kunVIRGIL.
(Devil May Cry y ninguno de sus personajes me pertenece… por desgracia xD)
(La ortografía no se corrige, de lo contrario jamás terminare la historia, por que nunca quedo satisfecha cuando re-leo y lo pero es que de la ortografía no corrijo nada xD, jajaja, mejor discúlpenme los dedazos y palabras que no cambia el Word)
ADVERTENCIA:
No se me ocurre nada que deba advertir, pero para no perder la costumbre xD.
Así es la narración…
Ahora de esta manera son los sueños…
Y leerán los Flash Back de esta forma…
- Virgil… (Dialogo y acción)
- ¡VIRGIL! (Grito)
- "Virgil…" (Pensamientos)
Virgil… (Lectura, Escrito)
Capitulo 36: "En la noche"
- ¿Tu has osado despertarme?... Virgil Sparda –dijo suavemente en tono seductor la demonio invocada.
- Necesito tu poder longeva –dijo el hombre fríamente- necesito uno de tus hechizos.
La mujer lo observo desde su altura, como si al mirarlo decidiera si descender o no. Sus ojos purpura se posaron directamente sobre la mirada de frío acero, existía algo nuevo en aquellos ojos, era tan profundo que causaba un escozor de curiosidad en la demonio.
- ¿Por qué me has invocado tu Virgil? ¿Cómo has logrado hacerlo? –los cabellos rojos de la mujer se mecían al viento, su cuerpo aun no descendía completo y sabia que aquel halo de luz que le rodeaba era un escudo que impedía saliera de su sello, se sintió nerviosa que un ser tan ambicioso como era el Sparda tuviera aquel conocimiento, sin embargo sabia del honor de aquel ser, algo que le caracterizo en todo el infierno- ¿Dónde esta Gomory? –pregunto finalmente
- Muerta –contesto con aquella frialdad el ser, los ojos violeta se abrieron ante la sorpresa, pronto la mano de la mujer se dirigió a su pecho, sujetándose su corazón ante el inminente dolor.
- ¡¿Quién fue? –grito eufórica la mujer, la primera madre de la humanidad- ¡¿Quién lo hizo?
El silencio de Virgil duro algunos minutos, la bella mujer que aun flotaba a unos metros de el cambio su rostro a una mueca de odio y maldad pura, si algo caracterizaba a Lilith era aquel amor incondicional a su descendencia.
El tiempo transcurrió en el infierno era imposible de saber, tal vez ya eran algunos años o solo unos meses, aun cuando se inclinaba mas por la primera opción al observar como su cuerpo que aumento en talla.
Se encontraba cansado, hacia algún tiempo, no era capas de definir cuanto, pero llego a una tierra donde los demonios solo intentaban destruirle, tenia interminables batallas y un descanso mínimo para un ser en desarrollo.
Entonces observo a la distancia, una joven cerca de su edad, de oscuros cabellos peleando incesante contra un ser enorme, una bestia del infierno. Al principio la joven parecía tener la ventaja, pero duro poco tiempo, pronto la bestia comenzó a ganar terrero y sus intenciones no eran asesinarla. Era mas un animal que un demonio, un ser que entro en el celo y eso era aquello que le daba su fuerza.
Fue un golpe limpio, dos movimientos, uno para aparecer frente al ser interponiéndose entre la joven, el segundo el desfunde y corte de su poderosa arma. La bestia callo en dos pedazos, deslizándose sobre su propia carne hasta pronto convertirse en energía que demonios carroñeros pronto absorbieron.
La joven observo al demonio que salvo su integridad, miro como caía hacia el frente inconsciente. Cuando el aturdimiento paso la joven se acerco al joven demonio, su figura era humana y su olor diferente al de la mayoría de las criaturas en aquel lugar. Con suavidad lo movió hasta darle la vuelta y quedar frente a frente, observo sus rasgos jóvenes pero atractivos, de inmediato quedo prendada a el.
Con su fuerza un poco mas recuperada logro abrir un portal, moviendo el aun inconsciente cuerpo del joven héroe atravesaron juntos aquella puerta, para pronto aparecer en un salón bellamente adornado, donde algunas sensuales mujeres se aglomeraban para observar a los recién llegados.
- ¡Gomory! –dijo una voz suave. Pronto una mujer de exuberante pecho y cabello violeta se acerco a la joven- Princesa, al fin regreso.
Gomory sonrio débilmente al tiempo que mostraba aquello que llevaba consigo, varias damas se aceraron a observar al joven dormido, los susurros no se hicieron esperar, adulaciones sobre lo atractivo que se veía aquel joven no paraban de escucharse.
- ¿Es al que elegiste? –dijo la mujer suavemente.
- Me salvo de ser el paño, de un sucio demonio en celo –dijo enfadada consigo misma- no huele a demonio y esa es su apariencia… creo que es un hibrido.
- Es posible, existen los rumores que el hijo del poderoso Sparda esta vagando por el inferno, muchos quieren su cabeza en venganza a su padre –la mujer chasqueo los dedos y al tiempo dos hombres de fuerte musculatura pero de apariencia sumisa aparecieron- llévenlo a las habitaciones de invitados.
- La usaron para llegar a mi –dijo finalmente.
- ¿Quién fue? –la voz amenazadora y distorsionada de la mujer habría hecho temblar a cualquiera, el Sparda no le temía, así que observo sus ojos violetas fulminarlo con ira, nunca fue un secreto que Lilith no lo aceptara como el primer amante de Gomory.
Era la ceremonia de iniciación de la princesa heredera. Gomory era una descendiente directa de Lilith, la primera súcubo. Sin embargo por su base humana, la naturaleza demoniaca de aquellos seres era muy diferente a la normal.
Las súcubo vivían en congregaciones, en colmenas donde las féminas se protegían las unas a las otras. Además era de los pocos demonios los cuales reencarnaban y eso era la joven Gomory, la reencarnación de una súcubo que era conocida como la maestra del sexo, era de las ultimas que aun conservaban su sangre directa de la madre, por tanto era protegida como la heredera del reino de varias colmenas de guerreras.
Su iniciación, su primer encuentro sexual debía se elegido por la joven, y aun a costa de todos aquella demonio escogió al salvador que evito perdiera su primera vez siendo sometida y no sometiendo como debiera ser. En aquella ceremonia la primera madre dormida era invocada para observar a su estirpe, para dar el visto a la nueva mujer guerrero seductora.
- Hijo de Sparda –menciono Lilith nada mas vio al joven demonio.
Virgil tenia algunos meses viviendo con las súcubo, aun no tenia muy claro a donde le llevaria su estadía en el infierno, solo su meta de volverse mas poderoso, las demonios le demostraron una gama de medios para obtener el ansiado poder, eran fuertes guerreras y dignas oponentes, además de las artes oscuras que dominaban, y finalmente ellas no lo despreciaban por ser hibrido.
Aun con el carácter hermético de Virgil, la colmena le acogió no solo como invitado, era un aliado respetado, hijo de un héroe caído. El mayor de los Sparda convivio con Gomory, aumentando juntos sus habilidades demoniacas, también aprendiendo las diferentes costumbres infernales, sobre los diferentes clanes antiguos principalmente de la asendencia de Sparda. Pero finalmente también las hormonas hacían bullicio en el joven semidemonio, quien acepto ser el primer compañero de cama de la joven princesa.
- Eres poderoso, eres orgulloso, honorable y digno –dijo Lilith- pero eres un depredador, ustedes no tienen futuro juntos –mencionaba mas a la joven Gomory quien se veía enamorada del guerrero de cabello plateado- Ambos son dominadores, lucharan hasta someterse el uno a otro.
- Madre –dijo suavemente Gomory- nada es eterno.
- Pero este demonio es monógamo –le contesto la mayor, la joven princesa solo se sorprendió observando al chico de cabellos platinados que era notablemente mas alto que ella.
Virgil no presto atención a esos comentarios, su pose digna, su barbilla altiva, Lilith le observo con cuidado, para finalmente sonreír ante lo que sus ojos observaban. Alzo su brazo y acercándose al demonio la mujer de cabellos rojos toco la frente del guerrero con la punta de su dedo.
- Tienes un futuro predestinado desde tu nacimiento… Gomory los de su raza solo aman una vez en su vida… para siempre, para la eternidad, incluso mas allá de su muerte.
Virgil se sintió incomodo, la palabra amor era algo que se olvidaba en el infierno, recordaba haber amado, tanto que aun dolía en su piel; no hacia tanto tiempo que amo con todas sus fuerzas a su madre, a su padre y sobre todo a su hermano pequeño. Entonces le dio la razón a la longeva demonio, era de una raza que solo amaba una vez, su padre lo menciono y el lo comprobaba, ningún sentimiento podría ya entrar en su corazón, pues este hacia mucho tiempo comenzaba a estar oculto entre las sombras de la sobrevivencia.
- Jamás dije que amaría a nadie –contesto finalmente el guerrero, la mujer sonrió alejándose de el.
- Si es lo que deseas Gomory aprendan juntos los juegos de la cama.
- ¿Qué hiciste tu por ella? –Cuestiono la demonio, Virgil sabia las habilidades de Lilith, un paso en falso y leería todos sus recuerdos, pues ya la sentía taladrando su mente- ¡¿Qué hiciste por ella?
- Yo la mate…
Aquella voz helo la sangre del demonio, al tiempo que observaba a su hija adentrarse en aquella barrera que impediría el despertar total de la hechicera. Los ojos violeta se volvieron de fieros a unos confundidos, observaba incrédula a la criatura que se encontraba bajo sus pies.
Una lagrima se deslizo por la mejilla de la demonio, Virgil de inmediato se dio cuenta que la mente de Gil fue un libro abierto para la demonio, entonces finalmente la demonio comenzó a descender. Su bello cabello rojo se ondeaba al movimiento, sus ojos cerrados evitando la visibilidad de sus pupilas purpuras, sus labios rojos resaltaban de su blanca piel, al igual que el pequeño vestido que entallaba. Pero su camino se vio interrumpido por la afilada cuchilla de Yamato sobre su garganta.
A unos escasos centímetros de sus extremidades inferiores el cuerpo tendido de la Blackthorn. La demonio observo como aquel ser que le pedía su ayuda en un segundo la amenazaba, observo hacia el suelo encontrándose el cuerpo de una mujer.
- Una humana –dijo suavemente.
Flotando se inclino hasta ella, ignorando la amenaza latente del arma que alejo de su ser, observo muy de cerca el cuerpo, una suave caricia a sus cabellos oscuros, abrió con suavidad sus parpados y al final coloco su cabeza sobre el pecho femenino.
- Una Blackthorn –dijo la demonio flotando como si fuera una mariposa alrededor del guerrero, su voz se denotaba triste- Ya no soy su protectora –dijo vacilante, pero al demonio no le paso desapercibido el temblar de su voz- pero te ayudare.
- Lilith –dijo severamente el hombre apuntándole con Yamato- hazlo ahora –amenazo.
- ¿Fue ella quien te dio el hechizo? –finalmente pregunto, Virgil no demostró su duda. Aquella pregunta no se la esperaba, como si existiera alguna relación entre la demonio y la familia misteriosa de la dama.
- No, fue el guardián de las Blackthorn –Lilith guardo silencio. Aquello provoco algunas preguntas en el demonio, sin embargo sabia que no era bueno presionar a la demonio, al menos no hasta que lograra su objetivo principal.
- Despreciaste una súcubo de la familia real, por una humana –el guerrero no se inmuto a contestar, pero las ultimas palabras de la dama de rojos cabellos las escucho perfectamente aun cuando no se dirigían para el, pues fue un susurro tan silencioso que podría confundirse con un pensamiento- Sabia que estabas unido a un destino, nunca pensé que a ellas.
Era de noche Ángela leía atenta una revista sobre los cuidados del bebé y como evitar que lloraran toda la noche, se encontraba en el estudio junto con Virgil aun cuando ella parecía mas cómoda acaparando la alfombra de la habitación. Sentada en medio de la estancia, el Sparda observaba como aquellos gestos de Ángela no eran normales. Observaba la revista y las muecas de su rostro lo preocupaban.
- ¿Te sucede algo? –finalmente se digno a preguntar dejando durante unos instantes a un lado su orgullo mancillado por la manipuladora mujer, al menos así la llamaba el, pues cuando algo se le atravesaba en la cabeza hacia aquellos conjuros manipuladores para doblegarlo. Ella se giro a observarlo, con sus ojos llorosos, esto lo preocupo, al menos así fue hasta que la mujer giro la revista mostrando la fotografía.
- Comida china… quiero comer comida china.
- Pídela, para eso esta el teléfono –dijo indiferente, en ocasiones no entendía como la mujer se complicaba la vida, cuando el le proporcionaba todo, pero esto ultimo ni el lo entendía.
La mujer de oscuros cabellos lo medito un momento, entonces se puso de pie y desapareció durante un par de horas. Al Sparda en lo mas mínimo pareció preocuparle, finalmente sentía aquella extraña energía que ella emanaba revolotear alrededor de el, por el resto de la casa. Pero fue un perturbador sonido el que hizo ponerlo alerta, escucho con cuidado la llegada de un automóvil.
Pasados algunos minutos y algunas palabras que Ángela cruzo, el sonido de aquel auto se hizo presente para pronto desaparecer en la distancia. La mujer se dirigió al estudio no sin antes dar unas vueltas por la cocina.
- Ven a cenar –dijo suavemente la mujer.
El hombre no levanto la mirada, durante algunos minutos pareció ignorarla, y ella no se quedo a esperarlo mas tiempo, al menos no ahí. Se dirigió a la cocina, donde comenzó a sacar los diferentes paquetes en forma de cajas. Sonrió al encontrar auténticos palillos y dispuso unos para Virgil, el aludido pronto apareció tomando su lugar.
Se encontraban frente a frente, la distancia entre ellos era corta, un lugar intimo para compartir los alimentos. Ella sonrió ante su presencia. El tomo la primera caja que encontró frente a el, comenzando su comer discreto.
Pero entonces algo le incomodo, Ángela le observaba con la boca abierta, como si tuviera algo pegado en la cara, el pareció disgustado pero no le replico aquella acción hasta que pasaran algunos minutos de fastidio.
- ¿Qué sucede? –cuestiono fríamente.
- Es que… comes con palillos… lo haces ver tan fácil –decía sorprendida, al tiempo que observaba como sus propios dedos torpes chocaban aquellos palillos y derramaban el poco alimento que lograban atrapar en el.
Virgil la observo y por dentro rió, la comida de Ángela se caía en el trayecto a su boca, lo gracioso era verla a ella tratar de atraparla, además que sus dedos se cruzaban con los palillos y ella frustrada comenzaba con aquellos gestos en forma de pucheros infantiles. El mohín que se formaba en su boca en forma de una replica hacia aquel objeto, le dejo de alguna forma embelesado.
No se percato cuando se puso de pie, cuando se coloco detrás de ella y puso de forma correcta sus dedos sobre los palillos, como su piel rozaba la suave de Ángela, como sus dedos tenían aquella calidez, la sensación le pareció deliciosa aun cuando lo oculto en su fuero interno.
Guio la mano de la morena hasta tomar el alimento, la siguió guiando aplicando la fuerza necesaria en el agarre de los instrumentos para comer, cuando el bocado entro en la boca de la dama, ella sonrió con alegría.
- ¡Gracias! –decía encantada al tiempo que lo intentaba ella sola y el regresaba a su asiento. Al pasar unos minutos, de nuevo aquella mirada incomoda que Ángela le proporcionaba regreso.
- ¿Ahora que sucede? –cuestiono el hombre.
Ella suavemente se inclino sobre la barra estrecha de aquella cocina, Virgil dejo a mitad del trayecto los alimentos retenidos con los palillos para observar los depredadores ojos esmeralda. Finalmente su comida fue robada.
- Que delicia –decía la mujer. Al tiempo que comenzaba a arrasar con su paquete, con el de Virgil y con los otros dos extras- Toma del mío –le indico acercándoselo directamente en sus palillos- esta delicioso.
El albino la observo asombrado, como aquella naturalidad para pequeños actos tan íntimos le eran tan comunes con ella. No se percato cuando abrio su boca permitiendo que ella lo alimentara, cuando comenzó a compartir aquellos alimentos, cuando tomar comida de su plato dejo de ser incomodo, y cuando el probar su postre fue algo tan cotidiano. Nunca sabría cuando comenzó a pasar, cuando su mente decidió dejar atrás toda su frialdad y en aquellas secretas acciones compartía tan poco y tanto a la vez con su dama de ojos verdes.
Lilith sonrió, observaba algunos recuerdos del albino aun y cuando este no deseaba mostrarlos, sabia ocultar muy bien la información, pero ella también tenia el conocimiento suficiente par encontrarla.
- Ya veo por que debo ayudarte yo –dijo la demonio, observo con cuidado el cuerpo de la mujer morena, con sus poderes la elevo haciendo su cuerpo flotar dentro de una estela de suave brisa- una humana amando a un demonio… y un demonio que le ama a ella.
Virgil pensó en corregir a la mujer, pero prefirió callar, sabia de los poderes hechiceros de Lilith, aquella mujer no solo fue la primera humana, no solo era un demonio poderoso, también era una hechicera peligrosa. Pero fue algo en las palabras de aquella mujer que provocaba en el albino la creencia de que aquella súcubo tenia un pasado con las Blackthorn, la forma en la cual hablaba de ellas, además de esa insistencia de hurgar en aquellos recuerdos con la dama, algunos que incluso logro robar en su memoria.
- La dama –dijo suavemente la demonio- es así como la reconocen en el infierno… así es como tus hombres la diferencian de las demás humanas.
Virgil maldijo su suerte al enfrentarse a tremendo demonio, aquella mujer soltó una fuerte risotada que enfureció mas al albino. El semidemonio finalmente fue precavido, sabia que con la delicada situación en la cual se encontraba la batalla del infierno despertar a un longevo solo desestabilizaría la balanza en el infierno.
- Virgil –dijo seductoramente la mujer- sabes que todo tiene un precio y yo necesito algo para comenzar el ritual.
Los ojos violeta se enfrentaron a los azules, dos voluntades poderosas, enérgicas y de una naturaleza dominante, ambos depredadores oriundos. La sonrisa se formo en los labios de la dama, quien acaricio con dulzura el rostro de la mujer humana que flotaba cercana a el, observo el gesto de molestia del albino y la incertidumbre en la menor que hasta el momento se mantuvo a un lado.
- Sangre… necesito sangre demoniaca y humana –dijo finalmente la longeva.
Virgil observo sus posibilidades, miro a su hija quien lentamente se acerco hasta el sujetando su mano libre, ambos se daban aquel desahogo por medio de sus energías, se comunicaban de aquella forma silenciosa y sin posibilidad de interrupciones.
Para el semidemonio existía una forma de lograrlo, pero seria algo que le agotaría, lo peor era que aquellos requerimientos de Lilith solo eran los primeros y si su energía se agotaba mucho antes de terminar el ritual todo seria un desperdicio de energía.
Levanto la vista observando a la dama, como aun su sonrisa se mantenía en aquel sereno rostro, algo dentro de el seguía roto, pero reconfortado ante la aquella idea, fue así como se dio cuenta: todo valdría la pena.
Gil se alejo de su padre, algo en su energía le decía que debía distanciarse para dejarlo trabajar. Se acerco un poco al cuerpo flotante de su madre, la quería demasiado, la echaría de menos por siempre, además de que toda su vida sentiría la culpa de haberla dejado morir. Lilith observo la joya resplandeciente sobre la frente infantil, aun cuando el fleco oscuro lo semicubría una sonrisa ladina apareció en los labios rojos.
Hizo algunos sellos con sus dedos, después con Yamato desenfundada marco algunos símbolos dentro de los símbolos ya existentes para la invocación de la longeva pelirroja, al final Yamato se incrusto con gran fuerza sobre la arena creando un aro luminoso que pronto desapareció todo.
Cuando la brillante luz se disipo Gil se dio cuenta que se encontraban en aquel pueblo al cual siempre le prohibió ir su madre, no lo conocía bien, algunas veces lo observo a la distancia por que estaba segura de observar una extraña fluctuación en la energía, sin embargo su madre aseguro que siempre fue así.
Gil observo a su padre quien salía del sello de Lilith, la demonio observo desde los cielos aquel pueblo el cual se encontraba encerrado en la estructura que ellos crearon o se apoderaron, era obvia su ignorancia, pues eran como ratones que se encerraban en su propia trampa. Sonrió autosuficiente y su lengua se paso por sus labios de una forma sensual, saboreando con anticipación los hechos que pronto ocurrirían.
- Padre –dijo suavemente la pequeña alcanzando al mayor de los gemelos Sparda. La mano infantil se elevo señalando hacia el cielo- aquí hay una fractura del mundo demoniaco… pero también existe algo más padre, un sello esta en nuestros pies.
Virgil sonrió al tiempo que acariciaba los cabellos de su hija, la pequeña inconscientemente le ahorro usar mas de su energía, la cual se estaba agotando rápidamente en abrir un portal demoniaco. Yamato primero se incrusto en el suelo, la energía azulada rodeo el pueblo sobre los sellos ya creados desde la antigüedad; seguidamente la poderosa arma fue elevada creando algunos sellos con gran velocidad que dejaba ver una estela azul en su movimiento, entonces se incrusto con fuerza en el centro de aquella fractura, justo donde Gil indico debía abrir.
Un resplandor rojizo se hizo presente, antes de que una energía comenzara a rodear aquel pueblo que fue testigo del dolor de la Blackthorn, que se incrementó su población a base del odio de aquel clan de brujas, por aquella familia protegida por el poderoso Sparda. Un pueblo que alimentaba su odio generación tras generación hacia mujeres que solo eran culpables de entregarse al amor de su corazón.
Virgil sonrió, la venganza en ocasiones era tardía, y en ese momento la ocasión llegaba años atrasados; pero estaba consiente de que cada lagrima de la joven a quien tanto adoro serian cobradas.
Continuara…
Yvori Gevura: Que pasara, bueno se el final, pero no se que pasara jajajaja de pronto todo cambia, a veces no siento que yo escriba la historia. Lilith también me impacto hace tiempo, sin embargo me asusto durante años; pero eso me hace analizar, si Adán y Eva eran dos pueblos que se unieron, la existencia de Lilith sería como el primer pueblo con el que se encontró Adan, uno que tal vez rechazo la religión hebra (que sin ofender padre del machismo ¡diack!) si esta teoría se sigue posiblemente Lilith sean fenicios, sumerios etc, etc quien le daba prioridad a la Diosa, aunque al final los hebreos, judíos y finalmente cristianos descienden de ellos, aun cuando le dieron importancia a un dios castigador y sobre todo meramente varón, jajaja también se me va la olla, aunque la importancia de la diosa femenina Astarté demonizada es principal para mi y siempre le encontraran en mis historias, Lilith como la primera mujer también merece su lugar, así que en estos fics de demonios seguro la encontraras y mas por el misterio que guarda en este fic, upss spoilers ahí van. Sobre Gil bueno aquí tiene un rol que cumplir aunque mas adelante también tal vez le de un protagonismo especial ya veras. Dante aun no es su momento jajaja pero llegara con todo y pizza.
NekOmomo: jajaja gracias, espero poder poner mas lime aunque tampoco quiero saturar, pero imaginar a Virgil haciendo… **babea** jajajaja es difícil de resistir.
Misha Keehl: A mi me encantan tus fics, espero subas nuevos pronto, gracias por encariñarte con mi personaje eso me anima debido a que los OC normalmente no soy queridos, significa que no a robado mucho protagonismo a Virgil. espero te guste de cómo va la historia.
Recuerden que como autora de fics no recibo sueldo y sus review son mi único sustento para seguir publicando.
¡ANIMO!
