OTRO año sin romper la tradición n.n masoreader A.C. y D.C. HBD lovy n.n
Stage 36: La maldición del geass
Genbu P.O.V.
Todo gozaba de perfecta calma, tal y como sería en un perfecto sueño del que nunca quería despertar. Sawasaki refundido en una celda, mi gabinete siendo actualizado y mejorado con sus nuevas adquisiciones, los viejos políticos obedeciendo fielmente mis órdenes. Quizás había olvidado un poco lo que era prestar atención por completo al país. Como cada dos semanas en los últimos meses.
Porque el poder que me proporcionaba tener a Japón funcionando en mecánica perfección me daba una seguridad envidiable. Control, sobre todas las cosas y una confianza de que el futuro no se me escaparía tan fácil.
-Bien, ahora solo necesito sus firmas en esta hoja-
Procedí de inmediato a hacer lo que el notario dijo con una leve sonrisa en mi rostro. Suzaku se movía de manera nerviosa a mi lado, pero cuando terminé mi parte y le presté el bolígrafo para que prosiguiera, suspiró sabiendo que esto era lo último que tenía que hacer e imitó mis acciones sin más demoras.
El notario tomó el documento en sus manos y lo revisó una vez más de manera minuciosa, pero al no encontrar nada malo en el, solo sonrió comenzando a guardar todas sus cosas en su maletín. Pasé un brazo por los hombros de mi hijo que hasta entonces seguía tenso, pero no alcancé a decir nada cuando el notario se acercó de nuevo con su mano extendida.
-Felicidades Kururugi-kun, no sabe cuánto tiempo todos en la oficina habíamos esperado esto-
Parpadeé avergonzado por aplazar mis decisiones hasta ahora. Bien, Sawasaki se convertía en un problema menos de manera legal.
-Les mandaré la documentación oficial y sus copias mañana mismo o más tarde- dijo el hombre procediendo a retirarse.
Yo me crucé de brazos pensando si al final de todo esto había sido una buena idea, darle a Suzaku verdadero poder legal. Digo, Yamagata se había adelantado a mis ideas haciendo a Lelouch un coronel en toda la extensión de la palabra, y eso le había dado ciertas libertades tanto como obligaciones, pero ahora Suzaku tenía de igual manera poder, uno muy grande si debía añadir, en las decisiones del país tanto como sus relaciones con el resto del mundo.
Definitivamente sobrepasaba en peso las obligaciones de Lelouch y esperaba que le diera cierto tipo de seguridad para proteger a sus hermanos sin que yo tuviera que estar cien por ciento presente, pero eso era algo que solo el tiempo decidiría.
-Bueno, eso fue sencillo- argumenté saliendo de mis lagunas mentales, Suzaku dio un leve brinco ante mis palabras. Había estado pensando en algo.
-Gracias a Kami esto no fue ceremonioso- argumentó rascándose la base de la cabeza y asentí no tan convencido con eso. Después de todo no era cualquier puesto el que estaba reemplazando y la decisión aunque no tan premeditada, me dejaba tranquilo al tener un acceso más profundo a las relaciones de Japón y por lo tanto a su gente.
Aunque sentía que al igual que nuestro ejército, la parte de Relaciones Exteriores estaba tan podrida como solo Sawasaki podía lograrlo. Así que no le estaba dejando a Suzaku una tarea fácil, pero tampoco lo dejaría solo a la hora de cortar cabezas. Tenía suficiente con Todou refunfuñando por las pilas de archivos en las que estaba sumergido.
Pero con un gran poder viene una gran responsabilidad bla bla bla…
Era el General Kyoshiro Todou, esto no sería nada para un hombre de su rango.
-Bueno padre, iré al área de relaciones exteriores y con tu permiso vaciaré la oficina de Sawasaki si nadie lo ha hecho- Suzaku sonaba un poco más gozoso con esto último que dijo, así que asentí levemente centrándome de nuevo en mis propias obligaciones.
-Recuerda que a la una debemos estar ya en el templo- le recordé antes de que saliera y con un pulgar arriba desapareció por la puerta sin decir más.
Se miraba bastante relajado.
Bien, me giré para enfrentar mi propio escritorio con montañas de papeles sin revisar, otros por firmar, documentos por leer…
El país era un desastre.
Todou P.O.V.
Lo había subestimado de nuevo, creo. Pero no era como si pudiera confiar en la palabra de todos los adolescentes de diecisiete años en el mundo, por muy listos que fueran. Pero éste sin duda alguna, siempre tenía algo guardado en su manga que aligeraría el trabajo y haría todo el proceso más llevadero.
Tenía doscientos hombres en el patio bajo la leve llovizna de los últimos días, todos parados de manera tan recta y firme sabiendo a lo que habían sido traídos a Tokyo, que era más que obvio que tendrían todas sus respuestas bien ensayadas en caso de hacer entrevistas. Así que solo estaba confiando en Lelouch por el único motivo de que hacer papeleo no era mejor.
No le dijo nada a nadie, solo llegó ordenando a diestra y siniestra, mientras yo lo seguía preguntándome mentalmente si las cuatro espadas eran mis hombres o los de él. Parecían haber sido revitalizados con su presencia y eso no me pasaba desapercibido tampoco. Después de reprender a cada uno de diferente manera por estarlo apoyando, les recordaba las prioridades de esto y ahora todo venía con una nota de Gensai.
Por lo cual, ahora todos tenían que ayudarme en esto.
Senba sostenía una sombrilla por encima de su cabeza y la de Lelouch. Ambos estando cerca de los hombres que Lelouch observaba de manera minuciosa sin decir palabra alguna, desde hacía quince minutos aproximadamente.
Urabe tenía misión en el templo Kururugi en busca de uno de los sacos de Lelouch. Mei no había premeditado todo lo que necesitaría de tener a este adolescente aquí y con la leve llovizna que se hacía presente, solo se enfermaría y Genbu me mataría antes de averiguar por culpables.
Asahina estaba en busca de algo decente que comer para todos nosotros. Aunque llevaba una lista un poco más específica de lo que el nuevo invitado podía o no podía consumir en su nueva dieta. Vi tachado uno de los mayores vicios de Lelouch, así que esto sería largo.
Chiba por su parte se encontraba parada a mi lado siendo la única que no incitó a Lelouch a tomar acciones drásticas por su cuenta, pero no por eso estaba exenta del trabajo en equipo de las cuatro espadas. De hecho ella organizó a los otros tres y mantenía un ojo vigía sobre todos nosotros de una forma que comenzaba a interpretar como sospechosa.
-La ex-esposa del Primer Ministro realmente sabe lo que hace- dijo mientras leía la lista que Gensai me había mandado y se reía de algunas otras cosas.
-¿Por qué comienzo a pensar que esto es un asunto de mujeres?- pregunté.
No son temas que tocara con mis subordinados, mucho menos con ella. Pero era por el simple hecho de que nunca gustó de distinciones por su sexo, argumentando que al igual que todos ella era una recluta y sabía a lo que se atenía al enlistarse en el ejército. Hizo lo que la mayoría de los hombres que buscaba entonces no había podido, por lo cual no me interesó en lo absoluto que fuese una dama.
Aunque ahora podía ver aquellas cualidades de las que se hablaba con respecto a una mujer.
-Intuición femenina- respondió Chiba con una enigmática sonrisa.
No quería saber más. Asentí de manera distraída, Lelouch seguía bastante pensativo.
-Todou ¿No crees que es muy pronto para esto?- Yamagata y sus comentarios habían vuelto a la vida, pero creo que solo porque temía meterse en más problemas mientras dejábamos a Lelouch hacer y deshacer a su conveniencia.
Negué sin mirarlo una sola vez.
-Esta vez parece lo correcto, y si no es por dos mujeres que lo opinan, tenemos una nota médica que lo respalda- moví mi mano ligeramente mostrando el papel.
Aunque aún así esto ya era bastante tiempo. Me acerqué a Lelouch lentamente, no podíamos seguir parados bajo la lluvia de esta manera, ya iba a ser hora de comer de todas formas y si no tenía planeado nada entonces esto podía esperar.
-Mi nombre es Lelouch Vi Britannia, soy el onceavo príncipe del Imperio de Britannia y diecisiete sucesor en la línea del trono. Aunque ahora soy Coronel de la región de Kanto y les daré una sola orden…- sus palabras me detuvieron en seco ¿Qué demonios estaba…? –A mi izquierda todos los que me apoyen y a la derecha los que me desconozcan-
Seguí sin poder hablar, los doscientos soldados se movilizaron con rapidez y sin titubeos. Pero algo sorprendido notaba un grupo de más de la mitad de hombres en el lado que apoyaba a Lelouch y apenas una cuarta parte en el grupo que lo desconocía, así como cerca de diez individuos confundidos sobre hacia dónde hacerse quedando en el centro.
¿Esta era la idea de Lelouch para saber quiénes eran los traidores?
-No seas ególatra muchacho- llegué y posicioné ambas manos sobre sus hombros, pero negó mis palabras casi de inmediato.
-Los que están en el lado que no me apoyan son los que pasaron la prueba- comentó solo entre nosotros, yo me vi confundido al respecto. –Todou-san, es sencillo. Aquellos que ya estaban preparados mentalmente para responder a sus cuestionamientos sobre su lealtad a Japón, obviamente no van a decir que no a la orden de un príncipe Imperial aunque lo tengan enfrente. Por otro lado, tenemos a aquellos que desconocen ese hombre, porque están al tanto de que yo nunca me he presentado con ese apellido en ningún lado y por supuesto que no iba a empezar a hacerlo ahora. Aunque por sobre todas las cosas, hacen bien en desconocer las órdenes de un Britannian al cual ni conocen ni tiene por qué seguir. Los que están en el medio también han pasado la prueba, solo que no son tan listos-
Desde que Genbu los había adoptado, Kururugi era la manera en que eran conocidos a pesar de su clara ascendencia Britannian.
-Brillante movimiento- concedí levemente, pero Lelouch suspiró.
-Esperaba que el grupo se mostrara más divido- confesó derrotado –Esto solo reduce muy poco las investigaciones-
-Sin mencionar que se comunicarán rápidamente la manera en que los estamos cuestionando y los siguientes sabrán hacia dónde hacerse- fortalecí su punto de vista –Pero no espero resolver todo esto en un día o una semana, es hora de comer. Senba, toma nota de estos dos grupos que se formaron- advertí.
Gensai había sido claro en las horas de comida, de descanso y las actividades a realizar. Así que con ambas manos en los hombros de Lelouch solo comencé a empujarlo en dirección de las oficinas.
Esto sería bajo mis reglas –y las de su doctor-
-Es un punto bajo para mi personalidad- comentó Lelouch con un escalofrío al entrar a los pasillos del cuartel, sacudiéndose un poco el rocío de la lluvia.
Hacía lo mismo con mi saco, pero enarqué una ceja algo divertido por su declaración.
-Tu personalidad podrá soportarlo, está muy por encima de lo que es normal para un muchacho de diecisiete- pareció pensarlo a manera de reto –Entra ya- señalé la puerta.
Pero ya sobre nosotros la hora de la comida, sabía que Genbu pronto hablaría demandando saber la posición, situación, condición y sobre todo la autorización para la insurrección en transcurso. Sacar a Lelouch del templo cuando explícitamente advirtió a todos que nadie lo ayudara, que al contrario, lo mantuviéramos dentro de los límites por los medios necesarios…
Ahora sí lo veía algo exagerado.
¿Era mejor apagar mi celular?
-¡Little prince! ¡Creí que habías muerto!-
Asomé levemente la cabeza dentro de mi oficina.
-¿Temías porque te regresaran a la India, Rakshata? Finalmente reconoces mis influencias-
-Temía porque mis fondos se viesen recortados, tú sabes-
-Me alegra verte también-
Entrecerré la puerta negando para mí mismo, esos dos solían llevarse de peor manera. Pero esperaba que alguna de mis cuatro espadas ya estuviera aquí con algo de lo que pedí, así que todavía no entraría.
-¡Oh, entonces si no estás muerto puedo enseñarte en lo que estuve trabajando mientras andabas de fiesta en Britannia!-
-Rakshata Shawla ¿Acaso tu ego pudo soportar la derrota de que el tal Lancelot haya llegado primero que tus juguetitos?-
-¡No me hables de esa infernal máquina, Lucrecio! ¡Mi bebé es una mejor imagen comparado con ese descolorido Knightmare de Britannia!-
-Lelouch… es Lelouch, Rakshata-
-No me provoques entonces-
Suprimí un leve escalofrío apartándome de la puerta de mi oficina. No sabía realmente de lo que hablaban esos dos y eran temas que Lelouch nos haría conocer después, pero escucharlos pelear era siempre una batalla de razas como cuando la Srta. Ashford se inmiscuía con Lelouch. Su carácter no soportaba faltas a su imagen o reputación y con ambas mujeres nunca la llevaba de ganar, por eso yo me mantenía al margen del espectáculo.
Por fortuna no tuve que mirar a la pared, Asahina corría ya en mi dirección cargado de paquetes de comida y Urabe le pisaba los talones sosteniendo dos sacos en sus brazos. Parecía que los había amenazado para que tuvieran todo en tiempo.
Bueno, sí lo había hecho.
Abrí la puerta de mi oficina para que ambos entraran, esperaba interrumpir la pelea de Lelouch con Rakshata pero parecía haber acabado por su cuenta, ambos miraban con atención una computadora que no sé dónde habían sacado, pero por los garabatos indios en su pantalla, no era de Lelouch.
-Hora de comer- declaré.
Nadie me miró, gruñí para mí mismo.
-Lelouch…- advertí.
Pero tenía una expresión conflictuada en su rostro mientras observaban la pantalla de la laptop. Aunque antes de que pudiera preguntar cuál era el problema, el joven levantó la vista mirándome de manera curiosa.
-Todou-san ¿Kanimejima es una isla volcánica?-
Cerré la puerta detrás de mi espalda pensando seriamente en sus palabras.
-No, son solo pequeñas islas sin nada de valor- respondí, Lelouch y Rakshata se miraron de manera confundida antes de volver a ver la pantalla de la computadora. Esto ya no sonaba como una simple duda, me acerqué por detrás de ambos tratando de encontrar el motivo de sus miradas, cuando vislumbré un mapa térmico de la zona en cuestión.
-¿Entonces qué es eso?- preguntó la científica india alejando y acercando la imagen en espera de que fuese un error. Pero era como si la isla fuese un punto único y exclusivo de calor en medio de las lluvias que precedían el invierno de Japón.
-Tenemos que averiguarlo- Lelouch se puso de pie en el instante olvidando comida, órdenes y todo. Alcancé a tomarlo del brazo para detenerlo solo en la puerta.
-Lelouch, esto no es-
Pero cuando giró siendo jalado por mi brazo, su mirada tenía algo que no había visto antes. Su ojo derecho resplandecía en una tonalidad roja y había algo parecido al contorno de un ave en su pupila.
Genbu P.O.V.
La mañana había transcurrido de manera calmada y tranquila, así que me sentía bastante descansado de regreso en el templo. Los alrededores aunque húmedos solo desprendían un fresco aroma natural y de algunas cuantas variedades de flores que me hacía pensar que nada podía arruinar mi buen humor. Al menos hasta que tuviera que lidiar con las evasivas de Lelouch para ir con Gensai. Eso y que el hombre seguro se pondría de malas solo con verme.
No perdonaba uno solo de mis errores. Aunque no buscaba su perdón, solo su comprensión. No era fácil ser padre y mucho menos ser Primer Ministro de un país superviviente al ascenso del Imperio. Creí que una vez que perdiera un poco de autocontrol no pasaría a mayores, aunque olvidaba que segundas oportunidades no era algo de lo que yo gozara a diario.
Incluso si creí que mis hijos se mantendrían al margen de mis acciones.
Resultando una catástrofe que de solo acordarme me daba resaca. Entonces concordaba con el enojo de todos y por sobre otros el de Suzaku, había metido las cuatro en asuntos tan delicados que no podían ponerse en duda justo ahora.
Llamar a Lelouch "Hijo bastardo"
Luego causar que lo vendieran.
Deuda que ahora tenía con Kirihara, aunque nunca pensé que mi hijo fuese material tan caro.
Como sea, había errores que debía reparar antes de seguir dando pasos de manera estúpida. Esto solo se estaba apilando de manera que me terminaría aplastando sin piedad alguna.
-Bienvenido de vuelta Kururugi-sama, Suzaku-sama-
Sayoko nos recibió a ambos con una leve sonrisa en su rostro.
-¿Todo en orden, Sayoko? Hablando de incidentes o intentos de escape- especifiqué mientras caminaba ya por los pasillos escaneando con la mirada rastros de cualquier cosa fuera de lugar. Todo se veía extrañamente bien.
-Nada que reportar, Kururugi-sama- respondió finalmente confirmando mis suposiciones. Bien, me quitaba un peso de encima.
Pero al llegar a la sala donde esperaba encontrar a mi hijo sentado y con cara de aburrimiento, encontré otras dos personas que aunque entraban en la misma categoría no eran precisamente lo que buscaba. Mi Suzaku de veintisiete años levantó la vista del periódico que leía y moviendo dos dedos me saludó o me deseó paz.
Mi otro hijo mayor al parecer se había quedado dormido leyendo un libro porque tenía un delgado ejemplar de pasta azul, que sostenía de manera inconsciente tapando la mitad de su rostro con ambos ojos cerrados. Suzaku me indicó que no hiciera ruido alguno y procedí a continuar mi búsqueda.
Entonces apareció Mei a la entrada del comedor sorprendiéndose de verme al inicio, pero luego se vio algo confundida por motivos que igual seguían siendo desconocidos.
-Dije que vendría a comer- hablé como si me estuviera excusando por mi presencia en mi hogar. Sin embargo ella continuó mirándome de manera extraña mientras terminaba de poner la mesa.
Algo faltaba aquí.
Nunnally llegaba ya con una jarra de agua entre sus manos y me miró saludó con una leve sonrisa. Dos niños de diez años venían bastante tranquilos tras ella con el resto de los cubiertos y algunas servilletas.
Todo estaba muy pacífico, y temía la razón.
-¿Dónde está Lelouch?- pregunté.
Mei detuvo sus movimientos alrededor de la mesa, Nunnally comenzó a servir el agua con una leve sonrisa en su rostro y así me evitaban todos de manera olímpica. Gruñí saliendo del comedor en busca de respuestas. Lo primero que dije, realmente lo único que esperaba que obedecieran. Pero sabía al menos una cosa y era que si Lelouch no estaba aquí en el templo, solo podía estar en algún lugar.
Pesqué mi celular en el bolsillo de mi pantalón con rapidez.
Todou.
-Genbu, tienes que hablarlo primero con Gensai-
Sentí a Mei correr detrás de mi pero eso no cuadraba en mis dilemas.
-Con Gensai iría después de comer, pero dado que mi hijo encontró la manera de salir del templo a pesar de mis advertencias, creo que eso puedo posponerlo- contesté mientras marcaba de memoria el número de Todou, pero entonces mi ex–esposa se emparejó a mi andar y con una mano picó mi celular impidiendo que terminara el número correcto.
La miré entre ofendido y confundido por sus acciones ya que consideraba que este no era su campo de acción a pesar de las libertades que le estaba dando. Pero en su mirada había otras cuantas cosas que me obligaban a permanecer callado.
Aunque no por mucho tiempo.
El celular en mi mano comenzó a vibrar de manera violenta y el reto de miradas se rompió para cuando bajé la vista para leer el identificador.
Todou.
Mei retiró su mano y dio un paso hacia atrás dejándome contestar con su mirada completamente apenada, pero dejando eso de lado no perdí tiempo en responder. Quería respuestas.
-Espero tengas la perfecta excusa para no informarme que Lelouch está contigo, Todou- fue lo primero que dije, segundos después tuve que despegar el celular de mi oreja por un estruendoso ruido que no identificaba. Eso ya me ponía los nervios de punta sin motivo alguno.
-Si, sí… esperaba que Gensai hablara primero contigo. Pero dado que eso tendrá que ser para después, hablaba por otro motivo. Tienes razón al pensar que Lelouch está conmigo y puedo asegurarte que todo está en orden, pero en estos momentos estamos aterrizando en Kaminejima-
-Kami… ¡¿Qué demonios están haciendo en una isla, Todou?!- apreté el celular contra mi oreja como si pudiera transmitir mejor mi frustración con ese tipo de contacto –Espero no sea algún tipo de intervención militar en la que te hayas llevado a mi hijo en contra de órdenes explícitas-
Suzaku entonces había regresado al pasillo en el que yo me encontraba al no encontrar a su hermano por ninguna parte en el templo y escuchaba con el entrecejo fruncido mis palabras. De hecho Mei también se veía confundida y Sayoko analizaba de manera pensativa la situación.
-Vinimos a investigar una anomalía térmica no te alteres, solo es protocolo y si realmente es un error en el sistema volveremos a la base dentro de una hora. Por otro lado no iba a dejar a tu hijo solo después de todo lo que ha pasado, así que confía un poco más en mis habilidades-
-Esto no se trata de confianza, Todou. Sabes perfectamente que Lelouch no debía sa-
-¡Todou-san, por aquí!-
-¿Qué es eso?-
Mis hijos de veintisiete se asomaron desde la sala con miradas confundidas por el escándalo que estaba armando por teléfono, pero no pude decir nada mientras al mismo tiempo escuchaba de manera atenta todo lo que se decía del otro lado.
-No se acerquen hasta no investigar de qué se trata-
-¿Todou? ¿Encontraron algo?-
Lelouch y Suzaku terminaron de salir hacia el pasillo, pero se miraron de manera cómplice por unos segundos antes de desaparecer frente a mis ojos como si de espíritus se tratara. El libro azul que Lelouch había tenido en sus manos cayó al suelo con un sonido seco, y Nunnally respingó de manera sorprendida a mi espalda. Cuando me giré al ver el por qué de su expresión, ella se encontraba desesperada buscando a su alrededor a los dos niños que antes la acompañaban.
Esto no se veía nada bien, no al menos de manera tan súbita.
-Todou, salgan de Kaminejima- ordené retomando la llamada con algo de miedo y urgencia. Pero las voces dejaron de escucharse, el tono de llamada perdida se extendió de manera agonizante y cuando traté de llamar inmediatamente de nuevo, el número no estaba disponible.
Todou P.O.V.
Esto era más extraño que las cosas que habían pasado antes y estaba restando demasiada importancia a los eventos del pasado solo porque me encontraba solo enfrentando esta contingencia. La primera vez que vi ese símbolo, fue en los ojos de ese hombre que llegó a Ashford leyéndonos a todos como un libro abierto sin siquiera conocernos y por sobre otras cosas, adivinando en el instante preciso todo lo que pasaba por nuestra mente.
Entonces lo había clasificado como un truco sobrenatural que preferí guardar en las sombras cuando un problema mayor se había presentado. Britannia seguía siendo un imperio muy real, y eso no lo podía enterrar. Así que poco a poco me fui olvidando de ese hombre después de incinerar sus restos por seguridad y por último lanzándolo a una fosa común.
El tema sin embargo renació con un reconocimiento inmediato de mi parte cuando el cielo fuera del templo nos mostró ese símbolo. Solo a un puñado de personas, solo a un grupo muy selecto que lo podía ver tal cual rojo y vibrante, acompañando las extrañas apariciones de Suzaku y Lelouch con unos años más que en el presente, y otro par más joven.
Mi mente entonces conectó el tema como algo que estaba fuera de ser una coincidencia, o al menos me trataba de convencer de que seguía siendo algo sobrenatural fuera del razonamiento de un ser mortal como yo o el resto.
Pero ver ese símbolo por tercera vez brillando de manera terrorífica en el ojo derecho de Lelouch, fue el acabose de mi límite de cosas paranormales, porque este muchacho debía tener una explicación.
-¡Argh, Todou-san!-
-¿Qué tiene tu ojo, Lelouch?-
-¿Qué tiene de qué?...-
Cuando se vio al espejo, sin duda se mostró sorprendido mas no lo suficiente como para ser la primera vez que pasaba y confirmó mis sospechas de que sabía algo que nos había estado ocultando durante ya algo de tiempo. El Suzaku del futuro con su explicación del geass y el silencio aparente de Lelouch no era algo normal. Nunca había sido propio de él solo permanecer calmado ante tan extraños sucesos y sobre todo no presionar por información.
Así que no estaba siendo injusto, él había ocultado todo.
-¿Vas a decirme qué es eso?-
-No lo sé-
-Lelouch…-
-¡En serio no lo sé! Pero tenemos que ir a Kaminejima-
Se miraba sincero y asustado al mismo tiempo mientras sostenía un pañuelo contra su ojo tratando de ocultarlo. Cuando traté de revisarlo por segunda vez y de manera minuciosa no me dejó, argumentando que sería peligroso, pero al mismo tiempo no dejaba de insistir en ir a la isla como si fuese más importante después de lo que había en su mirada.
Pero tampoco podía presionarlo tanto.
Terminé cediendo y ocultándoselo a Genbu cuando tuve que llamarlo. Pero las cosas comenzaban a tornarse más extrañas, al llegar la isla.
-No se separen- ordené en cuanto pusimos un pie en tierra. No quería a más personas de las necesarias para esta revisión así que las cuatro espadas eran los únicos quienes nos acompañaban y por suerte Senba sabía pilotar, así que llegamos sin retrasos para llevar a cabo un sondeo de la zona de manera personal.
Lelouch comenzó a moverse sin titubeos por la zona, pero con un paso que parecía tener dirección. Así que mientras hablaba con Genbu le ordené a los otros cuatro el seguirnos. Realmente no le estaba prestando atención a las palabras del hombre porque sabía que estaría enojado si no había hablado con Gensai antes, probándome en lo correcto después del saludo.
Pero al menos estaba cumpliendo con avisarle que Lelouch estaba conmigo al igual nuestra posición actual. Me concentraba más en seguir la extraña dirección que Lelouch parecía recorrer como si fuese un camino marcado frente a sus ojos. Pero entonces entramos a un punto que se oscureció de manera extraña entre la vegetación y apenas podía ver treinta centímetros frente a mis ojos.
La llamada se cortó por su cuenta, al mirar la pantalla del celular esta se había apagado. Traté de presionar los números pero al no dar ningún resultado estiré la mano frente a mi cuerpo tratando de tocar a Lelouch. Escuché un respingo asustado cuando alcancé su hombre y lo apreté para no perderlo, pero solo cuando reconocí su silueta suavicé el agarre sin arriesgarme a perderlo.
-¿Siguen detrás de mí?- pregunté en voz alta esperando no haber perdido a mis hombres. Hubo un gruñido unísono que me indicó la distancia de cada quien, pero al menos estábamos en la misma zona. –Lelouch ¿Qué estás haciendo?- arrugué mis dedos sobre su hombro en el momento que preguntaba.
Podía escucharlo murmurar algo, pero no podía entenderle nada. Aún así cualquiera otra duda se vio detenida cuando apareció una luz a la cual nos acercábamos con rapidez y suspiré aliviado previendo la salida.
Pero esto no era el paisaje de una isla.
Lelouch P.O.V.
Yo carecía de instintos y cuando estos afloraban insistía en ignorarlos. Porque los instintos podían estar equivocados y te podían hacer saltar en conclusiones erradas. Podían hacer que te arrepintieras de algo que creías correcto y que al final terminó siendo una catástrofe. Pero aún así podía haber una primera vez para todo, y esto no era instinto, sino un sentimiento que me orillaba a creer que estaba en lo correcto uniendo las piezas del rompecabezas de acuerdo a mi paranoia de que algo saldría mal al final del camino.
Con el geass en medio de todo.
Y temía enfrentarme esta vez a algo que desconocía por completo.
Cuando emergimos siguiendo la cegadora luz, tenía que estar en lo correcto gracias a mi instinto paranoico.
Creo que no podía ser peor.
Sentí que Todou-san me jaló del hombro y puso una mano en mi boca atrayéndonos de nuevo hacia las sombras. Susurró algo a mi oído que no entendí al instante pero no hacía falta prestarle atención para saber que estábamos en problemas. O al menos yo. Porque en el centro de un paisaje alucinantemente mecánico, se encontraba una estructura en forma torcida que parecía estar perforando el cielo con un sentimiento de agonía que podía sentirse como propio.
Pero seguía sin ser lo más importante.
-Lelouch… ¿Crees que no notaré tu presencia escondido en las sombras ya dentro de mi nuevo mundo?-
Sentí que el agarre de Todou-san se tensó pero con la misma decisión quité su mano de mi boca dando por perdida la huída. Como si quisiera hacerlo.
-¿Tú nuevo mundo? ¿Acaso el Emperador de Britannia ha perdido la cabeza?- caminé fuera de las sombras subiendo las escaleras que me dejaban un piso más debajo de la mirada de mi padre biológico, odiaba que me miraran desde la alturas. Pero sentí que tan pronto como yo me moví, Todou-san me seguía de cerca y esta vez no podía hacer algo para evitarlo.
Ni siquiera sabía dónde estábamos o qué estaba pasando.
-Tienes preguntas…hijo-
Odiaba-esa-palabra.Cargué contra el hombre tratando de borrar eso de su vocabulario de la forma que fuese pero al mismo tiempo que Todou-san se tomó de mi brazo, una tercer persona que no había visto desde el inicio interrumpió mi avance con una gran espada.
Su rostro me era reconocible desde que tenía memoria.
-Bismarck- siseé. Pero Todou-san me jaló incluso más emparejándome a su altura, de reojo vi que las cuatro espadas también se acercaron con sus espadas desenfundadas.
Un gran reto para Knight of One del Imperio.
-¿Te atreverías a tocar un solo cabello de mi hijo, Bismark?-
Si no soportaba ser llamado hijo del Emperador de Britannia, definitivamente mi madre se había aunado a la lista. Pero en vista de que no podía hacer mucho por mi cuenta expresé todo el odio a su manera de expresarse con mi sola mirada.
-No te atrevas a llamarme así- declaré. Podía sentir toda la tensión del maestro de kendo a través de su pulso en mi brazo. No se mostraba nada cómodo, aún así esto tenía que resolverse. -¿Qué demonios es esto? ¿Qué hacen en Japón?- demandé respuestas tratando de ignorar sus rostros incluso si debía enfrentarlos de frente.
-¿Qué te hace creer que sigues en las islas, Lelouch?- mi madre sonrió de manera socarrona y estaba plenamente consciente de que esta vez podía expresar todo lo que me había callado en nuestro último encuentro.
-Estamos en Kaminejima, una isla del territorio Japonés y debo poner bajo arresto a todo extranjero que cruzó sin previo permiso- Todou-san hablaba por primera vez y con un tono para nada contento se posicionó en dos pasos en frente de mí, bastante seguro de sus palabras.
Entonces todos rieron. A su manera burlona y superior.
Emperador, Emperatriz y el caballero más poderoso del Imperio.
-Como dije…- el Emperador me señaló estrechando la mirada -¡Están presenciando la creación de MI mundo!-
Sus manos volaron en otra dirección señalando la gran estructura que parecía estar perforando los cielos de una manera literal y para nada metafórica. Se podía ver un enorme agujero con tinieblas saliendo de manera lenta y haciendo la circunferencia más grande. Pero las tinieblas parecían lamentarse con chillidos que podían taladrar el sentido auditivo de cualquiera solo de prestarles atención.
Eran miles y miles de nubes negras que deshacían los cielos de manera desesperada dejando un volumen más grande escapar.
-Todou-san…-
Recordaba este sentimiento.
Los lamentos del mundo, cuando hice aquel contrato con la chica de cabello verde. Pero entonces no era nada parecido a este momento donde las tinieblas bajaban y nos rodeaban. Eran verdaderos espíritus lamentándose a nuestro alrededor mientras salían de un mundo que no comprendía.
-¡Los muertos se unirán a los vivos! ¡Las máscaras no serán necesarias! ¡Crearé un mundo sin mentiras!-
Volvi pensamientos al presente.
-¿Un qué?- reclamé de inmediato separándome de Todou-san y avanzando sin ver un solo momento hacia atrás. El Emperador continuó sonriendo como si fuera motivo de celebración su anticuado pensamiento -¡No puedes hacer eso!-
-¿Acaso no lo ves, Lelouch? Que dios está cayendo a mis pies-
Así que eso era.
Eso era la estructura, las almas, la división de mundos y líneas del tiempo. La confusión, los poderes
No, definitivamente no podía dejar que este hombre tomara el control del mundo. Ni hoy ni mañana y mucho menos que tomara el lugar de un ente más grande que cualquiera con sus estúpidos pensamientos puristas.
Si podía evitarlo.
-¡Lelouch!- sentí los dedos de Todou-san rozando mis hombros sin poder agarrarse firmemente, pero no me detendría a ver qué es lo que consideraba tan importante. Terminé de recorrer el tramo que me separaba de mi odioso padre biológico y Bismark por fortuna estaba lo suficientemente distraído para notarme.
Las cuatro espadas comenzaron una pelea contra las intocables tinieblas y todos se ocuparon al instante.
Pero-
-¡Yo rechazo tu mundo y definitivamente no te dejaré lograr lo que quieres!-
Incluso si se convertía en lo último que haría.
Mi familia podría pasar un trago amargo viviendo en un futuro sin Britannia.
Gensai P.O.V.
Era más persistente de lo que antes le hubiese dado crédito, pero aún así no cedería ante sus amenazas.
-¿Está seguro? Takahashi Gensai, su vida podría venirse abajo por negarme un simple documento ¿Por qué hacer las cosas por las malas?- sostenía un fierro largo en su mano izquierda y un arma en la derecha, o lo mejor que podía hacerlo.
Reí para mí mismo a pesar de lo peligroso de la situación.
-Porque al contrario de ti, Atsushi. Tengo escrúpulos y ética profesional-
-Respuesta incorrecta, Gensai-
Díganme ustedes ¿Deben tener cuidado con lo que desean? Claro que si, aquí empieza el inicio de su sufrimiento... Próximos Stage de drama, vayan contratando seguros médicos n.n
HBD MY LOVE! 3 Otra vez n.n
anysuzuki
anySuzuki ama los reviews tanto como ama a sus masoreaders
