34. You're mine
— ¿Te gusta?
Preguntó la Arpía, con un ronroneo.
Por respuesta, el Wyvern se dio la vuelta y se colocó boca arriba.
Sonrió abiertamente y miró a su subordinado, con los ojos entrecerrados.
Pasó una mano por el cabello rosáceo, descendiendo su palma por el rostro.
Al llegar sus dedos al contorno de la boca, Valentine atrapó uno y lo succionó.
Repasó con su lengua las falanges, terminando con la punta.
Radamanthys se mordió el labio inferior y emitió un jadeo.
Crecido ante tal respuesta, la Arpía se vio libre para hacer suyo ese cuerpo.
Dejó caer sus caderas.
