Capítulo 36: "Tal vez todo sucede por una razón, depende si la vemos o no"
Resumen:
Mulder y Scully enfrentan más interrupciones, incluyendo un caso en Chicago que afortunadamente no toma mucho tiempo en resolverse.
Como el capítulo anterior estuvo más bien corto, junté los dos capítulos siguientes y por consecuencia este es el doble de largo.
Este Capítulo contiene escenas de alto contenido sexual y explícito.
En caso de que te preguntes porque puse "The Goldberg Variation" más adelante que "Rush" es por una razón muy simple: El clima. Mulder y Scully están claramente caminando en un soleado y cálido Chicago mientras que "Rush" se desarrolla en Virginia y Mulder tiene puesto su abrigo en casi todo el capítulo. Obviamente esto nos indica que el clima era mucho más frio.
Aviso: El dialogo de las escenas de "The Goldberg Variation" no me pertenece, no lo escribi. Lo escribió Jeffrey Bell e igualmente pertenece a 1013 Productions y la 20th Century Fox.
Notas:
Florence and the Machine – "The Drumming Song"
There's a drumming noise inside my head
That starts when you're around
I swear that you could hear it
It makes such an almighty sound
There's a drumming noise inside my head
That throws me to the ground
I swear that you should hear it
It makes such an almighty sound
Louder than sirens
Louder than bells
Sweeter than heaven
And hotter than hell
I ran to a tower where the church bells chime
I hoped that they would clear my mind
They left a ringing in my ear
But that drum's still beating loud and clear
Louder than sirens
Louder than bells
Sweeter than heaven
And hotter than hell
As I move my feet towards your body
I can hear this beat, it fills my head up
And gets louder and louder
It fills my head up and gets louder and louder
I run to the river and dive straight in
I pray that the water will drown out the din
But as the water fills my mouth
It couldn't wash the echoes out
But as the water fills my mouth
It couldn't wash the echoes out
I swallow the sound and it swallows me whole
Till there's nothing left inside my soul
As empty as that beating drum
But the sound has just begun
As I move my feet towards your body
I can hear this beat, it fills my head up
And gets louder and louder
It fills my head up and gets louder and louder
There's a drumming noise inside my head
That starts when you're around
I swear that you could hear it
It makes such an almighty sound
Louder than sirens
Louder than bells
Sweeter than heaven
And hotter than hell
As I move my feet towards your body
I can hear this beat, it fills my head up
And gets louder and louder
It fills my head up and gets louder and louder
Cuando Scully estaba haciendo el camino de regreso al sótano desde la oficina de Skinner, su celular comenzó a sonar. Abrió la puerta de la oficina, miró el reloj de pared, las 15:52, y respondió el teléfono.
- Scully.
- ¡Hola Dana! ¿Cómo estás?
Scully sonrió. - Hola, Jennifer. ¿Como estás tú?
- Estoy bien. - Jennifer respondió. - Escucha, voy a ir hasta Alexandria para comenzar a organizar el baby shower con Mom (Mamá, pero habla de su suegra, o sea, Maggie). Está volviéndome loca para ponerlo en marcha de una vez.
Scully se rió. - Lo apuesto.
- ¿Tienes planes para esta noche? Sé que la invitación es super ajustada, pero me gustaría mucho que estés ahí para ayudarme. Si no es planeando el baby shower, al menos podrás ayudarme en controlar a mom. Quiero decir, es mi tercer hijo. Y ella quiere hacer esta gran cosa, sin escuchar realmente mis súplicas para mantenerlo pequeño y simple…Ya sabes cómo es.
- Yeah. - Dijo Scully con una risa entrecortada.
- Así que, ¿puedes ir a la casa de mi madre después del trabajo? ¿Por favor? ¡Te necesito! Tú eres la única hermana que tengo que no se encuentra en San Diego y a punto de entrar en trabajo de parto en cualquier momento.
Scully se rió entre dientes. - Espera, ¿qué pasa con Ryan? ¿Y tu madre? ¿Van a venir a ayudarnos?
- Todos ellos fueron a los Outer Banks por el fin de semana.
- ¿Por qué no fueron con Charlie y los chicos también?
Jennifer suspiro. - Nosotros no fuimos invitados. Al parecer, asumen que no queremos ir por el embarazo y cómo Charlie tiene puesta en marcha la temporada de baloncesto en un par de semanas... Lo que sea... Ya sabes cómo son a veces...
- Hmm, sí. - Respondió Scully. Sabía que su cuñada tenía una extraña relación con su familia, desde que eran adolescentes, cuando Jennifer había empezado a salir con Charlie a los 15 años, notó que hacían ese tipo de cosas con ella. Los padres de Jennifer siempre habían jugado favoritos y su favorito era decididamente, y, obviamente, su hermano Jamie. Desde el momento en que conoció a Charlie, Jennifer se había enganchado a la familia Scully y prácticamente vivido en su casa durante la secundaria. Después de un tiempo Scully notó de que Charlie era sólo parte de la razón, y mantenerse alejada de su propia casa tanto como fuese posible una gran parte de ella.
- Así que... ¿puedes venir? ¿Por favor? - Preguntó Jennifer.
- Por supuesto. - Le dijo Scully. - Iré cuando salga del trabajo.
- ¡Gracias, hermanita! Nos vemos entonces.
Después de colgar el teléfono, Scully se dio cuenta de que conducir hasta la casa de su madre, sin duda iba a interferir con sus planes para ver a Mulder. Suspiró. Él no estaría feliz con eso. Ella no estaba tan feliz, tampoco. Scully se sintió levemente divertida sobre el hecho de que, en el pasado, había pasado años sin sexo y ahora después de sólo cinco días sin sexo con Mulder, estaba volviéndose loca.
Mulder estaba atravesando la puerta de su apartamento, cuando sonó su celular.
- Mulder.
- Hola, Mulder, soy yo.
Él sonrió, dejando caer su mochila junto a la puerta y cerrándola detrás de él. - Hey, Scully. ¿Cómo fue tu encuentro con Skinner?
- Todo estuvo bien. ¿Cómo te fue en tu reunión?
Mulder vaciló. - Uh, fue... ya sabes, típico de cómo esas cosas suelen salir... Pero fue sin dolor, de verdad.
- Ok, bien. - Dijo Scully, y luego se detuvo. - Um, escucha, tengo que ir a casa de mi madre cuando salga de aquí para ayudar a Jennifer a planificar su baby shower.
Mulder sintió esa sensación de hundimiento indescriptible. - ¿Cuánto tiempo te llevará?
- No tengo ni idea. Espero que no demasiado tiempo, pero nunca se sabe con esas cosas.
Él gimió de frustración. A veces sentía que se estaba volviendo loco de deseo. En los últimos días había pensado aliviarse por sí mismo, pero su propia mano palidecía en comparación con Scully. Ella era todo lo que él quería y estaba dispuesto a esperarla, sabiendo que realmente no pasaría demasiado tiempo antes de que la tuviese de nuevo. Pero también sabía que no podría soportar la espera durante mucho más tiempo. Tenía que besarla, necesitaba sentir sus pechos en las palmas de sus manos, necesitaba su clítoris en su boca, necesitaba su sexo estrecho exprimiendo su miembro duro.
Scully suspiró en el teléfono. - Lo sé, Mulder... Quiero verte también. Esperemos que no tome mucho tiempo.
- Está bien, Scully. Llámame cuando te encuentres en camino a tú casa.
Mulder pasó la tarde en casa. Luego salió a correr, volviendo al departamento se detuvo en un local deli para comprar un sándwich para la cena antes de regresar para ducharse. Luego, finalmente, tuvo que clasificar y llevar a lavar algo de ropa ya que se había quedado sin ropa limpia. Al volver de la lavandería, estaba decepcionado, no había ningún mensaje de Scully en la contestadora, y ya pasaban las 21:00 horas. Mulder deseó tener algo que lo distraiga de pensar en ella.
A las 22:40, el teléfono finalmente sonó.
- ¿Scully? - Dijo después de agarrar el receptor.
Ella suspiró. - Hola, Mulder. Lo siento, no pude llamarte antes.
- Está bien. ¿Estás yendo a tú casa ahora? - Se sintió emocionado, y se levantó del sofá para buscar sus zapatos.
- Um, no... - Contestó, sonando un poco de mal humor. - Estoy en Dulles. Tara simplemente entró en trabajo de parto hace dos horas, y tuve que conducir a mi madre hasta aquí para que pudiera tomar el siguiente vuelo. Por desgracia, no había más vuelos disponibles a California hasta las 8:30 de la mañana, pero... finalmente pude conseguir un vuelo para mi madre de JFK. Luego, ella puede tomar el siguiente vuelo desde allí y estar en San Diego a las 10:00 de la mañana. Fue lo mejor que pude hacer.
- Wow, suena como que tuviste una larga noche. - Murmuró Mulder.
- Dímelo a mí. Serán cerca de las 23:30 cuando finalmente llegue a casa. Mulder, sé que tenías tu corazón puesto en venir esta noche a casa, pero estoy agotada. Esas cinco horas de sueño de esta mañana son todo lo que he dormido desde el miércoles. Yo sólo voy a desplomarme tan pronto como mi cabeza esté en la almohada.
Mulder suspiró. - Entiendo, Scully.
- Pero yo te veré mañana, ¿verdad? - Preguntó.
Sonrió a esto. - Sí. Voy para allá mañana y pasaré todo el fin de semana contigo. No podrás "darme una patada en el culo" en esta ocasión.
Scully resopló. - Supongo que eso es algo justo.
Mulder sonrió en el teléfono, y bajó la voz. - Ah, y... ¿Scully? Quiero que sepas... nos vamos a quedar en la cama tooodo el fin de semana. No vamos a salir de tú habitación, ni de esa cama hasta que te haya hecho acabar tantas veces que no puedas ver claramente.
Silencio. Y entonces oyó como Scully despejaba la garganta en el teléfono. - Um... Ok.
Mulder se rió entre dientes. - ¿Te ruborizaste, Scully?
- Mi cara está tan roja como un tomate, Mulder. Gracias.
Él sonrió. - Apuesto a que puedo hacer que otra cosa te quede tan roja como un tomate.
- Estoy colgando ahora, Mulder. - Y así lo hizo.
Mulder se rió. Sabía que el hablar sucio era algo a lo que Scully aún tenía que acostumbrarse. Mulder estaba determinado a que ella se acostumbrara a eso, y que algún día, incluso escucharía ese mismo lenguaje viniendo de ella. Por supuesto, eso era algo más que probable allá a lo lejos, en el futuro. Oh, bueno, él disfrutaría el doble llegar hasta allí.
A las 4:00 de la madrugada del sábado 23 de octubre el teléfono despertó a Mulder de un sueño profundo sobre su sofá.
- ¿Hola? - Respondió aturdido.
- ¿Agente Mulder? - Preguntó una voz de hombre.
Mulder se sentó. - Sí. ¿Quién habla?
- Hola, soy el agente especial Guy Conley de la oficina de campo de Chicago. Eh... nos conocimos en Colorado durante el verano. Lo siento por llamar tan temprano.
Mulder seguía parpadeando para despertar. - Oh sí... Ok. Uh, está bien... ¿Qué puedo hacer por usted?
- Su compañera habló con mi compañero, el Agente Block, por teléfono no hace tanto tiempo, nos pidió que les informaramos si algo remotamente relacionado con los X- Files llegaba a nuestro escritorio.
Mulder ahora estaba completamente despierto. - Sí, lo recuerdo. ¿Qué tiene para nosotros?
- Bueno, normalmente no sabríamos lo que les interesaría, ya que trabajamos en la sección de Crimen Organizado (Organized Crime Section). Pero, eh... ¿está familiarizado con la investigación del Bureau sobre Jimmy Cutrona?
Mulder asintió. - Yeah, he oído algunas cosas sobre él.
- Anoche dos agentes de la operación-vigilancia fuera del edificio de Cutrona, vieron a un hombre caer de un piso 30 hasta el suelo, mejor dicho, siguió de largo por la abertura de un sótano. Inmediatamente, vieron a ese mismo hombre salir del sótano y huir. El tipo debería ser una mancha en la acera, pero ni siquiera parecía estar herido de gravedad, sólo se tomaba la cara.
- Wow. - Dijo simplemente Mulder. Su mente empezó a correr a través de cualquier posible explicación de cómo una caída de 300 pies desde el techo de un edificio no mataba a alguien.
- Yeah. Estamos pensando que él no "simplemente cayó". Cutrona arrienda los dos pisos superiores del edificio. Pensamos que este hombre fue arrojado desde la terraza. Si podemos conseguir que testifique contra Cutrona por intento de asesinato, bueno... eso nos ayudaría mucho. ¿Considerarían con su pareja venir a Chicago y ver si ustedes pueden encontrar a este tipo?
- Vamos a estar ahí. - Mulder respondió, antes de colgar. Supuso que su fin de semana encerrado en el apartamento con Scully podría esperar.
Pasadas las 5:00 am Mulder llamó a una adormilada Scully desde el aeropuerto internacional de Dulles para decirle que estaba a punto de subir al vuelo de las 6:00 a.m. con destino a Chicago y que había conseguido un tiquete para ella en el vuelo de las 7:20 a.m. Después ella se pondria en contacto con la oficina de campo del FBI en W Roosevelt Road y se encontraría con él en la esquina noreste de la calle 7 y Hunter Avenue.
Tras aterrizar en el aeropuerto de Chicago a las 8:24 am hora local, ella llamó a un taxi para ir a la oficina de campo del FBI, dejando su bolso junto con la maleta de Mulder, y así conseguir otro taxi para ir a encontrarse con él. Era un hermoso día en Chicago, soleado, con unos agradables 68 grados. Scully siempre le había gustado Chicago, pero no pudo evitar desear estar de vuelta en su apartamento junto a Mulder en lugar de estar ahí. Caminó por la acera pasando sobre una rejilla de metal, y no había ni rastro de su compañero en ningún lugar. Sacó su celular.
- Hola - respondió Mulder, golpeando el botón de subir en la plataforma donde estaba parado y se dirigió hacia la acera.
- Oye, Mulder, soy yo. ¿Ahora qué?
Detrás de Scully, la rejilla de la acera empezó a abrir y una plataforma comenzó a salir de ella.
- ¿Estás en Chicago? - Preguntó Mulder.
- Sí, estoy en Chicago. Estoy en la esquina noreste de la séptima y Hunter justo como me pediste. Y no estás aquí. ¿dónde estás?
Conforme la plataforma subió a la acera y las puertas de caja se abrieron, Mulder diviso a Scully hablando por su teléfono, de espaldas a él, vestida toda de negro. Se sentía tan bien al verla.
- Oh, Cerca
- ¿Sí?
Mulder luego colgó el teléfono y la llamó. - Hey, lindo traje.
Scully volteo hacia él y colgó su teléfono. Ella vio que él estaba allí de pie sonriendole, y ella sonrió. Él se cree tan lindo.
- Hey - dijo Scully. - ¿Qué hay ahí abajo?
- Antes de eches un vistazo abajo, mira arriba - dijo Mulder, apuntando a la parte superior del edificio alto en frente de ellos. - Jimmy Cutrona alquiló los últimos dos pisos. Seguro lo has oído nombrar.
- El crimen organizado - respondió Scully. - La Oficina ha estado tratando de construir un caso de extorsión en su contra en los últimos años. Juegos de azar, la extorsión, el asesinato.
- Es por eso que anoche había dos agentes aquí estacionados vigilando. Ellos vieron como lanzaban a un hombre desde el techo de Cutrona a las 10:40 hs. Este hombre cayó 30 pisos, directo a este hoyo. Las puertas estaban abiertas, solo una red le detuvo la caída.
- Ouch - dijo Scully.
- Supongo que eso es lo que dijo. Después, se levantó, salió de aquí y se escabulló en la oscuridad.
Scully luego se unió a Mulder en la plataforma mientras él pulsaba el botón para bajar al nivel del sótano.
- Mulder, sigues diciendo 'este hombre'. - ¿Quién es este hombre? - Scully preguntó mientras sacaba su linterna y empezaba a mirar a su alrededor.
- Ni idea. Se escapó. Los agentes lo persiguieron, pero no hay una descripción clara.
- ¿Peinaron bien el lugar en la búsqueda? - Preguntó Scully.
- No. Técnicamente sobrevivir a una caída de 300 pies no es un delito.
- Y tu teoría es…?
- ¿Qué pasaría si este hombre tenía algún tipo de capacidad especial? – Mulder empezó a relatar su hipótesis. - Una especie de predisposición genética hacia la curación rápida, o la regeneración de tejidos?
- Así que, insinúas que estábamos buscando al Coyote del correcaminos? - Preguntó Scully. - ¿Estás diciendo que él es invulnerable, ¿verdad?
Mulder empezó a decir - Sí - pero se detuvo, dándose cuenta de como sonaba.
- Sabes, en 1998, un soldado británico que cayó 4.500 pies porque no se le abrió su paracaídas, solo se fracturo una costilla.
Mulder la miro seriamente - ¿Cuál es tu punto?
- Mi punto es que pudo haber una ráfaga de viento o una corriente ascendente repentina, o pudo haber caído bien, es decir... no sé. Tal vez sólo tuvo suerte.
- ¿Dices que fue muy, muy afortunado? ¿Esa es tu explicación científica, Scully? - Mulder preguntó con un sarcasmo cariñoso, y luego se echó a reír mientras Scully le alumbraba la cara con la linterna. - Quiero decir, ¿cuántas miles de variables tendrían que converger para avalar tu teoría? - Preguntó Mulder.
- No lo sé - respondió Scully.
- Bueno, miles - dijo Mulder.
Scully miró detenidamente el carro del servicio de lavandería Grayson. Las ruedas se habían roto y doblado como si un gran peso hubiera aterrizado en el carro. - Mulder?
- ¿Sí?
- Mira esto. Si este carro estaba en la plataforma cuando caýo, eso explicaría la condición de estas ruedas. ¿Y si todo esto había sido suficiente para salvar su vida?
- Tendríamos que encontrarlo para preguntarle - respondió Mulder.
- Sí, tenemos que encontrarlo.
Mientras Mulder revisaba a través de las toallas que se encontraban en el carro, un pequeño objeto redondo salto hacia el suelo. Al verlo se inclinó para recogerlo y se dio cuenta de que era una prótesis ocular.
- Pues parece que ya dimos con parte de él. - Mulder bromeó.
Una hora más tarde, después de que Mulder llamara al departamento de prótesis del Hospital del Condado de Cook para averiguar si alguien había solicitado una nueva prótesis ocular, se encontraron frente a un edificio de alquiler de apartamentos de bajo costo en Melrose Park. Mulder tocó el timbre para el apartamento 313.
- Es como buscar una aguja en un pajar, Mulder. En el área metropolitana de Chicago habrá por lo menos unas 600 personas con prótesis oculares.
- Sí, pero sólo un Henry Weems hizo una cita esta mañana para ponerse una nueva.
Mulder pulsó el timbre de nuevo.
- Tal vez él no pueda ver el camino hacia la puerta. – dijo Scully
Mulder la miro sorprendido y con una gran sonrisa por la broma que ella había hecho. ¿Cuándo había sido la última vez que ella había dicho algo en broma? Definitivamente no la Scully de hace unos meses. En ese momento, una señora mayor que llevaba un carrito para las compras salió del edificio, y Mulder sostuvo la puerta antes de que se cerrara tras de ella.
- Vamos, Scully. Estamos con suerte.
Se sonrieron el uno al otro y luego entraron dirigiéndose por el pasillo hacia el ascensor.
Una señora los interceptó en el pasillo pidiendo ayuda. Unos minutos después Mulder, sin éxito, intentaba ayudarla con su grifo que perdía agua, y terminaba empapado mientras Scully luchaba duramente para no reírse en su cara, en ese segundo el piso cedió y él cayo a través del hueco hasta el piso de abajo, encontrando a Henry Weems escondido allí. Weems no tenía explicación alguna para su supervivencia de la caída del techo que no fuera la de aterrizar en el carrito de la lavandería sobre un montón de toallas y fueron incapaces de convencerlo de declarar contra Cutrona.
Mulder y Scully subieron al ascensor, y ella apretó el botón para bajar.
Se volvió hacia Mulder y lo miró a los ojos. - Por lo tanto, este es el plan, tal como yo lo veo: Informamos a la Oficina de Campo de Chicago sobre Weems, dejando que ellos obtengan su testimonio, tú... te cambiarás de ropa... - Mulder alzó las cejas, y Scully sonrió. - Y nosotros volaremos de vuelta a D.C para la puesta del sol y todo estará bien en el mundo. - Concluyó Scully, añadiendo un poco de un ronroneo en su voz. Ella sólo quería que regresaran a su apartamento de una maldita vez. La espera la estaba matando.
- ¡Vamos, Scully! ¿Vas a descartar este caso cuando comienza a ponerse interesante?
- "Interesante"... Mulder, fue cuando estábamos buscando a Wile E. Coyote. - Scully siguió hablando mientras pulsaba el botón de nuevo. - ¡Vamos, Mulder! Este tipo sólo tuvo suerte. No hay X- File aquí.
- Tal vez su suerte es el X- File aquí. - Mulder replicó.
Scully decidió que habían esperado un tiempo suficiente para que el ascensor arrancara. - Escaleras.
Al salir del edificio de apartamentos, Mulder se dio cuenta de que había perdido las llaves del coche y volvió al edificio para pulsar el timbre de Weems y poder entrar. Casi simultáneamente al momento que tocó el timbre se oyó un disparo y tuvieron que entrar por la puerta principal del edificio forzándola. Al llegar al apartamento de Weems, no lo vieron por ninguna parte pero se encontraron a un hombre muerto colgando del ventilador de techo. Mulder llamó a la policía local.
Después de un recuento bastante divertido de parte de Mulder, sobre lo que suponía que había ocurrido en el apartamento, y que había terminado con uno de los sicarios de Cutrona colgando por el cordón del zapato del ventilador, Scully tuvo una agradable charla con uno de los vecinos de Henry Weems, un niño con problemas de salud llamado Richie.
- Así que... supongo que eres un fanático de los deportes. - Dijo Scully mientras se sentaba en su cama y miraba a su alrededor recorriendo la habitación. - ¿Cuál es tu deporte favorito?
- Bueno, solía ser el basketball... - Contestó Richie. - Pero ahora los Bulls apestan, así que creo que quizás es el baseball.
- Me gusta el baseball, también. - Murmuró Scully, cariñosamente recordando a Mulder enseñándole cómo golpear una pelota de baseball y la tarde que pasaron en el estadio de los Yankees. Notó un artilugio intrincado en la habitación. - ¿Acaso Henry hizo eso para tí?
Scully hizo que el juguete arrancara, y después de una complicada serie de eventos en todo el tablero, un pequeño balón de basket fue arrojado encestándose en un aro. Ella se rió entre dientes. - Eso fue bastante impresionante.
Richie no sabía dónde podría estar Weems, y Scully salió para reunirse con Mulder. Más tarde, Weems compró un billete de lotería que llevó a que un camión atropellara a un hombre, Mulder y Scully tardaron en encontrarlo, cuando lo hicieron, otro de los sicarios de Cutrona terminó mal herido, y Mulder y Weems acabaron en un hospital recibiendo tratamiento por las heridas causadas por una bala que los rozó. Sin embargo, Scully todavía no podía convencerlo de entrar en el Programa de Protección de Testigos y testificar contra Cutrona, sintiéndose un poco frustrada con Mulder por alimentar las ilusiones de Weems confiando en su supuesta buena suerte para mantenerlo a salvo de los sicarios.
A Weems lo atropelló un camión, y Mulder comenzó a creer en lo que había comentado Scully sobre las rachas de suerte que llegaban a su fin. Weems finalmente accedió a testificar contra Cutrona. Richie terminó siendo llevado al hospital, y ellos acompañaron a Henry al hospital para que vea al chico. Pronto se hizo evidente que la madre de Richie, Maggie, había desaparecido. Mulder y Scully volvieron a Melrose Park para buscarla, pero no había rastro de ella. Weems determinó que Cutrona fue quien la había secuestrado, y abandonó el hospital para ir a buscarla.
Scully se quedó junto a Richie en el hospital, mientras Mulder buscaba a la madre de Richie. En una cadena increíble de acontecimientos, Weems encontró a Maggie y Cutrona fue asesinado, Mulder lo encontró dentro del carro de "Greyson Linen Service", y Cutrona terminó siendo un complemento perfecto para el trasplante de hígado que Richie necesitaba con urgencia
Después de ir a la oficina de campo, y librarse así de cualquier implicación con Weems o la investigación Cutrona, Mulder se comunicó por teléfono con la sede principal con la intención de conseguir un vuelo de regreso a D.C. Suspiró después de colgar, echando un vistazo a su reloj; eran las 10:24 p.m.
- No hay más vuelos a D.C esta noche - dijo Mulder, suspirando de nuevo. - Así que supongo que nos tendremos que quedar.
- Hmm. - Scully respondió.
Después de que Mulder le dijo los tiempos de vuelo para el día siguiente, Scully eligió el vuelo de la 1:10 p.m el cual aterrizaría en D.C justo después de las 4:00 de la tarde. Mulder se sintió decepcionado de que ella no hubiera elegido el primer vuelo a la mañana siguiente. Él quería volver a D.C tan pronto como sea posible. Quería estar con Scully de tal forma, con tanta fuerza que sentía un hormigueo bajo la piel.
A lo que tomaron un taxi, Scully habló con el conductor. – Al Majestic Hotel W en Brompton Ave, por favor.
Mulder se volvió para mirarla. - Eso no suena como si estuviera dentro del presupuesto de alojamiento del FBI, Scully. Además, ya nos registré en un motel antes.
- Mulder, estoy cansada de tú elección de moteles... "piojosos" para alojarnos. Quiero elegir yo, y el Majestic es uno de mis lugares favoritos.
Él suspiró. - Vamos a conseguir un gran "Raked over the coals". (Que los Reprendan severamente). Sólo van a negar el cargo del hotel y hacernos pagar por ello. Entonces nos van a preguntar por qué tenemos dos reservas en hoteles diferentes en nuestra cuenta del Bureau.
Scully reprimió una sonrisa. - Bueno, si eso sucede sólo tendremos que lidiar con eso.
Mulder no dijo nada y se limitó a suspirar. No quería discutir.
Llegaron al hotel boutique unos 20 minutos más tarde, Mulder pagó al taxista y entró. Mientras esperaban frente al mostrador de la recepción, él sacó su billetera para tomar la tarjeta de crédito del Bureau, pero Scully puso su tarjeta gold sobre el mostrador. Él la miró fijamente.
- ¿Cómo puedo ayudarla? - Preguntó la recepcionista, una rubia de altura media que estaba en medio de sus veintes.
- ¿Hay una Suite King disponible? - Le preguntó.
Mulder giró la cabeza bruscamente para mirarla. Pensó que iban a pedir habitaciones separadas. - Scully... ¿no estamos trabajando en un caso?
- No, Mulder, el caso está cerrado. Estamos lejos de ser partes involucradas. - Respondió ella, mirándolo fijamente. - Ya no estamos en tiempo de Oficina.
Lentamente él se puso la billetera en el bolsillo, comprendiendo lo que estaba por suceder. Sonrió mientras ella hablaba con la recepcionista. Scully recibió la llave de la habitación, y se dirigieron al ascensor en silencio. Una vez dentro del compartimiento vacío, Scully presionó el botón "4" para que los lleve a la planta superior.
Se volvieron y se miraron el uno al otro. Scully se lamió los labios, y luego dejaron caer los bolsos al suelo, se lanzaron uno sobre el otro. Mulder dejó caer la cabeza para capturar la boca de Scully, y tomó su labio inferior entre los dientes antes de soltarlo para sondear el interior de su boca con la lengua. Scully había lanzado sus brazos alrededor del cuello de su compañero, presionando su cuerpo aún más fuerte contra él y gimió cuando él la empujó contra la pared del ascensor. El deseo caliente la empapó, sentía la humedad en su centro y el latido enloquecedor de su clítoris la hacía retorcerse contra él. Podía sentir su erección empujando contra su estómago mientras el ascensor frenaba y tras un "Ding" se abrían las puertas del cuarto piso.
Respirando pesadamente, giraron y caminaron por el pasillo hacia su habitación. Mientras Scully trataba de abrir la puerta, él estaba de pie detrás de ella, con la boca en su cuello y su erección empujándola con insistencia. Mulder pensó que si su miembro se endurecía más sería capaz de atravesar el cemento. Scully se las arregló para abrir la puerta, y la cerró de golpe una vez adentro, la bloqueó, y una vez más dejaron caer sus bolsos al suelo mientras Mulder activaba uno de los interruptores de luz, encendiendo la luz del espejo de la pared detrás de ellos.
Mulder la empujó contra la pared y devoró su boca apasionadamente mientras sus manos comenzaron a retirar de sus cuerpos frenéticamente la ropa. La chaqueta del traje marrón de Mulder y su camisa azul fueron arrojados al suelo junto con su camiseta blanca, y la chaqueta negra y la camisa de Scully. La mano de ella acarició suavemente el vendaje alrededor del bíceps izquierdo donde la bala lo había rozado.
- ¿Te duele? - Scully respiró contra su cuello.
- No en este momento. - él gimió, antes de volver a capturar su boca con la suya.
Mulder bajó la cremallera de los pantalones negros de Scully, y ambos patearon hasta quitarse los zapatos, mientras él iba deslizando su mano dentro de sus bragas hasta su centro.
- Carajo. - Mulder se quedó sin aliento contra la boca de Scully mientras pasaba sus dedos por sus pliegues empapados, llevando sus jugos hacia delante para rodear su clítoris hinchado.
Scully gimió, y sus manos volaron a los pantalones de Mulder, los desabrochó y llevó su mano a la parte delantera de sus boxer, cerrando su mano caliente alrededor de su sexo duro, apretando fuerte mientras iba acariciándolo.
Permanecieron allí durante algunos segundos, acariciándose entre sí y jadeando en la boca del otro, hasta que Mulder retiró la mano, haciendo que Scully gimiera de nuevo, y tiró de sus pantalones, junto con la ropa interior hasta el suelo para que Scully saliese de ellos. Sus manos fueron a su espalda, al sujetador, soltándolo y arrojándolo al suelo. Palmeó sus pechos mientras su boca volvía hacia ella besándola apasionadamente, su lengua penetró sus labios en busca de la suya.
Mulder la levantó, sus manos bajo su culo mientras los brazos y piernas de Scully se cerraban en torno a él, y él la recostó contra la pared. La sujetó con un brazo mientras con la otra mano empujaba el pantalón de su traje hacia abajo hasta que la gravedad los dejó caer al suelo. Luego sacó su hinchado y palpitante sexo de sus boxer.
Dejó caer la cabeza para tomar el nudo rosa endurecido de uno de los pechos con los labios. La sensación de la boca de Mulder en su pecho golpeó a Scully como una explosión, y sintió que estaba muy cerca de llegar. Mulder succionó con avidez sus pechos, turnándose para lamer rodeándo sus aureolas con la lengua y los labios, a continuación tiró de sus pezones profundamente dentro de su boca. Con la boca todavía en su pecho, miró a Scully y luego mordió con fuerza. Vio como la boca de su compañera caía, quedando abierta mientras apretaba los ojos cerrándolos con fuerza, corcoveando contra él al momento en el que, suavemente lamía donde la había mordido.
- Muldeeeer. - Gimió. Podía sentir su humedad goteando de ella, empapando su ingle y los muslos internos, el latido de dolor de su clítoris la estaba volviendo loca. Ella continuó meciéndose contra él, frenética, buscando un poco de alivio.
Él le sonrió, manteniendo las embestidas constantes de su erección en el ángulo perfecto, aflojó un poco el agarre sobre ella. Scully movió las caderas para probar el equilibrio contra la pared, y sus pantorrillas se cerraron más fuerte, apretando las piernas alrededor de Mulder, presionándolo contra su cuerpo haciéndolos gemir.
Scully arqueó la espalda y se dejó caer ligeramente hasta que sintió la cabeza hinchada de su erección presionando contra sus pliegues húmedos y empujando su entrada. - Cógeme, Mulder. - Jadeó.
En un rápido movimiento, la mano de Mulder dejó la base de su erección, y ambas manos fueron a agarrar firmemente sus caderas mientras empujaba hacia arriba, empalando el sexo húmedo de Scully con su miembro duro haciéndolos gritar. Mulder empujó frenéticamente, golpeando sus caderas contra él mientras Scully dejaba escapar quejidos y gemidos continuos.
Mulder observó con los ojos muy abiertos cuando Scully llevó su brazo derecho, hacia abajo, entre ellos, instalando una mano contra su centro, colocando sus dedos a cada lado de su pene mientras él se deslizaba dentro y fuera de ella, apretándolo ligeramente. Un gemido gutural escapó de su garganta al sentir la leve presión. Aflojó su agarre sobre ella y Scully se aflojó deslizándose por la pared un poco, cambiando su ángulo. Los ojos de su compañera se abrieron y comenzó a apretar alrededor de él, lanzando ambos codos alrededor de su cuello para trabarse con más fuerza, golpeando sus caderas contra él y gimiendo en voz alta hasta acabar. A Mulder le encantaba hacer acabar a Scully con su boca, pero la sensación de que acabara así, en su pene siempre lo llenaba de una profunda autosatisfacción.
Deseaba que Scully continuara acabando, se movió apartándolos de la pared, tirando de ella. Mulder se quitó los pantalones del traje trabados en sus tobillos, y la transportó en brazos. Tenía por objetivo el dormitorio, pero apenas estaban cruzando la sala a oscuras cuando las rodillas de Mulder se doblaron y tuvo que bajar a Scully al suelo. Ella se rió mientras lo derribaba para que cayeran los dos al suelo y luego lo obligó a acostarse sobre su espalda, tirando de sus boxer y sentándose sobre él a horcajadas.
Scully cerró los ojos y comenzó a deslizarse contra el pene hinchado de su compañero, su sexo húmedo yendo ida y vuelta sobre la erección de Mulder. La miró intensamente, con las manos colocadas suavemente sobre sus caderas, mientras ella se mecía, se balanceaba contra su cuerpo, frotándose a lo largo de él en movimientos lentos y calientes. Él comenzó a jadear al sentir la dura protuberancia de su clítoris friccionar arriba y abajo contra su pene. Mulder pensó que iba a perder la cabeza.
Cuando Scully se inclinó para guiar su pene dentro de ella, Mulder la tomó de la cintura y la atrajo hacia adelante, deslizándola sobre su abdomen, su pecho. Él capturó la expresión confusa de su compañera y luego la mirada de comprensión mientras continuaba tirando de ella hacia delante levantándola ligeramente sobre su rostro.
- Mulder, espera... no tomo una ducha desde esta mañana. - Dijo rápidamente, respirando con dificultad. Scully era víctima de una sensación momentánea de pánico y vergüenza.
Él no respondió mientras sus manos la llevaban hacia abajo, hacia su boca. Mulder estaba desesperado por saborearla, lamiendo sus jugos, empujándola de sus caderas contra sus labios.
- Ooohhh, caraaajooo... - Scully gimió, mientras sus manos se extendían para aferrarse al brazo del sofá para mantener el equilibrio. El pánico había desaparecido, al igual que todo pensamiento racional.
El gemido de Scully fue directo al sexo hinchado de su compañero, palpitando dolorosamente por la necesidad. Nunca se cansaba del sabor de Scully, y la sensación resbaladiza de ella contra su boca. Mulder dibujó círculos sobre su entrada con la lengua y luego se hundió tan profundo dentro de su sexo como pudo. Sus manos abandonaron sus caderas y fueron hasta sus pechos, apretándolos y rodando los pezones tensos entre sus dedos. Mulder empezó a gemir al cogerla con la lengua, sus sonidos inundaban el cerebro de Scully con placer, y automáticamente estaba acabando de nuevo, presionando sus caderas con fuerza contra su rostro y jadeando.
Mulder se sentía como si estuviera a punto de explotar, y sin darle a Scully un momento para bajar de su orgasmo o a sus nervios para recuperarse, la empujó hasta su pelvis y se estrelló contra ella, penetrándola con fuerza. Scully gritó, sus manos cayeron a su pecho, en un esfuerzo para mantenerse a sí misma mientras su cuerpo se estremecía y sacudía sobre él. Mulder plantó los pies en el piso, y agarrándose a sus caderas firmemente, la penetró cada vez más rápido y más duro.
- Quiero que acabes otra vez, Scully. - Mulder jadeó.
- No creo que pueda, Mulder. - Scully sentía que sus terminaciones nerviosas estaban sobrecargadas con olas de dolor y placer mezcladas. No sabía cuánto más podía abarcar.
Cuando Mulder sintió las oleadas de placer en forma consecutiva en sus testículos atravesándole la ingle subiendo hacia su estómago y muslos, el lenguaje explícito se derramó de su boca mientras llevaba la mano derecha entre sus cuerpos unidos, encontrándo el clítoris de Scully, pellizcándolo con fuerza.
- ¡Dioooos! - Scully gritó, moviendo sus caderas con más fuerza contra él y frunciendo el ceño cuando otro orgasmo se apoderó de ella. Los músculos de su estrecha vagina apretando a Mulder haciéndolo finalmente explotar, sus fuertes gemidos llenando sus oídos y su semilla caliente llenando su vientre.
Scully colapsó sobre su pecho, completamente agotada. No tenía ni idea de cómo iba a levantarse del suelo. Se quedaron ahí, echados, con la respiración pesada, sin poder mover ni un músculo. Después de un tiempo, Mulder se sentó, sosteniendo a Scully en su regazo. Él le sonrió, sus ojos buscando en su rostro. Comenzó a besar sus mejillas, párpados, la frente, la nariz, antes de acariciar sus labios, en lentos y suaves besos apasionados. Scully se abrazó en forma más ajustada a su cuello y él la envolvió entre sus brazos con fuerza.
- ¿Scully? - Susurró Mulder su oído.
- ¿Hmmm?
Él sonrió. - Creo que el Majestic se conviertió en uno de mis lugares favoritos, también.
CONTINUARÁ…
