Dear diary,
Chat Noir estuvo bastante en su punto hoy.
¿A qué me refiero con eso?
Quiero decir que ha vuelto a su rutina extrovertida y despreocupada. Parece que los problemas que lo atormentaban la semana pasada ya no son un problema y vuelve a sus bromas gatunos y a algún coqueteo para conmigo.
Me gustaría pensar que lo que hice el fin de semana pasado tuvo algo que ver, puesto que, si no recuerdo mal, creo que su humor es bastante mejor desde entonces.
Para cuando llegué anoche a la Torre Eiffel lo vi llegando segundos después a cierta distancia entre los edificios saltando con ayuda de su bastón o haciendo mil y un acrobacias. Siempre ha sido así de presumido y el ver que lo de esta última semana ha quedado atrás me hace sentir más cómoda y feliz porque haya recuperado su ánimo. Aún recuerdo al chico descarado que se presentaba ante mí siempre hasta siendo Marinette cuando me ayudó con Evillustrator o me rescató de Gamer.
Una vez llegó nos dividimos las zonas de patrulla y comenzamos nuestra labor nocturna quedando en reencontrarnos al final. Cuando volvimos a quedar en la torre Eiffel aproveché para explicarle mi situación. Le dije que tenía un pequeño inconveniente este sábado por el cuál no sabría si podría escaquearme y hacer la patrulla con él. Con una mano en mi hombro y con la otra alzándome el pulgar mientras me guiñaba un hijo me dijo que me despreocupara; que el GRAN Chat Noir se encargaría de todo por una noche. No quedé muy convencida, porque de todas formas, en caso de que apareciera una akuma tendría que ir a purificarlo o él se metería en problemas para retener al villano de turno. Al final confié en él pero le prometí estar alerta y en caso de necesitarlo ya me las apañaría para buscar una manera de escapar e ir a purificar el akuma si era necesario. El gatito estaba tan de buen humor que parecía que nada lo alteraría aquella noche y al final resultó hasta contagioso.
En definitiva, ayer fue un día redondo. Mis padres estaban disfrutando de su viaje; me había encargado de la panadería sin incidentes; Alya no paraba de planificar conmigo la que sería, según ella, la mejor pijamada de la historia; Adrien había mantenido una charla amena conmigo y me había ayudado de manera indirecta con la panadería; y por último, Chat Noir me había ayudado con mi problema de este fin de semana y acabó por alegrarme lo que nos restaba de noche entre sus vanos coqueteos y bromas sobre gatos.
Caí redonda a la cama al llegar a mi casa con mucho sueño, pero, estaba tan de buen humor por todo lo del día de ayer, que a la mañana siguiente me levanté con la energía de mil gigantes. Mientras cantaba una canción de la radio con Tikki desayuné tranquilamente y abrí la panadería.
Lo cierto es que en el día de hoy he recibido más clientes que el día anterior, pero he podido llevarlo todo bien y sin accidentes en la cocina. Toda la mañana, entre atender a los clientes, reponer los pedidos del día y terminar de ultimar los detalles de una tarta que vendrían a recoger hoy, se me fue volando. Después de almorzar llamé a mis padres para saber cómo estaba yendo su visita y para despreocuparlos de problemas de la panadería como ayer.
En la tarde todo estuvo más calmado, así que aproveché para cocinar ciertos postres que se nos estababan quedando sin existencias y que al menos sabía cocinar por mi cuenta. Durante esto, Alya vino a visitarme y al final se quedó junto conmigo en la cocina aprendiendo a hornear varias clases de pan. Quiso quedarse conmigo el resto de la tarde hasta que cerré la tienda puesto que luego iríamos juntas a su casa.
Una vez todo cerrado y ordenado tanto en mi cuarto como en el resto de la casa y la panadería, aconsejé a Tikki no salir de mi pequeño bolso y marché con Alya hasta su casa entre risas y bromas ante una de las meteduras de pata de mi amiga hoy en la tarde con la harina.
En su casa me recibieron muy bien tanto su padre como su madre. Las dos pequeñas hermanitas de Alya eran un cielo y en el fondo me recordaban mucho a Manon, de la cual, ahora que lo pienso, tendré que cuidar la semana que viene. Su madre, la señora Chammack, me llamó hoy en la tarde para pedirme ese favor ahora que estaba de vacaciones y sin la presión de los exámenes como ya le comentó mi madre en una ocasión en la panadería.
Alya me ha dicho que su madre estará mañana en la noche en el hotel Bourgois cocinando para una cena importante y que su padre iba a viajar con sus hermanas pequeñas a ver a unos familiares a las afueras también mañana. Eso por tanto, nos dejaba solas el sábado con toda la casa para nosotras. Ya está todo planeado para mañana noche.
Yo dormiré esta noche con Alya en su cuarto puesto que tiene una cama nido por la cual podremos dormir la una junto a la otra. Me ha costado mucho, y de verdad que lo he pensado, traerte, querido diario, conmigo. Nunca he sacado la libreta fuera de la seguridad de las cuatro paredes de mi cuarto y guardo aquí demasiados secretos como para que sean sacados a la luz. Ahora mismo estoy escribiendo casi a oscuras a la luz de la luna que atraviesa la ventana de la habitación de Alya, tras haberme asegurado de que mi amiga estaba bien dormida. Para mi suerte, es de sueño profundo. También he aprovechado para darle una pequeña galletita de paso a Tikki antes de que se quedara profundamente dormida.
Hoy no he podido hablar con Adrien tanto como en los otros días ni por mensaje por el tema de mi amiga. Después de todo lo sucedido estos dos últimos días no puedo evitar echar en falta las largas conversaciones que he tenido con él. Aunque creo que mañana en la noche, por muy divertida que sea la pijamada, también echaré en falta las bromas gatunas de cierto chico de ojos felinos y sonrisa socarrona. Le he contado a Alya solo sobre la visita de Adrien a la panadería durante su sesión de fotos. Yo ya estoy demasiado en mi nube como para tener a mi amiga rondando a mi alrededor organizando la boda y los bautizos de los tres niños que querría tener. No para de insistirme en que si me gusta Adrien, y tras todo este acercamiento con él, debería de confesarme de una buena vez. Pero mi inseguridad, sumado a mis sentimientos también por Chat Noir, solo hace la decisión más difícil.
Puff…
See you tomorrow diary,
Marinette.
