Los personajes de Candy Candy son propiedad de Kyoko Mizuki, Yumiko Igarashi y TOEI Animation Co., 1976. Usados en este fic sin fines de lucro.
*Capitulo 36: Lealtades que se prueban
Conforme los recién llegados y los Rothschild entraban en el majestuoso salón, Archibald tuvo que hacer gala de todos sus encantos y aparentar estar a gusto con la situación. Sin embargo, era todo lo contrario...el joven Cornwell sentía en su interior una gran incertidumbre y conforme se iba dando paso en la imponente mansión, se dio cuenta de que estaba ante una familia muy poderosa. Si algo salía mal en sus planes, no sólo su vida se vería afectada sino también la de todos los Ardley. Por esa razón, se repetía constantemente que debía ser muy cuidadoso con todo lo que dijera y la forma en como actuara.
Los invitados fueron llevados a un salón privado donde se les ofrecieron unas bebidas refrescantes antes de proceder a la comida que sería servida a las dos en punto. A Robert le gustaba mantener el orden en todo lo que hacía y hasta una simple comida, debía contar con cierto protocolo. Así que no fue de extrañarse que aún cuando tuvieran invitados, la familia se rigiera bajo las normas que ya tenían bien preestablecidas.
Como Elie entró del brazo de Archie, la jovencita se sentó en un sofá y al joven no le quedó otro remedio más que acomodarse junto a ella. De frente a ellos, el matrimonio Rothschild, George y la Tía Elroy tuvieron la oportunidad de contemplar a la pareja. En su interior, todos sonreían satisfechos...parecía que los dos jóvenes compaginaban perfectamente, por lo menos en el aspecto físico. Ella era una joven muy fina y una de las más importantes herederas del país, y aunque era un tanto reservada, su belleza y elegancia la destacaban entre todas.
Por su parte, el joven Cornwell era el garbo y la elegancia andando. Sus finas y refinadas facciones eran el complemento perfecto para la sofisticación que el muchacho irradiaba junto con su viril presencia. Así que a los ojos de sus respectivas familias ésta era la unión perfecta, ya que no solamente se emparentarían dos de las más poderosas familias en Norteamérica, sino que la pareja se convertiría en el matrimonio ideal para ser admirados por la sociedad entera.
No obstante, mientras Robert y Emilia dominaban el tema de conversación, Archie se dirigió a hablar unas palabras con la joven a su lado. De inmediato percibió que la chica era tímida, porque apenas y respondía con monosílabos las preguntas y comentarios que él le hacía...algo que en definitiva no le gustó. No hay que olvidar que en esta época, las mujeres de la alta sociedad estaban atrapadas en un código de reglas sociales que les impedían expresarse libremente; eso curiosamente, estaba reservado únicamente para las mujeres de clase media y en especial aquellas que tenían trabajos y se desempeñaban en el mundo laboral. Obviamente, Candy pertenecía a este grupo y por lo tanto la chica contaba con libertad para expresar su opinión, en especial con respecto a su vida.
En contraste, Elie fue educada desde pequeña bajo todo lo que se regía por normas sociales. La joven, aunque fue educada en los más prestigiosos institutos, jamás tuvo la oportunidad de expresar lo que realmente pensaba o sentía...eso estaba reservado según la sociedad de la época, a las mujeres liberales y feministas que ya estaban surgiendo por esos años. Así que la jovencita quedó atrapada en un mundo anticuado y rígido del pasado en donde su futuro era determinado por lo que las costumbres de la sociedad imponían.
Desgraciadamente para Elie, Archie se dio cuenta de esto casi de inmediato. De alguna manera esta joven le recordaba mucho a Annie Britter y por consiguiente, el galante muchacho de inmediato se decepcionó y desilusionó de ella. La razón lógica era que probablemente se debía al hecho de que desde hacía años se había interesado y enamorado perdidamente del espíritu de libertad de Candy y por consiguiente, veía a las demás chicas de sociedad como si éstas carecieran de luz y vida. Esto resultaba curioso, ya que no importando que si en esos momentos estuviera o no sentimentalmente unido a Candy, y aún cuando el joven estuviera libre de todo compromiso, el castaño concluyó que jamás se interesaría en alguien como Elie...no importando el poder que tuviera su familia.
Los pensamientos de Archibald fueron entonces interrumpidos cuando el mayordomo principal de la mansión invitó a todos a que pasaran al comedor. La comida sería servida pronto, por lo que todos se dirigieron sin demora hasta el lugar. Las seis personas fueron sentándose de acuerdo al rango y Archibald quedó justamente frente a Elie, esta fue una gran oportunidad para que Archie pudiera observarla detenidamente. Una vez que se fueron sirviendo los diversos platillos, el joven se dio perfecta cuenta de la timidez de la chica y pudo comprobar la primera impresión que tuvo de ella. Por su parte, Elie apenas y se animaba a verlo de frente y con delicados modales, fueron pocas las palabras que se cruzaron con el galante muchacho.
Mucho de lo que se habló durante la comida estuvo dominado por Robert y Emilia, mientras que los demás escuchaban atentos mientras degustaban de los manjares que se iban sirviendo. Fueron varias las ocasiones que Archie buscó la mirada de la chica frente a él, pero parecía que ella se había ensimismado y concentrado en su comida. Sólo un par de veces la joven se animó a mirarlo a los ojos al tiempo que le dedicaba una pequeña sonrisa. Aparte de esto, no hubo mucha interacción entre ellos.
Una vez que terminaron con el suntuoso postre de creeme broulee que se sirvió, todos fueron invitados a pasar a un pequeño salón para disfrutar del té y coñac que los aguardaban. Como desde un principio se supo que ésta era una visita de negocios, con toda la elegancia de ser las anfitrionas, Grace y Elie se disculparon para dejar a los demás hablar con privacidad. Y después de despedirse por el momento, las mujeres se retiraron a sus habitaciones.
Archibald se encontraba distraído mirando a Elie al tiempo que abandonaba el salón, pensando la manera en cómo la chica se comportaba...una que la relegaba a una posición de sumisión y obediencia. En definitiva, el joven se hallaba muy decepcionado y muy al contrario de lo que se pensaría, hasta sentía cierta simpatía por ella. No obstante, estas miradas del joven no pasaron desapercibidas para Robert quien de inmediato llamó la atención del castaño,
-Veo que mi Elie ha causado una buena impresión en ti.-
-Ella es muy bella y refinada- comentó el joven que de inmediato se sentó junto a George para poder comenzar con la agenda de negociaciones.
-Te felicito Robert, la has educado excelentemente y muy pronto será una gran dama, digna de representar a tu familia- agregó la Tía Elroy mientras saboreaba su té.
-Ojalá y yo hubiera tenido un heredero, no sabes cómo lo hubiera deseado. En cambio tú no te puedes quejar, Emilia; cuentas con tu muchacho que será muy pronto la cabeza de los nobles Ardley y en mi opinión, tu clan tiene un gran futuro, ¿no es así, Archibald?- se dirigió al joven con la mirada penetrante, como si lo estuviera estudiando mientras le daba un gran sorbo a su coñac.
El joven Cornwell se quedó callado unos momentos al ser presa del súbito comentario acerca de su persona, pero recobrando la compostura de inmediato, se dirigió a los presentes con su acostumbrado encanto,
-Aún me falta mucho para ser llamado un digno sucesor de la familia; en mi opinión, pienso que puedo desempeñarme bien y aunque primero quisiera prepararme antes de asumir tan importante papel, estoy dispuesto a intentarlo- dijo con cierta modestia.
-Eso lo irás aprendiendo sobre la marcha, te lo digo por experiencia. Mi padre me dejó a la cabeza de la familia más o menos a tu edad y mírame, he superado por mucho a cualquiera de mis antepasados- agregó el hombre con orgullo mientras le daba otro sorbo a su bebida.
Mientras tanto, Emilia miraba atenta cada una de las reacciones de su sobrino y para el beneplácito de la anciana, el joven parecía no dejarse intimidar por el inquisitivo y carismático Robert. Esto fue algo que la llenó de mucho orgullo y satisfacción.
Por las siguientes dos horas, los hombres y Emilia estuvieron hablando sobre contratos, convenios comerciales y nuevos proyectos para las diversas empresas de la familia. Aún cuando el Sr. Rothschild era un erudito en el mundo empresarial, las habilidades que Archie había aprendido bajo la tutela de George y con el apoyo de la Tía Elroy, le ayudaron de alguna manera a salir un tanto airoso ante el experto y agresivo empresario. Por lo que al final de la junta y mientras se sirvían más bebidas, todos miraban con beneplácito los diversos negocios a los que pudieron exitosamente llegar a un arreglo.
Después de firmar los diversos documentos y contratos, Robert se dirigió a Emilia. El hombre estaba muy complacido ante los nuevos proyectos que las familias emprenderían juntos,
-Me alegra saber que nuestras empresas incursionarán en la minería y en barcos de transporte, esos son de los pocos mercados a los que aún no me había animado a invertir.-
-Robert, nuestra familia se ha involucrado por muchos años en este tipo de compañías. Te aseguro que no te arrepentirás, los contactos y convenios que los Ardley poseen te abrirán las puertas a este difícil mercado...pero como bien sabes, hay un asunto más que debemos hablar y lo haremos en privado- ella se volvió a mirar a su sobrino.
-Si me disculpan, me gustaría caminar un poco por los jardines para despejar la mente de tantas cláusulas y números...así ustedes podrán hablar con tranquilidad- alegó con una sonrisa el joven mientras se ponía de pie. El joven había entendido que su querida Tía necesitaba hablar otros asuntos pendientes.
-Ve tranquilo, le pediré a Elie que te acompañe para que te muestre los alrededores.-
-No será necesario...- quiso alegar.
-Insisto...- dijo el hombre mientras que a un gesto le indicaba al mayordomo que fuera a buscar a su hija.
-Mientras tanto, yo me dirigiré a nuestras oficinas para que los abogados y contadores empiecen a trabajar con los contratos- interrumpió George guardando todo en su portafolios.
-No tardaremos mucho, Archibald...George, una vez que hayas llevado los documentos, envía al chófer para que pueda venir por nosotros.-
-Así lo haré, Sra. Elroy- y con una reverencia, el fiel asistente se despidió de todos.
-Te acompaño- le dijo Archie mientras los dos abandonaban el lugar.
Una vez fuera del salón, los dos hombres caminaron en silencio hasta la entrada y una vez ahí George quiso despedirse, pero fue detenido por Archie,
-Dime algo, George...¿cómo sigue el Tío Abuelo Williams?-
-El señor continúa indispuesto, es por esa razón que usted ha asistido a esta junta.-
-¿Quieres decir que él siempre atendía los asuntos de negocios?-
-No, la señora y yo fungimos como sus representantes y él sólo autorizaba todo con su firma. Sin embargo, ahora con la presente situación, la Sra. Elroy tiene el poder para decidir y firmarlo todo. ¿Por qué lo pregunta?-
-Te pregunto porque de acuerdo a lo que vi ahí adentro, ustedes me involucraron en cada una de las decisiones al punto de que se solucionó todo sin consultarlo con él...¿acaso no piensan ir a verlo antes de validar estos contratos?-
El Sr. Johnson lo miraba atento y aunque en su interior se hallaba desconcertado por las preguntas y comentarios de Archie, su rostro parecía inmutable. Como el joven no recibía respuesta, le insistió,
-George...-
-No debe preocuparse por eso- lo interrumpió -...y como bien sabe, pronto usted estará a cargo de todo. Sobra decir que el señor Williams confía plenamente en sus decisiones- y se despidió con una venia para luego darse la media vuelta y abrir la puerta para abordar el automóvil que lo esperaba.
-¿Confía en mí aún cuando ni siquiera nos hemos visto?- el hombre se quedó de pie unos segundos antes de poder responderle, jamás se esperó que le preguntara esto.
-Créame que aún así...usted es el único capaz de llevar a cabo esta encomienda- le respondió mirándolo por sobre el hombro y abordando el automóvil, se alejó a toda prisa.
-¡Rayos!- se dijo por lo bajo con cierta frustración.
Asimismo y de alguna manera, Archie ya se lo esperaba. Pero por más que trataba de entender lo que estaba sucediendo, más se convencía que tanto la Tía Abuela como George, ocultaban algo con respecto al Tío Abuelo. La actitud hermética de ambos y sus constantes evasivas a hablar o a comentar algo con respecto al patriarca, hicieron que en ese momento Archibald sospechara algo totalmente diferente,
-¿Y si el Tío Abuelo hubiera muerto?...eso explicaría su misteriosa desaparición de la escena social y el misterioso comportamiento de ellos...-
El joven Cornwell se hallaba tan absorto pensando esto que no se percató de la jovencita que había llegado y se encontraba a sus espaldas,
-Papá me pidió que lo acompañara a dar un paseo por los jardines- ella le habló con suave voz y con sombrero en mano.
-...- tomado por sorpresa, Archie se giró para verla y entonces le respondió con una galante sonrisa -me alegra mucho poder contar con su compañía- y le extendió caballerosamente el brazo para que los dos pudieran comenzar con el paseo. Elie se colocó el sombrero y aceptó gustosa la caballerosidad de su acompañante.
La pareja permaneció en silencio mientras tomaban una de las veredas. El jardín de la mansión era expendido...las innumerables flores junto con los grandes árboles se conjugaban para crear un idílico edén. El conjunto de fuentes y las estatuas colocadas acertadamente con elegancia, creaban un lugar único para ser disfrutado. La quietud de la tarde sólo era interrumpida por el trinar de los pájaros que se escuchaban a la distancia y por el correr de las aguas en las fuentes. Asimismo, los jóvenes en su lento caminar y sus pisadas, también iban haciendo un suave sonido sobre la gravilla de la vereda y esto los invitaba a permanecer callados...una vez que llegaron a una de las numerosas bancas, el joven la invitó a sentarse. Ninguno de los dos se atrevió a decir algo, la chica sólo permanecía con la mirada hacia el lado opuesto en donde se encontraba Archie, mientras que él contemplaba el panorama ante él pero observando con el rabillo del ojo la tímida actitud de su compañera. No fue sino hasta unos minutos después, que él se aventuró a decirle algo,
-Este es un magnífico jardín, me imagino que debe disfrutarlo mucho durante la tarde.-
-No acostumbro a hacerlo- respondió ella volviéndose a mirarlo -...prefiero permanecer dentro de la casa, el sol no me sienta bien.
-Es una lástima, es un hermoso lugar...por favor, cuénteme, ¿qué le gusta hacer en su tiempo libre?-
Al escucharlo, la chica lo miró un tanto sorprendida y después de recobrase por lo inusual de la pregunta, le respondió,
-En mi familia no contamos con tiempo libre, señor Archibald- aclaró ella -...papá siempre nos ha dicho que el tiempo es valioso y que debemos invertirlo bien. Por eso desde pequeña se me ha rodeado de tutores y cuando no me encuentro estudiando, estoy involucrándome cada vez más en eventos sociales y caridad...atender todo esto, me mantiene muy ocupada.-
-Ya veo- exclamó él sorprendido -...pero me imagino que habrá algo que le guste hacer, ¿no es así?...tal vez montar a caballo, pintar...-
-Eso es algo que toda joven de sociedad debe aprender. Si se refiere a lo que es mi pasión, le diré que me gusta mucho tocar el piano, esa es mi distracción.-
Al escucharla hablar así, Archibald se dio cuenta de la realidad de la chica. Aún cuando cualquiera pensaría que ella estaba viviendo un cuento de hadas rodeada por lujos y todas las comodidades que el dinero le podía ofrecer, Elie se encontraba como prisionera en un mundo de modales y etiqueta. Más que ser una mujer con un carácter único e individual, la habían amoldado como una muñeca de adorno para que encajara con actitud sumisa y sin problemas en los altos círculos de la poderosa élite. Era muy probable que su destino fuera estar al lado de un hombre elegido por sus padres y en definitiva, propio de su alcurnia. Este último pensamiento le causó sentir cierta lástima por ella.
Así que mientras los dos disfrutaban de una plácida tarde de sol y sin que se hubieran dado cuenta, la pareja era observada por dos ávidos pares de ojos desde uno de los salones de la mansión. Se trataban de Emilia y Robert.
La Tía Elroy se encontraba de pie junto al ventanal observando con beneplácito a la pareja, mientras Robert se servía una copa más de su bebida preferida y preparaba una más para brindar con la dama a su lado. Se acercó a Emilia y extendiéndole la copa, alzó la suya para hacer un brindis,
-Por nuestros muchachos.-
-Por nuestras familias- respondió la anciana y ambos dieron un sorbo al dorado líquido.
-Veo que mi Elie ha conquistado a tu sobrino- dijo con orgullo el hombre.
-Parece que ella también ha gustado mucho de Archibald...creo que nuestros planes han sido todo un éxito...- los dos se volvieron a mirar a la pareja.
-Pero recuerda...Elie también se involucrará en toda decisión de negocios, mi hija es inteligente y con el equipo de profesionales respaldándola llegará a ser como tú, una poderosa mujer de negocios.-
-Así lo espero, pero mientras tanto tendrán que confiar en mi sobrino...a tu hija le llevará años aprender lo que Archie ya conoce, recuerda que ella es muy joven todavía...-
-Es por eso que acepté tu propuesta...nos necesitamos mutuamente y confío en que Archibald será el perfecto representante de ambas familias, sólo que...- se detuvo como pensando en lo que agregaría y se giró para ver a la anciana -...es necesario que nombres al muchacho el sucesor de la familia cuanto antes y anunciemos su compromiso con Elie. Por lo que he notado, tu sobrino se expresa muy decidido y no quisiera que cambiara de opinión con respecto a mi hija.-
-Eso ya está arreglado- respondió ella con seriedad -...este sábado en la fiesta anunciaremos de manera oficial que él es el sucesor y único heredero de William, y entonces frente a toda la sociedad de Chicago, también daremos la noticia de su próximo compromiso con Elie. Conozco bien a mi hijo y debido su gran orgullo y sentido del deber, no se negará. Yo lo convenceré de que es lo mejor para todos, eso déjamelo a mí.-
-Cuento con ello, Emilia- y de un sorbo, el hombre se terminó la bebida mientras contemplaba a los jóvenes -...sería un desastre que no estuviera de acuerdo.-
-Y qué hay de tu hija, ¿aceptará ser la esposa de Archibald?-
-Elie ha sido educada toda su vida para este momento, hará lo que sus padres decidamos.-
-Entonces no hablemos más, está todo decidido- y los dos se miraron sonriendo.
Y de esta manera, el futuro de dos jóvenes fue sellado como si se tratara de un importante convenio comercial. Desafortunadamente para Archie, él no tuvo la oportunidad de que se le consultara y mucho menos de opinar; Elie al contrario, había aceptado desde un principio su papel y para alguien que no conocía otro estilo de vida, le pareció de lo más normal. Sin embargo y para desconocimiento de Archibald, Elie no estaba del todo convencida con el joven pretendiente de sus padres. Aunque el muchacho era mucho mejor de lo que se había imaginado, había algo en él que lo hacía parecer un tanto ausente y distante. Siendo mujer, el sexto sentido de la chica le advirtió que de alguna manera este galante joven a su lado no estaba del todo interesado en ella. No obstante, esto fue puesto a un lado en aras de complacer a sus progenitores, por lo que con toda sofisticación y elegancia, la chica sólo se dedicó a mostrarse encantadora y atenta ante el joven Ardley.
Después de unos minutos, los dos jóvenes retornaron a la mansión y poco después se unieron a los mayores que se encontraban en el salón. Al entrar, fueron recibidos por Robert que los invitó a sentarse,
-¿Cómo estuvo el paseo?-
-Muy agradable y lo fue más por la compañía...- respondió Archie con una sonrisa.
-¡Magnífico!- respondió el Sr. Rothschild que de inmediato les sirvió vino a todos -les invito a brindar por los nuevos y exitosos proyectos de todos nosotros...juntos seremos la asociación más poderosa que el país jamás haya visto...y ustedes dos serán una parte importante de esto cuando tomen en sus manos las riendas y el destino de nuestras familias...-
En cuanto Archie lo escuchó, tragó en seco...ahora más que nunca confiaba en que los planes que había ideado con Albert y los demás, funcionaran. Se sintió atrapado como si fuera una cláusula más en esta reunión de negocios...cerró los ojos por un momento mientras bebía de la copa de vino y comenzó a dibujar en su mente una imagen sonriente de Candy. En ese momento, sus pensamientos lo llevaron a un oasis en donde pudo encontrar un poco de calma ante la tormenta de emociones por la que atravesaba. Luego abrió con lentitud los ojos y se encontró con una mirada celeste que lo observaba con detenimiento. Elie a su lado le estaba sonriendo... Archie le respondió instintivamente con otra, pero su rostro se había tensado, algo que no pasó desapercibido para ella. Aún así, la chica continuaba analizándolo...no en balde había aprendido esto de su observadora y astuta madre.
Después de un rato, el mayordomo interrumpió la reunión diciendo que el auto esperaba por los invitados. Así que con toda cortesía y formalidad, la Sra. Elroy y Archie fueron despedidos por los anfitriones. En cuanto se despidió, el joven Cornwell le dirigió una encantadora sonrisa a la joven Rothschild al tiempo que se despidía de ella con un gentil beso en la mano...luego de hacerle una reverencia a la señora de la casa, estrechó la mano de Robert quien se despidió con efusividad de él. Archibald había impresionado mucho a Robert y el hombre lo veía ya como su futuro hijo. Emilia por su parte se despidió de todos con una reverencia y junto con su sobrino, abordaron el auto que pronto se los llevó de ahí con dirección a la mansión Ardley.
Aún a la entrada, los anfitriones esperaron a que el auto desapareciera para después dirigirse al salón y hablar sobre los eventos de ese día. Los Rothschild se sentaron frente a Elie que se mantuvo callada hasta que el mayordomo les sirvió el té, y una vez que el hombre desapareció por la puerta sus padres le preguntaron,
-Dinos, Elie...¿qué te pareció Archibald?- inquirió su padre.
-...- la joven levantó la vista después de endulzar su bebida y colocando la taza sobre la mesa de centro, les respondió diciendo -...es exactamente como me lo describieron: elegante, guapo, de gran personalidad y muy refinado.-
-¿Te gusta?-
-¡Robert!- interrumpió su esposa.
-Grace, ¿qué tiene de malo preguntarle eso?, yo quiero saber lo que piensa mi niña de su futuro prometido- su esposa sólo lo miró seria. La mujer era la discreción andando y no pensó que fuera apropiado preguntarle a su hija algo tan íntimo de manera tan directa.
Por su parte, Elie solamente bajó la mirada un momento, como tratando de ordenar sus ideas y no fue hasta que su padre volvió a insistir, que ella se decidió a responderle,
-¿Y bien?-
-Pienso que es un buen candidato...mucho mejor que varios que he conocido, sin embargo...-
se detuvo ella un momento -...siento que él no esté muy interesado, por lo menos no como pensé que lo estaría...- esto lo dijo sin que le diera mucha importancia y tomó de nuevo la taza de té entre sus manos.
-¡Tonterías!- replicó Robert -...ese muchacho no te apartaba la mirada y se dedicó a sonreírte toda la tarde...¿porqué lo dices?, no lo entiendo...-
-Digamos que es la sensación que me dio- respondió ella levantando la mirada para encontrase con la de su progenitor.
-Estabas nerviosa y por eso piensas así, no le des importancia a eso. Confía en tu padre cuando te dice que ese joven quedó muy impresionado contigo. Además, ya hemos tomado una decisión: Archibald y tú se comprometerán muy pronto...ese joven será tu esposo en cuestión de meses. Emilia y yo hemos acordado que este sábado mismo y durante la fiesta con los Ardley, anunciaremos ante toda la sociedad de Chicago y del país el compromiso ente ustedes... tú te convertirás en su prometida y en un año más tendremos la boda. Chicago celebrará el evento del siglo entre las dos familias más poderosas del país y tú mi pequeña, serás la protagonista...-
-Como tú digas, papá...sabes bien que confío en ti- agregó ella con resignación, no muy convencida pero confiando que su padre tomaba la mejor decisión para su futuro. Elie confiaba que si el hombre era siempre exitoso en los negocios, en definitiva también lo sería al momento de elegir el mejor partido disponible para que ella fuera feliz.
Mientras tanto, en el auto que estaba de camino de regreso a la mansión Ardley, el viaje se daba en silencio. Archie se hallaba ensimismado pensando en todo lo ocurrido esa tarde, y la Tía Abuela se encontraba igual. Pero mientras que uno pensaba en la difícil situación que se había generado, la dama en su mente hacía ya todos los planes para poder prepararlo todo y desposar a su único hijo con la heredera más poderosa de Norteamérica.
Una vez que llegaron a la mansión, la anciana le pidió que fueran a su habitación para hablar en privado sobre los negocios que cerraron con éxito esa tarde. Obediente, Archie le ofreció el brazo y los dos se dirigieron a las habitaciones privadas de la matriarca. En cuanto llegaron, se sirvió el té y colocándose frente a su sobrino, comenzó con los comentarios,
-Te felicito, Archie, la reunión de hoy fue un rotundo éxito.-
-Fue gracias a usted y George...si no hubieran estado conmigo, no hubiera podido saber qué era lo mejor. Robert, como usted bien lo dijo, es muy agresivo en cuanto a los negocios.-
-Ya aprenderás, te falta mucho por conocer. Pero lo importante es que no te dejaste impresionar por él...créeme, cualquiera se hubiera sentido intimidado. Me alegra que no fuera tu caso.-
-A veces sentí que pude haberle respondido mejor, fue un alivio tener a George para que interviniera.-
-Él siempre estará a tu lado, desde ahora en adelante se volverá tu asistente personal.-
-Pero...¿y qué hay del Tío Abuelo?-
-Él continúa indispuesto y ya no podrá hacerse cargo de la familia, y recuerda que desde este sábado tú serás el nuevo presidente de la familia...-
-Pero, Tía...- quiso alegar.
-Nada de peros, el clan ha estado sin una cabeza pública por años y es el momento de tener una. No solamente anunciaremos tu cargo como heredero y sucesor, sino que también te nombraremos el representante oficial de la familia ante la sociedad- la voz de Emilia era firme y muy decidida.
Sin darle tiempo a siquiera asimilar estas noticias, la anciana de inmediato pasó al otro punto de la agenda que tenía pendiente con su sobrino,
-Archibald, hay algo más...ahora que conoces a Elie Rothschild, me gustaría mucho que la invitaras como tu pareja en el baile- la matriarca lo miró atenta para ver su reacción.
-...- de la impresión, el joven no supo que decir. Una cosa era que él sospechara que tal vez un compromiso se pudiera anunciar entre ellos y otra muy diferente, comprobar que en efecto, había tenido toda la razón. Estas palabras lo dejaron helado.
-¿Y bien?, ¿qué me dices?-
-Bueno, no me molesta pero...¿no cree que es un poco apresurado?, nos acabamos de conocer, Tía...-
-Creo que aún no lo has entendido...ella es la hija de nuestro socio más importante ahora que hemos emprendido varias empresas con los Rothschild. Que la sociedad te vea de la mano con Elie, le dará a todos la confianza y confirmación de que esta asociación entre las familias será todo un éxito... como futuro presidente de los Ardley debes saber que la familia está ante todo, incluso antes de nuestros propios deseos...-
-...- el joven Cornwell bajó la mirada y se dedicó a contemplar el piso. Ahora más que nunca se sentía atrapado y por ende, deseaba con todas sus fuerzas que todo esto terminara de una sola vez para poder regresar a los brazos de Candy.
-Entonces, ¿cuál es tu decisión?- cuestionó la dama.
-...- atrapado, no tuvo otra opción más que ceder por el momento -...se hará como usted diga, Tía Abuela. Pero quiero que quede algo en claro entre nosotros...que antes de hacer algo precipitado, me de tiempo a pensar con calma las cosas...- él se estaba refiriendo de manera indirecta a Elie.
Este era un intento desesperado para tratar de evitar de alguna manera que el compromiso se anunciara en dos días más. Sin embargo, la astuta anciana tenía algo más en mente,
-Como te dije, recuerda que con el poder llegan también numerosas responsabilidades- él joven la miró de frente, desafiante -...todos contamos con tu buen juicio y dependemos enteramente de las decisiones que tomes, no sólo tu futuro está en juego sino el de todos nosotros- por fin sentenció Emilia y ante el asombro de Archie, el joven se halló totalmente desarmado.
Después de unos minutos que parecieron una eternidad en un ambiente que sintió en extremo pesado, el muchacho desvió la mirada hacia un lado y después de tomar aire y dibujar una encantadora sonrisa, se puso de pie para acercarse a la anciana y besarla en la mejilla,
-Eso lo sé muy bien y no se preocupe, haré mi mejor esfuerzo y confíe en mí...sé qué es lo que debo hacer para el beneficio de todos...buenas noches y que descanse- y se alejó de ella para luego salir por la puerta.
La anciana lo contempló seria...Emilia sabía bien que su sobrino era voluntarioso y arrebatado, pero de alguna manera últimamente se estaba tomando todo con demasiada calma. Además, el joven había estado actuando un tanto extraño y esto hizo sospechar a la perspicaz mujer, pero nada podía hacer y mucho menos a estas alturas. Así que con resignación, tomó un gran suspiro y llamó a su mucama de confianza,
-Margaret- preguntó a la mujer en cuanto entró -¿has encontrado ya las fotografías?-
-No señora- respondió nerviosa la mujer -...no entiendo, un día estaban ahí y al siguiente desaparecieron...-
-¡Inaudito!- replicó ella de no muy buen humor -...las cosas no desaparecen de la noche a la mañana, alguien debió haberlas tomado...-
-Con todo respeto, ¿quién pudo haber sido?- replicó la mucama -solamente usted y yo tenemos acceso a su estudio...-
-Entonces sigue buscando- interrumpió llevándose la mano a la cabeza y haciéndole una seña a la mucama para que se retirara.
Una vez a solas en sus habitaciones, Emilia soltó un gran suspiro y levantó la cabeza para mitigar un poco el intenso dolor de cabeza del que sufría. Desde que sus queridas fotografías habían desaparecido misteriosamente de su estudio, estaba muy preocupada. Esos retratos eran el único recuerdo que tenía de sus más allegadas y queridas personas...cada una de las personas plasmadas ahí le eran muy queridas, y en especial lo era aquella del joven rubio que posaba sonriente. Al recordarlo, gruesas lágrimas se formaron en el cansado rostro, y con un nudo en la garganta exclamó,
-Hijo...¿porqué te fuiste de mi lado?- entonces las lágrimas se derramaron por sus mejillas -...no saber lo que te sucedió es lo que más me angustia...- al decir esto, sintió una aguda punzada en su pecho; se llevó una mano sobre el corazón para tratar de mitigar un poco el dolor y con la otra se cubrió el rostro -...¡no solamente te perdí a ti sino también ahora he perdido todo recuerdo tuyo!- y golpeó con furia el descansabrazos del sillón por la impotencia de sentirse así de mal.
Emilia no había querido preocupar a nadie y aún continuaba escondiendo el constante e intenso dolor de pecho del que era presa, especialmente cuando se alteraba. La mujer en su desesperación por tratar de enmendar todo conflicto referente a la familia, no sólo se estaba llevando a ella misma al límite emocional, sino también de paso a los demás y en especial a Archibald.
Extrañamente, la mujer sufría por el joven que ahora Archie y los otros identificaban como Albert. No obstante, la Tía Elroy no estaba al tanto que muy pronto aquellas preguntas que se estaba haciendo en ese momento con dolor no sólo serían respondidas, sino que también las respuestas vendrían de quien menos se lo esperaba.
Por otro lado, un muy irritable Archie se encaminaba a su recámara. No podía creer la manera en que su vida era manipulada por la Tía Abuela...su temperamento no era el más dócil y por supuesto que no le ayudaba en estos momentos, sobre todo porque se sentía como una marioneta en las manos de la matriarca. Aún así, al llegar a su aposento trató de calmarse, se quitó el saco y la corbata y acabó recostándose por un momento sobre la cama. Cerró sus ojos para tranquilizarse y comenzó a pensar en Candy...lo hacía porque necesitaba un rayo de esperanza en esta oscuridad de incertidumbre que lo rodeaba.
Al mismo tiempo, colocó los brazos bajo la cabeza y en vez que pensar en su cariñosa y dulce Gatita, sin querer sus pensamientos lo llevaron a pensar en todo lo ocurrido esa tarde. Inquieto al no tener un poco de paz, se sentó al borde de la cama para calmar la ola de desagradables sensaciones...y sin poder controlarse más, se puso de pie para encaminarse hasta la habitación de Alison. De alguna manera necesitaba hablar y desahogarse con alguien, por lo que se acercó a su puerta y tocando levemente la llamó. Al poco tiempo apareció el rostro de su amiga que al verlo, le preguntó de inmediato con voz baja,
-¿Cómo te fue, Archie?-
-Por favor, venga a mi habitación y ahí hablaremos con calma- la chica asintió y los dos se dirigieron hasta la recámara.
Una vez ahí, se acomodaron en el sofá y con todo lujo de detalles, Archie comenzó a narrarle todo lo vivido ese día. Conforme iba avanzando en su relato, la joven enfermera pudo percibir el cambio del tono de voz en Archibald, sobre todo cuando se refería a Elie y la descabellada idea de la Tía Elroy de que fuera su acompañante durante la fiesta. Al terminar con el resumen de eventos del día, Alison lo miró preocupada y no era para menos, con lo sucedido varios de los puntos en sus planes tendrían que ser modificados,
-¿Y qué haremos el sábado?- preguntó con incertidumbre.
-...- Archie se llevó el mentón sobre las manos que descansaban en sus piernas para pensar por un momento y luego se volvió para mirar a su amiga antes de responderle -...tendremos que cambiar un poco lo planeado- y se puso de pie para encaminarse hasta la ventana y una vez ahí, colocando las manos en sus bolsillos, agregó -tendré que jugar una carta que no tenía contemplada...-
-¿A qué te refieres?-
-Iré a ver a la única persona que estoy seguro que sabe quién es y dónde está el Tío Abuelo Williams- se volvió para mirarla -...tendré que hablar con George Johnson...es el único que nos puede ayudar ahora.-
Los dos jóvenes no tuvieron alternativa, tendrían que modificar un tanto los planes e informar a Candy y Albert sobre los cambios, pero antes de eso Archibald tendría un encuentro con un viejo amigo. Por lo que al día siguiente, el joven Cornwell se dirigió a las oficinas de la familia después de desayunar y su objetivo era encontrarse con George antes de que el hombre comenzara con las innumerables reuniones y juntas que tenía programadas para ese día.
Por lo que al llegar al piso donde se encontraba la oficina del Sr. Williams, saludó con una gran sonrisa a la secretaria y se dirigió a la puerta del estudio principal,
-Buenos días, George- exclamó al tiempo que entraba sin anunciarse.
-Buen día, Señor- respondió el fiel asistente mientras levantaba la mirada de unos papeles que tenía en la mano -¿en qué puedo servirle?-
-Me gustaría que habláramos, ¿tienes tiempo?- le preguntó sentándose frente a él.
-Por supuesto, estos contratos pueden esperar- y colocó un documento al lado para prestarle toda su atención al joven que se cruzó de piernas frente a él.
Archibald no estaba muy seguro del nivel de confianza que podría tener con el Sr. Johnson. Desde que era pequeño, George siempre se había comportado como un padre y amigo para los tres pequeños que llevaban una vida solitaria en Lakewood, velando no sólo por sus intereses sino también por su bienestar. Toda la vida, los jóvenes Ardley lo llegaron a conocer como el asistente personal del Sr. Williams y aunque en muy pocas ocasiones alguno de ellos llegó a entablar una plática con él, sabían que podían contar con el fiel hombre.
De frente al que era ahora su asistente, el joven Cornwell recordó que la persona que más los ayudó para tratar de convencer a Stear de regresar del frente de guerra, había sido George, y no solamente eso, también los había apoyado con todo lo relacionado con el funeral de su hermano. En sí, Archie y la familia entera le debían mucho a este hombre. Por consiguiente, Archie tenía la confianza que si le confiaba un poco de todo lo que estaba sucediendo, George podría ayudarlos en sus planes y no sólo eso, sino también ser la pieza clave para su éxito. Por lo que con voz un tanto seria, le preguntó,
-Por favor, respóndeme, ¿has visto en estos días al Tío Abuelo Williams?, ¿has hablado con él?-
-¿Porqué me lo pregunta?- respondió con calma haciendo otra pregunta.
-Ayer la Tía Elroy me dijo que desde ahora en adelante, tú pasarás a ser mi asistente de confianza- y lo miró fijamente para ver su reacción.
-Pensé que ya se lo habían informado con anterioridad- y con la mirada inmutable, agregó -en efecto, desde ahora podrá contar con mis servicios.-
-Aún no me has respondido, George.-
-El Sr. Williams no ve a nadie en estos momentos y en lo personal, no lo he visto desde hace semanas- explicó con naturalidad mientras se recargaba en su asiento.
Por la tranquilidad con que respondía a sus cuestionamientos, Archie sintió que George le estaba diciendo la verdad. Entonces tuvo que hacer uso de otro recurso más que traía entre manos,
-Por favor, respóndeme...no será que no lo has visto porque, ¿ha fallecido?-
-...- se miraron por un momento y antes de responder, el hombre bajó por un momento la mirada para luego decirle de frente -...lo desconozco, hasta donde sé, no hay nada que confirme esto que usted me pregunta. Créame cuando le digo que todo lo que usted necesita saber, es que mañana la familia tendrá un nuevo presidente y que todos lo estaremos apoyando cuando ese momento llegue...-
-¡No entiendo porqué hay tanto misterio con respecto al Tío Abuelo!- el joven lo interrumpió levantando un poco la voz, desesperado ante sus evasivas palabras -...cada vez que quiero hablar sobre él, evades mis preguntas dándome vagas respuestas...-
-Yo no puedo responder acerca de aquello que yo mismo desconozco- fue su simple respuesta, la cual Archie tuvo que creer por el sincero tono de voz de George.
Por más que Archibald tratara de encontrar una pista que le diera algo sobre la identidad del misterioso Sr. Williams, siempre se encontraba con el hermetismo de George. Frustrado como estaba, el muchacho se levantó y caminó un poco por el despacho para aclarar sus ideas y tratar de acercarse desde otra perspectiva. Bajo la mirada sobria de su ahora asistente, el joven Cornwell se llevó las manos a los bolsillos y luego, tomando asiento sobre el escritorio, se agachó un poco para mirar de más de cerca al hombre,
-¿Qué es lo que me puedes decir de William C. y de William A. Ardley?-
-...- escuchar estos nombres lo dejaron mudo, ya que jamás se esperó que su nuevo jefe lo cuestionara acerca de los hombres a los que sirvió en el pasado.
-Si desde mañana soy el presidente, te pido por favor me expliques un poco más sobre mis predecesores...no quiero asumir responsabilidades sabiendo que ustedes me ocultan algo- recalcó con firmeza.
Ante la mirada sobria de George que se debatía internamente, Archibald esperaba una respuesta. No obstante, el joven fue tomado por sorpresa cuando el hombre se puso de pie y fue hasta directo hasta el estante con los libros para tomar uno, y luego de abrirlo en una página en específico, se lo extendió a Archie diciendo,
-Aquí encontrará parte de las respuestas.-
-...- al mirarla, Archie se dio cuenta de que era el mismo árbol genealógico que había visto en el estudio de la Tía Abuela y levantando la mirada con asombro, escuchó a George decirle,
-Su familia me ha pedido guardar esto durante muchos años, como usted será de ahora en adelante quien esté a cargo, le responderé lo que necesita saber...pensaba mostrárselo una vez que fuera nombrado. Por favor, no piense que pensábamos ocultarle esto, la intención era que todo se diera en el momento apropiado.-
Con asombro, Archie se volvió a mirar el árbol genealógico pero éste tenía algo más que no se mostraba en el otro que había visto. Se trataban de las fechas de nacimiento y muerte. El joven se encontraba desconcertado y a la vez impresionado con lo que veía, ya que junto al nombre de William A. se mostraba una fecha: 1890 y a su lado un guión seguido de un signo de interrogación. De inmediato se volvió a mirar a su asiente que ya estaba a la espera de sus preguntas. Descubrir este dato tan importante, le dio a Archie la conformación que necesitaba. Aquel William tendría ahora 28 años, la edad correcta de Albert...
-Dime por favor el nombre completo de este William- y le señaló aquel en el que estaba interesado.
-¿Para qué desea usted saberlo?-
-...- Archie lo miró fijamente y lentamente le respondió -...porque quiero comprobar si se trata de William Albert...-
Escuchar esto de parte de Archibald, dejó a George pasmado y muy desconcertado. Jamás se esperó que el joven frente a él supiera siquiera de la existencia de quien había sido su patrón con anterioridad...ahora George lo entendía todo. El joven Cornwell lo había estado hostigando con tantas preguntas y nunca se imaginó que la razón fuera porque él conocía de alguna manera o había escuchado hablar sobre el misterioso personaje. Archie tuvo que volver a llamar su atención para poder sacar de la confusión al desorientado hombre,
-Este otro nombre es Albert, ¿verdad?-
-Pero...¿cómo lo supo?- preguntó muy turbado.
-De la manera más inverosímil...- y con toda calma, Archie lo invitó a ponerse cómodo y ambos se sentaron frente al escritorio. Los dos hombres tendrían ahora una larga charla.
Finalmente, Archibald había decidido que necesitaba confiar en George. Ese hermetismo que el hombre había mostrado al principio sólo le indicaba cuán grande era la confianza que se podía tener en él. Así que con todo lujo de detalles, comenzó a explicarle la inverosímil manera en que él y su amiga Alison descubrieron las fotografías. Conforme lo iba escuchando, el fiel hombre miraba atento al joven y cuando escuchó la parte sobre el vagabundo amigo de Albert y sobre la amnesia que sufrió, su semblante serio e impávido cambió por uno de asombro y después a otro de emoción y alegría. Lo que el castaño desconocía era que la relación entre George y Albert era una muy profunda que iba mucho más allá de una meramente laboral...el Sr. Johnson consideraba a Albert como el hijo que nunca llegó a tener y fue por ese motivo, que al saber que estaba bien y con vida, que sus ojos despidieron un brillo muy especial al formarse lágrimas de alivio y felicidad.
Al final de su relato, George se había quedado mudo de la emoción y sin decir nada, se levantó del asiento para dirigirse a la ventana y mirar a través de ella para controlar sus emociones. Por su parte, Archie supo que había hecho lo correcto...era obvio que George era muy allegado a Albert y que ahora que conocía el paradero de éste, tal vez él los apoyaría para que al día siguiente se pudiera evitar que lo nombraran heredero.
Sus pensamientos fueron interrumpidos cuando la voz seria y formal del hombre junto a la ventana le preguntó,
-Dígame, ¿el Sr. Williams, se encuentra bien?-
-Sí, aunque aún no recupera del todo la memoria...-
-Lo he buscado por meses y pensamos lo peor...aún así nunca me di por vencido y ahora veo que tenía razón...él está con vida...-
-Sí, George...más que nunca te necesita para que lo ayudes a que se recupere por completo.-
-¿Cuándo podré verlo?...es necesario que lo vea, si no le molesta...por favor...-
Desde que lo había conocido, el joven Cornwell jamás había visto al fiel hombre de esta manera. Se le notaba conmovido y por lo que pudo notar, Archie supo que Albert significaba mucho para su asistente; por lo que le pidió que tuviera paciencia,
-Pronto lo verás, eso te lo prometo.-
-Se lo agradezco- respondió y luego de volver a tomar el control de sus emociones, se volvió a mirar a Archie, agregando -ahora comprendo porqué insistía y preguntaba tanto sobre el Tío Abuelo, usted ya sospechaba algo. Si no le molesta decírmelo, ¿qué es lo que piensa hacer mañana durante la fiesta?-
-Por eso he venido a pedir tu ayuda, George...no sé que es lo que debo o puedo hacer para evitar esa locura. Yo no puedo asumir un rol que no me corresponde, Albert es el heredero y no puedo usurpar lo que por derecho le corresponde, además...- se detuvo un momento para analizar si lo que estaba por decirle era prudente o no.
-¿Además?-
-...- el joven tomó aire y soltándolo en un fuerte suspiro, le respondió diciendo -...también estoy enterado de los planes de la Tía Abuela de comprometerme con Elie Rothschild y te aseguro que no tengo la menor intención de hacerlo...amo a alguien más y no permitiré que por un mero capricho de la familia, arruinen mi vida.-
-...- el fiel asistente sólo se dedicó a mirarlo atento sin saber qué decir. Era increíble que el muchacho estuviera al tanto de todos y cada uno de los planes de la Sra. Elroy, esto era en verdad muy sorprendente.
-Y bien, ¿me apoyarás para evitar mañana esa locura?...si permito que se hable de compromiso frente a toda la sociedad, entonces ya no podré hacerme para atrás, la palabra de los Ardley estaría en juego...¡George, yo quiero comprometerme con Candy!-
-¿La señorita Candice?- esto sí que lo dejó atónito.
-Amo a Candy y ella a mí, te aseguro que no permitiré que me la arrebaten de mi lado...- se levantó para poner ambas manos sobre el escritorio y acercarse un poco más al hombre frente a él -si tengo que renunciar a la familia y a su ilustre apellido, lo haré...estoy dispuesto a todo con tal de permanecer al lado de Candy- su voz, aunque quebrada de la emoción, le hablaba con palabras que eran firmes y decididas.
No obstante y a pesar de todo lo dicho, George continuaba sin decirle nada. Archibald no estaba seguro la dirección hacia donde se dirigían las lealtades de George en esos momentos. Era consciente de la probabilidad que el asistente se decidiera apoyar a la Tía Elroy...o tal vez no. Pero no importando lo que sucediera, este fue un paso que Archie no pudo evitar dar. Aún cuando estaba al tanto que era mucho el riesgo, necesitaba saber si podía contar con el hombre frente a él que lo miraba sin responder nada.
Ansioso ante lo que George le diría, Archie en unos momentos más sabría la tan ansiada respuesta. No obstante, había algo más por saberse y el joven jamás se imaginó lo que estaba por revelarse...él nunca se había preparado para enterarse del último secreto que el fiel George resguardaba acerca de la familia Ardley.
Notas:
Hola! Por poco y no lo termino a tiempo...pero logré traerles un capítulo que sé que les gustara.
Gracias a todos por sus valiosos y amables comentarios. Les agradezco mucho desde acá a quienes me escriben sin tener cuenta...Josie...MUCHAS GRACIAS!
También quiero compartirles que terminé mi primer Minific de Sesshomaru de la serie de Inuyasha. Se llama "EL PODER EN LA VERDAD". Para quienes conocen la historia les digo que es algo un tanto diferente. Si no la conocen, no se preocupen, aún así pueden leerla y sé que les gustará mucho.
Me despido no sin antes agradecer su valioso tiempo en leer y comentar. Les deseo un fabuloso inicio de semana y seguimos adelante con la historia...el fin se aproxima!
Abrazos
Adriana
