Los personajes de Harry Potter no me pertenecen.
Espero que les esté gustando el fic, y si les gusta este capítulo, por favor dejen un comentario.
A la mañana siguiente los chicos estaban revisando sus horarios mientras unos asientos más allá, los gemelos y su inseparable amigo Jordan Lee planeaban como entrar al torneo. Hermione estaba comiendo de nuevo y cuando llegaron las lechuzas Errol llevó un paquete para Neville que se le había olvidado en la casa de los Weasley.
- Deberían dejar adivinación – les recomendó Hermione a Neville y Ron mientras ella hablaba de lo genial de las clases de Aritmancia con Richard.
La clase de herbología de aquella mañana consistió en obtener pus de los bubotubérculos, lo que les produjo una mezcla de asco y satisfacción. Luego tenían cuidado de criaturas mágicas. Richard no tenía muchas esperanzas y las perdió todas cuando Hagrid les mostró los escrebutos de cola explosivas y no pudo evitar unirse al bando de Malfoy y sus sarcásticas exclamaciones sobre las bestias. Pero hasta la misma Hermione, quien defendió a Hagrid de uno de los ataques de Malfoy, admitió que Malfoy tenía razón y deberían aplastarlos a todos antes de que éstos les hicieran daño, claro que eso sólo lo admitió a sus dos amigos.
En el almuerzo, mientras Richard proclamaba que iba a dejar cuidado de criaturas mágicas porque Hagrid era un total inepto, Hermione trató de defender al pobre de Hagrid, pero como se estaba atragantando la comida a una velocidad que Charles y Ron no conocían, ella sólo dijo que le diera un chance y se marchó a la biblioteca.
- En serio, yo podría dejar la clase esa y tomar un TIMO y sacar sobresaliente como quiera. – dijo Richard mientras atacaba su plato
- Tranquilo – dijo Charles – si no tienes cuidado tendrás orejas y cola en unos segundos – porque Richard estaba gruñendo como un lobo
- Es que me molesta. Hay tantas cosas que aprender y el muy…
- Hagrid es buena gente – dijo Harry
- Lo es, pero eso no significa que sea buen profesor – se quejó Richard y no hablaron más. Pronto sonó la campana y este los dejó mientras Harry y Charles iban camino a la torre de adivinación.
Como siempre la profesora se detuvo al lado de Neville diciéndole que pronto enfrentaría tribulaciones. La profesora comenzó a hablar y con el fuego y perfume Neville pronto se dejó llevar por sus pensamientos considerando si en verdad temía a algo además de las futuras clases de pociones o el hecho de que su padrino Arneb aún no le había respondido. De repente se sobresaltó al oír que Ron lo llamaba. Se había quedado dormido mientras Trewlaney le decía otra trágica profecía.
Media hora después estaban tratando de llenar una carta astral, Charles y Harry parecían divertirse con esta, pero Neville no la estaba llenando bien, porque tenía dos Neptuno en la suya. Ron se burló y Seamus y Dean se rieron, pero no lo suficiente para opacar la emoción de Lavander Brown por un planeta "inesperado".
- Ese es Urano querida – le dijo la profesora
- ¿Puedo yo también ver tu Urano? – le preguntó Ron a Lavander, tal vez la profesora lo oyó a él o sólo a las carcajadas que le siguieron al comentario por parte de Harry y Charles, pero de cualquier manera ella les dejó mucha tarea.
Ron murmuraba que perderían todo el fin de semana cuando Richard y Hermione se unieron al grupo de adivinación muy felices porque la profesora Vector no les puso ninguna tarea. Estaban todos en el congestionamiento para entrar al gran comedor cuando Malfoy llamó a Ron a todo pulmón y leyó a voz alta un reportaje de Rita Skeeter sobre el señor Weasley, mientras se burlaba de este, la casa y hasta del peso de la señora Weasley.
- Cierra tu boca Malfoy – dijo valerosamente Neville, mientras Charles y Richard ayudaban a Hermione a evitar que Ron saltara sobre Draco
- Oh cierto, tú estabas este verano con ellos ¿No? Dime, ¿Acaso ella es tan gruesa como en la foto?
- Has visto a tu madre Malfoy – respondió rápidamente Harry ya que Neville estaba todo rojo y sin palabras – esa expresión que ella tiene de estar oliendo mierda, ¿La tiene todo el tiempo o sólo cuando anda contigo?
- No te atrevas a insultar a mi madre Potter – dijo Malfoy algo rosado
- Pues mantén tu apestosa boca cerrada – le respondió Harry. Era increíble la fuerza que debían hacer para evitar que Ron no lo matara y entonces. ¡BANG! Harry sintió que algo blanco rozaba su cara al intentar marcharse y en lo que tomó su varita sonó otra explosión
Entonces apareció el profesor Moody apuntando a un hurón blanco que estaba donde había estado Malfoy. Al parecer Malfoy había atacado a Harry mientras este le daba la espalda y el profesor lo convirtió en un hurón. En lo que lo hacía saltar, apareció McGonagall y dándose cuenta que el hurón era un estudiante, devolvió a Draco a su forma humana todo humillado. Al final Moody se lo llevó del brazo a la oficina de Snape. En el comedor Ron solo quería plasmar esa escena de manera imborrable en su memoria, pero Hermione le arruinó el momento antes de acabar su comida a velocidad de la luz para volver a la biblioteca. Justo después que se fue los gemelos y Lee se sentaron con los chicos diciendo lo genial que era el profesor. Ron se lamentó de que tendría que esperar hasta el jueves.
Aquella noche, aun rememorando a Draco Malfoy, el increíble hurón saltarín, como le había nombrado Ron, y después de un paseo bajo su capa de invisibilidad, Harry se disponía a dormir. Había salido solo, ya que Richard se había escapado a corretear un poco como lobo y Charles había caído rendido luego de la cena. Con todas esas noches de desvelo Harry no sentía el más mínimo deseo de dormir "tan temprano". Ya en su cama, mientras Richard ya dormía llegó Hedwig trayéndole una nota con una sola línea: "Miércoles a las 9pm en mi oficina". Harry sabía quién era el remitente aunque la nota no lo dijera. Pronto sería su turno de demostrar de lo que estaba hecho.
En la clase de pociones Neville derritió su sexto caldero y Snape al parecer había alcanzado nuevos niveles de animosidad, tanto que lo castigó y tuvo de quitarle los intestinos a todo un barril de sapos. Charles sabía muy bien cómo se sentía Neville, pues en una ocasión Snape le había puesto a hacer una tarea similar. Harry miraba el reloj inquieto. A las 9 se suponía todos los estudiantes deberían estar en sus salas comunes. Así que tomó su capa de invisibilidad y el siempre útil mapa del merodeador. Sin moros en la costa, aprovechó que un prefecto regresaba para salir por el cuadro de la dama gorda y puntual tocó la puerta de la oficina de Snape.
Harry se llevó un susto porque no había pasado ni un segundo de haber tocado cuando Snape le abrió.
- ¡Quítate esa maldita capa y entra! – murmuró
- Si señor – y obedeciéndole Harry se encontró en el muy familiar espacio.
- ¿Cómo vas con la lista de textos? – dijo Snape detrás de su escritorio mirando fijamente a Harry
- Pues aun me faltan unos 15 libros que no pude conseguir y usted no me envió – justo en eso Snape sacó los 15 gruesos tomos con cierta satisfacción al ver la cara de espanto de Harry al ver el grosor de los libros
- ¿Has estado practicando? – Harry pensó en el trabajo que le había dado ocultar su caldero de los demás de la casa y sólo lo había logrado porque estaba practicando en el ático, donde Kreacher vivía.
Kreacher era un viejo y malvado elfo doméstico, si le preguntaban a él, perteneciente a la antigua casa de los Black, pero Sirius no quería vivir en ese lugar y ni siquiera gustaba de mencionarlo, pero con tanto trabajo que daba criar dos, a veces tres o cuatro chicos traviesos, él había buscado al elfo y llevado a su casa. Cómo los chicos le habían contado a Hermione, dado que Kreacher siempre dañaba la comida, su tarea había quedado relegada a limpieza y lavado de ropas, claro con el cuidado de que no se entendiera de que le estaban dando prendas, desde entonces Kreacher vivía en el ático.
Charles nunca trataba bien a Kreacher, siguiendo el ejemplo de su padre, pero este no tenía más que obedecerle y pocas veces se dejaba ver de este. A Harry lo ignoraba por no ser un verdadero Black, pero aún así Harry logró convencerle de callar y dejarle en paz mientras practicaba pociones, aunque en las últimas noches de las vacaciones Harry consideró seriamente mudarse ya que Kreacher se la pasaba mirándolo de una manera sospechosa.
En aquellos días Harry leyó la enorme cantidad de libros que Snape consideraba básicos. Pero no sólo eran libros de pociones. Uno o dos tomos habían sido una introducción al campo de la mente y los hechizos que la afectaban. Eran tan interesantes, a diferencia de Pociones 101, que él los devoró con fervor y estaba feliz de que en los nuevos tomos habían dos o tres del mismo campo. Harry le contó a Snape las pociones que había hecho y los resultados obtenidos. Todos anotados con mucho detalle en un cuaderno, algo que al parecer sorprendió al profesor. La idea él la había obtenido de los apuntes de su padre sobre su proceso de hacerse animago.
Severus encontró ese cuaderno de apuntes similar a otro que le era familiar, a uno en el que su amada Lily llevaba sus registros cuando ambos realizaban pociones juntos. Algo tan no Potter, que casi se sintió feliz de tener a Harry ahí en su oficina. Casi. Aquella noche la tarea que Harry iba a practicar era la manera correcta de cortar sus ingredientes.
- En la clase de hoy tus ingredientes eran toscos y para una correcta poción importa mucho cómo están los ingredientes al igual que su calidad.
El resto de la noche Harry se la pasó picando y moliendo ingredientes, pensado que parecía estar más en un curso de cocina que de pociones, además de tener a Snape encima diciéndole lo mal que estaba haciendo el trabajo. A media noche terminó luego de obtener un aceptable y con pilas de ingredientes cortados. Harry tenía la sensación de que Snape simplemente quería evitarse el trabajo y que Harry cortara sus ingredientes en cambio. Llegó exhausto a la habitación en la torre, donde ya todos dormían y cayó rendido.
Por fin llego el esperado jueves. Charles y Richard especulaban junto a Neville y Ron sobre el mal humor de Snape y su posible temor a Ojo-loco. Te ves terriblemente cansado Harry dijo Richard relegándose un poco para estar a la par de Harry quien iba tras los demás y sin mucho entusiasmo.
- Dormí mal. – dijo Harry
- Eso imagino, pero lo que no sé es por qué – dijo Richard mirándole a los ojos - ¿A dónde andabas?
- Merodeaba por el castillo, no te preocupes, llevaba el mapa – Richard no le daba mucho crédito, pero en eso llegaron al aula y trataron de conseguir un buen asiento.
Moody aquel día les iba a enseñar sobre las maldiciones imperdonables, luego de reprender a Lavander por estar jugando con un horóscopo. Cuando preguntó por una, Ron tuvo una oportunidad y respondió "Imperius". Entonces el profesor hizo una demostración, para espanto de Ron, con una araña. Al principio todos se rieron de las acrobacias de la araña, pero cuando Moody los amenazó con lanzársela a ellos ya no les pareció tan gracioso. El profesor preguntó de nuevo por otra y esta vez se levantaron dos manos, Hermione e, increíblemente algo tímido, Harry. El profesor se fijó en Potter, preguntándole su apellido y no más. Harry le dio una respuesta: la maldición cruciatus, entonces, luego de aumentar el tamaño de la nueva araña, Moody conjuró la maldición.
Todos estaban en silencio y Neville estaba seguro que si la araña pudiera gritar lo estaría haciendo. Sorprendido vio como Charles pedía que el profesor parara. Neville miró a Charles y vio que este no veía hacia el escritorio, si no a Harry quien parecía estar horrorizado. Cuando el profesor paró y preguntó por otra maldición solo Hermione se atrevió a decirla
- Avada Kedavra – y el simple hecho de que lo dijo como un murmuro hizo que todos la vieran extraño, como si ella misma la estuviera conjurando. Pero no tardaron mucho para ver como el profesor la conjuraba con la pobre araña número tres.
Neville se ruborizó y fue objeto de todas las miradas al profesor destacar que el único sobreviviente a la maldición asesina era él. Lo que decía el profesor era cierto, pero si solo dejara de gritar "constante vigilancia" de manera tan esporádica y cuando nadie lo esperaba sería mejor. El resto de la clase la pasaron escribiendo y cuando salieron todos hablaban como si lo que habían visto hubiese sido un circo, menos Lupin, Black y Potter. Richard parecía estar sumido en la tristeza y Charles abría y cerraba la boca pero no decía nada a Harry que iba frente a ellos a un paso acelerado y empujando a los demás fuera de su camino.
- ¿Está bien? – preguntó Hermione a Richard
- Lo estará – dijo
- ¿Seguro que está bien que lo dejen ir solo? – los regañó Hermione
- Tal vez él no es el único afectado – dijo Neville en un susurro a Hermione y entonces ella se sonrojo. Los otros dos chicos se veían casi igual de mal que Harry
- Creo que mejor lo busco – dijo Charles finalmente encontrando el habla y Richard le acompañó dejando a los otros.
Ron hizo un comentario infortunado sobre la maldición asesina antes de recordar que su mejor amigo había sufrido los estragos de esta y no hablaron más del asunto. Ninguno de los otros tres estaba en la mesa.
Harry había estado caminando sin sentido por el castillo, sin pensar. No quería pensar y no supo como terminó chocando con el profesor Snape en uno de los pasillos de las mazmorras.
- Potter otra vez merodeando… - pero Snape no prosiguió hablando al ver lo vacío que estaban aquel par de ojos verdes y tragó el resto de la amonestación. Tomó a Harry por el hombro y se lo llevó a su oficina. – Potter… Harry, ¿Qué rayos pasó? – preguntó con la vista clavada en los ojos de Harry aunque era prácticamente una tortura. Él jamás habría dejado que ella tuviera esa mirada tan vacía y no tuvo que hacer mucho esfuerzo de ver el por qué y sentirse nauseabundo.
Hubo un enorme momento de silencio en la fría mazmorra. Harry parecía estar al borde del colapso de repente le preguntó "¿Por qué?" y, con la cabeza entre las rodillas, lloró amargamente. Snape sabía justamente lo que Harry sentía, él había estado justamente en esa situación frente al director tantos años atrás ya. Tenía que hablar seriamente con Moody, pero por el momento buscó una poción entre su colección para calmar al chico.
Snape le pasó un vaso con un líquido de color claro llamando a Harry
- Toma esto – Harry había dejado de llorar pero estaba aun ocultando su cara – ayudará. Nos reuniremos dos veces a la semana y luego que termines con el libro sobre las memorias empezaremos a trabajar en una nueva fórmula.
- ¿Funcionará?
- No prometo nada Potter. Pero es mejor que no intentarlo – Harry miró al profesor a la cara y entendió que él había sabido todo este tiempo cómo ellos, sus padres, terminaron en aquel lugar. Harry tomó de un trago la poción y sintió como algo cálido bañaba su interior y le hacía sentir mejor.
Snape lo escoltó fuera de las mazmorras en silencio y poco después de Harry emprender su camino a la sala común encontró a Charles y Richard que lo buscaban.
- Estoy mejor – dijo
- Seguro
- ¿Harry?
- Vayamos a descansar – fue lo único que les respondió Harry emprendiendo el camino de regreso a la sala común.
¿Y qué les pareció?
