En cambio, ahora eran de los pocos que estaban presentes, así que sólo podía suspirar y callarse, dejándoles opinar.

Como bien ha dicho Zetsu, el renombre de nuestra organización se encuentra en peligro y tenemos que hacer algo para impedirlo. ¿Alguna idea?- preguntó mirando al resto de los Akatsuki.

Hidan y Kisame en seguida se pusieron a pensar, o al menos lo intentaron, pero por el olor a chamusquina se notaba que no iban a sacar mucho de esas mentes. Por otro lado, Orochimaru parecía confuso y distraído, sin saber bien que pensar. Konan, al notarlo, se extrañó.

¿Sucede algo, Orochimaru?- preguntó haciendo que todos le mirasen.

El azabache volvió a la realidad bruscamente.

Bueno...- musitó mirando a otro lado, llevándose una mano a la nuca- Es que... no sé de que lado estar.

¡Eres un Akatsuki, hombre!- exclamó Kisame indignado- Tienes que estar a favor de Itachi-san y de impedir que haga el ridículo, obviamente.

Lo sé, y lo estoy, pero...- dudó un segundo mirando hacia el techo- Sasuke-kun es mi alumno, mi niño bonito, y llevo tanto tiempo viéndole luchar por la venganza que también estoy a su favor.

Kakuzu se levantó cuando el azabache dejó de hablar, queriendo llamar la atención de Konan.

Orochimaru tiene razón, deberíamos de dejar que Sasuke haga lo que quiera con Itachi en el día de mañana.

¡Kakuzu!- exclamó Hidan fulminándolo con la mirada.

El tesorero le devolvió la mirada cargada de veneno.

Silencio, Jashinista, que tengo varias razones de peso para decirlo.

¿Y cuáles son esas razones si se pueden saber, Kakuzu?- exigió saber Konan cruzándose de brazos.

Principalmente tres- dijo acercándose a la peliazul. Levantó un dedo-. Primera: Itachi le ha ocultado la verdad a Sasuke durante mucho tiempo, haciendo que desperdiciara su vida, con una miserable serpiente pedófila. El idiota está en su derecho de vengarse- levantó otro dedo-. Segundo: Lo más seguro es que el mismo Itachi nos prohíba entrometernos a la mínima. Haría cualquier cosa para que el pequeño retrasado le perdone. Y tercero:- levantó un tercer dedo y sonrió de medio lado- La venganza de Sasuke puede hacer que recaudemos mucho dinero.

Caída al estilo anime de todos los presentes.

¡Hijo de puta!- exclamó Hidan incorporándose y señalando al tesorero histérico- ¡Sabía que ibas a sacar tajada de esta paranoia! ¡Eres un puto pesetero!

No tengo la culpa de que "Akatsuki Magazine!" se venda tan bien- se escusó.

Antes de que los dos ex-inmortales empezaran una nueva pelea, Konan se interpuso con una katana entre las manos para que no la atacaran.

A ver, ¿alguno de los presentes tiene la intención de salvar a Itachi y a su reputación?- se quejó la peliazul mirando a ambos bandos- Porque los que no quieran ayudar, ya pueden ir marchándose.

Casi al instante, Kakuzu y ambos Zetsu se dirigieron hacia las escaleras, abandonando la sala y dejando atrás a la sorprendida Konan. Se giró hacia los otros tres que habían decidido quedarse con una ceja alzada.

¿Os quedáis?- murmuró en un hilo de voz.

Kisame y Hidan asintieron efusivamente. Orochimaru se encogió de hombros.

Ha comenzado la guerra, puta jefa- dijo Hidan crujiéndose los nudillos con una sonrisa sádica.

La peliazul se cruzó de brazos con una mirada que lograría que los muertos se levantasen y hasta hicieran gimnasia rítmica. Eso provocó que el Jashinista, el pobre que estaba siendo observado, se encogiera en el sitio.

Jefa, he dicho jefa- se corrigió el albino rápidamente-. Jefa a secas.

Mucho mejor...

.

*Fin Flash Back*

Después de aquella desastrosa reunión, Konan y sus tres lacayos estuvieron ideando algunas estrategias para impedir que Kakuzu y sus Zetsus grabasen todo lo que Itachi se viera obligado a hacer y lo publicasen en la maldita revista clandestina del tesorero.

Y sus estrategias empezaban por advertir a Itachi.

Con mucho cuidado, Konan abrió la puerta de la "Habitación Terrorífica" y se asomó para ver el panorama. No había nada del otro mundo... a excepción tal vez de que todo equipo siete se había hecho con el poder de esa habitación. En una esquina de la habitación dormían Sasuke, Sakura (abrazando a Sasuke) y Naruto (abrazando a Sakura). Sai golpeaba a Hidan en sueños y, por último, Sora dormía tranquilamente sobre Itachi.

–Itachi, ¿estás despierto?- preguntó una vez que se acercó al azabache.

–No.

Konan sintió una gotita resbalando por su sien.

–¿Y por qué me has respondido?

–Hablo en sueños. Nada de lo que diga o haga mientras duermo podrá ser usado en mi contra- respondió manteniendo los ojos cerrados.

La habitación se mantuvo varios segundos envuelto en un incómodo silencio, sólo interrumpido por las quejas de Hidan por culpa de Sai. Al final, el mismo Uchiha abrió disimuladamente un ojo y la miró de lado.

–No cuela, ¿cierto?

–¿En serio me lo preguntas? Tengo que hablar contigo, así que déjate de sueños.

Itachi suspiró revirando los ojos. Con mucho esfuerzo, consiguió quitarse a Sora de encima sin despertarla y se levantó de la cama para poder seguir a Konan hacia el pasillo, donde aún no rondaba ni un alma...

Buen día a todos.

… excepto Kurama, que les saludó con un bostezo antes de perderse escaleras abajo, de camino al salón. Konan se quedó sin hablar hasta que desapareció.

–No te preocupes por él, sólo va a desayunar- le aseguró Itachi quitándole importancia-. No va a volver, así que no te preocupes. ¿Qué era lo que querías?

–Era para aconsejarte que te pienses dos veces las cosas antes de hacer cualquier tontería que te pida tu hermano.

Itachi frunció el ceño levemente y Konan supo que se negaba en rotundo a seguir escuchando cualquier cosa sobre ese tema, al menos si era negativamente. Eso era peor que meterse en una pelea entre Naruto y Nagato. Si ya de por sí los Uzumaki eran muy cabezotas, los Uchiha podía llegar a serlo aún más.

–Ajá...- murmuró el Uchiha cruzándose de brazos, poniendo una barrera entre los dos.

–Itachi, escúchame- le ordenó mirándole fijamente-. No te estoy pidiendo que no busques el perdón de Sasuke, sólo que midas cuales serán las consecuencias de tus actos.

–Sean cuales sean, los aceptaré- aseguró el azabache decidido-. Después de todo, he cometido muchos pecados a lo largo de mi vida como para quejarme.

Vaya, qué pesimista...

Konan sonrió de medio lado. Ya tenía una idea.

"Mentalidad de penitente, ¿eh? Bueno, la usaré en su contra"- pensó la peliazul. Entonces, suspiró como rendida- De acuerdo, tu ganas, haz lo que te de la gana.

Itachi asintió pensando por un momento que había ganado.

–Pero, dime, ¿te has parado a pensar en lo que harías si Sasuke te pidiera algo terrible?- preguntó Konan casi inmediatamente- ¿Y si te convirtieras en sirviente del mal y tuvieras que hacer daño a los que estamos a tu alrededor?

–Sí que lo he pensado- confesó con una voz algo más baja que antes-. Pero aún no lo tengo claro.

–¿Y por qué no...?

–Buenos días.

Ante la tan inesperada interrupción, los dos líderes de Akatsuki saltaron en el sitio y en seguida se giraron para encontrarse con Sasuke, que apenas salía del cuarto tratando de quitarse el sueño refregándose los ojos.

–B-buen día, Sasuke- saludó Konan-. ¿Cómo estás?

–La pregunta es cómo está él- respondió señalando al azabache mayor-. ¿Listo?

–La duda ofende- respondió mirando hacia otro lado.

Sasuke tomó eso como un sí, así que asintió y sonrió levemente.

–Perfecto. Por cierto, para empezar voy a necesitar un poco de ayuda... "femenina".

Ambos hermanos miraron por inercia a Konan, que parecía tan atenta a la conversación que estaban por tener que no se había dado cuenta de la indirecta. Parpadeó sorprendida.

–Espera, ¿tengo que ayudarte?- preguntó señalándose disimuladamente.

–Bueno, tú u Orochimaru- se encogió de hombros el menor.

–¿Y por qué no le pides ayuda a Sora o a Sakura?

–He dicho "femenina"- recalcó Sasuke entornando los ojos, como si fuera lo obvio.

Aunque a lo mejor sí que debió de serlo, porque en seguida ambos Akatsuki asintieron con rapidez, comprendiendo que era lo que el menor quería decir. Ni Sora ni Sakura eran un ejemplo de feminidad.

–De acuerdo, te ayudaré- aceptó Konan después de pensárselo durante un instante.

"Estoy empezando a arrepentirme"- pensó Itachi tragando duro.

Y así los tres se dirigieron hacia el baños, donde Itachi no volvería a ser el mismo...

~ ·· ~ ·· ~ ·· ~ ·· ~

Cerca de media hora después...

~ ·· ~ ·· ~ ·· ~ ·· ~

–¡Atención un momento!

Casi todos los Akatsuki en pijama presentes (a excepción de Sora, que estaba medio dormida) miraron hacia la puerta de la cocina ante la llamada de Sasuke, que se encontraba junto a Konan en el marco de la puerta. Y, justo entre ellos dos, se encontraba Itachi.

–¡¿Qué cojones?!- exclamó Hidan antes de empezar a reírse a carcajadas.

Y todos sin excepción empezaron a reírse agarrándose la barriga o señalando al azabache, que tenía su cara adornada con un fuerte sonrojo de la vergüenza. Incluso Kisame, que intentó aguantarse la risa, acabó por estallar en sonoras carcajadas.

Atraída por las risas del resto de los chicos, Sora se giró en su silla aún adormilada buscando el motivo. Y cuando lo encontró...

Bueno, su sorpresa (y sus carcajadas) no pudo ser más grande.

El pobre e indefenso Uchiha había sido víctima de una completa transformación gracias a Konan, que se emocionó más de la cuenta con la idea. Llevaba un traje bastante corto de sirvienta de color negro y blanco, en el cual le habían rellenado la zona de los pechos. Bajo ese vestido llevaba unas medias y unos zapatos de tacón de color negro. Su largo pelo permanecía recogido en dos trenzas que se remataban con un par de lazos rosas, además de la diadema de tela que permanecía en su cabeza. Y no hay que olvidarse de la capa de maquillaje que le habían puesto: lápiz de ojos, rímel, carmín, polvos para la cara... etc.

Era toda una mujer.

–Con todos ustedes: ¡Miss Itachi de Konoha!- anunció Sasuke sonriendo de medio lado.

–Todo por obra y gracia de la gran Konan- dijo la peliazul muy orgullosa-. Es decir, yo.

–Una sonrisita para la cámara- pidió Kakuzu aguantando la risa, antes de hacerle una foto.

Y mientras todos se reían sin poder parar, luchando con todas sus fuerzas por poder respirar, Itachi se moría de la vergüenza. El pobre se sentía desnudo (¡o peor!) y no podía dejar de intentar bajar el vestido para que no se le viera nada.

–¿Me puedo ir cambiando ya?- murmuró el Uchiha en un hilo de voz.

–No- negó Sasuke-. Vas a tener que estar así vestido hasta que yo te diga.

–¡¿QUÉ?!- exclamó acojonado- ¡No puedes hacerme esto!

–Por cierto, Sora- lo ignoró mirando hacia la pelinaranja.

La chica, después de mucho esfuerzo, consiguió dejar de reír para prestarle atención al joven Uchiha.

–Quiero dar una vuelta por la ciudad- le dijo Sasuke amablemente, cosa que solía pasar muy de vez en cuando-. ¿Vais a usar la camioneta o me la puedo llevar?

–Adelante, llévatela- le permitió Sora-. Pero tú no sabes conducir, ¿cierto?

–Conduce Itachi.

Alarmado, el azabache mayor miró a su hermano como si le hubiera salido otra cabeza, diciéndole con la mirada que él no pensaba pasar todo el día vestido de mujer. En cambio, la silenciosa amenaza que Sasuke le mandó como respuesta fue suficiente para que Itachi bufara pesadamente y se girara para dirigirse hacia el cuenco de las llaves.

Konan, viendo que intentaba caminar como siempre, decidió advertirle de algo.

–Itachi, ten cuidado con los tacones, que son muy pe-

¡PUM!

–Tarde...- negó Sora sonriendo de medio lado.

Tantos golpes no podían ser buenos.

~ ·· ~ ·· ~ ·· ~ ·· ~

Un rato después, ya en la camioneta...

~ ·· ~ ·· ~ ·· ~ ·· ~

–Ya estoy- anunció Itachi subiéndose a la camioneta, donde le esperaba Sasuke.

Después de la espantosa caída que había sufrido en mitad del salón, el Uchiha menor se había apiadado de él y le acabó dejando que se cambiase los tacones por unas manoletinas, que eran algo más cómodas y nadie corría riesgo de muerte con ellas.

–Hmp- asintió el menor, que observaba atentamente un mapa de toda la ciudad.

–¿A dónde quieres ir?- preguntó mientras arrancaba el coche y empezaba a avanzar.

–Para empezar, me gustaría ir al museo- comentó mirando de reojo por la ventanilla.

Extrañado, Itachi alzó una ceja.

–¿Al museo?- preguntó mirando hacia el frente, como buen conductor que pretendía ser- ¿Hay algo interesante allí hoy? ¡Oh, ya recuerdo, la exposición de armas!

–Hmp- asintió Sasuke.

–Tsume y Yosuke fueron a esa exposición mientras que nosotros concursábamos en España, según me dijeron- comentó tratando de dar algo de conversación-. Yo también quería ir. ¡A lo mejor nos encontramos con las espadas de los siete Espadachines de la Niebla! A Kisame y a Naruto les hubiera gustado mucho venir, seguro.

–Hmp.

–Aunque supongo que no sólo expondrán espadas. ¿Te imaginas que pasaría si expusieran alguna marioneta antigua de Sasori o algo de arcilla explosiva de Deidara? Creo que volverían corriendo si hiciera falta sólo para verlo.

–Hmp...

Al quedarse sin ningún tema de conversación y ver que su hermano no tenía ninguna intención de colaborar, Itachi suspiró frustrado y decidió seguir conduciendo en silencio, cosa que a ninguno de los dos le debería de molestar. Ambos preferían la tranquilidad y el silencio, y detestaban hablar más de la cuenta.

En cambio, a mitad del camino un ruido llamó la atención del mayor, que en seguida se giró a ver a su hermano. El Uchiha menor tenía la cara totalmente pálida, hasta algo amarillenta, y cerraba los ojos tratando de ignorar su mundo. Estaba muy mareado, pero intentaba disimularlo sin mucho éxito.

–Sasuke, ¿estás bien?

–Hmp...- asintió muy lentamente.

–¿Quieres una bolsa de plástico? Para devolver y eso- preguntó mirándole de reojo, aunque suponía la respuesta.

–Hmp...- negó con igual lentitud.

–¿Seguro?

–Que sí...- insistió Sasuke en un hilo de voz.

Itachi rodó los ojos ante la cabezonería de su hermano y siguió conduciendo como si nada. No se sorprendía, era un Uchiha después de todo, así que no se le ocurriría devolver en una bolsa dentro del coche, sería antihigiénico. Además, tampoco aceptaría la ayuda de otra persona.

En el horizonte comenzaba a verse la gran ciudad cuando Sasuke cambió de parecer.

–Para- ordenó con contundencia.

–¿Qué?

–¡Para ahora!

Impaciente, Sasuke le arrebató el volante para sorpresa del mayor y dio un volantazo hacia la izquierda para parar en el andén. En cambio, no calculó su fuerza lo suficiente y en coche acabó dando vueltas mientras derrapaban.

–¡SASUKE, SUELTA EL VOLANTE!- ordenó Itachi alterado, intentando apartar a su hermano.

La camioneta chocó con la barrera de seguridad y rebotó un par de veces antes de empezar a avanza totalmente pegado, soltando chispas.

–¡SASUKE!- exclamó irritado.

–Me muero...- musitó el menor mientras que las fuerzas le fallaban.

En ese momento, Itachi pudo recuperar el volante y frenó en seco en el andén. Ambos Uchiha se miraron de reojo respirando agitadamente por el impacto. El mayor aún no tenía muy claro lo que había pasado y Sasuke tenía cara de estar muriéndose de verdad.

Y entonces, en menor salió corriendo de la camioneta y se asomó a la barrera de seguridad para devolver.

Una vez que todo se hubo tranquilizado e Itachi pudo procesar todo lo que acababa de pasar, el Uchiha se dejó caer rendido sobre el volante, provocando que sonara el claxon sin parar.

–Otouto-baka... A ver como le explico ahora a Sora los rayones del coche- murmuró.

~ ·· ~ ·· ~ ·· ~ ·· ~

Un rato después, en la ciudad...

~ ·· ~ ·· ~ ·· ~ ·· ~

–Ya estás apuntado- decía Sasuke saliendo de una autoescuela, donde le esperaba apoyado en la pared-. Las clases son de lunes a viernes de dos a seis de la tarde.

–No conduzco tan mal- se quejó con un bufido. Apenas habían podido llegar a aquel lugar de lo mareado que estaba el menor-. No fui yo el que dio el volantazo

–Tonterías.

–Pero si has sido tú el que...

–Silencio, mi sirvienta- lo chistó el menor con una sonrisa de medio lado, previendo el intenso rojo en la cara de su hermano.

~ ·· ~ ·· ~ ·· ~ ·· ~

Después de una breve discusión sobre si necesitaba ir a la autoescuela o no, los dos Uchiha pasaron por un supermercado a por unos tomatitos para que a Sasuke se le pasara el mal sabor de boca. Por supuesto, Itachi aprovechó la ocasión para comprar dangos.

De camino hacia el museo, ambos tuvieron que huí en un par de ocasiones de los cientos de hombres y mujeres que los perseguían disimuladamente. Al parecer, el disfraz de Itachi sí que daba el pego, ya que había dejado a media ciudad a su merced. Pero extrañamente, casi todos sus perseguidores acaban desapareciendo de su vista misteriosamente después de un rato.

En cambio, lo más duro se les vino encima cuando llegaron al museo.

~ ·· ~ ·· ~ ·· ~ ·· ~

–¡¿Cinco mil yenes por cabeza?!- exclamó Itachi mirando el panfleto del museo- ¡¿Qué clase de robo es este?!

–No es tanto dinero, ¿no?- dijo Sasuke encogiéndose de hombros.

–¿Que no? ¡Los yenes no son como los ryuu! No tengo tanto dinero a mano, Sasuke. Como no vengamos otro día...

–¡No!- negó el menor- Tiene que ser hoy.

–No podemos entrar, he dicho- dijo Itachi creyendo que no le había querido escuchar.

Sasuke sonrió de medio lado, mirando al Uchiha mayor de arriba a abajo. Este sudó frío. Se le acaba de ocurrir una gran idea, pero lo más seguro es que no saliera bien parado.

–Puedes conquistar al guarda de seguridad y pedirle que nos deje pasar.

Itachi alzó una ceja.

–Sasuke, ¿qué tripa se te ha roto?- preguntó incrédulo- ¿En serio te piensas que esa idea funcionaría? Soy demasiado masculino como para que no se dé cuenta de que no soy una chica.

–Media ciudad no piensa así- le comentó el menor mirando a su alrededor.

Itachi le miró. Un grupo de cinco adolescentes miraban en su dirección sin discreción alguna mientras comentaban lo "buena" que estaba y cosas mucho peores.

Tragó duro.

–¿Tanto me parezco a una chica?- preguntó en un hilo de voz.

–Ahora mismo, sí- asintió Sasuke con una sonrisa de medio lado-. No va a pasar nada malo por intentarlo. Sólo tienes que poner voz de chica.

Itachi suspiró... por enésima vez. Su hermano le iba a acabar sacando las primeras canas.

–Ya voy...

~ ·· ~ ·· ~ ·· ~ ·· ~

El guarda del museo, un hombre bastante joven y atractivo, permanecía de pie frente a la puerta del museo, mirando aburrido como la gente pasaba de un lado a otro sin parar. Nadie parecía querer entrar en el museo esa mañana, así que esas horas que llevaba al sol se le estaban haciendo muy aburridas.

–Disculpe, señor guarda...

Al escuchar aquella suave voz, el guarda se giró y vio allí a una jovencita bastante sexy que vestía de sirvienta. Parecía algo preocupada.

–¿Puedo ayudarla en algo?- preguntó el joven guarda con una sonrisa amable.

–Espero que sí- dijo sonriendo tímidamente, tratando de no mirar al joven a los ojos. Entonces suspiró algo apesadumbrada-. Verá, es que mi joven amo y yo hemos venido desde otra ciudad para ver la exposición de armas de este museo, pero hemos sufrido un incidente por el camino.

–¿Un incidente?- preguntó el guarda preocupado- ¿Están bien?

–Sí, sí, nos encontramos bien- le aseguró con voz tranquilizadora-. Pero...

–¿Pero?- sobre decir que el guarda se moría de curiosidad.

Sabiéndose bajo la completa atención del joven, la "chica" sonrió de medio lado con disimulo. Todo iba sobre ruedas, sólo tenía que seguir actuando como tan bien sabía hacer. Así que suspiró y lo miró afligida y suplicante.

–Lo que pasa es que un maleante nos ha atracado y ahora no tenemos dinero para pagar la entrada- dijo apenada, con los ojos aguados.

El guarda tragó duro.

–L-lo siento, señorita, pero si os dejara entrar sin pagar podría perder mi trabajo- dijo tratando de hacer entrar en razón a la joven.

Ella enseguida bajó la mirada, temblando levemente.

–Entiendo- murmuró con voz llorosa, provocando que el corazón del pobre guarda diera un vuelco-. Supongo que entonces tendremos que volver... Y allí tendré que arriesgarme a perder mi sueldo por no cuidar bien del joven amo y me despedirán... Pero no se preocupe.

Una vez dicho esto, la sirvienta se dio media vuelta y trató de irse por donde vino muy decaída. En cambio, un agarre en el brazo le hizo frenar y darse la vuelta sorprendida. El guarda, el cual le impedía avanzar, parecía bastante contrariado consigo mismo.

–De acuerdo, yo os pago la entrada- accedió al final cayendo en el encanto de la chica-. Trae a tu joven amo aquí y os dejaré entrar.

–¿En serio?- preguntó muy ilusionada- ¡Ahora mismo vuelvo!

Y con una carrera grácil y algo infantil, la "chica" se alejó del museo en dirección a su "joven amo", que lo observaba todo desde la lejanía con la boca semi-abierta del asombro.

–Itachi, ¿ese eras tú de verdad?- preguntó Sasuke cuando su hermano se acercó con una sonrisa traviesa y sobreactuada.

–Soy un actor nato- dijo con su verdadera voz, pero actuando aún como una chica-. ¿Por qué te crees que no te cambiaba los pañales de pequeño? Era "alérgico" a los polvos de talco.

–Joder- musitó más que impresionado y pensando en todo lo que podría hacer con ese don.

–Ahora, ¿entramos en el museo o prefieres observar el encantador mundo a tu alrededor?

–Vamos, vamos- accedió aún pensativo.

Y así, los dos hermanos pudieron acceder al museo sin más complicaciones. Y lo que es más importante, librándose de tener que pagar.

.

.

.

~ ·· ~ ·· ~ ·· ~ ·· ~

Mientras tanto, no muy lejos de allí...

~ ·· ~ ·· ~ ·· ~ ·· ~

–¡Joder, con este tipo ya van catorce!- exclamó Hidan alterado mientras espantaba a uno de los nuevos seguidores de Itachi.

–Y yo que creía que Orochimaru era único- suspiró Kisame sentándose agotado bajo un árbol cercano.

–¡Eh!- se quejó el susodicho.

–No os peleéis...- los frenó Konan.

Los buenos Akatsuki, preocupados por lo que podría pasarle a Itachi, habían decidido hacer autoestop y seguirlos hacia la gran ciudad. Allí vieron a todos los hombres que empezaban a perseguir al Uchiha y, muy amablemente, se encargaron de todos y cada uno para que no molestaran.

Pero por desgracia, no eran los único que siguieron a los hermanos.

–Vaya, así que vosotros tampoco os habéis querido perder el intento de seducción de la linda Itachi, ¿no?- preguntó Kakuzu apareciendo a las espaldas de todos con la compañía de los dos Zetsu.

–¡Kakuzu!- exclamó Konan enfadada- ¿Qué haces aquí? ¡Te prohibí expresamente que vinieras!

–Bueno, era más beneficioso desobedecerte, jefa- dijo Kakuzu encogiéndose de hombros.

–Oye, ¿y que cojones estabas diciendo sobre el puto Uchiha?- preguntó Hidan con algo de curiosidad.

Ambos Zetsu rieron por lo bajo.

–¿No habéis visto eso?- sonrió el tesorero sonriendo- Pero si ha sido la mejor parte. ¡Zetsu, muéstraselo!

–¡Voy!

Sin pensárselo dos veces, Zetsu se acercó a los buenos Akatsuki y les mostró un vídeo. Un vídeo que les dejó con la boca abierta.

–¿E-este... es nuestro Uchiha?- señaló Konan confusa y sorprendida.

–Eso parece- asintió Kisame.

–¡Ay, que monísimo es mi Itachi-kun!- babeó Orochimaru con corazones en vez de ojos.

.

.

.

Continuará...


Espero que os haya gustado. En el próximo cap: más venganzas de Sasuke!

Adiós!