Bueno para quien queria celos…aquí un poquito…solo un poquito ¿eh? En el proximo, la proposición. Nos vemos

-Tobio, ¿debes trabajar este fin de semana?

-Me temo que sí. Viernes y sábado. Pero el domingo estoy libre. ¿Por qué?

Shouyou se encontraba doblando su ropa, mientras yo le ayudaba a guardarla.

-Es que, por ser nuestros últimos meses, iremos a Tokyo a hacer un partido de despedida.

-¿Tokyo? ¿Justo ahora?

-Yo puedo ir solo, iremos con Takeda, Ukai y todo el equipo.

Ese no era el problema... Cada vez que iba a Tokyo yo trataba de acompañarle porque Lev aún no me generaba confianza...De más está decir que si algo debía pasar iba a pasar igual estando yo o no. Y no es que desconfiaba de Shouyou, tenía celos, muchísimos celos.

Me estaba haciendo la cabeza cuando sentí, la suavidad característica de su beso en la mejilla.

-No te atormentes. Solo tengo ojos para ti.

Lo mire sin querer perderme ninguna de sus reacciones. Lo amaba. Lo amo.

-Sho... Sabes que soy celoso.

-Y me encanta. Pero en serio no hay nada de qué preocuparse. ¿Sabes que Lev tiene novio verdad?

-¿Eh?

- ¿No te conté?

-No...-

-Lo siento, me olvidé. Esta con Yaku...

-¿El líbero?

-Si...

-¿Te contó él?

-Sí, pero primero me contó Inouka.

-¿Inouka?

-Si...Ese chico genial que sabía cómo bloquearme en aquel campamento. En fin...

¿Chico genial? Lev había sido desterrado...Ahora me atormentaba otro.

-Dime... ¿Te hablas con Inouka o como se llame?

-Inuoka...Si, es el capitán ahora. Y uno muy bueno por cierto... Ojalá fuera nuestro capitán.

-¿Tu capitán?

-Nuestro...De Karasuno.

Quedé en silencio tratando de asimilar. De controlar esos sentimientos de mierda.

-Tu... ¿Hablas siempre con ese chico?

-Eh...Si bastante. Es mi amigo.

-¿Tu amigo?

-¿Que pasa Tobio? ¿No puedo tener amigos?

Me miró desafiante, molesto. Dios...Nunca me había visto así.

-Lo siento...

-Tobio, amo que me celes. En serio. Pero...No hay de qué preocuparse...te amo.

-Lo sé...Yo también. Pero... Debes entender.

-¿Entender qué?

-Que eres hermoso, adorable, atractivo... Dios, Shouyou...Eres realmente apetitoso... - Shouyou lanzó una risa sin dejarme terminar.

-¿Apetitoso?

-Pues sí...

-No entiendo...

-¿Quieres que te lo explique románticamente o la cruda realidad?

Volvió a reír y me miró - como más te guste.

-Bien, te lo dejaré claro. Eres apetecible...En otras palabras, me provocas cogerte todo el maldito día...

-¡Oh! Haha... Eso no es nada nuevo. Y me encanta. Lo sabes. Si no fuera así...Hubiésemos terminado hace mucho.

-¿Por qué lo dices?

-Por eso mismo. A ti te gusta hacerlo mucho. A mí me gusta que me lo hagas. Si no hubiese sido así, ya me habrías dejado.

-Eso no es cierto...No es solo sexo.

-Lo sé. Pero debes admitir que al principio sí. Y que es una parte importante de esta relación. Y sabes lo mucho que me gusta. Pero...Al principio sí, solo sexo.

-Es que no me daba cuenta.

-Lo se mí amor...Y me enamore de todo tu. Y amo que quieras tener siempre sexo conmigo. Es un indicio que me deseas... O deseas a alguien más y te conformas conmigo.

-¿Es broma cierto? -Dije poniéndome serio. No había sido agradable escuchar eso último.

-Dios Tobio, por supuesto que es broma. ¿Qué te pasa?

-Desde antes de tener nuestra primera vez, te he dicho que eres mío...

-Sí y me encanta. ¿Qué pasa con eso?

-Nada...Recuérdalo.

-Ok... Paremos acá. Es mucho ruido para una conversación normal. Inuoka es solo un amigo que veo de vez en cuando. No todos son gays ¿vale?

-No me importa. Sabes lo que pienso de cualquiera que se te acerca. ¿Y qué es eso de que yo me acuesto contigo porque deseo a otro?

-Oh por favor. Era un chiste. Porque hace días que no emites una puta sonrisa. Quería bromear de algo nada más. Al menos que uno de nosotros se ría en esta casa. Pero mejor hacerlo en otro momento, hoy estás muy sensible.

La conversación se había ido realmente a la mierda.

Shouyou dejo la ropa a medio doblar y salió de la habitación sin mirarme. No necesitaba hacerlo para saber que estaba enfadado.

Eran muy pocas veces las que discutíamos, y casi siempre tenía yo la culpa.

Suspiré con cansancio. Era un adolescente aún ¿cuándo iba a entender eso? A veces los años que nos separaban no eran tan bueno.

Salí de la habitación en su busca. Y lo encontré en la cocina poniendo agua a calentar.

-Lo siento. No quiero que te enojes.

-Está bien... Tampoco fue una broma de buen gusto.

Lo abrace por detrás, sintiendo su aroma.

-Lo siento...En serio.

-Me gustan tus celos...Me hacen sentir muchas cosas...Pero no quiero pensar que son porque desconfías de mí...

-¡No! Para nada... Es que... Son celos territoriales...

-¿Eh?

-Odio que toquen lo que es mío. En especial a ti.

-Tobio...Mí amor...Solo tú me has tocado. Nadie más. Tampoco me interesa. Yo solo quiero que tú me toques. Lo sabes... Eres el primero y él último.

Lo abrace con fuerza y sentí sus manos rozar las mías.

-Lamento si he estado algo irritable...Esto de no conseguir un empleo apropiado, me quita un poco el sueño.

-Lo sé, vivo contigo. Puedo ver tus problemas... No pido lujos ni nada, solo ríete más. Sonríeme... Hazme feliz de esa forma.

-A veces olvidó lo más sencillo...

Pero ahí estaba él para recordármelo.

Bese despacio su cuello, bajando hasta sus hombros. Tomándolo de la cadera, acercándolo más a mí.

Shouyou apagó la hornalla al sentir que mis manos empezaban a recorrer la parte delantera.

-Tobio...Queda ordenar aún...

-Hay tiempo de sobra...

Bajé su pantalón de a poco y aun besando su cuello, separe sus piernas buscando su ano.

-¡Ah!... ¿Acá?

-Sí, sabes que me gusta cogerte acá...

-A mí en la cama...

-Eso a la noche. Dónde tú decides. En la tarde decido yo.

Hinata sonrió suavemente sosteniéndose de la cocina, abriendo más sus piernas. Sintiendo como tres dedos jugaban sin parar en su interior.

Era realmente apetitoso con su vientre plano, cadera pequeña y un culo de puta madre, trabajado intensamente por mí.

Lo cogí contra la cocina varios minutos, aún con la euforia conocida que me daban los celos. Por lo que fui más rudo de lo normal. Shouyou tal vez acabo al instante. Pero yo no. Yo tenía para rato. Lo canse de tantas embestidas... Y tan rápidas.

En parte me sentía molesto... Y él lo noto cuando no podía parar de enterrar mí pene una y otra vez... Lo escuché pedir que fuera más despacio...Pero no podía, no quería. Tenía que entender que era mío.

Me vine adentro, y el semen chorreo por sus piernas delgadas...

Respiro más agitado de lo normal... Y se incorporó con mí ayuda.

-Eres tan predecible...- susurro.

-¿Eh?

-Esta noche... En nuestra cama, me lo harás como se debe.

-¿Qué?

-Que me harás el amor como se debe. Sino se termina acá el sexo rápido.

-¿Por qué?

-Porque mientras me lo hacías no dejas de pensar en Inuoka ¿cierto? ... Lo note. Seguías celoso.

-No puedo evitarlo mí amor...

-Me gusta el sexo rápido- dijo girándose por completo. Se colgó de mí cuello y me beso. -Pero cuando piensas en mí. No cuando estás compitiendo con otro. Soy todo tuyo. Completito. Cógeme pensando en mí.

-¿Desde cuando hablas así?

-Es la única forma para que mí Kageyama-san entienda.

-¿Puedo seguir cogiéndote? - pregunté divertido.

-Sabes que lo hago las veces que gustes... No debes preguntarme. Solo debes venir y hacerlo.

-Mmmm lástima...Debo esperar un rato ahora.

Aún seguía colgado de mí cuello y aproveché para comerme esa boca que hacía días que no besaba como se debía.

-Dios mío...- susurre.

-¿Qué pasa?

-Es posible que cada día ¿te ame más?

-Si puede ser...Porque cada día celas más.

-¿Es muy temprano para llevarte a la cama?

-No... Nunca es demasiado temprano.

Le sonreí como tanto quería y lo alce para llevarlo a la habitación.

Me costó ponerme en marcha de nuevo pero logré tener otra erección.

A mí, como ya había dicho, me gustaba tener sexo rápido en cualquier parte de la casa.

Pero olvidaba lo bien que se sentía acostarme con él en la cama. Y todas las caricias que mí cuerpo recibía de él.

Primero que me sacaba despacio toda la ropa, y luego que gozaba varios minutos de un excelente sexo oral.

Me encantaba cuando Shouyou me la mamaba. Verlo tan pequeño comerse todo mí pene... No lograba acabar nunca... Porque me encantaba el placer que me generaba.

Luego Hinata se sentaba encima de mí y cogíamos largo rato en esa posición, me abrazaba y sentía su piel rozar la mía, tan caliente como cálida.

Lo tomaba de la cintura y lo movía fuerte cuando estábamos por venir.

Me gustaba acabar mientras nos besábamos, sintiendo todas las emociones a flor de piel.

Dios...Era tan feliz teniéndolo conmigo.

...

...

Desgraciadamente no logré ir a Tokyo. Y mí cabeza entro en estado de alerta. No pude dormir todo el fin de semana.

Y aunque Kuroo me escribía diciendo que estaba todo bien, yo quería hacerme presente y decirle a todos esos niñatos que ese sol era mío no más. Qué no lo toquen, que ni siquiera lo mirasen mucho, podían encandilarse con su dulzura.

Porque aunque Shouyou tenía ciertas atenciones solo para conmigo...Él era dulce y simpático con todo el maldito mundo. Pero todos esos debían recordar que era mío, solo mío.

Me escribió diciendo que volvía el lunes a la madrugada, así que decidí rentar un auto e ir a buscarle yo.

Llegue a Tokyo cerca de las ocho de la noche.

Los jóvenes se encontraban fuera del gimnasio esperando que la van que los había traído fuera a buscarle.

Reconocí a ese chico, Inuoka al instante. Tenía la camiseta del equipo y llevaba en número 1.

Lev llevaba la 4, eso en Tokyo significaba que era la estrella.

Kuroo estaba entre ellos, no vi a Kenma, pero recordé que se había graduado el año pasado.

Bajé del auto en busca de lo que era mío. Habían pasado 48 horas sin verle.

Hinata no se había percatado de mí presencia.

Caminé despacio hasta él, sin perderme nada de la conversación que tenía con el capitán.

-¿En serio? No sabía que había buenas universidades en Miyagi. Pero hay una sola ¿no?

-Sí, la de ciencias políticas. Me gusta Miyagi. Así que el próximo año seremos vecinos... ¿Que dices?

Dios...Me hervía la sangre. Me importaba un carajo si no era gay. Me atormentaba a kilómetros de distancia, ni hablar si lo teníamos en la misma ciudad.

-Eso sería genial Sou.

¿Sou? ¿Lo llamaba por su maldito nombre?

-Sí, ya que tendremos otras responsabilidades, seremos como la gente adulta, nos podemos ver para tomar unos tragos.

-Wow si... No espera no.

-¿Eh?

-Tengo pensado estudiar en Tokyo.

-Ah... Es una pena. ¿Iras solo?

-¡No! Me llevaré a mí novio, cueste lo que cueste. -dijo esbozando una gran sonrisa. - él está buscando empleo allá...Así que supongo que nos iremos a vivir de forma permanente.

-¿viven juntos no?

-Sí, hace un par de meses... Pero...

¿Pero? ¿Pero qué?

-¿Pero? ¿No estás contento?

-¿Cómo crees? Solo que quiero... Ya sabes...Casarme con él.

Me quedé inmóvil.

Lo amaba, amaba a ese pequeño sol. Amaba que me amara así.

Es que... Es indescriptible cuando te sientes amado y querido de tal forma.

Inuoka levantó la mirada y la verdad que no lo recordaba bien, nos habíamos visto muy poco años atrás. Y casi nada cuando solía acompañarle.

-Hola-

Hinata se giró y su rostro sonrió de la única forma que lo hace conmigo.

-¡Kageyama-san! ¡Qué lindo que estés acá! ¿Vienes a buscarme?

-¡Pues claro! Te extrañe mucho.

Y como era de esperarse, le valía todo y todos. Me dio un casto beso en los labios y me tomo de la mano.

-Sou-chan recuerda a ¿Kageyama Tobio?

-Si algo me acuerdo.

Me saludó con sinceridad y Hinata se colgó de mí brazo.

-Déjame avisarle a Ukai que me iré contigo.

-Vale, ve al auto. Yo iré a saludar a Kuroo.

Me quedé un momento a solas con Inuoka.

-¿Es verdad que se casan?

-Pues, debo esperar a que cumpla sus 18. Pero si, queremos casarnos- nunca habíamos tocado el tema con Hinata desde aquella vez que él había tenido ese sueño. Pero era otro de los pasos que debía superar para tenerle por siempre.

-Me alegro de verdad.

-Gracias. ¿Sabes dónde está tú entrenador?

-Está en las oficinas del gimnasio.

-Gracias.

...

Aún me sentía molesto.

Aún tenía celos.

Pero Hinata me elegía a mí.

Lo vi irse hasta el auto.

Yo saludé a Kuroo y le agradecí los mensajes que me había enviado, aunque no me calmaban por completo, por lo menos, me hacía sentir bien.

-¿Cómo va eso? ¿Sigues con Kenma?

-Kenma está en la universidad.

-Esa no fue mí pregunta.

-Nos vemos de vez en cuando.

-¿En serio? ¿No era que tenía fecha de caducidad?

-Sí, la tiene. Solo que me está encontrando trabajo encontrar alguien como él.

-Uhh dios, estás en problema. ¿Sabes que no puedes reemplazar a nadie no? Es decir...Cada uno es único. Y aunque encuentres a alguien parecido, al final del día no es esa persona.

-Lo sé. Déjame a mí con mis problemas. Me contaba Chibi-chan que viven juntos. ¿Cómo es eso?

-Pues...Es genial. No hay nada como despertar todos los días con él.

-¿Y el sexo?

-¿Qué crees? Todos los días...

-Así es como debe ser... Dios extraño eso de Kenma... Tener sexo todos los días.

-¿Tienen sexo cuando se ven?

-Si por supuesto.

-¿Entonces? Ve a verlo y ya.

-Si hago eso... Estaría perdiendo yo.

-¿Qué?

-Déjame yo me entiendo. Tú ve, que tú chico espera en el auto.

-Kuroo... En serio ¿no quieres algo como eso? ¿Tenerlo todos los días contigo? Y no solo sexo...Tener a alguien que te quiera mucho.

-No sé...

-No seas tan duro. No es el fin del mundo estar con una sola persona. Es más... Es mejor. Hinata tiene todo lo que busco. Sexo, amor, amistad, comprensión, y me ama como nadie más lo puede hacer.

-...

Quedó en silencio. Y ya era hora de irme.

-Te escribo cuando llegue.

-Vale, maneja con cuidado. Y a ver cuándo vienen otro día a almorzar.

-Nos veremos seguido. Planeo mudarme el año entrante.

-Eso sería genial.

...

Me dirigí al auto, no sin antes saludar al entrenador y comunicarle yo también que me hacía cargo de Hinata.

Cuando subí al auto, Shouyou me miraba un tanto molesto.

-¿Qué ocurre?

-¿No es suficiente mandarle mensajes todo el fin de semana que aparte te quedas minutos hablando con él?

-¿Eh? ¿De qué hablas?

-Oh por favor Kageyama. Del entrenador. Le enviaste mensajes todo el fin de semana. Y ahora te quedas eternamente hablando.

-Eh...Fueron solo diez minutos...

-¿Y los mensajes?

-¿Estas...Celoso?

-Pues claro... A mí a penas me escribes...Y al él todo el tiempo.

-Ok...Le escribía para saber de ti ¿vale?

-Y si era eso... ¿Que tanto tenían que hablar ahora?

-Hablamos de Kenma...Y de lo genial que es tener una relación como la que tenemos nosotros.

Quedó en silencio y su expresión irritada no se marchaba.

-Lo siento...Es que tuvo todo el fin de semana diciéndome que le escribías...Pero no me dijo que era para eso.

-Maldito...Lo hizo a propósito. No lo conoces.

Volvió a silenciarse.

Encendí el auto y lo mire mientras arrancaba.

-Así que quieres casarte ¿eh?

-Claro...Te lo dije antes de ser novios.

-Lo sé.

-¿Vamos a casarnos verdad?

-Si pero...

-¿Pero?

-¿Qué tal si me dejas proponértelo de la forma correcta? No acá en un auto... Y tú celoso.

-¿Yo solo? Al parecer me seguiste los pasos todo el fin de semana.

-Claro...Te dije una vez que eres mío. Odiaría que otro te toque... O te mire. O te hablé...

-Ahahaha dios mío. Eres único.

-No, tú eres único...

El único capaz de amarme de esa manera. El único que podía quererme, que tuviera el valor para hacerlo.

-¿Vamos a casa?- pregunto y después de varios días recibí unas caricias en mí pelo.

-Quiero estar contigo. Te extrañe mucho. - comenté disfrutando.

-¿Sexo rápido? - pregunto divertido.

-No...Te extrañe tanto que no me bastaría solo algo de minutos. Lleguemos a la hora que lleguemos te haré el amor.

Sonrió satisfecho y mientras manejaba siguió regalándome esas caricias.

...

...