Disclaimer: YuuYuuHakusho pertenece única y exclusivamente al gran MangaKa Yoshihiro Togashi. Únicamente me considero propietaria de este Fan Fic hecho sin ánimos de lucro.

Sumario: Los Reikai Tantei se adentran en Makai para hacerse más fuertes y vencer a los Hirudegan. Esta lucha no se trata de la fuerza bruta, tan solo, sino de la perseverancia y de la astucia… ¡Es la hora de la verdad!

Recapitulación: La cuenta atrás I

Después de días y días de esfuerzos por fin había logrado alcanzar su objetivo: transformarse. No estaba ahí el ningen pelirrojo, sino el Youkai plateado y de ojos dorados. Su traje chino había sido substituido por una túnica blanca e impecable que resplandecía como la mismísima seda. En sus finos labios había una sonrisa algo maliciosa. Su cola plateada se movía al compás del ondeo de la brisa.

"Whoa… lo has logrado" murmuró Kuwabara que había estado presente todo momento. Youko movió una de sus orejas nerviosamente y miró a Kuwabara. Asintió con una sonrisa en los labios.

"Sí… noto que mi ki ha multiplicado… y mis sentidos se han agudizado del todo" dijo en un suave susurro y con una voz más grave a la que el pelinaranja acostumbraba a oír. "Ahora sé que debo vencer a Tapion. Kuwabara… ¿crees que serás capaz de derrotarme ahora?" le dijo mirando a su nuevo 'rival' con una sonrisa juguetona. Kuwabara parpadeó e hizo una mueca.

¡No, no lo creía! Pero sus ganas de probarse a sí mismo le hizo desafiar al Youkai Kitsune tan arrogante que tenía en sus narices… je, haría que el zorro se mordiera la cola.

YuuYuuHakusho: La definitiva

Capítulo Treinta y Seis: La cuenta atrás II

8 días

Luchaba con todas sus fuerzas por conseguir que el oxígeno penetrara en sus pulmones. Sus jadeos resonaban entre las espesas copas de los árboles y sus gruesos y negros troncos. Tosió un poco pero logró que su respiración se fuera estabilizando. Al paso en que cogía aire seguramente se haría un corte en la garganta de lo áspero y violento con el que lo hacía.

Estaba en medio de aquél bosque que había encontrado no hace mucho tiempo. En efecto, seguramente las leyendas se habían encargado de hacer que nadie se acercara, perfecto para él que no tuvo que preocuparse de echar a los que habitaran. En un claro, con los árboles que le rodeaban completamente carbonizados e incluso con las cenizas desintegradas, estaba Yusuke de rodillas y con el torso apoyado en sus antebrazos en el suelo, en una posición casi vulnerable.

Por fin su respiración ya era normal (aunque seguía algo agitada) y se sentó en el suelo apoyándose en las manos detrás de su espalda. Miró el cielo. Había empezado a adorar ese cielo… tan claro y rojo cuando atardecía en Makai. Le gustaba, le gustaba muchísimo. Trató de secarse la sudor con una mano pero descubrió que su cuerpo entero estaba empapado. Decidió que sería inteligente encontrar un lago o una cascada y (oyendo el rugido de protesta de su estómago) algo para comer.

Se había dicho que trataría de evitar que su cuerpo quedara magullado (la cicatriz del ojo era siempre presente para el moreno… no se lo perdonaría tan fácilmente… no, no a Janenba) pero los cortes que había causado ese duro entrenamiento seguramente dejarían alguna marca. Esperó que Keiko le perdonara… la echaba de menos. Muchísimo de menos… y sabía que a ella le pasaba lo mismo… su vínculo se fortalecía y sentía que sus energías venían cuando pensaba en ella.

Se levantó y casi perdió el equilibro y se estalló contra el suelo cuando sus rodillas temblaron. Se rió de sí mismo… eso es lo que pasa cuando entrenas noventa y seis horas sin parar… cuatro días sin dejar de destrozar ese bosque que seguramente era tan grande como la mitad de China de Ningenkai. Si Kurama se enterara lo mataría, rió ante el pensamiento.

«Vamos… es hora de comer algo y volver al entrenamiento» se dijo a sí mismo. «Creo que para el día… podría llevar conmigo a Puu… ¿quién sabe dónde estará ese bicho azul?» se preguntó encogiendo de hombros.


7 días

Rió amargamente ante la mirada paralizada de horror y miedo que le mostraba el cadáver de Shigure. Ahí estaba, en uno de sus asientos con la boca abierta y con el rostro desfigurado. Más allá de los ojos no se podía ver nada… tan solo una mancha roja de carne viva y sangre caer como una fuente inacabable. De haberse fijado hubiera podido distinguir los nervios, pero Hiei se había asegurado de destrozar el cerebro de Shigure para que no volviera a la vida.

No se fiaba de ese cabrón. Uno de los ojos del Youkai estaba en el suelo y cuando Hiei se giró lo piso accidentalmente. El sonido fue enfermizo, pero lo ignoró lo mejor que pudo. Tenía una gran sonrisa en los labios… una sonrisa macabra. Había logrado sus planes.

Gracias a ese vínculo que compartía con Okino la operación del brazo no había sido tan mala, no le había dejado tan privado de poder como antes. Es más, justo al levantarse había cogido el brazo de Shigure, había absorbido todo su poder hasta dejarlo indefenso y lo había matado.

Con una velocidad que asusta desapareció de donde había estado, no antes sin robar una de las katanas de Shigure. Hacía siglos atrás, cuando éste había quedado momentáneamente a su cuidado, éste le había explicado que una de sus katanas, la más valiosa, lo era porque perteneció al último rey de Makai cuando en éste había una monarquía. De eso hacía eras, seguramente no conocía a nadie tan viejo.

Esa katana, según lo que le había dicho, estaba hecha de un acero que ya no existía en Makai. Era más duro que el acero de las katanas que él estaba acostumbrado a usar, pero era a la vez era mucho más ligero. Se decía que brillaba como la plata más bella y era más afilada que los colmillos de los lobos de Makai. Y ahí estaba, él, recogiendo la legendaria Katana con sus manos…

A primera vista parecía una espada japonesa normal y corriente, con el filo ligeramente curvado, con la punta que brillaba y reflejaba como el espejo más limpio que existía. Hiei quiso probar su filo… en el cuello de Zaboit. Esa espada legendaria acabaría con él. Lo sabía.


6 días

Okino lo tenía todo bajo control. Esperaba con impaciencia el día en que se reencontraría con Hiei… el día 0… pero también lo temía con toda su alma. Ese podría ser el último día que se vieran… «No, debo confiar en él. Hiei es fuerte y yo estaré a su lado. Zaboit no podrá con él.» pensaba con el cejo fruncido.

Las Koorime habían decidido ponerse de su parte y estaban dispuestas a entregar sus energías curativas: Okino sabía que serviría de gran ayuda. Estaba segura de que, si tenían a curadoras, sus luchadores podrían reponerse con muchísima más felicidad en la hora de la verdad. Se había dado cuenta, pero, de que eso probablemente significaba que las que fueran en el campo de batalla, muchas podrían resultar heridas o muertas.

Okino no era cruel, no le gustaba la muerte. Ni su enfado personal con ellas podría llevar a desearle la muerte a ninguna. Pero sabía que para vencer se necesitarían sacrificios, era una ley vital en Makai… tal solo tenía una esperanza, que tanto las Koorime como los otros Youkai fueran capaces de cubrirse las espaldas.

Se alegró de que Yukina se encontrara en Ningenkai. Si hubiera estado ahí, su carácter amable pero también muy fuerte a pesar de ser sumisa, seguramente le hubiera llevado a ir a la ayuda de las suyas, aunque ésta le hubiera dicho que no se sentía como ellas.

"¡Okino-sama¡El ejército sube a mil quinientos!" Okino no pudo evitar esbozar una sonrisa. Se había sorprendido al oír el término 'ejército', pero se dio cuenta de que probablemente era el más adecuado dada la situación: era una guerra. Era la guerra por Reikai, Ningenkai y los Youkai pacifistas, contra los guerreros locos y ansiosos de un poder que no lograrían en su vida.

"…Quedan seis días, Hiei" susurró mirando al horizonte.


5 días

Decir que estaba preocupado no sería ni acercarse a la realidad. Estaba más que eso, estaba horrorizado ante el pensamiento de que algo pudiera pasarle a Kuwabara. Se maldijo a sí mismo incontables veces mientras trataba de mantener la calma.

Kuwabara descansaba inconsciente en los brazos de Kurama. Tenía una horrible marca de mordisco en el costado que sangraba muy profundamente y su cara, pálida, mostraba un dolor insoportable entre jadeos, gemidos y gruñidos. Transformando el Látigo de Espinas que tenía en la mano en una rosa que dejó caer en el suelo, alzó un poco más la mirada para encontrarse con el cadáver del último enemigo al que se habían encontrado.

"K'so…" murmuró. Unas lágrimas de frustración empezaban a formarse en sus ojos. Tumbó a Kuwabara gentilmente mientras hizo brotar con el resto del Ki que tenía unas plantas. Esas plantas parecían marchitas, sus hojas eran alargadas y negras, arrugadas como un papel de periódico maltratado. Su olor no era agradable, olía a cenizas y polvo y tenía miles de espinas finas pero increíblemente largas y puntiagudas en el pequeño tronco, también negro.

Cogiendo con la mano sin pensárselo dos veces una de las hojas (y cortándose la palma y sus dedos por lo afiladas que eran las puntas) concentró su Ki para despedazar la hoja y que tan solo quedaran las cecinas. Y sin detenerse siquiera hundió esas cenizas en la herida aún abierta y profundamente sangrando del costado de su compañero. Kuwabara dejó ir un aladrido de dolor cuando las cenizas se escamparon por su herida creando una mezcla no muy agradable a la vista.

"¡Kuwabara-kun¡Despierta!" gritó Kurama al borde de la desesperación. «Mierda… no debí haber dejado que se peleara…» imitó el proceso y las cenizas se mezclaron de nuevo con la sangre. El dolor enviaba espasmos muy fuertes al humano, que no era capaz de despertar. Kurama volvió a maldecir. Clavándose aún más las espinas que antes, arrancó la planta (por suerte las raíces no eran ni profundas ni grandes…) y la deshizo en su mano, para limpiar la herida.

"¡ARGHh…!" el dolor era demasiado evidente…

"K'so…" Había podido eliminarle el veneno que lo hubiera matado… pero no había podido evitar que el conjuro penetrara en su sangre. Un licántropo le había mordido y no había vuelta atrás. "Kuwabara-kun…"


4 días

Eran fuertes y ellos mejor que nadie lo sabían. Su poder había aumentado a una velocidad casi impensable, de no haber sido que su energía misma se había duplicado en un año hacía apenas unos cuantos. Estaban muy orgullosos de haber llevado a cabo ese sistema tan estricto y disciplinario de entrenamiento. Su poder rozaba al S, se considerarían unos Youkai de nivel A+ o del S-.

"¡Solo nos queda una hembra y seremos los reyes del mambo!" dijo una vez Chuu con una de sus sonrisas tan típicas.

Shura estaba lleno de ira por lo Hirudegan. Iría y los mataría, lo tenía claro. Nada le haría cambiar de opinión, no a él, Shura, hijo de Yomi. Sus entrenamientos habían sido casi los más duros, todos habían luchado con él y contra él, había aprendido cosas que su padre nunca le había enseñado y sabía que probablemente no lo hubiera hecho: aprender a trabajar en equipo.

De nada le servía, sabía, ser fuerte y si no se sabe luchar con alguien. En el momento de la verdad podría pasar que estuviera solo o con alguien, y decidió que la muerte de sus compañeros no estaba en su lista de preferencias. Es más, había llegado a apreciarles tanto que moriría luchando por o con ellos. Supuso que era eso a lo que se referían los demás cuando hablaban de la amistad. Una palabra tan curiosa…

Los demás no lo hacían por venganza, lo hacían porque creían que era lo que debían hacer. Los Reikai-Tantei les habían enseñado cosas en el Ankoku Bujutsukai que, de no haber sido por ellos, serían completamente diferentes. Y ellos estaban contentos de ser como eran. Eran un buen grupo y sabían a qué atenerse. Se prepararían por la batalla y demostrarían a los Hirudegan lo que valía un peine.

"Quedan cuatro días… es mejor que empecemos a suavizar los entrenamientos, a este paso estaremos agotados en el campo de batalla" comentó Touya sabiamente. Jin asintió mientras paraba con el viento las dagas de hielo del Shinobi y los volvía en su contra.

"¡Estoy de acuerdo!" dijo el pelirrojo con las orejas puntiagudas.


3 días

Había pensando en tal vez ir a ver a Okino a ver como se las apañaba pero había decidido no hacerlo. Después de todo tenía tres días y debía aprovecharlos. Su brazo de metal se adecuaba perfectamente a sus necesidades… y además, con el entrenamiento realizado anteriormente, ahora era ambidiestro. Podía usar katanas con las dos manos y podía invocar al dragón perfectamente.

El dragón había sido lo peor. No lo había comentado con absolutamente nadie desde que le pasó… eso, al brazo. La técnica del Kokuryuu (el Dragón Negro) era impecable y más complicada de entender de lo que parecía. Al carecer del brazo diestro, Hiei se había visto obligado a abandonar esa técnica. Una vez uno se prepara para usar esa técnica tan feroz, lo primero que debe aprender a hacer es sacrificar uno de sus dos brazos.

Él había sacrificado el derecho ante Zeru, su primer oponente en el Ankoku Bujutsukai. Había obligado a sus músculos a soportar una tensión y un calor horribles por dominar esa técnica, casi dejándole el brazo inútil, por eso le servían las vendas. Pero sin brazo había perdido al Dragón y sabía que sería imposible tratar de hacerlo.

Así que, en vistas de tener una oportunidad, obligó a que le fabricaran un miembro de metal. El metal era duro, resistente y sin duda muy bueno. Caro, no cabía duda. Seguía perfectamente lo que su cerebro le ordenaba y, cuando trató de invocar al Kokuryuu… quedó gratamente sorprendido al saber que lo había soportado y que esa técnica volvía a estar bajo su control.

«Ya puedes empezar a temblar, Zaboit, nadie le hace daño a mi hermana y vive para contarlo» pensó sádicamente mientras veía como su dragón salía disparado de la punta de sus dedos hacia el nubloso cielo.

Ya lo tenía. El dragón serpenteante de su mano parecía aún más violento cuando estaba dibujado sobre el metal.

Soltó una risa macabra.


2 días

"Oe, Kurama… te he dicho que no es tu culpa, no te martirices. Además, fui yo quién se interpuso entre vosotros" comentó Kuwabara con una mueca. Miraba molesto a Kurama, que estaba sentado en las ramas de un árbol con una mirada sombría. El Kitsune suspiró, sí, ya lo sabía, pero no podía dejar de pensar que habría tenido que poder evitarlo "Deja de comerte el coco, ya no hay marcha atrás¿no?" dijo algo más bruscamente el humano.

"Aa" no podía negárselo. Se había sorprendido de la madurez con la que Kuwabara se había tomado las noticias. Al principio lo había dejado en un estado de «shock», no había duda, pero rápidamente se recompuso diciendo que ya encontrarían la manera de girar los efectos. Kurama sabía que so no era posible y sin querer darle esperanzas, se lo dijo. Pero Kuwabara se mantuvo optimista.

"¡Ya está bien!" dijo de pronto. Hizo una mueca de dolor al hacer un movimiento brusco pero rápidamente le dijo a su compañero "Estoy bien, no es nada, solo un tirón. ¿Como tienes la mano?"

"Bien, solo son rasguños"

"Rasguños mi madre¡casi te la atraviesas!" Kurama se encogió de hombros cuando miró su mano vendada. Con los cuidados necesarios se curaría rápidamente. Aunque le había sabido mal por Botan, que seguramente habría notado un espasmo de dolor en la palma…sus ojos se abrieron de golpe pero no dijo nada. Kuwabara había sido herido… ¿cómo estaría Yukina? Estaría bien, estaban todos con ella… suspiró. "Escucha, Kurama…"

Kurama lo miró e inmediatamente bajó del árbol con una gracia solo comparable a la del gato. Miró a su compañero. Estaba serio.

"No sé lo que pasará… me cargaré al cuarto para que no tengáis que cargar con él, encima" explicó "Pero no sé lo que me pasará después. Seguramente cuando pase… me da que me volveré completamente loco y temo que os haga daño. Si eso pasara… ¿me matarías?" La seriedad de los ojos y la gravedad de su voz indicaron al Kitsune que no estaba de broma. Lo miró con la boca ligeramente abierta y con los ojos fijos en él.

"¡Nani?" respondió.

"Si llegara a acercarme a Yukina para hacerle daño… me matas, por favor"

Kurama no tuvo más remedio… tuvo que asentir… al apretar con fuerza los puños su mano volvió a sangrar pero no se dio cuanta hasta pasadas unas horas.


1 día

Había pasado todo ese día entrenando las bases de la lucha. Había estirado sus músculos, relajado sus articulaciones, tensado su cuerpo, se sentía listo para luchar. Sabía que ese día, el último, debía preparar su cuerpo para la lucha que lo esperaba al día siguiente… se moría de ganas, de enfrentarse a Janenba, de tener su cuello entre sus dedos, apretando con su fuerza descomunal hasta que la sangre resbalara por la barbilla y manchara sus dedos…

«Te queda un día de vida, Janenba¿ya lo estás disfrutando?» prensó mientras se alzaba con las manos y doblaba las rodillas.

Sabía que no sería nada sensato enfrentarse al combate de mañana con las agujetas que le impedían moverse, así que dedicó la mayor parte del tiempo relajándose y meditando a su manera.

«Vieja… ¿sigues ahí?» pensó para sí. Durante sus entrenamientos había bloqueado cualquier influencia que no fuera la lucha. Menos Keiko. No, nunca podría olvidar a Keiko, ya no podía dejarla fuera de su mente, algo se resistía a dejar escapar esa imagen de él. Había tratado y conseguido olvidar durante esos días a Genkai. Esa vez… sabía que era la última vez que se verían. Se mordió el labio levemente mientras se tumbaba sobre la hierba.

Era obvio que la muerte de ella sea cercaba. Habían estado tan obsesionados con los Hirudegan que a todos les había pasado desapercibido. No sabía qué era el causante de lo que sería su muerte, pero sí que sabía que era irreversible. Y juró que cuando fuera él a Reikai (que no sería mañana… ¡JA!) le daría una buena patada en el culo (para recibir otro aún peor…).

Sí, ya se había enfrentado a la muerte de su Maestra una vez. Pero ésa vez había sido a manos de Toguro: asesinada. Esta vez, por la mirada de serenidad que le dedicaba la anciana, sería una muerte con la conciencia tranquila. Siempre que pensaba en ella sentía un ligero temblor en las manos y notaba que su visión se borrada, de la misma manera que notaba su garganta arder. Pero no lloró.

La vieja no querría que su baka-deshi llorara.

«Estúpida vieja… ya la has vuelto a palmar, sí que aguantas poco» pensó amargamente «Si resucitas ahora quedaremos empatados» pero él sabía que eso no pasaría.


día 0

Una poderosa energía se había alzado junto al primer rayo de luz. Estaba a varios kilómetros de distancia de donde se encontraba Hiei, a muchos, pero él los recorrió rápidamente con los pies y su velocidad que superaba a la del dios. Tenía una sonrisa en al cara, una sonrisa cruel. Ya había dominado del todo el poder de su Kokuryuu y la katana había sido estrenada (pero no con muerte… ese era un privilegio de Zaboit) y controlada.

A medida que se fue acercando donde se concentraba la energía, la sonrisa se debilitaba.

Tenía los ojos fijos en el rayo de luz. Era una visión muy extraña, solo comparable con la apertura del túnel cuando Sensui e Itsuki fueron capaces de abrir uno. Pero en cambio de ser con conjunto de demonios desesperados por cruzar la línea, era un solo rayo de luz blanca, que provenía de un lugar del cielo y caía en el suelo. Hiei rápidamente apartó la vista, era demasiado intensa, esa luz. El diámetro seguramente sería de unos cien metros.

"¡OE¡HIEI!" Giró la vista. Ahí estaba Urameshi. Seguía con esa cicatriz en la cara y con varias que le seguían al cuerpo, su ropa estaba deshecha pero intacta. Saltó del pájaro azul que lo llevaba hasta caer a su lado, borrando la sonrisa por una expresión seria, casi enfadada.

"¿Has venido con el pájaro?" preguntó Hiei monótonamente.

"Sí, quería ver el panorama" Hiei se sorprendió por la brillante ocurrencia del detective. Éste pareció comprenderlo porqué le echó una mirada rastrera, pero el Koorime ni se inmutó. "¿Has visto a Kuwabara o a Kurama?" preguntó mirando a su alrededor. Como llamados, éstos aparecieron de las sombras. "¡Oe!"

"¡WHAA!" exclamó Kuwabara en forma de salutación. Todos se lo quedaron mirando. Kurama rió suavemente, confuso ante el grito de su amigo. "¡Qué demonios tienes en el brazo, renacuajo?" preguntó señalando al brazo de metal.

"…solo conozco a alguien que ha podido hacer algo así… pero estaba muerto…" dijo el Kitsune sorprendido. Yusuke, confuso, les pidió que se explicaran.

"Era capaz de regenerarse con el cerebro. Me he encargado de él después" replicó el Koorime. Kuwabara también hizo coro con Yusuke, exigiendo explicaciones.

"Hablamos de Shigure" dijo Kurama con una leve sonrisa. Kuwabara no dijo nada, no sabía ni quién era (aparte de unas palabras de Kurama cuando éste le explicó cómo fueron las cosas en Makai con lo del torneo) pero Yusuke hizo una mueca.

"¿Y a quién le importa!"

"Vamos, pues"


Notas de Autor: Un mal final para el chapter, lo sé… T.T pero no sabía como terminarlo. Hmm… creo que todo esto me está pasando por escribirlo tan rápido, pero bueno, no pienso reescribirlo todo ahora (o.O) ¡así que no tenéis más remedio que esperar la próxima actualización!

Bueno, estos dos últimos chapters han sido pesados, lo sé… pero ¡POR FIN EMPIEZA LA ACCIÓN! Un poco más de paciencia que la cosa se anima.

Tal vez os preguntéis por qué no menciono a las personas en Ningenkai… lo he hecho porque si no, estos chapters tan pesados (de escribir y de leer probablemente) se alargarían y además, así dejamos todo esto para más adelante y tengo una excusa para poner un capítulo de más, jeje.

NOTA: He tardado tanto en actualizar porque un anónimo denunció dos de mis fics y me prohibieron publicar durante una temporada. Ch. Encima son trabajos viejos. Se llamaban "I'm not the only person with this things in mind" (de Digimon Tamers) y "Typical Sorato: Blue-eyed love" (Digimon 02, una historia cliché).

En el próximo capítulo: Los dos ejércitos, el de los Hirudegan y el de la oposición se ponen en marcha. Están todos dispuestos a ganar por sus creencias y nada les hará cambiar de opinión, la batalla será sangrienta… Yusuke y los demás saben que es la hora de enfrentarse a ellos.

Es la batalla final, la batalla definitiva.


REVIEWS:

Golden Peony: Jajaja, la verdad es que no solo es el fic que madura a lo largo de la historia, lo que pasa es que durante el año que lo iba escribiendo maduró mi estilo. El que quitó la barrera Makai-Ningenkai fue Reikai, puesto que si recuerdas bien, Enki, una vez ganó el torneo, prohibió a los Youkai atacar a los humanos (es más, les dijo que debían protegerlos), por lo que cualquier humano podía entrar a Makai si llegaba a un portal y no se daba cuenta. Y sips, Okino ha cambiado. Ha pasado de ser la Youkai insegura y nerviosa a una mujer madura y responsable, ha conocido la verdad de lo que pasó entre ella y Hiei y ha conocido a los humanos. Realmente me arrepiento de haber desarrollado tan poco la personalidad de Okino… xD me hace gracia lo que has contado sobre la elección de tu amiga, si ella cree que ha hecho lo mejor, es que ha hecho lo que es mejor. Sobre trabajos… lunes tengo que entregar uno que es el 10 por ciento de todo bachillerato…

Gaby chan: ¡WOW! Siempre quedo sorprendido cuando alguien me dice que ha leído mis fics largos (especialmente este) de un tirón… realmente impresiona. ¡Muchas gracias por dedicarle tu tiempo! Y gracias por los cumplidos de la web… la verdad es que es terriblemente duro escribir fics, estudiar y llevar una web (además de soportar mi adicción a leer fics yo también xD) Jajaj, de KeikoxYusuke queda un poco aún, ahora de momento los capítulos serán todo aventura y poco-nada romance… pero los últimos están llenos de ello, lo prometo.

Ana: ¡WOW! Otra persona que lee 35 capítulos de golpe… debo decir que me siento terriblemente halagada. ¡Gracias por tu tiempo! xD Y sí, la pareja KuramaxBotan estaba echa lenta expresamente por eso… porque quería impacientar a los lectores para que no abandonaran leer el fic, pero iba añadiendo detalles para que la gente no se aburriera (como cuando Botan fue con Kurama a Makai a buscar a Hiei tras aparecer Zaboit como Yuki) y recuerdos, etc. Pero también ah sido la más difícil de lograr para que quedara bien (aparte de HieixOkino, también difícil) porque en la serie no hay absolutamente nada entre los dos. Sobre las escenas sangrientas… bueno, estamos llegando a las pelear finales, así que ya te aviso que de capítulos 38-41 será todo pelea, sangre y dolor (xD), y el final del capítulo está en el capítulo 50. Y sobre lo del humor… pues la verdad, ya no escribo humor, no sé como hacerlo o.O sí, es extraño, hace tanto tiempo que le dedico mis escrito únicamente al Angst y a las Aventuras, que apenas pienso en el humor. ¿Triste, eh?

Angel Nemesis: xDD ¡Gracias por ser tan fiel, lectora! Umm… cierto, Toguro Aniki tiene más vidas que un gato… xD que mal. Y tranquila, Kurama se ha transformado en Youko a su voluntad n.n ¡Ya tenemos a los Shinobi¡Ya les tenemos aquí! Y la verdad que cogí la idea del brazo de metal de "Full Metal Alchemist" (recomendada), pero es verdad que Jet también usa… lo había olvidado xD Y veamos, sobre por qué Botan no se entrena es porque debería entrenarse desde cero: tendría que aprender a luchar, a transformarse en Youkai (Kurama tardó 4 años, después de todo, y solo tienen 20 días aproximadamente) y Kurama no tiene tiempo de entrenarla. Jeje, a mi también le gusta KoenmaxAyame… xD

Sin Raven Black: ¡Gracias por tu review! Y tranquilo, entiendo que no pudieras enviar un review antes… yo también estoy con los estudios y realmente duele xD ¡Pero gracias por acordarte! Aahhh… ¿Cómo se dio cuenta Tapion de que Shou era la mujer de Youko? Creo que lo dejé claro… puede que no, también xD Veamos, Tapion estaba enamorado de Shou, pero ella ya había conocido a Youko y se sentía atraída. Y cuando ella le dijo que se iría con Youko, Tapion lo supo y decidió matarles (sí, hay gente así de malvada en los fics de los autores retorcidos como yo xD). ¡Muchas gracias por los ánimos! Me temo que tengo que dejar de escribir Bonus… demasiado poco tiempo, espero que lo comprendas. Aunque gracias por todo.

Yomi-chan: ¡Gracias por leer mi fic!


Bonus nº22: Tartamudeando

Dedicado a: Golden Peony

Pareja principal: Kurama/Botan (claro xD)

Estaba avergonzada. Le daba muchísima vergüenza pensar en cómo habían empezado a salir como pareja ella y Kurama-kun… Siempre que pensaba en ello, Botan sentía como su cara empezaba a arder y no hacía falta tener un espejo para saber que tenía la cara como un pimiento (rojo, por supuesto). Es que había sido algo tan… extraño… que realmente se exasperaba cuando Keiko-chan o Shizuru-chan la pinchaban sobre esa relación.

Botan tenía un problema. Un problema gordo.

Tartamudeaba.

Eso mismo, tartamudeaba. Es más, durante la declaración del pelirrojo se había puesto tan nerviosa que no logró decir ni el sí, así que tuvo que asentir vigorosamente para que Kurama-kun no se pensaba que le estaba rechazando. Le avergonzaba pensar que él había dicho un discurso precioso (se sonrojaba al recordarlo… palabras como «Es posible que no sea correspondido… pero mientras sigas a mi lado no me importa. No me importa que no me veas como amante… pero mientras me veas como alguien más que a un conocido, un amigo, ya por eso me considero el hombre más feliz de los tres mundos» o algo así); y ella… ¡ella, se había puesto como un tomate.

No había podido ni decir la "S". Y al día siguiente le dolía el cuello por la violencia con la que asintió la cabeza. Kurama-kun se extrañó (se alegraba, claro, de tener una respuesta positiva…) y le pregunto que si se encontraba bien, que si podía hablar… ella negó con la cabeza y él le preguntó que si estaba afónica, y ella volvió a negar. Entonces le preguntó que si quería ser su novia y ella, de nuevo, se atragantó y asintió.

"¿Botan-san…¿Seguro que estás bien?" le había preguntado, sorprendido. Ella volvió a asentir con vehemencia.

Sus citas no habían ido mejor. Él la llamaba por el comunicador de interfono entre Reikai y Ningenkai y ella siempre volvía a ponerse roja y a tartamudear. No le costó mucho averiguar cuál era el problema de la peliazul al pelirrojo, incluso lo encontraba adorable, pero estaba claro que Kurama-kun empezaba a ponerse nervioso porque ella no era capaz de articular palabra alguna.

Una vez, mientras comían en un restaurante cuando Kurama-kun invitaba, se había puesto tan nerviosa que su agua había caído encima de la sopa y el vaso había tirado el suelo el bol. Kurama-kun tuvo que pedir disculpas en su nombre porque se ponía tan nerviosa que pensaba que se desmayaría. Pero esa no fue la única ocurrencia. Un día, Kurama-kun la invitó a pasar la tarde en su casa y ella asintió (de nuevo con la cabeza) y ella se puso tan nerviosa cuando le esperaba en su habitación (Kurama-kun estaba en la cocina preparando té) que saltó por la ventana, dejando una nota (la única manera de comunicarse) y se fue volando a Reikai.

Kurama-kun le preguntó que si estaba enojada con él, y ella protestó como pudo. Pero se pudo tan nerviosa que no pudo pasar de "N-No e-e-es-es e-e-es-es-o, e-es-esqu-e---que… m-me…"

Kurama-kun tenía una paciencia infinita. De ser cualquier otro chico, a la primera semana de relación hubiera abandonado y la hubiera dejado. Pero Kurama-kun estaba logrando hacer que se tranquilizara pero siempre que le preguntaba el motivo de su tartamudeo ella… bueno, lo de siempre. Kurama-kun se estaba exasperando y ella se sentía realmente mal por dentro. Keiko-chan y Shizuru-chan estaba tratando de hacer que se calmara y hablaban de él y se dieron cuenta de que eso solo le pasaba en presencia de Kurama-kun.

Lo que Botan no sabía es que, por otro lado, Yusuke y Kuwabara estaban dando sus ideas a Kurama que, pese a estar sonriendo, parecía triste. ¿Quién le hubiera dicho que esos dos serían quienes le darían la idea para "curar" a Botan?

… Volviendo a Botan, esa tarde habían acordado volverse a ver para ir a comer. Y estaba pasando algo raro, porque Kurama-kun nunca llegaba tarde, pero había estado esperando veinte minutos. Miraba a su alrededor, a la gente, a su reloj, a su alrededor, a la gente, a su reloj, a su alrededor, a la gente, a su reloj… veinticinco minutos. Hizo una mueca. ¿Habría pasado algo? Estaba empezando a preocuparse. Kurama-kun NUNCA llegaba tarde. Y si llegaba, siempre eran dos minutos y se disculpaba.

¿Sería que había decidido dejarla plantada? Empezó a ponerse nerviosa y seguramente tartamudearía incluso con Keiko-chan. ¿Y si se había cansado de esos dos meses de relación en vano¿Y si se había cansado de que ella hiciera el ridículo y no pudiera ni disculparse¿Y si había decidido hacerle una broma de mal gusto como venganza¿O y si le había pasado algo¿Y si le habían atacado¿Y si estaba herido o enfermo¿Y si su madre le había descubierto¿Y si había pasado algo en Makai y ella no sabía nada¿Y si le había pasado algo a Kurama-kun¿Y si Hiei…?

Unas manos frías, HELADAS, pasaron por su cuello, acariciando su sensible piel y haciendo que ella gritara, alertando toda la ciudad.

Las manos eran de Kurama.

"¡KURAMA-KUN¿¡QUÉ DEMONIOS HACES¿¡QUE NO VES QUE ME HAS ASUSTADO¿¡QUE NO VES QUE LLEGAS MEDIA HORA TARDE¿¡ES QUE NO TIENES CONSIDERACIÓN? Vale que lo haga Yusuke… ¡PERO TÚ¿¡QUÉ DEMONIOS PASA¿¡POR QUÉ TE RÍES?"

Kurama sabría que nunca, bajo NINGÚN concepto, debería intentar hacer caso a Yusuke o a Kuwabara-kun. De Yusuke se esperaban cosas así, y Yukina-san era una santa. Vale, sí, había curado el "problema" de Botan, pero había recibido un buen golpe de remo a cambio.

----Fin----


Notas de Autor: O.O Hace tanto tiempo que no hago comedias… ¡que ya ni sé hacerlas! Espero que no haya sido tan mala… lo que pasa es que me he ido acostumbrando tanto al género Angst y Aventuras, que apenas sé implicar humor… ¡ARGH! Bueno… espero que no haya sido tan malo.

Notas de Autor 2: Este es el fin de los Bonus de YYHD. Lo digo porque voy publicando Bonus a cada actualización, y estaré de exámenes hasta Mayo (2º Bachillerato… ¡argh!). Es posible que de vez en cuando vaya incluyendo alguno… pero no serán pedidos, serán, simplemente, cosas que iré escribiendo. Doy las gracias a aquellos que tanto me habéis apoyado en historia o Bonus y disculpas a los que querían y no pueden recibir.


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