Disclaimer: Todo lo que reconozcan como propiedad de Stephenie Meyer, lo es. La trama de esta historia es lo único que me pertenece.


Capítulo 34

Sé, oh, sé, que no debería estar desnuda sobre el pecho de un también desnudo Edward acostado sobre mi cama, pero solo pasó. Lo juro.

Él había limpiado las lágrimas que yo había derramado durante nuestra conversación y hecho un comentario acerca de lo mucho que había extrañado verme llorar y secarme las lágrimas. Entonces, le dije que era un imbécil asqueroso, y él dijo que también había extrañado mis insultos, y entonces le dije que yo no lo había extrañado en absoluto, y entonces él me dijo que era una gran mentirosa y yo le dije que había estado feliz todos estos años sin el dolor en el culo que era él y luego él dijo que estaba llena de mierda y le dije que no estaba bromeando y entonces él me besó y luego yo lo besé y por ahí se fue la cosa…

- ¿Qué demonios fue todo ese drama y lloriqueo? – preguntó Edward frotando mi espalda con la yema de sus dedos corazón y anular, mirando fijamente hacia el techo lleno de las estrellas fluorescentes de mi habitación. Jasper le había comprado un montón a Sam y él me había hecho pegarlas en el techo de su habitación, pero sobraron muchas, así que fui infantil y las pegué aquí.

Gente, me había dolido. Me dolió como el demonio. Fue como si hubiera perdido mi maldita virginidad una segunda jodida vez.

Resoplé - Todo ese lloriqueo fueron seis años sin sexo.

- ¿En serio? – preguntó con incredulidad – Me estás jodiendo.

- Decidí que iba a ser célibe después de que Sam saliera de mi útero – levanté la cabeza para mirarlo – Eso duele, ¿sabes? Es un ser humano lo que está saliendo por ahí.

Aprovechando que tenía mi rostro a su alcance, se acercó para besarme lentamente antes de alejarse. Sus labios eran tan suaves, calientes y familiares que hizo se me acelerara el corazón. Solté un vergonzoso suspiro satisfecho – Me hubiera gustado estar ahí cuando él nació.

Múltiples punzadas de culpa me hirieron el pecho – Le diré a Rose que me preste el video, ella estaba ahí con una cámara gigante grabando todo.

- Magnifico - volvió a besarme los labios y frunció el ceño al ver mi expresión – Oye, no arruines esto y lo embarres con esa maldita culpa. Estamos a gusto aquí.

Bajé mi cabeza hasta descansarla en su pecho otra vez – ¿Por qué no estás enojado conmigo?

- ¿Enojado? ¿De qué? – preguntó fingiendo demencia, pero cuando me quedé en silencio, suspiró - No lo sé, Bella. Cuando veo a Sam, no puedo estar enojado contigo.

- ¿A qué te refieres?

Reinició las caricias en mi espalda - Ese maravilloso niño es mi hijo. Cada vez que pienso en que lo diste a luz, no quiero enojarme contigo, quiero agradecerte - mi estómago se sintió cálido. Nos quedamos en silencio un buen rato - ¿...Sabes cuándo sí estuve enojado?

La calidez de mi estómago se fue - ¿Cuándo?

Se aclaró la garganta - Cuando pensé que te habías casado y tenido a Sam con ese rubiecito del hospital. ¿Es médico?

- Está terminando sus prácticas de psicología – rodé los ojos - Y no es el rubiecito del hospital. Se llama Jasper y es mi mejor amigo.

Resopló - Como sea.

- Entonces…. te enojaste – dije sonriendo y picándolo con mi dedo índice en el pecho.

Emitió un gruñido irritado - Bueno... de enojar, enojar... pues no, pero estuve algo molesto. Poquito.

Me reí - Si... claro...

Siempre fui como el amigo chico para Jasper. Podíamos hablar sobre deportes, películas de acción y terror, porno… un montón de cosas de chicos. Como ahora, que estábamos sentados en el patio trasero de mi casa bebiendo cerveza y eructando a toda voz. Bueno, en realidad yo no estaba eructando a toda voz, solo Jasper lo estaba haciendo, pero yo no estaba arrugando la nariz o pidiendo que se disculpara como suelen hacer Alice y Rose.

Después de que Edward y yo nos hubiéramos acostado por primera vez en seis años, lo hicimos en las noches de los dos días que le siguieron. Estábamos recuperando el tiempo perdido. Lo malo es que tuvo que irse esta mañana y ahora Sam está devastado mientras yo estoy mortificada y aliviada al mismo tiempo.

Jasper se estremeció asqueado cuando le confesé mis actividades de las últimas tres noches – No sé si fue una buena idea, pero se te concede el desliz por estar fuera de la acción por una cantidad considerable de tiempo – me miró con simpatía - ¿Él no tiene a nadie en New York?

Negué con la cabeza – Edward no es de los que tiene novias, solo se coge a toda cosa con falda que se le presente – ondeé una mano con desdén – Pero de todos modos, le pregunté. Dijo que hace un año intentó tener una relación con una chica llamada Tanya, pero no lo soportó después de que todo lo que ella hablara fuera zapatos, tiendas y lechuga, sin mencionar que una vez lloró por una hora cuando se rompió una uña tratando de arrancarle una hamburguesa de las manos.

- Buen Dios… - dijo Jasper riendo sorprendido.

Me reí con él mientras asentía – Seh…

- De cualquier modo, no me parece buena idea lo que están haciendo. Es como si él pudiera ir y tener la vida que quisiera en New York, con la certeza de que cuenta con una mujer esperándolo dispuesta a darle lo que quiera en las ocasiones que venga a Forks – dijo en tono enojado - ¿No era así como lo llevaban cuando eran adolescentes? Estás cayendo en lo mismo, Bella.

Me encogí en la silla – Tienes razón… Joder, tienes la maldita razón – me froté la frente con la palma de mi mano – No es una buena idea.

- Como tampoco me parece una buena idea el idiota de Emmett – rodó los ojos irritado – Ni siquiera sé por qué jodidos contribuía a los intentos de seducción de Rose.

Lo miré confundida - ¿De qué hablas?

Miró fijamente hacia el bosque mientras yo tomaba un largo trago de mi cerveza ya caliente - Creo que tu hermano mayor y mi hermana pequeña cogieron como conejos antes de que él tuviera que irse.

Escupí el trago de cerveza antes de empezar a toser - ¡¿Q-qué?!

- Cuando llegué a casa al amanecer desde donde Alice, Emmett estaba bajando las escaleras tratando de no hacer ruido – me miró de reojo – No tenía zapatos. Ni camiseta. Los llevaba en la mano.

Parpadeé sorprendida – ¿En serio? ¿De verdad?

Asintió y tomó un trago de su cerveza antes de decir-: Creo que eso fue lo que me hizo pedirle matrimonio a Alice anoche. Si estaba tratando a Ali de esa manera también, no voy a hacerlo nunca más.

Volví a escupir la cerveza antes de empezar a toser - ¡¿Es-tas tratando… de matarme?! – tosí mientras Jasper me daba palmaditas nada amables en la espalda.

- Me dijo que sí – continuó hablando – Y empezó a planear la boda en ese mismo instante. Será el mes que viene.

Me aclaré la garganta para despejarla de los restos de cerveza – Bueno, felicidades, amigo.

Asintió sonriendo – Gracias.

Fruncí el ceño – Pero no estabas tratando a Alice de mala manera. Su relación no es nada igual a lo que pasa con Rose y Emmett y lo mío con Edward.

Se encogió de hombros – Por si acaso.

- Voy a darle una paliza a Rose, ¿por qué no dijo nada al respecto? – dije enojada – Y también al idiota de mi hermano.

- Ese día fue como cuando mis padres se separaron por un tiempo, pero de todos modos papá se colaba en el dormitorio de mamá todas las noches – se estremeció asqueado como cuando le dije lo de Edward – La primera vez creí que había un ladrón en la casa, y cuando salí de mi habitación con un bate de béisbol en la mano, papá estaba saliendo de la habitación de mamá con los zapatos en la mano. Fue asqueroso. Y vergonzoso.

Me estaba riendo a carcajada limpia cuando Alice llegó caminando desde el costado de la casa y se sentó el regazo de Jasper antes de pasar los brazos por su cuello – Hola, futuro esposo – le dio un beso de más-tarde-tendremos-sexo antes mirarme con una sonrisa enorme – ¿Sabes que me voy a casar el mes que viene y vas a ser mi dama de honor?

Rodé los ojos – Hola a ti también, Alice.

Jasper chasqueó la lengua – Quería que ella se pusiera un esmoquin y fuera mi padrino.

Entorné los ojos hacia él mientras Alice le daba una suave palmada en el brazo – Para eso está Emmett, Bella va a ponerse un hermoso y esponjoso vestido color melocotón.

Gemí – Me quedo con el esmoquin, dile a Emmett que se ponga el estúpido vestido esponjoso.

Ahora fue Alice la que entornó los ojos, pero Jasper se echó a reír y chocó su puño conmigo – Trato hecho.


Hi!

Espero que les haya gustado el cap. Gracias de antemano por sus comentarios n.n

Me declaro culpable de descuidar mi otra historia (Para las que no saben, se llama Saber, No Saber. No es porque yo la escribí, pero está buena. Guiño- guiño). Eso sucede cuando te sientes invencible y decides subir dos historias al mismo tiempo. Sé que la otra estaba primero, pero esta me está costando menos esfuerzo escribirla, así que he pensado en terminar con esta historia antes de continuar con la otra. NO la abandonaré. Estoy escribiendo esto aquí porque varias personas que leen esta historia me han preguntado por Saber, No Saber.

Les mando un beso y un abrazo, nos leemos en el próximo cap.

Bye!