ESTA HISTORIA ESTA PUBLICADA EN fanfic . es POR SU AUTORA ORIGINAL MISFITS Y ELLA ME HIZO EL FAVOR DE PRESTÁRMELA PARA PUBLICARLA AQUÍ.
ESTA HISTORIA ESTA SIENDO PUBLICADA POR LO CUAL EL TIEMPO DE ACTULIZACION ES VARIABLE
Nota de Arika Yuy Uchiha: jejeje si debi subir este cap la semana pasada pero bueno es un buen regalo de navidad ¿no? Pronto subiré el siguiente que ya esta listo
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Maldición
Al despertarme la mañana siguiente me encontraba en mi cama, esa misma que no había percibido mi calor desde que comencé a frecuentar a Shikamaru. La noche anterior mi corazón había sido cruelmente desgarrado y terminé dependiendo de Kakashi nuevamente. Él me consoló sin saber bien que sucedía y, sin hacer cuestionamientos, se quedó a mi lado hasta que terminé de llorar. Fue entonces que le pedí que tomara mi lugar en la tierra el día siguiente, de seguro el Nara querría reclamar su premio pero yo no tenía ánimos para enfrentarlo cara a cara. Si él optaba por el deseo absoluto no me quedaría otra alternativa que aparecer, pero sí en cambio elegía a alguno de los objetivos, no había necesidad de que yo estuviera allí… ni hoy ni nunca.
El caso es que después de esa charla me había retirado a mi recamara para dormir aunque, para ser sincera, no había descansado en lo absoluto. A la mañana siguiente mi estado anímico no parecía haber mejorado por lo que me dispuse a hacer lo único que podía llevar a cabo de manera eficiente en una situación así: mi trabajo.
Sin siquiera detenerme a pensarlo, me encaminé a la tierra en busca de mi nuevo objetivo junto a Kurenai. Me situé en una montaña nevada donde convoqué una atrayente y acogedora cabaña que funcionaría como lugar para mis seductoras negociaciones. Decoré el lugar con muebles de piel persa, y lo llené de geishas que trabajarían por unas horas como damas de compañía. El elegante prostíbulo casi estaba listo cuando Kakashi apareció y he de admitir que contuve el aliento por un instante al considerar la posibilidad de que Shikamaru quisiera efectuar su deseo absoluto en ese mismo momento.
-¿Sucedió algo? –pregunté sin siquiera intentar ocultar mi preocupación.
Kakashi negó con la cabeza y luego informó– aun no nos ha convocado, probablemente lo haga cuando llegué a su apartamento –opinó y debo reconocer que la razón por la cual fruncí el ceño en ese momento estaba directamente relacionada con el hecho de que el mortal hubiese pasado toda la noche en la casa de la doctora y aun siguiera allí.
-¿Entonces vienes hasta aquí solo para decirme que aún no los ha llamado? –cuestioné duramente provocando que el peliplateado suspirara.
-Claro que no, vengo a ayudarte con esto –me corrigió dirigiendo la mirada al burdel que estaba montando.
-Te lo agradezco pero ya hemos terminado –solté con una mirada amable y una semisonrisa en la cara. En este punto debo admitir que el Hatake no perdía su encanto con los siglos, aun sabía comportarse como un caballero.
-¿Eso crees? –Indagó de manera misteriosa y luego insinuó– ¿no te parece que falta algo?
-Traeré a las más finas cortesanas de toda la historia es un minuto –comenté indicando que no se me había olvidado ese "pequeño detalle". Si el hijo de Minato era tan astuto como él probablemente notaría que hay algo sospechoso en un prostíbulo vacío.
-¿Las más delicadas geishas reunidas bajo el mismo techo atraerán solo a un cliente? –preguntó apuntando a algo que había pasado por alto.
-Touché –mascullé reconociendo mi error y de inmediato él utilizó parte de sus poderes para proveer a mi nuevo y temporal negocio de algunos consumidores.
-Me retiraré por ahora, tu hermano y yo aún no hemos terminado con los detalles tácticos –reveló y en un abrir y cerrar de ojos desapareció.
-Kakashi-san está especialmente servicial esta mañana –manifestó Kurenai pensativamente– supongo que él sabe cómo ser un buen amigo a pesar de la historia que compartieron.
-Solo ignóralo, Kurenai –ordené para no ahondar en detalles y entonces cambié su atuendo por un refinado kimono rojo y blanco mientras yo misma vestía uno negro y purpura, me solté el cabello y me adentré en las montañas dejando atrás al ángel con órdenes explicitas.
Me dejé caer cerca del lugar donde los deportistas practican snowboard y esperé hasta divisar una rubia cabellera para clamar por ayuda.
-Auxilio –grité llamando la atención del Uzumaki y entonces solicité con voz angustiada y congoja en la mirada– por favor bueno hombre, ayúdeme.
Apresuradamente se acercó hasta mí con un rostro preocupado y entonces inquirió– ¿señorita está herida?
-Me temo que sí, me doble el tobillo y no puedo caminar –comenté mientras fingía padecer frío al tiritar– ¿sería tan amable de ir a buscar ayuda a mi lugar de trabajo?
El hijo de Dios se deshizo de su abrigo sin dudar para luego colocarlo sobre mis hombros y entonces respondió– no se preocupe, yo la llevaré hasta donde me diga –habló mientas me cargaba en su espalda.
-No es necesario que se preocupe tanto, no quiero ser una molestia –mascullé en su oído mientras descansaba mis senos en su espalda y observaba como se le subía el rubor a las mejillas.
-No se preocupe por nada, Naruto Uzumaki nunca dejaría a una mujer en apuros por su cuenta –enunció con nobleza y he de admitir que me sonreí maliciosamente.
-¿Dónde están mis modales? –Pregunté mostrándome avergonzada– le he pedido ayuda sin siquiera presentarme, mi nombre es Sabuko No Temari, puede llamarme Temari si lo desea.
-¿Temari-san no cree que está demasiado desabrigada para este clima nevado? –señaló mientras yo le indicaba la dirección que tenía que seguir para llegar al prostíbulo.
-Ciertamente, pero salí demasiado apurada puesto que esta mañana se me hizo tarde –comenté captando la atención del rubio– últimamente he estado alimentando a un zorro salvaje que se ha lastimado.
-Oh, es muy amable de su parte –opinó embelesado por la imagen de una joven y hermosa mujer cuidando de un animal caído en desgracia.
-No es nada de eso –negué con humildad y entonces llegamos a destino. El despistado sujeto no reconoció que tipo de actividades se llevaban a cabo dentro de la ostentosa cabaña sino hasta que se encontró dentro de ella.
-¡¿Usted es una geisha, Temari-san?! –me preguntó escandalosa y abiertamente al mostrarse perplejo.
-Me disculpo si mi profesión lo ofende, Naruto-san –hablé enrojeciendo mis mejillas para simular vergüenza.
-No, no es nada de eso –exclamó velozmente sintiéndose abochornado y fue entonces que Kurenai hizo su elegante entrada.
-¡Temari! –llamó simulando desasosiego para luego repetir– Temari ¿te has lastimado? –cuestionó al verme aun sobre la espalda del Uzumaki.
-Kurenai-san –pronuncié fingiendo gratitud por la empatía que mi jefa demostraba– no se preocupe, estoy bien.
-Temari-san se dobló el tobillo así que sería conveniente aplicar hielo sobre la articulación –sugirió mientras me dejaba sobre el asiento frente a una mesa vacía y apartada.
-Claro, en seguida –acató la pelinegra y le ordenó a una de las chicas que trajera hielo mientras invitaba– jovencito no sabe cómo le agradezco que haya traído a nuestra Temari a casa, por favor déjeme invitarle una bebida a modo de agradecimiento.
-Bueno… nunca rechazo la invitación de una dama –accedió de inmediato el hombre de ojos azulados. Posteriormente Kurenai se retiró para proporcionarnos el más fino sake y ya con la bolsa de hielo sobre mi pie la conversación fluyó mientras yo atendía al rubio.
-Naruto-san estoy en deuda con usted por haberme rescatado, quien sabe lo que me pudiese haber sucedido si permanecía en la intemperie por más tiempo –llamé su atención con dulces palabras para después servirle una medida de licor y continuar– no obstante, me sorprende que alguien sea tan valiente como practicar snowboard en esta época del año, por lo general solo clientes suben en esta temporada.
-Me gustan los retos y deportes extremos así que aprovecho cada oportunidad que se me presenta –estableció de manera entusiasta y de una sola vez acabo con el contenido de su vaso por lo que volví a llenar el mismo.
No me resultó para nada extraño que el hijo de Dios practicara deportes de riesgo. Él es una criatura espiritual sin conciencia de ello, por lo que es natural que su cuerpo le pida volver al lugar de origen lo que en su caso solo sucedería después de su muerte. Es una pena que mis planes para él sean un poco diferentes a lo que su necesidad biológica manda.
-Entonces creo que puedo devolverle el favor –susurré seductoramente mientras deslizaba mi dedo índice por el cuello del ya embriagado Naruto.
-Y-yo no podría pedirle que haga algo así –afirmó aunque, contradictoriamente, posó su mano en mi cintura para acercarme aún más a él.
-Es una pena, supongo que no soy lo suficientemente bella –acoté descansando descaradamente mi cabeza en su hombro.
-Yo no he dicho eso, es usted muy atractiva –aseguró tragando saliva en un intento por calmar su agitado corazón y controlar sus manos que comenzaban a bajar de mi cintura para posarse en mis caderas.
-¿Le gustaría entonces experimentar sensaciones miles de veces más intensas que las que conoce hasta ahora? –cuestioné retorcidamente para que él malentienda mis palabras mientras dibujaba círculos en su pecho con mis dedos.
-Yo… yo no sé, yo nunca he… frecuentado este tipo de sitios –habló como un niño mientras bebía otra copa para llenarse de valor y terminar de despojarse del pudor que sentía.
-Un corazón inseguro es una desventaja para aquellos que disfrutan del peligro, Naruto-san –murmuré en su oído e inmediatamente después procedí a mordisquear su lóbulo– y no hay nada más seductor que el peligro… solo tiene que pedirlo y Kurenai-san nos conducirá a un lugar mucho más íntimo.
-T-Temari-san… –tartamudeó visiblemente sonrojado y nervioso pero también levemente excitado por la insinuación– yo… bueno… a mí, a mí me gustaría…
-Entonces que no se diga más –susurré en su oído mientras mi mano descendía para acariciar su pierna cerca de su entrepierna.
Chasqueé los dedos de mi otra mano llamando a Kurenai, le susurré ciertas palabras al oído y volví a girarme hacia el celestial sujeto solo para encontrarme con sus labios sobre los míos. El hijo de Dios me había besado repentinamente y, peor aún yo debía corresponderle, tardaría siglos en quitarme el mal sabor. Unos segundos después lo aparté con delicadeza y me puse de pie extendiéndole la mano para que me imitara y me siguiera hacia el interior de una de las habitaciones que la pelinegra ya tenía preparada.
Una vez allí fingí comenzar a desvestirme retirando lentamente el kimono que llevaba puesto para exhibir los hombros y darle una buena vista de un escote mucho más pronunciado. La erección del rubio era tal que podía verse sin problemas a través de su pantalón– Naruto-san… ¿está seguro de esto? –nombré con voz débil interrumpiendo mi accionar para tomar su mano entre las mías y proceder a lamer sensualmente su dedo índice.
-Temari-san… yo quiero experimentar todas las sensaciones de las que habla –afirmó retirando su mano para tomar mis mejillas y guiarme hacia sus labios una vez más. Inmediatamente me arrinconó contra una pared y apoyó su cuerpo contra el mío dejándome sentir su la dureza de su miembro. Tan bajas estaban sus defensas por el sake y tan alta su adrenalina por la pasión del momento que romper esa asquerosa aura celestial fue un juego de niños. Simplemente introduje mi mano en su espalda sin que él lo notara y atravesando piel y huesos arranque esa molestia de él para posteriormente hacerla añicos al estrujarla entre mis dedos.
-Naruto-san –gemí deliberadamente logrando que el sujeto se estremeciera e inmediatamente me tumbo sobre el fotón para acomodarse sobre entre mis piernas y besar mi cuello. Ciertamente ambos estábamos desesperados pero por cosas diferentes: él quería penetrarme a toda costa y yo quería colocar la dichosa marca de maldición que me serviría para sellar a Kurama más adelante.
Finalmente logré que se quitara la camiseta y en ese momento posé mi mano sobre su vientre liberando una gran descarga de poder infernal. Para ser sincera, cualquier humano normal estaría muerto después de eso, no obstante, él era el hijo de Dios y ese accidente del universo que conocemos como Kushina así que difícilmente había recibido daño alguno, aunque el cansancio fue suficiente para noquearlo.
Me cambie de ropa y salí de la habitación, sintiéndome un tanto sucia por haber permitido que esa criatura me tocara pero aun así estaba satisfecha con los resultados.
-Kurenai, es hora de desmantelar este circo –ordené y en menos de quince minutos la montaña volvía a carecer de prostíbulo.
-¿Qué hacemos con Naruto? –indagó la dama de ojos carmesí.
-Lo llevaremos a su hogar, lo mejor es que piense que todo esto fue un sueño por el momento –respondí y nos transportamos hasta el mugriento departamento donde residía el Uzumaki.
Mientras yo lo colocaba en su cama Kurenai dio un vistazo rápido al lugar que estaba impregnado de revistas de deportes y empapelado con panfletos de festivales de similar temática.
-Vaya, este chico quiere morir joven –comentó la Yuhi sorprendida.
-No puedo creer que no lo entiendas –susurré para no despertar al rubio.
-¿Huh? ¿A qué te refieres? –cuestionó sin siquiera detenerse a pensarlo por su cuenta.
-Él es un ser puramente celestial que fue enviado a la tierra cuando aún no tenía voluntad –recalqué un tanto frustrada por la decisión de Minato– fue arrojado a un mundo complicado para vivir según el criterio de sus padres, nunca pudo elegir nada y ni siquiera lo sabe pero si es consciente de que no pertenece aquí.
-Me sorprende que sientas tanta empatía como para entender los sentimientos de este chico –manifestó Kurenai pasmada al ver que mi corazón aun latía– pero que tiene que ver eso con esto.
-Puede que él no sepa a donde pertenece pero aparentemente si sabe cómo volver, ¿si muriese hoy a donde crees que iría? –le pregunté y la respuesta fue obvia, se trataba de alguien plenamente libre de pecados después de todo.
-Volvería al cielo.
-¿Por qué? –pregunté para que ella misma viera la verdad.
-Porque es completamente puro.
-¿Y qué pasará cuando yo lo corrompa? –inquirí con malicia.
-Él nunca podrá regresar a casa –habló pausadamente la pelinegra para luego opinar– eso es demasiado cruel.
-No, eso es justicia pura –corregí y en mi pequeño y retorcido mundo realmente me parecía que era así– mientras se aferran al discurso de libre albedrío, Minato y Kushina pagaran el precio de decidir sobre la vida de su hijo con tanta autoridad y prepotencia.
-Pero también dañarás al chico en el proceso –recalcó la mujer de ojos rojos.
-Naruto tiene la capacidad para sobrellevar su vida sin sus padres, lo viene haciendo desde que nació. Sin embargo, Minato y Kushina son otra historia, a ellos si se les partirá el corazón cuando descubran que ya no podrán reencontrarse con su preciado hijo –diferencié y ella arqueó una ceja sin comprenderlo del todo. Pese a esto, no tenía ni tiempo ni ganas de quedarme dando explicaciones por lo que desplegué mi abanico y en unos instantes el abrazador calor del infierno nos recibió.
Me dispuse entonces a encaminarme hacia mi despacho mientras le ordenaba a Kurenai que se despeinara y colocara el collar de acero y la cadena, no quería que Minato pensara que me había vuelto blanda y un angelito tan bien cuidado en el averno de seguro daría esa impresión.
-Es casi como en los viejos tiempos –acotó la pelinegra mientras tomaba un poco de polvo y se embarraba la cara.
-¿A qué te refieres? –indagué mirándola de reojo.
-¿Ya no te acuerdas? –Cuestionó con una sonrisa sincera en los labios– cuando aún eras un ángel y estábamos a tu servicio siempre nos decías que actuáramos de tal o cual forma para que Minato no sospechara de nuestras travesuras y si eso no funcionaba terminabas aceptando la responsabilidad en nuestro lugar.
-Es cierto… vaya, fue hace tanto tiempo que lo había olvidado –comenté dejándome envolver por esa nostalgia que me llegó a sonreír de manera juguetona y entonces exclamé– podrías volver a estar a mi servicio si lo quisieras, sé qué dicen que la esclavitud se abolió pero la verdad es que en el caso de Minato solo la redujo a ocho horas diarias –enfaticé dando a entender que con nosotros estaría mucho mejor, somos como una gran familia aquí abajo y la no exagero al decir que no me hubiese molestado recibir a Kurenai, incluso podría haberle perdonado la vida a Asuma pero su respuesta fue diferente a lo que esperaba.
-Es cierto que Dios ya no nos aprecia –concordó clavando la mirada en la nada– pero tengo el presentimiento de que algo podría cambiar pronto y si renuncio al cielo ahora ya no seré capaz de verlo.
-Kurenai, la guerra no es una opción sino un hecho y tú bien sabes lo peligrosa que es –establecí para que dejara de lado los cuentos de hadas y enfrentara la realidad– no podré cuidar de ti si no estás completamente de mi lado.
-Lo sé y lo agradezco pero no quiero vivir estimando mi vida, no quiero vivir en un mundo sin Asuma después de todo –confesó y me paralicé por un instante recordando a Shikamaru y apreté los dientes por un instante. Me sentía tan frustrada por no poder ser amada de la manera en la que el Sarutobi lo era. Si ese vago idiota me quisiera la mitad de lo que esta mujer quería al humano probablemente ya nunca me sentiría un estorbo, no obstante las cosas no son tan sencillas cuando eres el diablo.
-Es tu decisión así que no voy a insistir pero mi invitación sigue en pie por si cambias de opinión –comenté a lo que ella sonrió en agradecimiento y, sentándome en mi trono, invoqué la presencia de Baki.
-¿Llamaba usted? –preguntó el mensajero haciendo una pequeña reverencia.
-Sí, ponme en contacto con Minato por favor –solicité y acto seguido mi demonio se puso a trabajar. A los pocos minutos la imagen del rubio se exhibió en el televisor y he de admitir que sonreí maliciosamente al ver que no estaba para nada feliz.
-¿Cómo se te ocurre hacer algo tan sádico? –me increpó sin darme tiempo a hablar.
-Vaya, hola Minato ¿cómo estás? –Pregunté con sarcasmo ante su descortesía– aquí estamos bien, el clima es cálido, como de costumbre.
-No te hagas la desentendida –me ordenó frunciendo un poco más el ceño– me enviaste una nota que decía "Diviértete" y cuando abro el paquete adjunto me encuentro con Orochimaru completamente desmembrado.
-¿Y cuál es el problema? –inquirí mientras me limaba las uñas sin siquiera perder el tiempo mirando al magnate del cielo– ¿Acaso no te gustan los rompecabezas?
-¡Hump! –Exclamó furioso y entonces agregó– espero que me llames para decirme que ahora estamos a mano después de lo que le hiciste a mi ángel.
-No pierdas tiempo pensando en que puedes hacerme cambiar de parecer –le sugerí altaneramente y entonces le hice una señal a Kurenai solicitándole que se acercara un poco a mí para que Dios la vea– y no sé porque te preocupas tanto por alguien que ya murió en lugar de concentrarte en los ángeles que aún están vivos.
-¡No te atrevas a asesinar a Kurenai! –dictaminó prepotentemente elevando el tono de voz. Sin embargo, sus acciones no respondían a un interés legítimo en la pelinegra sino que eran incentivadas por ese sentido de propiedad que él siempre ha sentido por sus súbditos. Ante los ojos de Minato, yo estaba rompiendo todos juguetes.
-Se te está olvidando que hace tiempo no acato tus órdenes –recalqué dirigiéndole una mirada fulminante– me aburres Minato, así que me voy. Solo quería decirte que en tres días te espero en el lugar de siempre para elevar la isla hibrida.
-Ten por seguro que allí estaré –accedió él perdiendo su habitual calma– esta vez has ido muy lejos Temari, no esperes que tenga compasión.
-Nunca esperaría nada de ti, Minato –resolví mientras Dios terminaba la conversación.
-Jamás lo había visto tan enojado –acotó Baki sorprendido de mi capacidad para sacarlo de sus cacillas.
-Su mundo se cae a pedazos, no me extraña que esté así –hablé de manera comprensiva aunque mi sonrisa victoriosa denotaba el sarcasmo de mis palabras. Le dirigí una mirada a Kurenai y de inmediato entendió que podía despojarse de las cadenas y demás elementos de cautiverio que vestía. Posteriormente centre mis ojos en el mensajero y pedí– podrías recoger la información de los ocho, quisiera ver cómo van los preparativos.
-En seguida, su magnificencia –exclamó y se retiró para cumplir con tal misión.
De alguna manera la charla con Minato me había relajado. Me sentía bien conmigo misma y ya había logrado alejar de mi mente esa asquerosa imagen de Shikamaru haciéndole el amor a Sakura. Concentrarme en el trabajo había sido, un vez más, la mágica solución a todos mis problemas personales. Estaba tan a gusto que bien podría haberme dormido en ese instante por la repentina liberación de estrés pero no contaba con la visita de Kakashi quien se apareció en mi oficina acompañado de Shukaku.
-¿Qué sucede? –pregunté al ver la expresión de enfado que el peliplateado exhibía.
-Lo encontré con el humano, estaba hablándole de sus pasadas hazañas de guerra así que no me sorprendería saber que le dijo estamos por entablar un enfrentamiento bélico –reprendió el Hatake mientras el chismoso mapache se acomodaba sobre mis piernas para discutir desde una zona de confort.
-¿Qué más da? –Indagó quitándole importancia al tema– solo tengo que golpear la cola contra el piso y todos esos ángeles estarán muertos en un santiamén.
-Divulgar información ante de que comience la batalla no solo es irresponsable sino peligroso –recalcó el noveno con toda la razón del mundo para luego cuestionar paternalmente– ¿qué pasaría si algún espía te escucha hablar sobre eso?
-Nadie se atrevería a espiar al gran Shukaku, asesino de ángeles, el terror de los humanos, el… –se vanagloriaba sin descanso mi mascota cuando Kakashi lo interrumpió para dirigirme la palabra.
-Temari, creo que lo mejor sería que Shukaku no vaya a la tierra hasta que comience la guerra –opinó con firmeza mirándome fijamente a los ojos.
-¡Oye! ¡No me interrumpas! –Se quejó el arenoso demonio para luego desafiar– ¿además quién te has creído para decidir a donde puedo o no ir?
-Shukaku… –llamé con voz calma y entonces volteó a verme– ¿por qué te gusta tanto pasar el tiempo con Shikamaru? –pregunté suavemente con una mirada amable en el rostro.
-Es divertido molestarlo –argumentó él moviendo la cola.
-¿Crees que podrías dejar de verlo por solo tres días? –inquirí y los ojos de mi primer Biju se llenaron de emoción.
-¿Pelearemos en tres días? –corroboró ilusionado.
-Así es, por ello mismo, si puedes contenerte de visitar la tierra durante ese tiempo luego podrás matar cuantos ángeles quieras –soborné exitosamente y después de asentir salió de mi oficina con prisa balbuceando algo sobre el lugar donde guardaría sus trofeos de guerra esta vez. Yo solo pude desear que el mapache no dejara que se descompongan los cadáveres en el armario de nuevo.
-Admito que eres la única que puede lograr que acate una orden, pero también es cierto que sigues siendo demasiado blanda con él –refunfuñó el peliplateado por la forma en la que había manejado la situación.
-Hay cosas que no pueden cambiar –exclamé como justificando mis acciones –si encontraste a Shukaku con Shikamaru estimo que les habrá pedido su recompensa por ganar la apuesta.
-Es verdad que nos llamó, pero se veía sorprendido y hasta desilusionado de vernos –comentó él ganándose toda mi atención– según lo que dijo, no le dirá a nadie más que a ti que es lo que quiere como premio por lo que la apuesta aún no se ha definido de éste lado del inframundo.
-Kankuro y Gaara deben estar molestos –opiné pensando que esos dos ansiaban sus poderes antes de que la guerra comenzara.
-No tienes idea, se la pasaron todo el viaje al infierno maldiciendo al humano –reveló el demonio mientras la curiosidad me consumía, quería saber cuál era la decisión de Shikamaru pero me aterraba la posibilidad de no poder soportarla. Debido a esto, opté por postergar el encuentro.
-Solo para divertirnos un poco más esperaré hasta mañana para saber qué es lo que quiere –acoté y poniéndome de pie me acerqué hasta la puerta de mi despacho– además aún tengo cosas que hacer aquí.o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o
Alguien a parte de mi quiere saber
TemariAckerman06: *Arika saca un escudo y se esconde tras el* tem me encanta como mantienes la calma, ¿que paso? no lo sé pero todos queremos explicaciones aunque si matas a shikamaru jamás las tendremos así que tranquila tem ¿si?, kakashi se llevo a todos con su intervención pero yo cuestiono sus motivos lo siento pero una persona/demonio despechado/enamorado es muy peligrosa, pequeña e insulsa humana de donde te atreves a usar esos argumentos en contra de mi, tu dios, el grandioso shukaku, claro que se que mi ama esta con el humano pero el resulta divertido asi que entiendo el que mi ama tenga un juguete nuevo, sobre lo que argumentas solo diré que obligue a la loca esta a que me enseñara a que te referías *lo siento tem ya habia llenado mi computadora de arena y amenazaba con hacer lo mismo con la portátil* pero de ninguna manera yo podría tener algo con ese apestoso zorro que ni siquiera es capaz de opacar una minima parte de mi magnificencia así que jamas se te ocurra volver a mencionarlo si no quieres conocer mi ira
Mitchel0420: ¿yo? no tienes idea casi me da un ataque de histeria con lo que hizo shikamaru, ahora kakashi prácticamente fue el príncipe encantador al rescate pero sigo exceptica sobre el solo me queda esperar tsk creo que ya lo sabes pero si mi maravilloso fic de zombies se vera reducido a un cap y las humanas pretenden que me sienta agradecido por ello cuando lo que están haciendo es deshacerse de la verdadera estrella!
yusha:bueno te puedo decir que no es itachi asi que deberas esperar para descubrirlo, todos amaron a kakashi por ir al rescate creo que soy la única paranoica respecto a ello, el próximo lo subiré el domingo asi que no desesperes
