Ok, esto es un paso y me voy, para que sepan que no he olvidado la historia.

Es solo que con lo de las fiestas y el año nuevo tuve mucha, muchísima salidas y reuniones con familia y amigos y me perdi.

Perdón!


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NARRADOR POV.

Ambos estaban reteniendo la respiración mientras buscaban sus ropas esparcidas por toda la habitación. Edward estaba como un loco, buscando sus malditos bóxer, los segundos que paso tratando de ubicarlos, le parecieron años, por ello renuncio a esta, y se puso solamente sus jeans azules.

- Morir en manos de un furioso jefe de la policía, sin ropa interior, no significaba nada. Igualmente no entrare al cielo. – pensó internamente Edward.

Miro a Bella que se estaba poniendo un pijama muy, pero muy tierno, color gris lleno de corazones en color rojo, fucsia y celeste, aunque igualmente la necesidad dentro de él, por su cuerpo no disminuyo, estaba teniendo pensamientos demasiado fantasiosos y libidinosos con esa pequeña niña que aparentaba ser mujer.

Tan perdido estaba recorriendo su cuerpo que ya se había olvidado del pequeño detalle de la presencia de una tercer persona en la planta baja, como de prestarle atención a lo que le estaba diciendo Bella. Solo cuando ella se acercó a él y lo sujeto fuertemente del brazo para asi moverlo, reacciono.

- ¿Que? – le pregunto en un susurro, avergonzado y confundido.

- Escóndete dentro de el ropero, es imposible que sea Charlie, pero… Aggg no se, si escuchas que grito, llama a la policía. – le contesto ella, mientras que lo empujaba por la espalda.

- No dejare que bajes sola. – protesto, negándose a entrar en el ropero. En eso momento escucharon pasos retumbando mas carca y el crujir de los escalones de madera de la escalera. Se congelaron.

- Ese no es Charlie, estoy segura. – Susurro muerta del miedo Bella. ¿Quién se atrevería a entrar en esta casa? Tiene que estar loco o suicida. Charlie perseguiría a quien sea que fuera, hasta el fin del mundo. Pensó Bella mientras se dirigía a su celular.

- Cullen… - escucharon una voz distorsionada, cantando felizmente el apellido de Edward. Bella lo observo, rogando que reconozca la voz, antes de apretar el botón de llamada. Él le devolvió una mirada confundida. No sabia como alguien que no fuera sus amigos podían saber que él estaba en la casa Swan. Pero esa voz, esa voz la había escuchado antes. Pero ¿cuando?

- ¡Cu - llen! ¡Cu – Llen! ¡Cu – Llen! – ¡Ese maldito canto! Edward apretó fuertemente su mandíbula, y su mente voló a años atrás, luego de que sus padres se mudaran de Washington a Forks, a esos momentos en los que era un pequeño niño de 4 años, callado y retraído, al que le cambiaron de mundo, esos años en los que era arisco con todo el mundo, en los que solo dejaba que sus padres se acercara a él. en el jardín de niños, donde su madre lo llevaba todas las tardes para que se haga de amigos, había un niño, un niño rubio, un año mayor que él, nunca supo como, ni por que, pero desde que puso un pie en ese lugar, había sido el objeto preferido de ese niño, para hacerle todo tipo de desprecio, lo empujaba, le tiraba barro cuando llovía, la arena de uno de los juegos o la pelota para que impactara directamente en su cuerpo. El siempre sabia el momento en el que algo le pasaría, porque ese niño malo le cantaba siempre su apellido, muy feliz y contento antes de que el proyectil impacte contra él.

Todos los días, le pedía a Esme, que no lo lleve a ese lugar, le rogaba, pero su madre, seguía insistiendo que era lo mejor para él. Que no les haga caso a esos niños malos, que por lo general, cuando se es pequeño, se es un poco malo, pero no tanto, que algun dia se lo agradecería. Que ya encontraría a esos amigos que estarían con él, por el resto de su vida. Edward continuo yendo a ese maldito lugar por esas malditas tres horas al dia, estaba tan enojado de estar ahí, tan recluido en su propia coraza, que nunca dejo que nadie se le acerque, seguramente, si formaba amistad con alguien, ellos también pasaría a formar parte de los abusos de ese rubio y todos sus amigos.

Había pasado dos meses desde su llegada y un mes y medio desde que entro a ese horrible jardín que lo estaba traumatizando, era la hora del descanso, ese dia, todos estaba fuera incluido él, su señorita lo obligo a salir al patio, diciéndole que no lo podía dejarlo mas solo en la salita, era una regla de la institución y no dependía de ella.

Por ello se encontraba fuera, en un costado del patio, tratando de estar alejado y totalmente invisible para los demás. Sabía que faltaba muy poco para ingresar y la tensión que tenia en su cuerpo lo estaba abandonando hasta que lo escucho…

- Cu – Llen! Cu – Llen! Cu – Llen! – busco con la mirada de donde provenía la voz y lo vio, el malvado niño rubio estaba a solo unos pocos pasos de él a la izquierda, sosteniendo en balón de futbol. Miro a su alrededor para ver si podía escapar, pero se vio rodeado por los demás secuaces de aquel rubio. La tristeza lo invadió junto la tensión colmaba su cuerpo, hiciera lo que hiciera no se liberaría nunca de él, se resigno, ese balón impactaría en él sin piedad. Vio como el niño rubio movía su brazo derecho hacia tras con la pelota en mano, tomando envión para darle mayor velocidad y dureza al imparto, Edward solo pudo bajar su cabeza y cubrir con sus brazos parte de su cuerpo y con las manos la cara. Espero, conto los segundo, eran demasiado y nada impacto contra él, escucho un gemido audible de dolor, descubrió su cara y encontró a un niño con el caballo mas rubio que vio en su vida, recibir el impacto. Sintió pena por ese niño, si no recordaba mal, era uno de sus compañeros de salón, llamado Jasper, era de contectura mas pequeña que la de él y se imaginaba cuanto le dolía. Dirigió su mirada al rubio malo y lo encontró en el suelo, tacleado por un niño moreno. Estaba seguro aquel también iba a su sala y se llamaba Emmet, aunque siempre pensó que debería ir un año antes que ellos, porque parecía mas grande, casi mas que los niños de 5 años.

Emmet se paro colocando un pie sobre la espalda del rubio, parecía el retrato de un conquistador, y miro al resto de los niños, su rostro denotaba enojo, demasiado. Edward sintió miedo y eso que no iba la mirada dirigida a él. Todos salieron corriendo, dejando abandonado a aquel niño malo.

- No te metas mas con él. – sentencio Emmet. - O te ira peor. Para la sorpresa de Edward, el rubio lo miro fijo a él, para luego asentir, haciendo que Emmet lo liberara y salir corriendo dentro del establecimiento.

Observo como Emmet se acercaba a Jasper para chocar las palmas en el típico "dame esos 5" y le preguntaba si le dolía el golpe, para que este le conteste con un simple "no" y una sonrisa. Edward prosiguió a acercarse a ellos, con la única intensión de hacer lo que su madre le habia inculcado, agradecer.

- Hey, chicos, gracias por eso. – se expreso un tanto tímido pero a la vez aliviado. Vio como asentían sonriendo, así que, sin mucho mas que decir, se giro y comenzó a caminar en dirección a su sala, seguramente ya sonaría el aviso de retorno a la clase.

- Hey, ¿donde te vas? – pregunto Jasper luego de alcanzarlo y pasarle el brazo por encima de sus hombros. Edward se separo de él cohibido pero un tanto brusco.

- Oye, tranquilo, nosotros no te haremos nada, solo pensamos que te gustaría andar con nosotros y no tan solo. Vamos a la misma clase, tenemos la misma edad, nos veremos hasta después del instituto si es que no te vuelves a mudar. – explico Emmet.

- Oh, bueno, creo que estaría bien. – respondió un tanto sorprendido Edward. Jasper y Emmet sonrieron y desde ese día, fueron amigos inseparables.

Edward regreso al presente, cuando volvió a escuchar el maldito cantico, ya sabia quien era, y lo pagaría muy caro. No solo por interrumpirlo en el momento en que pensaba hacerle el amor nuevamente a Bella y por lo bien que la estaba pasando con ella, sino por molestarlo de esa manera. No tenia ningún derecho. Sono cada uno de sus dedos antes de convertir sus manos en puños.

- Maldito hijo de su madre. – gruño Edward antes de dirigirse a las corridas a la puerta de la habitación y salir a enfrentar al dueño de esa voz. Dejando a Bella confundida en grado extremo.


Eso es todo por hoy, no me maten.

Pronto un capitulo como la gente. Pero con muchos MAS problemas! Nada de amor y paz quiero!

Por ahora solo quería contarles esta parte que se me ocurrió. Se imaginan a un Edward de 4 años, recién llegado a Forks, sufriendo los abusos de un brabucón? Y si, si se imaginaron a un James como el rubio malo, estamos en sintonía! Era él

En la próxima actualización responderé los anteriores comentarios.

Gracias por todos los que han dejado un Reviews. Los que han puesto en Favorito a esta historia y la que dieron Follow y los que siguen a pesar de que los abandone por mucho tiempo.

Besotes grandes!

Feliz navidad y Feliz Año Nuevo atrasadísimo!

Nos leemos pronto, lo prometo!