CAPÍTULO 34

CELOS

Valkyon cerró los ojos fuertemente y sentí su mano temblar sobre mi nuca, entonces suspiró y se separó negando con la cabeza.

Valkyon: {Yo... no te entretengo más, Ezarel está fuera esperándote}

Tragué saliva con dificultad intentando contener el estallido de mi corazón, sí, exactamente como fuegos artificiales, pero estallados por error todos juntos.

(Si es que eres estúpida por creer aún que tienes alguna posibilidad...)

Mystika: Sí, mejor no hacerle esperar, no tengo ganas de aguantar su mal humor.

Ambos nos separamos y me fui de la habitación despidiéndome fugazmente con la mano, sin poder mirarle a los ojos.

Cuando salí Ezarel me esperaba impaciente para ir a la sala de alquimia.

Ezarel: No tienes buena cara, estás pálida.

Mystika: Estoy bien, ¿vamos?

Le acompañé hasta la sala de alquimia en silencio y empezó a rebuscar en las estanterías y cajones disponiendo varias bolitas de cristal de colores en la mesa. Yo esperé pacientemente hasta que hubo acabado.

Ezarel: Bien, creo que esto es lo que querías.

Me lanzó una de las bolas de improviso y en cuanto la atrapé fuertemente se desintegró y una llama ilusoria se quedó en mi mano unos segundos hasta evaporarse.

Mystika: Guau, eso ha sido una pasada.

Ezarel: Terrícolas... alucináis con cualquier cosa.

Levanté mi dedo corazón hacia él y me tiró otra de las bolas cayendo al suelo. Esta vez me envolvió un humo blanquecino girando a mi alrededor.

Ezarel: Puedo cambiar el color, el efecto, la cantidad y la duración.

Asentí mientras probaba los otros efectos y decidía cuáles usar en mis actuaciones. Iba a ser divertido y seguro que quedaría genial.

Ezarel: Puedes hasta cambiar el clima a un metro cuadrado de ti, pero no será necesario, en cuanto empieces a cantar se pondrá a llover.

Mystika: ¡Qué gracioso! Pero bien que has venido a escucharme...

Ezarel: Sólo seguí a los demás.

Mystika: Entonces, ¿el problema es que no tienes personalidad?

Ezarel: Calla.

Sonreí de lado al ver el gesto de su cara y me puse a observar los botes que tenía en las estanterías.

Mystika: ¿Qué más se puede cambiar?

Ezarel: Algunas características físicas durante un período concreto de tiempo.

Mystika: ¿Como color de cabello u ojos?

Ezarel: Por ejemplo.

Mystika: ¿Puedo probar?

Ezarel: No veo para que necesitarías tal cosa, pero...

Rebuscó en las estanterías apartando algunos botes hasta que dio con un lleno de unas pequeñas píldoras color ámbar. Me lo tendió y saqué una para luego mirarle esperando las instrucciones.

Ezarel: Sólo tienes que tragarte una y pensar lo que quieres cambiar.

Le miré unos segundos para descifrar si me estaba tomando el pelo y con esto iba a salirme barba o verrugas o algo por el estilo, pero no tenía el brillo burlón en su mirada que lo delataba cuando preparaba una de las suyas, así que me tragué la pastilla y pensé en unos ojos verde esmeralda. Éstos empezaron a picarme y los cerré para frotarme los párpados. En cuanto el picor cesó volví a abrirlos.

Mystika: ¿Funcionó?

Ezarel: E-eh... sí. Bueno, ¿qué querrás para tu actuación?

De repente Ezarel parecía nervioso y evasivo, empezó a rebuscar entre sus cosas un bloc y un lápiz sin mirarme a la cara.

(Mierda, ahora con los ojos verdes debía parecerme aún más a mi madre)

Mystika: Perdona, no pensé en ti cuando cambié mi color de ojos.

Ezarel: Tranquila...

Puse mi mano en su hombro y le indiqué qué elementos quería usar, cómo y cuándo, para que se hiciera una mejor idea de lo que tenía en mente. Él lo escribió todo sin prestarme mucha atención, concentrado en el papel y la escritura.

Mystika: Bueno, no te molesto más...

Ezarel: ...Ella también cantaba.

Mystika: ¿Cómo?

Ezarel: Marian... solía hacerlo cuando creía estar sola.

Mystika: Vamos, que la espiabas jejeje

Ezarel: Algo así. La vigilaba en sus primeras misiones sola, temiendo que algo pudiera pasarle.

Él me miró unos segundos y luego desvió de nuevo la vista.

Ezarel: Bueno, voy a dormir ya, mañana tengo que prepararte tus caprichos.

Mystika: Échale la culpa al gobernador.

Ezarel: Es tan incordio como su hermano.

Ezarel se rio mientras salíamos por la puerta de la sala de alquimia y nos dirigíamos a las habitaciones.

Ezarel: ¿Sabes? No creo en las casualidades.

Mystika: ¿Por qué lo dices?

Ezarel: Primero tu madre, luego tú, que naciste de la unión con un demonio...

Mystika: Ya...

El resto de camino lo hicimos en silencio mientras reflexionaba sobre lo que me había dicho hasta llegar a la puerta del elfo y le abracé para despedirme.

Mystika: {Algún día te llevaré a la Tierra conmigo}

Él se limitó a sonreírme con cierta aprensión y se metió en su habitación.

Yo seguí mi camino y me metí en la mía pensando seriamente en mi promesa. En cuanto pudiera volver a mi mundo haría cuanto estuviera en mis manos para que Ezarel y mi madre se vieran, tenían mucho que decirse.

Me miré al espejo para ver el cambio, pero duró poco, me empezaron a escocer los ojos. Los cerré para frotarlos y en cuanto los abrí de nuevo ya tenían su color natural.

Me cambié de ropa y le di de comer a Alexandra e Ignis. Por suerte, ahora que ya se conocía su existencia, reservaban una ración de carne para mi dragón y ya no tenía que darle la mía. Cuando iba a meterme en la cama, alguien picó suavemente a la puerta. Extrañada por la hora, fui a ver de quién se trataba y abrí, ya sin miedo de que pudieran ver al dragón.

Nevra: Hola...

Mystika: Acabamos de vernos, ¿ya me echas de menos?

Nevra: No deberías preguntar ese tipo de cosas si no quieres oír la repuesta.

Mystika: jajaja Anda pasa, no te quedes ahí en el pasillo.

Nevra entró en silencio y algo incómodo, lo que me sorprendió, pues no solía comportarse así.

Mystika: Y bien, ¿qué te trae aquí a estas horas?

Nevra: Ehm...

Y en seguida entendí la visita y la incomodidad, podía leerlo en su cara aunque hubiera desviado su mirada.

Mystika: Tienes hambre, ¿es eso?

Se giró hacia mí algo avergonzado y asintió.

Mystika: Oye, no voy a negar que me guste verte en plan tímido y eso, te pones muy mono, pero lo que tengas que pedirme, hazlo sin problemas.

Nevra: Bueno es que no quisiera abusar...

Mystika: Sabes que no tengo problema en ayudarte, pero aun así habría que encontrar otra solución.

Nevra: Entiendo que no es una situación muy cómoda.

Mystika: Es una forma de decirlo, sí jaja. Sí sólo doliera, bien, puedo aguantar el dolor, pero...

Nevra: Lo sé. Si no quieres no...

Mystika: Anda, siéntate.

Él, diligente, se sentó en la cama y yo fui a su lado. De nuevo le ofrecí la muñeca, que agarró con suavidad para luego hundir sus colmillos en ella.

Como la otra vez, sentí mi vientre contraerse y solté un gemido ahogado.

En un momento parecía que Nevra iba a atraerme hacia él con la otra mano, pero se contuvo y la puso sobre la cama al lado de mi pierna. Pude notar cómo estiraba de la sábana al tiempo que succionaba más fuerte. Otro gemido salió de mi boca aún más sonoro que el anterior y él gruñó satisfecho.

Mystika: {En serio hay que buscar una solución...}

Finalmente me soltó con cuidado y lamió la herida de mi muñeca de forma lenta y calculada.

Nevra: ¿Por qué te resistes a tus deseos?

Mystika: ¿Perdona?

Nevra alzó su ceja hacia mí. Sabía perfectamente de lo que hablaba, sabía bien lo que me provocaba, pues conocer eso era su especialidad.

Mystika: Ya te lo dije...

Nevra: ¿Pero cómo vas a saber si estar conmigo no te ayudaría a olvidarte de Valkyon si no lo has intentado nunca?

Mystika: Eh...

Obviamente no se lo había contado todo sobre mi historia con mi ex y lo que pasó pocos meses después, no solía ir contando mis intimidades como si nada.

Nevra: Así que ya lo has intentado. ¿Y quién fue finalmente... Leiftan? ¿Valarian quizás?

Observé divertida como se enfurruñaba pensando que me había acostado "sin compromiso" con alguien aquí y que, obviamente ese alguien no había sido él.

Mystika: ¿En serio Nevra? De haber sido con alguien de aquí te habría reservado ese honor.

Le guiñé el ojo riendo y él pareció destensarse y relajar su expresión.

Nevra: ¿Entonces...?

Suspiré y me senté cruzando las piernas en modo indio. Nevra se recolocó de nuevo a mi lado observándome atentamente.

Mystika: ... Axel, mi mejor amigo, el que me enseñó a tocar la guitarra. Cuando dejé a mi ex fue mi gran apoyo y bueno, yo sabía que hacía mucho que le gustaba y aun así siempre fue muy respetuoso conmigo, nunca intentó nada, no se aprovechó de la situación.

Hice una pausa e instintivamente toqué mi esternón, donde solía llevar el colgante del Mjolnir que me regaló justo después de dejar a mi ex. En cuanto me dieron una habitación en el Cuartel lo guardé en uno de los cajones para que no se me perdiera o dañara.

Mystika: Unos tres meses después de romper con mi ex, ellos tuvieron un concierto, al que les acompañé. No sé qué fue lo que cambió en mí esa noche, creo que simplemente estaba harta de torturarme con mi ex, así que probé a quitármelo de la cabeza con él.

Nevra: ¿Qué es lo que salió mal?

Fruncí el ceño intentando encontrar una respuesta correcta a esa pregunta, pero no lo conseguía.

Mystika: Nada salió mal, quiero decir, él me gusta. Me gustaba. Y fue una gran noche, imposible tener queja alguna, pero... Aunque no me arrepentí del hecho en sí, no conseguía sentirme bien conmigo misma. Él quería más y yo no podía ofrecérselo y eso me hizo sentir algo miserable. Lo había utilizado de forma egoísta.

Nevra: Conociéndote no creo que fuera esa tu intención.

Mystika: No, pero fue lo que hice. A la mañana siguiente me marché de su casa y conduje lejos y sin rumbo alguno para poner mis pensamientos en orden. Sin darme cuenta me metí por un camino de tierra en una montaña algo alejada de donde vivía. Aparqué el coche y me adentré en el bosque sin saber muy bien por qué y después de un par de horas me encontré un extraño círculo de setas y el resto de la historia ya la conoces.

Nevra: Entonces eso te trajo hasta aquí.

Afirmé en silencio con la mirada perdida en la pared. Nevra me rodeó con su brazo y me pegó contra su cuerpo, haciendo descansar mi cabeza sobre su pecho.

Nevra: {Pues me alegro de que pasara así}

Mystika: Teniendo en cuenta que desaparecí después de estar con él y sin decirle nada, yo no me alegro...

Nevra: No te tortures, seguro que no te guarda rencor.

Mystika: Espero poder explicárselo pronto...

Nevra: ¿Y cómo...? Ah, aún quieres volver.

Mystika: Mi familia y mis amigos siguen esperando noticias mías. No quiero ni pensar las cosas que se les habrá pasado por la cabeza.

Nevra llevó su mano a mi cabeza y acarició mi pelo como si fuera una niña pequeña a la que consolar. Él era de los pocos que podía tomarse la licencia de tocarlo con total libertad.

Fui relajándome y dejando mi mente en blanco. Mis párpados pesaban y me daba igual quedarme dormida entre sus brazos. Me gustaba sentirme arropada, así que me dormí sin más.

...

Abrí los ojos cuando empezó a salir el sol por el horizonte, aunque el cielo aún estaba bastante oscuro. Nevra seguía rodeándome con sus brazos, no se había movido más que para tumbarse junto a mí. Me giré hacia él y le abracé con mi cabeza escondida en su pecho.

Volví a dormitar unos minutos hasta que noté como mi compañero se movía. Entonces abrí los ojos para verle, elevando mi mirada hacia su cara.

Nevra: {¿Te he despertado?}

Negué con la cabeza observándole mejor ahora que había más luz. Se había quitado el parche para dormir y yo sonreí al darme cuenta y volví a abrazarle.

Nevra: {Sabes que podría pasarme así el día entero, pero tienes ensayo, deberíamos ir a desayunar}

Gruñí en respuesta, pues estaba muy a gusto así, no tenía ganas de moverme y mucho menos de ver a Valkyon después de lo de anoche. Me apreté más aún y él me estrechó fuerte.

Nevra: {Ten cuidado o puede que un día no pueda contenerme, sobre todo si te pegas así contra mí...}

Le pellizqué el costado, pero le hizo más cosquillas que daño y finalmente me separé a regañadientes para levantarme y estirarme.

Fui hacia el espejo y vi que tenía la piel un poco pálida, entonces Nevra apareció tras de mí mirándome también a través del espejo.

Nevra: Quizás debas pedirle a Leïn un suplemento de hierro.

Mystika: Lo que me faltaba...

Nevra: ¿Por qué dices eso?

Mystika: Tuve una situación algo incómoda. Cuando pasó lo del ataque me retuvo en la enfermería y me dio un botecito de anticonceptivos...

Nevra: No entiendo.

Mystika: Yo tampoco entendía, pero al parecer el tiempo que pasamos juntos y que me besaras delante de todos en el ensayo le hizo preocuparse por la seguridad de mis "relaciones" contigo.

Nevra: Jajajaja Bueno, tampoco es para tanto.

Mystika: Oh claro, a no ser que tengas que tener esa conversación a dos metros de tu jefe.

Le miré de forma dura a través del espejo mientras veía como intentaba contener su risa. Al parecer la situación le parecía muy graciosa, así que me giré hacia él con los brazos en jarra, di un paso enfrente y puse un dedo acusador en su pecho.

Mystika: No vuelvas a besarme en público.

Agarró mi mano apretándola contra su cuerpo y me echó una mirada maliciosa sonriendo.

Nevra: Está bien, no más besos en público...

Entendiendo la intención de su frase le llevé hasta la puerta y la abrí.

Mystika: Anda, ve a asearte que tenemos que ir a desayunar.

Nevra: Bueno pero podrías darme un beso de buenos días, en tu habitación, claro.

Le empujé hacia fuera riendo y cerré la puerta en sus narices. A través de ella oí cómo rio para luego alejarse hacia su habitación.

Me vestí y arreglé un poco y me cubrí el mordisco de nuevo con un brazalete. Opté por pellizcar mis mejillas para que mi piel tomara algo de color, aunque la demás seguía viéndose pálida.

...

El resto de día pasó entre los ensayos de la obra y las canciones.
Cuando me disponía a ir a cenar, me hicieron llamar para ir ver a Purriry a su tienda, a pesar de estar cerrada ya a esas horas.

Al llegar toqué a la puerta y una voz me hizo pasar al interior, a la trastienda. Ésta estaba llena de maniquíes con extraños y pomposos trajes, sin duda los de la obra de teatro.

Mystika: Vaya, son fantásticos...

Purriry: Muchas gracias, lo hicimos con mucho gusto, pero hay algo más.

Le seguí confusa hasta dos maniquíes tapados por sábanas.

Purriry: No me pediste nada para tus actuaciones, así que me tomé la libertad de confeccionar dos trajes para ti.

Abrí la boca sorprendida sin poder emitir ningún ruido, a la expectativa. Purriry destapó ambos conjuntos.

Purriry: Este es para tu primera canción. Me dijeron que hablaba de amor y del fuego que supone ese sentimiento.

Era un precioso vestido rojo semitransparente, abierto en una pierna desde la cadera, algo de cola y un bonito escote. Di varias vueltas al maniquí admirándolo, tocando la suave tela.

Luego volví mi atención al otro vestido. Era corto, blanco y también con transparencias, muy bonito y elegante. Incluso brillaba bajo las tenues luces de la trastienda.

Purriry: Como la segunda canción habla de un amor más puro elegí el blanco, aunque sin dejar de lado ese punto sexy. Creo que ambos te sentarán genial.

Mystika: Purriry, de verdad, no tenías que molestarte, pero muchas gracias, son realmente hermosos y será un placer llevarlos.

La gatita me miró satisfecha y orgullosa de sus obras y luego me enseñó varios complementos para los vestidos, tales como collares, tocados y pendientes. Una vez elegido todo le agradecí de nuevo y me fui a cenar.

Al llegar a la cantina mis amigos ya habían empezado, así que me senté junto a Nevra, que me sonrió de lado al acercarme a él y saludé a todos para luego dirigirme a Valkyon.

Mystika: Purriry ya tiene listo el vestuario. ¿Han acabado con los escenarios?

Valkyon: Sí, ya está todo listo.

Mystika: Menos mal, sólo quedan dos días.

Ezarel: Mañana tendrás tus efectos listos.

Mystika: Genial, gracias.

En ese momento escuchamos algo de revuelo en las mesas de alrededor. Yo miré por encima del hombro hacia donde se dirigían las miradas y vi entrar a Demian a la cantina solo, sin la compañía de la kitsune.

Para nuestra sorpresa no fue a la mesa que solía tener reservada apartada del resto, sino que vino a la nuestra y se plantó delante del asiento a mi lado. Elevé la vista lentamente hacia él con la ceja arqueada.

Demian: ¿Puedo?

Nevra se acercó más a mí como si marcara territorio, pero no le hice mucho caso. Demian me había defendido ante Miiko y había defendido a mi dragón, por lo menos merecía un trato agradable por mi parte.

Mystika: Por favor.

Me hice a un lado para dejarle más espacio y le sonreí. Nevra soltó un suspiro exasperado, separándose un poco de nuevo y los otros dos jefes miraron algo atónitos las escena, pues Demian sólo había compartido mesa con Miiko hasta ese día.

En seguida trajeron la comida del vampiro a su sitio, como si la tuvieran lista para llevársela en cuanto cruzara la puerta.

Demian: Mystika... me han contado tu historia y tus hazañas. Es una suerte para Eldarya que un día aparecieras aquí.

Mystika: No hago nada que no hagan los demás.

El gobernador me miró de lado sonriendo y asintió dándome la razón claramente para complacerme.

Demian: Tengo un presente para ti, para agradecerte lo que estás haciendo por mí.

Iba a replicar, pero imaginando mi respuesta, puso un dedo en mis labios en señal de silencio, haciendo que se tensara todo mi cuerpo por ese contacto.

Demian: Sí, ya sé qué vas a decir, pero sin ti no sería lo mismo, al fin y al cabo nadie conoce la Tierra como tú. Toma.

Demian me entregó una bonita caja de madera de ébano, pintada con hilos dorados formando entramados de estilo celta y al abrirla descubrí varias tabletas de chocolate belga de diferentes tipos.

Se me iluminaron los ojos y mordiendo mi labio inferior, miré al hermano de Nevra con total agradecimiento, hacía mucho que no probaba el chocolate y éste era el mejor del mundo sin duda. Lo sentía por mi querido vampiro, pero su hermano se había portado bien conmigo, no podía tratarlo mal sólo por sus celos.

Mystika: Muchas gracias Demian, es todo un detalle, ¡adoro el chocolate!

Demian: Me alegra haber acertado.

Rio suavemente y se puso a comer de su plato de forma despreocupada.

Durante la cena se mostró como uno más entre nosotros, riendo, contando batallas y bromeando. Incluso noté a Nevra algo más relajado, aunque sólo hasta que Demian se dirigía a mí.

Al rato, Demian se disculpó y se fue a atender asuntos de su rango.

Nevra: {No sabía que erais tan amiguitos...}

Mystika: {Ni yo que eras tan celoso con lo que no es tuyo}

Él gruñó en mi oído con fastidio.

Mystika: {Eh, sólo le devuelvo su amabilidad, él me ayudó con lo del dragón con Miiko}

Nevra me ignoró, se había propuesto estar de morros lo que quedaba de noche, por lo que no quería contestarme.

Mystika: {Oye, si quisiera fastidiarte habría intentado algo conmigo, ¿no? Pues no ha hecho nada}

Nevra: {Quizás está siendo sutil y no te has dado cuenta}

Le rodeé con mi brazo y esta vez fui yo la que me acerqué a su oído.

Mystika: {No te preocupes, sólo tengo sangre para ti}

Nevra puso su mano sobre la mía acariciándola y apoyó su sien contra mi frente.

En ese instante Valkyon se levantó de la mesa y se fue hacia la barra, a pesar de tener su jarra a la mitad. Finalmente me separé de Nevra y al rato le hice una señal para avisarle que iba a por más bebida.

Me senté al lado de Valkyon y pedí a Karuto que rellenara mi jarra.

Mystika: ¿Qué, tienes ganas de que llegue el gran día?

Valkyon: Ah sí... Que acabe pronto ya.

Mystika: Jajaja Creí que te gustaba tu tarea.

Valkyon: Y me gusta, pero a veces los actores... Tú y yo deberíamos haber sido los protagonistas. Bueno ya sabes, conocemos mejor la obra y demás.

Mystika: Si hacemos otra obra quizás me anime, lo cierto es que parece divertido.

Valkyon me miró inclinando la cabeza, varios mechones de pelo caían sobre su rostro dejando apenas a la vista sus ojos.

Instintivamente aparté varios de ellos para ponerlos detrás de su oreja, pero igual de rápido volví mi atención a la jarra que Karuto puso ante mí.

Mystika: ¿Vienes?

Señalé con la cabeza la mesa y él asintió, siguiéndome hasta nuestro sitio. Esta vez él se colocó en el asiento a mi lado, donde anteriormente se había sentado Demian. Al otro lado seguía Nevra, que charlaba con Ezarel tranquilamente para nuestra sorpresa.

No tardamos en irnos a dormir para estar listos para el día siguiente y continuar con los preparativos finales.

...

La mañana siguiente montaron el escenario en el refugio y pusieron una especie de amplificadores de voz en él, luces, sillas y demás.

Debían ser como las cuatro de la tarde cuando me dirigí a la sala de la obra. Los actores se estaban cambiando las ropas, pues hoy harían el ensayo general con el vestuario puesto para acostumbrarse para el día siguiente. La obra tendría lugar al anochecer y todo acabaría justo antes de la cena.

Me senté junto a Valkyon y toqué su hombro para llamar su atención, pues estaba mirando los papeles concentrado.

Valkyon: Hey, hola.

Mystika: ¿Todo bien?

Valkyon: Sí, sí, sólo comprobaba una cosa.

Mystika: Vamos, ¿qué te preocupa?

Valkyon: Los protagonistas, no sé si sabrán transmitir finalmente lo que sienten Romeo y Julieta. El papel se lo saben, pero...

Mystika: Te entiendo, les falta... chispa.

Valkyon asintió con una mueca y el ceño fruncido.
Seguía con mi mano en su hombro, así que le apreté en poco de forma afectuosa y le sonreí.

Mystika: Ya verás como el día del estreno le ponen más ganas.

Valkyon: Esperemos que empiecen hoy...

Los actores fueron saliendo con las vestimentas puestas bastante animados y comenzamos el ensayo. Iba a ser el último ensayo completo antes de la obra, así que la tensión se palpaba en el ambiente.

Las escenas se fueron sucediendo sin apenas contratiempos, se sabían los diálogos y aunque quizás a algunos les faltaba algo de soltura, quedaba muy decente. Y entonces llegó la gran escena de los enamorados... Y falló.

Valkyon se levantó y se dirigió a los actores.

Valkyon: ¡Vamos! La mujer que amas acaba de morir, la tienes entre tus brazos y tú venías a casarte con ella, no a verla muerta.

El actor le miró algo incómodo, claramente le costaba conectar con Shantia y con su personaje.

Valkyon: A ver, ¿hay alguien que te guste?

El chico asintió de forma tímida.

Valkyon: Vale, imagina que la persona que amas está muriendo en tus brazos.

Valkyon levantó unos segundos la vista hacia mí y volvió a prestar atención al chico.

Valkyon: Imagina que quieres retenerla contigo, esa desesperación, esa culpa por saber que es por ti que ella está como está...

Calló de golpe y paseó nervioso la mano por su cabello, peinándolo hacia atrás y cogiendo aire.

Shantia: ¿Por qué no hacemos la escena tú y yo? Así seguro que entiende mejor el personaje...

Aunque intentaba sonar inocente se le veía la intención de lejos. Valkyon vacilaba, pero ella insistió, incluso Lucius lo hizo para aprender.

Mi corazón se encogió sabiendo lo que pasaría a continuación, en este ensayo ya había besos... Finalmente aceptó presionado por todos los presentes. Y así fue que comenzó a interpretar a Romeo y mi tensión fue aumentando por momentos. A decir verdad no sólo la tensión, también la misma ira apenas controlable que sentí en la playa. Mis manos estaban crispadas sobre mis rodillas y los nudillos blancos de apretar los puños. Mi corazón latía desbocado, incapaz de controlarlo y calmarlo.

Cuando la escena llegó al punto álgido Valkyon se inclinó hacia ella y simplemente se quedó a un centímetro de la cara de Shantia, pero como era de prever, ella rápidamente acortó la distancia y puso sus labios contra los de Valkyon ante su sorpresa.

Incapaz de aguantar la escenita que se me presentaba y antes de dejar que me invadiera la rabia que sentía en público, me levanté y salí de forma discreta para dirigirme a la sala de música.

Odiaba ese sentimiento que se apoderaba de mí como una plaga destructora, me devastaba, me quemaba. Yo no era así, jamás había sentido esto, incluso a pesar de lo que me había hecho mi ex...

Una vez en la sala de música me senté ante el piano y comencé a teclear algunas notas de alguna canción tan triste como mi estado de ánimo, a decir verdad, una de las pocas que sabía tocar con él. Empecé a cantar en voz baja y rota, me era imposible cantar más alto, el dolor quemaba en mi garganta, pero así ayudaba a sacar mis emociones.

Una lágrima resbaló por mi mejilla y no era sólo la angustia por la escena presenciada, era miedo, miedo de mí misma, de estos horribles sentimientos que me invadían.

(Joder, me recuerdo a mi padre...)

CONTINUARÁ